TRÂNSITO PARA A MORTE – Frei Betto

TRÂNSITO PARA A MORTE é um artigo crítico de Frei Betto contra a flexibilização das leis de trânsito propiciadas pelo atual Governo Bolsonaro. Já são milhares que morrem cada ano em nossas estradas por diversas causas, sendo as principais a embriaguez e  o excesso de velocidade. Esta flexibilização nos parece irresponsável pois cria mais possibilidades de tragédias para tantas pessoas e famílias. As leis de trânsito são para salvaguardar  a vida e não fovorecer a morte. Os dados referidos por Frei Betto são aterradores seja em nível internacional seja em nível nacional. Lboff

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As estatísticas indicam que 1,25 milhão de pessoas morrem por ano em acidentes de trânsito em todo o mundo. Isso supera o número de vítimas de guerras, ataques terroristas e homicídios. A maioria dos acidentes ocorre por erros humanos, como embriaguez, uso do celular ao volante, excesso de velocidade etc.

No Brasil, segundo o Observatório Nacional de Segurança Viária, 400 mil pessoas são afetadas anualmente por acidentes de trânsito, ou seja, ficam inválidas ou com sequelas, como deficiências físicas e psíquicas. E o número de mortos chega a 47 mil por ano. Com certeza, este é um índice subestimado. Segundo a Polícia Rodoviária Federal, em nosso país entram na estatística apenas as mortes contabilizadas imediatamente após o acidente. No Canadá, por exemplo, os acidentados são acompanhados por 90 dias.

Nos últimos 10 anos, mais de 1,6 milhão de pessoas ficaram lesadas, no Brasil, por acidente de trânsito. Isso representou para o SUS um custo de R$ 3 bilhões! Segundo o Conselho Nacional de Medicina, a cada hora cerca de 20 pessoas dão entrada em um hospital da rede pública de saúde com ferimentos graves causados por veículos terrestres.

No índice da OMS (Organização Mundial da Saúde), o Brasil figura em 5º lugar entre os países recordistas em mortes no trânsito, superado apenas por Índia, China, EUA e Rússia. A violência no trânsito é a terceira principal causa de mortes no mundo, precedida apenas por doenças cardíacas e câncer.

Apesar dessas cifras tão alarmantes, o presidente Bolsonaro propõe liberar de multa pais que não usarem cadeirinhas para levar bebês no carro; extinguir os exames toxicológicos de caminhoneiros; adotar menos radares nas estradas; dobrar o limite de pontuação na carteira de motoristas infratores; aplicar punição menor para motoqueiros que usarem capacetes sem viseira etc.

O governo parece não se dar conta de que, se aprovadas tais medidas, ele estará enxugando gelo. Pois serão maiores os gastos do SUS com hospitalização e tratamento de acidentados.

O veículo que mais causa mortes nas ruas do Brasil é a motocicleta. Em 2018 foram 884 óbitos na capital paulista. A prefeitura considera a principal causa o aumento dos aplicativos (como iFood, Uber Eats, Loggi e Rappi) de entrega por motoboys, premiados em dinheiro para quem faz mais entregas.

Os exames para a obtenção de carteira para pilotar motos nem sempre são rigorosos, os veículos não passam por revisões periódicas e seus motoqueiros não dispõem de tempo adequado para o descanso. Isso repercute no aumento das despesas com previdência social e favorece a sonegação de impostos, pois nem sempre as leis trabalhistas são respeitadas na relação entre aplicativos e entregadores.

Segundo o presidente do Sindicato dos Mensageiros Motociclistas de São Paulo (Sindimotosp), Gilberto dos Santos, “o principal problema é que essas empresas trazem gente muito nova, sem experiência, sem cursos. E com esses estímulos (prêmio em dinheiro), esse pessoal é colocado para correr.”

Em outubro de 2018, mensagem em SMS atribuída à Uber Eats prometia: “Ganhe 570 reais completando 44 entregas, ou ganhe 80 reais completando 26 entregas.” Na tentativa de alcançar esse índice, muitos motoqueiros se acidentam.

Eles se sentem obrigados a fazer em menos tempo possível o percurso do estacionamento em que se encontram ao restaurante que fornecerá o pedido, e deste ao domicílio da entrega. E, ao acelerar, dividem a atenção entre a rua e o celular que indica os endereços dos destinatários das encomendas.

