Lo nuevo normal climático – el fin de la especie y la salvación cristiana: respuesta a un desafío

Leonardo Boff/Pedro de Oliveira

Un entrañable amigo, reconocido sociólogo, Pedro Ribeiro de Oliveira de Juiz de Fora:MG, tal vez el único que lee todo lo que escribo, me critica y mejora mis ideas, se dejó impactar (helás!)con mi reciente artículo “Lo nuevo normal climático es amenazador” que trata del cambio irreversible del régimen climático de la Tierra que podrá poner en peligro el futuro de la vida humana. Como es un cristiano crítico y serio me escribió esta provocación que supongo será la de muchos lectores y lectoras. Me permito transcribir su email en su forma coloquial y después mi respuesta.

Pregunta de Pedro Ribeiro de Oliveira:

Leonardo, mi hermano,

Acabo de leer tu texto “Lo nuevo normal es amenazador” soltando los perros sobre la inevitable catástrofe climático-ambiental que se está abatiendo sobre la Tierra y quiero sugerirte/pedirte una reflexión teológica sobre la Salvación. ¿Es que ni Jesús puede salvar a la humanidad? ¿Es que su Evangelio del Reino se quedó en nada? ¿Que Él sólo consigue salvar almas? ¿Será que el Hijo del Hombre, después de resucitado por el Espíritu, acabó muriendo por nada?

No sé… Si toda la especie humana, y un montón de otras que van con ella, está condenada a desaparecer, la promesa del Reinado de Dios fue solo una Esperanza que ayudó a una parte (pequeña) de la humanidad a vivir momentos felices anticipándolo en la historia. ¿Dónde está la salvación que Jesús prometió y las Iglesias cristianas han anunciado durante siglos? 

Sólo nos queda el consuelo de que, no habiendo Reinado de Dios en la historia y estando nuestros cuerpos condenados a morir, tendremos una vida eterna y etérea para nuestras almas. Pero si es así, mucha gente hizo el tonto, incluso el mismo Jesús de Nazaret: podía haber enseñado la salvación de las almas sin enfrentarse al Imperio, el Templo y la Cruz.

Como teólogo, te propongo escribir una reflexión sobre la Salvación teniendo como tema de fondo la catástrofe de la vida humana en la Tierra.

Un afectuoso abrazo 

Pedro

Pedro Ribeiro de Oliveira, sociólogo y articulador del Movimiento Fe y Política.

Respuesta de Leonardo Boff

Pedro, amigo-hermano,

Yo creo que Jesús no vino a cambiar el curso de la evolución. 

Si te cuento la historia de la vida te darás cuenta de que al formarse los continentes (a partir del único gran continente Pangea) hace 230 millones de años, entre el 75-95% de todas las especies de seres vivos desaparecieron. Pero la Tierra guardó semillas (los quintillones y quintillones de micoroorganismo escondidos en el suelo y a salvo de cualquier amenaza). La Tierra se demoró 10 millones de años para rehacer la biodiversidad. La rehizo y enfrentó otras grandes extinciones posteriores, como aquella de hace 67 millones de años que hizo desaparecer todos los dinosaurios después de haber vivido más de 130 millones de años sobre la Tierra, y tantas otras. Pero la vida, como una especie de plaga siempre sobrevivió. 

Nada impide que nuestra especie, que apareció la última en el proceso de la evolución, violenta y asesina desde el principio del mundo, llegue a su clímax y desaparezca. Pero no desaparece el Principio creador de Dios-Trinidad, de comunión y de amor. De las ruinas hará un nuevo cielo y una nueva tierra,como lo promete el Apocalipsis.

Recuerda el Viernes santo. Todos los apóstoles huyeron o le abandonaron. Sólo las mujeres, las generadoras de vida, no le abandonaron y se quedaron al pie de la cruz. El Viviente murió entre gritos de desesperación hasta entregarse, confiado, diciendo: “en tus manos entrego mi espíritu” (Lc 23,46: mi principio de vida). La resurrección, testimoniada primero por una mujer, María Magdalena, fue una insurrección contra aquella justicia y aquel mundo de muerte que lo condenó. Pero es mucho más: la resurrección anticipó el fin bueno de la historia humana y del universo. Surgió el “novísimus Adán” (1Cor 15,45).

