Leonardo Boff: llegar a Dios a través de la física cuántica

Saiu com destaque  na edição espanhola do El Pais, um dos maiores do mundo, um resenha do livro escrito por mim por ocasião de meus 80 anos, traduzido para o espanhol pela editora Trotta:Reflexiones de un viejo teólogo y pensador. No Brasil saiu pela Editora Vozes. Trata-se de um resumo de meu pensamento de mais de 50 anos de trabalho e de reflexão. Publico-o para quem se interessar de ver uma apreciação de um conhecida jornalista espanhola Lola Galán.  LBoff

La ciencia es una aliada en el pensamiento del filósofo brasileño Leonardo Boff, referente de la teología de la liberación, que sueña con una Iglesia descentralizada con un Papa muy parecido al actual

Lola Galán

12 sep 2020 – 19:31 BRT   El  Pais edição espanhola.

Si el teólogo es un ser casi imposible, porque se ocupa de la realidad última, Leonardo Boff ha vivido en esa imposibilidad metafísica la mayor parte de su vida adulta. Y lo ha hecho alejándose lo más posible de los “teólogos perezosos” que trabajan siempre con las ideas ya establecidas. Estamos ante un filósofo que acepta los retos del conocimiento. Y aunque el nombre de Leonardo Boff (Concórdia, Brasil, 1938) está ligado para siempre a la teología de la liberación, su pensamiento se ha adentrado por otros senderos a lo largo de los años.

Sigue defendiendo esa corriente crítica con la Iglesia de poder simbolizada por el Vaticano, que surgió en los años sesenta del siglo pasado y triunfó en una América Latina sacudida por dictaduras y pobreza. Y el planteamiento osado de sus libros podría chocar de nuevo con los guardianes de la ortodoxia dogmática, como ocurrió en los años ochenta cuando publicó Iglesia: carisma y poder. Pero Boff, antiguo sacerdote franciscano, está ya fuera de la jurisdicción vaticana. Hace mucho que colgó los hábitos, y vive plácidamente, con su compañera, en una comunidad no lejos de Río de Janeiro.

Nadie puede reprocharle, por lo tanto, que su discurrir teológico se apoye en la ciencia, que entienda al ser humano como conciencia de la Tierra, y que defienda los principios de la ecoteología en un nuevo libro, Reflexiones de un viejo teólogo y pensador (editorial Trotta, 2020), donde está todo Boff, condensado en poco más de 300 páginas. Reflexiones…, que se publicó hace dos años en portugués, coincidiendo con su 80º cumpleaños, es un verdadero testamento, un compendio de todo su saber que ha ido desgranando en más de un centenar de libros. Y hasta puede leerse como un programa político. “Si no queremos estancarnos y hundirnos en el pantano de los intereses de las minorías poderosas y dominantes sobre las grandes mayorías populares, tenemos que alimentar sueños”, escribe. Él los tiene, al parecer, y quiere transmitírselos a los jóvenes que vienen detrás.

En estas páginas bien traducidas (pocos idiomas discurren tan en paralelo como portugués y español) están los temas centrales del pensamiento de Boff, empezando por Dios. Una palabra que contiene “lo ilimitado de nuestra representación y la utopía suprema de orden, de armonía, de conciencia, de pasión y de sentido supremo que mueven a las personas y a las culturas”.

Si los propios científicos, asombrados por la belleza y armonía del universo, se asoman a ese misterio (que no enigma, explica Boff), ¿por qué no habrían de valerse también de la ciencia los teólogos? El lector encontrará en este libro referencias al origen del universo y del Homo sapiens muy en la línea de Yuval Noah Harari. También nociones de física cuántica, porque Boff ha comprendido que a través de esta rama de la ciencia “se puede entender mejor al ser humano como nudo de relaciones, y al Dios cristiano, la Trinidad, que es siempre relaciones substanciales entre tres divinas personas”, explica por correo electrónico.

No es la primera vez que Boff se adentra en estos territorios. Ya lo hizo en El Tao de la liberación (Trotta, 2012), el volumen que firmó con el cosmólogo Mark Hathaway. Y no hay que olvidar que es un gran admirador del Dalái Lama, que hace tiempo subrayó la proximidad entre física cuántica y espiritualidad. Pero, por más que se empeñe, no hay forma de entender la idea de ese Dios uno y trino. Un dogma que procede más bien de la necesidad de encajar en la divinidad la figura de Jesús de Nazaret, que se autodenominó “Hijo de Dios”.

