La refundación de Brasil: el anhelo que viene de las calles?

La gente que estaba en la calle en el mes de junio, de forma consciente o inconsciente, ¿qué era lo que quería? Para responder voy a apoyarme en tres citas inspiradoras.

La primera es de Darcy Ribeiro en el prefacio de mi libro El caminar de la Iglesia con los oprimidos (1998): «Nosotros los brasileños surgimos de una empresa colonial brasileña que no tenía intención de fundar un pueblo. Quería solo generar beneficios empresariales exportables con pródigo desgaste de gentes».

La segunda es de Luiz Gonzaga de Souza Lima en la última y creativa interpretación de Brasil: La refundación de Brasil: hacia una sociedad biocentrada (São Carlos 2011): «Cuando se llega al final, ahí donde terminan las carreteras, es porque ha llegado la hora de inventar otros rumbos, es el momento para una nueva búsqueda, es el momento para que Brasil se refunde: la refundación es el camino nuevo, de todos los posibles, el que vale más la pena, ya que espropio del ser humano no economizar los sueños y esperanzas; Brasil fue fundado como una empresa. Es hora de refundarlo como sociedad».(contraportada)

La tercera es del escritor francés François-René de Chateaubriand (1768-1848): «Nada es más fuerte que una idea cuando ha llegado el momento de su realización».

Mi impresión es que las mutitudinarias manifestaciones de la calle, que se hicieron sin siglas, sin carteles de movimientos y partidos conocidos y sin carro de sonido, que irrumpieron espontáneamente querían decir que estamos cansados del tipo de Brasil que tenemos y hemos heredado: corrupto, con una democracia de baja intensidad, que hace políticas ricas para los ricos y pobres para los pobres, en el que las mayorías no cuentan y pequeños grupos extremadamente opulentos controlan el poder social y político. Queremos otro Brasil, que esté a la altura de la conciencia que desarrollamos como ciudadanos y de nuestra importancia en el mundo, con la biodiversidad de nuestra naturaleza, con la creatividad de nuestra cultura y con el mayor patrimonio que tenemos, que es nuestro pueblo, mestizo, alegre, sincrético, tolerante y místico.

De hecho, hasta hoy en día Brasil fue y sigue siendo un apéndice del gran juego económico y político del mundo. Incluso políticamente liberados, todavía estamos recolonizados, pues las potencias centrales antes colonizadoras quieren mantenernos  en aquello a lo que nos condenaron siempre: ser una gran compañía neocolonial exportadora de materias primas, granos, carne, minerales, como lo afirma  en detalle Luiz Gonzaga de Souza Lima y lo reafirmó Darcy Ribeiro antes citado. De esta manera impiden que realicemos nuestro proyecto de nación independiente y abierta al mundo. Dice con fina sensibilidad social de Souza Lima: «Aunque nunca haya existiido en la realidad, hay un Brasil en el imaginario y en los sueños del pueblo brasileño. El Brasil que vive dentro de cada uno es una producción cultural. La sociedad construyó un brasil diferente del histórico real, el país del futuro, soberano, libre, justo, fuerte, pero sobre todo alegre y feliz» (p.235). En los movimientos de la calle estalló este sueño exuberante de Brasil.

Caio Prado Júnior en su Revolución brasileña (Brasiliense 1966) escribió proféticamente: «Brasil se encuentra en uno de esos momentos en que se imponen de pronto reformas y transformaciones rápidas capaces de reestructurar la vida del país de una manera compatible con sus necesidades más amplias y profundas y con las aspiraciones de la gran masa de la población que, en el estado actual, no son debidamente atendidas» (p. 2). Chateaubriand confirma que esta idea antes descrita ha madurado y ha llegado el momento de su realización. ¿No sería ese el sentido básico de las reclamaciones de tantos miles de personas en la calle? Quieren otro Brasil.

