Laudato Si :Una Enciclica anti-sistemica:la opinión de un marxista

MICHAEL LÖWY é um dos mais criativos e fecundos intelectuais brasileiros. De ascêndencia hebraica, nasceu no Brasil em 1938 mas passa grande parte do tempo em Paris como Diretor de Pesquisa do Centre National de la Recherche Scientifique. Faz frequentes viagens ao Brasil para cursos e assessorias acompanhando de perto as política nacional, sempre numa perspectiva libertadora. É um dos melhores conhecedores da Teologia da Libertação com obras que cabe serem lidas e estudadas: Marxismo e Teologia da Libertação, Cortez, São Paulo 1991; A guerra dos deuses: religião e políticas na América Latina, Vozes 2000; Redenção e utopia:o judaismo libertador na Europa Central. Companhia das Letras, Rio de Janeiro 1989 entre outros. É um dos fundadores do ecosocialismo em nivel internacional e lançou em 2014 o livro O que é o ecossocialismo? Editora Cortez, São Paulo. Representa um marxismo aberto e humanista sempre em diálogo com as correntes libertárias da Europa e da América Latina, valorizando o aspecto mobilizador da religião e da teologia que se voltam para as questões sociais, especialmente dos mais penalizados. Vale ler sua leitura positiva da encíclica sobre a ecologia integral do Papa Francisco e também avaliar algumas observações críticas que ajudam a aprofundar as intuições básicas do texto papal. O atual texto saíu na Revista espanhola Exodo de 2015:LBoff

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La « Enciclica ecologica » del Papa Francisco es un evento de importancia planetaria, del punto de vista religioso, etico, social y politico. Considerando la enorme influencia mundial de la Iglesia catolica, es una contribucion crucial al desarrollo de una consciencia ecologica critica. Fué recibida con entusiasmo por los verdaderos defensores del medio-ambiente, pero suscito inquietud y rechazo de la parte de religiosos conservadores, representantes del capital, y ideologos de la « ecologia de mercado ».   Se trata de um documento de gran riqueza y complejidad, que plantea una nueva interpretacion de la tradicion judeo-cristiana – en ruptura con el « sueño prometeico de dominio sobre el mundo » – y una refleccion profundamente radical sobre las causas de la crisis ecologica. En varios aspectos, como por ejemplo en la inseparable asociacion del « clamor de la tierra » y del « clamor de los pobres », se percibe que la teologia de la liberacion – en particular la del eco-teologo Leonardo Boff – fué una de sus fuentes de inspiracion.

En las breves notas que siguen, me interesa enfatizar una dimension de la Enciclica que explica las resistencias que encontro en el establishment economico y mediatico : su caracter anti-sistemico.

         Para el Papa Francisco, los desastres ecologicos y el cambio climatico no resultan simplemente de comportamientos individuales – aun si ellos tienen su papel – sino de  los actuales modelos de produccion y de consumo . Bergoglio no es un marxista, y la palabra « capitalismo » no aparece en la Enciclica…Pero queda muy claro que para el los dramaticos problemas ecologicos de nuestra época resultan de « los engranajes de la actual economía globalizada » – engrenajes que constituyen   un sistema global, un « un sistema de relaciones comerciales y de propiedad estructuralmente perverso » (subrayado por nosotros).

         Cuales son, para Francisco, estas caracteristicas « estructuralmente perversas » ? Antes de todo, es un sistema en el cual predominan « los intereses limitados de las empresas » y « una cuestionable racionalidad económica », una racionalidad instrumental que tiene por unico objetivo de  maximizar la ganancia  . Ahora bien, « el principio de maximización de la ganancia, que tiende a aislarse de toda otra consideración, es una distorsión conceptual de la economía: si aumenta la producción, interesa poco que se produzca a costa de los recursos futuros o de la salud del ambiente ».   Esta distorsion, esta perversidad etica y social, no es propria de uno o otro pais, sino de un « sistema mundial, donde priman una especulación y una búsqueda de la renta financiera que tienden a ignorar todo contexto y los efectos sobre la dignidad humana y el medio ambiente. Así se manifiesta que la degradación ambiental y la degradación humana y ética están íntimamente unidas » (subrayado por nosotros).

