El problema es el capitalismo y no el clima

Esta ocorrendo neste momento em Glasgow a COP26 sobre o clima. Não vamos ao encontro do aquecimento global e das catástrofes climáticas. Estamos já dentro. A causa principal das emissões de gases de efeito estufa,produdora das transformaçõwa climáticas é a forma capitalista de produção e a cultura capitalista do consumo. Se não mudarmos este sistema, nunca sairemos da crise atual que possui características sistêmicas. Ou mudamos de sistema ou então estaremos expostos a grandes e dramáticos eventos extremos com efeitos danosos para vidas humanas, para as biodiversidade e para a própria civilização. Bem disse Atónio Guterrez secretário geral da ONU na abertura dos trabalhos em Glasgow em 31 de outubro:”Estamos jogando nossa última oportunidade, literalmente, de mudar o rumo das coisas“? Podemos esperar deste sistema alguma mudança radical? O autor Julio Gambina resume bem os termos desta questão. Port isso o publicamos aqui. LBoff

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Coinciden este fin de semana dos cónclaves mundiales que se concentran en el debate sobre el “calentamiento global”, la COP 26 en Glasgow, Escocia y el G20 en Roma, Italia.

 La preocupación común es el clima, en un marco de crisis económica evidente, con desigualdad social creciente, precios en alza preocupante y el deterioro ambiental derivado de la emisión de gases de efecto invernadero producido por la forma de producción contemporánea. El impacto sobre el ambiente es un problema acelerado desde tiempos de la revolución industrial (1750), agigantada luego de la segunda posguerra (1945) y de manera descontrolada en las últimas tres décadas (1990-2021). La forma capitalista de producción conlleva estos resultados.

 Un resumido y didáctico análisis nos presenta Michael Roberts en su blog, graficando las estadísticas de las responsabilidades en la emisión de CO2, con China a la cabeza en la actualidad y EEUU lejos, en el acumulado histórico del desarrollo capitalista. Señala el autor británico que China “es el mayor emisor de CO2 del mundo” desde su lugar de país con mayor población en el planeta y fabricante exportador del mundo. Agrega que “las emisiones acumuladas en la atmósfera en los últimos 100 años provienen de los ricos anteriormente industrializados y ahora consumidores de energía del Norte”. Destaca que EEUU es responsable de acumular la emisión “del “20% del total mundial. China ocupa un segundo lugar relativamente distante, con un 11%, seguida de Rusia (7%), Brasil (5%) e Indonesia (4%).” En esa estadística aparece Argentina en el 14° lugar.

El tema es importante y en el blog del FMI se puede leer un análisis relativo al tema y américa Latina y el Caribe. En el texto señalan que “Las emisiones netas de gases de efecto invernadero (GEI) de la región concuerdan con su tamaño económico y población, alrededor del 8 por ciento del total mundial. Pero la composición de las emisiones en ALC es muy diferente que la de otras regiones.” Se enfatiza a continuación que “El sector energético contribuye mucho menos a las emisiones totales en ALC (43 por ciento) en comparación con la media mundial (74 por ciento). La agricultura, en cambio, contribuye 25 por ciento, frente a una media mundial de 13 por ciento. El uso de la tierra, el cambio del uso de la tierra y la silvicultura (UTCUTS) contribuyen 19 por ciento, mucho más que la media mundial apenas superior a 1 por ciento.”

 Ultima oportunidad

 Pueden utilizarse otras fuentes informativas y queda claro que no se puede ocultar la catástrofe que amenaza a la humanidad, y los Estados nacionales y sus articulaciones globales transitan de cumbres en cumbres para definir compromisos que no cumplen. El resultado es alarmante al punto que el Secretario General de Naciones Unidas sostiene que “Si no se actúa con determinación, nos estamos jugando nuestra última oportunidad, literalmente, de cambiar el rumbo de las cosas”.

