Profecía del cacique Raoni de los Kayapó sobre nuestro futuro

Profecía del cacique Raoni de los Kayapó sobre nuestro futuro

Leonardo Boff*

Esta advertencia del Cacique Raoni Metuktire, del pueblo Kayapó, ha sido publicada en el periódico The Guardian, y difundida entre nosotros por Midia Ninja http://midianinja.org/news/nos-povos-da-amazonia-estamos-cheios-de-medo-em-breve-voces-tambem-terao-diz-cacique-raoni/

Esos pueblos originarios son portadores de una gran sabiduría ancestral y presienten lo que puede ocurrir con los humanos y con la naturaleza. Ellos hablan dentro del paradigma de la gran tradición de la humanidad (de los espíritus y de la vida en las selvas, en los ríos, en toda la naturaleza) que se combina bien con la visión de la nueva cosmología y la biología que entrevén la vida y el espíritu que se muestran en niveles propios en el universo yen todos los seres. Raoni nos hace pensar. Por eso difundimos su advertencia aquí. Lboff

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Estas son las graves palabras del cacique Raoni:

“Durante muchos años, nosotros, los líderes indígenas y los pueblos de la Amazonia, les hemos avisado a ustedes, hermanos nuestros, que han causado tantos daños a nuestras selvas. Lo que ustedes están haciendo cambiará el mundo entero y destruirá nuestras casas, y destruirá sus casas también.

Hemos dejado a un lado nuestra historia dividida para unirnos. Apenas una generación atrás, muchos de nuestros pueblos estaban luchando entre sí, pero ahora estamos juntos, luchando juntos contra nuestro enemigo común. Y ese enemigo común son ustedes, los pueblos no-indígenas que invadieron nuestras selvas y ahora están quemando hasta incluso aquellas pequeñas partes de las selvas donde vivimos, que ustedes dejaron para nosotros. El presidente Bolsonaro de Brasil está incentivando a los propietarios de haciendas cercanas a nuestras tierras a limpiar la selva y él no está haciendo nada para impedir que invadan nuestro territorio.

Pedimos que ustedes paren de hacer lo que están haciendo, paren la destrucción, paren su ataque a los espíritus de la Tierra. Cuando ustedes cortan los árboles, atacan a los espíritus de nuestros ancestros. Cuando ustedes buscan minerales, empalan el corazón de-la Tierra. Y cuando ustedes derraman venenos en la tierra y en los ríos – productos químicos de la agricultura y mercurio de las minas de oro – debilitan los espíritus, los animales, las plantas y a la propia Tierra. Cuando ustedes debilitan a la Tierra de esta manera, ella empieza a morir. Si la Tierra muriese, si nuestra Tierra muere, ninguno de nosotros será capaz de vivir, y todos nosotros moriremos.

Por qué hacen ustedes eso? Ustedes dicen que es para el desarrollo, ¿pero qué tipo de desarrollo mata la riqueza de la selva y la sustituye por un solo tipo de planta o un solo tipo de animal?

Donde los espíritus nos dieron todo lo que necesitábamos para una vida feliz – toda nuestra comida, nuestras casas, nuestros remedios – ahora solo hay soja o ganado.¿Para quién es ese desarrollo? Solo algunas personas viven en las tierras agrícolas; ellas no pueden sostener a muchas personas y son estériles.

Ustedes destruyen nuestras tierras, envenenan el planeta y siembran la muerte, porque están perdidos. Y pronto será demasiado tarde para cambiar.

Entonces, ¿por qué hacen eso? Podemos ver que es para que algunos de ustedes puedan obtener una gran cantidad de dinero. En la lengua Kayapó, llamamos a su dinero piu caprim, “hojas tristes”, porque es una cosa muerta e inútil, y solo trae daños y tristeza.

Cuando su dinero entra en nuestras comunidades, muchas veces causa grandes problemas, separando a nuestra gente. Y podemos ver que hace lo mismo en sus ciudades, donde lo que ustedes llaman gente rica vive aislada de todos los demás, con miedo a que otras personas vengan a quitarle su piu caprim. Mientras tanto, otras personas pasan hambre o viven en la miseria porque no tienen dinero suficiente para conseguir comida para sí y para sus hijos. .

