DILMA E O GRUPO EMAÚS: Frei Betto

A presidenta Dilma recebeu, a 26/11, uma delegação do Grupo Emaús: Leonardo Boff, Márcia Miranda, Maria Helena Arrochellas, Luiz Carlos Susin, Rosileny Schwantes e eu. Entregamos a ela a carta “O Brasil que queremos”, com críticas e sugestões ao governo. E insistimos no diálogo com os movimentos sociais.

O Grupo Emaús existe há 40 anos. O nome deriva do episódio evangélico (Lucas 24, 13-35), no qual Jesus ressuscitado, a caminho do povoado chamado Emaús, encontra dois discípulos abatidos por ele ter sido crucificado sem que suas promessas se cumprissem.

Sem se darem conta de que estão acompanhados pelo próprio Jesus, ouvem o que este diz e, enfim, abrem os olhos da fé e, no jantar em Emaús, reconhecem, ao partilharem o pão, a presença viva daquele que fora crucificado.

A ideia do grupo nasceu de frades dominicanos encarcerados sob a ditadura. A teologia da libertação despontava na América Latina. Leonardo Boff havia lançado, em 1972, no Brasil, seu “Jesus Cristo libertador”, e Gustavo Gutiérrez, no Peru, “Teologia da Libertação” (1971), dedicado ao padre Henrique Pereira Neto, assessor de Dom Helder Camara, assassinado no Recife pela ditadura.

Nossa proposta era aglutinar teólogos e assessores de Comunidades Eclesiais de Base em um grupo capaz de dar consistência metodológica à teologia da libertação (que encara a fé pela ótica dos pobres) e criar ferramentas para difundi-la. Sociólogos(as), educadores(as), filósofos(as) e militantes de pastorais populares se incorporaram ao grupo.

Somos, hoje, cerca de 40 participantes, entre católicos e protestantes. Reservamos dois fins de semana do ano para nos encontrar. Então, relatamos nossas atividades pessoais, analisamos as conjunturas política e eclesial, debatemos um tema previamente escolhido, oramos e promovemos uma celebração litúrgica no domingo.

Nesses 40 anos, o Grupo Emaús produziu frutos consistentes: assessorias às Comunidades Eclesiais de Base e a seus encontros nacionais, denominados intereclesiais; curso anual de atualização teológica para bispos da América Latina; criação do Movimento Fé e Política, do CESEEP (Centro Ecumênico de Serviço à Evangelização e Educação Popular), e do CEBI (Centro de Estudos Bíblicos), do Curso de Verão (em várias capitais, destinados a militantes de pastorais populares); edição da coleção “Teologia da Libertação”, pela editora Vozes; assessoria às Campanhas da Fraternidade, promovidas anualmente pela CNBB e o CONIC; realização, em maio deste ano, do I Encontro de Espiritualidade para Jovens etc.

Somos um grupo apartidário e ecumênico, aberto ao diálogo com outras denominações religiosas. O que nos une é a fé cristã, o serviço à fé dos mais pobres e o amor à Igreja.

Temos opiniões políticas distintas, razão pela qual nem todos assinaram a carta à Dilma. Porém, não somos uma “academia teológica”, e todos mantemos vínculos com as comunidades cristãs populares e os movimentos sociais.

Entre nós há quem trabalha com catadores de material reciclável, comunidades de favelas, jovens, direitos humanos, proteção ambiental, grupos de oração, grupos de estudos bíblicos e assessorias internacionais em âmbito pastoral, ecumênico, e de diálogo entre fé e ciência, religião e Estado.

Convidamos, às nossas reuniões, amigos que, eventualmente, possam participar de uma reflexão específica. Assim, já estiveram conosco Luis Dulci, Gilberto Carvalho, Boaventura de Sousa Santos, Michael Lowy e outros. O mais recente convite foi à presidenta Dilma.

Frei Betto é escritor, autor de “Oito vias para ser feliz” (Planeta), entre outros livros.

Corrupción: su naturaleza y daños

He sido atacado ferozmente a través de los medios sociales por haber apoyado el proyecto político del PT y de la Presidenta Dilma Rousseff, siempre con el mismo argumento: ¿por qué no reconoce y escribe contra la corrupción? He escrito varias veces sobre el tema en este mismo periódico (Jornal Brasil online). Repaso algunas ideas como respuesta.

Según Transparencia Internacional, Brasil aparece como uno de los países más corruptos del mundo. Entre 91 países analizados, ocupa el puesto 69. La corrupción aquí es histórica, fue naturalizada, considerada como algo natural. Se la ha atacado sólo posteriormente, cuando ya ocurrió y goza de impunidad.

