Fiocruz, Fratelli tutti y el Papa Francisco

Leonardo Boff

Fiocruz (Fundación Oswaldo Cruz) con 120 años de existencia es una referencia internacional en ciencia y tecnología en ciencias biológicas y de la salud, especialmente en salud pública. En este tiempo de pandemia de la Covid-19 ha desempeñado un papel fundamental en el esclarecimiento de la acción del virus y también en la producción de una vacuna en colaboración con la universidad de Oxford. En el ámbito de Seminarios Avanzados de Salud Global y Diplomacia de la Salud se solicitó un debate sobre la encíclica social Fratelli tutti del Papa Francisco.

Los científicos, animados por la presidenta de esta magna institución, tal vez la mayor de América Latina, Nísia Trindade de Lima, organizaron un debate sobre la encíclica, conscientes de su relevancia humanitaria. En el debate estaba el presidente de la Academia Brasilera de Ciencias, Luiz Davidovich y la investigadora emérita Cecília Minayo, siendo moderador el profesor emérito de la Fiocruz, Paulo Marchiori Buss.

La presidenta, Nísia Trindade Lima, solicitó el apoyo del Papa Francisco. Este vino, rico y minucioso, celebrando el significado de Fiocruz, pero llegó solo al día siguiente cuando debería haber sido para la apertura del evento. Pero valió la pena este reconocimiento.

A mí me solicitaron una breve exposición sobre Fratell tutti, que acepté honrado, dada el alto significado de Fiocruz. El texto que está siendo publicado, representa lo que se expuso a los presentes. Siguió un breve e inteligente debate, valorando siempre la contribución de Fratelli tutti en el modelado de un nuevo futuro para la humanidad en la post-Covid-19. Sigue el texto de la charla.

**********************

No es difícil darse cuenta de que el Papa Francisco con la encíclica social Fratelli tutti rechaza el actual modo de vivir en la Casa Común, pues afirma “Si alguien cree que sólo se trataba de hacer funcionar lo que ya hacíamos, o que el único mensaje es que debemos mejorar los sistemas y las reglas ya existentes, está negando la realidad” (n.7).

Directamente afirma “que es una ilusión engañosa pensar que podemos creer que podemos ser todopoderosos y olvidar que estamos todos en la misma barca” (n.30). En función de eso advierte: “nadie se salva solo, sólo es posible salvarnos juntos” (n.32).) En un twitter de finales de octubre declaró: “O nos salvamos todos o no se salva nadie”.

1. El rechazo del sistema actual globalizado

Ataca directamente los cuatro pilares que sustentan el sistema mundial: el mercado en términos de economía, el neoliberalismo en términos de política, el individualismo en términos de cultura y la devastación de la naturaleza, en términos de ecología. “El mercado por si solo· afirma el Papa, “no resuelve todo, aunque a veces nos quieran hacer creer este dogma de fe neoliberal. Se trata de un pensamiento pobre, repetitivo, que propone siempre las mismas recetas ante cualquier reto que surja. El neoliberalismo se reproduce siempre igual a sí mismo… como el único camino para resolver los problemas sociales” (n.168). El individualismo es presentado “como el virus más difícil de vencer; no es capaz de generar un mundo mejor para toda la humanidad… como si, acumulando ambiciones y seguridades individuales, pudiésemos construir el bien común” (n. 105). En términos de ecología critica la destrucción de la naturaleza en razón de de acumular más y más ganancias y de las muertes que produce en la humanidad y en la naturaleza.

“La sociedad mundial tiene serias fallas estructurales que se resuelven con parches o soluciones rápidas meramente ocasionales. Hay cosas que deben ser cambiadas con reajustes profundos y transformaciones importantes” (n.179). Su propósito es acumular sin límites, dando por supuesto supuesto que los recursos naturales también serían ilimitados. Tal suposición resulta ser falsa. La Laudato Sì lo denuncia como “una mentira” (n.161), porque un planeta finito no soporta un proyecto infinito.

Conclusión: nos encontramos hoy en un mundo “sin proyecto para todos” (n.15; n.31). Sin él, todos somos rehenes del proyecto privado de los más fuertes que establece una perversa opresión económica, social y cultural sobre todas las sociedades humanas, inaugurando, según algunos científicos, una nueva era geológica, la del antropoceno, en la que el ser humano constituye la gran amenaza para la vida. 

Ese sistema no se afina con la naturaleza humana, que es esencialmente cooperativa y solidaria, como nos enseñan las neurociencias y las ciencias de la vida. El ser humano en verdad emerge como un ser de relación orientado hacia todas las direcciones, conectándose con toda la realidad, también divina.

Esta forma de habitar la Casa Común niega una de las constantes cosmológicas que preside todo el universo y sostiene a todos los seres, desde las galaxias más distantes, las estrellas y nuestra Tierra hasta cada uno de nosotros. Esta constante significa que todo está relacionado con todo y que no existe nadie fuera de la relación (Laudato Si, n. 86; 117). 

Todo esto es rechazado, práctica y teóricamente, por este sistema que atomiza las ciencias y las prácticas productivas y se ha convertido, en palabras del gran biólogo Edward Wilson, en el gran Satán de la Tierra, en lugar de ser su ángel bueno y cuidador. Se ha convertido en el meteoro rasante que mata y asesina vidas de la naturaleza y de la humanidad, una expresión usada a menudo por el Papa Francisco.

En este contexto de un sistema a la deriva, con un futuro sin futuro, el Papa Francisco propone una alternativa, basada en principios y valores ausentes en el orden actual, en plena crisis sistémica. 

¿En qué fuentes beberá los principios y valores que pueden representar una alternativa al orden/desorden actual? Busca en lo que es más humano en los humanos, porque sólo ahí se encuentra una base sólida, sostenible y personalizable. Por ser esencialmente humanos, estos valores y principios están presentes en todos los hombres y mujeres de las más diferentes culturas, adquiriendo diferentes expresiones, propias de cada tradición cultural, pero siempre como articulaciones de estos datos antropológicos básicos.

Entonces, el amor deja de ser una experiencia sólo entre dos seres que se atraen, para emerger como amor social. De la misma manera, la amistad adquiere una expresión social, “porque no excluye a nadie” (n.94), la fraternidad entre todos los humanos es sin fronteras, incluyendo, en el espíritu de San Francisco, a los demás seres de la naturaleza, ya que Francisco llamaba con el dulce nombre de hermanos y hermanas a todas las criaturas, por pequeñas que fueran; la cooperación, abierta a todos los países y culturas; el cuidado, empezando por uno mismo (n.117) se expande a todo lo que existe y vive especialmente el cuidado de la naturaleza y de la Madre Tierra; asimismo, la justicia social y la compasión universalizadas con todos los que sufren en la naturaleza y en la humanidad. Todo este mundo de excelencias está presente en el ser humano. Aquí está el nuevo paradigma que deberá prevalecer en la post-epidemia.

Estos valores se vivían sólo subjetivamente en relaciones cortas y en la privacidad de la vida. La novedad del Papa fue generalizar y universalizar lo que era subjetivo e individual.

