Pentagono:un solo mondo,un solo impero – Papa Francesco:un solo mondo,una sola casa comune”.

Dei no dia 15 de outubro de 2015 em Roma uma pequena entrevista a um dos mais sérios vaticanólogos , Raffaele Luise, muito próssimo ao Papa Francisco. Reproduzo o texto pois exprime um pouco o que penso da atual situação da Igreja e  qual seria o sentido concreto da mensagem do Jesus histórico: lboff

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“Sul Pentagono campeggia la scritta: Un solo mondo, un solo impero. Papa Francesco invece dice:Un solo mondo, casa comune”.

Comincia cosi’ il colloquio con Leonardo Boff, uno dei padri della teologia della liberazione, ora da lui definita come “ecoteologia della liberazione”, a due passi dal Vaticano.

D: Chi e’ papa Francesco?
“E’ una benedizione di Dio per il mondo e per la chiesa‎. Piu’ che un nome e’ un “progetto” che abbraccia chiesa e mondo, incentrato sulla cultura dell’incontro tra i popoli, di dialogo complessivo e globale, di convivenza e di pace. Francesco di Roma vuole far rivivere la visione di Francesco d’Assisi di una chiesa povera, umile, amica della natura, aperta aggli ultimi e ai vulnerabili. La chiesa della misericordia e dell’amore incondizionato, della sororita’ e della fraternita’ con gli uomini e con le creature, dal filo d’erba alle stelle, unite nella lode di Dio.Francesco rappresenta il seme di un mondo nuovo,memore del fatto che Dio non ha piantato alberi ma sparso semi che dentro hanno tutto: radici, rami, fiori e frutti. Appunto un mondo “nuovo”. E il papa non si limita a parlarne in astratto, ma ci mostra come esso puo’ essere con la sua rivoluzione della tenerezza, e interrogando severamente il paradigma cinico e insensibile della tecnocrazia. Collocandosi sempre dalla parte dei vulnerabili, e raccogliendo in modo sistematico il grido della Terra e dei poveri. Nella sua visione dell’ecologia integrale, Francesco coniuga intimamente la giustizia sociale e la giustizia ecologica, i due amori crocifissi, sollecitandoci a far risorgere la Terra. In questo senso, la “Laudato Si'” e’ un prezioso manuale di ecologia globale, che tiene insieme l’ambiente, il sociale, il mentale e lo spirituale. Il papa non e’ un ambientalista: il senso vero della sua enciclica sta nella restaurazione e nella fioritura della casa comune”.

D: In qualche modo lei ha contribuito all’elaborazione dell’enciclica.
“Solo nel senso che, richiesto dal papa, che conosceva i miei testi, ho mandato per tre volte a Francesco pacchi dei miei libri, con diversi articoli, e la Carta della Terra, scritta da un gruppo redazionale di 23 intellettuali, me compreso, sotto la direzione di Mikhail Gorbaciov. Un documento che il papa cita, e i cui autori mi piacerebbe che Francesco incontrasse”.

D: Come giudica l’attuale situazione in vaticano?
“Penso che la teoria del caos possa spiegare la situazione di Roma. Questa teoria si articola in due direzioni: il caos distruttivo, in cui cio’ che non ha forza cade, rimanendo il nocciolo, e il caos generativo di un altro ordine. Penso che ci troviamo nel primo caos, che e’ premessa per il caos generativo. L’ultima parola non sara’ la crisi intesa come distruzione, ma come purificazione. E allora la chiesa avra’ un altro volto, quello che emergera’ dalla pratica della visione pastorale di papa Francesco”.

D: Il tuo ultimo libro si chiama “Al cuore del cristianesimo”. Qual e’ il cuore del cristianesimo e del tuo messaggio?
“Ho cercato di pensare quale sia la “ipsissima intentio Jesu”, e credo che essa risieda nel “Padre nostro”‎, la preghiera in cui Gesu’ articola la “fame di Dio”, Abba’ e Madre, con la sua tensione verso la trascendenza, con il “pane nostro” , la fame concreta, in cui risiede la radice tenera dell’essere umano.In essa Gesu’ unisce queste due forme di fame, di infinito e di terra, riconciliandole. Non dice “Padre mio” ne’ “pane mio”, ma “nostro”, perche’ la preoccupazione di Gesu’ era che tutti si sentissero figli e figlie del Dio materno. Non il pane dell’individualismo, ma la generosita’ dell’abbraccio fra uomini e Terra. Si tratta di una visione anche politica, perche’ tutti possano vivere la convivialita’, celebrando alla stessa tavola la generosita’ della vita e della Terra. E questo e’ il simbolo del Regno di Dio, una cena, che e’ l’ideale piu’ antico di qualsiasi cultura: l’umanita’ come famiglia che si siede a tavola celebrando insieme la bonta’ della vita e la generosita’ di Dio”.

