¿Qué quedó después de no quedar nada?

Muchos en nuestro país vivimos una situación de luto. Se impone el luto cuando sufrimos pérdidas: muchos muertos y cientos de desaparecidos por la rotura de la presa de la Vale que destruyó criminalmente la ciudad de Brumadinho. La pérdida de la persona amada, del empleo que garantiza la familia, la emigración forzada a causa de amenazas de muerte. El luto es mayor cuando alcanza bienes fundamentales de un país: la pérdida de la democracia, de los derechos laborales garantizados hace muchos años, la disminución de las pensiones de los ancianos, los recortes de las políticas públicas para pobres y miserables, la privatización de los commons, bienes fundamentales para la soberanía del país.

Pero el gran luto es tener que aceptar a un presidente que ha reforzado la cultura del odio, que desconoce las cuestiones nacionales, que nos ha avergonzado en Davos, donde los dueños del dinero del mundo se reúnen para garantizar sus intereses. Su discurso, que podría haber sido de 45 minutos, duró escasos seis, pues eso era todo lo poco que tenía que decir. Canceló las entrevistas para ocultar su ignorancia y las acusaciones graves que pesan sobre un miembro de su familia.

Es un gran desafío para todos elaborar las pérdidas y alimentar la resiliencia, que significa saber dar la vuelta por encima y aprender de la situación de luto.

Son varios los pasos a dar en este camino.

El primer paso es la indignación que se expresa mediante la sorpresa: es criminal la ruptura de la presa de la Vale. ¿El país merecía tal gobierno? Descubrimos que la vida comporta tragedias que hacen sufrir especialmente a los pobres. Y no raramente nos culpamos por no haber tenido cuidado y haberlas percibido antes.

El segundo paso es el rechazo sufrido: ¿cómo fue posible llegar a este punto con la Vale? ¿Elegir a un presidente con muy pocas luces y con algunas características propias del fascismo? ¿Dónde nos equivocamos? Inicialmente tendemos a rechazar el hecho. Pero él está ahí, grosero y tosco.

El tercer paso es la depresión psicológica asociada a la recesión económica. Hemos llegado al fondo del pozo. La economía es para el mercado que se beneficia de la crisis mientras lanza a millones de personas a la pobreza. Estamos poseídos por un vacío existencial y desinterés por las cosas de la vida. ¿Quién consolará a los familiares de las víctimas de Brumadinho? ¿Quién les reforzará la esperanza de que las promesas de reconstrucción van a ser cumplidas?

El cuarto paso es el autofortalecimiento. Hacemos una especie de negociación con la frustración y la depresión. Estas cosas siniestras pertenecen a la vida con sus contradicciones. No nos podemos hundir ni perder nuestros proyectos y sueños. Necesitamos volver a levantar las casas de Brumadinho. Vale, empresa privada que piensa más en las ganancias que en las personas, tiene que sacar duras lecciones para evitar nuevos crímenes ambientales. El luto debe generar presiones por parte del pueblo y nuevas iniciativas. Podemos salir más fuertes del luto.

El quinto paso es la aceptación dolorosa del hecho ineludible. El luto debe pasar de delante de los ojos a detrás de la cabeza, a pesar de las imágenes imborrables del crimen. Nadie sale del luto como entró. Madura a duras penas y experimenta que, en el caso del nuevo gobierno brasileño de derechas, no toda la pérdida es total: trae siempre una ganancia social y política.

Todo luto requiere una travesía paciente. Parece que nuestras estrellas guía se han apagado, pero el cielo continúa iluminando nuestras noches oscuras. Las nubes pueden tapar al Cristo Redentor del Corcovado, pero él sigue allí. Incluso sin verlo, creemos en su presencia. Bolsonaro también pasará. Cristo, no. Enjugará las lágrimas de los familiares que sufren.

Con respecto a nuestra situación política, hay que reconocer que nuestro árbol fue mutilado: cortaron la copa, arrancaron las hojas, destruyeron las flores y los frutos, abatieron su tronco y arrancaron las raíces. ¿Qué quedó después de no quedar nada? Quedó la vida. Y más que todo quedó  lo esencial que el luto inducido no puede destruir: quedó la semilla. En ella están en potencia las raíces, el tronco, las hojas, las flores, los frutos y la copa frondosa.

Todo puede volver a comenzar. Recomenzaremos más seguros por más experimentados, más experimentados por más sufridos, más sufridos por más dispuestos para un nuevo sueño. El luto pasará. Será tiempo de rehacer un Brasil más cordial, solidario, justo y hospitalario.

Leonardo Boff es teólogo, filósofo y ha escrito Brasil:¿concluir a refundación o prolongar la dependencia? Vozes 2018.