Yo creo que el misterio pascual (vida-muerte-resurrección), especialmente el viernes santo, no sólo inspiró a Hegel para para la creación de la dialéctica (que él llama“viernes santo teórico”) sino que también nos puede inspirar a nosotros.

Podemos pasar por el viernes general y terrenal con todas sus agonías como las de Jesús. Pero no es el fin. Irrumpirá, pronto después, lo nuevo que es la resurrección. No como reanimación de un cadáver como el de Lázaro, sino como realización de todas las potencialidades escondidas en nosotros y como la irrupción realmente de aquello que el Apocalipsis atestigua: un nuevo cielo y una nueva tierra. Ellas vendrán de lo alto, es decir, de otra fuente de vida y de otra naturaleza. 

Bien dice Ernst Bloch: el verdadero génesis no está al comienzo, sino al final. Solo entonces Dios, “mirando todo lo que había hecho, halló que todo era muy bueno” (Gn 1,31). Ahora no todo es bueno, pues hay tanta maldad y desastres incomprensibles, como el de São Sebastião-SP y bajada del nivel de agua de los canales de Venecia que están prácticamente secos. Pero el fin será bueno.

Como dice el poeta portugués, Fernando Pessoa: “soñamos con un mundo que aún no experimentamos”. Ahora al final del nuevo régimen climático, el terrible piroceno (del fuego), vamos a explosionar e implosionar hacia dentro de Dios como le gustaba imaginar a Teilhard de Chardin. Experimentaremos un mundo nunca vivido antes.

Nuestra esperanza vale para la situación calamitosa actual. Reside en la resurrección de Jesús que solo comenzó pero no acabó todavía porque sus hermanos y hermanas que somos todos nosotros, no hemos llegado a la situación de él. La resurrección de Jesús es un proceso no terminado porque sus hermanos y hermanas aún no han resucitado como él.  Como lo dice san Pablo “es en la esperanza que somos salvos” (Rom 8,24).

Me gusta el evangelio original de San Marcos. Termina diciendo Jesús: “id a Galilea, allí me veréis”(16,7). Así acaba el texto. Los milagros agregados, es consenso entre los exegetas que son un añadido posterior. 

Por lo tanto, estamos todos en el camino a Galilea cuando entonces veremos al Resucitado, el Nuevo Ser se manifestará y hará de nosotros también nuevos seres, hombres y mujeres resucitados.

Esta es mi esperanza frente a las turbulencias mortales de la historia, sobre todo de la historia reciente. Lo nuevo, Cristo resucitado, acabará de resucitar y entonces se mostrará como el Cristo cósmico que llena todos los espacios de la Tierra y del universo. Y nosotros participaremos de esta novedad.

Un grande y fraterno abrazo 

Leonardo

Escribí un libro La resurrección de Cristo: nuestra resurrección en la muerte, Sal Terrae, 26ª edición, 2005.

Lo nuevo normal climático – el fin de la especie y la salvación cristiana: respuesta a un desafío

                  Leonardo Boff/Pedro de Oliveira

Un entrañable amigo, reconocido sociólogo, Pedro Ribeiro de Oliveira de Juiz de Fora-MG, tal vez el único que lee todo lo que escribo,me critica y mejora mis ideas, se dejó impactar (helás!) con mi reciente artículoLo nuevo normal climático es amenazador” que trata del cambio irreversible del régimen climático de la Tierra que podrá poner en peligro el futuro de la vida humana. Como es un cristiano crítico y serio me escribió esta provocación que supongo será la de muchos lectores y lectoras. Me permito transcribir su email en su forma coloquial y después mi respuesta también coloquial.

Pregunta de Pedro Ribeiro de Oliveira:

Leonardo, mi hermano,

Acabo de leer tu texto “Lo nuevo normal es amenazador” soltando los perros sobre la inevitable catástrofe climático-ambiental que se está abatiendo sobre la Tierra y quiero sugerirte/pedirte una reflexión teológica sobre la Salvación. ¿Es que ni Jesús puede salvar a la humanidad? ¿Es que su Evangelio del Reino se quedó en nada? ¿Que Él sólo consigue salvar almas? ¿Será que el Hijo del Hombre, después de resucitado por el Espíritu, acabó muriendo por nada?