Si observamos bien, lo que nos ha ayudado a enfrentarnos a la Covid-19 no han sido los mantras del capitalismo y el neoliberalismo. Fueron la centralidad de la vida en lugar de la búsqueda del beneficio, la interdependencia de todos con todos en lugar del individualismo, la solidaridad y la cooperación entre los pueblos en lugar de la competencia, la inclusión de todos en la Casa Común y no la afirmación de una soberanía superada por la nueva fase planetaria de la globalización, el cuidado mutuo, de la naturaleza y de la Madre Tierra, en lugar del saqueo desenfrenado de los bienes y servicios naturales, la priorización de la sociedad en lugar de la dominación de la economía y la política por el mercado, un Estado suficientemente pertrechado para satisfacer las demandas de la población en lugar del Estado mínimo. Esta inversión de valores y prioridades es la que está salvando a la humanidad de los ataques de la Covid-19.

He aquí la alternativa presentada en Fratelli tutti: “un nuevo sueño de fraternidad y amistad social… que se abre al diálogo con todas las personas de buena voluntad” (n.6).

Es importante entender el sueño aquí como lo interpretan muchos psiquiatras, como por ejemplo C.G. Jung: “como la anticipación de logros futuros” o “como la anticipación previa, a través del inconsciente colectivo, de posibilidades reales”.

La fraternidad y la amistad social serán los ejes estructuradores de toda su propuesta. El Papa se da cuenta de lo inusitado de su propuesta, reconociendo que “parece una utopía ingenua, pero no podemos renunciar a este sublime objetivo” (n.190). Dónde si no en la naturaleza humana, siempre relacionada con el todo, hay que buscar la alternativa a un tipo de sociedad inhumana y cruel con sus propios semejantes en el afán de acumular bienes materiales. Ella olvida que el ser humano no es un animal hambriento, sino un ser que tiene hambre de pan pero también otra hambre, de amor, de reconocimiento, de paz con la naturaleza, de belleza y de diálogo con el Trascendente.

2. Contraposición de dos paradigmas: señor & hermano 

Para comprender mejor la novedad de esta propuesta paradigmática, sería esclarecedor compararla con el paradigma que subyace al actual sistema mundial y que ha estado vigente durante más de dos siglos: el de los tiempos modernos.

Se acepta entre pensadores, filósofos, científicos sociales y de otras áreas de pensamiento que el ideal a perseguir y generar en los tiempos modernos, ya proyectado por los padres fundadores de los siglos XVI y XVII (Descartes, Galileo Galilei, Newton, Francis Bacon, Copérnico y otros) es el saber como poder y la voluntad de poder: poder entendido como dominación del otro, de las clases, pueblos, culturas de África, Asia y América, de la naturaleza, de los más ínfimos, los topquarks, de los átomos y de la vida misma (código genético).

Para dar eficacia al saber y al poder, se creó la tecnociencia. Esta está predominantemente al servicio del poder económico, político e ideológico, del mercado, y sólo después, de la vida. En La Laudato Sì el Papa lo somete a una rigurosa crítica (nn. 106-114). Y en Fratelli tutti, afirma con severidad: “La política no debe someterse a la economía y ésta no debe someterse a los dictados y al paradigma eficientista de la tecnocracia” (n.177). La ciencia debe hacerse con conciencia y la técnica con criterios éticos en vista del bien común y la salvaguardia de la integridad de la naturaleza y el equilibrio de la Tierra.

Hay una afirmación que sin duda se dirige a la comunidad de científicos: “Hoy existe la convicción de que, además de los desarrollos científicos especializados, es necesaria la comunicación entre disciplinas, puesto que la realidad es una, aunque pueda ser abordada desde distintas perspectivas y con diferentes metodologías. No se debe ocultar el riesgo de que un avance científico sea considerado el único abordaje posible para comprender algún aspecto de la vida, de la sociedad y del mundo” (n. 204). Sería el fundamentalismo científico como única forma de acceder a la realidad, sabiendo que la nueva epistemología, especialmente las reflexiones de Ilya Prigonine/Isabelle Stengers, él Premio Nobel de Química, que en su conocido libro La nueva alianza aprecian la articulación de los muchos conocimientos que, como ventanas, nos dan dimensiones de la realidad, desde los más populares, el de de los chamanes y otras tradiciones y, por supuesto, el científico.

La figura es la del ser humano como dominus, amo y dueño (maître et possesseur de Descartes) de todo. La naturaleza y la propia Tierra (mera res extensa) no tienen ningún valor en sí mismas, sólo en la medida en que están ordenadas al ser humano. Él está por encima de la naturaleza y no se entiende a sí mismo como parte de ella o al pie de ella. En palabras de Fratelli tutti: “es la pretensión de ser señores absolutos de la vida misma y de todo lo que existe” (n.34).

El poder como dominación violenta ha significado históricamente una devastación de las culturas como las de los pueblos mesoamericanos y los pueblos originarios, un intento de homogeneizar los hábitos de pensar, actuar, hacer política y de las distintas culturas, anulando sus diferencias. Este inquietante proyecto encontró su máxima expresión en la Shoah, “símbolo de los extremos a los que puede llegar la maldad humana” (n.247): seis millones de judíos y otros condenados a las cámaras de gas por el nazismo. Observa tristemente que “en nuestro mundo se vive una guerra mundial a pedazos” (n. 259).

En contraposición a este paradigma del dominusFratelli tutti presenta el paradigma del frater, del hermano/hermana, de donde se deriva la fraternidad universal. Incluyendo los dos géneros, sería la hermandad universal, todos, hombres y mujeres, hermanos y hermanas. Él se siente parte de la naturaleza, al pie de ella junto a los demás seres, con el imperativo ético de cuidar y guardar esa herencia sagrada (cf. Gn 2,15). Un eslabón de fraternidad une a todos los seres como lo sustenta la Carta de la Tierra (UNESCO 2003) y las dos encíclicas ecológicas del Papa Francisco. Este paradigma es aquel de los pueblos originarios y de los andinos con su bien vivir y convivir que se sienten profundamente en armonía con la naturaleza y con todo el universo. Este proyecto, sin embargo, nunca fue realizado históricamente en Occidente. De ahí su sorprendente novedad.AD

Dicho en palabras de andar por casa: el paradigma del dominus, del dueño y señor, está representado por el puño cerrado para someter mientras que el del frater es la mano abierta y extendida para la caricia esencial y para entrelazarse con otras manos y vivir la colaboración y la ética del cuidado de unos con otros y de toda la naturaleza. 

Aquí reside el gran viraje paradigmático propuesto por Fratelli tutti. No es mera proyección ensoñadora. Capta las tendencias de nuestra época y afirma que existe “un anhelo mundial de hermandad (n. 8). Bellamente sustenta que “aquí está un óptimo secreto para soñar y volver nuestra vida una bella aventura… los sueños se construyen juntos. Soñemos como una única humanidad, como caminantes de la misma carne humana, como hijos e hijas de esta misma Tierra… todos hermanos y hermanas” (n. 8).

Es importante resaltar esta contraposición de paradigmas. Urge hacer la transición del dominus al frater si queremos enfrentar con éxito las amenazas que pesan sobre el sistema-Tierra y el sistema-vida, destacadas en el detallado capítulo primero “las sombras de un mundo cerrado” (nn.9-55).