Embora as motos representem menos de 30% dos veículos automotores do país, consomem mais de 70% das indenizações do DPVAT (Seguro de Danos Pessoais Causados por Veículos Automotores de Via Terrestre).

Flexibilizar o Código de Trânsito Brasileiro é favorecer a letalidade em nossas ruas e estradas, e aumentar os custos do governo com a saúde pública. E já é hora de as escolas introduzirem educação para o trânsito, de modo a evitar que mais motoristas transformem o seu veículo em uma arma.

Frei Betto é escritor, assessor de movimentos sociais e de CEBs além de teólogo e animador de grupos leigos de espiritualidade.

Cuándo un coordinador laico puede celebrar la Cena del Señor

        Cuándo un coordinador laico puede celebrar la Cena del Señor

El día 18/06/19, pensando en el Sínodo Panamazónico de octubre, escribimos sobre el deseo del Papa Francisco de ordenar en el sacerdocio a casados, especialmente indígenas, para los lugares distantes de la Amazonia. Será un sacerdote de estilo indígena, seguramente, distinto del tradicional.

En los sitios sin asistencia de sacerdotes, hay coordinadores de comunidades eclesiales de base que ya están presidiendo las celebraciones de la Cena del Señor. No están ordenados pero nadie dirá que Cristo no está ahí presente en la Palabra, en la comunidad y en su celebración. La cuestión no es solo intraeclesial católica, también es ecuménica. Las Iglesias que salieron de la Reforma celebran en sus comunidades la Cena del Señor con pastores no ordenados e el sacramento del Orden. ¿Cuál es el valor de estas celebraciones? ¿Estará realmente Cristo presente ahí en la comunidad que esucha la Palabra de Dios y celebra bajo las especies del pan y del vino?

Trataremos de responder en ambos casos positivamente, fundados en una vasta documentación histórico-teológica que no puede ser aducida aquí, pero que se encuentra en el libro Eclesiogénesis: la reinvención de la Iglesia, Editora Record 2008, p165-188 o Sal Terrae, Santander 2002.

La afirmación básica, definida por el Concilio Vaticano II, es: «La celebración del Sacrificio Eucarístico es el centro y la cumbre de toda la vida de la comunidad cristiana» (Christus Dominus, n. 30). Los fieles desean la eucaristía. ¿Se les puede negar por el hecho de no tener un ministro ordenado en su medio? Los coordinadores de las comunidades hacen todo lo que un ordenado hace, ¿por qué no pueden consagrar? Lo normal sería que fueran ordenados, pero no lo son porque no son célibes.

La investigación rigurosa sobre el tema concluyó que ha habido dos fases: en el primer milenio del cristianismo la ley básica era «quien preside la comunidad, preside también la eucaristía: podía ser un obispo, un presbítero, un profeta, un doctor, un confesor y un simple coordinador ». Era impensable que una comunidad se quedase sin eucaristía por la falta de un obispo o de un sacerdote. Entraba entonces el coordinador de la comunidad, como ocurre en nuestras comunidades. El nexo era el coordinador de la comunidad y la celebración de la eucaristía.

En el segundo milenio hubo un cambio. Las disputas entre el Imperium y el Sacerdotium desplazaron el tema de la comunidad en favor del tema del poder sagrado. Los Papas reivindicaron el poder sagrado por encima del poder imperial. Este poder sagrado viene mediante el sacramento del Orden. El nexo es ahora quién tiene el poder sagrado y quién no lo tiene. Ahora la ley que vale es Sólo quien es ordenado tiene el poder de consagrar. El laico queda excluido aun siendo coordinador. Ahora lo que hay es el orden laical y el sacerdotal.

Con referencia a las celebraciones eucarísticas de las Iglesias cristianas no romano-católicas se parte del hecho de que en ellas se celebra la Cena del Señor por los ministros aceptados por las respectivas comunidades. La validez de esta celebración no viene del sacramento del Orden, vía imposición de las manos hecha por el obispo sobre el fiel laico, que pasa entonces a ser sacerdote con poder de consagrar. Para los evangélicos, el poder de celebrar se deriva de la fe y de la fidelidad a la doctrina apostólica acerca de la presencia del Señor en la celebración de la sagrada Cena. Lo mismo podríamos decir de las celebraciones en las comunidades eclesiales de base: la fe apostólica en la real presencia de Cristo en el pan y en el vino bendecidos por el coordinador o por un grupo de coordinadores, conferiría el poder de consagrar. Cristo estaría presente ahí.

