El ascenso del fascismo en el mundo

Leonardo Boff*

En el mundo entero y también en Brasil se observa el ascenso de ideas fascistas o de actitudes autoritarias que se saltan todas las leyes y rompen los acuerdos como se nota claramente en la política del presidente de USA Donald Trump con su ufanismo MAGA (Make America Great Again). Las promesas hechas por las grandes narrativas modernas han fracasado. Produjeron una enorme insatisfacción y depresión más o menos generalizadas y olas de rabia y de odio. Crece la convicción, debida especialmente al clamor ecológico, de que el mundo no puede continuar así como está. O cambiamos de rumbo o vamos al encuentro de una catástrofe bíblica. En este contexto veo el siniestro fenómeno del fascismo y autoritarismo imponiéndose en nuestra historia.

La palabra fascismo fue usada por primera vez por Benito Mussolini en 1915 al crear el grupo “Fasci d’Azione Revolucionaria”. Fascismo se deriva de un haz (fasci) de varas, fuertemente atadas, con un hacha sujeta a un lado. Una vara puede romperse, un haz es casi imposible. En 1922/23 fundó el Partido Nacional Fascista que perduró hasta su derrocamiento en 1945. En Alemania se estableció a partir desde 1933 con Adolf Hitler que al ser canciller creó el Nacionalsocialismo, el partido nazi que impuso al país fuerte disciplina, vigilancia y el terror de las SS.

La vigilancia, la violencia directa, el terror y el exterminio de los opositores son características del fascismo histórico de Mussolini y de Hitler y entre nosotros de Pinochet en Chile, de Videla en Argentina y en el gobierno de Figueiredo, de Médici y como tendencia, de Bolsonaro en Brasil.

            El fascismo originario es una derivación extrema del fundamentalismo que tiene larga tradición en casi todas las culturas. S. Huntington en su discutida obra Choque de civilizaciones (1997) denuncia a Occidente como uno de los más virulentos fundamentalistas, que en las guerras coloniales mostró claras señales fascismo. Occidente se imagina como el mejor de los mundos, junto con USA, lo que le conferiría, según ellos, su excepcionalidad. Cuando el presidente Trump afirma “America first” está entendiendo “sólo América” y el resto del mundo que se fastidie.

Conocemos el fundamentalismo islámico con sus innumerables atentados y crímenes, y otros, también de grupos de la Iglesia Católica actual. Estos todavía creen ser la única y exclusiva Iglesia de Cristo, fuera de la cual no hay salvación. Tal visión errónea y medieval, publicada todavía oficialmente en el año 2000 por el entonces cardenal Joseph Ratzinger, después Papa Benedicto XVI, en el documento “Dominus Jesus”, humilló a todas las iglesias, negándoles el título de iglesias, considerándolas solamente comunidades con elementos eclesiales. Gracias a Dios el Papa Francisco, lleno de razonabilidad y de sentido común, invalidó tales distorsiones y favoreció el reconocimiento mutuo de las iglesias, todas unidas al servicio de la humanidad y de la salvaguarda del planeta seriamente amenazado.

Todo aquel que pretende ser portador exclusivo de la verdad está condenado a ser fundamentalista, con mentalidad fascistoide y sin diálogo con los otros. Bien dijo el Dalai Lama: no insistas en dialogar con un fundamentalista. Solo ten compasión de él.

Aquí viene bien recordar las palabras del gran poeta español Antonio Machado, víctima de la dictadura franquista en España: “La verdad, no tu verdad. Y ven conmigo a buscarla. La tuya, guárdatela”. Si la buscamos juntos, entonces será más plena.

El fascismo nunca desapareció totalmente, pues siempre hay grupos que, movidos por un arquetipo fundamental desintegrado de la totalidad, buscan el orden de cualquier modo. Es el protofascismo actual.

En Brasil hubo una figura más hilarante que ideológica que propuso el fascismo en nombre del cual justificaba la violencia, la exaltación de la tortura y de los torturadores, de la homofobia, de la misoginia y de los LGBTQ+1. Siempre en nombre de un orden a ser forjado contra el pretendido desorden vigente, usando de violencia simbólica y real.