¿Sobre qué bases se hará la refundación de Brasil? Souza Lima dice que sobre lo más  fecundo y original que tenemos: la cultura brasileña. «A través de nuestra cultura el pueblo brasileño verá sus infinitas posibilidades históricas. Es como si la cultura, impulsada por un flujo creativo de gran alcance, se hubiera constituido lo suficiente para escapar de las limitaciones estructurales de dependencia, de subordinación y de los límites estrechos de la estructura socio-económica y política de la empresa-Brasil y del Estado que ella creó para sí. La cultura brasileña escapa entonces de la mediocridad de la condición, se propne a si misma en igualdad de dignidad en relación a todas las culturas, y presenta al mundo sus contenidos y sus valencias universales»(p.127).

No hay espacio aquí para detallar esta tesis original. Remito al lector/a a este libro que está en la línea de los grandes intérpretes de Brasil como Gilberto Freyre, Sérgio Buarque de Hollanda, Caio Prado Jr., Celso Furtado y otros. La mayoría de estos clásicos intérpretes miraron hacia atrás y trataron de mostrar cómo hemos construido Brasil. Souza Lima mira hacia adelante y trata de mostrar cómo se puede refundar Brasil en una nueva fase planetaria, ecozóica, rumbo a lo que él llama “una sociedad biocentrada”.

¿No serán estos miles de manifestantes los protagonistas anticipadores del ancestral y popular sueño brasileño? Que así lo quiera Dios y lo permita la historia.

Traduccion de María Jose Gavito Milano

 

 

 

Que Igreja Católica temos no Brasil? vista pelo historiador J.O. Beozzo

JOSE OSCAR BEOZZO é um dos padres mais bem preparados e inteligentes que a Igreja do Brasil possui. É teólogo, historiador, sociólogo, assessor de Comunidades Eclesiais de Base e animador da Leitura Popular da Biblia entre outras atividades. Pubicamos aqui um pequeno relato do tipo de Igreja que o Papa Francisco vai encontrar no Brasil. Ele elenca os principais desafios que merecem consideração. LBoff

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O Papa Francisco acrescentou à anterior programação de Bento XVI para a JMJ, uma peregrinação pessoal ao santuário de Aparecida. Ali, em maio de 2007, participou da V Conferência Geral do Episcopado Latino-americano e coordenou a redação do Documento de Aparecida.

Irá como peregrino ao encontro de expressão antiga, mas muito viva do catolicismo brasileiro, pois Aparecida atrai mais de 10 milhões de romeiros por ano. É um catolicismo que deita raízes no passado, com seus santuários plantados à beira dos rios – os antigos caminhos coloniais – ou ao longo do mar, por onde se escoava o açúcar dos engenhos.

Há um fio invisível que une Bom Jesus de Pirapora no rio Tietê, ao Bom Jesus da Lapa, à beira do Rio São Francisco e que alcança o santuário de São Francisco das Chagas de Canindé no Ceará ou ainda o Bom Jesus de Matosinhos em Minas Gerais e a catedral do Bom Jesus de Cuiabá, no longínquo Mato Grosso. Trata-se do mesmo catolicismo que Fafá de Belém irá evocar, ao trazer para o Papa, os ecos da grande procissão do Círio de Nazaré. Será a Virgem do mundo indígena da bacia amazônica contracenando com a Virgem negra das fazendas de café tocadas pelo braço escravo no Vale do Paraíba paulista e fluminense, ou com N.S. da Penha em Vitória e N.S. da Conceição da Praia, em Salvador. A cada 8 de dezembro, parte dali o cortejo das filhas de santo, com seus cântaros de água de cheiro, para lavar as escadarias da Igreja do Bonfim.

Esse catolicismo tradicional ganha rosto militante e libertador com as muitas Romarias da Terra e das Águas promovidas pela CPT (Comissão Pastoral da Terra) ou com o XIII Intereclesial das CEBs que acontecerá em janeiro próximo no Juazeiro do Pe. Cícero, com o tema “Justiça e Profecia a serviço da Vida” e o lema “CEBs, romeiras do Reino no campo e na cidade”.