Pero esas personas ricas van a morir, como todos nosotros vamos a morir. Y cuando sus espíritus sean separados de sus cuerpos, sus espíritus estarán tristes y van a sufrir, porque mientras estuvieron vivos hicieron que muchas otras personas sufriesen en vez de ayudarlas, en vez de asegurar que todos los demás tuvieran lo suficiente para comer, antes de alimentarse a sí mismas, como es nuestro camino, el camino de los Kayapó, el camino de los pueblos indígenas.

Ustedes tienen que cambiar su manera de vivir porque están perdidos, ustedes se perdieron. Adonde ustedes están yendo es solo un camino de destrucción y de muerte. Para vivir, ustedes deben respetar el mundo, los árboles, las plantas, los animales, los ríos y hasta la propia Terra. Porque todas esas cosas tienen espíritus, todas ellas son espíritus, y sin los espíritus la Tierra morirá, la lluvia va a parar y las plantas alimenticias se marchitarán y morirán también.

Todos nosotros respiramos ese aire, todos bebemos la misma agua. Vivimos en este planeta. Tenemos que proteger la Tierra, y si no lo hacemos los grandes vientos destruirán la selva.

Entonces ustedes sentirán el miedo que nosotros sentimos”.

Cacique Raoni Metuktire, de la nación Kayapó.

 

 

 

 

Der Amazonas: Gemeinsames Gut der Erde und der Menschheit

Der Amazonas: Gemeinsames Gut der Erde und der Menschheit

Die aktuellen Brände im brasilianischen und bolivianischen Amazonas zeigen die Bedeutung des Amazonas-Bioms für das Gleichgewicht und die Zukunft des Lebens. Der Ernst der Lage zeigt sich in der Nachlässigkeit, mit der der brasilianische Präsident Umweltfragen behandelt, die schwerwiegendsten wissenschaftlichen Daten leugnet sowie die Bedrohung der indigenen Reserven. Dies wird noch verschlimmert durch die Art und Weise, wie der Umweltminister die wichtigsten Organe, die zum Schutz des Dschungels und der indigenen Länder dienen, schädigt und durch den unkontrollierten Vormarsch des Agro-Business in den noch unberührten Urwald.

Einigen internationalen Spezialisten zufolge ist der Amazonas das zweitverwundbarste Gebiet der Welt in Bezug auf den Klimawandel, der von Menschen verursacht wird. Papst Franziskus selbst warnte, “dass die Zukunft der Menschheit und der Erde an die Zukunft des Amazonas gebunden ist; es manifestiert sich zum ersten Mal mit einer solchen Klarheit, dass die Herausforderungen, Konflikte und sich abzeichnende Chancen in einem Gebiet die Gefahren für das Überleben des Planeten Erde und das Zusammenleben der gesamten Menschheit dramatisieren.” Das sind ernste Worte, die von den großen und gierigen Konzernen unterbewertet werden, weil sie wissen, dass sie ihre Produktions-, Verbrauchs- und Abfallwirtschaft ändern sollten. Aber sie ziehen der Achtung vor menschlichem Leben und dem der Erde ihre Profite vor.

Aus gutem Grund hat Papst Franziskus für Oktober dieses Jahres eine Pan-Amazon-Synode einberufen, deren Thema sein wird: “Der Amazonas: neue Wege für die Kirche und für eine ganzheitliche Ökologie”. Es wird darum gehen, seine Enzyklika “Über die Sorge des Gemeinsamen Hauses” umzusetzen, um eine weltweite sozio-ökologische Katastrophe zu vermeiden. Es wird nicht um eine ökologische und grüne Ökologie gehen, sondern um eine ganzheitliche Ökologie, die Umwelt, Gesellschaft, Politik, Wirtschaft, Alltagsleben und die spirituelle Dimension umfasst.