Bajo el ahora condenado Jair M.Bolsonaro el fascismo adquirió una forma asesina y trágica: se opuso a la vacuna contra el Covid-19, estimuló las aglomeraciones y ridiculizó el uso de la mascarilla y, lo que es peor, dejó morir a más de 300 mil de las 716.626 víctimas, sin el menor sentido de empatía hacia los familiares y próximos. Fue la expresión criminal de desprecio por la vida de sus compatriotas. Dejó un legado siniestro.

Y finalmente el líder de ese protofascismo rudo, Jair Messias Bolsonaro, forjó una organización golpista con militares de alto rango y otros, para intentar dar un golpe de estado junto con el eventual asesinato de las más altas autoridades, a fin de imponer su tosca visión del mundo. Pero fueron denunciados, juzgados y condenados, y nos libramos así de un tiempo de tinieblas y de crímenes atroces. 

El fascismo siempre ha sido criminal como se ha visto recientemente en Utah con el asesinato de un fundamentalista Charlie Kirk, supremacista, antislámico y homofóbico, proclamado falsamente como mártir. Bajo Hitler se llevó a cabo la Schoah (eliminación de millones de judíos y de otros). El fundamentalismo usó la violencia como forma de relacionarse con la sociedad, por eso nunca pudo ni podrá consolidarse por largo tiempo. Es la mayor perversión de la sociabilidad esencial de los seres humanos.

El fascismo se combate con más democracia y con el pueblo en la calle. Hay que enfrentarse a las razones de los fascistas con la razón sensata y con el valor de reafirmar los peligros que todos corremos. Debemos combatir duramente a quien usa la libertad para eliminar la libertad. Y tenemos que unirnos pues no tenemos otro planeta ni otra Arca de Noé.

*Leonardo Boff ha escrito: Fundamentalismo y terrorismo,Vozes 2009.

Traducción de MªJosé Gavito Milano

A ascensão do fascismo no mundo e no Brasil

Leonardo Boff

         Nota-se no mundo inteiro e também no Brasil a ascensão de ideias fascistas ou de atitudes autoritárias que rompem todas as leis e acordos como se nota claramente na política do presidente dos EUA Donald Trump com seu ufanismo MAGA (Make Amerika Great Again). As promessas feitas pelas grandes narrativas modernas fracassaram. Produziram uma enrome insatisfação e depressão mais ou menos generalizadas e ondas de raiva e de ódio.Cresce a convicção,especialmente devido ao clamor ecológico, que assim como o mundo está não pode continuar. Ou mudamos de rumo ou vamos ao encontro de uma catástrofe bíblica.É neste contexto que vejo o fenômeno sinistro do fascismo e autoritarismo se impondo em nossa história.

A palavra fascismo  foi usada pela primeira vez por Benito Mussolini em 1915 ao criar o grupo “Fasci d’Azione Revolucionaria”. Fascismo se deriva do feixe (fasci) de varas, fortemente amarradas, com um machado preso ao lado. Uma vara pode ser quebrada, um feixe, é quase impossível. Em 1922/23 fundou o Partido Nacional Fascista que perdurou até sua derrocada em 1945. Na Alemanha  se estabeleceu a partir de 1933 com Adolf Hitler que ao ser feito chanceler criou o Nacionalsocialismo, o partido nazista que impôs ao país dura disciplina, vigilância e o terror dos SS.

A vigilância, a violência direta, o terror  e o extermínio dos opositores são características do fascismo histórico de Mussolini e de Hitler  e entre nós de Pinochet no Chile, de Videla na Argentina e no governo de Figueiredo, de Médici e como tendência, de Bolsonaro no Brasil.

         O fascismo originário é derivação extremada do fundamentalismo que tem larga tradição em quase todas as culturas. S. Huntington em sua discutida obra Choque de civilizações(1997) denuncia o  Ocidente como um dos mais virulentos fundamentalistas e nas guerras coloniais mostrou  claros sinais de fascismo. Imagina-se o melhor dos mundos, junto com os EUA, o que lhe confereria,segundo eles, a sua excepcionalidade. Quando o presidente Donald Trump afirma “America first” está entendendo “só a América” e o resto do mundo que se lasque.

