What caused the September 11th?

We would have to be inhumane not to condemn the September 11th attacks by al-Qaeda against the Twin Towers and the Pentagon, and it would be cruel not to show solidarity with the more than three thousand victims of those terrorist acts.

That said, we should delve deeper into the issue, and ask ourselves: why did this meticulously premeditated attack occur? Things do not happen simply because some crazy nuts are full of hatred, and commit such crimes against their political opponents. There have to be deeper causes that, if they persist, will continue to feed terrorism.

If we look at the history of more than the past century, we see that the West, as a whole, and particularly the Unites States, has humiliated the Moslem countries of the Middle East. They controlled their governments, took their oil and built immense military bases. They left behind much bitterness and rage, the cultural breeding ground for revenge and terrorism.

What is terrible about terrorism is that it takes over minds. To effectively triumph in wars and guerrilla uprisings, it is necessary to occupy physical space. Not so with terrorism. It is enough to occupy the mind, to distort the imagination and to introduce fear. The Northamericans physically occupied the Taliban’s Afghanistan, and Iraq, but the Taliban psychologically occupied the minds of the Northamericans. Unfortunately, Bin Laden’s October 8, 2002, prophecy is being fulfilled: «The United States will never feel secure again, it will never again have peace.» The United States is now a country that is hostage to the fear that has been spread.

So as not to give the impression of being anti-Northamerican, I will transcribe here a segment of the words of the Bishop of Melbourne Beach, Florida, Robert Bowman, who, before becoming a Bishop, had been a military fighter pilot, who flew 101 combat missions in the Vietnam War. He wrote an open letter to then-President Bill Clinton, who ordered the bombings of Nairobi and Dar-es-Salam, where the Northamerican embassies had been attacked by terrorists. The content of that letter also applies to Bush, who waged war against Afghanistan and Iraq, a war that Obama now continues. The letter, still timely, was published by the National Catholic Reporter on October 2, l998 under the title: Why is the US hated?, and goes like this:

«You, Mr. President, have said that we are the target of attacks because we defend democracy, liberty and human rights. That is absurd! We are the target of terrorists because, in large portions of the world, our government has defended dictatorships, slavery and human exploitation. We are the target of terrorists because we are hated. And we are hated because our government does hateful things. In how many countries have agents of our government removed leaders chosen by their people, who exchanged them for military dictators – puppets who wanted to sell their countries to Northamerican multinational companies!

We have done so in Iran, in Chile and in Vietnam, in Nicaragua, and in the rest of the «banana republics» of Latin America. In country after country, our government has opposed democracy, suffocated freedom and violated human rights. This is the reason we are hated all over the world. It is for this reason that we are the target of terrorists.

Instead of sending our sons and daughters to kill Arabs throughout the world and thus to take control of the oil under their lands, we should send them to rebuild their infrastructures, to help them with drinking water, and to feed their children who are in danger of starving to death. This is the truth, Mister President. This is what the Northamerican people must understand.»

The correct answer is not to fight terror with terror, a la Bush, but with solidarity. Members of the associations of victims of the Twin Towers went to Afghanistan to found aid associations, so that the people may emerge from misery. Through such humanity, the root causes of terrorism are annulled.

Que motivó el 11 de septiembre?

Habría que ser inhumano para no condenar los ataques del 11 de septiembre contra las Torres Gemelas y el Pentágono por parte de al-Qaeda, y sería cruel quien no mostrase solidaridad con las más de tres mil víctimas del acto terrorista.
Dicho esto, tenemos que ir más al fondo de la cuestión y preguntarnos: ¿por que sucedió este atentado minuciosamente premeditado? Las cosas no pasan simplemente porque algunos enloquecidos se llenan de odio y cometen tales crímenes contra sus oponentes políticos. Debe haber causas más profundas que si persisten seguirán  alimentando el terrorismo.

