La óptica de la evolución cósmica nos devuelve esperanza

 

Olvidemos por un momento nuestra visión normal de las cosas e intentemos hacer una lectura de nuestra crisis actual en el marco del tiempo cósmico. Tal vez así la entendamos mejor, la relativicemos y ganemos altura en función de la esperanza.

El tiempo del Cosmos

Imaginemos que los más o menos 13 mil millones de años de historia del universo han sido condensados en un único siglo. Cada “año cósmico” sería equivalente a ciento trece millones de años terrestres.

Desde este punto de vista, la Tierra nació en el año 70 del siglo cósmico y la vida apareció en los océanos, para nuestra sorpresa, algo después en el año 73. Durante casi dos décadas cósmicas ella quedó prácticamente limitada a bacterias unicelulares.

En el año 93 se inició una nueva fase creativa con la aparición de la reproducción sexual de los organismos vivos. Estos, junto con otras fuerzas, fueron responsables de cambiar la faz del planeta, ya que transformaron radicalmente la atmósfera, los océanos, la geología de la Tierra. Esto permitió a nuestro planeta sustentar formas de vida más complejas. Gran parte de la biosfera es creación de esos microorganismos.

En esta nueva fase, el proceso evolutivo se aceleró rápidamente. Dos años más tarde, en el año 95, aparecieron los primeros organismos multicelulares. Un año después, en el 96, asistimos a la aparición de los sistemas nerviosos, y en el 97 a los primeros organismos vertebrados. Los mamíferos aparecerán a mediados del año 98, o sea, dos meses después de los dinosaurios y de una inmensa variedad de flores.

Hace cinco meses cósmicos empiezan a caer los asteroides sobre la Tierra, destruyendo muchas especies, los dinosaurios incluidos. Sin embargo, un poco después, la Tierra, como si se tomarala revancha, produjo una diversidad de vida como nunca antes.

Fue en esta era, cuando aparecieron las flores, cuando nuestros antepasados entraron en el escenario de la evolución. Luego se hicieron bípedos (hace doce días cósmicos), y con el homo habilis comenzó a usar herramientas (hace 6 días cósmicos), mientras que el homo erectus conquistó el fuego (hace apenas un día cósmico). Hace doce horas cósmicas, surgieron los humanos modernos (homo sapiens).

Por la tarde y durante la noche de este primer día cósmico, nosotros vivíamos en armonía con la naturaleza y atentos a sus ritmos y peligros. Hasta hace cuarenta minutos, nuestra presencia había tenido poco impacto sobre la comunidad biótica, momento en el cual comenzamos a domesticar plantas y animales y a desarrollar la agricultura. A partir de entonces, las intervenciones en la naturaleza se fueron haciendo cada vez más intensas hasta que, hace veinte minutos, empezamos a construir y a habitar ciudades.

Hace solamente dos minutos, el impacto se ha vuelto realmente amenazador. Europa se transformó en una sociedad tecnológica y expandió su poder a través de la explotación colonialista. En esta fase se formó el proyecto-mundo creando un centro con varias periferias y el foso entre ricos y pobres.

En los últimos doce segundos (a partir de 1950) el ritmo de explotación y destrucción ecológica se ha acelerado dramáticamente. En este breve periodo de tiempo, hemos derribado casi la mitad de las grandes selvas. En los próximos veinte segundos cósmicos las temperaturas de la Tierra subirán 0,5º C y dentro de poco podrían aumentar hasta 5º C poniendo en peligro gran parte de la biosfera y a millones de personas. En los últimos cinco segundos cósmicos, la Tierra ha perdido una cantidad de suelo equivalente a toda la tierra cultivable de Francia y de China y ha sido inundada por decenas de miles de nuevos productos químicos, muchos de los cuales altamente tóxicos, que amenazan las bases de la vida.

Ahora estamos ya destruyendo de 27 a 100 mil especies de seres vivos al año. En los próximos 7 segundos cósmicos, algunos científicos estiman que del 20 al 50 % de todas las especies van a desaparecer. ¿Cuándo va a parar esto? ¿Por qué tanta devastación?