La obsesion del crescimiento ilimitado, el consumismo, la tecnocracia, el dominio absoluto de la finanza y la divinizacion del mercado son otras caracteristicas perversas del sistema. En su logica destructiva todo se reduce al mercado y al « cálculo financiero de costos y beneficios ». Pero sabemos que « el ambiente es uno de esos bienes que los mecanismos del mercado no son capaces de defender o de promover adecuadamente ».   El mercado es incapaz de llevar en cuenta valors calitativos, eticos, sociales, humanos o naturales, es decir   « valores que exceden todo cálculo ».

         El poder « absoluto » del capital financero especulativo es un aspecto esencial del sistema, como lo ha revelado la reciente crisis bancaria. El comentario de la Enciclica es contundente y desmistificador : « La salvación de los bancos a toda costa, haciendo pagar el precio a la población, sin la firme decisión de revisar y reformar el entero sistema, reafirma un dominio absoluto de las finanzas que no tiene futuro y que sólo podrá generar nuevas crisis después de una larga, costosa y aparente curación. La crisis financiera de 2007-2008 era la ocasión para el desarrollo de una nueva economía más atenta a los principios éticos y para una nueva regulación de la actividad financiera especulativa y de la riqueza ficticia. Pero no hubo una reacción que llevara a repensar los criterios obsoletos que siguen rigiendo al mundo. »

Esta dinamica perversa del sistema global que « sigue rigiendo el mundo » es la razon que ha llevado en el fracaso de las Cumbres mundiales sobre el medio ambiente : « Hay demasiados intereses particulares y muy fácilmente el interés económico llega a prevalecer sobre el bien común y a manipular la información para no ver afectados sus proyectos. »     Encuanto predominem los imperativos de los poderosos grupos economicos « sólo podrían esperarse algunas declamaciones superficiales, acciones filantrópicas aisladas, y aun esfuerzos por mostrar sensibilidad hacia el medio ambiente, cuando en la realidad cualquier intento de las organizaciones sociales por modificar las cosas será visto como una molestia provocada por ilusos románticos o como un obstáculo a sortear ».

En este contexto desarrola la Enciclica una critica radical a la irresponsabilidad de los « responsables », es decir, las elites dominantes, las oligarquias interesadas en la conservacion del sistema, en relacion a la crisis ecologica : « Muchos de aquellos que tienen más recursos y poder económico o político parecen concentrarse sobre todo en enmascarar los problemas o en ocultar los síntomas, tratando sólo de reducir algunos impactos negativos del cambio climático. Pero muchos síntomas indican que esos efectos podrán ser cada vez peores si continuamos con los actuales modelos de producción y de consumo ».

Confrontados con el dramatico proceso de destruccion de los equilibrios ecologicos del planeta y la amenaza sin precedente que representa el cambio climatico, que proponen los gobiernos, o los representantes internacionales del sistema (Banca Mundial, FMI, etc) ? Su propuesta es el pretenso « desarrollo sostenible », una concepto que se hizo cada vez mas vacia de contenido, un verdadero flatus vocis como decian los escolasticos del Medioevo.   Francisco no tiene ninguna ilusion en esta mistificacion tecnocratica : « el discurso del crecimiento sostenible suele convertirse en un recurso diversivo y exculpatorio que absorbe valores del discurso ecologista dentro de la lógica de las finanzas y de la tecnocracia, y la responsabilidad social y ambiental de las empresas suele reducirse a una serie de acciones de marketing e imagen. »

Las medidas concretas que propone la oligarquia tecno-finanzera dominante son perfectamente ineficazes, como por ejemplo los llamados « mercados de carbono ». La critica mordaz que hace el Papa Francisco a esta falsa solucion es uno de los argumentos mas importantes de la Enciclica. Citando a una resolucion de la Conferencia Epiiscopal Boliviana, Bergoglio escribe :

« La estrategia de compraventa de «bonos de carbono» puede dar lugar a una nueva forma de especulación, y no servir para reducir la emisión global de gases contaminantes. Este sistema parece ser una solución rápida y fácil, con la apariencia de cierto compromiso con el medio ambiente, pero que de ninguna manera implica un cambio radical a la altura de las circunstancias. Más bien puede convertirse en un recurso diversivo que permita sostener el sobreconsumo de algunos países y sectores ».