Raffaele Luise

Refugiados: hospitalidad como derecho de todos y deber para todos

El problema mundial de los refugiados nos plantea siempre de nuevo el imperativo ético de la hospitalidad a nivel internacional y también a nivel nacional. Hay una migración de pueblos como en tiempos de la decadencia del imperio romano. Millones de personas buscan nuevas patrias para sobrevivir o simplemente para escapar de las guerras y encontrar un mínimo de paz.

La hospitalidad es un derecho de todos y un deber para todos. Immanuel Kant (1724-1804) vio claramente la imbricación entre derechos y deberes humanos y la hospitalidad para la construcción de lo que él llama la “paz perpetua” (Zum ewigen Frieden 1795; véase Jacob Ginsburg, La paz perpetua, 2004).

Anticipándose a su tiempo, Kant propone una república mundial (Weltrepublik) o el Estado de los pueblos (Völkerstaat) fundada en el derecho de la ciudadanía mundial (Weltbürgerrecht). Esto, dice Kant, es la primera función de la “hospitalidad general” (allgemeine Hospitalität: § 357).

¿Por qué justamente la hospitalidad? El mismo filósofo dice, «porque todos los seres humanos están en el planeta Tierra y todos, sin excepción, tienen el derecho de estar en ella y visitar sus lugares y los pueblos que lo habitan. La Tierra pertenece comunitariamente a todos» (§358).

Esta ciudadanía materializada por la hospitalidad general se rige por el derecho, y nunca por la violencia. Kant plantea el desmantelamiento de todas las máquinas bélicas y la abolición de todos los ejércitos, así como lo hace modernamente la Carta de la Tierra. Pues mientras existan tales medios de violencia, continuarán las amenazas de los fuertes sobre los débiles y las tensiones entre los Estados, lo que socava los cimientos de una paz duradera.

El imperio del estado de derecho y la difusión de la hospitalidad generalizada deben crear una cultura de los derechos que penetre en las mentes y los corazones de todos los ciudadanos globalizados, generando la “comunidad de los puebos” (Gemeinschaft der Völker). Esta comunidad de los pueblos, afirma Kant, puede crecer tanto en su conciencia de que la violación de una ley en un lugar se sienta en todas partes (§360), cosa que más tarde repetirá por su cuenta Ernesto Che Guevara. Tanta es la solidaridad y el espíritu de hospitalidad que el sufrimiento de uno es el sufrimiento de todos y el avance de uno es el avance de todos. Parece el Papa Francisco hablando de los seres humanos como seres de relación que participan de los dolores de los demás.

Si queremos una paz duradera y no sólo una tregua o una pacificación momentánea, debemos vivir la hospitalidad universal y respetar los derechos universales

La paz, según Kant, resulta de la vigencia de la ley, de la cooperación legalmente ordenada y de institucionalizar la cooperación entre todos los Estados y pueblos. Los derechos son para él “la niña de los ojos de Dios” o “lo más sagrado que Dios ha puesto en la Tierra”. El respeto de los derechos da lugar a una comunidad de paz que pone fin definitivamente “al beligerar infame”.

En la actualidad ha sido J. Derrida quien ha retomado el tema de la hospitalidad (De l’hospitalité, París 1977) dándole carácter incondicional para todos.

Pero aun así fue Kant quien le dio una mejor fundamentación. Su base es la buena voluntad que, para él, es la única virtud que no tiene defectos. En su obra Fundamentación para una metafísica de las costumbres (1785) hace una declaración de gran importancia: «No se puede pensar en algo, en cualquier parte del mundo e incluso fuera de él, qe se pueda considerar sin reservas tan bueno como la buena voluntad (der gute Wille)». Traduciendo su lenguaje difícil: la buena voluntad es el único bien que sólo es bueno y que no se ajusta a ninguna restricción. La buena voluntad o es buena o no es buena voluntad. Si lleva sospechas, no es buena. Supone la plena apertura al otro y la confianza incondicional. Esto es factible para los seres humanos. Si no nos revestimos de esta buena voluntad, no vamos a encontrar una salida para la desesperante crisis social que desgarra las sociedades periféricas y los millones de refugiados que se dirigen hacia Europa.