 La alarma es un llamado de atención al orden productivo, sustentado en la explotación creciente de la fuerza de trabajo, con menos seguridad social, y en el recurrente y extendido saqueo de los bienes comunes en el orden global, estimulando un consumo en las élites que afecta las condiciones de vida del conjunto de la sociedad. No hay solución al “calentamiento global” si no se asumen medidas sobre ámbitos estratégicos de la producción mundial, caso de la energía, la agricultura, el transporte, los servicios públicos esenciales, la salud, la educación, tendientes a limitar y reducir la emisión de gases de efecto invernadero, algo que no puede quedar en manos del “mercado”, es decir de los inversores privados, las corporaciones transnacionales, en busca de ganancias y rentabilidad de sus capitales.

El cometario apunta tanto hacia el poder de las transnacionales petroleras y gasíferas, de la alimentación y la biotecnología, entre muchas otras, como a la discusión sobre las políticas de los Estados nación y los organismos mundiales relativos al para qué, cómo y cuanta energía y producción, orientada a que necesidades satisfacer. Son comentarios extensivos hacia la alimentación y, por ende, más pensamiento y acción en satisfacer demandas sociales y derechos a la alimentación y a la energía que estimular mercados, precisamente en un momento donde el alza de precios se concentra en ambas producciones estratégicas para la reproducción de la cotidianeidad social y natural.

La solución provendrá más de las luchas y resistencias populares, especialmente de formas alternativas de producción y reproducción socioeconómica que, de decisiones públicas de los Estados Capitalistas, en cumbres como las del G20 en donde se proponen discutir sobre las desigualdades y el aceleramiento de la recuperación económica. Ambas cuestiones son resultado de la forma capitalista de organización de la sociedad. Es lógico que el régimen del capital promueva el restablecimiento de la tasa de ganancia antes que l/////Ja satisfacción de millones de empobrecidos en los pueblos del mundo. Eso es la desigualdad, producto del orden capitalista. Cambiar el modelo productivo y de desarrollo es la base para organizar un orden económico y social que remedie el daño ecológico y asegure la reproducción metabólica del planeta.

Julio Gambna, em Alainet de 2/11//2021 

As ameaças sobre a Terra presentes na  COP26 em Glasgow?

Em Glasgow, nesse final de 2021, com a COP26 se discute como reduzir os níveis de  gases de efeito estufa para não chegarmos em 2030 a 1,5 graus Celsius e então a um caminho sem retorno. A maioria está cética, pois os grandes emissores não cumpriram o Acordo de Paris. Reduzirem apenas até 7% e o Brasil, ao contrário, cresceu em 9% sua emissão. Dada a engrenagem do processo produtivo mundial de viés capitalista que tende a não assumir nenhum limite em seus ganhos, provavelmente não alcançaremos esta meta.Nossos filhos e netos herdarão uma Terra devastada e poderão nos amaldiçoar por não termos feito a lição de casa. A situação dramática da Terra está ausente nos debates.Não se fala da relação destrutiva para com a natureza. Vejamos rapidamente, no curso da história, como chegamos ao drama atual.

A interação com a natureza

Nossos ancestrais que se perdem na penumbra dos tempos imemoriais, entretinham uma interação não destrutiva: tomavam o que a natureza fartamente lhes oferecia..  Esse tempo durou milênios, começando na África, onde surgiu o ser humano, pela primeira vez há alguns milhõe de anos. Por isso, somos todos, de alguma forma,  africanos.

A intervenção na natureza

Há mais de dois milhões de anos, irrompeu, no processo da antrogênese (a gênese do ser humano na evolução) o homem hábil  (homo habilis). Aqui ocorreu uma primeira virada. Inicia-se aquilo que culminou de forma extrema nos nossos dias.  O homem hábil inventou instrumentos com os quais operava uma intervenção na natureza: um pau pontiagudo, uma pedra afiada e outros recursos semelhantes. Com eles podia ferir e  matar um animal ou podia cortar plantas. Essa intervenção se desenvolveu muito mais intensamente com a introdução da agricultura e da irrigação, ocorrida  volta de 10-12 mil atrás na era chamada do  neolítico. Desviavam-se águas dos rios, melhoravam colheitas, criavam animais e aves para serem abatidos.