Este hecho solo denuncia la gravedad del crimen contra la sociedad que la corrupción representa. Todos los días se denuncian más y más hechos, como ahora la corrupción multitudinaria y milmillonaria en Petrobras, involucrando a dirigentes, partidos y grandes empresas. ¿Cómo comprender este perverso proceso criminal?

Comencemos con la palabra corrupción. Tiene su origen en la teología. Antes de hablar del pecado original, la tradición cristina decía que el ser humano vive en una situación de corrupción. San Agustín explica la etimología: corrupción es tener un corazón (cor) roto (ruptus) y pervertido. Cita el Génesis: “la tendencia del corazón está desviada desde la más tierna edad” (8,21). El filósofo Kant hacía la misma constatación al decir: «somos un leño torcido del cual no se puede sacar tablas rectas». En otras palabras: hay en nosotros una fuerza que nos incita al desvío y la corrupción es uno de ellos.

¿Cómo se explica la corrupción en Brasil? Identifico tres razones básicas entre otras: la histórica, la política y la cultural.

La histórica: somos herederos de una perversa herencia colonial y esclavócrata que marcó nuestros hábitos. La colonización y la esclavitud son instituciones objetivamente violentas e injustas. Entonces las personas para sobrevivir y guardar una mínima libertad eran empujadas a corromper. Es decir: a sobornar, conseguir favores mediante trueques, peculado (apropiación ilícita del dinero público) o nepotismo. Esa práctica dio origen al jeitinho o picaresca brasilera, una forma de navegación dentro de una sociedad desigual.

La política: la base de la corrupción política reside en el patrimonialismo y en el capitalismo sin reglas. En el patrimonialismo no se distingue la esfera pública de la privada. Los que están en el poder tratan la cosa pública como si fuese suya y organizan el Estado con estructuras y leyes que sirvan a sus intereses sin pensar en el bien común. Hay un neopatrimonialismo en la actual política que da ventajas (concesiones, medios de comunicación) a paniguados políticos.

Debemos decir que el capitalismo aquí y en el mundo es, en su lógica, corrupto, aunque sea socialmente aceptado. Él impone simplemente la dominación del capital sobre el trabajo, creando riqueza con la explotación del trabajador y con la devastación de la naturaleza. Genera desigualdades sociales que éticamente son injusticias, lo que origina permanentes conflictos de clase. Piketti tiene razón. La democracia pretendiendo ser representativa de todos, representa en realidad los intereses de los grupos dominantes y no los generales de la nación. Esta situación configura una corrupción ya estructurada y hace que acciones corruptas campeen libre e impunemente.

Cultural: La cultura dicta reglas socialmente reconocidas. Roberto Pompeu de Toledo escribió en 1994 en la Revista Vea: «Hoy sabemos que la corrupción forma parte de nuestro sistema de poder tanto como el arroz y el fríjol de nuestras comidas». A los corruptos se les considera hábiles y no los criminales que en realidad son. Como regla general podemos decir: cuanto más desigual e injusta es una sociedad y en especial un Estado, más se crea un caldo cultural que permite y tolera la corrupción.

La tendencia a la corrupción se manifiesta especialmente en los portadores de poder. Bien lo decía el católico Lord Acton (1843-1902): «el poder tiende a corromper y el poder absoluto corrompe absolutamente». Y añadía: «mi dogma es la maldad general de los hombres portadores de autoridad; son los que más se corrompen».

¿Por qué eso? Hobbes en su Leviatán (1651) nos indica una respuesta plausible: «la razón de eso reside en el hecho de que no se puede garantizar el poder sino buscando más y más poder». Lamentablemente es lo que ocurrió con sectores del PT (no con todo el partido) y de sus aliados. Levantaron la bandera de la ética y de las transformaciones sociales, pero en vez de apoyarse en el poder de la sociedad civil y de los movimientos para crear una nueva hegemonía, prefirieron el camino corto de las alianzas y de los acuerdos con el corrupto poder dominante. Garantizaron la gobernabilidad al precio de mercantilizar las relaciones políticas y abandonar la bandera la ética. El sueño de generaciones fue frustrado. Ojalá pueda ser rescatado todavía.

¿Cómo combatir la corrupción? Por medio de la transparencia total, por el aumento de auditores fiables que ataquen anticipadamente la corrupción. Como nos informa el World Economic Forum, Dinamarca y Holanda tienen 100 auditores por cada 100.000 habitantes; Brasil solamente tiene 12.800 en total, cuando necesitaríamos por lo menos 160.000. Y luchar por una democracia más participativa, que se hace vigilante y exige entereza ética a sus representantes.