Si miramos la historia de más de un siglo, nos damos cuenta de que el Occidente como un todo, y particularmente los Estados Unidos han humillado a los países musulmanes del Medio Oriente.  Controlaron sus gobiernos, tomaron su petróleo y montaron inmensas bases militares. Dejaron tras de sí mucha amargura y rabia, caldo cultural para la venganza y el terrorismo.

Lo terrible del terrorismo es que ocupa las mentes. En las guerras y las guerrillas se necesita ocupar el espacio físico para triunfar efectivamente. En el terror, no. Basta ocupar las mentes, distorsionar el imaginario e introyectar miedo. Los estadounidenses ocuparon físicamente el Afganistán de los talibanes e Irak, pero los talibanes ocuparon psicológicamente las mentes de los estadounidenses. Se realizó desgraciadamente la profecía que hizo Bin Laden el 8 de octubre de 2002: «Estados Unidos nunca más se sentirá seguro, nunca más tendrá paz». Hoy es un país rehén del miedo que se ha difundido.

Para no dar la impresión de ser anti norteamericano, transcribo aquí parte de las palabras del obispo de Melbourne Beach (Florida), Robert Bowman, que antes de ser obispo había sido piloto de cazas militares y realizó 101 misiones de combate en la guerra de Vietnam. Escribió una carta abierta al entonces presidente Bill Clinton, que ordenó el bombardeo de Nairobi y Dar es-Salam, donde las embajadas norteamericanas habían sido atacadas por el terrorismo. Su contenido es aplicable también a Bush, que llevó la guerra a Afganistán y a Irak, guerra continuada por Obama. La carta, todavía actual, fue publicada en el National Catholic Reporter del 2 de octubre de l998 con el título: ¿Por qué es odiado Estados Unidos? (Why the US is hated?) y dice así:
«Usted ha dicho que somos blanco de ataques porque defendemos la democracia, la libertad, los derechos humanos. ¡Eso es absurdo! Somos blanco de terroristas porque, en buena parte del mundo, nuestro gobierno defiende la dictadura, la esclavitud y la explotación humana. Somos blanco de terroristas porque nos odian. Y nos odian porque nuestro gobierno hace cosas odiosas. ¡En cuántos países agentes de nuestro gobierno han destituido a líderes escogidos por el pueblo cambiándolos por dictaduras militares fantoches que querían vender su pueblo a sociedades multinacionales norteamericanas!

Hemos hecho eso en Irán, en Chile y en Vietnam, en Nicaragua, y en el resto de las «repúblicas bananeras» de América Latina. País tras país, nuestro gobierno se opuso a la democracia, sofocó la libertad y violó los derechos del ser humano. Esta es la causa por la cual nos odian en todo el mundo. Por esta razón somos blancos de los terroristas.

En vez de enviar a nuestros hijos e hijas por el mundo a matar árabes y obtener así el petróleo que hay bajo su tierra, deberíamos enviarlos a reconstruir sus infraestructuras, beneficiarlos con agua potable, alimentar a los niños en peligro de morir de hambre. Esta es la verdad, señor Presidente. Esto es lo que el pueblo norteamericano debe comprender».

La respuesta acertada no era combatir terror con terror a la Bush, sino con solidaridad. Miembros de las asociaciones de víctimas de las Torres Gemelas fueron a Afganistán para fundar asociaciones de ayuda para que el pueblo saliese de la miseria. Mediante esta humanidad es como se anulan las causas que llevan al terrorismo.

O que motivou o 11 de setembro

Alguém precisa ser desumano para não condenar os ataques de 11 de setembro contra as Torres Gêmeas e o Pentágono por parte da Al-Qaeda e cruel ao não mostrar solidariedade para com as mais de três mil vítimas do ato terrorista.

Dito isto, precisamos ir mais fundo na questão e nos perguntar: por que aconteceu este atentado minuciosamente premeditado? As coisas não acontecem simplesmente porque alguns tresloucados se enchem de ódio e cometem tais crimes contra seus desafetos políticos. Deve haver causas mais profundas que a persistir continuarão alimentar o terrorismo.

