He aquí a un hombre-hombre: el indígena Ailton Krenak

En medio de la babel de los discursos políticos, golpistas y anti-golpistas de la actualidad es refrescante y animador entrar en contacto con el pensamiento y la visión de la realidad de este destacado líder de los pueblos originarios que es Krenak. Al final de la lectura de las entrevistas y textos recogidos en el libro “Ailton Krenak: encuentros” (Azouge La editorial, Río de Janeiro, 2015) nos lleva a exclamar: “He aquí un hombre entero e integral, un verdadero” Burum “(ser humano, en lengua krenak).

Nació en 1953 en la familia indígena de los Krenak que se encuentra en el Valle del Río Doce, en la frontera de Espírito Santo y Minas Gerais. Bajo su dirección se crearon dos órganos importantes para la causa indígena: la Unión de las Naciones Indígenas (UNI) que articula alrededor de 180 etnias diferentes y la Alianza de los Pueblos del Bosque. Se alfabetizó tardíamente, pero para él este hecho no tiene el significado que nosotros le atribuimos. “La escritura y lectura para mí, no es una virtud mayor que caminar, nadar, trepar a los árboles, correr, cazar, hacer un cesto, un arco, una flecha”.

La gran enseñanza viene de las tradiciones sagradas de las tribus y de la inserción en la naturaleza y en el universo. Irónicamente observa: “Mi abuelo vivió hasta los 96 años. Para mi pueblo era un sabio y un guerrero; para el gobierno brasileño era un niño, un sujeto que debía ser vigilado y tutelado”.

Contra este tipo de interpretación y de política Krenak ha lanzado duras críticas. Fue famoso su discurso el 4 de septiembre de 1987 en la Asamblea Nacional Constituyente. Delante de todos se pintó de luto y se vistió con los símbolos indígenas. Era una protesta en contra de la forma como han sido tratados históricamente. Denunciaba: “Hoy somos el blanco de una agresión que tiene como objetivo tocar, en su esencia, nuestra fe y nuestra confianza… los indígenas han regado con sangre cada hectárea de los 8 millones de kilómetros cuadrados de Brasil”. Pero quedó contento con las leyes aprobadas a favor de los pueblos originarios en la Constitución, a pesar de que se violen continuamente.

Nunca debemos olvidar una de las páginas más vergonzosas y crueles de nuestra historia. Don Juan VI apenas llegó a Brasil decretó por Carta Regia del 13 de de mayo de 1808 una guerra ofensiva contra lo que ellos llamaban botocudos (el adorno que utiliza el labio, el botoque). En ella se decretaba: debéis considerar como iniciada contra estos indios caníbales una guerra ofensiva que seguiréis siempre en todos los años en la estación seca y que no tendrá fin, sino cuando tengáis la felicidad de enseñorearos de sus casas y de capacitarlos de la superioridad de mi armas reales, de tal manera que, movidos por el terror de las mismas, soliciten la paz y la sujeción al suave yugo de las leyes. Nada más arrogante y mentiroso (no eran antropófagos) que semejante texto. Los Krenak casi fueron exterminados. Pero se internaron en el bosque y poco a poco se rehicieron como una tribu valiente, inteligente y guerrera que generó a Ailton Krenak.

La lucha principal de Ailton es la preservación de la identidad tribal, sea en sus territorios, sea en las zonas urbanas. Muestra los errores de los intentos de aculturarlos para incorporarlos a la sociedad nacional, con el fin de civilizarlos, sin darse cuenta de la inmensa sabiduría ancestral de la que son portadores y de la profunda comunión que viven con la naturaleza y el universo. En la actualidad, en medio de la crisis ecológica universal, se muestran nuestros maestros y doctores.

“Somos indios solamente para los blancos”, dice Krenak. Nosotros tenemos nuestra identidad y nombre: krenak, yanomami, guaraní kaiowá y otros. “Para nosotros no existe América Latina; existe el universo”.