Conhecemos o fundamentalismo islâmico com seus inúmeros atentados e crimes e outros, também de grupos da Igreja Católica atual.Estes creem ainda ser ela a única e exclusiva Igreja de Cristo, fora da qual não há salvação. Tal visão errônea e medieval, oficialmente publicada ainda no ano 2000 pelo então Card. Joseph Ratzinger, depois Papa Bento XVI, num documento “Dominus Jesus”, humilhou todas as igrejas,negando-lhes o título de igrejas, sendo apenas comunidades com elementos eclesiais.Graças a Deus  o Papa Francisco, cheio de razoabilidade e de bom senso, invalidou tais distorções e favoreceu o mútuo reconhecimento das igrejas, todas unidas, no serviço da humanidade e na salvaguarda do planeta seriamente ameaçado.

Todo aquele que pretende ser portador exclusivo da verdade está condenado a ser fundamentalista, com mentalidade fascistoide e sem diálogo com os outros.Dalai Lama bem disse: não insista em dialogar com um fundamentalista. Apenas tenha compaixão dele.

Aqui vale recordar as palavras do grande poeta espanhol António Machado, vítima da ditadura de Franco na Espanha:”Não a tua verdade. Mas a verdade.Vem comigo buscá-la. A tua guarde-a para ti mesmo”. Se juntos a procurarmos, ela  será então mais plena.

O fascismo nunca desapareceu totalmente, pois sempre há grupos que, movidos por um arquétipo fundamental desintegrado da totalidade,  buscam a ordem de qualquer forma. É o proto fascismo atual.

No Brasil houve uma figura mais hilária que ideológica que propôs o fascismo em nome do qual justificava a violência, a exaltação da tortura e de torturadores, da homofobia,da misogenia e dos LGBTQ+1. Sempre em nome de uma ordem a ser forjada contra a pretensa  desordem vigente, usando de violência simbólica e real.

Sob o condenado Jair M.Bolsonaro o fascismo ganhou uma forma assassina e trágica: se opôs à vacina contra o Covid-19,estimulou as conglomerações e ridicularizou o uso da máscara e, o que é pior, deixou morrer mais de 300 mil dentre os 716.626 vitimados, sem qualquer sentido de empatia pelos familiares e próximos.Foi a expressão criminosa de desprezo pela vida de seus compatriotas. Deixou um legado sinistro.

Mas finalmente o líder desse proto fascismo rude, Jair Messias Bolsonaro, forjou uma organização criminosa com militares de alta patente e outros, tentando dar um golpe de estado com o eventual assassinato das mais altas autoridades a fim de impor sua visão tosca do mundo. Mas foram denunciados, julgados e condenados e assim nos livramos de um tempo de trevas e de crimes hediondos.

O fascismo sempre foi criminal como se viu recentemente  em Utah nos EUA com o assassinato de um fundamentalista Charlie Kirk,supremacista, antiislâmico e   homofóbico, proclamado falsamente de mártir. Sob Hitler criou-se a Schoah (eliminação de milhões de judeus e de outros). Usou a violência como forma de se relacionar com a sociedade, por isso nunca pode nem poderá se consolidar por longo tempo. É a perversão maior da sociabilidade essencial nos seres   humanos.

Combate-se o fascismo com mais democracia e povo na rua. Deve-se enfrentar as razões dos fascistas com a razão sensata e com a coragem de reafirmar os riscos que todos corremos. Deve-se combater duramente quem usa da liberdade para eliminar a liberdade.Devemos unirmo-nos pois não temos um outro planeta nem um outra Arca de Noé.

Leonardo Boff escreveu: Fundamentalismo e terrorismo,Vozes 2009.