Reflexiones… habla también de la teología de la liberación, pero lo hace a la luz del mundo moderno. Si tradicionalmente esta corriente ponía en el centro de las preocupaciones de la Iglesia a los pobres, ahora su foco de interés se ha ampliado a todos los que “sufren marginación”, y esto abarca desde la propia Tierra, devastada por los humanos, a los movimientos feministas o a los colectivos LGTBI.

Es necesaria una fe vigorosa para poder ver a Dios realmente en todas las cosas, incluso en las más contradictorias: Leonardo Boff

El Boff polemista, fustigador de la Iglesia institucional, con su boato renacentista, sus liturgias incomprensibles y ese despliegue de riqueza que ha acompañado a papas y cardenales a lo largo de la historia, está también en esta nueva obra. Si acaso, se percibe en estas páginas un pulso más reposado. La institucionalización de las religiones es inevitable, viene a reconocer, y hasta imprescindible para permitir su expansión. Pero recuerda que Jesús nunca le dijo a Pedro “sobre esta piedra edificaré mi Iglesia”, sino sobre esa fe —la fe del apóstol Pedro— “edificaré mi Iglesia”.

Entre poder y carisma, Boff prefiere claramente lo segundo. La Iglesia del pueblo en la que no se imponen las jerarquías. Su sueño es una Iglesia descentralizada en comunidades vivas e independientes en la que el Papa representaría el nexo común. El actual Pontífice, descendiente de italianos como él, parece ajustarse a la perfección a la idea que tiene Boff de Papa ideal. En el libro le llena de elogios, y cita con frecuencia la encíclica ecologista Laudato si, publicada por Jorge Bergoglio en 2015 y en la que ha colaborado el propio Boff.

Y es que el “viejo pensador” sigue siendo profundamente cristiano. El sueño de la teología que proclama es aquel en el que todos “puedan librarse de todo lo que les oprime externa e internamente y vivir como hermanos y hermanas en justicia, solidaridad, respetuosos con la naturaleza y la madre Tierra, en un gran banquete, disfrutando con moderación compartida de los buenos frutos de la gran y generosa madre Tierra”. Una especie de regreso al edén. Toda una utopía con la que la humanidad viene soñando desde la noche de los tiempos. Porque el bien con mayúscu­las no ha dejado de ser una aspiración inalcanzable para los humanos.

¿Qué hacemos con el mal? Boff, el filósofo, lo acepta muy en línea con la idea de sombra de Jung, como una parte que también nos define, porque el ser humano es a la vez sapiens y demens. Tiene que coexistir con esa doble naturaleza de armonía con el cosmos y de sumisión al caos. Para el teólogo brasileño, el mal evidenciaría la condición de “no terminados” de los mortales y del mundo. “Estamos siempre en la prehistoria de nosotros mismos”, escribe. Por eso, es necesaria una “fe vigorosa para poder ver a Dios realmente en todas las cosas, incluso en las más contradictorias”. Y si somos ángeles y demonios en perpetua discordia, al menos, dice Boff, podemos esforzarnos en “domesticar los demonios que nos habitan y dar a los ángeles buenos el mayor espacio posible”

Reflexiones de un viejo teólogo y pensador

“Este precioso libro es una síntesis de la obra y el pensamiento de Leonardo Boff, el teólogo que desafió a Roma y se convirtió en símbolo planetario de la integridad moral. Boff fue uno de los pioneros de la teología de la liberación en Brasil y en América Latina: él defendió, ya desde la década de los años setenta, la opción preferente por los pobres, no como caridad o filantropía, sino como compromiso social con la lucha de los oprimidos y explotados, de los trabajadores y trabajadoras del campo y de la ciudad por su propia liberación…

A partir de los años noventa, Leonardo Boff abre un nuevo capítulo en la historia de la teología de la liberación, integrando la dimensión ecológica. El grito de los pobres y el grito de la Tierra son hermanos, y denuncian el mismo sistema destructor de vidas humanas y de la propia naturaleza…
Al leer los escritos de Leonardo se tiene la nítida impresión de estar escuchando la voz de uno de los profetas del Antiguo Testamento. Es una especie de Isaías del siglo XXI que alza su voz, sin temor ni temblor, contra los poderosos y contra el culto al becerro de oro o Baal, ídolos que exigen sacrificios humanos”.

