La cultura, lugar de nacimiento de la utopía Brasil

Prácticamente todos los principales analistas de la nación brasileña, empezando por Joaquim Nabuco y culminando con Darcy Ribeiro tenían sus ojos vueltos hacia el pasado: cómo se formó este tipo de sociedad que tenemos con características indígenas, negras, ibéricas, europeas y asiáticas. Fueron detallistas, como un Gilberto Freyre, pero no dirigían sus ojos hacia delante: qué utopía nos mueve y cómo vamos a hacerla realidad históricamente.

Todos los países que se afirmaron, diseñaron su mayor sueño, y bien o mal lo realizaron, a veces, como los países europeos, penalizando por la colonización a otros pueblos de África, América Latina y Asia. Por lo general, en un contexto de crisis se elabora la utopía como forma de encontrar una salida. Celso Furtado, que además de reconocido economista era un agudo observador de la cultura nos dice en un libro que debe ser meditado por los que están interesados en el futuro del país, Brasil: la construcción interrumpida: «Nos falta la experiencia de pruebas cruciales, como las que conocieron otros pueblos cuya supervivencia llegó a estar amenazada» (1992, p.35). No nos faltan situaciones críticas que serían las oportunidades para elaborar nuestra utopía. Pero las fuerzas conservadoras y reaccionarias «se empeñaron en interrumpir nuestro proceso histórico de formación de un Estado-nación» (p.35) por temor a perder sus privilegios.

Y así nos quedamos solamente con un Brasil imaginario, gentil, fuerte, grande, la provincia más riente del planeta Tierra, pero nos impidió la construcción de un Brasil real que integrase mínimamente a todos, multicultural, tolerante y hasta místico.

Ha llegado el momento, creo, que nos ofrece el reto de construir esta utopía. ¿A partir de qué base vamos a asumir esta tarea? Debe ser a partir de algo típicamente nuestro, que tenga raíces en nuestra historia y represente otro software social. Este nivel básico es nuestra cultura, especialmente nuestra cultura popular. Como dice Celso Furtado: «despreciados por las élites, los valores de la cultura popular proceden de su amalgama con considerable autonomía frente a las culturas dominantes (El largo amanecer, 1999, p.65). Lo que hace a Brasil ser Brasil es la autonomía creativa de la cultura de raíz popular.

La cultura es vista aquí como un sistema de valores y de proyectos del pueblo. La cultura se mueve en la lógica de los fines y de los grandes símbolos y relatos que dan sentido a la vida. Está impregnada de la razón cordial y contrasta con la fría lógica de los medios, inherente a la razón instrumental-analítica que busca la acumulación material. Esta última se impuso y nos hace solo imitadores secundarios de los países más avanzados técnicamente. La cultura siguió otra lógica, vinculada a la vida, que vale más que la acumulación de bienes materiales.

El filósofo y economista Gianetti, en sus obras, vio la fecundidad de nuestra cultura para elaborar el sueño brasileño. Pero nadie mejor que el científico social, Luiz Gonzaga de Souza Lima, en su libro todavía no reconocido: La refundación de Brasil: hacia la sociedad biocentrada (2011), donde sistematiza el eje de la cultura brasileña como articuladora de la utopía Brasil y de nuestra identidad nacional.

Nuestra cultura, admirada ya en todo el mundo, nos permite refundar Brasil, lo que significa «tener la vida como lo más importante del sistema social… construir una organización social que busque y promueva la felicidad, la alegría, la solidaridad , el compartir, la defensa común, la unión en la necesidad, el vínculo, el compromiso con la vida de todos, una organización social que incluya a todos sus miembros, que elimine e impida las exclusiones de todo tipo y a todos los niveles» (p.266).

La solución para Brasil no está en la economía como el sistema dominante nos quiere hacer creer, sino en la vivencia de su forma de ser abierto, cariñoso, alegre, amigo de la vida. La razón instrumental nos ayudó a crear una infraestructura básica siempre indispensable. Pero lo más importante fue poner las bases para una biocivilización que celebra la vida, que convive con la pluralidad de manifestaciones, dotada con una increíble capacidad de integrar, sintetizar y crear espacios donde nos sentimos más humanos.

Por la cultura, no hecha para el mercado, sino para ser vivida y celebrada, podremos anticipar, por lo menos un poco, lo que podrá ser una humanidad globalizada que siente a la Tierra como gran Madre y Casa Común. El mayor sueño, nuestra utopía, es la comensalidad: sentarse juntos a la mesa y disfrutar de la alegría de convivir amigablemente y saborear los buenos frutos de la grande y generosa Madre Tierra.
*Leonardo Boff es articulista del JB online y escribió Virtudes para otro mundo posible (3 vol.), Sal Terrae 2005-2006.