No Rio, o Papa tocará o contraste de um catolicismo, que respaldado, na década de 30, por mais de 98% dos brasileiros que se declaravam católicos, sonhou com uma nova cristandade e erigiu no alto do Corcovado a estátua do Cristo Redentor, que devia reinar sobre a cidade e o país. Hoje o Rio é a capital estadual com o menor percentual de católicos e a maior porcentagem dos que declaram “sem religião”. Na sua periferia, os católicos viraram minoria frente aos fieis das Igrejas batistas e das muitas igrejas pentecostais. Passeando o olhar pelas favelas dos morros do Rio e na sua visita à Comunidade de Varginha, no complexo de Manguinhos, o Papa entrará em contato com uma franja do Brasil de mais de 100 milhões de afrodescendentes, mas terá  ao seu lado nas missas, uma maioria de bispos e padres de origem branca e europeia, com escassa presença negra!

Durante a JMJ, os 2 milhões de jovens que estarão com o Papa serão acompanhados ao vivo por vasta audiência no Brasil e mundo afora. Aqui reside outro rosto da Igreja, o de um catolicismo mediático, cuja face mais visível são os padres cantores e as redes católicas de TV: Rede Vida, Canção Nova, TV Aparecida, TV Século XXI, com fortes laços com a renovação carismática católica. Essas redes são, entretanto, pálida presença frente ao poder mediático de uma IURD, com a Rede Record de Televisão ou as intermináveis horas alocadas nos outros canais de TV a diferentes igrejas pentecostais.

Para a Igreja católica, são muitos os desafios de hoje: Como passar de um catolicismo tradicional e apenas nominal a um catolicismo de opção e a uma fé atuante? Como transitar de um catolicismo rural para sua vivência no contexto da cultura urbana, técnica, científica e mediática? Como implantar uma Igreja-comunidade, numa sociedade de extremado individualismo e competição? Como viver modesta e frugalmente, atentos à crise ambiental, na contramão de um consumismo sem freio nem medida? Como atuar em solidariedade com os pobres, empenho nas lutas por justiça e superação das desigualdades, discriminação racial e violência, de forma corajosa e cidadã no campo social e político, no momento em que cresce a tendências de espiritualismos desencarnados?

Como falar à juventude, depois que se rompeu o vínculo da transmissão da fé no seio das famílias, mas surgiu também renovado anseio por justiça, paz e cuidado com a criação? Como aprofundar a reflexão sobre sentido da sexualidade humana, do amor, do prazer, exercitando escuta e misericórdia frente a sofrimentos e perplexidades neste campo? Como responder ao grito das mulheres, cuja emancipação e aspiração a igual dignidade em todas as esferas da vida, não é suficientemente acolhido nas estruturas da Igreja? Como mover-se, enfim, nos espaços do crescente pluralismo religioso da sociedade brasileira, aprendendo a dialogar e a cooperar ecumenicamente para o bem comum, com todas as pessoas, nas diferentes igrejas, religiões e filosofias de vida?

* Historiador, coordenador do Centro Ecumênico de Serviços à Evangelização e Educação Popular/ CESEEP.
jbeozzo@terra.com.br

A refundação do Brasil? O sentido oculto das manifestações de rua

        

 

         O que o povo que estava na rua no mes de junho queria, em último término, de forma consciente ou inconsciente? Para responder me apoio em três citações inspiradoras.

 

A primeira é de Darcy Ribeiro no prefácio ao meu livro O caminhar da Igreja com os oprimidos((1998):”Nós brasileiros surgimos de um empreendimento colonial que não tinha nenhum propósito de fundar um povo. Queria tão-somente gerar lucros empresariais exportáveis com pródigo desgaste de gentes”.

 

A segunda é de Luiz Gonzaga de Souza Lima na mais recente e criativa interpretação do Brasil:”A refundação do Brasil: rumo à sociedade biocentrada (São Carlos 2011):”Quando se chega ao fim, lá onde acabam os caminhos, é porque chegou a hora de inventar outros rumos; é hora de outra procura; é hora de o Brasil se Refundar; a Refundação é o caminho novo e, de todos os possíveis, é aquele que mais vale a pena, já que é próprio do ser humano não economizar sonhos e esperanças; o Brasil foi fundado como empresa. É hora de se refundar como sociedade”(contra-capa).

 

A terceira é do escritor francês  François-René de Chateaubriand (1768-1848):”Nada é mais forte do que uma ideia quando chegou o momento de sua realização”.