Respondemos: para que una pequeña porción de la Humanidad tuviese el disfrute privado o corporativo de los “beneficios” de este proyecto de civilización. El 20% de los más ricos ganan actualmente doscientas veces más que el 20% de los más pobres. Al comienzo de 2008, antes de la crisis económico-financiera actual, había 1195 mil millonarios que juntos detentaban 4,4 billones de dólares, o sea, más o menos el doble de la renta anual del 50% más pobre. En términos de renta, el 1% de los más ricos de la humanidad recibían el equivalente al 57%  más pobre.

El tiempo de la Tierra

Nuestro planeta, fruto de más de cuatro mil millones de años de evolución está siendo devorado por una relativa minoría humana. Por primera vez en la historia de la evolución de la humanidad, los problemas arriba mencionados están siendo causados por esa minoría y también, en menor proporción, por todos nosotros. Los peligros creados ponen en jaque nuestro futuro y también nuestro modo de vivir.

Sin embargo, si por un lado insistimos en la gravedad de la crisis, por otro lado, no queremos proyectar visiones apocalípticas que sólo nos causarían parálisis y desesperación. Si estos problemas han sido creados por nosotros, también pueden ser resueltos por nosotros, aunque algunos sean ya irreversibles. Esto significa que hay esperanza de solucionarlos satisfactoriamente.

Efectivamente, quien acompañó la Cúpula de los Pueblos en julio pasado en Río de Janeiro o participó de los Foros Sociales Mundiales se da cuenta de que hay millares y millares de personas conscientes y creativas, venidas de todo el mundo, trabajando en la formulación de alternativas prácticas que pueden permitir a la humanidad vivir con dignidad sin afectar la salud de los ecosistemas y de la Madre Tierra.

Tenemos las informaciones y conocimientos necesarios para solucionar la crisis actual. Lo que nos falta es activar la inteligencia emocional y cordial que nos suscitan sueños salvadores, solidaridad, compasión, sentimientos de interdependencia y de responsabilidad universal.

Es importante reconocer que todas las amenazas a las que nos enfrentamos son síntomas de una enfermedad crónica cultural y espiritual. Nos afecta a todos y más principalmente al 20% que consume la mayor parte de la riqueza del mundo. Esta crisis nos obliga a pensar en otro paradigma de civilización, porque el actual es demasiado destructivo. Es lo que venimos escribiendo con frecuencia en nuestros artículos.

Los tiempos de crisis pueden ser también tiempos de creatividad, tiempos en los cuales aparecen nuevas visiones y  nuevas oportunidades. La palabra china para crisis, wēijī, es el resultado de la combinación de los caracteres de peligro y de oportunidad. Esto no es una simple contradicción o una paradoja, los peligros reales nos fuerzan a buscar las causas profundas y a buscar alternativas para no desperdiciar las oportunidades.

En nuestra cultura, crisis se deriva de la palabra sánscrita kri que significa purificar y acrisolar. Por lo tanto, se trata de un proceso, ciertamente doloroso, pero altamente positivo de purificación de nuestras visiones que funciona como un crisol de nuestras actitudes ético-espirituales. Ambos sentidos, el chino y el sánscrito, son iluminadores.

Nuestro tiempo

Tenemos que revisitar las fuentes de sabiduría de las muchas culturas de la humanidad. Algunas son ancestrales y llegan a nosotros a través de las más diversas tradiciones culturales y espirituales. La categoría del “vivir bien” de las culturas andinas es fundamental. Otras son más modernas como la ecología profunda, el feminismo y eco-feminismo, la psicología transpersonal y la nueva cosmología, derivada de las ciencias de la complejidad, de la astrofísica y de los nuevos saberes de la vida y de la Tierra.