(Del prólogo de Michael Löwy)

Para comprar el libro en español, acceda al enlace: Amazon.com

O Despertar da águia

O Despertar da Águia – o dia-bólico e o simbólico na construção da realidade

O presente livro prolonga o anterior, A águia e a galinha, e mostra como a dimensão-águia e a dimensão-galinha, ou também o sim-bólico e o dia-bólico, entram na estruturação do universo, da história e da pessoa humana. Um livro que ajuda o ser humano a ser plenamente humano.

Link do site da Livraria Vozes

Primeira parte de memorável palestra de Leonardo Boff no “Seminário da Prainha” (Institutos Teológicos ICRE e ITEP de Fortaleza, à época), falando acerca do lançamento de seu livro “O DESPERTAR DA ÁGUIA” para platéia de estudantes e professores de teologia. O StudioJVS teve a honra de fazer as filmagens.

David Quammen: o transbordamento (spillover) de um próximo vírus

Publicamos esta entrevista de um dos maiores pesquisadores de vírus do mundo: David Quammen dos Estados Unidos (Montana).Faz-nos compreender o atual Covid-19 e se não mudarmos nossa relação para com a natureza e o contacto com os animais poderemos ser assaltados por vírus ainda mais letais que poderão levar milhões de seres humanos. Ele continua fazendo alertas às autoridades políticas para estarem preparadas mas encontra ouvidos moucos. Não dão importância nem se preparam como ocorreu com o coronavírus que pegou os governos de surpresa e sem preparo de hospitais, respiradores, máscaras de outros insumos  e a  busca prévia de antivirais.Vale escutar o testemunho deste profundo conhecedor que nos pode ajudar a mudar nossa relação para com a natureza. Que futuro teremos? Ele já veio e temos que nos arranjar com essa nova situação criada pelo confinamento social, o distanciamento de conglomerações e o uso consciente de máscaras. Quando terminará? Ninguém pode dizer. Mas seguramente aprenderemos as lições do confinamento e seremos mais amigáveis para com a natureza e seus animais, portadores de vírus. LBoff

David Quammen: “Os humanos somos mais numerosos do que qualquer outro grande animal. Em algum momento haverá uma correção”

Divulgador científico e autor de ‘Spillover’ (transbordamento) explica por que os morcegos estão ligados à origem de tantos vírus, e o que faz o coronavírus tão bem-sucedido

Marc Bassets

Paris – 19 abr 2020 – 15:36 BRT

El Pais 19/04/2020

São cinco da tarde em Bozeman, pequena cidade de Montana (Estados Unidos), onde os espaços são vastos e o distanciamento social não precisa ser imposto à força, porque faz parte da paisagem desde tempos imemoriais.

David Quammen, de 72 anos, está cultivando seu jardim quando o telefone toca. “Passeamos com o cachorro pelo bairro, cumprimento os vizinhos da outra calçada e há três semanas não chego a menos de seis pés [dois metros] de outra pessoa além da minha esposa”, diz ao EL PAÍS o veterano repórter e divulgador científico que anos atrás viajou pelos quatro cantos do planeta perseguindo vírus zoonóticos, ou seja, que passam dos animais para os humanos.

O resultado foi Spillover: Animal Infections and the Next Human Pandemic (“transbordamento: infecções animais e a próxima pandemia humana” em tradução livre), ou Contagio, na tradução espanhola que a editora Debate publicará quinta-feira em ebook e em 14 de maio em papel na Espanha (o livro ainda não foi traduzido para o português). A obra fascina e assusta. Pelo que mostra: o mundo das infecções de origem animal. E pelo que prevê: uma pandemia humana muito parecida com a do vírus que causa a Covid-19. Hoje, é uma das obras de referência para entender o ente microscópico que paralisou o mundo.

Pergunta. O que está ocorrendo o surpreende?