Einige allgemeine Daten über das Amazonas-Biom: Es umfasst eine Fläche von 8.129.057 Quadratkilometern in neun Ländern: Brasilien (67%), Peru (13%), Bolivien (11%), Kolumbien (6%), Ecuador (2%), Venezuela (1%), Suriname, Guyana und Französisch-Guayana (0,15). Es hat über 37.700.000 Einwohner, von denen 2,8 Millionen Indigene sind, aus 390 verschiedenen Nationen, die 240 Sprachen sprechen, der reichen Matrix von 49 sprachlichen Zweigen, ein einzigartiges Phänomen in der Geschichte der Weltlinguistik.

Es gibt drei Amazonasflüsse: den sichtbaren auf der Oberfläche; die „aerial“, so genannte “fliegende Flüsse” (jede 20 Meter breite Baumkronenplatte produziert 1000 Liter Wasser, die den Regen zum [sogenannten] “geschlossenen Biom” bringen, vom Süden bis zum Norden Argentiniens); der dritte Fluss, unsichtbar, ist der Fluss “rez do chéo” (nicht zu verwechseln mit dem touristischen Ort, Rez do Chéo), ein unterirdischer Fluss, der unter dem eigentlichen Amazonas fließt.

Das gesamte Amazonas-Biom ist ein gemeinsamer Reichtum der Erde und der Menschheit. Das zeigt sich in dem, was die Astronauten gesehen haben: Vom Mond oder von Raumfahrzeugen gesehen bilden Erde und Menschheit eine Einheit. Der Mensch ist der Teil der Erde, der anfing zu fühlen, zu denken, zu lieben und sich zu kümmern. Wir sind die Erde, wie Papst Franziskus und die Bibel selbst betonen.

Jetzt, in einer planetarischen Phase, finden wir uns im selben und einzigartigen Gemeinsamen Haus wieder. Die Zeit der Nationen vergeht. Jetzt ist die Zeit der Erde, und wir müssen uns organisieren, um die Mittel zu garantieren, die unsere Existenz und die der Natur erhalten werden. Niemand besitzt die Erde. Sie ist unser Gemeinwohl. Jeder hat das Recht, auf der Erde zu sein. Da der Amazonas Teil der Erde ist, sollte niemand denken, er/sie besäße das, was ein Gut von allen und für alle ist. Brasilien hat höchstens die Verantwortung für die Verwaltung des brasilianischen Anteils (67%), was Brasilien in unverantwortlicher Weise tut. Aus diesem Grund ist die große Sorge so weit verbreitet.

Das Amazonas-Biom ist angesichts seines Reichtums gegenwärtig das Objekt der Begierde der Welt. Es gibt zu viel Gewalt. Seit Mitte der 1980er Jahre hat der brasilianische Amazonas mehr als 12 Märtyrer hervorgebracht, Indigene, Laien und Ordensleute; 6 in Ecuador; 2 in Peru und unzählige weitere in Kolumbien.

Beim G-7-Treffen im August in Biarritz, Frankreich, wurde die Bedeutung des Amazonas-Bioms für das Gleichgewicht von Klima und Erde selbst deutlich. Ich vermute, dass sie es immer noch konventionell sehen, als eine Quelle voller Ressourcen für ihre wirtschaftlichen Projekte. Ich fürchte, dass sie die Vision der neuen Ökologie, die die Erde als lebendigen Superorganismus sieht und uns als Teil dieses Superorganismus, und nicht als ihre Meister, nicht verinnerlicht haben. Wenn der Amazonas völlig zerstört würde, würde alles vom Süden Brasiliens bis zum Norden Argentiniens und Uruguays in eine Wüste verwandelt. Daher die entscheidende Bedeutung dieses multinationalen Bioms.

Die Verantwortungslosigkeit von Präsident Jair Bolsonaro ist so groß, dass die Juristen der Welt planen, ihn des Ökozids zu beschuldigen, eines Verbrechens, das 2006 von der UNO anerkannt wurde, und ihn vor das Tribunal der “Verbrechen gegen die Menschlichkeit” zu bringen.