En la epidemia de la Covid-19 “se hizo evidente la incapacidad de obrar en conjunto” (n.7); “la sociedad cada vez más globalizada nos hace vecinos pero no nos hace hermanos ” (n.12); puede hacernos socios,“aquel que está asociado para determinados intereses” (n.102) pero no próximos en el sentido de la parábola del buen samaritano (n.102) detalladamente analizada por el Papa (nn.63-86).

3. Resonancias de la fraternidad universal, de la amistad social y del amor ilimitado.

Seria largo identificar las resonancias de los valores antes mencionados, cosa que hice en un estudio más detallado.

Concentrémonos en una cuestión central: cómo hacer la transición del paradigma del dueño y señor (dominus) al paradigma del hermano y la hermana (frater).

En el ensayo de una respuesta el Papa apela al principio esperanza (Ernst Bloch), que es más que una virtud porque “nos habla de una realidad que está enraizada en lo más hondo del ser humano, independientemente de las circunstancias concretas y de los condicionamientos históricos en los que vive…; ella nos abre a los grandes ideales” (n.55). 

Como ha dicho a menudo a los movimientos sociales: “no esperen nada de arriba, porque siempre viene más de lo mismo o incluso peor”. Pero “no lo hagamos solos, individualmente…; estamos llamados a invitar a otros y a encontrarnos en un “nosotros” más fuerte que la suma de pequeñas individualidades» (n.78).

Quisiera señalar, entre otros, sólo dos puntos completamente nuevos: “en la política hay lugar para el amor con ternura: a los más pequeños, los más débiles, los más pobres; sí, son nuestros hermanos y como tales debemos amarlos y tratarlos” (n. 194). La política es más que la búsqueda del poder. El poder debe ser la mediación para construir el bien común. La ternura “es el amor que se hace cercano y concreto; es un movimiento que procede del corazón y llega a los ojos, a los oídos, a las manos” (n.196).

Y la política hecha no burocrática y fríamente, sino con amabilidad es “un estado de ánimo que no es áspero, grosero, duro, sino afable, suave, que sostiene y conforta; una persona que posee esta cualidad ayuda a los demás a hacer más llevadera su existencia” (n.223).

Pero volvamos al tema: ¿cómo se hará la transición? El Papa no entra en detalles, seguramente porque sabe que hay muchos biomas para los cuales no hay una fórmula única. Que eso lo decidan los ciudadanos y las naciones. Pero plantea dos puntos interesantes, uno tomado de la tradición social de la Iglesia, el principio de subsidiariedad y el otro de la moderna discusión ecológica: el valor de la región o del biorregionalismo.

Inicialmente afirma: “Es posible comenzar desde abajo y caso por caso, luchar por lo más concreto y local hasta el último rincón de la patria y del mundo” (n.78). Pero añade: “este principio abarca la participación y la acción de las comunidades, la organización de nivel menor” (n.175), los movimientos que nacen desde abajo: todo lo que una instancia inferior puede hacer, no lo haga la instancia superior. Con esto abre el camino a iniciativas de todo tipo de grupos pequeños. Es la concreción del principio de subsidiariedad.

La otra categoría a la que dedica varios párrafos es el cultivo de la región o del biorregionalismo, ya que es “lo local lo que nos hace caminar con los pies sobre la tierra” (n. 142). Lo local debe estar siempre articulado con lo global para tener una experiencia integradora en esta nueva fase de la humanidad: “No es posible ser saludablemente local sin una sincera y cordial apertura a lo universal, para ser solidario con los dramas de los demás pueblos” (146).

Esta articulación entre lo local y lo global permite el surgimiento de la comunidad mundial, que no es el resultado de la suma de los distintos países, pero sí la propia comunión que existe entre ellos y la mutua inclusión (n.137). Este fue el gran ideal propuesto por Immanuel Kant en su última obra “Para una paz perpetua” (1793).en la cual propone una “República mundial” (Weltrepublik) fundada en la hospitalidad universal entre todos los habitantes de la Tierra y en el respeto a los derechos humanos, “la niña de los ojos de Dios”.

La viabilidad de este sueño será el gran punto de discusión de ahora en adelante. ¿Pero acaso tenemos otra alternativa sino ésta fundada en el propio ser del ser humano? Como nunca antes en la historia nos estamos confrontando a la posibilidad del fin de la especie humana. Depende de decisiones político-ético-espirituales de la humanidad dar un salto de calidad que nos alzará a un nuevo nivel de conciencia y a inaugurar un nuevo comienzo. En caso contrario iremos al encuentro de lo peor, o en el límite, haremos el camino ya recorrido por los dinosaurios. 

4. Conclusión: hombre universal, un hermano entre hermanos 

Entretanto cabe reconocer que nos encontramos sin lugar a dudas ante una emergencia planetaria. Parece que no tenemos otra alternativa que consultar lo que hay de mejor en nuestra humanidad y extraer de ella un proyecto común que podrá garantizarnos un horizonte de esperanza y unir y re-unir en la misma Casa Común.

De todos modos, estamos ante un hombre, el Papa Francisco, que por su ejemplo y por supalabra se ha elevado a la altura de uno de los mayores líderes espirituales y políticos de la humanidad, si no el mayor de todos. Se despojó de los títulos inherentes a su alta función como Papa y se ha hecho hermano de todos para hablar como hermano entre hermanos. 

A ejemplo de su patrono, Francisco de Asís, se trasformó también en un hombre universal, acogiendo a todos e identificándose con los más vulnerables e invisibles de nuestro mundo. Él suscita la esperanza de que podemos y debemos alimentar el sueño de la fraternidad sin fronteras y del amor universal. Le mueve la fe de que “Dios creó todo por amor y que es el apasionado amante de la vida” (Sab 11, 26), texto citado tres veces en la Laudato Si.

Espera que ese Dios vivo no permitirá que la humanidad, ya entronizada en el Reino de la Trinidad por la resurrección y ascensión de un hermano nuestro, Jesús de Nazaret, desaparezca así tan miserablemente. Todavía vamos a vivir y brillar.

Él ha hecho su parte. Compete a nosotros no dejar que el sueño sea solo un sueño errático, sino que sea lo que él significa, el “anticipador de realidades futuras y posibles”, el comienzo seminal de una nueva forma de habitar juntos, como hermanos y hermanas y con la naturaleza, en la misma casa común.

¿Tendremos tiempo y sabiduría para este salto? El tiempo es corto tempo, pero urge y no podemos llegar tarde, ni errar el camino porque no tenemos tiempo de corregirlo. Seguramente continuarán las “densas sombras” a las que el Pontífice se refiere en la encíclica. Pero tenemos una lámpara en la Fratelli tutti. Ella no disipa todas las “densas sombras”. Solo nos ilumina el camino que tenemos que recorrer. Y esto nos basta.

*Leonardo Boff, teólogo, filósofo, miembro de la Iniciativa Internacional de la Carta de la Tierra. 

Traducción de M.ª José Gavito Milano

O Natal de Jesus e o nosso Natal sob o Covid-19

Leonardo Boff

O Natal do ano 2020 seja talvez o mais próximo do verdadeiro Natal de Jesus sob o imperador romano César Augusto.