Resposta. De modo nenhum. Tudo − o vírus procedente de um morcego que depois passa para os humanos, a conexão com um mercado na China, o fato de que se trate de um coronavírus − era previsível. É o que os especialistas que entrevistei para meu livro me diziam.

  1. Nada o surpreende?
  2. Sim, a falta de preparação dos Governos e dos sistemas públicos de saúde para enfrentar um vírus como este. Isso me surpreende e me decepciona. A ciência sabia que ia ocorrer. Os Governos sabiam que podia ocorrer, mas não se preocuparam em se preparar.
  3. Por quê?
  4. Os alertas diziam: pode ocorrer no próximo ano, em três anos, ou em oito. Os políticos diziam a si mesmos: não gastarei dinheiro por algo que pode não ocorrer durante meu mandato. É por isso que não se gastou dinheiro em mais leitos hospitalares, em unidades de terapia intensiva, em respiradores, em máscaras, em luvas.
  5. Sem essa falta de preparo, não estaríamos todos confinados?
  6. Exatamente. A ciência e a tecnologia adequadas para enfrentar o vírus existem. Mas não havia vontade política e, portanto, dinheiro, nem coordenação entre Governos locais e nacionais, e entre Governos no mundo. Também não há vontade para combater a mudança climática. A diferença entre isto e a mudança climática é que isto está matando mais rápido.
  7. Por que o morcego está ligado à origem de tantos vírus, do causador da SARS até o ebola, e também do SARS-CoV-2?
  8. Os morcegos parecem super-representados como hospedeiros naturais desses vírus perigosos. Por vários motivos. Primeiro, estão super-representados na diversidade dos mamíferos. Uma de cada quatro espécies de mamíferos é uma espécie de morcego.
  9. Isso significa que há muitos morcegos?
  10. Não se trata simplesmente de que haja muitos quanto ao número, e sim de que existe uma grande diversidade de morcegos. E é possível que cada espécie diferente de morcego tenha suas próprias espécies de vírus. Essa diversidade de espécies oferece uma ampla margem para a diversidade de vírus.
  11. Que outros motivos explicam que os morcegos sejam a origem de tantos vírus?
  12. Os morcegos vivem muito. Um do tamanho de um rato pode viver 18 ou 20 anos. Um rato vive um ou dois anos. Os morcegos aninham juntos em colônias enormes. Vi 60.000 em uma caverna, todos apertados. A longevidade e a massificação são circunstâncias ideais para que os vírus passem sem parar de um indivíduo para outro. E outra coisa: agora há indícios, embora não haja certeza absoluta, de que os morcegos têm sistemas de imunidade que evoluíram para ser mais hospitaleiros para corpos estranhos.
  13. E eles estão cada vez mais perto de áreas urbanas, não é?
  14. Sim. Principalmente os grandes morcegos dos trópicos e subtrópicos. Estamos destruindo seus habitats e eles procuram comida em áreas humanas onde haja hortas e árvores frutíferas nos parques. Tudo isto os aproxima dos humanos, o que, através de suas fezes e sua urina, aumenta as possibilidades de que os vírus se espalhem diretamente ou através dos animais domésticos.
  15. Devemos temer os morcegos?
  16. Não, não. São animais lindos, magníficos, necessários para a integridade dos ecossistemas. A solução não é nos livrarmos dos morcegos, e sim deixá-los em paz.
  17. Como?
  18. Esta pandemia é uma oportunidade para educar, para entender nossa relação com o mundo natural.
  19. Nós, humanos, somos os responsáveis pelo que está ocorrendo?
  20. Sem dúvida. Todos os humanos, todas as nossas decisões: o que comemos, a roupa que vestimos, os produtos eletrônicos que possuímos, os filhos que queremos ter, o quanto viajamos, quanta energia queimamos. Todas essas decisões pressionam o mundo natural. E essas demandas do mundo natural tendem a aproximar de nós os vírus que vivem em animais selvagens.
  21. É a vingança da natureza?
