Donald Trump, Caín de la Tierra

Leonardo Boff*

Las Escrituras hablan del primer asesinato, el de Caín, que por envidia mató a su hermano Abel. El Señor preguntó a Caín: “¿dónde está tu hermano Abel?”, a lo que él respondió: “no sé, ¿acaso soy el guardián de mi hermano?” Y Dios dijo: “clama desde la tierra la voz de la sangre de tu hermano. En adelante serás maldito por la propia tierra, que se ha abierto para recibir la sangre de tu hermano, que tu mano ha derramado” (Génesis 4,9-12).

A lo largo de la historia ha habido toda una genealogía de caínes, que asesinaron, degollaron y exterminaron naciones enteras. Hoy la humanidad está presenciando la acción de un descendiente de Caín, Donald Trump. Pocos definieron mejor el propósito de nuestro Caín que el periodista nacional/internacional brasilero Jamil Chade cuyas palabras tuvieron eco en una retrasmisión en directo en Alemania. Afirma Jamil Chade: Donald Trump lo ha dejado claro: no va a hacer diplomacia. Actuará con la FUERZA, tanto bélica como económica y comercial. Su construcción de un nuevo orden no pasa por la PAZ sino por la CAPITULACIÓN del adversario”.

Efectivamente, Trump ha puesto patas arriba el orden mundial existente “regido por reglas” (que interesaban a los poderosos), pero que de alguna forma mantenía cierto equilibrio/desequilibrio en el planeta, dominado por el capital especulativo en manos de un pequeño grupo de multimillonarios.

En la disputa entre unipolaridad y multipolaridad (Rusia y China) entró de lleno en defensa de la unipolaridad de Estados Unidos: quieren ser los únicos que dominen el mundo. Para mantener el  monopolio del poder rompió con aliados, especialmente europeos, salió de casi todos los organismos de la ONU. Tal vez el más perjudicial ha sido el tratado de París de 2015 que preveía un esfuerzo colectivo en la reducción de los gases de efecto invernadero para estabilizar la Tierra en 1,5ºC por encima de la era industrial hasta 2030. Ya hemos sobrepasado 1,5ºC, estamos cerca de 2ºC o más.

Pero lo que mostró su carácter de Caín en la Tierra fue ser el único país que votó en contra del proyecto de la ONU contra el hambre en el mundo. Cortó las ayudas humanitarias, especialmente contra el hambre, como la USAIDS. En África han muerto muchos niños de hambre. La supresión del vale de comida en Bangladesh ha causado una devastación entre la población pobre. Continúa apoyando el genocidio en Gaza, cosa que hizo también el genocida expresidente católico Joe Biden. Según Ali Jemeney los niños asesinados en Gaza y Cisjordania son casi 20 mil por los bombardeos israelies. Es un crimen contra la humanidad que clama al cielo. Trump sigue apoyando el genocidio.

Además de imponer fuertes aranceles a las importaciones de todos los países, amigos o “enemigos”, internamente cerró a partir del 3 de abril el Departamento de Educación, donde se forma el espíritu creativo y crítico, recortó los fondos para la sanidad, para la investigacuón científica y para los subsidios a las universidades. Sus decretos pasan por encima de las leyes y de la propia Constitución, lo que ha provocado ya varios procesos judiciales.

Lo que está haciendo con los emigrantes indocumentados, deportados por miles, con violencia, encadenados, a sus países de origen, o lo que es peor a la prisión de Guantánamo, famosa por sus malos tratos y torturas, o a las prisiones en El Salvador del presidente tirano Nayib Bukele, notorio violador de los derechos humanos, con torturas y asesinatos en las prisiones, no tiene nombre.

La paz es impuesta por la fuerza lo que significa una pacificación violenta. La diplomacia y el eventual diálogo son solo una  estratagema para imponer su voluntad. Como él mismo dijo, según el país hace el diálogo con el revolver sobre la mesa. Con los débiles habla alto y a gritos, con los fuertes bajo y moderado. Las únicas potencias que respeta, por limitar sus propósitos hegemónicos, son China y Rusia.