Traducción de MJ Gavito Milano

O Brasil real e o Brasil virtual

 

Há dois Brasis que correm paralelos  e que possuem lógicas e dinâmicas diferentes.

Há o Brasil dominante, profundamente desigual e por isso injusto,  reproduzindo uma sociedade malvada que não tem compaixão nem misericórdia para com as grandes maiorias. Segundo o IPEA são 71 bilhardários ou cinco mil famílias extensas detém grande parte da riqueza nacional e mostram parquíssimo sentido social, insensíveis à desgraça de milhões que vivem nas centenas de favelas que circundam quase todas as nossas cidades. Desses se origina, em grande parte, o ódio e a discriminação que tributam aos pobres e aos filhos e filhas da escravidão que se verificam ainda nos dias atuais.

Distancio-me decisivamente do  pessimismo de Paulo Prado em seu ironizado livro de 1928 “Retrato do Brasil: ensaio sobre a tristeza brasileira” para quem a tristeza, a preguiça, a luxúria e a cobiça constituem os traços marcantes do brasileiro. E há gente que pensa ainda assim a despeito de tudo o que foi feito socialmente.

Ao lado dessas distorções, vigora um outro lado do mesmo Brasil, dos pobres que lutam bravamente para sobreviver, que no meio da miséria deixam transparecer uma alegria que vem de dentro, que dançam e veneram seus santos e santas fortes e que não têm necessidade de crer em Deus porque o sentem na pele e em cada passo de sua vida. É o Brasil dos menosprezados pelos setores conservadores que se orientam pelo PIB e pelo consumo, considerados jeca-tatus e óleo gasto, imprestáveis para o sistema porque produzem pouco e consomem ainda menos.

Esse Brasil cindido, com lados contrapostos, constitui uma contradição viva e escandalosa.  Possui uma herança sombria que nos vem do etnocídio indígena que ainda persiste, do colonialismo que nos deixou o complexo de vira-latas e que penetrou, em forma de arquétipo psicológico, a estrutura da Casa Grande do senhor branco e da Senzala dos escravos negros; ela se manifesta pelo fosso que cinde o país de cima a baixo e nos faz herdeiros de uma república com uma democracia, mais farsa que realidade, pois é composta, como atualmente, em sua grande maioria, por  corruptos que se beneficiam do bem público para realizar o bem privado (patrimonialismo).

O povo brasileiro, feito da amálgama de representantes de 60 países diferentes que para cá vieram, não acabou de nascer ainda. Está em  processo de fazimento. Apesar das contradições, aponta para uma mestiçagem bem sucedida que poderá configurar um rosto singular do Brasil, como  uma potência nos trópicos. O Brasil descrito acima, me parece ser o real, repleto de injustiças e contradições.

Mas há um outro Brasil ainda. É o Brasil do imaginário, que está nos sonhos do povo, o Brasil grande, o Brasil pátria amada, abençoado por Deus, o Brasil da humanidade cálida, da música popular e dos ritmos africanos, do futebol, do carnaval, das praias e de gente bonita. Ele move os sentimentos do povo.

É a utopia Brasil, utopia como nos ensinou o mestre Celso Furtado “que é fruto de dimensões secretas da realidade, um afloramento de energias contidas que antecipa a ampliação do horizonte de possibilidades aberto a uma sociedade” que queremos justa, fraterna e feliz (cf. Em busca de novo modelo: reflexões sobre a crise contemporânea, 2002 p.37).

Esse Brasil só existe em sonho  mas está em estado nascente; ele confere energia para suportarmos as agruras do presente. O sonho e a utopia pertencem à realidade em seu caráter potencial e virtual. O dado é feito e não esgota as virtualidades do real. São essas virtualidades que antevemos como realidades futuras que nos mantém na jovialidade e nos alimentam a esperança de que os corruptos de hoje, os inimigos da democracia que votam o impedimento da presidenta Dilma, não triunfarão. Serão apagados da memória coletiva. Estigmatizados, cinza e pó cobrirão seus nomes.

Nosso desafio é fazer o encontro do Brasil real com o Brasil virtual de modo que o virtual que contem mais verdade que o outro, moldará a verdadeira figura de nosso país.

Leonardo Boff é articulista do JB on line  escritor;escreveu Que Brasil queremos? Vozes 2000.

Threats to Mother Earth and how to confront them

There are four threats that our Common Home faces, and which demand from us our special attention.

The first is how in modern times the Earth is viewed as an object of ruthless exploitation, seeking only the greatest profits, without regard to life or purpose. This vision, that has brought undeniable benefits, has also created a dis-equilibrium in all the ecosystems, which has caused the present generalized ecological crisis. With that vision entire nations were destroyed, as in Latin America, where the Atlantic jungles, and, in part, the Amazon rain forests, have been devastated.