Él y su tribu son profundamente religiosos. Él dice: “Yo practico, pero no tengo que ir a un templo, no tengo que ir a una misa. Me relaciono con mi Creador, me relaciono con la naturaleza y con los fundamentos de la tradición de mi pueblo”. En otra entrevista, dijo: “Los Krenak piensan que somos parte de la naturaleza, los árboles son nuestras hermanos, las montañas piensan y sienten. Esto es parte de nuestra sabiduría, de la memoria de la creación del mundo”. Aquí surge la misma experiencia de San Francisco de Asís y nos recuerda la encíclica sobre la ecología integral del Papa Francisco. Con valor defiende lo sagrado que está en todas las cosas.

Recuerdo que en uno de los primeros congresos habidos en Brasil me tocó exponer la visión de San Francisco sobre la fraternidad universal, con el sol y con todos los seres. Al final, dijo el jefe y chamán yanomami Davi Kopenawa: “este no es un santo católico; es como nosotros, un indígena”.

Por último vale la pena escuchar este testimonio de Ailton Krenak: “Creo que hubo un descubrimiento de Brasil por los blancos en 1500 y después un descubrimiento de Brasil por los indios en 1970 y 1980. El que vale es este último. Los indios descubrieron que, a pesar de que son simbólicamente los propietarios de Brasil, no tienen dónde vivir en este país. Ellos tendrán que hacer que este lugar exista día a día expresando su visión del mundo, su potencia como seres humanos, su pluralidad, su deseo de ser y de vivir”. Debemos todos apoyar este justo desideratum.

*Leonardo Boff é articulista del JB online y ha escrito: O casamento do Céu com a Terra, Mar de Ideias, Rio 2010.

Traducción de Mª José Gavito Milano

Este é o cara, o homem-burum: Ailton Krenak

No meio da balbúrdia dos discursos politicos, golpistas e anti-golpistas da atualidade é refrescante e animador entrar em contacto com o pensamento e a visão da realidade desta notável liderança dos povos originários que é Ailton Krenak. Ao término da leitura das entrevistas e textos reunidos em livro “Ailton Krenak: encontros” (Azouge A Editorial, Rio, 2015) somos levados a exclamar: “Este é o  cara. Eis aqui  um homem inteiro e integral, um verdadeiro “burum”(ser humano em lingua krenak).

Nasceu em 1953 da família indígena dos Krenak que se situa no vale do Rio Doce na divisa do Espírito Santo com Minas Gerais. Sob sua liderança foram criadas duas entidades importantes para a causa indígena: a União das Nações Indígenas (UNI) que articula cerca de 180 etnias diferentes e a Aliança dos Povos da Floresta. Alfabetizou-se tardiamente. Mas para ele o fato não tem o significado que nós lhe atribuimos. “Escrever e ler para mim não é uma virtude maior do que andar, nadar, subir em árvores, correr, caçar, fazer um balaio, um arco, uma flecha”.

O grande ensinamento vem das tradições sagradas das tribos e da inserção na natureza e no universo. Ironicamente observa:”meu avô viveu até 96 anos. Para meu povo ele foi um sábio e um guerreiro; para o governo brasileiro foi um  menino, um sujeito que devia ser vigiado e tutelado”.

Contra esse tipo de interpretação despectiva e de política discricionária, Krenak move dura crítica. Famoso foi seu discurso pronunciado a 4 de setembro de 1987 na Assembléia Nacional Constitinte. Diante de todos pintou-se de luto e se vestiu com os símbolos indígenas. Era um protesto contra a forma como eles foram historicamente tratados. Denunciava:”Hoje somos alvo de uma agressão que pretende atingir, na essência, a nossa fé e a nossa confiança…o povo indígena tem regado com sangue cada hectare dos 8 milhões de quilômetros do Brasil”. Mas ficou feliz com as leis aprovadas a favor dos povos originários na Constituição, embora sejam continuamente violadas.