Passages como este explican el poco entusiasmo de los circulos « oficiales » y de los partidarios de la « ecologia de mercado » (o del « capitalismo verde ») por Laudato Si…

         Siempre asociando la cuestion ecologica con la cuestion social, Francisco insiste en la necesidad de medidas radicales, drasticas, es decir, de cambios profundos, para enfrentar este doble desafio.   El principal obstaculo para esto es la naturaleza « perversa » del sistema : « La misma lógica que dificulta tomar decisiones drásticas para invertir la tendencia al calentamiento global es la que no permite cumplir con el objetivo de erradicar la pobreza. »

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Si el diagnostico de Laudato Si sobre la crisis ecologica es de una clareza y de una coerencia impresionantes, las acciones que propone son mas limitadas. Cierto, muchas de sus sugestiones son utiles y necesarias, por ejemplo, « facilitar formas de cooperación o de organización comunitaria que defiendan los intereses de los pequeños productores y preserven los ecosistemas locales de la depredación ».   Es tambien muy significativo que la Enciclica reconozca la necessidad, para las sociedades mas desarrolladas, de « detener un poco la marcha, e poner algunos límites racionales e incluso en volver atrás antes que sea tarde » ; en otras palabras,   « ha llegado la hora de aceptar cierto decrecimiento en algunas partes del mundo aportando recursos para que se pueda crecer sanamente en otras partes ».

Pero hacen falta precisamente las « medidas drasticas », como por ejemplo las que propone Naomi Klein en su ultimo libro Esto cambia todo ! : romper, antes que sea tarde demas, con las energias fosiles (carbon, petroleo), dejandolas bajo el solo.   No se puede pensar en una transicion mas alla de las estructuras perversas del actual modo de produccion y consumo sin un conjunto de iniciativas anti-sistemicas, que ponen en cuestion la propriedad privada, por ejemplo de las grandes multinacionales de la energia fossil (BP, Shell, Total, etc). Cierto, el Papa habla de la necesidad de « grandes estrategias que detengan eficazmente la degradación ambiental y alienten una cultura del cuidado que impregne toda la sociedad », pero este aspecto estrategico es poco desarrollado en la Enciclica.

Reconociendo que « el sistema mundial actual es insostenible », Bergoglio busca una alternativa global, que intitula « cultura ecologica », un cambio que « no se puede reducir a una serie de respuestas urgentes y parciales a los problemas que van apareciendo en torno a la degradación del ambiente, al agotamiento de las reservas naturales y a la contaminación. Debería ser una mirada distinta, un pensamiento, una política, un programa educativo, un estilo de vida y una espiritualidad que conformen una resistencia ante el avance del paradigma tecnocrático ». Pero hay pocas indicaciones sobre la nueva economia, la nueva sociedad que corresponden à esta cultura ecologica. No se trata de pedir al Papa que adopte el ecosocialismo, pero la alternativa futura queda muy abstracta.

El Papa Francisco hace suya la « opcion preferencial por los pobres » de las Iglesias latino-americanas.   La Enciclica lo plantea claramente, como un imperativo planetario :   « en las condiciones actuales de la sociedad mundial, donde hay tantas inequidades y cada vez son más las personas descartables, privadas de derechos humanos básicos, el principio del bien común se convierte inmediatamente, como lógica e ineludible consecuencia, en un llamado a la solidaridad y en una opción preferencial por los más pobres. »

Pero los pobres no aparecen ,   en la Enciclica, como los actores de su propria liberacion – el mas importante planteamiento de la teologia de la liberacion. Las luchas de los pobres, de los campesinos, de los indigenas, en defensa de los bosques, del agua, de la tierra, en contra las multinacionales y el agro-negocio, son una tematica poco presente en Laudato Si. Francisco organizo recien un encuentro – el primero en la milenar vida de la Iglesia Catolica – con los movimientos sociales : se trata de un evento de significacion historica. Pero en la Enciclica hay pocas referencias a los movimientos sociales, que son precisamente los principales actores del combate en contra del cambio climatico : Via Campesina, Climate Justice, el Forum Social Mundial, etc.