Termino con el testimonio de dos notables ecologistas y educadoras norteamericanas, Macy y Brown que afirman: «La característica más extraordinaria del actual momento histórico de la Tierra no es que estamos camino de la devastación de nuestro planeta, pues ya lo venimos haciendo desde hace mucho tiempo, es que estamos empezando a despertar de un sueño milenario a un nuevo tipo de relación con la naturaleza, con la vida, con la Tierra, con los otros y con nosotros mismos. Esta nueva comprensión hará posible la tan ansiada Gran Transformación» (Macy y Brown, Nossa vida como Gaia, 2004, 37). Ella vendrá por gracia de la evolución y de Dios.

*Leonardo Boff es teólogo y miembro de la Comisión Central de la Carta de la Tierra, autor con M. Hathway de El Tao de la liberación, a salir por Trotta, Madrid 2012.

A ótica da evolução cósmica nos devolve esperança

 

Esqueçamos por um momento nossa visão normal das coisas e tentemos fazer uma leitura de nossa crise atual nos marcos do tempo cósmico. Talvez assim a entendamos melhor, a relativezemos e ganhemos altura em função da esperança.

O tempo do Cosmos

Imaginemos que os mais ou menos 13 bilhões de anos de história do universo, sejam condensados em um único século.  Cada “ano cósmico” seria equivalente a cento e treze milhões de anos terrestres.

Deste ponto de vista, a Terra nasceu no ano 70 do século cósmico e a vida apareceu nos oceanos, para nossa surpresa, logo depois no ano 73.  Durante quase duas décadas cósmicas ela ficou praticamente limitada a bactérias unicelulares.

No ano 93, uma nova fase criativa se iniciou com o aparecimento da reprodução sexual dos organismos vivos. Estes, junto com outras forças, foram responsáveis por mudar a face do planeta, já que eles transformaram radicalmente a atmosfera, os oceanos, a geologia da Terra.Isso permitiu ao nosso planeta sustentar formas de vida mais complexas. Grande parte da biosfera é criação desses micro-organismos.

Nessa nova fase, o processo evolutivo se acelerou rapidamente.  Dois anos mais tarde, no ano 95, os primeiros organismos multicelulares apareceram.  Um ano mais tarde, em 96, assistimos ao o aparecimento de sistemas nervosos e em 97 aos primeiros organismos vertebrados.  Os mamíferos aparecerão nos meados de 98, ou seja, dois meses depois dos dinossauros e uma imensa variedade de plantas.

Há cinco meses cósmicos os asteróides começam a cair sobre a Terra destruindo muitas espécies, incluindo os dinossauros.  Entretanto, um pouco depois a Terra. como que se vingando, produziu uma diversidade de vida, como nunca antes.

É nesta era, quando apareceram as flores, que nossos ancestras entraram no cenário da evolução. Logo se tornaram bípedes (há 12 dias cósmicos), e com o homo habilis começou a usar ferramentas (há 6 dias cósmicos), enquanto o homo erectus conquistou o fogo (há apenas um dia cósmico). Há doze horas cósmicas, os humanos modernos (homo sapiens) surgiram.

Pela tarde e durante a noite deste primeiro dia cósmico, nós vivíamos em harmonia com a natureza e atentos a seus ritmos e perigos.  Até quarenta minutos atrás, nossa presença teve pouco impacto sobre a comunidade biótica, momento no qual começamos a domesticar plantas e animais e a desenvolver a agricultura. A partir de então, as intervenções na natureza foram se tornando cada vez mais intensas até quando, há vinte minutos, começamos a construir e habitar cidades.

Somente há apenas dois minutos, o impacto se tornou realmente ameaçador. A Europa se transformou numa sociedade tecnológica e expandiu seu poder através da exploração colonialista.  Nsta fase se formou o projeto-mundo, criando um centro com várias periferias e o fosso entre ricos e pobres.