 

Minha impressão é que as multitudinárias manifestações de rua que se fizeram sem  siglas,sem cartazes dos movimentos e dos partidos conhecidos e sem carro de som, mas irrompendo espontaneamente, queriam dizer: estamos cansados do tipo de Brasil que temos e herdamos: corrupto, com democracia de baixa intensidade, que faz políticas ricas para os ricos e pobres para os pobres, no qual as grandes maiorias não contam e pequenos grupos extremamente opulentos controlam o poder social e político; queremos outro Brasil que esteja         à altura da consciência que desenvolvemos como cidadãos e sobre a nossa importância para o mundo, com a biodiversidade de nossa natureza, com a criatividade de nossa cultura e como maior patrimônio que temos que é o nosso povo, misturado, alegre, sincrético, tolerante e místico.

 

Efetivamente, até hoje o Brasil foi e continua sendo um apêndice do grande jogo econômico e político do mundo. Mesmo politicamente libertados, continuamos sendo reconolizados, pois as potências centrais antes colonizadoras, nos querem manter ao que sempre nos condenaram: a ser uma grande empresa neocolonial que exporta commodities, grãos, carnes, minérios como o mostra em detalhe Luiz Gonzaga de Souza Lima e o reafirmou Darcy Ribeiro citado acima. Desta forma nos impedem de realizarmos nosso projeto de nação independente e aberta ao mundo.

 

Diz com fina sensibilidade social Souza Lima:”Ainda que nunca tenha existido na realidade, há um Brasil no imaginário e no sonho do povo brasileiro. O Brasil vivido dentro de cada um é uma produção cultural. A sociedade construíu um Brasil diferente do real histórico, o tal país do futuro, soberano, livre, justo, forte mas sobretudo alegre e feliz”(p.235). Nos movimentos de rua irrompeu este sonho exuberante de Brasil.

 

Caio Prado Júnior em sua A revolução brasileira (Brasiliense 1966) profeticamente escreveu: ”O Brasil se encontra num daqueles momentos em que se impõem de pronto reformas e transformações capazes de reestruturarem a vida do país de maneira consentânea com suas neessidades mais gerais e profundas e as espirações da grande massa de sua população que, no estado atual, não são devidamente atendidas”(p. 2). Chateaubriand confirma que esta idéia acima exposta madurou e chegou ao momento de sua realização. Não seria sentido básico dos reclamos dos que estavam, aos milhares, na rua? Querem um outro Brasil.

 

Sobre que bases se fará a Refundação do Brasil? Souza Lima diz que é sobre aquilo que de mais fecundo e original temos: a cultura brasileira.”É através de nossa cultura que o povo brasileiro passará a ver suas infinitas possibilidades históricas. É como se a cultura, impulsionada por um poderoso fluxo criativo, tivesse se constituído o suficente para escapar dos constrangimentos estruturais da dependência, da subordinação e dos limites acanhados da estrutura socioeconômica e política da empresa Brasil e do Estado que ela criou só para si.   A cultura brasileira então escapa da mediocridade da condição periférica e se propõe a si mesma com pari dignidade em relação a todas as culturas, apresentando ao mundo seus conteúdos e suas valências universais”(p.127).

 

Não há espaço aqui para detalhar esta tese original. Remeto o leitor/a a este livro que está na linha dos grandes intérpretes do Brasil a exemplo de  Gilberto Freyre, de Sérgio Buarque de Hollanda, de Caio Prado Jr, de Celso Furtado e de outros. A maioria destes clássicos intérpretes, olharam para trás e tentaram mostrar como se construíu o Brasil que temos. Souza Lima olha para frente e tenta mostrar como podemos  refundar um Brasil na nova fase planetária, ecozóica, rumo ao que ele chama “uma sociedade biocentrada”.

 

Não serão estes milhares de manifestantes, os protagonistas antecipadores do ancestral e popular sonho brasileiro? Assim o queira Deus e o permita a história.