Por supuesto, como lo subraya Bergoglio en la Enciclica, no es tarea de la Iglesia sustituir à los partidos politicos, proponiendo un programa de transformacion social. Por su diagnostico anti-sistemico de la crisis, asociando de forma inseparable la cuestion social y la proteccion del medio ambiente, « el clamor de los pobres » y el « clamor de la tierra », Laudato Si es un precioso, un inestimable aporte à la refleccion y a la accion para salvar la naturaleza y la humanidad de la catastrofe.

Michael Löwy

Autor del libro Ecosocialismo, la alternativa radical a la catastrofe ecologica capitalista.         

 

 

The permanent challenge: Caring for oneself

In considering the category of “caring” in our relationship with Mother Earth and with all beings, Pope Francis stressed not just a virtue, but a true paradigm that represents an alternative to the paradigm of modernity, namely, that of the drive for power, that has caused so much damage.

We must take care of everything, including ourselves, because we are the closest of our neighbors and, at the same time, the most complex and most undecipherable of all beings.

Do we know who we are? What do we exist for? Were are we going? Reflecting on these inescapable questions, it is worth remembering the thoughts of Blaise Pascal (1623-1662), perhaps the most true:

What is the human being in nature? The human is a nothing in the face of the infinite, and a whole in the face of nothingness; a link between the nothing and the whole, but incapable of seeing the nothingness whence he comes or the infinite whither he goes. (Pensées § 72).

We truly do not know who we are. We only distrust, as Guimarães Rosa would say. To the degree that we live and suffer, we slowly go about discovering who we are. In the final analysis, we are expressions of that background (the image of God?), that sustains and directs everything.

Along with what we really are, there is also that which we potentially can be. The potential is also part of the real, perhaps it is our best part. Starting with this background, we can develop points to guide us in the search for that which we want and can be.

In this search caring for oneself performs a decisive function. First, it is not about a narcissistic view of one’s ego. That generally leads not to self knowledge but to identification with a projected image of oneself and therefore is false and alienating.

Michel Foucauld, in his thorough study, The hermeneutics of the subject (2004), tried to resurrect the Western tradition of caring for the self, especially as seen through the wise men of the Second and Third centuries, like Seneca, Marcus Aurelius, Epictetus and others. The great motto was the famous ghôti seautón, know thyself. That knowledge is not abstract, but very concrete: recognize that which you are, try to deepen thyself to discover your potential; try to make real that which you in fact can become.

In this context the different virtues were addressed, so well discussed by Socrates. He warned about avoiding the worst of the vices, one that has become common among us: namely, hubris. Hubris is to exceed one’s limits and to strive to be special, above others. Perhaps hubris is the worst aspect of Western culture, of Christian culture, especially of the culture of the United States with its imagined Manifest Destiny (the belief in being the new chosen people of God): the feeling of superiority and of exceptionality, imposing our values on others, sanctioned by God.

The first that must be said is that the human is a being and not a thing. Humans are not a substance, constituted once and for all, but a knot of relationships always active, that through the chain of relationships are continuously constructing themselves, as the universe does. All beings of the universe, according to the new cosmology, are carriers of a certain subjectivity, because they have a history, live in an interaction and interdependency of all with all, learning through inter-exchange and accumulation of information. This is a universal cosmologic principle. But the human being has its own form of this principle, namely, the fact of being a conscious and reflecting being. The human being knows that he knows and that he does not know and, to be complete, does not know what he does not know.

This knot of relationships is built from a Center, around which relationships with others are organized. That profound I is never alone. Its solitude is for communion. It demands a you. Or, better, according to Martin Buber, it is where the you begins that the I awakens and is formed. From the I and the you is born the us.