Nos últimos doze segundos (a partir de 1950) o ritmo de exploração e destruição ecológica se acelerou dramaticamente.  Neste breve período de tempo, derrubamos quase metade das grandes florestas. Nos próximos vinte segundos cósmicos as temperaturas da Terra subiram 0,5º C e podem, dentro de pouco, chegar até 5º C colocando em risco grande parte da biosfera e milhões de pessoas. Nos últimos cinco segundos cósmicos, a Terra perdeu uma quantidade de solo equivalente a toda terra cultivável da França e da China e foi inundada por dezenas de milhares de novos produtos químicos, muitos dos quais altamente tóxicos que ameaçam as bases da vida.

Já agora estamos dizimando entre 27-100 mil espécies de seres vivos por ano. Nos próximos 7 segundos cósmicos, cientistas estimam que entre 20 a 50 % de todas as espécies irão desaparecer. Quando isso vai parar? Por que tanta devastação?

Respondemos: para que uma pequena porção da Humanidade tivesse o desfrute privado ou corporativo dos “benefícios” deste projeto de civilização. Os 20% mais ricos  ganham atualmente duzentas vezes mais que os 20% mais pobres. No começo de 2008, antes da crise econômico-financeira atual, havia cerca de 1195 bilionários que detinham juntos 4,4 trilhões de dólares, ou seja, mais ou menos o dobro da renda anual dos 50% mais pobres.  Em termos de renda, os 1% mais ricos da Humanidade recebiam o equivalente que os 57% mais pobres.

O tempo da Terra

Nosso planeta, fruto de mais de quatro bilhões de anos de evolução, está sendo devorado por uma relativa minoria humana.  Pela primeira vez na história da evolução da Humanidade, os  problemas referidos acima são principalmente causados por essa minoria e também, em menor proporção, por todos nós.  Os perigos criados colocam em xeque o futuro de nosso modo de viver.

Entretanto, se por um lado enfatizamos a gravidade da crise, por outro, não queremos projetar visões apocalípticas que só nos causariam paralisia e desespero. Se estes problemas foram criados por nós, poderão também ser desfeitos por nós, embora alguns sejam já irreversíveis. Isso significa que há esperança de solucioná-los satisfatoriamente.

Efetivamente, quem acompanhou a Cúpula dos Povos em julho ultimo no Rio de Janeiro ou participou dos Forums Sociais Mundiais se dá conta de que há milhares e milhares de  pessoas conscientes e criativas, vindas do mundo inteiro, trabalhando na formulação de alternativas práticas que podem permitir à Humanidade viver com dignidade e sem afaetar a saúde dos ecossistemas e da Mãe Terra.

Temos informações e conhecimentos necessários para solucionar a atual crise. O que nos falta é a ativação da inteligência emocional e cordial que nos suscitam  sonhos salvadores, solidariedade, compaixão, sentimentos de interdependência e de responsabilidade universal.

Importa reconhecer que todas as ameaças que enfrentamos, comparecem como sintomas de uma doença crônica cultural e espiritual. Ela afeta a todos mas principalmente os 20% que consomem a maior parte da riqueza do mundo. Esta crise nos obriga a pensar num outro paradigma de civilização, porque o atual é demasiadamente destrutivo. É o que viemos escrevendo com frequência em nossos artigos.

Tempos de crise podem ser também tempos de criatividade, tempos no quais novas visões e novas oportunidades aparecem.  O kanji chinês para crise, wei-ji, é o resultado da combinação dos kanjis para perigo e para oportunidade (representos por uma poderosa lança e por um escudo impenetrável).  Isto não é uma simples contradição ou um paradoxo; os perigos reais  nos forçam buscar as causas profundas e a procurar alternativas para não desperdiçar as oportunidades.

Para a nossa cultura, a crise se deriva da palavra sânscrita kri que significa purificar e acrisolar. Portanto, se trata de um processo, certamente doloroso, mas altamente positivo de  purificação de nossas visões e que funciona como um crisol de nossas atitudes ético-espirituais. Ambos os sentidos, o chines e sânscrito, são  iluminadores.