La buena voluntad es la última tabla de la salvación que nos queda. La situación del mundo es un desastre. Vivimos en un permanente estado de sitio o de guerra civil global. No hay nadie, ni las dos santidades, el Papa Francisco y el Dalai Lama, ni las élites intelectuales y morales, ni la tecnociencia que proporcione una clave de ruta global. En realidad, dependemos únicamente de nuestra buena voluntad. Vale la pena recordar lo que Dostoievski escribió en su cuento fantástico El sueño de un hombre ridículo 1877: «Si todos realmente quisiesen, todo cambiaría en la Tierra en solo un momento».

Brasil reproduce en miniatura el drama del mundo. La llaga social producida en quinientos años de abandono de las cosas del pueblo significa una sangría desatada. Gran parte de nuestras élites nunca pensó una solución para Brasil como un todo, sino sólo para sí. Ellas están más comprometidas en la defensa de sus privilegios que en garantizar derechos para todos. Mediante mil maniobras políticas, incluso con amenazas de empeachment, consiguen manipular a los gobiernos elegidos democráticamente para que asuman la agenda que les interesa y evitar o retrasar los cambios sociales necesarios. A diferencia de la mayoría del pueblo brasileño, que mostró enorme buena voluntad, gran parte de la élite se niega a pagar la hipoteca de buena voluntad que debe al país.

Si la buena voluntad es tan decisiva, es urgente suscitarla en todos. Todos tienen el deber de hospedar y el derecho a ser hospedados porque vivimos en la misma Casa Común.

*Leonardo Boff, columnista del JB online teólogo y escritor

Traducción de MJ Gavito Milano

Francisco de Asís: el prototipo occidental de la razón cordial

Esta entrevista salió en IHU(Instituto Humanitas-Unisinos) online de los jesuitas de la Unisinos RS el 4/10/2015

IHU Online – ¿Quién fue Francisco de Asís? ¿Cómo entenderlo en su complejidad que va de la ternura al vigor?

Leonardo Boff – Aunque haya vivido hace más de 800 años, él es nuevo; nosotros somos viejos, pues él consiguió lo que nosotros difícilmente alcanzamos: relacionarnos con todas las cosas, incluso con las más adversas como la muerte, llamándolas con el dulce nombre de hermanos y hermanas. Así consiguió una reconciliación, como si fuese un habitante del paraíso terrenal. Con razón el gran historiador Arnold Toynbee dijo en su última entrevista: «Francisco, el mayor de los hombres que han vivido en Occidente, debe ser imitado por todos nosotros, pues su actitud es la única que puede salvar la Tierra y no la de su padre, el mercader Bernardone».

El filósofo Max Scheler en su conocido libro Esencia y Formas de la Simpatía afirmaba: «San Francisco es el prototipo occidental de la razón cordial y emocional, cosa que posteriormente fue relegada al margen». Ella nos hace sensibles a la pasión de los que sufren y a los gritos de la Tierra devastada por la voracidad industrialista actual.

IHU Online – Usted dice que el contacto con Francisco de Asís provoca una crisis profunda. ¿Qué tipo de crisis es esa?

Leonardo Boff – San Francisco nos hace descubrir nuestro distanciamiento de la naturaleza, como si no fuésemos parte de ella, sino sus dueños y señores. Esa actitud está en la raíz de la crisis ecológica actual, pues se funda en la falta de pertenencia, en la ausencia de cuidado y de amor para con todas las cosas, pues ellas tienen un valor intrínseco en sí mismas. Comparar lo que somos y hacemos con lo que hacía y era San Francisco nos crea mala conciencia y nos introduce en una crisis purificadora, pues nos invita a cambiar nuestro estilo de vida.

IHU Online – ¿Cómo entender la mística de Francisco de Asís y su relación con el medio ambiente?