Este imperador ordenara um recenseamento de todo o império. A intenção não era apenas como entre nós, de levantar quantos habitantes havia. Era isso, mas o propósito era cobrar de cada habitante um imposto, cuja soma com aquele de todas as províncias se destinava a manter a pira de fogo permanentemente acesa e sustentar os sacrifícios de animais ao imperador que se apresentava e assim era venerado como deus.Tal imposição a todos do Império provocou revoltas entre os judeus.

Esse fato, mais tarde, foi usado  pelos fariseus como uma armadilha a Jesus: devia pagar ou não o imposto a César? Não se tratava do imposto comum, mas aquele que cada pessoa do império devia pagar para alimentar os sacrifícios ao imperador-deus.

Para os judeus significava um escândalo pois adoravam um único Deus, Javé, como poderiam pagar um imposto para venerar um falso deus,o imperador de Roma? Jesus logo entendeu a cilada. Se aceitasse pagar o imposto seria cúmplice da adoração a um deus humano e falso, o imperador. Se o negasse se indisporia com as autoridades imperiais negando-se a pagar o tributo em homenagem ao imperador-deus.

Jesus deu uma resposta sábia: “Dai a César o que é de César, e a Deus o que é de Deus”. E outras palavras, dai a César, um homem mortal e falso deus o que é de César: o imposto para os sacrifícios e a Deus, o único verdadeiro, o que é de Deus: a adoração.Não se trata da separação entre a Igreja e  o Estado como comumente se interpreta. A questão é outra: qual é o verdadeiro Deus, aquele falso de Roma ou aquele verdadeiro de Jerusalém? Jesus, no fundo, responde: só há um Deus verdadeiro e dêem a ele o que lhe cabe, a adoração.  Dai a Cesar,o falso deus, o que é de César: a moeda do imposto. Não misturem deus com Deus.

Mas votemos ao tema: o Natal de 2020, como nunca na história, se assemelha  ao Natal de Jesus. A família de José e de Maria grávida são filhos  da pobreza como a maioria de nosso povo. As hospedarias estavam cheias, como aqui os hospitais estão cheios de contaminados pelo vírus. Como pobres, Jesus e Maria, talvez nem pudessem pagar as despesas como, entre nós, quem não é atendido pelo SUS não tem como bancar os custos de um hospital particular. Maria estava na iminência de dar à luz.  Sobrou ao casal, refugiar-se numa estrebaria de animais. Semelhantemente como fazem tantos pobres que não têm onde dormir e o fazem sob as marquises ou, num canto qualquer da cidade. Jesus nasceu fora da comunidade humana, entre animais, como tantos de nossos irmãos e irmãs menores nascem nas periferias das cidades, fora dos hospitais e em suas pobres casas.

Logo depois de seu nascimento, o Menino já foi ameaçado de morte. Um genocida, o rei Herodes, mandou matar a todos os meninos abaixo de dois anos.Quantas  crianças, no nosso contexto, são mortas pelos novos Herodes vestidos de policiais que matam crianças sentadas na porta da casa? O choro das mãe são eco do choro de Raquel, num dos textos mais comovedores de todas as Escrituras:”Na Baixada (em Ramá) se ouviu uma voz, muito choro e gemido: a mãe chora os filhos mortos e não quer ser consolada porque ela os perdeu para sempre (cf.Mt 2,18).

De temor de ser descoberto e morto, José tomou Maria e o menino Jesus atravessam o deserto e se refugiram no Egito. Quantos hoje sob ameaça de morte pelas guerras e pela fome, tentam entrar na Europa e nos USA. Muitos morrem afogados, a maioria é rejeitada, como na catolicíssima Polônia e vem discriminda; até crianças são arrancadas dos pais e engaioladas como pequenos animais. Quem lhes enxugará as lágrimas? Quem lhes mata a saudade dos pais queridos? Nossa cultura se mostra cruel contra os inocente e contra os imigrantes forçados.

Depois que morreu o genocida Herodes, José tomou Maria e o Menino e foram esconder-se num lugarejo tão insignificante, Nazaré, que sequer consta na Bíblia. Lá o Menino “crescia e se fortalecia cheio de sabedoria“(Lc 2,40). Aprendeu a profissão do pai José, um fac-totum, construtor de telhados e coisas da casa, um carpinteiro. Era também um camponês que trabalhava o campo e aprendia a observar a natureza. Ficou lá escondido até completar 30 anos, foi quando sentiu o impulso de sair de casa e começar a pregação de uma revolução absoluta:”O tempo da espera expirou. A grande reviravolta está chegando (Reino). Mudem de vida e acreditem nessa boa notícia”(cf.Mc 1,14): uma transformação total de todas as relações entre os humanos e na própria natureza.

Conhecemos seu fim trágico. Passou pelo mundo fazendo o bem (Mc 7,37;Atos 10,39), curando uns, devolvendo os olhos a cegos, matando a fome de multidões e sempre se compadecendo do povo pobre e sem rumo na vida. Os religisos articulados com os políticos o prenderam, torturaram e o assassinaram pela crucificação.

Saiamos destas “sombras densas” como diz o Papa Fraancisco na Fratelli tutti. Voltemos o olhar desanuviado para o Natal de Jesus. Ele nos mostra a forma como Deus quis entrar na nossa história: anônimo e escondido. A presença de Jesus não apareceu na crônica nem de Jerusalém e muito menos de Roma. Devemos aceitar esta forma escolhida por Deus.  Realizou-se a lógica inversa da nossa: “toda criança quer ser homem; todo homem quer ser grande; todo grande quer ser rei. Só Deu quis ser criança”. E assim aconteceu.

Aqui ecoam os belos versos do poeta português Fernando Pessoa:

         “Ele é a Eterna Criança, o Deus que faltava.

         Ele é o humano que é natural,    

         Ele é o divino que sorri e que brinca.

É a criança tão humana que é divina”.

Tais pensamentos me trazem à memória uma pessoa de excepcional qualidade espiritual. Foi ateu,marxista, da Legião Estrangeira. De repente sentiu uma comoção profunda e se converteu.Escolheu o caminho de Jesus, no meio dos pobres. Fez-se Irmãozinho de Jesus. Chegou a uma profunda intimidade com Deus, chamando-o sempre de “o Amigo”. Vivia a fé no código da encarnação e dizia: “Se Deus se fez gente em Jesus, gente como nós, então fazia xixi, choramingava pedindo o peito, fazia biquinho por causa da fralda molhada”. No começo teria gostado mais de Maria e mais grandinho mais de José, coisa que os psicólogos explicam no processo da realização humana.

Foi crescendo como nossas crianças, observava as formingas, jogava pedras nos burros e,maroto, levantava o vestidinho das meninas para vê-las furiosas, como imaginou irreverentemene Fernando Pessoa em seu belo poema sobre o Jesus menino.

Esse homem, amigo do Amigo, “imaginava Maria ninando Jesus, fazê-lo dormir porque de tanto brincar lá fora, ficava muito excitado e lhe custava fechar os olhos; lavava no tanque as fraldinhas; cozinhava o mingau para o Menino e comidas mais fortes  para o trabalhador o bom José”.