O nosso tempo

Temos que revisitar as fontes de sabedoria das muitas culturas da Humanidade. Algumas são ancestrais e chegam a nós através das mais diversas tradições culturais e espirituais. Fundamental é a categoria do “bem viver” das culturas andinas.  Outras são mais modernas como a ecologia profunda, o feminismo e eco-feminismo, a psicologia transpessoal e a nova cosmologia, derivada das ciências da complexidade, da  astrofísica e dos novos saberes da vida e da Terra.

Termino com o testemunho de duas notáveis ecologistas e educadoras norteamericans, Macy e Brown que asseveram: “A característica mais extraordinária do atual momento histórico da Terra não é que estejamos a caminho da devastação de nosso planeta, pois já o estamos fazendo há muito tempo; é que estamos começando a acordar, de um sono milenar, para um novo tipo de relação para com a natureza, a vida, a Terra, os outros e para conosco mesmo. Esta nova compreensão tornará possível a tão ansiada Grande Transformação”  (Macy e Brown, Nossa vida como Gaia,2004, 37). E ela virá por graça da evolução e de Deus.

*Leonardo Boff é teólogo e membro  Comissão Central da Carta da Terra e junto com M.Hathway autor de O Tao da Libertação (Vozes) 2012.

What to demand from neoliberal Capitalism in crisis

 

The crisis of neoliberalism has reached the heart of the main countries that assumed unto themselves the right not only to determine the economic-financial processes, but also to set the very course of human history. It is a crisis of the political ideology of the minimalized state and privatization of public goods, as well as of the capitalist form of production, exacerbated to the extreme by a concentration of power such as history has never before seen. We expect that this crisis will have a systemic and terminal character.

The genius of capitalism has always found means to their ends of unlimited accumulation, and has used them all, including war. Capitalism would gain by destroying, and then by rebuilding. The crisis of 1929 was solved not by economic means, but by the Second World War. That course seems now impracticable, because war is so destructive that it could exterminate human life and the better part of the biosphere. But we are not certain that, in its insanity, capitalism will not resort to this means.

This time there are insurmountable limits, that allow to say that the historic time of capitalism is ending. The first is the filled-up world, that is, capitalism has occupied all the space at the planetary level for its expansion. The other, that is truly insurmountable, are the limitations of planet Earth. Her goods and services are limited and many of them are not renewable. As Italian analyst Luigi SojaIn assures us, the past generation has consumed more energy resources than all previous generations combined. What will we do when they reach a critical point, or simply are exhausted? The scarcity of drinking water can force humanity to confront the destruction of millions of lives.

Until now, the regulations and controls that have been proposed have simply been ignored. The United Nations Commission for the International Financial and Monetary Crisis, whose coordinator was Nobel laureate for Economics Joseph Stiglitz, (known as the Stiglitz Commission), launched a great effort in January 2009 to present Keynesian type, intra-systemic reforms.

It proposed a reform of the international financial organisms (IMF, World Bank) and of the WMO (World Market Organization). It envisioned the creation of a global Council of Economic Coordination at the same level as the Security Council, the construction of a system of global reserves to counterbalance the hegemony of the dollar as the currency of reference, the institution of an international fiscal system, the abolition of tax havens and banking secrecy, and, finally, reform of the certification agencies. It was all rejected. The UN accepted only the creation of a permanent Group of Experts for the Prevention of Crises, to which no one pays any attention, because what really matters are the stock markets and financial speculation.

This disappointing realization convinces us that the logic of this hegemonic system can cause the planet to become unfriendly to us, and lead us to grave socio-ecological catastrophes, so severe that they could threaten our civilization and the human species. In Rio+20, this type of capitalism was dressed up in green, in order to put a price on all natural goods and services that are common to humanity. The fact is that it lacks the medium and long range conditions needed to guarantee its hegemony. A different way of inhabiting the planet Earth and utilizing her goods and services must arise.

The great challenge is how to handle the transition towards a post-capitalist liberal world, namely, to a social system that is oriented towards the Well Being of Humanity and of the Earth, that sustains all life and reflects a new relationship of belonging and of synergy with nature and the Earth.