In January 2015, 18 scientists published in the well known magazine Science, a study on “The planetary limits: a guide for a human development on a planet in mutation”. They enumerated 9 fundamental aspects for the continuity of life. Among them were climate equilibrium, maintenance of bio-diversity, preservation of the ozone layer, and control of acidity of the oceans. All of these aspects are in a state of decline. But two, that they call the “fundamental limits”, are the most degraded: through climate change and the extinction of species. The breakdown of these two fundamental frontiers can cause the collapse of our civilization.

In this context, to care for the Earth means that to the conquest paradigm, that devastates nature, we must oppose the paradigm of caring, that protects nature. The paradigm of caring cures old wounds and prevents future wounds. Caring leads us to live in harmony with all the other beings and to respect the rhythms of nature. We must produce what we need to live, but carefully, within the tolerable limits of each region and the riches of each ecosystem.

The second threat is the death machine of weapons of mass destruction: chemical, biological and nuclear. These weapons already exist. They can destroy all life on the planet in 25 different ways. Since security is never absolute, we have to be careful that these weapons are not used in war, and that their security mechanisms are ever more secure.

To this threat we must oppose a culture of peace, of respect for the rights of life, nature and of Mother Earth, openness and dialogue between the peoples. Instead of win-lose, to live a win-win paradigm, seeking convergence of diversities. This means creating equilibrium and generating caring.

The third threat is the lack of drinking water. Of all the water on Earth only 3% is potable water, the rest is salt water. Of that 3%, 70% goes to agriculture, 20% to industry and only 10% is for human use. It is a ridiculous share, which explains the fact that more than a billion people live without sufficient potable water.

We must care for the Earth’s water, and for the forrests and the jungles, because they are the natural protectors of all the waters. To care for the water demands ensuring that the sources are surrounded by trees and that all rivers have vegetation on their banks, because this vegetation nourishes the sources. More than half of the rain forrests have been destroyed, altering the weather, drying up rivers or diminishing the waters in the aquifers.

The best we can do is reforestation.

The fourth great threat is the increasing warming of the Earth. It is a property of the geophysics of the planet that it experiences alternating cold and warm phases. But this natural rhythm has been altered by excessive human intervention in all aspects of nature and the Earth. Carbon dioxide, methane and other gases of the industrial process have created a cloud that surrounds the Earth and retains the warmth here below. We are nearing an increase of 2 degrees centigrade. Life cycles could barely function at this level.

The Paris COP21 at the end of 2015 created a consensus among 192 countries to do everything possible not to reach 2 degrees centigrade, and to try for 1.5 degrees centigrade, the level of pre-industrial society. If we exceed this level, the human species will be dangerously threatened.

Not without reason scientist have created a new name for our times: the anthropocene. This represents a new geologic era, in which the greatest threat to life, the true Satan of the Earth, is the human being itself, with its irresponsibility and lack of caring.

Others posit the hypothesis under which Mother Earth would not want us to live in her home anymore and would search for a way to eliminate us, either through an ecological disaster of apocalyptic proportions or through a very powerful and invincible super bacteria, thus allowing that the other species no longer feel threatened by us and may continue with the process of evolution.

Against global warming we must seek alternative sources of energy, such as solar energy and wind power, because fossil fuel, oil, the motor of our industrial civilization, produces large quantities of carbon dioxide. We must put into practice the various “Rs” of the Earthcharter: reduce, reuse and recycle, reforest, respect and reject the consumerist call.

Everything that may contaminate the air must be avoided, so as to slow global warming.

Leonardo Boff, Theologian-Philosopher,Earthcharter Commission

Free translation from the Spanish sent by
Melina Alfaro, alfaro_melina@yahoo.com.ar.
Done at REFUGIO DEL RIO GRANDE, Texas, EE.UU.

Un punto olvidado: la geopolítica mundial y la crisis brasileña

Sería erróneo pensar la crisis de Brasil solo desde Brasil. Este está dentro del equilibrio de fuerzas mundiales en el ámbito de la llamada nueva guerra fría que involucra principalmente a Estados Unidos y a China. El espionaje norteamericano, como reveló Snowden, llegó hasta Petrobras, a las reservas del pre-sal y hasta a la presidenta Dilma. Forma parte de la estrategia del Pentágono de cubrir todos los espacios bajo el lema: «un solo mundo y un solo imperio». Veamos algunos puntos que nos ayudan a reflexionar.

En el contexto global hay una ascensión visible de la derecha en todo el mundo, comenzando por los mismos Estados Unidos y Europa. En América Latina se está cerrando un ciclo de gobiernos progresistas que elevaron el nivel social de los más pobres y afirmaron la democracia. Ahora están siendo asolados por una ola derechista que ha triunfado ya en Argentina y está presionando a todos los países suramericanos. Hablan, como entre nosotros, de democracia pero en realidad quieren volverla insignificante para dar paso al mercado y a la internacionalización de la economía.