É o tempo em que os humanos deixaram de ser nômades e se fizeram sedentários, com  vilas e cidades, geralmente, junto aos rios como ao Nilo no Egito, ao Tigre e ao Eufrates no Oriente Médio, ao Indo a o Tanges na Índia e ao redor do imenso lago interno, o  Amazonas que há milhares de anos, desaguava no Pacífico.

A agressão à natureza

Da intervenção passamos à agressão da natureza, na era industrial a partir do século XVIII. Surgiram as fábricas com a produção em massa. Forjou-se todo tipo de instrumentos técnicos que permitiam extrair enormes riquezas da natureza. Partia-se da premissa de que o ser humano é “senhor e dono” da natureza, não se sentindo mais como hóspede e parte dela. A ideia-força era a vontade de poder, entendidida como capacidade de dominar tudo: outras pessoas, classes sociais, povos, continentes, a natureza, a matéria, a vida e a própria Terra como um todo. Foram produzidas armas de destruição em massa, químicas, biológicas e nucleares.

O inglês Francis Bacon, tido como o fundador do método científico moderno, chegou a escrever:”Deve-se torturar a natureza como o torturador tortura a  sua vítima, até ela entregar todos os seus segredos”. Os conhecimentos científicos foram logo transformados em técnicas de  extração de bens naturais,  cada vez mais aperfeiçoadas, para realizar o propósito de acumulação ilimitada. Aqui a agressão  ganho estatuto oficial. Foi e continua sendo aplicada até os dias atuais

A destruição da natureza

Nos últimos tempos de modo especial, depois da segunda guerra mundial (1939-1945) a sistemática agressão ganhou dimensões de verdadeira destruição de ecossistemas, da biodiversidade, dos bens e serviços escassos da natureza,  até da Mãe Terra  agredida em todas as suas frentes.

Segundo notáveis cientistas, inauguramos uma nova era geológica, chamada de antropoceno, na qual o ser humano emerge como a maior ameaça à natureza e ao equilíbrio da Terra, particularmente de seus climas. Chegou-se ao ponto de nosso processo industrialista e o estilo consumista de vida dizimar anualmente cerca de 100 mil organismos vivos. Mais de um milhão deles estão sob grave ameaça de desaparecimento.

A partir desta verdadeira tragédia biológica começou-se a falar de necroceno, quer dizer, a morte (necro) em massa de vidas da natureza e de vidas humanas por miséria, fome de milhões e milhões e agora pelo Covid-19 planetário.

A erosão da Matriz Relacional

Perdeu-se a perspectiva do Todo. Ocorreu uma verdadeira fragmentação e atomização da realidade e dos respectivos sabares. Sabe-se cada vez mais sobre cada vez menos.Tal fato possui suas vantagens mas também seus limites. A realidade não é fragmentada. Por isso os saberes também não podem ser fragmentados. Falamos da aliança entre todos  os saberes, também dos populares (Prigogine).

Deixou-se de considerar as relações de interdependência que todas coisas guardam entre si. Numa palavra: erodiu-se a matriz relacional de todos com todos, que envolvem o próprio universo. Nada existe fora da relação. Numa poética formulação do Papa Francisco em sua encíclica Laudato si: sobre o cuidado da Casa Comum (2015) se afirma:

 O Sol e a Lua, o cedro e a florzinha, a águia e o pardal, o espetáculo de sua diversidades significa que nenhuma criatura se basta a si mesma; elas são interdependentes uma das outras para se completarem mutuamente no serviço uma das outras!(n.86)

Se realmente todos estamos entrelaçados, então devemos concluir que o modo de produção capitalista, individualista, depredador da natureza, visando o maior lucro possível sem se dar conta das relações existentes entre todas as coisas, emitindo gases de efeito estufa, está na contramão da lógica da natureza e do próprio universo.

A Terra nos criou um lugar amigável para viver mas nós não estamos nos mostrando amigáveis para com ela. Ao contrário, movemos-lhe uma guerra, sem chance de ganhá-la, a ponto de ela não aguentar mais e começar a reagir numa espécie de contra-ataque. Este é o significado maior da intrusão de toda uma gama de vírus, especialmente do Covid-19. De cuidadores da natureza nos fizemos em seu Satã ameaçador.

