Nosso lugar no conjunto dos seres

NOTA: Vou publicar com certa frequência pequenas reflexões que sob o nome de MINIMA THEOLOGICA ET OECOLOGICA. Elas pretendem animar a tantos que como eu estão em busca de melhores caminhos para os seres humanos, nesta quadra difícel da história da Terra e da Humanidade.

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A ética da sociedade dominante no mundo é utilitarista e antropocêntrica. Quer dizer: falsamente considera que o conjunto dos seres da natureza somente possui razão de existir na medida em que serve ao ser humano e que pode dispor deles a seu bel-prazer.

Continua acreditando que o ser humano, homem e mulher é o centro do universo e rei e rainha da criação.

Mal sabe que, nós humanos, fomos um dos últimos seres a entrar no teatro da criação. Quando 99,98% de tudo já estava pronto, surgimos nós. O universo, a Terra e os ecossistemas não precisaram de nós para se organizarem e ordenarem sua majestática elegância e beleza.

Cada ser possui valor intrínseco, independente do uso que fazemos dele. Ele representa uma emergência daquela Energia de fundo, como falam os cosmólogos, ou daquele Abismo gerador de todos os seres. Tem algo a revelar que só ele o pode fazer. E nós a escutar e a celebrar o que nos disser.

Nós entramos no processo da evolução quando esta alcançou um patamar altíssimo de complexidade. Então irrompeu a vida e como subcapítulo da vida, a vida humana, consciente e livre. Por nós o universo chegou à consciência de si mesmo. E isso ocorreu numa minúscula parte do universo que é a Terra. Por isso nós somos aquela porção da Terra que sente, ama, pensa, cuida e venera. Somos Terra que anda, como diz o poeta e cantador indígena argentino Atauhalpa Yupanqui.

A nossa missão específica, nosso lugar no conjunto dos seres, é o de sermos aqueles que podem ver a grandeur do universo, escutar as mensagens que cada ser enuncia e celebrar a diversidade dos seres e da vida.

E porque somos portadores de sensibilidade e de inteligência temos uma missão ética: de cuidar da criação e sermos os guardiães dela para que continue com vitalidade e integridade e com as condições de ainda evoluir já que está evoluindo há 4,4 bilhões de anos.

Cumpre, portanto, reconhecer e respeitar a história de cada ser da criação, vivo ou inerte. Existiram antes de nós e por milhões e milhões de anos sem nós. Por esta razão devem ser respeitados como respeitamos as pessoas mais idosas e as tratamos com respeito e amor. Eles também tem direito ao presente e ao futuro junto conosco.

Leonardo Boff
28/12/2012

Las verdaderas causas de los fracasos en la cuestión de los cambios climaticos

PABLO SOLON é boliviano e ex-embaixador de seu pais na ONU. É um dos negociadores nos encontros sobre o clima e um especialista no tema. Destacou-se na Rio-20 por suas posições sensatas e alternativas, baseadas na grande tradição andina do bien vivir.Tem insistido: em vez de falar de sustentabilidade deveríamos falar dos direitos da natureza e da Mãe Terra. Em vez de desenvolvimento cumpriria falar de redistribuição do que já a humanidade acumulou. Neste artigo, revela os verdadeiros impasses que conduzem sempre ao fracasso das negociações sobre o clima: por detrás estão poderosíssimos poderes econômicos que ganham com a não aprovação de nenhuma medida para limitar os gases de efeito estuda que produzem o aquecimnto global. É uma voz do Grande Sul, inteligente e convincente: Lboff

En el béisbol cuando uno tiene 3 “strikes” está fuera. En las negociaciones sobre cambio climático ya suman 4 fracasos: Copenhague, Cancún, Durban y ahora Doha. Cuatro Conferencias de las Naciones Unidas y cada una fue peor que la anterior. Su principal objetivo era acordar las reducciones de emisiones de gases de efecto invernadero hasta el año 2020. Estas debieron ser de 40 a 50% tomando el nivel de emisiones del año 1990. Sin embargo, después de cuatro intentos, son de apenas 13 a 18%. Ahora estamos en camino a un aumento mundial de la temperatura de 4 y 8ºC.

“Lo perfecto es enemigo de lo bueno” dicen algunos negociadores de las Naciones Unidas. A lo que podemos replicar: “Cuando nuestra casa se está quemando, lo peor que puedes hacer es mentir a la gente”. Es hora de repensar lo que está pasando y tratar de encontrar nuevas estrategias para evitar una catástrofe global.

No es por la falta de evidencias

El cambio climático ya no es una posibilidad teórica. Tiene un impacto real en las vidas de las personas, la naturaleza y la economía.