Der Fall Bolsonaro: Uns obliegt die Gerechtigkeit, Gott die Rache

Leonardo Boff              

Mein verstorbener Vater, ein Lehrer, der eine ähnliche Methode wie Paulo Freire anwandte, unterrichtete die Schüler und Schülerinnen von Planalto-Concórdia-SC und gab ihnen immer folgenden Rat mit auf den Weg: „Rächt euch niemals; die Rache gehört Gott; und vertraut immer auf die göttliche Vorsehung”. Diese Lehre bleibt als unvergängliches Vermächtnis für seine Schüler, Schülerinnen und seine elf Kinder bestehen. Die Heilige Schrift bekräftigt immer wieder: „Die Rache gehört Gott.“ Es ist das endgültige Urteil dessen, der tatsächlich endgültig über unser Lebensprojekt urteilt. Es steht uns nicht zu, über Menschen zu urteilen, denn sie besitzen etwas Geheimnisvolles, das nur Gott durchdringen kann. Es steht uns zu, konkrete Taten zu beurteilen, denn diese sind objektiv und können beurteilt werden. Dies gilt für den Aufsehen erregenden Fall des Prozesses gegen die kriminelle Organisation, die einen Staatsstreich unter der Führung des ehemaligen Präsidenten Jair Messias Bolsonaro geplant hatte. Sie wurden angeklagt und verurteilt. Es gab keinen Rachegeist seitens der Richter, sondern die strikte Anwendung  der Gesetze und der Verfassung: 27 Jahre und drei Monate Haft in einem geschlossenen Gefängnis. Er wurde nur für fünf objektiv nachgewiesene Verbrechen verurteilt, von den vielen, die er begangen hatte.

So sehr wir auch suchen, er hat kein positives Vermächtnis hinterlassen. Während seiner Regierungszeit brach ein Reich der offiziellen und populären Boshaftigkeit aus. Sein Motto kam bei einem Treffen mit der ultra-konservativen US-Gruppe Tea-Party deutlich zum Ausdruck: „Ich habe nicht vor, etwas aufzubauen, sondern alles zu zerstören, um eine neue Geschichte zu beginnen.“ Und genau das tat er auch: Er zerstörte alles, was er konnte, ohne etwas Positives für das Volk aufzubauen.

Ich würde sagen, dass die verschiedenen Schatten, die unsere Geschichte beflecken, durch ihre böswilligen Praktiken ihre volle Dichte erreicht haben: (1) Der Makel des Völkermords an den Indigenen: Hunderte von Yanomami und anderen wurden dem Tod überlassen; (2) der Makel der 350-jährigen Sklaverei: Seine Worte lauteten: „Schwarze Menschen wurden aufgrund ihres Körpergewichts legal versklavt”; die Quilombolas „sind zu nichts zu gebrauchen, nicht einmal als Fortpflanzungsmittel”; (3) der Makel des Kolonialismus: Das Brasilien, das Bolsonaro verehrt, ist das koloniale Brasilien, unterwürfig und devot, das vor der amerikanischen Flagge salutiert, das die Folter und Erschießung von Feinden verherrlicht, das unser größtes Naturerbe, den Amazonas und das Pantanal, völlig vernachlässigt hat; (4) Das Stigma der Besetzung des Staates durch die herrschende Klasse: Bolsonaro, der nichts zu verwalten versteht, übertrug der Legislative Aufgaben, die eigentlich der Exekutive obliegen, wie die Verwaltung des Haushalts; er gab nicht nur den wohlhabenden Klassen auf dem Land und in der Stadt freie Hand, sondern militarisierte auch einen Großteil des Staatsapparats; (5) Schändlich waren seine Leugnungen des Impfstoffs gegen Covid-19, wodurch er für 430.000 vermeidbare Todesfälle von insgesamt 716.626 Opfern verantwortlich ist; er beleidigte die Opfer, indem er den Tod eines von ihnen nachahmte, mit offenem Mund, verzweifelt nach Sauerstoff suchend; Er betrachtete die Pandemie als „eine kleine Grippe” und behandelte den Schmerz derer, die Angehörige verloren hatten, als „bloßes Gejammer”; er verspottete die Familienangehörigen, die ihre Toten nicht zu den improvisierten Friedhöfen begleiten konnten; (6) Er hatte eine souveräne Verachtung für die Armen, „Sie haben nur einen Nutzen, nämlich den, dass sie wahlberechtigt sind und einen  Dummkopf-Abschluss haben… Sie taugen zu nichts, die meisten von ihnen sind für die  Zukunft unseres Landes nutzlos”; (7) Er zeigte sich als Feind der Wissenschaft, der Bildung, der Menschenrechte und der wissenschaftlichen Forschung und versetzte das Land in die Zeit vor der Aufklärung zurück; (8) Zu den  perversesten Handlungen gehörten diejenigen, die das Volk verdummten, mit vulgären Ausdrücken, offenem Hass gegen LGBTQ+1 und klarer Frauenfeindlichkeit, bis hin zur Scham, eine Tochter zu haben, „die Frucht einer Schwäche“; er verbreitete Fake News und eine Welle des Hasses, die Familien spaltete und soziale Beziehungen vergiftete; (9) Er manipulierte explizit die religiöse Rede, indem er durch sein wahrhaft pharisäisches Verhalten und zu rein wahltaktischen Zwecken der religiösen Botschaft widersprach, was im Widerspruch zum säkularen Charakter des Staates steht. (10) Schließlich war etwas Unerhörtes und Äußerst Grausames in unserer 135-jährigen Geschichte als Republik die Absicht, den Minister des Obersten Bundesgerichts Alexandre de Moraes zu ermorden und Präsident Lula und seinen Vizepräsidenten Geraldo Alckmin zu vergiften. 