Caring for oneself implies, in the first place, accepting oneself the way one is, with one’s talents and limitations. Not with bitterness, like those who want to change their existential situation, but with joviality. It is to accept one’s own face, hair, legs, breasts, appearance and mode of being in the world; in short, to accept our bodies (see Corbin et all, O corpo, 3 vol. 2008). When we accept ourselves more, fewer plastic surgery clinics will exist. With the physical characteristics we have, we should develop our mode of being in the world.

Nothing is more ridiculous than to artificially construct beauty, in disharmony with one’s inner beauty. It is a vain attempt to “photo shop” our own image.

Caring for oneself demands knowing how to combine our aptitudes with our motivations. It is not enough to have an aptitude for music if we are not motivated to be musicians. Likewise, the motivation to be musicians is of no use if we do not have the aptitude for that. We just waste our energies and gather frustrations. We wind up being mediocre, something that does not make us better.

Another aspect of caring for oneself is to know and to learn to coexist with the dark dimension that accompanies the light dimension. We love and we hate. We are made with those contradictions. Anthropologically, it is said that we are simultaneously sapiens and demens, people with both awareness, and rudeness. We are the intersection of those opposites.

Caring for oneself is to be able to create a synthesis, where the contradictions do not annul each other, but the luminous side predominates.

To care for ourselves is to love, to accept, to recognize our vulnerabilities, to be able to cry, to know how to forgive and to develop the resilience that is the capacity to overcome and learn from our mistakes and contradictions. Then we can write straight, even if the lines are crooked.

Free translation from the Spanish by
Servicios Koinonia, http://www.servicioskoinonia.org.
Done at REFUGIO DEL RIO GRANDE, Texas, EE.UU.

Somos feias mas estamos aqui: nou lèd, nou la

Uma das histórias mais comovedoras que tenho lido ultimamente vem de uma escritora haitiana, nascida em 1969, vivendo há muitos anos nos USA: Edwidge Danticat.(ver em perterjose604@yahoo.com.br). Fundamentalmente conta as histórias que ouviu de sua avó negra, nas longas noites dos apagões costumeiros do pobre Haiti.

Numa daquelas noites, a avó, entre muitas outras histórias, contou também aquela que ficou na memória do povo até os dias de hoje: o trágico destino de Anacaona. Era a rainha da tribu dos Arauaque, poeta, pintora e dançarina. Governava a parte oeste da ilha, chamada de Ayiti que na lingua indígena original significava “terra de grandeza” pela exuberância de sua paisagem verde.

Todos viviam tranquilos naquela parte, até que, por mar, chegaram, traiçoeiros, os espanhóis sedentos de riqueza e de ouro. Saqueavam e matavam em função de sua ganância. Assim que logo prenderam a rainha Anacaona. Foi estuprada e morta. E toda aldeia foi saqueada e destruída. Ainda no século XVI com a presença dos espanhóis, todos os indígenas morreram por causa das doenças dos brancos ou foram simplesmente exterminados. Para substitui-los foram trazidos como escravos milhares de africanos. Mesmo assim, até hoje muitas crianças negras recebem o nome de Anacaona em lembrança tanto do esplendor do passado quanto da continuada agonia do presente.

Mas com a escravização dos africanos se lançaram as bases do empobrecimento desta formosa ilha, hoje a mais pobre da América Latina. Apesar disso, os haitianos nunca se resignaram, resistiram e foram os primeiros, mediante uma revolta de escravos, a abolirem a escravidão em 1794. Depois em 1804 criarem uma nação independente. Foi de pouca valia, porque em seguida vieram os franceses e os norte-americanos que ocuparam a ilha, exploraram suas parcas riquezas e impuseram sangrentas ditaduras que geraram grande miséria que perdura até os dias de hoje. Como se isso não bastasse, em 12 de janeiro de 2010, a ilha foi assolada por um terremoto de proporções catastróficas, deixando cerca de 200 mil mortos e três milhões de desabrigados, drama com consequências desastrosas, ainda não sanadas por falta de solidariedade internacional.