Jamais devemos esquecer uma das páginas mais vergonhosas e cruéis de nossa história. Dom João VI mal chegado ao Brasil decretou por Carta Regia de 13 de maio de 1808 uma Guerra ofensiva contra o que chamavam de botocudos (pelo enfeito que usavam no lábio, o botoque). Aí se decretava: deveis considerar como principiada contra estes índios antropófagos uma guerra ofensiva que continuareis sempre em todos os anos nas estações secas e que não terá fim, senão quando tiverdes a felicidade de vos senhorear de suas habitações e de os capacitar da superioridade das minhas reais armas de maneira tal que movidos do justo terror das mesmas, peçam a paz e sujeitando-se ao doce jugo das Leis”. Nada mais arrogante e mentiroso (não eram antropógagos) que semelhante texto. Os Krenak quase foram extermiandos. Mas embrenharam-se nas matas e lentamente se refizeram como uma tribo corajosa, inteligente e guerreira que gerou Ailton Krenak.

A principal luta de Ailton é a preservação da identidade tribal seja em seus territórios, seja nas zonas urbanas. Mostra os equívocos das tentativas de aculturá-los, de incorporá-los à sociedade nacional, em fim de “civilizá-los” sem dar-se conta da imensa sabedoria ancestral de que são portadores  e da comunhão profunda que entretém com a natureza e o universo. Atualmente, em meio à crise universal ecológica, mostram-se nossos mestres e nossos doutores.

“Nós somos índios só para os brancos”, diz Krenak. Nós temos nossa identidade e nome: krenak, yanomami, guarani-kaiowa e outros. “Para nós não existe a América Latina; existe o universo”.

Ele e os de sua tribo são profundamente religiosos. Diz ele: “eu pratico, mas eu não tenho que ir a um  templo, não tenho que ir a uma missa. Eu me relaciono com o meu Criador, me relaciono com a natureza e com os fundamentos da tradição de meu povo”. Numa outra entrevista afirma:”Os Krenak acham que nós somos parte da natureza, as árvores são as nossas irmãs, as montanhas pensam e sentem. Isso faz parte de nossa sabedoria, da memória da criação do mundo”. Aqui emerge a mesma experiência de São Francisco de Assis e nos remete à encíclica sobre a ecologia integral do Papa Francisco. Com coragem, contra o profanismo de nossa modernidade, defende o sagrado que está em todas as coisas.

Lembro-me que num dos primeiros congressos sobre ecologia havidos no Brasil coube-me expor a visão de São Francisco sobre a fraternidade universal, com o sol e com todos os seres. Ao término disse o cacique e xamâ Davi Kopenawa dos yanomamis: “esse não é um santo católico; ele é como nós, um indígena”.

Por fim vale ouvir este testemunho de Allton Krenak:”Eu acho que teve uma descoberta do Brasil pelos brancos em 1500 e depois uma descoberta do Brasil pelos índios na década de 1970 e 1980. A que está valendo é esta última. Os índios descobriram que, apesar de eles serem simbolicamente os donos do Brasil, eles não tem lugar nenhum para viver nesse pais. Terão que fazer esse lugar existir dia a dia expressando sua visão do mundo, sua potência como seres humanos, sua pluralidade, sua vontade de ser e de viver”. Devemos todos apoiar esse justo desiderato.

Leonardo Boff é articulista do JB on line e escreveu: O casamento do Céu com a Terra, Mar de Ideias, Rio 2010.

 

El Dios brasilero es Moloc que devora a sus hijos

Se dice que Dios es brasilero, no el Dios de la ternura de los humildes sino el Moloc de los amonitas que devora a sus hijos. Somos uno de los países más desiguales, injustos y violentos del mundo. Teológicamente vivimos en una situación de pecado social y estructural en contradicción con el proyecto de Dios. Basta considerar lo que ocurrió en las prisiones de Manaus, Rondônia y Roraima. Es pura barbarie: la furia decapita, perfora los ojos y arranca el corazón.