Traducción de Mª José Gavito Milano

 

 

In Brasile si sono spalancate le finestre dell’inferno

C’è una costatazione innegabile riguardo al Brasile: in molti settori è in corso un’alluvione di odio, di offese, di parolacce di ogni specie, di distorsioni, di pregiudizi e di migliaia e migliaia di fake news, che in gran parte hanno contribuito alla vittoria elettorale dell’attuale presidente.Ci sono ancora utenti di youtube che falsificano la realtà, mescolano parolacce a burle di cattivo gusto e spregevole moralismo, materiale da processo giudiziario.

‘Comunista’ e ‘socialista’ sono diventati epitesi accusatori. Nemmeno si definisce il loro reale significato come se stessimo ancora in piena Guerra Fredda di 50 anni fa. Contando anche uno dei ministri di mentalità ristretta, tanti inviano i loro oppositori a Cuba, nella Corea del Nord o in Venezuela. La maggioranza non ha letto nemmeno qualche pagina della teologia della liberazione, fatta da un marxista. Ignorano il loro proposito basilare: la opzione per i poveri e per la loro liberazione, cioè a favore della maggioranza dell’umanità che è povera.

Insomma, respiriamo un’aria avvelenata. Molti mostrano una completa mancanza di educazione e di degrado dell’intelligenza. In campagna elettorale questa rabbia rispolverata è uscita dall’armadio. E’stata rinforzata la violenza preesistente, legittimando la violenza contro i nativi, contro gli abitanti dei Quilombos, contro i negri e le negre, specialmente per LGBTI e loro oppositori.

Abbiamo bisogno di capire il perché di questi spropositi che fanno ammattire. Ci illuminano due interpreti del Brasile con discorso pertinente, Paolo Prado, Retrato do Brasil: Saggio su tristezza Brasiliana (1928) e Sergio Buarque de Holanda, Raìzes do Brasil (1936) nel suo capitolo V, a proposito di “O homem cordial”.

Ambedue hanno qualcosa in comune come osserva Ronaldo Vainfas, perché “tentano di decifrare il carattere Brasiliano a partire dalle loro emozioni” (Interpreti del Brasile, vol.II, 2002, pag.16). Ma nel senso contrario. Paolo Prado è profondamente pessimista analizzando il Brasiliano quanto a lussuria, avidità e tristezza. Buarque de Holanda fa delle differenze per quel che riguarda la cordialità.

Il contributo brasiliano alla civiltà sarà la cordialità. Daremo al mondo “l’uomo cordiale”. l’eleganza nel tratto, l’ospitalità, la generosità, virtù tanto elogiate dagli stranieri che vengono a visitarci rappresentano di fatto una traccia definita del carattere brasiliano”(p.106). Ma subito osserva “Sarebbe un inganno immaginando che queste virtù possano significare “Buone maniere, civiltà” (107). E continua: “L’inimicizia può essere altrettanto cordiale come l’amicizia, visto che l’una e l’altra nascono dal cuore” (107). Nota 157). Sappiamo che dal cuore emergono sia l’amore che l’odio. La tradizione psicanalitica ci conferma che lì impera il regno dei sentimenti. Penso che definiremmo meglio il carattere del brasiliano se sostenessimo che il suo progetto fondamentale non è la ragione ma il sentimento. Questo è contraddittorio: Si può esprimere come amore e anche come odio virulento.

Poiché questo lato duale della “cordialità”, detto più chiaramente del “sentimento” ambiguo del brasiliano oggi ha messo le ali e ha occupato menti e cuori. Ha dominato “la mancanza di buone maniere e civiltà”. Basta aprire i sites, i twitters, facebooks e yutubes per constatare che le finestre dell’inferno si sono aperte in concomitanza. Da lì sono usciti i demoni, dividendo le persone, offendendo personaggi benemeriti Dràuzio Varela e come il riconosciuto e mondialmente apprezzato Paulo Freire. La parola di uno screanzato occupa lo stesso spazio riservato al Papa Francesco o al Dalai Lama.

Ma questo è soltanto il lato oscuro del sentimento brasiliano. C’è il lato luminoso, enfatizzato come detto sopra da Buarque de Holanda e anche Cassiano Ricardo. Dobbiamo riscattarlo per non essere obbligati a vivere in una società di barbari in cui nessuno riesce a convivere umanamente e in modo civile. Non c’è motivo di perdere la speranza. Perfino la condizione dell’universo stesso è fatta di ordine e disordine (Caos e cosmos), le culture possiedono il loro lato sim-bolico e dia-bolico e ogni persona umana è abitata da una pulsione di vita (eros) e dalla pulsione di morte (Thanatos).Tale fatto non è un difetto di creazione. E’ la condizione naturale delle cose. Le religioni, le etiche e le civiltà sono nate per dare egemonia alla luce sulle tenebre al fine di impedire che ci divorassimo uno con l’altro. Terminava il pessimista Paulo Prado: “La fiducia nel futuro non può essere peggiore che quella nel passato” (p.98).