El cambio climático ya está contribuyendo a la muerte de casi 400.000 personas al año[1]. Este mes, durante las negociaciones de la “COP18” en Doha, Qatar, el tifón Bopha azotó Filipinas, dejando más de 700 muertos. Este tifón, que fue el más fuerte que haya sufrido las Filipinas en las últimas décadas, devastó Mindanao, destrozando más de 70.000 viviendas y obligando a 30.000 a vivir en albergues temporales.

Ahora también los impactos económicos del cambio climático son evidentes. Los costos del Huracán Sandy son más de 60 mil millones de dólares para los EE.UU.[2] Un informe titulado “Monitor de Vulnerabilidad Climática[3]” calcula que el costo del cambio climático en el mundo asciende a más de $ 1,2 billones, lo que representa un 1,6% del PIB mundial cada año. Y para el año 2030, los impactos pueden elevarse a 3,2% del PIB mundial y en algunos países a más del 11% de su PIB.

Los hechos han comenzado a cambiar la percepción de la gente, incluso en el país de los “negacionistas”. Ahora, 4 de cada 5 estadounidenses reconocen que el calentamiento global está ocurriendo[4]. Pero a pesar de todas las pruebas y el ligero aumento de conciencia, las negociaciones de las Naciones Unidas retroceden. En vez de entregar un ambicioso Protocolo de Kioto, con más países, mejores mecanismos de cumplimiento y una meta global de reducción de emisiones conforme a lo que establece la ciencia, Doha concluyó con un miserable segundo período de compromiso del Protocolo de Kioto, con menos países signatarios y la promesa de un nuevo acuerdo que sólo entrarán en vigor el 2020.

Nuestros errores

Aquellos que siguen las negociaciones del clima – y yo fui también un negociador climático – por lo general tienen un enfoque de país. Esto significa que el conflicto es entre las naciones “desarrolladas” y “en desarrollo”. Países emisores históricos frente a países víctimas de las emisiones. Con la complicación ahora de que algunas de las “víctimas” se están convirtiendo en grandes emisores. Esta situación crea un estancamiento de las negociaciones en el que, por un lado, los países ricos no quieren hacer más recortes si las “economías emergentes” no hacen también recortes de emisiones y, por otro lado, las “economías emergentes” no hacen grandes esfuerzos argumentando que primero deben tomar la iniciativa los “históricos”.

Esta explicación del estancamiento de las negociaciones no examina las verdaderas causas. Para entender lo que ocurre tenemos que ver más allá de esta lógica basada en países – desarrollados, en desarrollo, emergentes, menos desarrollados – y adoptar un enfoque de clase que toma en cuenta los intereses de las élites en todas partes del mundo. La parálisis de las negociaciones no se debe al conflicto entre EE.UU. y China, sino a la coincidencia de intereses de las élites de EE.UU y China que obtienen jugosas ganancias de megaproyectos energéticos. Si hay un acuerdo mundial de fuertes reducciones de emisiones de gases de efecto invernadero: ¿cuanto petróleo tendrán que dejar bajo el suelo? ¿cuántas plantas de carbón tendrán que cerrarse? ¿cuántas mega-represas no se construirán? ¿cuántos productos contaminantes tendrán que dejar de producir y vender? En síntesis: ¿cuánto disminuirán sus utilidades?

Estas élites controlan los gobiernos para que proyecten curvas de crecimiento económico que justifiquen mega-proyectos energéticos. A estos sectores de poder económico no les preocupa si mas del 30% de la energía se pierde en su traslado, si un proyecto generará la energía presupuestada después de ser construido, si una represa solo sirve para abastecer un mega-centro comercial, si la producción de agro-combustibles disminuye la producción de alimentos, si los mercados de carbono son buenos para los bosques… lo único que les interesa es hacer negocios.

El “derecho al desarrollo” y la “competitividad” lo utilizan para encubrir sus sed insaciable de ganancias. En nombres de los pobres amasan grandes fortunas. Utilizan el peligro del otro país para promover sus proyectos y hacer negocios con las élites del supuesto país “enemigo”.

Las élites están en todas las partes de la cadena: en la extracción de combustibles fósiles, en mega proyectos de infraestructura, en la promoción de energías peligrosas como la nuclear, en la financiarización de los bosques a través de REDD, en la comercialización de productos no durables que destruyen la naturaleza, en la producción de falsas soluciones como los agro combustibles, los organismos genéticamente modificados y ahora la biología sintética y la geo-ingeniería.