No hay una violencia en Brasil. Estamos asentados sobre estructuras histórico-sociales violentas, oriundas del genocidio indígena, del colonialismo humillante y del esclavismo inhumano. Y no hay como superar estas estructuras sin antes superar esta tradición nefasta.

¿Cómo hacerlo? Es un desafío que demanda una transformación colosal de nuestras relaciones sociales. ¿Será posible todavía o estamos condenados a ser un país paria? Veo que es posible a condición de seguir, entre otros, estos dos caminos elaborados desde abajo: la gestación de un pueblo a partir de los movimientos sociales y la instauración de una democracia social de base popular.

La gestación de un pueblo: los que nos colonizaron no vinieron para crear una nación, sino para fundar una empresa comercial a fin de enriquecerse rápidamente, hacerse hidalgos (hijos de algo), regresar a Portugal y disfrutar de la riqueza acumulada. Sometieron primero a los indios y después trajeron a los negros africanos como mano de obra esclava. Se creó aquí una masa humana dominada por las élites, humillada y despreciada hasta los días actuales.

Exceptuando revueltas anteriores, a partir de los años 30 del siglo pasado hubo un cambio histórico. Surgieron los sindicatos y los más variados movimientos sociales. En su seno fueron surgiendo actores sociales conscientes, críticos, con voluntad de modificar la realidad social y de gestar las semillas de una sociedad más participativa y democrática.

La articulación de esas asociaciones há generado el movimiento popular brasilero. Está haciendo de la masa un pueblo organizado que no existía antes como pueblo, pero que ahora está naciendo. Obliga a la sociedad política a escucharlo, a negociar, y a disminuir de esta manera los niveles de violencia estructural.

La creación de una democracia social, de base popular: tenemos una democracia representativa de bajísima intensidad, llena de vicios políticos, corrupta, con representantes electos, en general, por las grandes empresas cuyos intereses representan.

Pero en contrapartida, como fruto de la organización popular, ya se han producido partidos populares o segmentos de partidos progresistas e incluso liberales-burgueses o tradicionalmente de izquierda que postulan reformas profundas en la sociedad y buscan conquistar el poder del Estado, ya sea municipal, estatal o federal.

Esta democracia participativa se basa, fundamentalmente, en estas cuatro patas, como las de una mesa:
· participación la más amplia posible, de todos, de abajo hacia arriba, de tal suerte que cada uno se pueda considerar como ciudadano activo;
· igualdad, que resulta de los grados de participación; ella da al ciudadano más oportunidades de vivir mejor. Frente a las desigualdades existentes, hay que fortalecer la solidaridad social;
· respeto a las diferencias de todo orden; por eso, una sociedad democrática debe ser pluralista, multiétnica, pluri-religiosa y con varios tipos de propiedad;
· valorización de la subjetividad humana; el ser humano no es solo un actor social, es una persona, con su visión del mundo y que cultiva valores de cooperación y solidaridad que humanizan las instituciones y las estructuras sociales.

Esta mesa está asentada además sobre una base, sin la cual no se sostiene: una nueva relación con la naturaleza y con la Tierra, nuestra Casa Común, como recalca la encíclica ecológica del Papa Francisco. En otras palabras, esta democracia deberá incorporar el momento ecológico, fundado en otro paradigma. El vigente, centrado en el poder y la dominación en función de la acumulación ilimitada, ha encontrado una frontera insuperable: los límites de la Tierra y de sus bienes y servicios no renovables. Una Tierra limitada no soporta un proyecto de crecimiento ilimitado. Por forzar estos límites, asistimos al calentamiento global y a los eventos extremos vividos en este año de 2017 con nevadas en casi toda Europa que no ocurrían desde hace cien años.

Esta conciencia de los límites, que crece más y más, nos obliga a pensar en un nuevo paradigma de producción, de consumo y de reparto de los recursos escasos entre los humanos y también con la comunidad de vida (la flora y la fauna que también son creadas por la Tierra y necesitan sus nutrientes). Aquí entran los valores del cuidado, de la corresponsabilidad y de la solidaridad de todos con todos, sin los cuales el proyecto jamás prosperará.