Production is necessary, but in a way that respects the reach and limits of each eco-system, not merely to accumulate but to meet human needs, in a sufficient and decent form. It is also important to care for all forms of life and to seek a social equilibrium, with a view always to the future generations that have a right to a well-preserved and inhabitable Earth.

On these pages, we must set forth alternatives. We start with what is possible within the current system, because there is no way to get out of it in a short time.

We see that in the international division of labor, Latin America and Brazil are condemned to exploit what is extracted from their mines and commodities, natural goods like food, grains and meats. To confront this type of exploitation we must follow the steps suggested by several analysts, especially by the great friend of Brazil, François Houtart, in his recent book, with other collaborators: A Post-Capitalist Paradigm: the Common Good of Humanity (Un paradigma poscapitalista: el Bien Común de la Humanidad, Panamá 2012).

First, to fight within the system for ecological norms and international regulations that, to the extent possible, care for the natural goods and services imported from our countries, and restrict their use to socially responsible and ecologically correct forms. Soybeans are first for feeding the people, and only after that, the animals.

Second, to protect our autonomy, to reject the neocolonialism of the central countries that, as in yesteryear, keep us on the periphery, secondary, subordinated and lesser suppliers of the raw materials they need. We must look for ways to incorporate technologies that give added value to our products, that create technological innovations and direct the economy, first, toward the internal market and only thereafter, to the external market.

Third, to demand that importing countries pollute the environment as little as possible, and that they contribute financially to the care and ecological regeneration of the ecosystems from which they import raw materials, especially from the Amazon and remote regions.

It is about reforms and not yet of revolutions. But they will help create a basis for proposing a new paradigm that is not a prolongation of the present, perverse and decadent one.

 

 

Vernunft im Entwicklunsstadium zwischen Raupe und Puppe

 

Wer meine zuletzt verfassten Texte über Ökologie und die dramatische Situation der Erde gelesen hat, bekam möglicherweise einen pessimistischen Eindruck. Wer die reale Gefahr erkennt, die unser Geschick bedroht, kann jedoch nicht pessimistisch sein. Wir müssen stets die Realität respektieren, aber gleichzeitig ist es wichtig, unseren Wahrnehmungshorizont der Wirklichkeit zu erweitern. Allen Ereignissen liegt eine Art utopisches Potenzial zugrunde. Wenn wir die Realität solcherart bereichert verstehen, ist ein statischer Pessimismus nicht zu rechtfertigen, sondern es ergibt sich ein hoffnungsvoller Realismus. Dieser hält das eventuelle Erscheinen des Neuen bereit, das sich innerhalb des Potenziellen und der Utopie verbirgt. Dieses Neue schreibt dann Geschichte, lässt einen anderen Bewusstseinszustand entstehen und ist der Beginn zu einem neuen sozialgesellschaftlichen Versuch.

Mehr noch: Wenn wir etwas Abstand gewinnen und unsere Geschichte an der kosmischen Zeit messen, finden wir umso mehr Grund zur Hoffnung. Wenn wir die 13,7 Milliarden Jahre, das geschätzte Alter unseres Universums,  in einem Jahr verdichten, werden wir feststellen, dass wir als Menschen erst seit einem winzigen Bruchteil dieser Zeit existieren. Demnach entstanden unsere vor-humanen Vorfahren am 31. Dezember um 17.00 Uhr. Am 31. Dezember trat um 20.00 Uhr das primitive menschliche Wesen auf die Bühne. Am 31. Dezember, Um 11:58:10 Uhr tauchten die heutigen Menschen, genannt sapiens, auf. Am 31. Dezember um 11:59:56 kam Jesus von Nazareth zur Welt. Am 31. Dezember um 11:59:59:02 kam Cabral in Brasilien an. Wie wir sehen können, sind wir auf der zeitlichen Ebene fast bedeutungslos.