Para hacer frente al cambio climático hay que dejar bajo el suelo mas de 2/3 partes de las reservas de combustibles fósiles. Si no se hace eso, ninguna solución real es posible. Las transnacionales privadas y la burocracia estatal que controlan esas reservas no quiere perder la gallina de oro aunque eso represente una catástrofe para la humanidad y la madre tierra. Al final de cuentas ese es un tema del futuro y ellos cuentan en el presente con los recursos necesarios para ponerse a salvo.

La cuestión de las “emisiones de gases de efecto invernadero” a veces oculta el verdadero problema de la lógica del sistema capitalista que requiere de una creciente sobreexplotación de los seres humanos y la naturaleza para mantener la tasa de ganancia de las grandes empresas.

Quizás el error más grande fue reducir las negociaciones sobre el clima a una lucha por los porcentajes de reducción de las emisiones, cuando en realidad, deberíamos estar discutiendo el panorama completo y real del planeta que ha llegado a sus límites y poner sobre la mesa la cuestión de las reservas de combustibles fósiles, las empresas transnacionales, los patrones de consumo y producción, y toda la lógica de explotación, codicia y obsesión beneficio de este sistema.

Tenemos que mirar más allá de los conceptos de desarrollo, crecimiento y estados-nación y discutir los asuntos del Sistema de la Tierra y la necesidad de un modelo económico que respeta los ciclos vitales de la Naturaleza. La Conferencia Mundial de los Pueblos sobre Cambio Climático y Derechos de la Madre Tierra celebrada en Cochabamba, Bolivia 2010, fue un buen paso en esa dirección, pero fue sólo un primer paso.

Repensando nuestras estrategias

Un nuevo análisis requiere nuevas estrategias. Ha llegado el momento de desafiar las negociaciones ganado victorias fuera de las negociaciones. Los movimientos sociales en los países “desarrollados” como “en desarrollo” están luchando contra el “fracking” (fracturación hidráulica), la construcción de oleoductos, el petróleo bituminoso y otras industrias extractivas destructivas. Necesitamos victorias que catapulten las luchas a escala mundial.

Tenemos que promover nuevos enfoques en la lucha contra el cambio climático vinculando la crisis ambiental, la crisis alimentaria y la crisis financiera. Tenemos que atraer nuevos actores sociales que no han estado involucrados hasta ahora en el tema climático. Para muchos no es evidente que la lucha contra los “planes de austeridad” enfrentan al mismo enemigo que la lucha contra el cambio climático. En el Foro Social Mundial sobre Migración, celebrado en Manila, Filipinas, una asamblea de movimientos sociales asiáticos emitió una declaración firmada por más de 70 organizaciones y movimientos sociales señalando que necesitamos “conectar las demandas urgentes de la población por alimentos, agua, salud, energía, empleo con las luchas contra el cambio climático, la especulación financiera, la apropiación de tierras, los acuerdos neoliberales de inversiones y de libre comercio, la impunidad de las empresas transnacionales (ETN), la criminalización de los migrantes y los refugiados, el patriarcado y la violencia contra las mujeres, las medidas de austeridad y los recortes a la seguridad social “.

Debemos discutir la implementación de nuevas campañas como la propuesta de referéndum climático a nivel nacional, regional o mundial. Tenemos que utilizar todos los espacios para reclamar el derecho democrático de los pueblos a decidir el futuro de todos y de nuestra Madre Tierra.

Necesitamos fortalecer nuestras alternativas como la agroecología, la soberanía alimentaria y la descentralización de la producción y consumo de energías. Tenemos que desmontar la mentira de que necesitamos más y más energía y la única manera de hacerlo es a través de mega proyectos. Tenemos que demostrar, con números y experiencias concretas, que detrás de esos proyectos están los intereses de empresas muy conocidas y que otras alternativas locales y de menor escala son posibles.

Una buena oportunidad para reunir a movimientos sociales y activistas del clima será el “Espacio Climático” dentro del próximo Foro Social Mundial (FSM) en Túnez (26-30 de marzo de 2013). Es tiempo de repensar nuestros análisis, alternativas y estrategias para hacer frente al cambio climático.

* Pablo Solón, Director Ejecutivo de “Focus on the Global South”, ex embajador del Estado Plurinacional de Bolivia ante las Naciones Unidas y ex jefe negociador boliviano para el cambio climático

Um Deus anônimo

Como homem, Jesus é como todos os homens: um trabalhador, carpinteiro como seu pai, José e um camponês mediterrâneo. Nem super-herói nem um especialmente piedoso que chamasse a atenção.