Edwidge Danticat narra o que ouviu de sua avó, dos padecimentos da escravidão mas também de sua resistência e de sua fé. Os escravizados acreditavam que quando morressem, seus espíritos retornariam à Africa, à uma terra pacífica de nome Ginen, habitada por deuses e deusas benfazejos. Assim conferiam um sentido maior à sua desumanização e lhes abria a porta para uma vida de liberdade e de bem-aventurança.

Curiosamente desenvolveram, no meio das maiores adversidades, uma visão encantada da vida. Segundo esta visão, segundo eles, o que conta, de verdade, na vida é estar vivo e sobreviver. Foi o que mais impressionou a autora. A avó contava que mulheres como ela, quando se encontravam nos caminhos, ou voltavam cansadas e empoieradas das roças se cumprimentavam com esta expressão:”nou lèd, nou la” que quer dizer: “somos feias mas estamos aqui”.

Comenta Edwidge:“Talvez esse ditado não agrade à sensibilidade estética de algumas mulheres. Mas este ditado é para as mulheres pobres haitinas, como a minha avó, mais caro que a manutenção da beleza real ou produzida. O que vale a pena ser celebrado é o fato de que estamos aqui, que apesar de todos os sofrimentos, nós existimos. A essência da vida é a sobrevivência, é poder continuar a viver”.

Edwidge conclui seu relato clamando:”Nós somos filhas de Anacaona. Nós envergamos mas não quebramos. Não somos atraentes, mas ainda assim resistimos. De vez em quando devemos gritar isso o mais distante que o vento puder levar nossas vozes: Nou lèd, nou la! Somos feias mas estamos aqui”.

A que vem a narração desta saga? É a constatação do fato de que tantos e tantas na vida passam por tragédias absurdas, sofrem a mais não poder como ao ver sua filhinha no berço ser morta por uma bala perdida da polícia ou de traficantes. E derramadas todas as lágrimas, no fim acabam também dizendo:”somos vítimas e somos pobres, mas estamos aqui! A vida dura e lutada deve continuar”. E vão em frente, “sem ninguém com quem contar”, como diz a canção.

Esse relato não pode valer também para o PT atual? Um punhado de membros corruptos que devem ser julgados e condenados traíram os ideais originários. A grande maioria, especialmente, nas bases, sem qualquer culpa nos crimes, são espezinhados, difamados e perseguidos. A eles cabe repetir o que as mulheres “feias”de Haiti dizem: “Nós envergamos mas não quebramos. Continuaremos a erguer a bandeira da ética e a concretização de políticas boas para o povo. Apesar de humilhados, sobrevivemos e aqui estamos para realizar este sonho: ser um país rico porque conseguiu diminuir as desigualdades e realizar a justiça social desde sempre ansiada”.

Leonardo Boff é colunista do JB online, e escreveu A grande transformação: na política, na economia e na ecologia, Vozes 2014.

O persistente bullying mediático sobre o PT

Há um fato inegável que após a reeleição da presidenta Dilma em 2014 irrompeu muita raiva e até ódio contra o PT e o atual governo. Atesta-o um ex-ministro do partido da oposição, do PSDB, Bresser Pereira, com estas contundentes palavras:

“Surgiu um fenômeno que eu nunca tinha visto no Brasil. De repente, vi um ódio coletivo da classe alta, dos ricos, contra um partido e uma presidente. Não era preocupação ou medo. Era ódio. Esse ódio decorreu do fato de se ter um governo, pela primeira vez, que é de centro-esquerda e que se conservou de esquerda. Fez compromissos, mas não se entregou. Continua defendendo os pobres contra os ricos. O ódio decorre do fato de que o governo revelou uma preferência forte e clara pelos trabalhadores e pelos pobres”(FSP 01/03/2015).

Este ódio foi insuflado fortemente pela imprensa comercial do Rio e de São Paulo, por um canal de TV de alcance nacional e especialmente por uma revista semanal que não costuma primar pela moral jornalística e, não raro, trabalha diretamente com a falsificação e a mentira. Esse ódio invadiu as mídias sociais e ganhou também as ruas. Tal atmosfera envenena perigosamente as relações sociais a ponto de que já se ouvem vozes que clamam pela volta dos militares, por um golpe ou por um impeachment.