Se olharmos a história de mais de um século, nos damos conta de que o Ocidente como um todo e particularmente os EUA humilharam os países muçulmanos do Oriente Médio. Controlaram os governos, tomaram-lhe o petróleo e montaram imensas bases militares. Deixaram atrás de si muita amargura e raiva, caldo cultural para a vingança e o terrorismo.

O terrível do terrorismo é que ele ocupa as mentes. Nas guerras e guerrilhas precisa-se ocupar o espaço físico para efetivamente triunfar. No terror não. Basta ocupar as mentes, distorcer o imaginário e introjetar medo. Os norte-americanos ocuparam fisicamente o Afeganistão dos talibãs e o Iraque. Mas os talibãs ocuparam psicologicamente as mentes dos norte-americanos. Infelizmente se realizou a profecia de Bin Laden, feita a 8 de outubro de 2002: “os EUA nunca mais terão segurança, nunca mais terão paz”. Hoje o país é refém do medo difuso.

Para não deixar a impressão de que seja anti-norteamericano, transcrevo aqui parte da advertência do bispo de Melbourne Beach na Florida, Robert Bowman, que antes fora piloto de caças militares e realizara 101 missões de combate na guerra no Vietnã. Endereçou uma carta aberta ao então presidente Bill Clinton que ordenara o bombardeio de Nairobi e Dar es-Salam onde as embaixadas norte-americanas haviam sido atacadas pelo terrorismo. Seu conteúdo se aplica também a Bush que levou a guerra ao Afeganistão e ao Iraque e continuada por Obama. A carta ainda atual foi publicada no católico National Catholic Reporter de 2 de outubro de l998 sob o título: “Por que os EUA são odiados?” (Why the US is hated?) tem esse teor:

“O Senhor disse que somos alvos de ataques porque defendemos a democracia, a liberdade e os direitos humanos. Um absurdo! Somos alvo de terroristas porque, em boa parte no mundo, nosso Governo defende a ditadura, a escravidão e a exploração humana. Somos alvos de terroristas porque nos odeiam. E nos odeiam porque nosso Governo faz coisas odiosas. Em quantos países agentes de nosso Governo destituíram líderes escolhidos pelo povo trocando-os por ditaduras militares fantoches, que queriam vender seu povo para sociedades multinacionais norte-americanas!

Fizemos isso no Irã, no Chile e no Vietnã, na Nicarágua e no resto das repúblicas “das bananas” da América Latina. País após país, nosso Governo se opôs à democracia, sufocou a liberdade e violou os direitos do ser humano. Essa é a causa pela qual nos odeiam em todo o mundo. Essa é a razão de sermos alvos dos terroristas.

Em vez de enviar nossos filhos e filhas pelo mundo inteiro para matar árabes e, assim, termos o petróleo que há sob sua terra, deveríamos enviá-los para reconstruir sua infra-estrutura, beneficiá-los com água potável e alimentar as crianças em perigo de morrer de fome. Essa é a verdade, senhor Presidente. Isso é o que o povo norte-americano deve compreender”.

A resposta acertada, não foi combater terror com terror à la Bush, mas com solidariedade. Membros das vítimas das Torres Gêmeas foram ao Afeganistão para fundar associações de ajuda e permitir que o povo saísse da miséria. É por essa humanidade que se anulam as causas que levam ao terrorismo.

Leonardo Boff é autor de Fundamentalismo,Terrorismo, Religião e Paz, Editora Vozes, Petrópolis 2009