Era um homem de vila, tão pequena, Nazaré, que nunca é citada em todo o Antigo Testamento, talvez com uns 15 casas, não mais. Participou do destino humilhante de seu povo, subjugado pelas forças de ocupação militar romana. Nenhum documento da época falou dele, fora dos evangelhos. Não era conhecido nas rodas nem de Jerusalém e muito menos de Roma.

Como diz ironicamente o poeta Fernando Pessoa, Jesus não tinha biblioteca e não consta que entendesse de contabilidade. Ele é um anônimo no meio da massa do povo de Israel.

O fato de ter sido a encarnação do Filho de Deus não mudou em nada essa humilde situação. Deus quis se revelar nesse tipo de obscuridade e não apesar dela. E precisamos respeitar e aceitar esse caminho escolhido pelo Altíssimo.

A lição a se tirar é cristalina: qualquer situação, por humílima que seja, é suficientemente boa para encontrar Deus e para acolhermos a sua vinda nos labores cotidianos.

Jesus, disse São Paulo, não se envergonhou de ser nosso irmão. E efetivamente é nosso irmão, não só porque quis se revestir de nossa humanidade, mas é nosso irmão, principalmente por ter participado de nossa vida cotidiana, tediosa, sem brilho e renome, a vida dos anônimos.

Disso tudo tiramos essa singela lição: a vida vale a pena ser vivida assim como é – diuturna, monótona como o trabalho do dia-a-dia – e exigente na paciência de conviver com os outros, ouvi-los, compreendê-los, perdoá-los e amá-los assim como são.

Ele ainda é nosso irmão maior, enquanto dentro desta vida de luz e de sombra, viveu tão radicalmente sua humanidade a ponto de trazer Deus para dentro dela, um Deus próximo, companheiro de caminhada, energia escondida que não nos deixa desesperar face aos absurdos do mundo.

Por isso, precisamos, a despeito de tantos pensadores desesperados e céticos reafirmar: o Cristianismo não anuncia a morte de Deus. E, sim, a humanidade, a benevolência, a jovialidade e o amor incondicional de Deus. Um Deus vivo, criança que chora e ri e que nos revela a eterna juventude da vida humana perpassada pela divina.

Leonardo Boff
Semana do Natal, 26/12/2012.

Weihnachten: ein wahrer christlicher Mythos

Vor einigen Wochen hat sich der Papst nach ausführlicher Vorbereitung und Betrachtung der Umstände erneut als Theologe präsentiert und ein Buch über die Kindheit Jesu veröffentlicht. In diesem stellt er die klassische und traditionelle Vision dar, die in diesen idyllischen Bildern eine historische Begebenheit sieht. Dieses Buch hat so manchen Theologen perplex gemacht, hat doch die biblische Exegese über diese Texte bereits seit über 50 Jahren gezeigt, dass es sich hier nicht um historische Sachverhalte handelt, sondern um wohldurchdachte Theologie auf hohem Niveau, die von Matthäus und Lukas erarbeitet wurde (bei Markus und Johannes wird nichts über die Kindheit Jesu gesagt), um den Beleg zu erbringen, dass Jesus der Messias gewesen sein muss, der Sohn Davids und Sohn Gottes.

Aus diesem Grund haben wir es hier mit einer literarischen Gattung zu tun, die zwar einen historischen Aspekt besitzt, aber tatsächlich literarische Ausdrucksformen beinhaltet, wie zum Beispiel die Weisen aus dem Morgenland (um die Heiden zu benennen), die Hirten (die Ärmsten, die als Sünder erachtet wurden, denn sie befanden sich immer im Umfeld der Tiere), der Stern und die Engel (um die Göttlichkeit Jesu zu zeigen), Bethlehem – was nicht als geografischer Hinweis gedacht ist, sondern als ein theologischer Ort: der Ort, von dem der Messias kommen sollte – und nicht aus Nazareth, das völlig unbekannt war, wo aber Jesus vermutlich tatsächlich geboren wurde. Doch dies ist nicht wichtig, denn dieses Thema verlangt nach einer außergewöhnlichen Nachforschung.

Wichtig ist, dass wir sagen können, dass wir angesichts der rührenden Weihnachtsgeschichte vor einem grandiosen Mythos stehen – im positiven Sinne, so wie es in der Anthropologie verwendet wird: der Mythos als eine Übermittlung einer so tiefen Wahrheit, dass sie sich nur in einer mythischen, figurativen und symbolischen Sprache adäquat ausdrücken lässt. Dies ist die Aufgabe des Mythos. Er ist wahr, wenn der Sinn, den er vermitteln möchte, wahr ist und die ganze Gemeinde erleuchtet. Daher ist Weihnachten ein christlicher Mythos, voller Wahrheit über die Nähe Gottes und seine Gnade.