Leonardo Boff – San Francisco dio centralidad al corazón. En sus escritos la palabra “corazón” aparece 42 veces frente a una de “inteligencia”; “amor”, 23 veces frente a 12 de “verdad”. Hoy sabemos que en la razón cordial y sensible se encuentra la sensibilidad profunda para con los otros, los valores éticos y la espiritualidad. El corazón le hace sentir al Sol, a la Luna, al agua, al lobo y hasta a la muerte como hermanos y hermanas. Es la actitud que nos exige hoy la crisis ecológica. La razón por sí sola no explica nuestros problemas fundamentales, porque ella solo ve, analiza y calcula. El corazón nos moverá al cuidado, al respeto y al amor a la Madre Tierra.

IHU Online – ¿Cuál era la concepción de Iglesia de Francisco de Asís? ¿Cuales eran los puntos cruciales de divergencia con el clero alto? ¿Con que modelo de Iglesia dialogaba e, incluso, se oponía?

Leonardo Boff – El teólogo Joseph Ratzinger, en uno de sus escritos sobre el sentido de la profecía en la Iglesia, escribió que el “no” de San Francisco al tipo de Iglesia de su tiempo no podía ser más radical. Pero su “no” nunca es verbalizado, nunca hace una crítica abierta al sistema curial, especialmente bajo Inocencio III, el Papa más poderoso de la historia de la Iglesia. Él no habló ni criticó como hicieron los Reformadores del siglo XVI. Él simplemente se dejó orientar por el evangelio, leído sin glosas, es decir, sin comentarios que le quitan la fuerza trasformadora, en su sentido original: vivir siguiendo a Cristo pobre, descubierto en los más pobres de los pobres que son los leprosos, tener extrema ternura y compasión con todos los que sufren dolores y acogiendo jovialmente las más duras adversidades que la pobreza radical le comportaba.

El inauguró una Iglesia en la base, junto con los pobres, predicando por las calles o en las plazas, rezando las horas canónicas debajo de los árboles y teatralizando pasajes bíblicos como hizo con la celebración de Navidad, inventando el pesebre. Quería que sus seguidores fuesen “menores”, categoría social de los sin poder y que no aceptasen ningún cargo eclesiástico. Debían “in plano subsistere”, es decir, mantenerse a ras del suelo, donde todos los anónimos e invisibles, el pueblo en general, se encuentran.

IHU Online – ¿Cuáles son los conceptos-clave, las ideas y concepciones principales de Francisco de Asís? ¿Cómo comprender esos conceptos en nuestros días?

Leonardo Boff – San Francisco no era teólogo. Ni era un clérigo. Olvidamos que era un laico. Solo al final de su vida se dejó ordenar diácono para poder seguir predicando (ya que había un decreto papal que prohibía a los laicos predicar, como hacían antes). Pero con la condición de que a este oficio no le correspondería ningún beneficio. Las virtudes principales que vivía con gran jovialidad era la extrema sencillez, acogiendo a todos tal como eran; después, una gran humildad considerándose a sí mismo como menor y servidor, hermano o fratello de todos; y principalmente vivía una radical pobreza como poverello.

Pero para él, la pobreza no consistía en no tener sino en la capacidad de dar, y volver a dar, hasta despojarse de todo. Tenía conciencia de que entre las personas se interponen los bienes y los intereses. Desprenderse de tales cosas permitía el encuentro directo e inmediato, ojo a ojo, cuerpo a cuerpo para situarse junto al otro como hermano. Ser radicalmente pobre para poder ser plenamente hermano: este es el sentido de la pobreza franciscana. Y por último, la permanente alegría, como quien se siente continuamente en la palma de la mano de Dios. Se le atribuye este dicho: “tengo poco y lo poco que tengo, lo necesito poco”. Este proyecto de vida, si se viviera hoy, crearía un mundo tierno y fraterno, amigo de la vida, con una sobriedad compartida, con un aura de fraternidad universal entre las personas y con todos los seres de la naturaleza, abrazados como hermanos y hermanas.

«Está dentro de las posibilidades humanas desentrañar un San Francisco escondido dentro de cada uno»

IHU Online – ¿Cómo pueden ser actualizados esos conceptos para nuestros días en busca de inspiración ante la crisis?