No sé… Si toda la especie humana, y un montón de otras que van con ella, está condenada a desaparecer, la promesa del Reinado de Dios fue solo una Esperanza que ayudó a una parte (pequeña) de la humanidad a vivir momentos felices anticipándolo en la historia. ¿Dónde está la salvación que Jesús prometió y las Iglesias cristianas han anunciado durante siglos? 

Sólo nos queda el consuelo de que, no habiendo Reinado de Dios en la historia y estando nuestros cuerpos condenados a morir, tendremos una vida eterna y etérea para nuestras almas. Pero si es así, mucha gente hizo el tonto, incluso el mismo Jesús de Nazaret: podía haber enseñado la salvación de las almas sin enfrentarse al Imperio, el Templo y la Cruz.

Como teólogo, te propongo hacer una reflexión sobre la Salvación teniendo como tema de fondo la catástrofe de la vida humana en la Tierra.

Un afectuoso abrazo

Pedro

Pedro Ribeiro de Oliveira, sociólogo, autor de varios libros y articulador nacional del Movimiento Fe y Política.

Respuesta de Leonardo Boff

Pedro, amigo-hermano,

Yo creo que Jesús no vino a cambiar el curso de la evolución. 

Si te cuento la historia de la vida te darás cuenta de que al formarse los continentes (a partir del único gran continente, Pangea) hace 230 millones de años, entre el 75-95% de todas las especies de seres vivos desaparecieron. Pero la Tierra guardó semillas (los quintillones y quintillones de micoroorganismo escondidos en el suelo y a salvo de cualquier amenaza). La Tierra se demoró 10 millones de años para rehacer la biodiversidad. La rehizo y enfrentó otras grandes extinciones posteriores, como aquella de hace 67 millones de años que hizo desaparecer todos los dinosaurios después de haber vivido más de 130 millones de años sobre la Tierra, y tantas otras. Pero la vida, como una especie de plaga siempre sobrevivió. 

Nada impide que nuestra especie, que apareció la última en el proceso de la evolución, violenta y asesina desde el principio del mundo, llegue a su clímax y desaparezca. Pero no desaparece el Principio creador de Dios-Trinidad, de comunión y de amor. De las ruinas hará un nuevo cielo y una nueva tierra,como lo promete el Apocalipsis. 

Recuerda el Viernes santo. Todos los apóstoles huyeron y abandonaron a Jesús. Sólo las mujeres, las generadoras de vida, no le abandonaron y se quedaron al pie de la cruz. El Viviente murió entre gritos de desesperación hasta entregarse, confiado, diciendo: “Padre, en tus manos entrego mi espíritu”(Lc 23,46:mi principio de vida). La resurrección, testemoniada por primero por una mujer,Maria Magdalena, fue una insurrección contra aquella justicia y aquel mundo de muerte que lo condenó. Pero es mucho más:la  resurrección anticipó el fin bueno de la historia humana y del universo. Surgió el “novísimus Adán” (1Cor 15,45).

Yo creo que el misterio pascual (vida-muerte-resurrección), especialmente el viernes santo, no sólo inspiró a Hegel para para la creación de la dialéctica (que él llama“viernes santo teórico”) sino que también nos puede inspirar a nosotros.

Podemos pasar por el viernes santo general y terrenal con todas sus agonías como las de Jesús. Pero no es el fin. Irrumpirá, luego después, lo nuevo que es la resurrección. No como reanimación de un cadáver como el de Lázaro, sino como realización de todas las potencialidades escondidas en Jesús y en nosotros y como la irrupción realmente de aquello que el Apocalipsis atestigua: un nuevo cielo y una nueva tierra. Ellas vendrán de lo alto, es decir, de otra fuente de vida y de otra naturaleza. 

Bien dice Ernst Bloch: el verdadero génesis no está al comienzo, sino al final. Solo entonces Dios, “mirando todo lo que habia hecho y halló que todo estaba muy bueno”(Gn 1,31). Ahora no es todo muy bueno, pues hay tanta maldad y desastres incomprensibles, como el de São Sebastião-SP y la bajada del nivel de agua de los canales de Venecia que están practicamente secos. Pero el fin será bueno.