Traducción de MJ Gavito Milano

Si conociéramos los sueños del hombre blanco…

La crisis económico-financiera que aflige a gran parte de las economías mundiales ha creado la posibilidad de que los muy ricos se vuelvan más ricos de lo que nunca antes han sido en la historia del capitalismo, lógicamente a costa de la desgracia de países enteros como Grecia, España y otros, y de modo general de toda la zona del euro, tal vez con una pequeña excepción, Alemania. Ladislau Dowbor (http://dowbor.org), profesor de economía de la Pontificia Universidad Católica de São Paulo (PUC-SP) resumió un estudio del famoso Instituto Federal Suizo de Investigación Tecnológica (ETH) que compite en credibilidad con las investigaciones del MIT de Harvard. En este estudio muestra como funciona la red del poder corporativo mundial, constituida por 737 actores principales que controlan los principales flujos financieros del mundo, ligados especialmente a los grandes bancos y otras inmensas corporaciones multinacionales. Para ellos, la crisis actual es una oportunidad incomparable de realizar el mayor sueño del capital: acumular de forma cada vez mayor y de manera concentrada.

El capitalismo ha realizado ahora su sueño, posiblemente el último de su ya larga historia. Ha tocado techo. ¿Y después del techo? Nadie sabe. Pero podemos imaginar que la respuesta nos vendrá de otros modelos de producción y de consumo sino de la propia Madre Tierra, de Gaia, que, finita, no soporta más un sueño infinito. Ella está dando claras señales anticipatorias, que al decir del premio Nobel de medicina Christian de Duve (véase el libro Polvo Vital: la vida como imperativo cósmico, 1997) son semejantes a aquellos que antecedieron a las grandes destrucciones ocurridas en la ya larga historia de la Tierra (3,8 miles de millones de años). Tenemos que estar atentos pues los eventos extremos que ya estamos vivenciando apuntan a eventuales catástrofes ecológico-sociales, aun en nuestra generación.

Lo peor de todo es que ni los políticos ni gran parte de la comunidad científica ni la población se están dando cuenta de esa peligrosa realidad. Es tergiversada u ocultada, pues es demasiado antisistémica. Nos obligaría a cambiar, cosa que pocos desean. Bien decía Antonio Donato Nobre en un estudio recientísimo (2014) sobre El futuro climático de la Amazonia: «La agricultura consciente, si supiese lo que la comunidad científica sabe (las grande sequías que vendrán), estaría en las calles con carteles exigiendo al gobierno la protección de las selvas y plantando árboles en su propiedad».

Nos falta un sueño mayor que galvanice a las personas para salvar la vida en el Planeta y garantizar el futuro de la especie humana. Mueren las ideologías. Envejecen las filosofías. Pero los grandes sueños permanecen. Ellos nos guían por medio de nuevas visiones y nos estimulan a gestar nuevas relaciones sociales, con la naturaleza y con la Madre Tierra.

Ahora entendemos la pertinencia de las palabras del cacique piel roja Seattle al gobernador Stevens del Estado de Washington en 1856, cuando éste forzó la venta de las tierras indígenas a los colonizadores europeos. El cacique no entendía por qué se pretendía comprar la tierra. ¿Se puede comprar o vender la brisa, el verdor de las plantas, la limpidez del agua cristalina y el esplendor de los paisajes? Para él la tierra era todo eso, no el suelo como medio de producción.

En este contexto piensa que los pieles rojas comprenderían el por qué de la civilización de los blancos «si supieran cuáles son las esperanzas que transmite a sus hijos e hijas en las largas noches de invierno, cuáles son las visiones de futuro que ofrece para el día de mañana».

¿Cuál es el sueño dominante de nuestro paradigma civilizatorio que colocó el mercado y la mercancía como eje estructurador de toda la vida social? Es la posesión de bienes materiales, la mayor acumulación financiera posible y el disfrute más intenso que podamos de todo lo que la naturaleza y la cultura nos pueden ofrecer hasta la saciedad. Es el triunfo del materialismo refinado que alcanza hasta lo espiritual, hecho de mercancía, con la engañosa literatura de autoayuda, llena de mil fórmulas para ser felices, construida con retazos de psicología, de nueva cosmología, de religión oriental, de mensajes cristianos y de esoterismo. Es pura engañifa para crear la ilusión de una felicidad fácil.