Leonardo Boff – Entre muchas otras cosas, considero fundamental, para que salgamos de la crisis actual, que recuperemos los derechos del corazón. Es decir, que no seamos solo portadores de inteligencia racional, que junto con ella y de forma más profunda, seamos también portadores de inteligencia cordial o sensible. Sentir, como dice el Papa en su encíclica sobre “el cuidado de la Casa Común”, como propios las dolores de la Tierra y los padecimientos de los demás hermanos y hermanas.

Actuar a partir del corazón que ama, que se identifica con el otro, que cultiva la compasión y el cuidado con todas las cosas, como cuidaba San Francisco.

Él sacaba a las babosas de los caminos para que no las pisasen y pedía que hasta las hierbas silvestres tuviesen un rincón reservado en las huertas, porque ellas también merecen vivir y alaban a Dios a su manera. Si en la humanidad tuviésemos estos sentimientos, no necesitaríamos hablar de ecología ni de derechos de las personas y de la naturaleza, pues todo eso sería vivido con total espontaneidad.

IHU Online – ¿Cómo comprenden Bergoglio y Ratzinger la figura de San Francisco de Asís?

Leonardo Boff –Joseph Ratzinger, en su tesis sobre el concepto de historia en San Buenaventura, escribió como introducción al tema una de las más bellas páginas que se han escrito modernamente sobre la figura singular de San Francisco. Creo que los franciscanos todavía no han sabido valorar tales reflexiones.

Bergoglio tomó el nombre de Francisco por la fascinación que ejerció siempre sobre él la figura de este santo especial y por su amor a los pobres y a la naturaleza. En su encíclica, le dedica tres grandes parágrafos (nn.10, 11 12) y explica: «Creo que Francisco es el ejemplo por excelencia del cuidado por lo que es frágil y por una ecología integral… su corazón era universal» (n.10). Todo el texto de la encíclica está lleno de corazón, pues lee los datos de la situación de la Tierra afectivamente y no solo intelectualmente. Ese es el modo como San Francisco lee el mundo a partir de un sentimiento profundo de unión.

IHU Online – ¿Cómo comprender la relación entre Francisco y Clara de Asís? ¿Cuál es el papel de Clara en la historia y en la “doctrina” de Francisco?

Leonardo Boff –La relación entre Clara e Francisco es una de las más bellas y puras de la historia del cristianismo. El tenía tres amores: amor a Cristo crucificado, amor a los pobres y amor a la hermana Clara. Era un verdadero amor entre un hombre y una mujer, pero transfigurado por un proyecto común: servir al Crucificado y a los crucificados de la historia. El eros florecía en el ágape sin perder su fascinación y belleza. Entre ellos había afecto y cariño que no escondió durante toda su vida. Clara seguramente lo ayudó a ser tan tierno y amoroso con todas las criaturas.

IHU Online – ¿En qué medida la visión de Francisco de Asís en relación al mundo, a los seres humanos y a la Iglesia dialoga con el pontificado de Bergoglio?

Leonardo Boff – El Papa Francisco ha puesto el evangelio en el centro de su predicación y de sus gestos ejemplares. Fue exactamente eso lo que hizo San Francisco: para él el evangelio era todo, no como mero texto, sino como fuente de inspiración, de humanización, de espiritualización y de identificación con el Jesús histórico, hasta el punto de que los textos originarios afirman que llegó a recibir las llagas de Cristo en su propio Cristo. No sin razón ha sido llamado “el primero después del Único (Jesucristo)” o incluso “el último cristiano”. La sencillez, la bondad, la ternura y la proximidad que el Papa Francisco revela en su vida, traducen bien el espíritu de San Francisco.

IHU Online – ¿Cómo comprender Laudato Si’ desde la perspectiva de Francisco de Asís? ¿De qué forma la idea de Ecología Integral, concepto central de la Encíclica, aparece en el legado de Francisco de Asís?

Leonardo Boff – El propio Papa lo aclara en su encíclica sobre “el cuidado de la Casa Común”, al decir: «la reacción de Francisco era mucho más que una valoración intelectual o un cálculo económico, porque para él cualquier criatura era

una hermana, unida a él con lazos de cariño. Por eso se sentía llamado a cuidar todo lo que existe» (n.11). Como decíamos, Francisco ponía corazón en todas las cosas, por eso las amaba y se sentía unido a ellas como miembros de una gran familia terrenal y cósmica.

IHU Online – En su libro San Francisco de Asís, ternura y vigor, la historia del santo tiene cinco aspectos como telón de fondo.