“Hacer a América grande otra vez” (MAGA) o “América en primer lugar” (entendido como “solo América”) jamás podrá alcanzarse con los métodos perversos, violentos y humillantes que está usando, métodos asumidos por toda su administración. Sospecho que hará China grande outra vez. ¿Desde cuándo la historia ha mostrado que los métodos violentos crean una paz duradera? Sólo métodos pacíficos generan paz. La paz es fin y al mismo tiempo medio.

No es improbable que para derrotar a China, que ya ha superado en muchos aspectos a Estados Unidos, utilice armas nucleares. El hambre de poder es insaciable y, en el fondo, cuando la potencia se siente a punto de ser superada, inicia una guerra suicida, lo que significaría un desastre incalculable para la biosfera y para la supervivencia de la especie humana. Ahí se consumiría el carácter de Caín de Trump, un ángel malo de la muerte, y de los que le aconsejan. Así se cumplirían las palabras de la Escritura: “Clama desde la tierra la voz de la SANGRE de tus hermanos. En adelante serás MALDITO por la propia tierra, que recibió la sangre de tus hermanos derramada por tu mano, Caín (Génesis 4,9-12).

Que el Señor de los tiempos y de la historia nos libre de semejante desgracia, cometida por un Caín moderno, enemigo de la vida.

Leonardo Boff escribió con Jürgen Moltmann, ¿Hay esperanza para la creación amenazada?  Vozes 2014; Hombre: satán o ángel bueno, Record, Rio de Janeiro 2008.

Traducción de MªJosé Gavito Milano

Carta de Frei Betto aos bispos católicos

Frei Betto, dominicano religioso não-padre é uma das figuras mais importantes da Igreja do Brasil. Fino escritor vive engajado com os movimentos sociais, com as comunidades de base e com o movimento fé e política. Suas observações são objetivas e sem amargor. Mas fazem pensar. Transcrevo a carta porque nos obriga a todos, nós católicos e também cristãos, a pensar sobre o curso que o cristianismo está tomando em nosso país. LBoff

O catolicismo era, no Brasil, a confissão religiosa majoritária na década de 1950, abraçada por 93,5% da população (IBGE). No censo de 2010, declararam-se católicos 64,6% da população. Os evangélicos, 30%. Em 2030, segundo prognósticos, os católicos serão de 35 a 40% da população e os evangélicos, de 38 a 40%. Enquanto os católicos declinam 1 ponto percentual ao ano, os evangélicos crescem na mesma proporção.

Por que o catolicismo retrocede? São várias as razões. A hierarquia católica cometeu dois pecados capitais nos últimos 60 anos: fragilizou o apoio às comunidades eclesiais de base – o movimento eclesial mais expressivo da história da Igreja no Brasil e de maior capilaridade nacional.

Mas o primeiro pecado foi, após o golpe militar de 1964, levar a Ação Católica à agonia e morte. Onde se encontra, hoje, o laicato participativo, crítico, apostolicamente ativo entre operários, universitários e intelectuais? Aliás, nossas universidades católicas evangelizam? Em muitas delas se formaram notórios políticos corruptos e legitimadores da opressão social.

De fato, o clero sempre temeu o protagonismo dos leigos. Devem ser apenas cordeiros cuja lã serve para ser tosquiada pelos pastores, como declarou o papa Inocêncio III.