Ou mudamos ou podemos correr o risco de desaparecer

Até o advento da modernidade  o ser humano percebia-se ligado ao Todo. Agora a Mãe Terra foi transformada “num banheiro” e “estamos cavando nossa sepultura” disse o Secretário Geral da ONU António Guterres ao abrir os trabalhos na COP26 no dia 31/10/2021, ou num baú cheio de recursos a serem explorados. Nessa compreensão que acabou por se impôr, as coisas e os seres humanos estão desconectados entre si, cada qual seguindo um curso próprio.

A ausência do sentimento de pertença a um Todo maior, o descaso pelas teias de relações que ligam todos os seres, tornou-nos desenraizados e mergulhados numa profunda solidão,  coisa que o impedia uma visão integradora do mundo, que existia anteriormente.

Por que fizemos esta inversão de rumo? Não será uma única causa, mas um complexo delas. A mais importante e danosa foi termos  abandonado a referida Matriz Relacional, vale dizer, a percepção da teia de relações que entrelaçam todos os seres. Ela nos conferia a sensação de sermos parte de um Todo maior, de que estávamos inseridos na natureza como parte dela, como irmãos e irmãs, como afirma a Fratelli tutti do Papa Francisco e não simplesmente seus usuários e com interesses meramente utilitaristas. Perdemos a capacidade de admração pela grandeur da criação, de reverência face ao céu estrelado, de respeito por todo tipo de vida e da capacidade de chorar pelo sofrimento da maioria da humanidade.

Se não fizermos esta virada de “senhores e donos” (dominus) da natureza para “irmãos e irmãs (frater)  entre todos, da humanidade e da natureza, não serão eventuais acordos  alcançados na COP26 de diminuição de gases de efeito estufa que irão nos salvar.A questão é a mudança de paradigma.Ou mudamos ou corremos o risco de desaparecer da face da Terra.

Leonardo Boff é eco-teólogo e escreveu: Ecologia:grito da Terra-grito do pobre, Vozes 2015; Como cuidar da Casa Comum, Vozes 2017.

El confronto de dos tipos de poder en la Iglesia

El Centro de Estudios Bíblicos (CEBI) de Sergipe organizó del 25 al 28 de octubre una serie de charlas sobre el libro Iglesia: carisma y poder, que celebra 40 años desde su publicación en 1981. El CEBI es una organización nacional de grupos populares y ecuménicos que estudian la Biblia en profundidad, como inspiración de prácticas innovadoras dentro de la Iglesia y también libertarias en la sociedad. El propósito era mostrar la actualidad de los temas tratados en el libro, que articulan la Iglesia con la sociedad y los modelos de Iglesia vigentes.

Este libro fue enjuiciado en 1984 por la Congregación para la Doctrina de la Fe, llevando a su autor, a mí en este caso, a un verdadero proceso judicial. Este culminó en 1985 con una “notificación” y no un decreto condenatorio, prohibiendo la reedición del libro y la imposición al autor de un tiempo de “silencio obsequioso”. En ella no se hace ninguna condenación doctrinal, solo se dice como conclusión:

Esta Congregación se siente en la obligación de declarar que las opciones aquí analizadas de Fray Leonardo Boff son de tal naturaleza que ponen en peligro la sana doctrina de la fe, que esta Congregación tiene el deber de promover y tutelar”.

Obsérvese que no se trata de doctrinas (campo de los dogmas) sino de “opciones” (campo de la moral) que pueden significar un “peligro”. Evitado ese peligro, no hay por qué no seguir adelante con las opciones que eran y siguen siendo: la centralidad de los pobres y de su liberación, el poder como servicio y no como centralización, y la constitución legítima de comunidades eclesiales de base, como una reinvención de la Iglesia en los medios populares (eclesiogénesis).

Al leer todo el texto del Card. Joseph Ratzinger exponiendo los tales “peligros” se nota un error de lectura. Se leyó no Iglesia: carisma y poder, sino Iglesia: carisma o poder. Esta alternativa no se encuentra en ninguna página del libro, que afirma la legitimidad de un poder en la Iglesia junto con el carisma evidentemente el poder como servicio y no como acumulación em pocas manos.