Tal fato deve ser lamentado por revelar a baixa intensidade do tipo de democracia que temos. Sobretudo deve ser interpretado. Nem chorar nem rir, mas tentar entender.Talvez as palavras do ex-presidente Lula sejam esclarecedoras:

“Eles (as classes dirigentes conservadoras) não conseguem suportar o fato de que, em 12 anos, um presidente que tem apenas o diploma primário colocou mais estudantes na universidades do que eles em um século. Que esse presidente colocou três vezes e meia mais estudantes em escolas técnicas do que eles em 100 anos. Que levou energia elétrica de graça para 15 milhões de pessoas. Que não deixou eles privatizarem o Banco do Brasil, a Caixa Econômica Federal e os bancos do Espírito Santo, de Santa Catarina e do Piauí. Que nos últimos 12 anos nós bancarizamos 70 milhões de pessoas, gente que entrou numa agência bancária pela primeira vez sem ser para pagar uma conta. Acho que isso explica o ódio e a mentira dessas pessoas. Pobre ir de avião começa a incomodar; fazer faculdade começa incomodar; tudo que é conquista social incomoda uma elite perversa”(discurso no sindicato dos bancários do ABC no dia 24 de julho de 2015: Jornal do Brasil online de 25/07/2015).

Posso imaginar a enorme dificuldade que possuem as classes proprietárias com seus poderosos meios de comunicação de aceitar a profunda transformação que surgiu no país com o advento do PT, vindo de baixo, do seio daqueles que sempre estiveram à margem e aos quais se negaram direitos e plena cidadania. Como escreveu acertadamente o economista Ladislau Dowbor da PUC de São Paulo:

”Eles querem a volta ao passado, a restrição das políticas sociais, a redução das políticas públicas, o travamento da subida da base da pirâmide que os assusta”. E acrescenta: “A máquina administrativa herdada foi feita para administrar privilégios, não para prestar serviços. E os privilegiados a querem de volta”(Carta Maior, 22/09/2015).

Efetivamente, o que ocorreu não foi uma simples troca de poder mas a constituição de uma outra base de poder, popular e republicana que deu centralidade ao social, fazendo com que o estado, bem ou mal, prestasse serviços públicos, incluindo cerca de 40 milhões de pessoas, fato de magnitude histórica.

Para entender o fenômeno do ódio social socorrrem-nos analistas da violência na história. Recorro especialmente ao pensador francês René Girarad(*1923) que se conta entre os melhores. Segundo ele, quando na sociedade se acirram os conflitos, o opositor principal consegue convencer os demais de que o culpado é tal e tal pessoa ou partido. Todos então se voltam contra ele, fazem-no de bode expiatório sobre o qual colocam todas as culpas e corrupções (cf. Le bouc émissaire, 1982). Assim desviam o olhar sobre suas próprias corrupções e, aliviados, continuar com sua lógica também corrupta.

Ou pode-se atribuir aos acusadores aquilo que o grande jurista e politólogo alemão Karl Schmitt (+1986) aplicava a todo um povo. Este para “garantir sua identidade tem que identificar um inimigo e desqualificá-lo com todo tipo de preconceito e difamação” (cf.O conceito do político,2003). Ora, esse processo está sendo sistematicamente feito contra o PT, um verdadeiro bullying coletivo. Com isso procura-se invalidar as conquistas populares alcançadas e reconduzir ao poder aqueles que historicamente sempre estigmatizaram o povo como jeca-tatu e ralé e ocuparam os aparelhos de estado para deles se beneficiar.

Distorce minha intenção quem pensar que com o que escrevi acima estou defendendo os que do PT se corromperam. Devem ser julgados e condenados e, por mim, expulsos do partido.

O avanço do povo através do PT é precioso demais para que seja anulado. As conquistas devem continuar e se consolidar. Para isso é urgente desmascarar os interesses anti-populares, frear o avanço dos conservadores que não respeitam a democracia e que almejam a volta ao poder mediante algum tipo de golpe.

Leonardo Boff é colunista do JB online e escreveu: A grande transformação:na política, na economia e na ecologia, Vozes 2014.