Por que, em nossas missas dominicais em paróquias de classe média, os patrões comparecem, mas seus empregados (cozinheiras, faxineiras, porteiros de prédios etc.) vão para a igreja evangélica? Diz-se que a Igreja Católica fez opção pelos pobres, e os pobres, pelas igrejas evangélicas…

Aponto algumas causas da redução de nossa grei. Uma delas, com frequência denunciada pelo papa Francisco, é o clericalismo. Vide uma missa dominical. Tudo centrado na figura do sacerdote. Quando muito, um leigo ou leiga lê um dos textos litúrgicos. Os fiéis ignoram uns aos outros. No “abraço da paz” saúdam os vizinhos de banco sem nem sequer perguntar pelos nomes deles. Na hora da homilia, por vezes suportam a pregação aborrecida de um celebrante que nunca fez curso de oratória, não tem conteúdo (não lê e teve formação medíocre em filosofia e teologia), adota um discurso moralista. Procura se salvar com evocações emotivas porque não sabe como abastecer “as razões de nossa esperança”.

Sei que a maioria dos senhores jamais participou de um culto evangélico. Nosso ecumenismo não ultrapassa os limites de algumas igrejas protestantes históricas. O que é uma lástima. Os seminaristas não são incentivados a abraçar o diálogo inter-religioso e, em geral, têm visão preconceituosa das outras confissões religiosas. O que sabem de nossas religiões indígenas? Alguma vez foram a um terreiro de candomblé ou umbanda? Ou a um centro espírita? A maioria ignora as matrizes da religiosidade brasileira.

Se os senhores bispos fossem a um culto evangélico veriam os motivos do crescimento exponencial desse segmento cristão. Há cultos que duram duas ou três horas sem aborrecer os fiéis, ao contrário de muitas de nossas missas. Sabem por quê? Porque os fiéis têm participação ativa. Dão testemunhos de vida, vídeos atrativos são exibidos, os músicos e cantores aprimoram seus talentos, há escolas bíblicas. Os fiéis se conhecem pelo nome, o aniversário de cada um é comemorado em comunidade, há forte corrente de entreajuda (um dentista ou médico atende irmãos e irmãs). Ali as pessoas não são anônimas; ganham autoestima. Um cuida de arrumar emprego para o outro. Há entre eles forte vínculo afetivo. E a pauta de costumes leva-os a conhecer a prosperidade, pois abandonam os vícios e, assim, aumentam a poupança familiar.

Não me sinto afinado com a teologia da maioria das igrejas evangélicas, porque enfatizam mais o Antigo que o Novo Testamento; o diabo mais que Deus; o Deus da punição mais que o Deus do amor; o pecado mais que a graça. E muitas igrejas estão politicamente alinhadas ao conservadorismo, à naturalização da desigualdade social, à exaltação das riquezas. Incutem nos fiéis a “servidão voluntária”. Fazem uma leitura equivocada da Bíblia ao retirar o texto do contexto, como também acontece entre nós, católicos. Porém, conseguem criar forte senso de pertença e comunidade, imprimindo sentido à vida de todos.

Não escrevo aos senhores para suscitar espírito de competição entre igrejas. Temos muito a aprender com nossos irmãos evangélicos. Escrevo porque me inquieta o retrocesso da Igreja Católica, a perda do profetismo de nossos pastores, o esvaziamento de nossas paróquias, essa nova geração de seminaristas e padres apegada à batina, aos símbolos religiosos, às imagens sacras. Sacerdotes próximos às classes média e rica, e distante dos excluídos e vulneráveis, apegados ao conforto e à acumulação de bens. Escrevo porque sinto que Francisco, como João Batista, é um papa que clama no deserto

Será que dentro da Igreja Católica ainda há salvação para o Evangelho de Jesus?

Deus nos encoraje e ilumine!

La Terra vivente genera tutti gli esseri viventi e noi

Leonardo Boff

Dobbiamo conoscere meglio e di più la nostra Casa Comune, la Terra. La vita non è presente solo sulla Terra e occupa anche parti della stessa (biosfera). La Terra stessa, nel suo insieme, emerge come un super organismo vivente. La Terra è viva. Ad esempio, in un solo grammo di terreno, cioè meno di una manciata, vivono circa 10 miliardi di microrganismi: batteri, funghi e virus (Wilson, Criação, p. 26). Sono invisibili ma sempre attivi e lavorano per mantenere la Terra viva e fertile. La Terra, così piena di vita, è la madre che genera tutti gli esseri viventi.