  22. Eu não diria dessa forma, porque sou um materialista darwiniano. Não personalizo a natureza. Não acredito em uma natureza com N maiúsculo capaz de vingança ou de emoções. Os humanos são mais numerosos do que qualquer outro grande animal na história da Terra. E isso representa uma forma de desequilíbrio ecológico que não pode continuar para sempre. Em algum momento haverá uma correção natural. Ocorre com muitas espécies: quando são muito numerosos para os ecossistemas, acontece algo com elas. Ficam sem comida, ou novos predadores evoluem para devorá-las, ou pandemias virais as derrubam. Pandemias virais interrompem, por exemplo, explosões de populações de insetos que parasitam árvores. Aí existe uma analogia com os humanos.
  23. Somos como esses insetos?
  24. Não. Somos muito mais inteligentes do que os insetos da selva. Devemos ser capazes de ver o que está para nos atingir e transformar o choque em um reajustamento de nossa maneira de viver neste planeta.
  25. “Oferecemos mais oportunidades do que nunca para os vírus”, o senhor escreveu.
  26. Porque somos mais e porque estamos mais conectados entre nós. Quando entramos na selva e capturamos um animal selvagem − um roedor, um morcego, um pangolim, um chimpanzé −, e esse animal tem um vírus, e esse vírus salta para nós e descobre que pode se replicar dentro de nós, e que passar de um humano para outro… quando ocorre tudo isso, esse vírus ganhou na loteria. Ele entrou por uma porta que lhe oferece uma enorme oportunidade. Porque somos 7,7 bilhões de hospedeiros em potencial para ele e porque estamos hiperconectados: a peste bubônica matou talvez um terço da população europeia, mas no século XIV não podia passar para a América do Norte nem para a Austrália. O vírus que causa a Covid-19 é um dos mais bem-sucedidos do planeta, juntamente com a cepa pandêmica do HIV. E nós o convidamos a ser tão bem-sucedido.
  27. O que o senhor aprendeu nos últimos três meses sobre os vírus?
  28. Algo que me surpreende é que, até agora, este vírus não está evoluindo muito rápido. Alguns cientistas, como Trevor Bedford em Seattle, coletaram amostras de várias pessoas em diversos momentos e em diferentes partes do mundo e desenharam uma árvore genealógica do vírus. Descobriram que os genomas do vírus não variam muito no espaço e no tempo. O vírus não muda porque não precisa fazer isso. Está sendo tão bem-sucedido − passando de um humano para outro, em todos os países do planeta − que, do ponto de vista da evolução, não está submetido a nenhuma pressão para mudar: já se dá bem sendo como é.
  29. Durante quanto tempo ele pode se dar tão bem?
  30. Até que tenhamos uma vacina. Nesse momento, é possível que tente evoluir. Não é que realmente tente, porque não tem intenção, é apenas um vírus. Mas, por seleção natural, é possível que, acidentalmente, encontre maneiras de driblar a vacina. E então começará a corrida para encontrar vacinas novas e melhores. Mas é o que já fazemos com a gripe: precisamos de uma vacina nova todos os anos, porque muda constantemente.
  31. Enquanto isso, o distanciamento social e o confinamento têm um efeito no vírus?
  32. Sim. Quando nos confinamos, retiramos dele a oportunidade de se espalhar da forma tão ampla e intensa como fez até agora. Uma maneira de pensar sobre pandemias é a seguinte. Em toda população de vítimas potenciais, há pessoas suscetíveis ao vírus. Há pessoas infectadas pelo vírus. Há pessoas mortas. E há pessoas que se recuperaram. E, uma vez recuperadas, é mais difícil que sejam reinfectadas. De modo que se chega a um ponto no qual o número de mortos é alto, o número de recuperados é alto e o número de infectados ainda pode ser alto, mas o número de pessoas suscetíveis pode ser relativamente baixo e estar disperso. Nesse momento, o vírus que está nas pessoas infectadas não tem oportunidades de entrar em contato com as suscetíveis.
  33. E então?
  34. Nesse ponto, a pandemia tende a terminar.