 

 

 

        

 

 

 

Mensagem de São Francisco aos jovens de hoje

 São Francisco de Assis é um dos santos mais amados e populares do povo brasileiro. O novo Papa assumiu o nome de Francisco para cumprir a mesma missão que ele teve, há mais de 800 anos, a de restaurar a Igreja que estava em ruinas. O Papa Francisco tem semelhante missão: a de restaurar uma Igreja arruinada por vários tipos de escândalos internos a ela que lhe  tiraram o que de melhor tinha: a credibilidade e a confiabilidade dos fiéis. Aqui transcrevo uma imaginária mensagem de São  Francisco de Assis, por ocasião da visita do Papa Francisco de Roma à Jornada Mundial da Juventude no Rio de Janeiro. Ela está contida num livro que acabo de publicar pela editora Mar de Ideias, com o título: “Francisco de Assis e Francisco de Roma: uma nova primavera para a Igreja?”

         Assim falou São Francisco aos jovens de hoje

              Queridos jovens, meus irmãos e minhas irmãs.

         Como vocês, também fui jovem. Era filho de um rico comerciante de tecidos: Pedro Bernardone.  Com ele fui às famosas feiras do sul da França e da Holanda. Aprendi francês e conheci um pouco o mundo, especialmente a música  dos jograis e as cantigas de amor da Provence.

         Minha festiva juventude

Meu pai, muito rico, me proporcionou todas as facilidades. Eu liderava um grupo de jovens boêmios que adoravam passar muitas horas à noite nos becos das ruas, cantando poemas de amor cortês e ouvindo menestreis que narravam histórias de cavalaria. Fazíamos festins e muita algazarra. Assim se passaram vários e alegres anos.

         Depois de algum tempo, comecei a sentir um grande vazio dentro de mim. Tudo aquilo era bom, mas não me preenchia. Para superar a crise, tentei ser cavaleiro e fazer façanhas em batalhas contra os mouros. Mas no meio do caminho desisti. Entrei num mosteiro para orar e fazer penitência. Mas logo percebi que esse não era o meu caminho.

O chamado para reconstruir a Igreja em ruínas

Lentamente, porém, começou a crescer dentro de mim um estranho amor pelos pobres e profunda compaixão pelos hansenianos que viviam isolados, fora da cidade. Lembrava-me de Jesus que foi  também pobre e o muito que sofreu na cruz.

     Certo dia, quando entrei numa igrejinha, de nome São Damião, fiquei longamente contemplando o rosto chagado do Cristo Cruficado. De repente, me pareceu ter ouvido uma voz vindo dele:”Francisco, vá e repara a minha igreja que está em ruinas”

         Aquelas palavras calaram fundo no meu coração. Não conseguia esquecê-las. Comecei, com minhas próprias mãos, a reconstruir uma pequinina e velha igreja em ruinas, chamada de Porciúncula. Depois, pensando melhor, me dei conta de que aquela voz se referia à Igreja feita de homens e de mulheres, de prelados, abades, padres, não excluindo o própro Papa. Ela estava em ruína moral. Grassavam muitas imoralidades, fome de poder, acumulação de riquezas, construções de palácios de cardeais, de papas e suntuosas igrejas. Tudo aquilo que Jesus  seguramente não queria de seus seguidores.

         A descoberta do evangelho e dos pobres

Achei por bem beber da fonte genuina da reconstrução da Igreja: os evangelhos e o seguimento de Jesus pobre. Ninguém me inspirou ou mandou; mas foi Deus mesmo que me conduziu ao meio dos hansenianos. E tive imensa compaixão deles.  Aquilo que antes achava amargo, agora, pelo amor compassivo, se me tornava doce. Comecei a pregar pelos burgos as palavras de Cristo, em  língua popular que todos entendiam. Via nos olhos da pessoas que era isso que esperavam e queriam ouvir.

         Todos os seres da criação são nossos irmãos e irmãs

Nas minhas andanças me fascinava a beleza das flores, o canto dos passarinhos, o ruido das águas dos riachos. Tirava do caminho poierento a minhoca para não ser pisada. Entendi que todos tínhamos nascidos do coração do Pai de bondade. Por isso éramos irmãos e irmãs: o irmão fogo, a irmã água, o irmão e Senhor Sol e a irmã e  a Mãe Terra.