Esse homem espiritual italiano que viveu, muitas vezes ameaçado de morte, em tantos países da América Latina e vários no Brasil, Arturo Paoli, se  alegrava interiormente com tais matutações, porque as sentia e vivia na forma de comoção do coração, de pura espiritualidade. E chorava com frequência de alegria interior. Era amigo do Papa que o mandou buscar de carro na cidadezinha uns 70 km de Roma para passarem toda um tarde e falarem da libertação dos pobres e da misericórdia divina. Morreu com 103 anos como um sábio e santo.

Não esqueçamos a mensagem maior do Natal: Deus está entre nós, assumindo a nossa condition humaine,alegre e triste. É uma criança que nos vai julgar e não um juiz severo. E esta criança só quer brincar conosco e nunca nos rejeitar. Finalmente, o sentido mais profundo do Natal é esse: a nossa humanidade, um dia assumida pelo Verbo da vida, pertence a Deus. E Deus, por piores que sejamos, sabe que viemos do pó e nos tem uma misericórdia infinita. Ele nunca pode perder, nem deixará que um filho seu ou filha sua se perderão. Assim, apesar do Covid-19 podemos viver uma discreta alegria na celebração familiar. Que o Natal nos dê um pouco de felicidade e nos mantenha na esperança do triundo da vida sobre o Covid-19.

Leonardo Boff é teólogo, filósofo e escritor e escreveu: Natal: a jovialidade e a  humanidade de nosso Deus,  Vozes 2005.

¿Qué es ser de hecho pro-vida?

                 Magali Cunha

Magali Cunha es periodista y profesora universitaria y escribe con pasión y com-pasión sobre las víctimas de las continuas violencias contra los derechos humanos, especialmente sobre inocentes niños de las periferias de nuestras ciudades, En este día 10 celebramos 72 de la proclamación solemne de la Declaración de los Derechos humanos de la ONU. Magali describe cómo esta carta se rompe en nuestros país, marcado por la violencia real que causa muertes y por la violencia simbólica en las redes digitales que difunden odio, maledicencias, mentiras y fake news. Estas hieren el espíritu y vuelven menos humanas las relaciones sociales.Lboff

No puede ser solo por las vidas de los que lucran con el gobierno,

Emily Victoria, de 4 años, y Rebeca Beatriz, de 7, vieron su vida interrumpida por una violenta intervención policial más en áreas periféricas de Río de Janeiro. Se trata de aquella que “llega siempre tirando”, como relatan los sufridos moradores. Son otras dos familias destruidas por el dolor y por la revuelta, que lloran la pérdida de sus hijas queridas y que se juntan a las de otros diez niños asesinados a tiros en la región metropolitana de Río en 2020, casi todos durante acciones de la policía.

Vida interrumpida brutalmente es también un drama recurrente en las familias de policías militares. Esta misma semana, Río de Janeiro quedó conmocionado con el asesinato del cabo Derinaldo Cardoso, de 34 años, sorprendido con un tiro en la cabeza cuando intentaba impedir un asalto en una tienda de departamentos. En el primer semestre de 2020 hubo 103 policías muertos en Brasil, 23 en actos de servicio. Esas familias enlutadas sufren con la política de guerra y no de seguridad, “la misma policía que mata es la policía que muere”, como dijo un coronel de la reserva de São Paulo. Estos profesionales sufren también con las pésimas condiciones de trabajo a las que están sometidos.

A esas tragedias se suma la de la familia de João Alberto Silveira Freitas, hombre negro muerto en noviembre pasado de forma estúpida por guardias de seguridad del supermercado Carrefour, en Porto Alegre. Una más de las innumerables víctimas del racismo de cada día practicado en Brasil, que, cuando sobreviven, cargan con esta marca en sus trayectorias.

Al mismo tiempo, otras vidas son interrumpidas de forma drástica: llega a casi 178 mil el número de muertos por Covid-19 en Brasil (números oficiales subestimados), con miles de supervivientes de la enfermedad sufriendo secuelas, sin que el país tenga noticia de una política gubernamental que traiga esperanza de superación de esta situación. D

Por el contrario, las políticas anunciadas son desesperanzadoras: esta semana supimos que el gobierno de Brasil escogió la menor cobertura posible en la alianza mundial de vacunas, la Covax. Esta iniciativa fue lanzada como una forma de garantizar que los países en desarrollo pudiesen tener acceso a las vacunas, que no quedasen solamente en manos de los países ricos. Esta alianza ofreció la posibilidad de que los gobiernos hiciesen una solicitud de vacunas que pudiera atender entre el 10 y el 50% de la población de los países. Pues bien, Brasil optó por solicitar el menor cupo de cobertura permitida, para solo el 10% de los brasileros.

Siguiendo en el área de la salud, también supimos que el gobierno de Brasil planea acabar con los programas que atienden a la población con trastornos mentales a través del Sistema Único de Salud (SUS). Cerca de 100 disposiciones, editadas por los gobiernos entre 1991 y 2014, van a ser revocadas y el SUS va siendo desmontando poco a poco. El plan es tan sórdido que puede llevarse a cabo cuando el Supremo Tribunal Federal (STF) entre en receso, lo que dificultaría las acciones contrarias al desmantelamiento.

El gobierno de Brasil también suspendió los exámenes de genotipo del SUS en personas con HIV, con sida y con hepatitis virales. El examen es esencial para definir el tratamiento adecuado para pacientes que desarrollan resistencia a medicamentos. El Ministerio de Salud informó que ofrecerá el examen solo a niños y gestantes con HIV o sida. En febrero, el Presidente de la República había dicho: “Una persona con HIV, además de ser un problema serio para ella, es un gasto para todos aquí en Brasil”. De hecho, cumple lo que dice.

También fuimos informados de que en el último año y medio ha crecido en demasía el número de crímenes en el campo, con su foco mayor en la región de la Amazonia, provocados especialmente por garimpeiros y por agropecuarios. Hay miles de casos de invasión de tierras a punta de pistola, con familias y tribus indígenas siendo forzadas a dejar sus lugares de vivienda y de trabajo para mantenerse con vida. Solamente en 2019 hubo 32 asesinatos, nueve de ellos de indígenas.

La tierra, por cierto, y toda la vida que la rodea, han sufrido horriblemente en el Brasil de hoy. El Pantanal sigue ardiendo, la Amazonia tiene una deforestación récord, no hay recuperación de la destrucción causada por los crímenes ambientales de Mariana y Brumadinho. El Ministerio de Medio Ambiente planea privatizar los parques nacionales y liberar la pesca y la explotación de las zonas preservadas.

La vida que se pierde, la vida que se pone en peligro El derecho a la vida que se niega, especialmente a los pobres. En Brasil, históricamente, los pobres son ignorados y desechables. No importa la edad, el sexo, el color, la etnia, la escolaridad, si son “gente de bien”; si son pobres, no cuentan. Considerando la política económica actual, no es necesario que tengan un presente o un futuro. Por eso, las personas de familias pobres pueden ser fácilmente asesinadas en la puerta o incluso dentro de sus casas, en las escuelas, en los supermercados, en las comisarías y prisiones, en enfermerías abarrotadas. 