 

Francisco de Asís, icono ecológico de una relación fraternal con cada ser de la naturaleza

La Covid-19 nos remite a un problema ecológico: la reacción de la Madre Tierra y de la naturaleza que, como entes vivos, han reaccionado contra la agresión sistemática que sufren desde hace siglos por parte del voraz proceso productivista que no respeta los límites de sostenibilidad y ha destruido los hábitats de los virus. Estos buscan en otros animales o en nosotros los humanos un nuevo hábitat, de cuyas células se alimentan. Es consecuencia del tipo de civilización científico-técnica que creamos a partir del siglo XVII que trataba a la Tierra y a la naturaleza sin propósito, y cuyo único valor era estar a disposición del uso de los seres humanos, para sacar ventajas de todo tipo, especialmente, económicas.

La visión secular de la Tierra como Magna Mater y Pachamama fue abandonada. Fué considerada como un baúl de recursos ilimitados en función de un proyecto de desarrollo tambien ilimitado, lo que es “una mentira” según la Laudato Si (n.106) por que un planeta pequeño y limitado no soporta un proyecto ilimitado .Sólo modernamente con la nueva cosmología y biología se ha recuperado la noción de la Tierra como un Super Ente vivo que se autoorganiza sistémicamente para mantenerse vivo y producir siempre vida, denominada Gaia.

Hoy, con la Covid-19, la concepción de la Tierra-Gaia y Pachamama de los pueblos andinos, ha adquirido relevancia. Nos muestra la urgencia de rehacer el contrato natural con ella, violado hace mucho, si queremos frenar su contraataque contra la humanidad. Ella ha enviado ya una gama de virus, entre ellos el actual coronavirus, que por primera vez está asolando a todo el planeta. Tales virus, junto al calentamiento global y otros eventos extremos son señales enviadas por la Madre Tierra para que reflexionemos y cambiemos nuestra forma da habitar en ella y nuestro modo destructivo de producción.

La lección que hay que sacar de estas señales es que debemos volver a sentirnos parte de la naturaleza y no sus dueños, y que nosotros los humanos somos la porción inteligente de la Tierra con la misión de cuidar de ella, como condición de nuestra propia supervivencia.

Para eso necesitamos figuras ejemplares que nos muestren que otra relación amigable y no destructiva para con la Madre Tierra y para con la naturaleza es posible. En verdad, es la única que se revela benéfica para ambas partes de este contrato natural.

En Occidente surgió un cristiano de excepcional calidad humana y religiosa que vivió una profunda fraternidad universal con todos los seres de la naturaleza: Francisco de Asís (1284-1226).

En su encíclica de ecología integral, Laudato Si: sobre el cuidado de la Casa Común, el Papa Francisco presenta a San Francisco «como el ejemplo por excelencia del cuidado de lo que es frágil, vivido con alegría y autenticidad. Es el patrono de todos los que estudian y trabajan en el campo de la ecología, amado también por muchos que no son cristianos» (n.10). Dice todavía más: «Corazón universal, para él cualquier criatura era una hermana, unida a ella por lazos de cariño; por eso se sentía llamado a cuidar de todo lo que existe… hasta de las hierbas silvestres que debían tener su lugar en el huerto» de cada convento de los frailes (n.11.12).

El historiador Lynn White Jr. en 1967 en su divulgado artículo “Las raíces históricas de nuestra crisis ecológica” acusaba al judeocristianismo, por causa de su visceral antropocentrismo, de ser el factor principal de la crisis que en los días actuales se ha transformado en un clamor. Por otro lado, reconocía que ese mismo cristianismo tenía un antídoto en la mística cósmica de San Francisco de Asís. Para reforzar la idea sugería que fuese proclamado “patrono de los ecologistas”, cosa que hizo el Papa Juan Pablo II  el día 29 de Noviembre de 1979.

Efectivamente, todos sus biógrafos como Tomas de Celano, San Buenaventura, la Leyenda Perusina y otras fuentes de la época, afirman «la amigable unión que Francisco establecía con todas las criaturas; se llenaba de gozo inefable todas las veces que miraba el sol, contemplaba la luna y dirigía su mirada a las estrellas y al firmamento».

Daba el dulce nombre de hermanos y hermanas a cada criatura, a las aves del cielo, a las  flores del campo y hasta al feroz lobo de Gubbio. Construía fraternidad con los más discriminados como los hansenianos (leprosos) y con todas las personas, como el sultán Melek el Kamel de Egipto con quien mantuvo largos diálogos y mutuamente se admiraban.

En el hombre de Asís todo viene rodeado de cuidado, simpatía y ternura.