A partir de estas premisas podemos pensar en la superación de nuestras estructuras sociales violentas. El resto es trampear el cambio para que nada cambie.

*Leonardo Boff es articulista del JB online y escritor.

Traducción de Mª José Gavito

“O Papa Francisco é um dos nossos”: entrevista em alemão de L.Boff

Passando em final de novembro por Berlim em razão de um congresso cientiifico, dei uma entrevista a Joachim Frank publicada por Kölner Stadt Anzeiger, 25-12-2016. A tradução é de Walter O. Schlupp. Esta entrevista foi replicada em muitos meios de vários países encontrando ampla aceitação pela liberdade que tomei na fala e pela forma direta como respondi as perguntas. Passados já muitos anos e ouvindo as críticas que o Papa Francisco fez a cardeais, bispos, padres e teólogos com expressões fortes e irônicas (“alguns têm cara de vinagre; se mostram tristes como se fossem ao próprio enterro; parece que vivem sempre na sexta-feira santa” entre outras) e relendo meu livro Igreja: carisma e poder no qual fazia também críticas ao lado excessivamente forte do momento do poder em detrimento do carisma na Igreja (o que me levou ao “silêncio obseq1uioso” que me foi imposto mas que não significou nenhuma excomunhão) esse meu livro,comparado com as palavras do Papa, me parece até um texto de piedade. Como mudam os tempos e desta vez para muito melhor. Aqui vai a entrevista como foi dada originalmente em alemão que ainda lembro dos meus tempos de estudos em Munique no final dos anos 60 do século passado. Lboff

Eis a entrevista.

Sr. Boff, o senhor gosta de canções de Natal?

O que o senhor acha? (cantarolando): “Noi – te fe – liz, noi – te fe – liz …” Em toda família que celebra o Natal a gente canta isso. No Brasil isso também é tradição, como entre vocês na Alemanha.

O senhor não acha que essa espécie de Natal cafona e comercializado?

Isso varia de um país para o outro. É claro que o Natal virou um grande negócio. Mesmo assim continua a alegria do convívio com a família, e para muitas pessoas também é um momento de fé. E do jeito que eu vivenciei o Natal na Alemanha, é uma festa do coração, um clima muito especial, maravilhoso.

Como é que uma fé que no Natal fala de “Deus da paz” combina com a falta de paz que estamos experimentando por toda a parte?

A maior parte da fé é promessa. Ernst Bloch diz: “A verdadeira Gênese está não no começo, mas no final, e ela só começa quando a sociedade e a existência se tornam radicais. na justiça e na verdade.” A alegria do Natal está nesta promessa: a Terra e as pessoas não estão condenadas a continuar sempre desse jeito como experimentamos, com todas as guerras, violência e fundamentalismo. Na fé não se promete que agora tudo estará bem. E, apesar de todos os enganos, descaminhos e reveses, vamos ao encontro de um final bom. O verdadeiro significado do Natal não está no fato de “Deus se ter tornado gente”, mas que ele veio para nos dizer: “Vocês pertencem a mim, e quando vocês morrerem, estarão sendo chamados  para casa.”

O Natal significa que Deus vem para nos buscar?

Sim. Encarnação significa que algo de nós já é divino, eternizado. O divino está em nós mesmos. Em Jesus isto se mostrou da forma mais nítida. Mas está presente em todas as pessoas. Na perspectiva evolutiva, Deus não vem de fora para o mundo, e sim surge de dentro do mundo. Jesus é o aparecimento do divino na evolução – embora não o único. O divino também aparece em Buda, em Mahatma Gandhi e em outras grandes personagens de fé.

Isto não parece muito católico.