Ich schließe mit den Worten von Miguel Xapuri Ianomami, einem indigenen Yanomami:

„Ihr habt Gott, wir haben Omama. Sie schuf das Leben, und die Yanomamis, Sie lässt alles zu, was geschieht. Wir sind in ständiger Kommunikation mit Ihr.” Wer in der säkularen Welt könnte auf diese Weise vom Herzen sprechen?

Leonardo Boff ist Philosoph – Ökologetheologe -Erdcharta Kommission

 

 

Profecia do cacique Raoni Metuktire dos Kayapó sobre nosso futuro

Esta advertência do Cacique Raoni Metuktire, do povo Kayapó, foi publicada no jornal The Guardian,e difundida entre nós pela Midia Ninja http://midianinja.org/news/nos-povos-da-amazonia-estamos-cheios-de-medo-em-breve-voces-tambem-terao-diz-cacique-raoni/ Esses povos originários são portadores de grande sabedoria ancestral  e pressentem o que pode ocorrer com os humanos e com a natureza. Eles falam dentro do paradigma da grande tradição da humanidade (dos espiritos e da vida nas florestas, nos rios em toda a natureza) que se combina bem com a visão da nova cosmologia e biologia que entrevê a vida e o espírito que  se mostram em níveis próprios em todos os seres.  Raoni nos faz pensar. Por isso difundimos sua advertência aqui. Lboff

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Eis palavras severas do cacique Raoni:

“Por muitos anos, nós, os líderes indígenas e os povos da Amazônia, temos avisado vocês, nossos irmãos que causaram tantos danos às nossas florestas. O que você está fazendo mudará o mundo inteiro e destruirá nossa casa – e destruirá sua casa também.

Temos deixado de lado nossa história dividida para nos unirmos. Apenas uma geração atrás, muitos de nossos povos estavam lutando entre si, mas agora estamos juntos, lutando juntos contra nosso inimigo comum. E esse inimigo comum é você, os povos não-indígenas que invadiram nossas terras e agora estão queimando até mesmo aquelas pequenas partes das florestas onde vivemos que você deixou para nós. O presidente Bolsonaro do Brasil está incentivando os proprietários de fazendas perto de nossas terras a limpar a floresta – e ele não está fazendo nada para impedir que invadam nosso território.

Pedimos que você pare o que está fazendo, pare a destruição, pare o seu ataque aos espíritos da Terra. Quando você corta as árvores, agride os espíritos de nossos ancestrais. Quando você procura minerais, empala o coração da Terra. E quando você derrama venenos na terra e nos rios – produtos químicos da agricultura e mercúrio das minas de ouro – você enfraquece os espíritos, as plantas, os animais e a própria Terra. Quando você enfraquece a Terra assim, ela começa a morrer. Se a Terra morrer, se nossa Terra morrer, nenhum de nós será capaz de viver, e todos nós também morreremos.

Por que você faz isso? Você diz que é para desenvolvimento – mas que tipo de desenvolvimento tira a riqueza da floresta e a substitui por apenas um tipo de planta ou um tipo de animal? Onde os espíritos nos deram tudo o que precisávamos para uma vida feliz – toda a nossa comida, nossas casas, nossos remédios – agora só há soja ou gado. Para quem é esse desenvolvimento? Apenas algumas pessoas vivem nas terras agrícolas; eles não podem apoiar muitas pessoas e são estéreis.

Você destrói nossas terras, envenena o planeta e semeia a morte, porque está perdido. E logo será tarde demais para mudar

Então, por que você faz isso? Podemos ver que é para que alguns de vocês possam obter uma grande quantia de dinheiro. Na língua Kayapó, chamamos seu dinheiro de piu caprim, “folhas tristes”, porque é uma coisa morta e inútil, e traz apenas danos e tristeza.