Siamo d’accordo.

Ci ispira un verso di Agostinho Neto, lider della liberazione dell’Angola: “Non basta che sia pura e giusta la nostra causa. E’necessario che la purezza e la giustizia esistano dentro di noi” (Poemas de Angola, 1966, 50).

*Leonardo Boff ha scritto Riflessioni di un vecchio teologo e pensatore, Vozes 2019 a pubblicare in Italia

Traduzione di Romano Baraglia e Lidia Arato.

 

En Brasil se abrieron las ventanas del infierno

En Brasil se constata algo innegable: se nota en muchos sectores la irrupción de odio, de ofensas, de palabras gruesas de todo tipo, de distorsiones, de prejuicios y de miles y miles de fake news que, en gran parte, dieron la victoria al presidente actual. Hay también youtubers que falsean la realidad, mezclando palabrotas con burlas y burdo moralismo, sujetos a un proceso judicial.
‘Comunista’ y ‘socialista’ se han vuelto palabras acusadoras. Ni siquiera se define su significado real, como si estuviésemos todavía en la Guerra Fría de hace treinta años. Cuantos, inclusive uno de los ministros de parcas luces, envían a sus críticos a Cuba, Corea del Norte o Venezuela. La mayoría no leyó una página de la Teología de la Liberación, tenida por marxista. Ignoran su propósito básico: la opción por los pobres y por su liberación, esto es, a favor de la mayoría de la humanidad que es pobre.

En fin, respiramos aires tóxicos. Muchos muestran completa falta de educación y degradación de las mentes. En la campaña electoral esta rabia encubierta salió del armario. Se ha reforzado la violencia preexistente, dando legitimación a una verdadera cultura de violencia contra indígenas, quilombolas, negros y negras, especialmente contra los LGBTI y los opositores.

Necesitamos comprender el por qué de este despropósito alucinante. Nos iluminan dos intérpretes de Brasil pertinentes aquí: Paulo Prado, Retrato de Brasil; ensayo sobre la tristeza brasilera (1928) y Sérgio Buarque de Holanda, Raíces de Brasil (1936) en su capítulo V: “El hombre cordial”.
Ambos tienen algo en común, al decir de Ronaldo Vainfas, pues «intentan descifrar el carácter brasilero a partir de sus emociones» (Intérpretes de Brasil, vol. II, 2002 p.16), pero en sentido contrario. Paulo Prado es profundamente pesimista caracterizando al brasilero por la lujuria, la codicia y la tristeza.

Buarque de Holanda hace diferenciaciones en cuanto a la cordialidad.
«La contribución brasileña a la civilización será de cordialidad, daremos al mundo el “hombre cordial”. La llaneza en el trato, la hospitalidad, la generosidad, virtudes tan alabadas por los extranjeros que nos visitan, representan, en efecto, un rasgo definido del carácter brasileño» (p.106). Pero luego observa: «Sería engaño suponer que estas virtudes puedan significar “buenas maneras, civismo” (107). Y continúa: «La enemistad bien puede ser tan cordial como la amistad, ya que una y otra nacen del corazón» (107 nota 157).

Sabemos que del corazón emergen tanto el amor como el odio. La tradición psicoanalítica nos confirma que en él impera el reino de los sentimientos. Estimo que definiríamos mejor el carácter del brasileño si sostuviésemos que su diseño básico no es la razón sino el sentimiento. Y este es contradictorio: puede expresarse como amor y también como odio virulento.

Este lado, esta faceta dual de la “cordialidad”, mejor dicho “del sentimiento” ambiguo del brasilero adquirió alas hoy y ha ocupado mentes y corazones. Domina la “falta de buenas maneras y de civismo”. Sólo tienes que abrir los sitios, los twitters, facebooks y youtubes para constatar que las ventanas del infierno se han abierto de par en par. De ahí salieron demonios, separando a personas, ofendiendo a figuras tan beneméritas como Dráuzio Varela y como a la mundialmente apreciada de Paulo Freire.

La palabra de un incivilizado ocupa el mismo espacio que la del Papa Francisco o la del Dalai Lama. Pero este es sólo el lado de sombra del sentimiento brasileño. Hay el lado de luz, enfatizado antes por Buarque de Holanda y también por Cassiano Ricardo. Tenemos que rescatarlo para que no tengamos que vivir en una sociedad de bárbaros en la que nadie más consiga convivir humana y civilizadamente.