Como dice el mayor poeta portugués Fernando Pessoa: “soñamos con un mundo que aún no experimentamos”. Ahora al final del nuevo régimen climático, el terrible piroceno (del fuego), vamos a explosionar e implosionar hacia dentro de Dios como le gustaba imaginar a Pierre Teilhard de Chardin. Experimentaremos un mundo nunca vivido antes.

Esta nuestra esperanza vale para la situación calamitosa actual. Reside en la resurrección de Jesús que solo comenzó pero no acabó todavía porque sus hermanos y hermanas que somos todos nosotros, no hemos llegado a la situación de él. La resurrección de Jesús es un proceso no terminado porque sus hermanos y hermanas aún no han resucitado como él. Como lo dice San Paulo:”es en la esperanza que somos salvos”(Rom 8,24).

Me gusta el evangelio original de San Marcos. Termina diciendo Jesús: “id a Galilea, ahí me veréis”(Mc 16,7). Así acaba el texto. Los milagros agregados, es consenso entre los exegetas que son un añadido posterior. 

Por lo tanto, estamos todos  en el camino a Galilea cuando entonces veremos el Resucitado; el Nuevo Ser se manifestará y hará de nosotros también nuevos seres, hombres y mujeres resucitados.

Esta es mi esperanza frente a las turbulencias mortales de la historia, sobre todo de la historia reciente. Lo nuevo, Cristo resucitado, acabará de resucitar y entonces se mostrará como el Cristo cósmico que llena todos los espacios de la Tierra y del Universo. Y nosostros participaremos de esta novedad.

Un grande y fraterno abrazo

Leonardo

Escribi un libro La resurrección de Cristo y la nuestra en la muerte, Trotta,Madrid.

O novo normal climático-o fim da espécie e a salvação cristã

             Leonardo Boff/Pedro Ribeiro de Oliveira

Um entranhável amigo, sociólogo reconhecido, Pedro Ribeiro de Oliveira de  Juiz de Fora, talvez o único que lê tudo o que escrevo, se deixou impactar (helás!) com meu artigo recente:”O novo nomal ameaçador” que trata da mudança irreversível do regime climático da Terra que poderá pôr em risco o futuro da vida humana. Como é um cristão crítico e sério escreveu-me esta provocação que suponho seja de muitos leitores e leitoras. Permito-me transcrever o e-mail dele, na forma coloquial e depois a minha resposta.

Pergunta de Pedro Ribeiro de Oliveira:

Leonardo,meu irmão,

Acabo de ler seu texto “O novo normal ameaçador” soltando os cachorros sobre a inevitável catástrofe climático-ambiental que está se abatendo sobre a Terra e quero te sugerir / pedir uma reflexão teológica sobre a Salvação. Será que nem Jesus pode salvar a Humanidade? Será que seu Evangelho do Reino deu em nada? Que Ele só consegue salvar almas? Será que o Filho do Homem, depois de ressuscitado pelo Espírito, acabou morrendo à mingua?

Sei lá… Se está toda a espécie humana, e mais um monte de outras, que vão junto, condenada a desaparecer, a promessa do Reinado de Deus foi só uma Esperança que ajudou uma parte (pequena) da Humanidade a viver momentos felizes, antecipando-o na História. Cadê a Salvação que Jesus prometeu e as Igrejas cristãs anunciaram por tantos séculos?

Só nos resta o consolo de que, não havendo Reinado de Deus na História e que nossos corpos estão mesmo condenados a morrer, teremos uma vida eterna e etérea para nossas almas. Mas se assim é, muita gente fez papel de bobo, inclusive o próprio Jesus de Nazaré: ele podia ter ensinado a salvação das almas sem enfrentar o Império, o Templo e a Cruz.

Como teólogo, te proponho escrever um artigo sobre a Salvação tendo como tema a catástrofe da vida humana na Terra.

Um afetuoso abraço pra você e à Márcia.

Pedro Ribeiro de Oliveira, sociólogo e articulador do Movimento Fé e Política.

Resposta de Leonardo Boff

Pedro,meu amigo-irmão

Eu creio que Jesus não veio para mudar o curso da evolução.