Seguramente el punto central que la Congregación vio como “peligro” fue la confrontación entre un modelo de Iglesia, sociedad jerarquizada de poder sagrado y otro modelo de Iglesia, comunidad fraterna de iguales con funciones diferentes. El primer modelo, dominante, es el de la Iglesia-gran-institución compuesta de clérigos, portadores del poder sagrado, y de laicos y laicas sin ningún poder de decisión. Aquí surgen las desigualdades, especialmente cerrando las puertas del ministerio sacerdotal a las mujeres e imponiendo la ley del celibato obligatorio a todo el cuerpo clerical. El otro modelo es el de la Iglesia-red-de-comunidades, todos sujetos de poder sagrado, ejercido mediante funciones (carismas) diferentes.

Ambos modelos se remiten al pasado de la Iglesia; el primero especialmente al evangelio de San Mateo, que confiere gran importancia a Pedro (Mt 16,18;18,16) que originará la centralización, llamada “cefalización” (todo se concentra en la cabeza). El segundo se refiere a las cartas de San Pablo, que hablan de una Iglesia comunidad de hermanos y hermanas, dotada de muchos carismas (funciones y servicios), especialmente en sus Cartas a los Corintios, a los Romanos y a los Efesios. Para San Pablo el carisma pertenece a la cotidianidad y significa simplemente funciones o servicios, todos animados por el Espíritu Santo y por Cristo resucitado, cabeza en la Iglesia y en el cosmos, lo que implica una descentralización del poder, presente en todos y todas.

De manera resumida, el hecho histórico es el siguiente: Hasta el siglo IV la Iglesia era fundamentalmente una comunidad fraternal. Desde el momento en que el cristianismo fue declarado por el emperador Constantino (325) “religión lícita”, por Teodosio (391) “religión obligatoria” para todos, prohibiendo el paganismo, hasta culminar con el emperador Justiniano (529) transformando los preceptos cristianos en leyes civiles, se gestó entonces la Iglesia-gran-institución. De religión perseguida pasó a religión perseguidora de los paganos. Siendo “religión obligatoria”, todos tuvieron que asumir la fe cristiana, creando una Iglesia de masas, no por conversión sino por obligatoriedad bajo el miedo y la amenaza de muerte.

Con la decadencia del imperio romano, el obispo de Roma León Magno (440-461) asumió el poder y el título de Papa (abreviación de pater patrum, padre de los padres), reservado hasta entonces a los emperadores. Junto al estilo imperial se asumieron también los palacios, el báculo, la estola, el manto (muceta) símbolo del poder monárquico, la púrpura y otros símbolos imperiales y paganos que perduran hasta el día de hoy. 

La Iglesia-gran-institución no pasó la prueba del poder. En ella se realizó lo que afirma Thomas Hobbes en el Leviatán (1615): “Señalo, como tendencia general de todos los hombres, un perpetuo e impaciente deseo de poder y más poder que solo cesa con la muerte; la razón de eso reside en el hecho de que no se puede garantizar el poder sino buscando más poder todavía” (cap.X). Los Papas empiezan a acumular poder hasta llegar al Papa Gregorio VII con su Dictatus Papae (la dictadura del Papa), que proclama al Papa como señor absoluto sobre la Iglesia y sobre los emperadores o reyes. Ya no bastaba ser sucesor de Pedro. El Papa Inocencio III(+1216) se anunció como vicario de Cristo y finalmente Inocencio IV(+1254) se estableció como representante de Dios. Todavía hoy se atribuye al Papa, según el derecho canónico, un poder que parece pertenecer solamente a Dios. El Papa es portador de un poder sagrado “supremo, ordinario, pleno, inmediato y universal” (canon 331). A esto se añadió en 1869 la infalibilidad en asuntos de fe y moral. A más no se podría llegar.

La consecuencia ha sido el surgimiento de una Iglesia-sociedad piramidal, monárquica, rígida y rigurosa, que en términos doctrinales de sus inquiridos, fue mi experiencia, no olvida nada, no perdona nada y exige todo. En este modelo de Iglesia se verifica lo que el psicoanalista C.G.Jung afirmaba: «Donde prevalece el poder no hay lugar para la ternura ni para el amor».