Não diga isso. Toda a teologia franciscana da Idade Média entendeu Cristo como parte da criação – não só como redentor de culpa e pecado, que vem de cima e de fora para o mundo. Encarnação, sim, também é redenção. Mas sobretudo e em primeiro lugar é uma exaltação, uma divinização da criação. E mais uma coisa é importante no Natal. Deus aparece em forma de criança. Não como velho grisalho e barbudo …

Como o senhor …

Bem, se for o caso, pareço mais com Karl Marx. Para mim o importante é o seguinte: quando, no entardecer de nossa vida, tivermos que nos responsabilizar perante o juiz divino, estaremos diante de uma criança. Mas uma criança não condena ninguém. Criança quer brincar e estar junto com outras. É preciso enfatizar esse aspecto da fé que é profundamente libertador.

O senhor é um dos mais eminentes representantes da teologia da libertação e, a bem dizer, acabou sendo rehabilitado pelo papa Francisco. Seria essa também uma reabilitação pessoal sua, depois de décadas de disputas com o Papa João Paulo II e seu principal guardião da fé, Joseph Ratzinger, depois Papa Bento XVI?

Francisco é um dos nossos. Ele transformou a teologia da libertação num bem comum da igreja. E ele a ampliou. Quem hoje fala dos pobres também precisa falar da Terra, porque é o grande pobre e também esta está sendo depredada e violada. “Ouvir o clamor dos pobres” significa ouvir o clamor dos animais, das matas, de toda a criação torturada. A Terra inteira está gritando. Portanto, diz o papa, citando o título de um livro meu, hoje precisamos ouvir o grito dos pobres e ao mesmo tempo o da Terra. Ambos precisam ser libertos. Faz bastente tempo em que me ocupei intensivamente com essa ampliação da teologia da libertação. Esta também é a grande novidade em “Laudato si” …

… que é a “eco-encíclica’“ do Papa, de 2015. Quanto de Leonardo Boff se encontra em Jorge Mario Bergoglio?

A encíclica é do Papa. Mas ele consultou muitos especialistas.

Ele leu os seus livros?

Mais do que isso. Ele me solicitou material para a “Laudato si”. Eu o aconselhei e enviei algumas coisas que tinha escrito. Isso ele também utilizou. Certas pessoas me disseram que durante a leitura teriam pensado: “Ora, isso é Boff!” Aliás, o Papa Francisco me disse: “Não mande a papelada diretamente para mim.”

E porque não?

Ele disse: “Senão os sottosegretari [funcionários da administração do Vaticano; a red.] interceptam o material e não o receberei. Manda de preferência para o embaixador argentino, com quem tenho bons contatos. Então com certeza vou receber.” É preciso saber que o atual embaixador no Vaticano é um velho conhecido do Papa, do seu tempo em Buenos Aires. Tomaram mate juntos muitas vezes. Um dia antes da publicação da Encíclica o Papa ainda mandou ele ligar para mim para expressar seu agradecimento pela minha colaboração.

Mas um encontro pessoal com o Papa ainda está em aberto?

Ele buscou a conciliação com os principais representantes da teologia da libertação, com Gustavo Gutiérrez, Jon Sobrino, Arturo Paoli e também comigo. Com referência ao Papa Bento respectivamente Joseph Ratzinger eu disse “Mas o outro ainda está vivo!” Ele não aceitou. “Não”, disse ele, “il Papa sono io” – “o Papa sou eu.” Portanto não deveríamos deixar de ir. Por aí se vê a coragem e a postura resoluta dele.

Por que sua visita ainda não deu certo?

Eu tinha um convite e até já tinha aterrissado em Roma. Só que justamente nesse dia, imediatamente antes do início do Sínodo sobre a Família em 2015, 13 cardeais, entre eles o cardeal alemão Gerhard Müller, Prefeito da Congregação para a Doutrina da Fé, estavam ensaiando a rebelião contra o Papa com uma carta a ele dirigida, a qual, porém – olha só, quem diria! – também acabou publicada no jornal de Sandro Magister, famoso opositor do Papa Francisco. O Papa ficou furioso e me disse: “Boff, não tenho tempo. Antes do sínodo preciso acalmar as coisas. Vamos nos ver numa outra ocasião.”

Isso de acalmar as coisas também não deu muito certo, ou?