Diese Taten verdienen die Abscheu selbst eines nur halbwegs menschlichen und sensiblen Geistes. Hier kommt die Gerechtigkeit ins Spiel, die nach dem Gesellschaftsvertrag urteilt, der in der Verfassung von 1988 und dem Strafgesetzbuch verankert ist. Ich weiß, dass der Begriff der Gerechtigkeit, von den griechischen Klassikern mit Sokrates, Platon und Aristoteles bis hin zu den modernen John Rowls und MacIntyre, umstritten ist. Es ist hier nicht angebracht, eine Version oder Definition zu übernehmen. Im Fall Bolsonaro ist die Anwendung der Verfassung und des Strafgesetzbuches, die die von ihm und seiner kriminellen Organisation begangenen Taten als Verbrechen definieren, ausreichend. Es ist wichtig zu betonen, dass es hier nicht um Berechnung, sondern um Prinzipien geht, um die schlichte und einfache Anwendung von Strafen.

Die Verfassung von 1988 definiert klar: „Gewaltsame Abschaffung des demokratischen Rechtsstaats. Art. 359-L: Versuch, den demokratischen Rechtsstaat durch Gewaltanwendung oder ernsthafte Drohung abzuschaffen und die Ausübung der verfassungsmäßigen Macht zu verhindern oder einzuschränken: Staatsstreich. Art. 359-M: Versuch, die rechtmäßig eingesetzte Regierung durch Gewalt oder ernsthafte Drohung zu stürzen.“ Das Urteil des Ersten Senats des Obersten Bundesgerichts (STF) war in Bezug auf die von Jair Messias Bolsonaro und der kriminellen Organisation begangenen Taten eindeutig. All dies war als gescheiterter Versuch organisiert und geplant, der an sich schon ein Verbrechen darstellt. Das Urteil war den Taten angemessen und daher gerecht: „Ich verurteile den Angeklagten JAIR MESSIAS BOLSONARO wegen der Verbrechen der bewaffneten kriminellen Vereinigung, der versuchten gewaltsamen Abschaffung des demokratischen Rechtsstaats, des Staatsstreichs, der Sachbeschädigung von Bundeseigentum und der Sachbeschädigung von denkmalgeschütztem Eigentum zu einer Freiheitsstrafe von 27 Jahren und 3 Monaten“ (Oberster Bundesgerichtshof, 11. September 2025).