Los únicos Papas que rompieron con esta tradición, celosa de su poder sagrado y monárquico, fue el Papa bueno Juan XXIII y explícitamente el Papa Francisco que, en sus primeras palabras, dijo gobernar la Iglesia en la caridad y no en el poder sagrado. Por eso pide a los pastores la “revolución de la ternura”. 

Frente a ese modelo, hoy en profunda crisis estructural, surgió otro modelo de Iglesia red-de-comunidades fraternas. En la historia de la Iglesia siempre ha existido, especialmente en las órdenes y congregaciones religiosas, aunque nunca consiguió ser hegemónico. Pero adquirió densidad en la amplia red de comunidades eclesiales de base, extendidas actualmente por todo el universo cristiano y ecuménico. En ellas el poder es servicio real, cotidiano y participado por todas las personas en la medida en que cada una tiene su lugar en la comunidad. Hay muchos servicios y funciones (carismas): quien reza, quien enseña, quien organiza la liturgia, quien visita a los enfermos, quien trabaja con los jóvenes, todos en pie de igualdad, según dice San Pablo (1Cor 7,7;12,29). Hay una función (carisma) singular que es la de crear unidad y cohesión en la comunidad haciendo que todos los servicios (carismas) confluyan al bien común: es el servicio de presidir la comunidad. Como tal, preside también la eucaristía, no como función exclusiva, sino simultánea con las demás. Su función no es concentrar sino coordinar.

Este modelo traduce mejor el mensaje y el ejemplo del Jesús histórico que no quiso ningún poder y que estableció todo el poder como servicio y no como dominación (Mt 23,11). Este modelo se presenta como otra forma de organizar la herencia de Jesús, de gestar una Iglesia más conforme con su sueño de todos hermanos y hermanas (Mt 23,8).

Este modelo comunional se presenta más adecuado a la verdadera evangelización, que significa encarnar  mensaje cristiano en las diferentes culturas, asimilando sus modos de ser. La Iglesia sería como un inmenso tapete de colores, hecho con un tejido inmenso de comunidades cristianas, diferentes en sus cuerpos, pero todas unidas en el mismo testimonio de la vida nueva traída por Jesús muerto y resucitado. Caminaría junto con el proceso de mundialización que lentamente construye la Casa Común, el mundo necesario, dentro del cual están los varios mundos culturales (asiático, africano, latino, indígena etc). Ahí estará la Iglesia-gran-institución, que seguramente pervivirá pero sin la hegemonía actual, y principalmente la red inmensa de comunidades cristianas diversas y unidas en el mismo testimonio del Resucitado y de su Espíritu, junto con otras iglesias y caminos espirituales al servicio unos de otros y de la única Casa Común que tenemos, la Madre Tierra.

*Leonardo Boff ha escrito Iglesia: carisma y poder, Record, Rio de Janeiro 2005; Eclesiogénesis: la reinvención de la Iglesia, Record, Rio de Janeiro 2008; Francisco de Asís y Francisco de Roma: una nueva primavera en la Iglesia, Mar de Ideias, Rio de Janeiro 2015.

Traducción de Mª José Gavito Milano

    Igreja: carisma e poder: 40 anos

 O Centro de Estudos Bíblicos (CEBI) do Sergipe organizou entre 25-28 de outubro uma série de palestras sobre o livro Igreja: carisma e poder que celebra 40 anos de sua publicação em 1981. O CEBI é uma articulação nacional de grupos populares e ecumênicos que estudam a Bíblia de forma aprofundada, como inspiração de práticas inovadoras para dentro da Igreja e também libertárias na sociedade. O propósito era mostrar a atualidade dos temas nele tratados que articulam a Igreja com a sociedade e os modelos de Igreja vigentes.