Quando seu dinheiro entra em nossas comunidades, muitas vezes causa grandes problemas, separando nosso pessoal. E podemos ver que faz o mesmo em suas cidades, onde o que você chama de gente rica vive isolado de todos os outros, com medo de que outras pessoas venham tirar seu piu caprim. Enquanto isso, outras pessoas passam fome ou vivem na miséria porque não têm dinheiro suficiente para conseguir comida para si e para seus filhos.

Mas essas pessoas ricas vão morrer, como todos nós vamos morrer. E quando seus espíritos forem separados de seus corpos, seus espíritos ficarão tristes e vão sofrer, porque enquanto vivos fizeram com que muitas outras pessoas sofressem em vez de ajudá-las, em vez de garantir que todos os outros tenham o suficiente para comer, antes de alimentar a si próprio, como é o nosso caminho, o caminho dos Kayapó, o caminho dos povos indígenas.

Você tem que mudar a sua maneira de viver porque está perdido, você se perdeu. Onde você está indo é apenas o caminho da destruição e da morte. Para viver, você deve respeitar o mundo, as árvores, as plantas, os animais, os rios e até a própria Terra. Porque todas essas coisas têm espíritos, todas elas são espíritos, e sem os espíritos a Terra morrerá, a chuva irá parar e as plantas alimentares murcharão e morrerão também.

Todos nós respiramos esse ar, todos bebemos a mesma água. Vivemos neste planeta. Precisamos proteger a Terra. Se não o fizermos, os grandes ventos virão e destruirão a floresta.

Então você sentirá o medo que nós sentimos”.

Cacique Raoni Metuktire, da nação Kayapó.

Fonte: http://midianinja.org/news/nos-povos-da-amazonia-estamos-cheios-de-medo-em-breve-voces-tambem-terao-diz-cacique-raoni/

A destruição das “Indias brasileiras”

Em função do Sínodo panamazônico de outubro, comvém relembrar o que foi a destruição das Indias Brasileiras, no linguajar de Bartolomé de las Casas com referência à América Central.

O primeiro encontro a 21 de abril de 1500, narrado idilicamente pelo cronista Pero Vaz de Caminha, logo se transformou num profundo desencontro. Por culpa da voracidade dos colonizadores, não ocorreu uma reciprocidade entre o português e o índio, mas um confronto, desigual e violento, com desastrosas consequências para o futuro de todas as nações indígenas.

Como no resto da América Latina, negou-se-lhes a eles a condição de seres humanos. Ainda em 1704 a Câmara de Aguiras, no Ceará, escrevia em carta ao rei de Portugal que “missões com esses bárbaros são excusadas, porque de humano só tem a forma, e quem disser outra coisa é engano conhecido”. Foi preciso que o Papa Paulo III, com uma bula Sublimis Deus de 9 de julho de 1537, interviesse e proclamasse a eminente dignidade dos indígenas como verdadeiros seres humanos, livres e donos de suas terras.

Pelas doenças dos brancos contra as quais eles não tinham imunidade – a gripe, a catapora, o sarampo, a malária, e a sífilis – pela cruz, pela espada, pelo esbulho de suas terras, impossibilitando a caça e as plantações, pela escravização, por guerras declaradas oficialmente como por Dom João VI em 13 de maio de 1808 contra os Krenak no Vale do Rio Doce. Modernamente, ao se abrirem as grandes estradas e hidrelétricas na Amazônia usaram-se contra eles desfolhantes químicos, ataques com helicópteros e voos rasantes de aviões até por bactérias intencionalmente introduzida. Pela sistemática humilhação e negação de sua identidade, os cinco milhões foram reduzidos ao número atual de 930.00 mil. Vigorou, na relação aos indígenas, o propósito político de sua erradicação, seja pela aculturação forçada, seja micegenização espontânea e planejada, seja pela pura e simples exterminação, como fez o Governador Geral do Brasil, Mendes Sá com os Tupiniquim de Ihéus:”os corpos foram  colocados ao longo da praia, alinhados, na extensão

 

de uma légua”.