Brasil es el principal objetivo y el impeachment de la presidenta Dilma es apenas un capítulo de una estrategia global, especialmente de las grandes corporaciones y del sistema financiero articulado con los gobiernos centrales. Los grandes empresarios nacionales quieren volver a las ganancias que tenían con las políticas neoliberales anteriores a Lula. La oposición a Dilma y el apoyo a suimpeachment tienen un sesgo patronal. Fiesp con Skaf, Firjan, las Federaciones del Comercio de São Paulo, la Asociación Brasilera de la Industria Electrónica y Electrodomésticos (Abinee), entidades empresariales del Paraná, de Espírito Santo, de Pará y muchas redes empresariales están ya en campaña abierta a favor del impeachment y del fin del tipo de democracia social implantada por Lula-Dilma.

La estrategia ensayada contra la “Primavera árabe” y aplicada en Oriente Medio y ahora en Brasil y en América Latina en general consiste en desestabilizar los gobiernos progresistas y alinearlos con las estrategias globales como socios agregados. Es sintomático que en marzo de 2014 Emy Shayo, analista del JB Morgan, coordinó una mesa redonda con (publicitarios brasileros ligados a la macroeconomía neoliberal con el tema: «cómo desestabilizar el gobierno Dilma». Armínio Fraga, probable ministro de hacienda en un eventual gobierno pos-Dilma viene del JB Morgan (cf. blog de Juarez Guimarães: “Por qué los patrones quieren el golpe”).

Noam Chomsky, Moniz Bandeira y otros advirtieron que Estados Unidos no tolera que en el Atlántico Sur una potencia como Brasil tenga un proyecto de autonomía vinculado a los BRICS. Causa gran preocupación a la política exterior norteamericana la presencia creciente de China, su principal competidor, en varios países de América Latina, especialmente en Brasil. Hacer frente a otro antipoder que significan los BRICS implica atacar y debilitar a Brasil, uno de sus miembros con una riqueza ecológica sin igual.

Tal vez nuestro mejor analista de la política internacional, Luiz Alberto Moniz Bandeira, autor de “La segunda Guerra Fría – geopolítica y dimensión estratégica de los Estados Unidos” (Civilização Brasileira 2013) y en este año “El desorden internacional” (de la misma editorial), nos ayude a entender los hechos. Él da detalles de cómo actúa Estados Unidos: «No es solo la CIA… especialmente las ONGs financiadas con dinero oficial y semioficial como la USAID, la National Endwoment for Democracy, actúan comprando periodistas y entrenando activistas». “The Pentagon´s New Map for War & Peace” enuncia las formas de desestabilización económica y social a través de los medios de comunicación, periódicos, redes sociales, empresarios y de la infiltración de activistas. Moniz Bandeira llega a afirmar: «no tengo duda de que en Brasil los periódicos están siendo subvencionados)… y que hay periodistas en la lista de pagos de los órganos citados más arriba y que muchos policías y comisarios reciben dinero de la CIA directamente en sus cuentas» (cf. Jornal GGN de Luis Nassif de 09/03/2016). Podemos imaginar cuáles serían esos periódicos así como los nombres de algunos periodistas, totalmente alineados con la ideología desestabilizadora de sus patrones.

Especialmente el Pre-sal, el segundo mayor yacimiento de gas y petróleo del mundo, está en el punto de mira de los intereses globales. El sociólogo Adalberto Cardoso de la UERJ en una entrevista a la Folha de São Paulo (26/04/2015) fue explícito: «Seria ingenuidad imaginar que no hay intereses internacionales y geopolíticos de norteamericanos, rusos, venezolanos, árabes. Sólo habría cambio en la Petrobras si hubiese una nueva elección y el PSDB ganase de nuevo. En ese caso, se acabaría el monopolio de explotación, las reglas cambiarían. El impeachment interesa a las fuerzas que quieren cambios en la empresa estatal de petróleo, Petrobras: grandes compañías de petróleo, agentes internacionales que ganan con la salida de la Petrobras de la explotación de petróleo. Parte de esos agentes quieren sacar a Dilma».

Estamos ante un pensamiento conspiratorio, pues ya sabemos cómo actuaron los norteamericanos en el golpe militar de 1964, infiltrados en los movimientos sociales y políticos. No sin razón la cuarta flota norteamericana del Atlántico Sur está cerca de nuestras aguas.

Debemos concienciarnos de nuestra importancia en el escenario mundial, resistir y buscar el fortalecimiento de nuestra democracia, que represente menos los intereses de las empresas y más las demandas tan olvidadas de nuestro pueblo, y en la construcción de nuestro propio camino rumbo al futuro.

Leonardo Boff es articulista del JB online y escritor.

Traducción de MJ Gavito Milano