         Muitos antigos companheiros de festas e diversões se juntaram  a mim. Uma bela e querida amiga, Clara de Assis, fugiu de casa e quis compartilhar a nossa vida simples. Começamos um movimento de pobres. Nada levávamos conosco. Apenas o ardor do coração e a alegria do espírito. Trabalhávamos  nos campos ou pedíamos esmolas. Queríamos seguir os passos de Cristo humilde, pobre e amigo dos pobres. Tive a compreensão do Papa Inocêncio III que aprovou, não sem hesitações, o caminho que eu e meus companheiros queríamos seguir.

         Depois de alguns anos, já éramos uma multidão a ponto de eu não saber mais como abrigar e animar tanta gente. O resto da história vocês conhecem. Não preciso repeti-la. Com o apoio do Papa daquele tempo, criou-se a Ordem dos Frades  Menores, com diversos ramos, que persiste até os dias de hoje.

         Vejam, queridos jovens, irmãos e irmãs meus queridos. Tive uma experiência que certamente vocês, como jovens, também tiveram ou estão tendo: de roda de amigos, de festas e de folias. Portanto, temos algo em comum.      

Mas aproveito agora que estamos juntos para dizer-lhes algumas coisas que considero de suma importância para os tempos atuais.

A Mãe Terra está doente e com febre

A primeira é: como nunca antes, estamos num momento critico da história da Terra e da Humanidade. O clamor da natureza se faz ouvir de forma cada vez mais forte. Nossa querida Mãe Terra está doente e com febre, pois, já há muito tempo, a estamos superexplorando. Tiramos dela mais do que ela anualmente pode repor. O ar está contaminado, as águas poluidas, os solos envenados e nossos alimentos cada vez mais quimicalizados. O aquecimento da Terra não para de aumentar. Milhares de espécies de seres vivos, nossos irmãos e irmãs, estão desparecendo por ano: uma verdadeira devastação, ocasionada pela forma agressiva com a qual nos relacionamos com a natureza, com os seres vivos e a com própria a Terra.

Devemos urgentemente fazer uma aliança global de cuidar da Terra e uns e dos outros, caso não quisermos conhecer grandes dizimações que afetarão toda a comunidade de vida. Corremos, portanto, grande risco.  Mas se assumirmos uma responsabilidade solidária e um comportamento de cuidado com tudo o que existe e vive, poderemos escapar desta tragédia. E vamos escapar.

Colocar o coração  no centro de tudo

Uma segunda coisa preciso dizer-lhes como um irmão mais experimentado: temos que mudar a nossa mente e o nosso coração. Mudar a mente para olhar a realidade com outros olhos. Os olhos das ciências hoje nos comprovam que a Terra é viva e não apenas algo morto e sem propósito, uma espécie de baú de recursos ilimitados que podemos usar como queremos. Eles são limitados, como a energia fóssil do carvão e do petróleo, a fertilidade dos solos  e as sementes. Ela é mãe generosa. Precisa ser cuidada, amada e respeitada como o fazemos com nossas mães.               

Vocês sabem que os astronautas, lá da Lua ou de suas naves espaciais, nos testemumharam: Terra e Humanidade são inseparáveis;  formam uma única entidade, indivisível e complexa. Por isso nós, seres humanos, somos aquela porção da Terra que sente, que pensa, que ama e que venera. Somos Terra e tirados da Terra como nos dizem as primeiras páginas da Bíblia. Mas recebemos uma missão única, como se lê no segundo capítulo do Gênesis: somos colocados no Jardim do Eden, quer dizer, na Mãe Terra, para cuidar e guardar todas as bondades naturais. Somos os guardiães da herança que Deus e o universo nos confiaram e que queremos repassar para nossos filhos e netos, conservada e enriquecida.

Além da mente devemos também mudar  o nosso coração. O coração é tudo. É o lugar do sentimento profundo, do afeto caloroso e do amor sincero. O coração é o nicho de onde crescem todos os valores e se expressa o mundo das excelências. Junto com a razão intelectual que vocês tanto exercitam na escola, no trabalho e na condução da vida, existe a inteligência cordial e sensível. Ela foi, por muito tempo, colocada sob suspeita com o pretexto de que ela nos tiraria a objetividade do olhar. Puro engano. Hoje entendemos que precisamos resgatar, urgentemente, a razão cordial e sensível para enriquecer a razão intelectual. Só com a razão intelectual sem a razão cordial não vamos sentir o grito dos pobres, da Terra, das florestas e das águas. Sem a razão cordial não nos movemos para ir ao encontro dos que gritam e sofrem, a fim de socorrê-los, oferecer-lhes um ombro e salvá-los. Da razão cordial nasce a ética, aquele conjunto de valores que orientam nossa vida.