O Papa está sentindo a força do vento contrário vindo das próprias fileiras, principalmente dos Estados Unidos. Esse Cardeal Burke, Leo Burke, que agora, junto com o Cardeal Emérito Meisner de vocês, já escreveu uma carta de novo; ele é o Donald Trump da Igreja Católica. (ri) Só que, diferentemente do Trump, Burke agora está neutralizado na cúria. Graças a Deus. Essa gente realmente acredita que precisa corrigir o Papa. É como se estivessem acima do Papa. Isso é fora do comum, para não dizer inaudito na história da igreja. Pode-se criticar o Papa, discutir com ele. Isso também fiz bastante. Mas cardeais acusarem o Papa publicamente de espalhar erros teológicos e até heresias já é demais, penso eu. É uma afronta que o papa não pode permitir. O papa não pode ser condenado, isso é doutrina da igreja.

Ante todo esse entusiasmo pelo Papa, como é que ficam as reformas da igreja, que tantos católicos esperavam de Francisco, mas onde na prática ainda não aconteceu muita coisa?

Sabe de uma coisa, no quanto eu o entendo, o principal interesse dele nem é mais a igreja, muito menos o que se faz dentro da igreja, e sim a sobrevivência da humanidade, o futuro da Terra. Ambas correm perigo e é preciso perguntar se o cristianismo consegue trazer uma contribuição para superar essa enorme crise na qual a humanidade corre o risco de sucumbir.É o sentido da encíclica Laudato Si dirigida não aos cristãos mas a toda a humanidade.

Francisco preocupa-se com o meio ambiente enquanto a igreja ruma de frente contra a parede?

Acredito que para ele há uma hierarquia de problemas. Se a Terra for à breca, todos os outros problemas também estarão resolvidos. Mas quanto às questões intra-eclesiásticas, vamos ver! Faz pouco tempo o Cardeal Walter Kasper, confidente do Papa, disse que meio logo haveria grandes surpresas.

O que o Senhor espera?

Quem sabe? Talvez o diaconato da mulher. Ou a possibilidade de padres casados voltarem a ser engajados no cuidado pastoral [Seelsorge]. Este é um pedido expresso dos bispos brasileiros ao Papa, principalmente do seu amigo emérito Cardeal brasileiro Cláudio Hummes. Ouvi dizer que o Papa gostaria de atender esse pedido, inicialmente numa fase experimental no Brasil. Este país com seus 140 milhões de católicos precisaria de pelo menos 100 mil padres. Mas só há 18.000. Sob ponto de vista institucional isso é uma catástrofe. Não admira que os fiéis migram aos milhares para os evangelicais e pentecostais, que preenchem o vácuo de recursos humanos. Ora, se os muitos milhares de padres casados pudessem voltar a exercer seu ministério, este seria o primeiro passo para melhorar a situação e ao mesmo tempo um impulso para a igreja católica soltar as algemas do celibato obrigatório.

Caso o Papa tomasse essa decisão, o senhor como ex-padre franciscano voltaria a assumir funções sacerdotais?

Eu pessoalmente não preciso de uma decisão dessas. Para mim ela nada mudaria, porque até hoje faço aquilo que sempre fiz: batizo, faço sepultamentos, e quando chego a uma comunidade que não tem padre, também celebro a missa junto com as pessoas.

Seria muito “alemão” perguntar: é lícito o senhor fazer isso?

Até agora nenhum bispo que eu conheço jamais o criticou ou proibiu. Os bispos até ficam contentes e me dizem: “O povo tem direito à eucaristia. Portanto continue assim!” Meu mestre teológico, o cardeal Paulo Evaristo Arns, falecido faz poucos dias, por exemplo, tinha abertura nesse sentido. Ele chegava ao ponto de, quando via padres casados sentados no banco durante a missa, chamá-los para junto ao altar e com eles celebrar a eucaristia. Isso ele fez e me disse muitas vezes: “Você continua sendo padre e assim permanecerá!”