¿Cuáles son y cómo se relacionan? ¿Cómo se actualizan hoy esos aspectos?

Leonardo Boff – Algunos dicen que de todos mis libros (ya casi cien) este es el mejor. Que lo digan los demás, no yo. Pero intenté, al celebrarse los 800 años de su nacimiento, destacar cinco puntos que mostrasen su actualidad para el Foto: http://www.paroquiadapompeia.org.br mundo de hoy.

El primero es «la irrupción de la ternura y de la convivialidad, como mensaje a la cultura actual». Es la tentativa de oponer al paradigma moderno, fundado en el poder como dominación, que tantos males ha traído a las grandes mayorías, el paradigma del cuidado, de la ternura, de la convivialidad con todas las criaturas, no dominándolas, sino estando al pie de ellas, como hermano menor.

«Fue exactamente eso lo que hizo San Francisco: para él el evangelio era todo, no como mero texto, sino como fuente de inspiración, de humanización, de espiritualización y de identificación con el Jesús histórico».

El segundo punto es «la opción por los pobres como mensaje de San Francisco a la sociedad actual». Intenté asumir el propósito de la Iglesia latinoamericana, expresado en Medellín y en Don Helder, que entendió la pobreza no como algo natural y dado, sino como resultado de relaciones injustas entre las personas y sus instituciones. Se hizo la opción preferencial por los pobres, contra la pobreza y a favor de la justicia social. De esta opción nació la teología de la liberación. Don Helder siempre repetía que fue San Francisco el verdadero fundador de esta teología, porque él no tuvo una actitud asistencialista, viviendo para los pobres. Él mismo se hizo pobre, fue a vivir en medio de ellos como pobre, y a partir de ellos leía toda la realidad, también la eclesial. Estimo que esta perspectiva es enormemente actual.

El tercer punto trata «de la liberación por la bondad: una contribución de San Francisco para una liberación integral de los oprimidos». Traté de mostrar su estrategia que era de renuncia total a cualquier tipo de violencia. Procura conversar con todos, hasta con el feroz lobo, y conquistar a las personas por la bondad, convencido de que dentro de cada uno arde la llama divina de la bienquerencia entre todas las personas.

El cuarto punto aborda «cómo San Francisco creó en las bases de la Iglesia de aquel tiempo una iglesia popular y pobre», en la cual prevaleció la fraternidad sobre el poder, la palabra del evangelio sobre las reflexiones teológicas, la celebración de la vida sobre la celebración de simples ritos y la profunda piedad por los actos y los hechos del Jesús histórico, su nacimiento, su cruz, su presencia eucarística.

Como último punto abordo el tema «del proceso de individuación realizado biográficamente por San Francisco». Es decir, cómo de todo lo que le sucedía, la dimensión de sombra y la dimensión de luz, sus decepciones y alegrías, su sufrimiento y muerte, él hacía caminos de crecimiento y de total integración. De ese proceso que combina ternura y vigor, cielo y tierra, vida y muerte irrumpe su irradiación como alguien que realizó su humanidad de un modo ejemplar. Creó un humanismo tierno y fraterno que va más allá del mundo humano y que abarca a toda la naturaleza y al propio universo. Penetró en su Profundidad radical donde se anida Dios con su gracia y su amor.

Haber podido llegar hasta ese punto es más que esfuerzo personal, es principalmente don de Dios. Francisco lo sabía bien, por eso, aunque para nosotros sea un santo ejemplar, se consideraba el mayor pecador del mundo, «pequeñín, pútrido y fétido, mezquino, miserable», como dice en una de sus cartas. Él podía decir eso, pues no había negado sino integrado tales realidades sombrías, propias de nuestra condición humana, en una síntesis superior, repleta de luz, de ternura y de amorización.

IHU Online – ¿Qué humanismo inaugura Francisco y cómo se alínea con los principios cristianos?

Leonardo Boff – Francisco se transformó en un arquetipo, o sea, en una referencia de valor y de ideal humano. Como tal no pertenece ya a los franciscanos ni siquiera a los cristianos. Pertenece a la humanidad. Es una de las figuras de las cuales podemos enorgullecernos y decir: está dentro de las posibilidades humanas descubrir un San Francisco escondido dentro de cada uno. Esa energía amorosa y tierna, escondida en nosotros, nos hace más humanos, más compasivos, más solidarios y más capaces de un amor incondicional. ¿No era eso lo que quería Jesús de Nazaret? Su propósito no era crear una nueva religión, sino enseñar a vivir y suscitar el hombre y la mujer, hechos de amor, de compasión, de entrega a los otros hasta el último sacrificio, siempre con total desapego, con alegre jovialidad y con jovial alegría.