Otro polo de comprensión se funda en el valor del bautismo tomado en su integralidad. Es doctrina común que el bautismo es la puerta de entrada de todos los sacramentos y contendría seminalmente a todos los demás. Por el bautismo todos los fieles participan del único sacerdocio realmente válido que es el de Cristo. El sacramento del Orden no es el sacramento del obispo o del sacerdote. Es el sacramento de la Iglesia como comunidad de los fieles. Si alguien es ordenado en el sacramento del Orden es para el servicio de la comunidad, para su coordinación y animación espiritual. No existe un frente a frente: por un lado el fiel, sacerdote común, sin poder sacramental ninguno y por otro el sacerdote ordenado con todos los poderes. Lo que existe es una comunidad, toda ella sacerdotal y profética, que especifica las funciones sin que una disminuya a las otras, una de consagrar y coordinar, otra de interpretar los textos sagrados, de responsabilizarse de los cánticos, de visitar a los enfermos, etc.

Además es doctrina común que, después del sacerdocio de Cristo, no puede haber ningún otro sacerdocio a título propio. Por eso es Cristo quien consagra. El sacerdote no consagra. Él tiene el poder de representar, de hacer visible en la comunidad a Cristo invisible. Él no sustituye a Cristo.

En una comunidad bien organizada normalmente hay un sacerdote o un pastor con esta función. Pero cuando falte y sin culpa de la comunidad, el coordinador puede asumir esta función de representación de Cristo. Esta situación hoy en día es bastante frecuente, especialmente con la carencia de sacerdotes o de pastores, o en lugares muy lejanos como es el caso de la  región amazónica. De ahí la importancia de reconocer la validez de las celebraciones de los pastores y de los coordinadores laicos.

*Leonardo Boff es teólogo, filósofo y escritor. Ha escrito: Iglesia: carisma y poder, Vozes 1982, Sal Terrae 1982 y 2002.

Traducción de Mª José Gavito Milano

Mais um assassinato de um membro da ABONG-Pe-Sandro Cipriano

O ódio e a homofobia continua fazendo vítimas. O prof.Sandro Cipriano,membro da Associação Brasileira  de ONGs (ABONG), conhecido por ser um grande defensor dos direitos humanos, especialmente dos LGBTs. Estava desaparecido desde o dia 28 de junho e foi encontrado  assassinado no dia 29. Mais uma vítima como Marielle e seu chofer Anderson. Quem o matou, eis a pergunta que todos se fazem.São já muitos desde janeiro deste ano que foram assassinados por defenderem os direitos humanos,especialmente dos LGBT. A atmosfera de violência que marcou a campanha presidencial de 2018 ainda continua. Aqui vai a nota da ABONG junto com nossa indignação e solidariedade aos familiares e aos membros desta conhecida ONG.Lboff

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Nota da ABONG-PE

As organizações do campo e da cidade perdem mais um companheiro para o ódio e a violência homofóbica. Exigimos justiça!

Nesta manhã de sábado, fomos surpreendidos/as com a triste notícia do assassinato do companheiro Sandro Cipriano – ou Sandro do Serta, como era carinhosamente conhecido em Pombos, sua cidade natal, e em Pernambuco.

Quem matou Sandro Cipriano?

O Serta – Serviço de Tecnologia Alternativa – é uma organização da sociedade civil que forma jovens, educadores/as e produtores/as familiares para atuarem na transformação das circunstâncias econômicas, sociais, ambientais, culturais e políticas, e na promoção do desenvolvimento sustentável, com foco no campo. Foi no Serta que Sandro passou de educando a educador.

Além de professor, Sandro era coordenador estadual e membro do conselho diretor nacional da Abong – Associação Brasileira de ONGs, membro do Grupo Sete Cores de Pombos, ex-conselheiro nacional da juventude (Conjuve), ex-conselheiro estadual de políticas públicas de juventude em Pernambuco e, há mais de uma década, um guerreiro incansável pela efetivação dos direitos das juventudes, em especial da Bacia do Goitá e do Sertão de Moxotó.

Sua morte, motivada por ódio e homofobia, é o retrato do Brasil que exclui, estigmatiza e assassina pessoas que defendem direitos e LGBTs.

A violência é um fator histórico que sempre atentou contra a vida daqueles/as que defendem os direitos fundamentais. Lembremos Martin Luther King, Dorothy Stang, Manoel Mattos, Margarida Alves e a própria Marielle Franco, dentre outros ativistas que foram assassinados em decorrência de seu exercício político.