Questa osservazione ci obbliga a riflettere più attentamente sulla questione della vita. Sia per Einstein, sia per Bohr, “la vita supera la capacità di comprensione dellanalisi scientifica” (N. Bohr, Atomic Physis and  human knowledge,1956 cp. Light and Life, p.6 ). Tuttavia, l’applicazione della fisica quantistica, della teoria della complessità (Morin), della teoria del caos (Gleick, Prigogine) e della biologia genetica e molecolare (Maturana, Capra) hanno dimostrato che la vita rappresenta l’irruzione dell’intero processo evolutivo, dalle energie e dalle particelle più originarie, passando per i gas primordiali, le SuperLuminous Supernovae, le galassie, la polvere cosmica, la geo-sfera, l’idrosfera, l’atmosfera e infine la biosfera. Come afferma il premio Nobel per la biologia nel 1997, Christian du Duve: “il carbonio, lidrogeno, lazoto, lossigeno, il fosforo e lo zolfo costituiscono la maggior parte della materia vivente” (Vital Dust 1995 cp. 1).

Fu un’opera speciale di Ilya Prigogine, premio Nobel per la chimica nel 1977, a dimostrare che la presenza di elementi chimici non è sufficiente. Essi cambiano continuamente energia con l’ambiente. Consumano molta energia e quindi aumentano l’entropia (esaurimento dell’energia utilizzabile). Le ha giustamente definite strutture dissipative (consumatrici di energia). Ma sono ugualmente strutture dissipative in un secondo senso, paradossale, perché dissipano l’entropia. Gli esseri viventi producono entropia e allo stesso tempo sfuggono all’entropia. Essi metabolizzano il disordine e il caos dell’ambiente in ordini e strutture complesse che si auto-organizzano, sfuggendo all’entropia e producendo neghentropia, entropia negativa, e positivamente producono sintropia (Order out  of Chaos, 1984).

Ciò che per una persona è disordine, per un’altra è ordine. È attraverso un precario equilibrio tra ordine e disordine (caos: Dupuy, Ordres et Désordres, 1982) che la vita si mantiene (Ehrlich, O mecanismo da natureza, 1993, 239-290).

Questo vale anche per noi esseri umani. Tra noi si originano forme di relazione e di vita in cui prevale la sintropia (risparmio energetico) sull’entropia (spreco energetico). Il pensiero, la comunicazione attraverso le parole, la solidarietà, l’amore sono energie fortissime, con un basso livello di entropia e un alto livello di sintropia. In questa prospettiva non ci troviamo di fronte alla morte termica, ma alla trasfigurazione del processo cosmogenico, che si rivela in ordini supremamente ordinati, creativi e vitali. Questo futuro non è misterioso.

Ci basta riferirci alle ricerche condotte dal medico e biologo inglese James E. Lovelock e dalla biologa Lynn Margulis (Gaia, 1989; 1991; 2006; Sahtouris, 1989, Gaia; Lutzemberger, 1990, Gaia; Lynn Margulis, 1990, Microcosmos) i quali hanno constatato che esiste una sottile calibrazione tra tutti gli elementi chimici e fisici, tra il calore della crosta terrestre, l’atmosfera, le rocce, gli oceani, tutti sotto l’effetto della luce solare, in modo tale da rendere la Terra buona e persino eccellente per gli organismi viventi. Essa appare, quindi, come un immenso super-organismo vivente che si autoregola, chiamato “Gaia” da James E. Lovelock, secondo il nome classico della Terra dei nostri antenati culturali greci.

Lui fu preceduto dal geo-chimico russo Wladimir Vernadsky (1863-1945), che elaborò il concetto di biosfera (1926), che proponeva un’ecologia globale, del pianeta Terra nel suo insieme, considerando la vita come un attore ecologico planetario. Ma fu il nome di Lovelock a imporsi.