Foi este livro que foi ajuizado em 1984 pela Congregação da Doutrina da Fé levando seu autor, no caso eu, a um verdadeiro processo judicial. Culminou em 1985 com uma “notificação” e não um decreto condenatório, proibindo a reedição do livro e a imposição ao autor de um tempo de “silêncio obsequioso”. Não se faz nenhuma condenação doutrinária, apenas se diz como conclusão:”Esta Congregação sente-se na obrigação de declarar que as opções aqui analisadas de Frei Leonardo Boff  são de tal natureza que põe em perigo a sã doutrina da da fé, que esta Congregação tem o dever de promover e tutelar”

Observa-se que não se trata de doutrinas (campo dos dogmas) mas de “opções”(campo da moral) que podem significar um “perigo”. Evitado este perigo, não há porquê não seguir adiante nas opções que eram e continuam sendo: a centralidade do pobres e de sua libertação, o poder como serviço e não como centralização e a constituição legítima de comunidades eclesiais de base, como uma reinvenção da Igreja nos meios populares (eclesiogênese).

Lendo-se todo o texto do Card.Joseph Ratzinger expondo os tais “perigos” nota-se um equívoco de leitura. Leu-se não Igreja:carisma e poder, mas Igreja: carisma ou poder.Esta alternativa não se encontra em nenhuma página do livro. Afirma-se a legitimidade de um poder na Igreja junto com o carisma.

Seguramente o ponto central que a Congregação viu como “perigo”foi o confronto entre um modelo de Igreja, sociedade hierarquizada de poder sagrado e outro modelo de Igreja, comunidade fraterna de iguais com funções diferentes. O primeiro modelo dominante é o da Igreja-grande-instituição composta de clérigos, portadores do poder sagrado e de leigos sem poder de decisão nenhum.Aqui surgem as desigualdades, especialmente fechando as portas ao ministério sacerdotal às mulheres e impondo a lei do celibato obrigatório a todo o corpo clerical. O outro modelo é o da Igreja-rede-de-comunidades, todos sujeito de poder sagrado, exercido em funções(carismas) diferentes.

Ambos os modelos se  reportam ao passado da Igreja, o primeiro especialmente ao evangelho de São Mateus que confere grande importância a Pedro(Mt 16,18;18,16) que originará a centralização, chamada de “cefalização”(tudo se concentra na cabeça); o segundo às cartas de São Paulo que referem uma Igreja, comunidade de irmãos e irmãs, dotada de muitos carismas (funções e serviços), especialmente, em suas Cartas aos Coríntios, aos Romanos e aos Efésios. Para São Paulo o carisma pertence à cotidianidade e significa simplesmente funções ou serviços, todos animados pelo Espírito Santo e pelo Cristo ressuscitado, cabeça Igreja e no cosmos,implicando uma descentralização do poder, presente em todos e todas.

O fato histórico é, resumidamente, o seguinte: até o  século IV a Igreja, fundamentalmente, era uma comunidade fraternal. Do momento em que o cristianismo foi declarado pelo imperador Constantino (325) “religião lícita”, por Teodósio (391) “religião obrigatória” para todos, proibindo o paganismo até culminar com o imperador Justiniano (529) transformando os preceitos cristãos em leis civis, gestou-se, então, a Igreja-grande-instituição. De religião perseguida, passou a religião perseguidora dos pagãos. Sendo “religião obrigatória”, todos tiveram que assumir a fé cristã, criando uma Igreja de massa, não por conversão mas por obrigatoriedade sob medo e ameaça de morte.

Com a decadência do império romano, o bispo de Roma Leão Magno (440-461) assume o poder e o título de Papa (abreviação de pater patrum, pai dos pais), até então reservado aos imperadores. Assume-se junto o estilo imperial, os palácios, o báculo, a estola, o manto (mozeta) símbolo do poder monárquico, a púrpura e outros símbolos imperiais e pagãos que perduram até os dias de hoje.