Se lhe contar a história da vida, notará que ao se constituírem os continentes (a partir do único, Pangeia) há 245 milhões de anos, entre 75-95% de todas as espécies de seres vivos desapareceram. Mas a Terra guardou sementes ( os quintiliões de micoro-organismo escondidos no solo e a salvo de qualquer ameaça). A Terra demorou 10 milhões de anos para refazer a biodiversidade.E a refez e enfrentou outras grandes dizimações posteriores como aquela há 67 milhões de anos que fez desaparecer todos os dinssauros,depois de viverem mais de 120 milhões de anos sobre a Terra e outras tantas. Mas a vida, como um espécie de praga sempre sobreviveu.

Nada obsta que a nossa espécie que apareceu por último, violenta e assassina desde o começo do mundo, chegue ao seu clímax e desapareça. Mas não desaparece o poder criador de Deus-Trindade,de comunhão e de amor. Das ruínas fará um novo céu e uma nova terra.

Lembre-se da sexta-feira santa. Os apóstolos todos fugiram ou traíram. Só as mulheres, as geradores de vida, nunca o traíram e ficaram ao pé da cruz. O  Vivente morreu entre gritos de desespero até se entregar,confiante, dizendo:“em tuas mãos entrego o meu espirito” (meu princípio de vida). A ressurreição foi uma insurreição contra aquela justiça e aquele mundo de morte que o condenou.A ressurreição antecipou o fim bom da história humana e do universo. Ele é o “novíssimos Adam”1Cor 15,45). 

Eu creio que o mistério pascal (vida-morte-ressurreição), especialmente a sexta-feira santa não só  foi inspiradora para a criação da dialética por Hegel (que ele a chama de a “sexta-feira santa teórica”) mas para  nós também.

Podemos passar pela sexta-feira geral e terrenal com todas as suas agonias como as de Jesus. Mas não é o fim. Irromperá o novo que é a ressurreição. Não como reanimação de um cadáver como o de Lazaro, mas como realização de todas as potencialidades escondidas em nós e como a irrupção realmente daquilo que o Apocalipse testemunha: um novo céu e uma nova terra. Elas virão do alto, quer dizer, de outra fonte de vida.

Bem diz Ernst Bloch: o verdadeiro gênesis não está no começo, mas no fim. So então Deus, olhando para trás, dirá: tudo que foi feito é muito bom. Agora não é bom, pois há tanta maldade e desastres incompreensíveis, como o de São Sebastião e o rebaixamento das águas dos canais de Veneza. Mas o fim será bom.

Como diz nosso poeta maior Fernando Pessoa: “sonhamos com um mundo que ainda não experimentamos”. Agora no final do novo regime climático, o terrível piroceno (do fogo), explodiremos e implodiremos para dentro de Deus como gostava de imaginar Teilhard de Chardin. Experimentaremos um mundo nunca experimentado antes.

A nossa esperança vale para a atual situação calamitosa. Reside na ressurreição de Jesus que apenas começou e não acabou ainda porque seus irmãos e irmãs que somos todos nós, não chegaram à situação dele.A ressurreição de Jesus é um processo não terminado porque seus irmãos e irmãs ainda não ressuscitaram como ele.

Gosto do evangelho de São Marcos original. Ele termina Jesus, dizendo: vão à Galiléia e aí me mostrarei. E acaba assim o texto. Os milagres agregados, é consenso entre os exegetas, foram um acréscimo posterior.

Portanto, estamos todos a caminho da Galileia quando então o Novo Ser (a ressurreição) vai se manifestar e nos fazer também novos seres, homens e mulheres. Essa é  minha esperança face às turbulências mortais da história especialmente da recente.O novo, Cristo ressuscitado acabará de ressuscitar vai então se mostrar como o Cristo cósmico.

Grande e fraterno abraço e um beijo à Tereza também da parte de Márcia

Lboff

PS. Fiz um pequeno texto enviado ao novo presidente Lula, sobre a Sobrecarga da Terra (precisamos de 1,7 Terra para atender o atual consumo dos epulões, coisa que a Terra já não aguenta) e sobre o novo regime climático, pedindo que todos os ministros tomassem isso a sério em seus projetos para não vir a  perdê-los. Veja que ele começou  a falar sempre do aquecimento global. Creio que  tomou a sério a questão.

lb

Un Brasil en construcción

Leonardo Boff

“Qué Brasil queremos” nunca sale del orden del día de nuestras discusiones, especialmente en las bases que sufren el peso de un tipo de Brasil marcado por inmensas desigualdades y sangrado por el perverso gobernante de nuestra historia: Jair Bolsonaro.