Mientras tanto, leemos una publicación de la Ministra de la Mujer, la Familia y los Derechos Humanos en Twitter: “Para aquellos que todavía pretenden sorprenderse, voy a reiterar lo que ya he dicho a la prensa, a Brasil e incluso en la ONU: este es un gobierno conservador, pro-vida y pro-familia que no mide los esfuerzos para combatir la violencia. Sí, nombramos a gente pro-vida en el gobierno. Y seguirá siendo así”.

¿”Pro-vida” de quién? ¿Vida para quién? A través de los discursos y acciones del actual gobierno, de quienes se benefician de él y de sus partidarios, no es por la vida de los niños asesinados por las balas de los fusiles de la policía o la de los policías colocados en una guerra, ni la de los negros golpeados o humillados por los guardias de seguridad, ni la de los contaminados por Covid o la de los enfermos mentales, ni la de los enfermos de VIH-SIDA, ni la de los trabajadores rurales ni la de los pueblos indígenas, mucho menos la vida de los bosques, los ríos, los mares y los animales.

El derecho a la vida es un elemento fundamental para cualquier ser humano, sin distinción, sin diferenciación, según la Declaración Universal de los Derechos Humanos (DUDH), que ha celebrado este 10 de diciembre sus 72 años.

Los 30 artículos de la declaración representan un gran paso adelante para la humanidad al afirmar que todos los seres humanos tienen los mismos derechos, independientemente del color, sexo, credo, nacionalidad o cualquier otra distinción. Por lo tanto, la declaración es “universal”, es decir, se refiere a quienes viven en cualquier país, bajo cualquier tipo de gobierno, de cualquier condición social, género, edad, religión o color de piel.

En este sentido, por ejemplo, cuando el artículo 3º establece que todo el mundo tiene derecho a la vida, la libertad y la seguridad personal, se refiere tanto a quienes viven en mansiones o condominios y desean circular libremente por las ciudades, como a las poblaciones de las periferias que desean igualmente vivir en paz y tener libre acceso a todos los lugares.

La declaración ha servido de inspiración para las Constituciones Nacionales, parámetro para las acciones de la comunidad internacional frente a conflictos localizados, y ha generado asociaciones de derechos en todo el mundo. Sin embargo, las visiones y posturas extremistas en todo el mundo, alimentadas por los líderes políticos, han reducido la declaración a algo ideológico, como si fuera sólo bandera de la izquierda política.

Todo esto refleja el resentimiento de los segmentos conservadores, exclusivistas, machistas, racistas, explotadores de la población empobrecida, de quienes quieren mantener los privilegios y sostener la desigualdad entre los humanos. En este “quiénes” están los empresarios, los ruralistas, los banqueros, los propietarios y los profesionales de los medios de comunicación, que apoyan este discurso. Él está recibiendo la bienvenida de mucha gente que simplemente ignora los artículos de la declaración.

El desconocimiento del documento y su aplicación en la Constitución brasileña, por ejemplo, se refleja en la ignorancia de que los derechos humanos abarcan la seguridad alimentaria, el derecho al voto, las condiciones de trabajo justas, el derecho a la propiedad, la participación en la vida cultural y el progreso científico en una sociedad, y los deberes que cada ser humano tiene con su comunidad. Esta lista es sólo para citar algunos artículos ignorados por aquellos que nunca han leído la Declaración Universal de los Derechos Humanos y la critican sólo de oídas.

Cabe recordar que las iglesias cristianas contribuyeron significativamente a la aprobación de la declaración a través del movimiento ecuménico, que trabaja por la unidad de las iglesias en el diálogo y la cooperación con otras religiones en busca de la paz con justicia.

Muchas de estas iglesias siguen comprometidas en el diálogo y la cooperación y activas en la defensa de la aplicación de los principios de la declaración. Esto es el resultado de la comprensión de fe de que los derechos y garantías de dignidad para los seres humanos corresponden a la voluntad del Dios Creador, que “ama el mundo y a los que en él habitan”, que quiere “que todos tengan vida y vida en abundancia” (Evangelio de Juan).

En estos tiempos difíciles, vale la pena renovar la esperanza de que la ignorancia instalada por la maldad de los agentes de los privilegios inhumanos, tristemente apoyada por algunos líderes religiosos, puede ser superada en pro de la vida, la vida verdadera, la vida plena.

Traduccion de Jose María Gavito Milano

A Fiocruz, a Fratelli tutti e o Papa Francisco

Leonardo Boff

A Fiocruz (Fundação Oswldo Cruz) com 120 anos de existência é uma referência internacional em ciência e tecnologia nas ciências  biológicas e da saúde especialmente em saúde pública. Nesse tempo de pandemia  do Covid-19 desempenhou um papel fundamental no esclarecimento da ação do vírus e também da produção de vacina em colaboração com a universidade de Oxford. No âmbito de Seminários Avançados em Saúde Global e Diplomacia da Saúde solicitou-se um debate sobre a encíclica social Fratelli tutti do Papa Francisco.

Os cientistas, animados pela Presidente desta magna instituição, talvez a maior da América Latina, Nísia Trindade de Lima  organizaram um debate sobre a encíclica, conscientes de sua relevância humanitária. No debate estava o presidente da Academia Brasileira de Ciências, Luiz Davidovich e a pesquisadora emérita Cecília Minayo, sendo moderador o professor emérito da Fiocruz Paulo Marchiori Buss.

A presidente Nísia Trindade Lima solicitara um apoio do Papa Francisco. Ele veio, rico e minucioso, celebrando a significação da Fiocruz, mas chegou apenas no dia seguinte, quando deveria ser a abertura do evento. Mas valeu a pena este reconhecimento.

A mim foi solicitada uma breve exposição da Fratell tutti, o que aceitei honrado dada a alta significação da Fiocruz. O texto que está sendo publicado, representa o que foi exposto aos presentes. Seguiu-se um breve e inteligente debate, sempre valorando a contribuição da Fratelli tutti para a modelagem de um novo futuro para a humanidade no pós-Covid-19. Segue o texto da palestra.

**********************

Não é difícil de perceber que o Papa Francisco com a encíclica social Fratelli tutti rejeita o atual modo de viver na Casa Comum, pois afirma “Se alguém pensa que se trata apenas de fazer funcionar o que já fazíamos, ou que a única lição a tirar é que devemos melhorar os sistemas e as regras já existentes, está negando a realidade”(n.7).

Diretamente afirma “que é uma ilusão enganadora, pensar que podemos ser onipotentes e esquecer que nos encontramos todos no mesmo barco” (n.30). Em função disso adverte: “ninguém se salva sozinho, só é possível salvar-nos juntos” (n.32).) Num twitter em fins de outubro declarou: “Ou nos salvamos todos ou ninguém se salva”

  1. A rejeição do atual sistema globalizado

Ataca diretamente as quatro pilastras que sustentam o atual sistema mundial: o mercado em termos de economia, o neoliberalismo em termos de política, o individualismo em termos de cultura e a devastação da natureza, em termos de ecologia: “O mercado, por si só”  afirma o Papa, “não resolve tudo, embora às vezes nos queiram fazer crer neste dogma de fé neoliberal. Trata-se dum pensamento pobre, repetitivo, que propõe sempre as mesmas receitas perante qualquer desafio que surja.O neoliberalismoreproduz-se sempre igual a si mesmo… como única via para resolver os problemas sociais” (n.168). O individualismo é apresentado “como o vírus mais difícil de vencer; não é capaz de gerar um mundo melhor para toda a humanidade… como se, acumulando ambições e seguranças individuais, pudéssemos construir o bem comum” (n.105). Em termos de ecologia, critica a devastação da natureza em razão da ganância de mais e mais acumular e das mortes que produz na humanidade e na natureza.