El filósofo Max Scheler en su conocido estudio sobre “La esencia y las formas de simpatía” (1926) le dedica brillantes y profundas páginas. Afirma que «nunca en la historia de Occidente surgió una figura con tales fuerzas de simpatía y de emoción universal como encontramos en San Francisco. Nunca más se pudo conservar la unidad y la entereza de todos los elementos como en San Francisco, en el ámbito de la religión, de la erótica, de la actuación social, del arte y del conocimiento» (1926, p.110). Tal vez por esta razón Dante Alighieri lo llamó el “sol de Asís” (Paraíso XI, 50).

Esta experiencia cósmica adquirió una forma genial en su “Cántico al hermano Sol”. Ahí encontramos una síntesis acabada entre la ecología interior con la ecología exterior.

Como mostró el filósofo y teólogo francés, el franciscano Éloi Leclerc (+1977), superviviente de los campos de exterminio nazi, para él los elementos exteriores como el sol, la tierra, el fuego, el agua, el viento y otros no eran apenas realidades objetivas sino realidades simbólicas, emocionales, verdaderos arquetipos que dinamizan la psique en el sentido de una síntesis entre el exterior y el interior y una experiencia de unidad con el Todo.

Estos sentimientos, nacidos de la razón sensible y de la inteligencia cordial, son urgentes hoy si queremos rehacer la alianza de sinergia y de benevolencia con la Tierra y sus ecosistemas.

El gran historiador inglés Arnold Toynbee reflexionó acertadamente: «Para mantener la biosfera habitable durante otros dos mil años, nosotros y nuestros descendientes tenemos que olvidarnos del ejemplo de Pedro Bernardone (padre de San Francisco), gran empresario de tejidos del siglo XIII, y de su bienestar material, y empezar a seguir el modelo de su hijo, Francisco, el más grande de todos los hombres que hayan vivido en Occidente. El ejemplo que nos da San Francisco es que los occidentales debemos imitarlo con todo nuestro corazón, porque es el único occidental que puede salvar la Tierra» (El País, 1972, p. 10-11).

Hoy San Francisco se ha convertido en el hermano universal que está más allá de las confesiones y culturas. La humanidad puede enorgullecerse de haber tenido un hijo con tanto amor, con tanta ternura y con tanto cuidado por todos los seres, por pequeños que parecieran.

Él es una referencia espontánea de una actitud ecológica que confraterniza con todos los seres, convive amorosamente con ellos, los protege contra las amenazas y los cuida como hermanos y hermanas. Él supo descubrir a Dios en las cosas. Acogió con jovialidad las enfermedades y las contradicciones de la vida. Llegó a llamar hermana a la propia muerte. Estableció una alianza con las raíces más profundas de la Tierra y con gran humildad se unía a todos los seres para cantar loores con ellos y no solo a través de ellos, como dice en su Cántico, a la belleza y a la integridad de la creación.

Como arquetipo, Francisco penetró en el inconsciente colectivo de la humanidad, en Occidente y en Oriente y desde allí anima las energías bienhechoras que se abren a la relación amorosa con todas las criaturas, como si estuviésemos aún en el paraíso terrenal (cf.L.Boff, Francisco de Assis: saudade do paraíso, Vozes 1986).

Él nos muestra que no estamos condenados a ser los agresores pertinaces de la naturaleza sino su ángel bueno que protege, cuida y transforma la Tierra en una Casa Común de todos, la comunidad humana y terrenal. Él suscita en nosotros la saudade de una integración que perdimos por causa de la ruptura que establecimos con la naturaleza y por ende con el Creador. Con él nos convencemos de que, por todos los lados, hay todavía señales del paraíso terrestre que nunca se perdió totalmente.

El espíritu de San Francisco, el hermano universal, podemos recrearlo dentro de nuestro interior e irradiarlo hacia el exterior, como lección aprendida del confinamiento social forzado.

*Leonardo Boff es ecoteólogo, filósofo y ha escrito: Francisco de Assis: ternura e vigor, 12 edição, Vozes 2009. San Francisco de Asís, ternura y vigor, 8ª edición, Sal Terrae 2009.

Traducción de Mª José Gavito Milano