La Terra, a sua volta, ha mantenuto per milioni e milioni di anni una temperatura media compresa tra 15º e 35º, che rappresenta la temperatura ottimale per gli organismi viventi. Solo ora è iniziata una nuova era, quella del riscaldamento.

L’articolazione sinfonica delle quattro interazioni fondamentali dell’universo continua ad agire in sinergia per mantenere l’attuale freccia cosmologica del tempo verso forme di esseri sempre più relazionali e complesse. Esse, in verità, costituiscono la logica interna del processo evolutivo, per così dire, la struttura, o meglio, la mente ordinatrice del cosmo stesso. Vale la pena menzionare la famosa affermazione del fisico britannico Freeman Dyson (*1923): “quanto più esamino luniverso e i dettagli della sua architettura, più trovo prove che luniverso sapeva che un giorno, molto più avanti, saremmo emersi” (Disturbing the Universe, 1979, p. 250).

Questa visione sostiene che l’universo è costituito da un’immensa rete di relazioni, in forma tale che ciascuno vive attraverso l’altro, per l’altro e con l’altro; che l’essere umano è un nodo di relazioni rivolte in tutte le direzioni; e che la Divinità stessa si rivela come una Realtà pan-relazionale, come sottolinea Papa Francesco nella sua enciclica Laudato Si (n. 239). Se tutto è relazione e nulla esiste al di fuori della relazione, allora la legge più universale è la sinergia, la sintropia, l’inter-retro-relazione, la collaborazione, la solidarietà cosmica, la comunione e la fraternità/sorellanza universale. È quello che ci manca nel mondo di oggi.

Questa visione di Gaia potrà rinnovare la nostra convivenza con la Terra e farci vivere un’etica di responsabilità necessaria, di compassione e di cura, attitudini che salveranno la vita nella nostra Casa Comune, la Terra.

Leonardo Boff, filosofo ed ecologista ha scritto “A opcão-terra: a solução para a terra não cai do ceú”, Rio de Janeiro, RJ: Record, 2009; Abitare la terra. Quale via per la fraternità universale?, Castelvecchi, 2021. (traduzione dal portoghese di Gianni Alioti)

Donald Trump, il Caino della Terra

Leonardo Boff

Le Scritture parlano del primo omicidio, quello di Caino, che per invidia uccise il fratello Abele. Il Signore chiese a Caino: «dov’è tuo fratello Abele?», al che egli rispose: «non lo so, sono forse il custode di mio fratello?». Dio disse: “sento dalla terra la voce del sangue di tuo fratello. Ora sarai maledetto dalla terra stessa, che ha inghiottito il sangue di tuo fratello versato da te” (Genesi 4:9-12).

Esiste un’intera genealogia di Caino nel corso della storia che hanno assassinato, decapitato e sterminato intere nazioni. Oggi l’umanità sta assistendo all’azione di un discendente di Caino: Donald Trump. Pochi hanno definito i propositi del nostro Caino meglio del giornalista brasiliano Jamil Chade, di fama nazionale e internazionale, le cui parole sono state riprese in una trasmissione in diretta in Germania. Jamil Chade afferma: “Donald Trump ha già chiarito: non si impegnerà nella diplomazia. Agirà con la FORZA, tanto militare quanto economica e commerciale. La sua costruzione di un nuovo ordine non passa per la PACE. Ma per la CAPITOLAZIONE dellavversario“.

Effettivamente, Trump ha capovolto l’attuale ordine mondiale “governato da regole” (che erano nell’interesse dei potenti), ma che in qualche modo manteneva un certo equilibrio/squilibrio sul pianeta, dominato dal capitale speculativo nelle mani di un piccolo gruppo di miliardari.

Nella disputa tra unipolarismo e multipolarismo (Russia e Cina) si è schierato pienamente in difesa dell’unipolarismo degli Stati Uniti: vogliono essere gli unici a dominare il mondo. Per mantenere il loro monopolio sul potere, ha rotto con gli alleati, in particolare gli europei, e si è ritirato da quasi tutti gli organismi delle Nazioni Unite, forse il più dannoso, dal trattato di Parigi del 2015, che prevedeva uno sforzo collettivo per ridurre i gas serra per stabilizzare la Terra a 1,5ºC in più rispetto all’era industriale, entro il 2030. Abbiamo già superato questo numero e siamo vicini a 2ºC o più.