“A sociedade mundial tem graves carências estruturais que não se resolvem com remendos ou soluções rápidas meramente ocasionais. Há coisas que devem ser mudadas com reajustamentos profundos e transformações importantes” (n.179). O seu propósito é acumular sem limites, no pressuposto de que os recursos naturais também seriam sem limites. Tal pressuposição se revela falsa. A Laudato Sì a denuncia como“uma mentira”(n.161),´pois um planeta finito, não suporta um projeto infinito.

Conclusão: encontramo-nos atualmente num mundo “sem um projeto para todos”(n.15; n. 31). Sem ele, todos ficamos reféns do projeto privado dos mais fortes que instauram uma perversa opressão econômica, social e cultural sobre todas as sociedades humanas, inaugurando, segundo alguns cientistas, uma nova era geológica, a do antropoceno no qual o ser humana constitui a grande ameaça à vida.

Esse sistema não se afina com a natureza humana  que é essencialmente cooperativa e solidária, como nos ensinam as neurociências e as ciências da vida O ser humano, de verdade, emerge como um ser de relação, voltado em todas as direções e conectando-se com toda a realidade também divina.

Esse modo de habitar a Casa Comum nega uma das constantes cosmológicas, que preside o inteiro universo e que sustenta todos os seres, das galáxias mais distantes, das estrelas, da nossa Terra e até de cada um nós. Esta constante significa  que tudo está relacionado com tudo e que ninguém existe fora da relação (Laudato Si, n. 86; 117).

Tudo isso é rejeitado, prática e teoricamente, por este sistema que que atomiza as ciências e as práticas produtivas e que se tornou, nas palavras do grande biólogo Edward Wilson, o grande o Satã da Terra, ao invés de ser seu anjo bom e cuidador. Fez-se o meteoro rasante que mata e assassina vidas da natureza e da humanidade, expressão usada com frequência pelo Papa Francisco.

É neste contexto de um sistema à deriva, com um futuro sem futuro, que o Papa Francisco propõe uma alternativa, fundada em princípios e valores ausentes na atual ordem, em plena crise sistêmica.

Em que fontes vai beber os princípios e valores que poderão representar uma alternativa à ordem/desordem vigente? Busca-a naquilo que é o mais humano nos humanos, pois só aí se encontra uma base sólida, sustentável e personalizável. Por serem essencialmente humanos, estes valores e princípios estão presentes em todos os homens e mulheres das mais diferentes culturas, ganhando expressões diferentes, próprias de cada tradição cultural mas sempre como articulações deste dado antropológico de base.

Então, o amor deixa de ser uma experiência somente entre dois seres que mutuamente se atraem, para emergir como amor social. Da mesma forma, a amizade ganha uma expressão social, “pois não exlui ninguém”(n.94) a fraternidade entre todos os humanos é sem fronteiras, incluindo, no espírito de São Francisco, os demais seres da natureza que, ele, Francisco chamava com o doce nome de irmãos e irmãs a todas as criaturas por menores que fossem; a cooperação aberta a todos os países e a todas as culturas; o cuidado, começando por si mesmo (n.117) se expande para tudo que existe e vive especialmente da natureza e da Mãe Terra; da mesma forma, a justiça social e a compaixão universalizadas para com todos os  que sofrem na natureza e da humanidade. Todo esse mundo de excelências está presente no ser humano. Aqui  reside o novo paradigma que deverá prevalecer no pós-epidemia.

Tais valores eram vividos apenas subjetivamente, nas relações curtas e na privacidade da vida. A novidade do Papa foi generalizar e universalizar o que era subjetivo e individual.

Se bem observamos, o que nos ajudou a enfrentar o Covid-19 não foram os mantras do capitalismo e do neoliberalismo. Foram a centralidade da vida em vez da busca do lucro, a interdependência de todos com todos no lugar do individualismo, a solidariedade e a cooperação entre os povos no lugar da competição, a inclusão de todos na Casa Comum e não a afirmação de um soberanismo ultrapassado pela nova fase planetária da mundialização, o cuidado de uns com os outros, com a natureza e a Mãe Terra no lugar da pilhagem desenfreada dos bens e serviços naturais, a priorização da sociedade no lugar da dominação da economia e da política pelo mercado, um Estado suficientemente apetrechado para atender as demandas da população no lugar do Estado mínimo.

Foi essa inversão de prioridades e de valores que estão salvando a humanidade face aos ataques letais do Covid-19.

Eis a alternativa apresentada na Fratelli tutti: “um novo sonho de fraternidade e amizade social …que se abre ao diálogo com todas as pessoas de boa vontade” (n.6).

Importa entender o sonho aqui como muitos psicalistas o interpretam, como por exemplo de C.G. Jung:”como a antecipação de realizações futuras” ou “como a antecipação prévia, via insconciente coletivo, de possibilidades reais.”

Fraternidade e amizade social serão os eixos estruturadores de toda a sua proposta. O Papa se dá conta do inusitado da proposta, reconhecendo: “parece uma utopia ingênua, mas não podemos renunciar a este sublime objetivo” (n.190). De onde se não na natureza humana, sempre relacionada com o todo, buscar a alternativa a um tipo de sociedade desumana e cruel para com seus próprios semelhantes no afã de acumular bens materias. Ela esquece que o ser humano não é um animal faminto, mas um ser que possui sim fome de pão mas também outra fome, por amor, por reconhecimento, por paz com a natureza, por beleza e diálogo com o Transcendente.

  • Contraposição de dois paradigmas: senhor & irmão

Para entender melhor a novidade desta proposta paradigmática, seria esclarecedor se a compararmos com o paradigma subjacente ao atual sistema global e imperante já há mais de dois séculos: o dos tempos modernos.

É assente entre pensadores, filósofos, cientistas sociais e de outras áreas do pensamento que o ideal a ser perseguido e gerador dos tempos modernos, já projetado pelos pais fundadores do século XVI e XVII (Descartes, Galileo Galilei, Newton, Francis Bacon, Copérnico e outros) é osaber como poder e a vontade de poder: poder entendido como dominação do outro, das classes, dos povos, das culturas da África, da Ásia e das Américas, da natureza, das ínfimas partes da matéria, os átomos e os mais ínfimos os toquarks e da própria vida (código genético).

Para conferir eficácia ao saber e ao poder foi criada a tecno-ciência. Ela está preponderantemente a serviço do poder econômico, político e ideológico, ao mercado, e somente em seguida à vida. Na Laudato Sì o Papa a submete à rigorosa crítica (nn. 106-114). Na Fratelli tutti afirma com severidade: “a política não deve submeter-se à economia e esta não deve submeter-se aos ditames e ao paradigma eficientista da tecnocracia” (n.177). A ciência deve ser feita com consciência e a técnica com critérios éticos em vista do bem comum e da salvaguarda da integridade da natureza e do equilíbrio da Terra.