Wir benutzen heutzutage andere Mythen, um die Wichtigkeit Jesu auszudrücken. Für mich ist ein antiker Mythos von großer Bedeutung, den die Kirche benutzt hat, um die kosmische Erschütterung vor Jesu Geburt zu beschreiben. Dort heißt es: „Als die Nacht ihren Höhepunkt erreichte, breitete sich eine tiefe Stille aus, das Laub hörte auf zu rascheln, als wäre es erstorben; der Wind, der zuvor noch flüsterte, blieb still in der Luft stehen; der Hahn verstummt mitten in seinem Gesang; das Wasser des Flüsschens unterbrach seinen Lauf; die Schafe hörten auf, umherzulaufen; der Schäfer, der seinen Hirtenstab erhob, blieb wie versteinert. Nun war alles erstarrt, alles verharrte in Stille, alles blieb in der Schwebe, denn Jesus war geboren, der Retter der Menschheit und der Welt.“

Weihnachten will uns hier die Vorstellung von einem Gott mitteilen, der nicht die strenge Person ist, die mit durchdringendem Blick unser Leben kontrolliert. Er erscheint als Kind. Kinder richten nicht. Sie wollen nur geliebt werden und spielen können.

Hier kommt von der Krippe eine Stimme, die mir zuflüstert: „Oh, menschliche Kreatur, warum hast du Angst vor Gott? Siehst du nicht, dass seine Mutter seinen kleinen zerbrechlichen Körper in Windeln gewickelt hat? Merkst du nicht, dass er niemanden bedroht noch richtet? Hörst du nicht sein leises Wimmern? Mehr als dass er helfen könnte, benötigt er selbst der Hilfe und Zärtlichkeit. Weißt du nicht, dass er der Gott-mit-uns wie-wir ist? An dieser Stelle hören wir auf zu denken und öffnen unser Herz, damit es fühlt, mitfühlt und liebt. Wie sonst könnten wir reagieren angesichts des Kindes, von dem wir wissen, dass in ihm Gott Mensch geworden ist?

Vielleicht hat niemand besser als der portugiesische Schriftsteller Fernando Pessoa Weihnachten und das Jesuskind beschrieben, der sagt: „Er ist das ewige Kind, der Gott, der uns fehlte. Er ist der lachende und spielende Gott. Er ist ein so menschliches Kind, dass er göttlich ist.“

Später wurde aus dem Jesuskind der Heilige Nikolaus und schließlich der Weihnachtsmann gemacht. Das ist nicht so schlimm, denn im Grunde geht es auch hier um den Geist der Güte und der Nähe und des göttlichen Geschenks.

Der Leitartikelschreiber der „New York Sun“ Francis Church hat dies geahnt, als er 1897 auf den Brief der 8-jährigen Virginia antwortete, die ihn fragte: „Lieber berühmter Journalist, sage mir die Wahrheit: Gibt es den Weihnachtsmann wirklich?“ Weise antwortete er:

„Ja, Virginia, gewiss gibt es den Weihnachtsmann, genauso sicher, wie es die Liebe, Großzügigkeit und Zuneigung gibt. Und du weißt, dass es dies alles wirklich gibt und es mehr Schönheit und Freude in unser Leben bringt. Wie schade wäre es, wenn es den Weihnachtsmann nicht gäbe! Das wäre so traurig, als gäbe es keine Kinder wie dich. Es gäbe dann keinen kindlichen Glauben, keine Poesie, keine Romantik, die unser Leben leichter und erträglicher machen. Aber dafür müssen wir lernen, mit den Augen des Herzens und der Liebe zu sehen. Ob es den Weihnachtsmann gibt? Gott sei Dank gibt es ihn, und es wird ihn geben, solange es große und kleine Kinder gibt, die gelernt haben, mit den Augen des Herzens zu sehen.“

Versuchen wir, an diesem Fest mit den Augen des Herzens zu sehen, so wie wir alle gelernt haben, mit den Augen der Vernunft zu sehen. Darum sind wir sonst so kalt. Heute wollen wir dem Herzen sein Recht zuteil werden lassen: Wir wollen uns erlauben, uns mit unseren Kindern ergreifen lassen, erlauben, dass sie träumen und vor Zärtlichkeit erzittern angesichts des göttlichen Kindes, das Freude und Glück empfand, als es beschloss, durch die Menschwerdung einer von uns zu werden.

Übersetzt von Bettina Gold-Hartnack