Ma ciò che ha dimostrato il suo carattere di Caino della Terra è stato il fatto di essere l’unico Paese a votare contro il progetto delle Nazioni Unite contro la fame nel mondo. Ha tagliato gli aiuti umanitari, in particolare quelli contro la fame, come quelli dell’USAID. In Africa molti bambini sono morti di fame. La soppressione dei buoni pasto in Bangladesh ha causato una devastazione tra la popolazione povera. Ha continuato a sostenere il genocidio a Gaza, cosa che aveva fatto anche l’ex presidente cattolico Joe Biden, un genocida. Più di quindicimila bambini innocenti sono stati vittime delle bombe israeliane. È un crimine contro l’umanità che grida al cielo. Trump continua a sostenere il genocidio.

Oltre ad imporre pesanti dazi sulle importazioni da tutti i paesi, amici o “nemici”, internamente negli USA a partire dal 3 aprile chiude il Dipartimento dell’Educazione, dove si forma lo spirito creativo e critico, sono stati tagliati i finanziamenti per la sanità, la ricerca scientifica e per i sussidi alle Università. I suoi decreti passano sopra le leggi e sulla stessa Costituzione, il che ha già dato luogo a numerose cause legali.

Guardiamo a quello che sta facendo con gli immigrati senza documenti, deportandoli nei loro paesi di origine, con violenza e incatenati a migliaia, o quel che è peggio nella prigione di Guantanamo, famosa per i maltrattamenti e le torture, o nelle prigioni di El Salvador sotto il tiranno presidente Nayb Bukele, noto violatore dei diritti umani, con torture e omicidi nelle prigioni.

La pace è imposta con la forza, il che significa pacificazione violenta. La diplomazia e l’eventuale dialogo sono solo uno stratagemma per imporre la propria volontà. Come ho detto, a seconda del paese, il dialogo si conduce con il revolver sul tavolo. Con i deboli parla forte e urlando, piano e umilmente con i forti. Le uniche potenze che rispetta, perché limitano i suoi fini egemonici, sono la Cina e la Russia.

Making America Great Again” (MAGA) o “America First” (inteso come “solo l’America”) non sarà mai raggiunta con i metodi crudeli, violenti e degradanti che sta utilizzando, metodi assunti da tutta la sua amministrazione. Da quando la storia ha dimostrato che i metodi violenti creano una pace duratura? Solo i metodi pacifici generano la pace. La pace è un fine e allo stesso tempo un mezzo.

Non è improbabile che per sconfiggere la Cina, che ha già superato gli Stati Uniti sotto molti aspetti, si faccia ricorso alle armi nucleari. La fame di potere è insaziabile e, in fondo, quando la potenza si sente sul punto di essere sopraffatta, scatena una guerra suicida, che significherebbe un disastro incalcolabile per la biosfera e per la sopravvivenza della specie umana. E qui si consumerebbe il personaggio di Caino interpretato da Trump, un angelo malvagio della morte, e di coloro che lo consigliano. Così si adempierebbero le parole della Scrittura: “Sento dalla terra la voce del SANGUE dei tuoi fratelli. Ora sarai MALEDETTO dalla terra stessa, che ha inghiottito il sangue dei tuoi fratelli sparso da te, Caino” (Genesi 4:9-12).

Che il Signore del tempo e della storia ci liberi da una simile disgrazia, commessa da un moderno Caino, nemico della vita.

Leonardo Boff ha scritto con Jürgen Moltmann: esperança para a criação ameaçada? Vozes 2014; Homem: satã ou anjo bom, Record, Rio de Janeiro 2008.

(traduzione dal portoghese di Gianni Alioti)