Por isso, meus queridos jovens, vocês que naturalmente são sensíveis para os grandes sonhos e para o vôo de águia na direção das alturas, cultivem um coração que sente, que se comove e que leva à ação salvadora. Essa razão cordial e sensível é mais ancestral que a inteligência intelectual. É ela que nos faz guardar as boas ou más experiências.

Proteger a Mãe Terra, cuidar da vida e optar pelos pobres

Uma terceira coisa gostaria de dizer-lhes confiadamente: importa nunca esquecer os pobres do mundo. São milhões e milhões de irmãos e irmãs que nos atualizam a paixão de Jesus. Eles devem ser reforçados em suas lutas e movimentos para se libertarem da pobreza que Deus não quer porque ela os faz morrer antes do tempo. A fome é assassina e nós não podemos permitir esse crime coletivo.  Em seguida faz-se urgente proteger a Mãe Terra e cuidar da vida. Ambas estão ameaçadas. Faz-se urgente inauguarmos uma forma nova de habitar o planeta Terra. Assim como estamos, não podemos continuar. Até agora habitávamos dominando com o punho fechado e submetendo tudo. Os novos conhecimentos foram o grande instrumento de intervenção na natureza. Em quatrocentos anos afetamos as bases naturais que sustentam a nossa vida.  Alimentamos um projeto de ilimitado progresso. E de fato trouxemos notáveis progressos e comodidades para grande maioria da humanidade. Mas hoje estamos conscientes de que a Terra, pequena e limitada, não aquenta um projeto ilimitado. Encostamos nos seus limites. Porque continuamos a forçar estes limites, a Terra responde com tufões, enchentes, secas, terremotos e tsunamis. Esse modelo agressivo de habitar o mundo, cumpriu sua missão histórica. A continuar assim, pode nos causar grandes prejuizos e eventualmente ameaçar a espécie humana. Temos que mudar se quisermos sobreviver.

No lugar do punho fechado para submeter, devemos ter a mão aberta para o cuidado essencial, para o entrelaçamento dos dedos numa aliança de valores e princípios que poderão sustentar um novo ensaio civilizatório.

Precisamos produzir, sim,  para atender as necessidades humanas. Mas temos que aprender a produzir respeitando os limites da natureza e da Terra,  tirando delas o necessário e o decente para a vida de todos, com justiça e equidade. Será uma sociedade de sustentação de toda a vida. O centro será ocupado pela vida da natureza, pela vida humana e pela vida da Terra.  A economia e a política estarão a serviço mais da vida do que do mercado.

Sejam a mudança que querem para os outros

Caros jovens: sejam vocês mesmos a mudança que querem para os outros. Comecem vocês mesmos a viver o novo, respeitando cada um dos seres da natureza, cada planta, cada animal, cada paisagem porque eles possuem um valor intrínseco e em si mesmo, independente do uso racional que fizermos deles. São nossos irmãos e irmãs. Com eles fundaremos uma convivência de respeito, de reciprocidade e de mutua ajuda para que todos possam continuar vivos neste planeta, também os mais vulneráveis para os quais devotaremos mais cuidado e amor.

Queridos irmãos e irmãs jovens: resistam à cultura da acumulação e do consumo. Pensem nos outros irmãos e irmãs que são  milhões e milhões que vivem e dormem com fome e com sede e passando por grandes padecimentos. Nunca, em nenhum dia, deixem de pensar e se preocupar com os pobres e com seu destino dramático, principalmente, das crianças inocentes.

Tenham um consumo solidário e vivam uma sobriedade compartida; façam a experiência de que com menos poderão ser mais e que a felicidade reside não no enriquecimento e numa boa profissão, mas  no compartir e tratar sempre humamente a todos os humanos, nossos semelhantes e estar em harmonia com a natureza e os ritmos da Mãe Terra.