         Zum ersten Mal in unserer Geschichte von Putschen und Gegenputschen wurden ein ehemaliger Präsident, mehrere hochrangige Militärs und weitere Komplizen vor Gericht gestellt. Ausländische Zeitungen, insbesondere die US-amerikanischen, kommentierten, dass sich die brasilianische Demokratie und ihre Institutionen als solider erwiesen als die der Vereinigten Staaten, die stets als Maßstab galten. Für die Rechtsgemeinschaft und das höchste Gericht war klar: „Es kann keine Begnadigung, keine Amnestie, keine gerichtliche Begnadigung für jemanden geben, der versucht hat, die Demokratie zu stürzen.“ Das Land machte einen Quantensprung in Richtung Solidität und Reife. Die große Mehrheit der Bevölkerung atmete tief durch. Endlich war Gerechtigkeit geübt worden!

Leonardo Boff Theologe, Philosoph und Schriftsteller von: Brasil: concluir a refundação ou prolongar a dependência, Vozes 2018. (Brasilien: die Neugründung abschließen oder die Abhängigkeit verlängern.)

O caso Bolsonaro: a nós cabe a justiça, a Deus a vingança

Leonardo Boff

De meu saudoso pai, mestre de escola, com um método semelhante ao de Paulo Freire, educava os alunos e alunas de Planalto-Concórdia-SC, sempre com esse conselho: “nunca se vinguem; a vingança pertence a Deus; e confiem sempre na divina Providência”. Esse ensinamando permance como  legado imorredouro de seus alunos,suas alunas e de seus onze filhos. As Escrituras sempre afirmam: “A Deus cabe a vingança”. É o juízo derradeiro de quem, de fato, definitivamente julga o nosso projeto de vida. Não nos cabe julgar as pessoas, pois possuem algo do mistério que só Deus penetra. A nós cabe julgar os atos concretos pois estes têm objetividade e  podem ser ajuizados. Isso se aplica ao caso rumoroso do julgamento da organização criminosa que tramou um golpe de Estado tendo como cabeça o ex-presidente Jair Messias Bolsonaro. Foram processados e julgados. Não houve espírito de vingança por parte dos magistrados, mas a aplicação estrita  das leis e da Constituição: 27 anos e três meses de prisão em regime fechado. Fora condenado apenas por 5 crimes,objetivamente comprovados, entre tantos que cometeu.

Por mais que procuremos, não deixou legado positivo nenhum. Em seu governo irrompeu o império da maldade oficializada e popularizada.Seu lema foi claramente expresso num reunião com o grupo ultra-conservador dos EUA, o Tea-Party: “não pretendo construir nada,mas destruir tudo para recomeçar outra história”. E de fato assim fez, destruiu tudo o que pôde sem nada construir de positivo em favor do povo.