Por João Vitor Santos y Patricia Fachin

Traducción de MJ Gavito Milano

Eine andere Art der Konfliktbewältigung

Seit es Menschen gibt, hat es schon immer Konflikte aller Arten gegeben, vor allem in patriarchalischen Systemen. Das vorherrschende Mittel, diese zu bewältigen, war und ist noch immer der Gebrauch von Gewalt, um den anderen zu bekämpfen und auf irgendeinen niedrigeren Rang unterzuordnen. Dies ist der schlechteste Weg, denn er lässt den Bekämpften mit Bitterkeit, Demütigung und dem Verlangen nach Rache zurück. Auf diese Weise wird die Gewaltspirale aufrecht erhalten, die gerade heutzutage die Form des Terrorismus annimmt, die Rache der Gedemütigten. Sollte dies der einzige Weg für Menschen sein, um ihre Konflikte zu bewältigen?

Es gab jemanden, der sich als der „Verrückte Gottes“ (pazzus Dei) bezeichnete: Franz von Assisi, der auch der aktuelle Franziskus von Rom sein könnte, der auf der Suche nach einem anderen Weg war. Der vorige Weg war der des Gewinnens oder des Verlierens. Der neue Weg, der win/win-Weg, entzieht dem kriegerischen Denken die Grundlage. Wir wollen einige Beispiele aus der Praxis des Franz von Assisi beleuchten. Sein üblicher Gruß, wenn er jemandem begegnete, war: „Friede und Heil“. Von seinen Anhängern verlangte er: „Grüßt jeden, der auf euch zukommt, mit Freundlichkeit, ob Freund oder Feind, Dieb oder Bandit“ (Regel Nr. 7).

Wir wollen Franziskus’ Strategie im Hinblick auf Gewalt betrachten. Dazu ziehen wir zwei Legenden heran, die, da es sich um Legenden handelt, seinen Geist besser zum Ausdruck bringen als eine Darstellung von Fakten: die Diebe des Dörfchens San Sepolcro und der Wolf von Gubbio (Fioretti, Kap. 21).

Eine Diebesbande pflegte sich in den Wäldern zu verstecken und die Vorübergehenden aus der Nachbargemeinde zu berauben. Vom Hunger geplagt gingen sie zur Eremitage der Brüder und fragten nach Essen. Die Brüder hießen sie willkommen, jedoch nicht ohne Gewissensbisse: „Es ist nicht recht, dass wir dieser Diebesbande gegenüber gütig sind, die so viel Böses in der Welt verursacht.“ Sie trugen Franziskus diese Frage vor, der folgende Strategie vorschlug: Bringt Brot und Wein in den Wald und ruft ihnen zu: „Brüder Diebe, kommt her, wir sind Brüder und bringen euch Brot und Wein.“ Sie werden fröhlich essen und trinken, dann sprecht zu ihnen über Gott, aber verlangt nicht von ihnen, das Leben, das sie führen, abzulegen, denn das wäre zuviel verlangt. Verlangt nur von ihnen, dass sie niemandem Schaden zufügen, wenn sie jemanden überfallen. Ein anderes Mal riet Franziskus: „Bringt ihnen etwas Besseres: Käse und Eier.“ Die Diebe werden sich noch mehr freuen, doch auch das Flehen der Brüder hören: „Lasst dieses Leben des Hungerns und Leidens hinter euch, hört auf zu stehlen, geht lieber arbeiten, denn der gute Gott wird für das sorgen, was Körper und Seele brauchen.“ Von solcher Güte ergriffen ließen die Diebe von ihrem Lebenswandel ab und einige von ihnen wurden sogar Anhänger Franziskus’.