Alimentar a dimensão da espiritualidade na vida

Por fim, caros jovens, irmãos e irmãs meus queridos: nada disso tudo que refletimos terá eficácia se não misturarmos Deus em todos os nossos empreendimentos. Ele não está em parte nenhuma, porque está em todas as partes. Mas está principalmente no coração de vocês. Dentro de cada um de vocês queima uma brasa viva e arde uma chama sagrada: é a presença misteriosa e amorosa de Deus. Ele emerge de  forma sensível no fenômeno do entusiasmo, tão forte na idade de vocês. Entusiasmo  significa ter um Deus dentro: é o Deus interior, Deus companheiro e amigo, Deus de amor incondicional.

A  nossa cultura materialista e consumista  cobriu de cinzas esta brasa e ameaça apagar a chama sagrada. Afastem essa cinza através da abertura do coração a esse Deus; reservem cada dia um momento para pensar nele, conversar com ele, queixar-se e chorar  diante dele e dirigir-lhe uma súplica. Às vezes não digam nada. Coloquem-se apenas silenciosos diante dele.  Ele poderá lhes falar e lhes suscitar bons sentimentos e luminosas intuições. Nunca abandonem Deus, porque Ele nunca os abandona e abandonará. Vivam como quem se sente na palma de sua mão. E então estarão protegidos porque Ele é Pai e Mãe de infinita ternura.

A última palavra pertence ao Deus da vida

Desde que o Filho de Deus por Jesus assumiu a nossa humanidade, ele assumiu tambem uma parte da Terra e dos elementos do universo. Portanto, estes já foram divinizados e eternizados. Nunca mais serão ameaçados. Mas nós podemos. Consolam-nos  s palavras da revelação dos dizem que Ele, Deus, é “o soberano amante da vida”(Sab 11,24).  Ele sempre ama tudo o que um dia criou. Não esquece de nenhuma criatura que nasceu de seu coração. Por isso, confiemos todos, que Ele vai proteger a nossa querida Mãe Terra e garantir o futuro da vida que é o future de vocês todos.

Não disperdicem o tempo porque ele é urgente. Desta vez não podemos chegar atrasados nem cometer erros, pois corremos o risco de não termos volta nem formas de correção dos erros cometidos. Mas não percam  o entusiasmo nem esmoreça  a  alegria do coração.  A vida sempre triunfa porque Deus é vivo e nos enviou Jesus que disse ter vindo para trazer vida e vida  em abundância.

 Era o que queria, do fundo de meu coração, lhes falar.

Por fim, faço-lhes um pedido muito especial: rezem, apoiem, colaborem com o Papa que leva o meu nome, Francisco. Ele vai restaurar a Igreja de hoje como eu tentei restaurar a Igreja do meu tempo. Sem a ajuda de vocês, se sentirá fraco e terá grandes dificuldades. Mas com o entusiasmo e o apoio de vocês, com as orações nos seus  grupos e movimentos, ele vai cumprir a missão que Jesus lhe conficou: conferir um rosto confiável à nossa Igreja e confirmar a todos na fé e na esperança. Com vocês ele será forte e irá conseguir.

Agora,  antes de nos despedirmos, lhes darei a bênção que um dia dei ao meu íntimo amigo Fei Leão, a ovelhinha de Deus:

Que Deus vos abençoe e vos guarde!

Que  Ele mostre sua face e se compadeça de vós!

Que volva o seu rosto para vós e vos dê a paz!

Que Deus vos abençoe!

 Paz e Bem

Francisco.  o Poverello e Fratello de Assis

Leonardo Boff escreveu:”Francisco de Assis e Francisco de Roma: uma nova primavera na Igreja?” Editora Mar de Idéias, Rio de Janeiro 2013.


A ressurreição no meio da uma sexta-feira santa prolongada

A ressurreição no meio da uma sexta-feira santa prolongada                               Leonardo Boff Nem o mais otimista pode negar que vivemos tempos sombrios e ameaçadores. Estamos dentro de um mundo sem regras e no interior do caos, sem termos a certeza de que esse caos possa ser generativo e não somente destrutivo. Agora estamos sob a…