A Igreja-grande-instituição não passou pela prova do poder. Nela se realizou o que afirma Thomas Hobbes no Levitã (1615):”Assinalo, como tendência geral de todos os homens, um perpétuo e irrequieto desejo de poder e de mais poder que cessa apenas com a morte; a razão disso reside no fato de que não se pode garantir o poder senão buscando mais poder ainda”(cap.X). Começa a acumulação do poder dos Papas até chegar com o Papa Gregório VII com o seu Dictatus Papae (a ditadura do Papa) a proclamar o Papa com senhor absoluto sobre Igreja e sobre os imperadores ou reis. Já não bastava ser sucessor de Pedro. O Papa Inocêncio III (+1216) se anunciou como vigário de Cristo e, por fim, Inocêncio IV(+1254) se arvorou representante de Deus. Hoje ainda se atribui ao Papa, consoante do direito canônico, um poder  que, parece, pertencer somente a Deus. O Papa  é portador de um poder sagrado”supremo, ordinário,pleno, imediato e universal”(cânon 331). A isso, desde de 1869, se acrescentou a infalibilidade em assuntos de fé e moral. Mais não se poderia ir.

A consequência é o surgimento de uma Igreja-sociedade piramidal,monárquica, rígida e rigorosa, que em termos doutrinários, de seus inquiridos, foi a minha experiência, nada esquece,nada perdoa e tudo cobra. Nesse modelo de Igreja se verifica o que o psicanalista C.G.Jung afirmava:”Onde prevalece o poder não há mais lugar para a ternura nem para o amor”.

Os únicos Papas que romperam com esta tradição, ciosa de seu poder sagrado e monárquico, foi o bom Papa João XXIII e explicitamente o Papa Francisco que, em suas primeiras palavras,disse governar a Igreja na caridade e não no poder sagrado. Por isso cobra dos pastores uma “revolução da ternura”.

Face a esse modelo, hoje em profunda crise estrutural, surgiu o outro modelo da igreja, rede-de-comunidades fraternais. Ela sempre existiu na história da Igreja, particularmente, nas ordens e congregações religiosas, mas nunca conseguiu ser hegemônica. Mas ganhou densidade na vasta rede de comunidades eclesiais de base, atualmente, espalhadas em todo o universo cristão e ecumênico. Nelas o poder é serviço real, cotidiano e por todos participado na medida em que cada um tem o seu lugar na comunidade. São muitos serviços e funções  (carismas), quem prega, quem ensina,quem organiza a liturgia, quem visita os enfermos, quem trabalha com os jovens, todos em pé de igualdade, consoante São Paulo (1Cor 7,7;12,29).Há uma função (carisma) singular que é o de criar a unidade e a coesão na comunidade fazendo com que todos os serviços (carismas) confluam para o bem comum: é o serviço da presidência da comunidade. Como tal, preside também a eucaristia, não como função exclusiva, mas simultânea com as demais. Sua função não é concentrar mas coordenar.

Este modelo traduz melhor a mensagem e o exemplo do Jesus histórico que não quis nenhum poder e que estabeleceu todo o poder como serviço e não como dominação (Mt 23,11). Esse modelo apresenta-se como uma outra forma de organizar a herança de Jesus, de gestar uma Igreja mais conforme com o seu sonho, de todos irmãos e irmãs (Mt 23,8).

Este modelo comunional se apresenta mais adequado à verdadeira evangelização que significa encarnar a mensagem cristã nas mais diferentes culturas e assimilando seus modos de ser. A igreja emergiria como um imenso tapete colorido, feita uma teia imensa de comunidades cristãs, diferentes em seus corpos, mas todas unidas no mesmo testemunho da vida nova trazida por Jesus morto e ressuscitado. Caminharia junto com o processo de mundialização que lentamente constrói a Casa Comum, o mundo necessário, dentro do qual estão os vários mundos culturais (asiático, africano, latino, indígena etc). Aí estará a Igreja-grande-instituição que seguramente persistirá mas sem a hegemonia atual e principalmente a rede imensa de comunidades cristãs diversas e unidas no mesmo testemunho do Ressuscitado e de seu Espírito, junto com outras igrejas e  caminhos espirituais a serviço de uns e de outros e da única Casa Comum que temos, a Mãe Terra.

Leonardo Boff escreveu Igreja: carisma e poder, Record, Rio de Janeiro 2005;Eclesiogênese: a reinvenção da Igreja,Record,Rio de Janeiro 2008; Francisco de Assis e Francisco de Roma: uma nova primavera na Igreja, Mar de Ideias, Rio de Janeiro 2015.