Wenn wir weiterhin die 15 großen zerstörerischen Ereignisse bedenken, die die Erde überstanden hat, vor allem das Kambrium vor 570 Millionen Jahren, während dessen zwischen 75 und 90 % des Lebenskapitals verschwand, sehen wir, dass das Leben immer alles ausgehalten und überlebt hat. Und wenn wir unser Augenmerk nur auf die Menschen richten, so haben wir mehrere Eiszeiten überlebt.

Darüber hinaus hatte der Mensch einen leicht beschleunigten Prozess des Enzephalisationsquotienten (Gehirnwachstum im Vergleich zum Gesamtkörpergewicht). Ca. 2,2 Millinen Jahre lang gab es den homo habilis, dann kam der homo erectus, und seit den letzten hunderttausend Jahren gibt es den homo sapiens, der nun schon richtig menschlich ist. Es waren soziale Wesen, zeigten Kooperationsfähigkeit und benutzten Sprache, eine menschliche Eigenart.

In einem Zeitraum von einer Millionen Jahre wurde das Gehirnvolumen dieser drei homo-Typen verdoppelt. Seit dem Erscheinen des homo sapiens vor 100 000 Jahren wuchs die Gehirngröße nicht mehr. Dies war nun nicht mehr nötig aufgrund der Entwicklung des äußeren Gehirns, der künstlichen Intelligenz, d. h. der Fähigkeit, Werkzeuge und Apparate herzustellen zwecks Veränderung der Welt, sowie Kultur zu schaffen, eine einzigartige Eigenschaft des homo sapiens sapiens.

Zu Beginn des Neolithikums vor ca. 10 000 Jahren wurden die ersten Städte gegründet, womit der Entwicklungsprozess der Kultur einsetzte, wie auch des Staates, der Bürokratie und des Krieges. Der systematische Gebrauch der instrumentellen Vernunft zur Beherrschung der Natur, andere zu erobern und zu unterwerfen, war auch etabliert. Es gab auch offensichtlich andere Arten von Vernunft, wie die emotionale, symbolische und die des Herzens, doch diese waren der instrumentellen Vernunft untergeordnet, einer Art der Vernunft, die gleichzeitig kreativ und destruktiv ist und in der heutigen Zeit ihren Höhepunkt erreicht hat.

Der Entwicklungsprozess des Schmetterling bietet uns eine interessante Metapher. Der Schmetterling wird nicht als Schmetterling geboren. Er ist zu Beginn ein einfaches Ei, das sich in eine Raupe verwandelt, einen  unersättlichen Blätterfresser. Dann rollt er sich zusammen, verpuppt sich und bildet einen Kokon rings um sich. Innerhalb dieses Kokons webt die Natur seinen Körper neu und verleiht ihm Farben. Wenn alles fertig ist, bricht der Kokon auf und ein wunderbarer Schmetterling kommt heraus.

Wir Menschen befinden uns noch im Stadium der Raupen und Puppen: Raupen, denn Tag und Nacht verschlingen wir Natur; Puppen, denn wir haben uns in uns selbst verschlossen und sehen nichts mehr um uns herum.

Worin besteht unsere Hoffnung? Dass die Vernunft den Kokon zerbricht und als Schmetterlings-Vernunft hervor tritt. Vielleicht wird die gegenwärtige Situation, die voller Gefahren ist, die Geburt der Schmetterlings-Vernunft vorantreiben. Sie flattert umher, nicht destruktiv, sondern kooperativ, denn sie bestäubt die Blumen.

Wir befinden uns immer noch im Entstehungsprozess. Wir sind noch nicht fertig geboren. Wenn wir erst einmal fertig geboren sind, werden wir alle Wesen respektieren und mit ihnen friedlich zusammenleben. Wir werden für immer die Phase der Raupe und der Puppe überwunden haben. Als Schmetterlinge werden wir Träger der besonnenen Vernunft sein, die uns eine Zukunft mit der Erde ohne Bedrohungen ermöglicht.

Übersetx von Bettina Goldhartnack