No hay por qué desesperarse. La condición del propio universo está hecha de orden y desorden (caos y cosmos), las culturas poseen su lado sim-bólico y dia-bólico y cada persona humana está habitada por la pulsión de vida (eros) y la pulsión de muerte (thánatos). Tal hecho no es un defecto de la creación, es la condición natural de las cosas. Las religiones, las éticas y las civilizaciones nacieron para dar hegemonía a la luz sobre las sombras a fin de impedir que nos devoremos unos a otros. Termina pesimista Pablo Prado: «la confianza en el futuro no puede ser peor que el pasado» (p.98). Estamos de acuerdo.

Nos inspira este verso de Agustín Neto, líder de la liberación de Angola: «No basta que sea pura y justa nuestra causa. Es necesario que la pureza y la justicia existan dentro de nosotros» (Poemas de Angola, 1976, 50).

Traducción de Mª José Gavito Milano

Leonardo Boff es teólogo, filósofo y escritor e escribió Reflexiones de un viejo teolog yu pensador

a salir por Trotta 2019.

 

 

Despite the problems, Christmas is still Christmas

Chegou-me somente agora a tradução inglesa de meu texto sobre o Natal. Como o Natal é mais que uma data mas um espírito de paz e de amor, vale também para atual situação sob a qual vivemos: Lboff

These are somber times around the world and in our country. There is too much rage and hatred. Above all, is the lack of sensitivity towards our fellow human beings, especially the children, such as the Baby Jesus, who lives in the streets and suffers abuse. But in spite of it all, we are living the humanity that our God assumed; a very contradictory human condition.

Christianity is not about announcing the death of God, but about humanity, the benevolence and the merciful love of God. We see the Baby between the ox and the mule: the joviality and eternal youth of God Himself smiles through Him.

Passing through Bethlehem of Judah, I heard a tender whisper. It was the voice of Mary rocking her infant: “My Baby, my Sun, how will I clothe you? How will I nurse you, if you are the one who nourishes all creatures”?

From the manger also came an angelical voice: “Oh human creature, why are you afraid of God? Don’t you see that His mother swaddled His fragile little body? A child neither threatens nor condemns any one. Don’t you hear His soft cry? More than helping others, He needs to be helped and cuddled”.

Let’s not allow what Saint John wrote in his gospel to come true: “He came to His people and His people did not receive Him”. We want to be among those who do receive Him, as a brother and companion in the journey.

God’s entrance into the world was not overwhelming. It occurred at the margins of official history, outside the city, in the middle of the darkest night, in an animal shed. Nothing was known either in Rome, the capital of the empire, or in Jerusalem, the religious center of the People of Israel. Almost no one noticed: only those with a simple heart, such as the pastors of Bethlehem. They came to the shed where the Divine Child was shivering from the cold.

The Nativity offers us the key to deciphering some of the most inscrutable mysteries of our afflicted existence. Human beings have always questioned others and themselves: why is our existence so fragile? Why all the humiliation and the suffering? And God was silent. But in the Nativity an answer is found: God made Himself as fragile as we are. God humiliated himself and suffered as all human beings suffer. This was God’s answer: not in words but with a gesture of identification. We are no longer alone in our immense loneliness. God is with us. His name is Jesus.

The Nativity also gives us the key to the meaning of being human. We are an unfinished project. Only the Infinite can realize our full humanity. And it so happened that the Infinite became human so that the human could realize his Infinite project. The Infinite became a human being so that the human being could become Infinite.

To finish, nothing is more moving than these verses about the Child Jesus by the great Portuguese poet Fernando Pessoa:

He is the Eternal Child, the God we were missing.

He is so human that it is natural.

He is the divinity that smiles and plays.

Because of that I know with all certainty

That He is the true Child Jesus.

He is a child so human that He is divine.

We get along so well, the two of us,

In the company of everything,

That we never think of one in the other.

But we live the two of us together,

With an intimate agreement,

Like the right hand and the left hand.

When I die, Child of mine,

Let me be a child, the smallest one.

Take me in your arms and carry to your home.

Undress my tired and human being.

And lay me in your bed.

And if I wake, tell me stories,

That I may go back to sleep.

And let me play with your dreams,

Until I am born one day

You know which one it is.

Merry Christmas to all, men and women. Let’s trust: there is a Star, such as the star of Bethlehem, that illuminates our path no matter how dark it may be. Even if I do not know the path, Child Jesus, You know it; and You know it very well.

Leonardo Boff Eco-Theologian-Philosopher Earthcharter Commission

Free translation from the Spanish
Done at REFUGIO DEL RIO GRANDE, Texas, EE.UU.