La Tierra se defiende:hace disminuir el crecimiento

Hoy está ampliamente aceptada y ya entró en los manuales de ecología más recientes (cf.R. Barbault, Ecologia Geral, Vozes, Petrópolis 2011) la idea de la Tierra viva. Fue propuesta por primera vez por el geoquímico ruso W.Vernadsky en la década de 1920 y retomada en los años de 1970 con más profundidad por J. Lovelock, y entre nosotros por J. Lutzenberger, llamándola Gaia. Con esto se quiere significar que la Tierra es un gigantesco superorganismo que se autorregula y hace que todos los seres se interconecten y cooperen entre sí. Nada es dejado de lado, pues todo es expresión de la vida de Gaia, inclusive las sociedades humanas, sus proyectos culturales y sus formas de producción y consumo. Al generar al ser humano, consciente y libre, la misma Gaia se puso en peligro. El ser humano está llamado a vivir en armonía con ella, pero también puede romper el lazo de pertenencia. Ella es tolerante, pero cuando la ruptura se vuelve dañina para el todo el conjunto, nos da amargas lecciones. Podemos sentirlas ya ahora.

Todo el mundo se está lamentando del bajo crecimiento mundial, especialmente en los países centrales. Las razones aducidas son múltiples, pero para una visión de la ecología radical, tal hecho resulta de una reacción de la propia Tierra ante la excesiva explotación por el sistema productivista y consumista de los países industrializados. La agresión al sistema-Tierra se ha llevado muy lejos hasta el punto de que, como aseguran algunos científicos, hemos inaugurado una nueva era ecológica: el antropoceno, en la que el ser humano, como fuerza geológica destructiva, está acelerando la sexta extinción en masa, que está en curso desde hace milenos. Gaia se está defendiendo, debilitando las condiciones de ese mito arraigado en todas las sociedades actuales, incluida la de Brasil: el crecimiento, el mayor posible, con consumo ilimitado.

Ya en 1972, el Club de Roma se daba cuenta de los límites del crecimiento, que la Tierra no puede soportar más. Necesita un año y medio para reponer lo que extraemos de ella en un año. Por lo tanto, el crecimiento es hostil a la vida y hiere la resiliencia de la Madre Tierra. Pero no sabemos ni queremos interpretar las señales que ella nos da. Queremos crecer más y más, y consecuentemente consumir sin freno. El informe «Perspectivas Económicas Mundiales» del FMI, prevé para 2012 un crecimiento mundial del 4,3%. Es decir, vamos a sacar más riquezas de la Tierra, desequilibrándola, como demuestra el calentamiento global.

La «Evaluación Sistémica del Milenio» realizada entre 2001 y 2005 por la ONU, al constatar la degradación de los principales factores que sostienen la vida, advirtió: o cambiamos de ruta o hacemos peligrar el futuro de nuestra civilización.

La crisis económico-financiera de 2008, que ha vuelto ahora en el 2011, refuta el mito del crecimiento. Hay una ceguera generalizada, de la que no escapan ni siquiera los 17 premios Nobel de economía, como se vió recientemente en su encuentro del Lago Lindau, en el sur de Alemania. Excepto J. Stiglitz, todos estaban de acuerdo en sostener que el marco teórico de la economía actual no ha tenido ninguna responsabilidad en la crisis actual (Página 12, B. Aires, 28/08/2011). Por eso, ingenuamente postularon seguir la misma ruta de crecimiento, con correcciones, sin darse cuenta de que están siendo malos consejeros.

Es importante reconocer un dilema de difícil solución: hay regiones del planeta que necesitan crecer para atender demandas de pobres, obviamente cuidando de la naturaleza y evitando la incorporación de la cultura del consumismo; y otras regiones superdesarrolladas tienen que ser solidarias con las pobres, controlar su crecimiento, tomar solamente lo que es natural y renovable, restaurar lo que han devastado y devolver más de lo que sacaron para que las futuras generaciones también puedan vivir con dignidad junto con la comunidad de vida.

La reducción del crecimiento es una reacción sabia de la propia Tierra que nos envía este recado: «Olviden la idea desaforada del crecimiento, pues éste es como un cáncer que va a corroer todas las fuentes de la vida. Busquen el desarrollo humano de los bienes intangibles, que este sí puede crecer sin límites, como el amor, el cuidado, la solidaridad, la compasión, la creación artística y espiritual».

No creo equivocarme pensando que hay oídos atentos a este mensaje y que haremos la travesía anhelada.