Para dar consistencia al proyecto-Brasil es importante trabajar sobre tres ejes dialécticamente imbricados: la educación liberadora, la democracia integral y el desarrollo socio-ecológico.

Resumiendo, es preciso desarrollar una educación liberadora que nos abra a una democracia integral, capaz de producir un tipo de desarrollo socialmente justo y ecológicamente sostenible.

Partimos del supuesto de que la Tierra ya no tiene condiciones para soportar la depredación producida por la voracidad productivista y consumista del ethos del capital. Este orden en el desorden perdura solamente porque se utiliza la fuerza pura y dura para mantener a las grandes mayorías en estado de penuria crónica. El 18% de la población mundial consume irresponsablemente el 80% de los recursos no renovables sin sentido de solidaridad generacional ni de respeto por el patrimonio natural de toda la vida.

Con acierto señalaba Celso Furtado: «El desafío que se plantea en el umbral del siglo XXI es nada menos que cambiar el curso de la civilización, desplazar en un corto horizonte de tiempo su eje desde la lógica de los medios el servicio de la acumulación hacia una lógica de los fines en función del bienestar social, del ejercicio de la libertad y de la cooperación entre los pueblos» (Brasil, A construção interrompida, Paz e Terra 1993. p.76).

Nuevo paradigma de desarrollo

Lo que se postula aquí es un cambio del paradigma de desarrollo, indispensable para resguardar la naturaleza, salvar a la humanidad y hacer posible un proyecto-Brasil alternativo.

La Declaración de la ONU sobre el Derecho de los Pueblos al Desarrollo, del 18 de octubre de 1993, asimilaba ya esta necesidad al definir que el desarrollo es «un proceso económico, social, cultural y político abarcador, que busca la mejoría constante del bienestar de toda la población y de cada individuo en base a su participación activa, libre y significativa y en la justa distribución de los beneficios resultantes del mismo» (Declaration on the Right to Development, ECOSOC 18.10.1993). Nosotros añadiríamos, con sentido de integralidad, la dimensión psicológica y espiritual.

Por lo tanto, se postula que la economía, como producción de los bienes materiales, es un medio para posibilitar el desarrollo social, cultural y espiritual del ser humano. Es errónea y de funestas consecuencias la visión que entiende al ser humano solo como un ser de necesidades y de deseo de acumulación ilimitada, y por eso la economía como crecimiento ilimitado, como si fuese meramente un animal hambriento y no un ser creativo con hambre de belleza, de comunión y de espiritualidad. El Papa Francisco en la encíclica Laudato Si, llama a este supuesto “mentira” (n.106).

Es necesario producir y consumir lo que es necesario y decente y no producir ni consumir lo que es superfluo, excesivo y abusivo. 

Es necesario pasar de una economía de producción ilimitada a una economía multidimensional de producción de lo suficiente generoso para todos los humanos y también para todos los demás seres de la comunidad de vida a la cual pertenecemos. 

El sujeto central del desarrollo no es por lo tanto la mercancía, el mercado, el capital, el sector privado y el estado, sino el ser humano y los demás seres vivos como resaltan los principales documentos sobre ecología.

Construcción de la democracia integral

Dentro de este contexto se plantea la cuestión de la democracia integral. Primero como valor universal a ser vivido en todos los ámbitos donde el ser humano se encuentra con otro ser humano, en las relaciones familiares, comunitarias, productivas y sociales.

Después, como forma de organización política. Sería el sistema que garantiza a todos y cada uno de los ciudadanos y ciudadanas la participación activa y creativa en todas las esferas de poder y de saber de la sociedad. Esa democracia sería por definición popular (más amplia que la democracia burguesa y liberal), solidaria (no excluiría a nadie por razón de género, de raza ni de ideología), respetuosa de las diferencias (pluralista y ecuménica), socio-ecológica porque incluiría también como ciudadanos y sujeto de derechos al medio-ambiente, los paisajes, los ríos, las plantas y los animales, en una palabra, sería una democracia verdaderamente integral.