Só nos primeiros cinco meses deste ano, o relatório do Grupo Gay da Bahia (GGB) aponta que o Brasil registrou 141 mortes de pessoas LGBTs. Segundo a entidade, foram 126 homicídios e 15 suicídios, o que representa a média de uma morte a cada 23 horas.

Esse é um momento de muita tristeza e indignação e nada trará nosso companheiro de volta, mas exigimos das autoridades pernambucanas o rigor necessário para a apuração deste crime.

Perde sua família e seus amigos/as mais próximos, mas perdemos todos/as nós e a própria democracia brasileira.

Seu assassinato interrompe uma vida de sonhos e luta por justiça social.

Toda nossa solidariedade à família e o desejo que sejam confortados/as em sua dor.

Sandro, presente! Hoje e sempre!

Abong – Associação Brasileira de ONGs

Brasil, 29 de junho de 2019

Respect is everything

The lack of respect surely is a wound from which the whole world suffers, even among us.

First, respect demands recognition of the other as other, distinct from us. To respect the other implies that the other has the right to exist and be accepted for what the other is. This attitude is contrary to the intolerance that rejects the other and the other’s way of being.

Consequently there should not be discrimination, but respect, for homosexuals or others in the LGBTQ community: first as human beings, carriers of something sacred and untouchable: the dignity intrinsic in every being, such as intelligence, feelings and loving; and to guarantee their right to be as they are and to live according to their own sexual, racial or religious condition.

In one of their most beautiful documents, “Joy and Hope” (Gaudium et Spes), the Bishops of the world who gathered in Rome in the Vatican II Council (1962-1965), affirmed with certitude that:«Everyone must respect without exception a fellow human being as “another I”» (n.27).

Second, acknowledging the other means seeing in him value as himself, because existing as a unique and singular being in the universe expresses something of the Being, of the boundless Original Source of energy and capabilities whence we all come (the Basic Energy of the Universe, the best metaphor for the meaning of God). Each of us carries within something of the mystery of the world, of which each is a part. Because of that, a limit is established between the other and myself that cannot be transgressed: the sacred aspect of every human being and, deep down, of every being, because all that exists and lives deserves to exist and to live.

Buddhism, presented as wisdom rather than as a faith, teaches respect for every being, especially those who suffer (compassion). The daily wisdom of Feng Shui integrates and respects all the elements, the winds, the water, the soil, the different species. Likewise, Hinduism preaches respect as active non-violence (ahimsa), that found its referential archetype in Mahatma Gandhi.

Christianity knows the image of Saint Francis of Assisi, who respected all beings: the slug on the path, the bee lost in winter searching for food, the small wild plants that in his encyclical letter, “On the Caring for the Common Home”, quoting Saint Francis, Pope Francis calls on us to respect because, in their way, they also praise God (n.12).

The Bishops, in the document mentioned above, broadened respect when they affirmed:«Respect must be extended to those who in social, political and also in religious issues, think and act in different manners than ours» (n.28). Such a calling is currently important in the Brazilian situation, torn by religious intolerance (invasion of terreiros de candomblé), and political intolerance, through disrespectful names for those who are active in the social scene or who have a different reading of the historical reality

We have experienced incidents of great disrespect by students against teachers, using physical and symbolic violence with names we cannot write here. Many ask: what kind of mothers have raised those children? The correct question, however, is different: what kind of fathers have those children had? It is the father’s mission, often hard to carry out, to teach respect, to set the limits and pass on the personal and social values without which a society ceases to be civilized. Presently, with the eclipse of the father figure, sectors arise in society without fathers and because of that with no sense of limits and respect. As we have often seen, the result is the easy resort to violence, even deadly violence, to solve personal disagreements.

Arming the population, as the present President suggests, is not only irresponsible but furthers the current dangerous lack of respect and increased fracturing of all limits.

Lastly, one of the greatest expressions of disrespect is towards Mother Earth, with her over-exploited ecosystems, the dreadful deforestation of the Amazon and excessive use of agro-toxins that poison the soil, the waters, and the air. This lack of ecological respect can bring surprisingly grave consequences against life, biodiversity, and our future as a civilization and as a species.

Leonardo Boff Eco-Theologian-Philosopher,Earthcharter Commission

Free translation from the Spanish sent by
Melina Alfaro, alfaro_melina@yahoo.com.ar.
Done at REFUGIO DEL RIO GRANDE, Texas, EE.UU.