Hier wurde der Finger, erhoben zur Beschuldigung und Verurteilung, beiseite geschoben im Namen der wärmenden Nähe und des Vertrauens in die versteckte Energie, die in den Dieben lag und ihnen ermöglichte, etwas anderes als Diebe zu sein. Es geht darum, die Haltung zu überwinden, die alles in schwarz und weiß kategorisiert, die Güte auf die eine Seite stellt und das Böse auf die andere. Tatsächlich verbirgt sich in jedem Menschen ein möglicher Dieb und ein möglicher Bruder. Mit zärtlicher Zuneigung lässt sich der im Dieb verborgene Bruder retten. Und dies geschah in Assisi.

Diese Strategie, die auf Gewalt verzichtet, findet sich auch in der Legende des Wolfs von Gubbio, der die Menschen dieser Kleinstadt attackierte. Wieder einmal wird das Schwarz-Weiß-Denken überwunden: auf der einen Seite haben wir den „großen, schrecklichen und räuberischen Wolf“ und auf der anderen Seite die angstvollen, bewaffneten Menschen. Die Akteure auf beiden Seiten, deren einziges Verhältnis aus Gewalt und gegenseitiger Zerstörung bestand, wurden miteinander konfrontiert. Franziskus’ Strategie bestand nicht im Streben nach einem Waffenstillstand oder einem Gleichgewicht der von Angst bestimmten Kräfte. Er ergriff weder für die eine noch für die andere Seite Partei in einer falschen heuchlerischen Haltung: „Der andere ist schlecht, nicht ich. Daher muss er zerstört werden.“ Hat sich schon einmal jemand gefragt, ob sich nicht in jedem von uns ein böser Wolf und gleichzeitig ein guter Bürger/eine güte Bürgerin verbirgt?

Der Weg des Franziskus war die Vereinigung von Gegensätzen und bestand darin, die Gegensätze einander anzunähern, sodass sie miteinander Frieden schließen konnten. Franziskus ging zum Wolf und sagte zu ihm: „Bruder Wolf, du bist ein böser Mörder und hast den Galgen verdient, aber ich erkenne auch, dass du nur deshalb soviel Böses tust, weil du hungrig bist. Lass uns einen Vertrag schließen: Die Menschen werden dir zu essen geben, und du wirst aufhören, sie zu bedrohen.“ Dann richtete Franziskus sich ans Volk und predigte ihm: Wendet euch Gott zu, hört auf zu sündigen. Stellt sicher, dass es genug zu essen für den Wolf gibt, dann wird Gott euch von der ewigen Strafe befreien und vom bösen Wolf.“

Der Legende zufolge änderte die Kleinstadt ihre Gewohnheiten. Die Menschen beschlossen, den Wolf zu füttern, und der Wolf lief unter den Menschen herum, als wäre er ein freundlicher Mitbürger.

Manche haben diese Legende als eine Metapher für den Klassenkampf gelesen. Das wäre eine Möglichkeit. Tatsache ist jedoch, dass Frieden geschlossen wurde, und dies nicht durch den Sieg der einen über die andere Seite, sondern indem die Denkweise in Seiten und Parteien überwunden wurde. Alle gaben nach, Gewinn auf beiden Seiten wurde möglich, und es kam zu Frieden, einem Frieden, der nicht durch sich selbst existiert, sondern der aus einem gemeinsamen Einverständnis zwischen den Menschen und dem Wolf entsprang.

Fazit: Franziskus stimulierte weder die Widersprüche, noch beseitigte er die dunkle Dimension, in der der Hass kocht. Franziskus vertraute in die humanisierende Fähigkeit der Güte, in Dialog und gegenseitiges Vertrauen. Er war nicht naiv. Er wusste, dass wir in der „regio dissimilitudinis“ leben, in einer Welt von Ungleichheiten (Fioretti, Kap. 37). Doch er gab sich dieser dekadenten Situation nicht hin. Er erfasste intuitiv, dass jenseits von Bitterkeit in jedem Geschöpf eine verborgene Güte existiert, die gerettet werden muss. Und so geschah es.

Der Tag wird kommen, an dem die Menschen sich mit ihrer spirituellen Intelligenz und mit der des Herzens versöhnen werden, deren biologische Grundlage kürzlich durch Neurologen identifiziert werden konnte, und die durch die intellektuelle Vernunft ergänzt wird, welche teilt und auflöst. Dann werden wir das Königreich des Friedens und der Eintracht einläuten. Der Wolf wird weiterhin ein Wolf bleiben, doch er wird niemanden mehr bedrohen.

ubersetzt von Bettina Gold-Hartnack