Citemos apenas um exemplo paradigmático que representa a lógica da “destruição das Indias brasileiras”. No começo do século quando os padres dominicanos iniciaram uma missão às margens do rio Araguaia, havia 6-8 mil Kaiapó em conflito com os seringueiros da região. Em 1918 foram reduzidos a 500. Em 1927 a 27. Em 1958 a um único sobrevivente. Em 1962 eram dados como extintos em toda aquela região.

Com a dizimação de mais de mil povos, em 500 anos de história brasileira, desapareceu para sempre uma herança humana construída em milhares de anos de trabalho cultural, de dialogação com a natureza, de invenção de línguas e de construção de uma visão do mundo, amiga da vida e respeitosa da natureza. Sem eles todos ficamos mais pobres.

O sonho de um índio Terena, recolhido por um bom conhecedor da alma brasileira e indígena, mostra o impacto desta devastação demográfica sobre as pessoas e os povos: “Fui até o velho cemitério guarani na Reserva e lá vi uma grande cruz. Uns homens brancos chegaram e me pregaram na cruz de cabeça para baixo. Eles foram embora e eu fiquei lá pregado e desesperado. Acordei com muito medo” (Roberto Gambini, O espelho índio, Rio de Janeiro 1980. p. 9).

Esse medo, pela continuada agressão do homem branco e bárbaro (arrogantemente se auto-denomina  civilizado), se transformou, nos povos indígenas, em pavor de que sejam exterminados para sempre da face da Terra.

Graças às organizações indígenas, às novas legislações proteccionistas do estado, ao apoio da sociedade civil, das Igrejas e da pressão internacional, os povos indígenas estão se fortalecendo e, mais, estão crescendo numericamente. Suas organizações revelam o alto nível de consciência e de articulação que eles atingiram. Sentem-se cidadãos adultos que querem participar dos destinos da comunidade nacional, sem renunciar à sua identidade e colaborando junto com outros sujeitos históricos com sua riqueza cultural, ética e espiritual.

Por isso, é extremamente ofensiva à sua dignidade, a forma como o estado brasileiro, especialmente sob o governo de Bolsonaro, os trata e maltrata com suas políticas indigenistas como se fossem primitivos e infantis. Na verdade, eles guardam uma integralidade que nós ocidentais perdemos, reféns de um paradigma civilizacional que divide, atomiza e contrapõe para mais dominar. Eles são guardiães da unidade sagrada e complexa do ser humano, mergulhado com outros na natureza da qual somos parte e parcela. Eles conservam a consciência bem-aventurada de nossa pertença ao Todo e da aliança imorredoura entre o céu e a terra, origem de todas as coisas.

Quanto em outubro de 1999 estive encontrando os indígenas noruegueses – os samis ou esquimós – em Umeo, eles me fizeram uma primeira pergunta, prévia à conversação:

– Os índios brasileiros conservam ou não o casamento entre o céu e a terra?

Eu, entendi logo a questão e respondi resolutamente:

– Lógico, eles mantém este casamento. Pois do casamento entre o céu e a terra nascem todas as coisas.Eles, felizes, responderam:

– Então, são ainda, verdadeiramente, índios como nós. Eles não são como os nossos irmãos de Estecolmo que esqueceram o céu e só ficaram só com a terra. Por isso se sentem infelizes e muitos se suicidam. Se mantivermos unidos céu e terra, espírito e matéria, o Grande Espírito e o espírito humano então salvaremos a humanidade e a nossa Grande Mãe Terra.

Essa, seguramente, é a grande missão dos povos originários e o seu maior desafio: ajudar-nos a salvar a Terra, nossa Mãe, que a todos gera e sustenta e sem a qual nada neste mundo é possível.

Precisamos ouvir sua mensagem e incorporarmo-nos em seu compromisso, para fazermo-nos também nós, como eles, testemunhos da beleza, da riqueza e da vitalidade da Mãe Terra.

Leonardo Boff é ecoteólogo e escreveu:  O Casamento entre o céu e a Terra, Mar de Ideias, Rio de Janeiro 2014.