Para ser ciudadano-sujeto se exigen tres procesos: 

primero, el empoderamiento, es decir, la conquista de poder para ser sujeto personal y colectivo de todos los procesos relacionados con su desarrollo personal y colectivo; 

segundo, la cooperación que, más allá de la competición y la competitividad, el motor de la cultura del capital, hace a los ciudadanos protagonistas del bien común; 

tercero, la auto-educación continua para ejercer su ciudadanía y con-ciudadanía con otros sujetos. Como afirmaba Hannah Arendt: uno puede conocer toda la vida sin autoeducarse. 

Educación de la praxis

En este punto el desarrollo centrado en el ser humano y en la democracia integral se articula con la educación integral. La educación integral es un proceso pedagógico permanente que abarca a todos los ciudadanos en todas sus dimensiones y que tiene como objetivo educarlos en el ejercicio siempre más pleno del poder, tanto en la esfera de su subjetividad como en la de sus relaciones sociales. Sin ese ejercicio de poder solidario y cooperativo no surgirá una democracia integral ni un desarrollo centrado en la persona y en la naturaleza y por eso el único verdaderamente sostenible.

La práctica, por lo tanto, es la fuente originaria del aprendizaje y del conocimiento humano, pues el ser humano es, por naturaleza constitutiva, un ser práctico. Él no tiene la existencia como algo acabado, sino como algo a realizar, como una tarea que exige una práctica de construcción permanente. Sin tener ningún órgano especializado, él tiene que construirse continuamente a sí mismo y su hábitat mediante la práctica cultural, social, técnica y espiritual. Esto lo subrayó con profundidad el economista y educador popular Marcos Arruda, discípulo de Paulo Freire, en su libro Tornar o real possível (Vozes 2003).

Cabe reconocer que el conocimiento por sí solo no transforma la realidad; solo transforma la realidad la conversión del conocimiento en acción. Entendemos por praxis exactamente ese movimiento dialéctico entre la conversión del conocimiento en acción transformadora y la conversión de la acción transformadora en conocimiento.

Esa conversión no solo cambia la realidad, cambia también al sujeto. 

La praxis, por lo tanto, es el camino de todos en la construcción de la conciencia humana y universal. Es accesible a todos los humanos que tienen una práctica. El trabajador manual, por lo tanto, no necesita para aprender memorizar una cantidad de contenidos ilimitada. Lo esencial es que aprenda a pensar su práctica individual y social, articulando lo local con lo global y viceversa.

La educación de la praxis tiene como objetivo alcanzar esos tres objetivos principales:

La apropiación de los instrumentos adecuados para pensar su práctica individual.

La apropiación del conocimiento científico, político, cultural y espiritual acumulado por la humanidad a lo largo de la historia para garantizarle la satisfacción de sus necesidades y realizar sus aspiraciones.

La apropiación de los instrumentos de evaluación crítica del conocimiento acumulado, reciclarlo y aumentarlo con nuevos conocimientos que incluyan la afectividad, la intuición, la memoria biológica e histórica contenida en el propio cuerpo y en la psique, los sentidos espirituales como el de la ética, de la unidad del Todo, de la belleza, de la transcendencia y del amor.

Educación: la mayor revolución

Invertir en educación, como repetía siempre Darcy Ribeiro, es inaugurar la mayor revolución que podrá realizarse en la historia, la revolución de la conciencia que se abre al mundo, a su complejidad y a los desafíos de ordenación que presenta. Invertir en educación es fundar la autonomía de un pueblo y garantizarle las bases permanentes para rehacerse ante crisis que pueden destruirlo o desestructurarlo, como ha ocurrido actualmente tras la devastación del innoble gobierno Bolsonaro. Invertir en educación es invertir en calidad de vida social y espiritual de un pueblo. Invertir en educación es asegurar una productividad mayor. 

El estado brasilero nunca promovió la revolución educativa. Es rehén histórico de las élites propietarias que necesitan mantener al pueblo en la ignorancia y en la incultura para ocultar la perversidad de su proyecto social que es reproducir sus privilegios, perpetuarse en el poder.

El proyecto-Brasil, del Brasil que se está construyendo, hará de la revolución educativa su mayor instrumento, creando espacio para que el pueblo pueda expresar su alta capacidad de creación artística e inventiva práctica, en fin, para plasmarse a sí mismo como le gustaría.

*Arruda, M., y Boff, L., Globalização: desafios socioeconômicos, éticos e educativos, Vozes 2000; L.Boff, Brasil: concluir la refundación o prolongar la dependencia, Vozes 2018.