Así y todo, por todas partes surgen grupos portadores de nueva reverencia hacia la Tierra, inauguran comportamientos alternativos, elaboran nuevos sueños de un acuerdo de amistad con la naturaleza y creen que el caos presente no es solo caótico, sino generativo de un nuevo paradigma de civilización que yo llamaría civilización de la religación, sintonizada con la ley más fundamental de la vida y del universo, que es la panrelacionalidad, la sinergia y la complementariedad.

Entonces habremos hecho la gran travesía hacia lo realmente humano, amigo de la vida y abierto al Misterio de todas las cosas. Es el camino a seguir.

Traducción de María José Gavito Milano

If we knew the White man’s dreams…

The economic-financial crisis that afflicts much of world economy has made it possible for the very rich to become even richer, more than ever before in the history of capitalism, and, logically, at the expense of disgracing entire countries such as Greece, Spain and others, and in general terms, the whole Euro zone, perhaps with one minor exception, Germany. Ladislau Dowbor (http://dowbor.org), economics professor of the Pontificia Universidad Catolica, (PUC-SP), Sao Paulo, Brazil, reviewed a study by the famous Instituto Federal Suizo de Investigacion Tecnologica (ETH) which competes in credibility with research by the Massachusetts Institute of Technology, (MIT), of Cambridge, Massachusetts, United States. In this study Dowbor explains the workings of the world corporate power network, comprised of 737 principal actors that control the main financial functions of the world, mainly through great banks and other immense multinational corporations. To them, the present crisis is an incomparable opportunity to realize the biggest capitalist dream: ever greater and more concentrated accumulation.

Capitalism has now realized its dream, possibly the last in its already long history. It has reached the top. And after the top? No one knows. But we can imagine that the answer will not come from other models of production and consumption, but from Mother Earth, Gaia, herself, who, being finite, cannot support an infinite project. She is giving clear warning signals that, according to the Nobel Laureate in Medicine, Christian de Duve (see the book, Vital Dust: life as a cosmic imperative, (Polvo Vital: la vida como imperativo cosmico, 1997), are like those that preceded the great devastations that have occurred in Earth’s already long history, (3.8 billion years). We must be on guard because the extreme events we are already experiencing point to eventual socio-ecological catastrophes, perhaps even during our lifetimes.

Worst of all is the fact that politicians, much of the scientific community, and of the population, are not taking note of that dangerous reality. It is distorted or concealed, because it is too contrary to the system. It would force us to change, something that few desire. Antonio Donato Nobre put it well is a very recent study (2014) on The Climatic Future of the Amazon, (El futuro climatico de la Amazonia): «If conscientious farmers knew what the scientific community knows (the great droughts to come), they would be in the streets with banners demanding that the government protect the jungles and plant trees on their lands».

We need a big dream that galvanizes people to protect life on the Planet and guarantee the future of the human species. Ideologies die. Philosophies get old. But the great dreams remain. They guide us through new visions and encourage us to create new social relationships, with nature and with Mother Earth.

Now we understand the relevance of the words of Duwamish Main Elder Seattle to Governor Stevens of Washington State, in 1856, when the Governor forced the sale of Native lands to the European colonizers. Main Elder Seattle could not understand why they would want to buy the earth. Could one buy or sell the breeze, the green of the plants, the cleanliness of the crystalline water or the splendor of the sceneries? To Main Elder Seattle the Earth was all that, not just soil, as a means of production.

In this context, note that the Native people of our continent could understand the reasons for the civilization of the Whites, «if they knew what hopes they transmit to their sons and daughters in the long winter nights, and what visions of the future they offer for tomorrow».

What is the dominant dream of our civilization’s paradigm, that makes market and merchandise the structural axis of all social life? It is possession of the most material goods, the greatest possible financial accumulation, and the most intense enjoyment we can obtain from all that nature and culture can offer us, to the point of satiation. It is the triumph of refined materialism, reaching even the spiritual, turning it into merchandise, with doubtful self-help literature full of thousands of formulas for happiness, built from bits of psychology, new cosmology, oriental religion, Christian messages and the esoteric. It is a pure swindle, designed to create the illusion of an easy happiness.

Even so, groups are appearing everywhere that bring a new reverence for the Earth, inaugurating alternative behaviors, elaborating new dreams of an agreement of friendship with nature, and a belief that the present chaos is not just chaotic, but is the genesis of a new paradigm of civilization that I would call the civilization of re-linking, synchronized with the most fundamental laws of life and the universe, that is pan-relational, synergetic and complementary.

Then we would have made the great journey towards the truly human, friends of life and open to the Mystery of all things. It is the path to follow.
Free translation from the Spanish by
Servicios Koinonia, http://www.servicioskoinonia.org.
Done at REFUGIO DEL RIO GRANDE, Texas, EE.UU.