Diria que as várias sombras que maculam nossa história ganharam com suas práticas malévolas, plena densidade: (1) a mácula do genocídio indígena: deixou morrer centenas de yanomami entre outros;(2) a nódoa do escravismo de 350 anos: suas palavras foram:”pessoas negras foram legalmente escravizadas em função de sua massa corporal”;os quilombolas “não servem para nada, nem para procriador servem”; (3) a mancha do colonialialismo:o Brasil que Bolsonaro venera é o Brasil colônia, subserviente e submisso, que bate continência para a bandeira americana, que exalta a tortura e o fuzilamento de inimigos, que descuidou totalmente de nosso maior patrimônio natural, a Amazônia e o Pantanal;(4) o estigma da ocupação do Estado pela classe dominante: Bolsonaro,não sabendo administrar nada, entregou à Câmara Legislativa funções que seriam do Executivo,como a gestão do Orçamento; não apenas deu rédeas à acumulação das classes abastadas no campo e na cidade como militarizou grande parte dos aparatos de Estado;(5) ignominiosos foram os atos  de  negacionismo da vacina contra o Covid-19, tornando-se responsável por 430 mil mortos evitáveis dos 716.626 vítimados; ofendeu as vítimas imitando a morte de uma delas, com boca aberta em busca, desesperada, de oxigênio; considerou a pandemia “uma gripezinha” e tratava a dor dos que perdiam entes queridos como “mero mimimi”; debochou dos familiares que não podiam acompanhar seus mortos aos cemitérios improvisados; (6) teve um desprezo soberano dos pobres,”só têm uma utilidade, a de ter o título de eleitor e o  diploma de burro…não prestam para nada, na sua grande maioria não servem para  futuro de nosso país”; (7) mostrou-se inimigo da ciência, da educação,dos direitos humanos, da pesquisa científica, regredindo o país aos tempos anteriores ao iluminismo;(8) atos  dos mais perversos foram aqueles que deseducaram o povo, com palavrões de baixo calão, com manifesto ódio aos LGBTQ+1 e com clara misoginia, a ponto de se envergonhar por ter tido uma filha, “fruto de uma fraquejada”; difundiu fake news e uma onda de ódio que dividiu famílias e tornou tóxicas as relações sociais; (9) cometeu explícita manipulação do discurso religioso, contradizendo a mensagem religiosa por suas atitudes verdadeiramente farisaicas e  para fins diretamente eleitoreiros, o que contradiz a natureza laica do Estado; (10) por fim, algo inaudito e de suma atrocidade em nossa história de 135 de república, foi o propósito de assassinar o ministro do STF Alexandre de Moraes, de envenenar o presidente Lula e de seu vice, Geraldo Alckmin.  

Estes atos merecem a repulsa de uma mente minimamente humana e sensível. É aqui que entra a justiça que julga consoante o Contrato Social firmado pela Constituição de 1988 e pela leis do Código Penal. Sei que o conceito de justiça, desde os clássicos gregos com Sócrates, Platão e Aristóteles até aos modernos John Rowls e MacIntyre, é carregado de discussões. Não cabe neste lugar assumir uma de suas versões ou definições. Para o caso de Bolsonaro basta-nos a aplicação da Constituição e do Código Penal que definem como crimes os atos que por ele e pela organização criminosa perpetraram. Cabe enfatizar que não se trata de uma questão de cálculo mas de princípio, de pura e simples aplicação das penas penais.

         A Constitução de 1988 é límpida quando define a

Abolição violenta do Estado Democrático de Direito

         Art. 359-L. Tentar, com emprego de violência ou grave ameaça, abolir o Estado Democrático de Direito, impedindo ou restringindo o exercício dos poderes constitucionais:

         Golpe de Estado

          Art. 359-M. Tentar depor, por meio de violência ou grave ameaça, o governo legitimamente constituído”.

         O veredito da Primeira Turma do STF foi clara face aos atos praticados por Jair Messias Bolsonaro e pela organização criminosa.

         Tudo isso foi organizado e planejado como tentativa frustrada que,de por si, já constitui crime. A sentença foi adequada aos crimes e por isso justa:

         “Condeno o réu JAIR MESSIAS BOLSONARO pelos crimes de  organização criminosa armada, tentativa de abolição violenta do Estado Democrático de Direito, golpe de Estado, dano contra o patrimônio da União e deterioração de patrimônio tombado às penas de 27 e 3 meses de reclusão“(Supremo Tribunal Federal, 11/09/2025).

         Pela primeira vez em nossa história de golpes e contragolpes que se levou às barras dos tribunais,um ex-presidente, vários militares de alta patente e outros da organização criminosa.

         Como foi comentado por jornais estrangeiros especialmente dos EUA:a democracia brasileira e suas instituições se mostraram mais sólidas daquela norte-americana, sempre tida como realidade de referência.

         Ficou claro para a comunidade jurídica e pela mais alta corte:”Não pode ter indulto, não pode ter anistia, não pode ter perdão judicial para alguém que tentou derrubar a democracia”. O país deu um salto de qualidade rumo à sua solidez e à sua maturidade. A grande maioria da população deu um profundo suspiro de alívio. Em fim fez-se justiça!

Leonardo Boff, teólogo, filósofo e escritor e publicou:Brasil: concluir a refundação ou prolongar a dependência, Vozes 2018.