Há uma afirmação que seguramente se dirige ao corpo dos cientistas:“Atualmente há a convicção de que, além dos progressos científicos especializados, é necessária a comunicação interdisciplinar, uma vez que a realidade é uma só, embora possa ser abordada sob distintas perspetivas e com diferentes metodologias. Não se deve ocultar o risco de um progresso científico ser consideradoa única abordagem possívelpara se entender um aspeto da vida, da sociedade e do mundo”(n.204). Seria o fundamentalismo científico como a única forma de aceder à  realidade, sabendo-se que a nova epistemologia, especialmente as reflexões de Ilya Prigonine/Isabelle Stengers, ele prêmio Nobel em química, no conhecido livro “A nova aliança apreentam  a articulação dos muitos saberes que, quais janelas, nos dão dimensões da realidade, desde a mais popular, dos xamãs e de outras tradições e, evidentemente, o científico.

A figura é do ser humano como dominus, senhor e dono (maître et possesseur de Descartes) de tudo. A natureza e a própria Terra (mera res extensa) não possuem valor algum em em si mesmas, apenas na medida em que se ordenam ao ser humano. Ele está acima da natureza e não se entende como parte dela ou ao pé dela. Nas palavras da Fratelli tutti: “é a pretensão de sermos senhores absolutos da própria vida e de tudo o que existe” (n.34).

O poder como dominação violenta significou historicamente uma devastação das culturas como aquelas mesoamericanas e dos povos originários, uma tentativa de homogeneização dos hábitos de pensar, de agir, de fazer política e das diversas culturas, liquidando com as suas diferenças. Tal projeto perturbador encontrou sua máxima expressão na Shoah, “símbolo dos extremos aonde pode chegar a malvadeza humana” (n.247): os seis milhões de judeus e outros condenados às câmaras de gás pelo nazismo. Pesarosamente constata “no nosso mundo vive-se uma guerra mundial aos pedaços(n.259).

Em contraposição a este paradigma do dominus, a Fratelli tutti apresenta o paradigma do frater, do irmão/irmã  donde se deriva a fraternidade universal. Incluindo os dois gêneros, seria a irmandade universal, todos, homens e mulheres, irmãos e irmãs. Ele se sente parte da natureza, ao pé dela junto aos demais seres, com o imperativo ético de cuidar e guardar essa herança sagrada (cf. Gn 2,15). Um elo de fraternidade une todos os seres como o sustenta a Carta da Terra (UNESCO 2003)  e as duas encíclicas ecológicas do Papa Francisco. Esse paradigma é aquele dos povos originários e dos andinos com seu bien vivir y convivir que se sentem profundamente em harmonia com a natureza e com todo de universo.Esse projeto, entretanto, nunca foi realizado historicamente no Ocidente. Daí a sua surpreendente novidade.

Dito numa linguagem pedestre: o paradigma do dominus, do senhor e dono é representado pelo punho cerrado para submeter, enquanto o frater é a mão aberta e estendida para a carícia essencial e para se entrelaçar com outras mãos e viver a colaboração e a ética do cuidado de uns para com os outros e de toda a natureza.

Aqui reside a grande viragem paradigmática proposta pela Fratelli tutti. Não é mera projeção sonhática. Capta as tendências de nossa época e afirma que existe “um anseio mundial de fraternidade (n.8). Belamente sustenta que “aqui está um ótimo segredo para sonhar e tornar a nossa vida uma bela aventura…é juntos que se constroem os sonhos. Sonhemos como uma única humanidade, como caminhantes da mesma carne humana, como filhos e filhas desta mesma Terra…todos irmãos e irmãs” (n. 8).

É importante enfatizar esta contraposição de paradigmas. Urge fazer a transição do dominus para o frater se quisermos enfrentar com sucesso as ameaças que pesam sobre o sistema-Terra e o sistema-vida, assinaladas no primeiro e detalhado capítulo “as sombras de um mundo fechado” (nn.9-55).

Na epidemia do Covid-19 “ficou evidente a incapacidade de agir em conjunto”(n.7); “a sociedade cada vez mais globalizada torna-nos vizinhos, mas não nos faz irmãos” (n.12); pode fazer-nos sócios, “aquele que é associado para determinados intresses” (n.102) mas não próximos no sentido da parábola do bom samaritano (n.102) detalhadamente analisada pelo Papa (nn.63-86).

3.Ressonâncias da fraternidade universal, da amizade social e do amor ilimitado.

Seria longo identificar as ressonâncias dos valorea acima referidos, coisa que fiz num estudo mais alentado.

Concentremo-nos numa questão central: como fazer a transição do paradigma do senhor e dono (dominus) para o paradigma do irmão e da irmã (frater)?

No ensaio de uma resposta o Papa apela para o princípio esperança (Ernst Bloch) que é mais que uma virtude pois é elaque nos fala duma realidade que está enraizada no mais fundo do ser humano, independentemente das circunstâncias concretas e dos condicionamentos históricos em que vive...; ela nos abre aos grandes ideais” (n.55).

Como tem afirmado com frequência aos movimentos sociais: “não esperem nada de cima, pois vem sempre mais do mesmo ou ainda pior”. Mas “não façamos sozinhos, individualmente…; nós estamos chamados a convidar outros e a encontrar-nos num «nós» mais forte do que a soma de pequenas individualidades” (n.78).

Entre outros, assinalo apenas dois pontos absolutamente inéditos: “na política há lugar para o amor comternura: aos mais pequenos, aos mais débeis, aos mais pobres; sim, são nossos irmãos e como tais temos que amá-los e assim tratá-los” (n.194). A política é mais que a busca do poder. O poder deve ser a mediação para construir o bem comum. A ternura  “é o amor que se faz próximo e concreto; é um movimento que procede do coração e chega aos olhos, aos ouvidos, às mãos” (n.196).

E a política feita não burocratica e friamente, mas com   amabilidade: que é “um estado de ânimo que não é áspero, rude, duro, senão afável, suave, que sustenta e fortalece; uma pessoa que possui esta qualidade ajuda aos demais para que sua existência seja mais suportável” (n.223).

Mas voltemos ao tema: como se fará a transição? O Papa não o detalha, seguramente, por saber que muitos são os biomas, para os quais não há uma fórmula única. Deixa isso aos cidadãos e às nações decidirem. Mas avança dois pontos interessantes, um tirado da tradição social da Igreja, o princípio de subsisdiariedade e o outro da moderna discussão ecológica: o valor da região ou do bioregionalismo.

Inicialmente afirma:”é possível começar por baixo e caso a caso, lutar pelo mais concreto e local, até ao último rincão da pátria e do mundo” (n.78). Mas acrescenta:”este princípio abrange a participação e a ação das comunidades, a organização de nível menor” (n.175),  os movimentos que nascem de baixo: tudo que uma instância inferior puder fazer, não o faça a instância superior. Com isso, abre caminho para iniciativas a todo tipo de  de pequenos grupos. É a concretização do princípio de subsidiariedade.

A outra categoria à qual dedica vários parágrafos é o cultivo da região ou do biorregionalismo, pois é “o local, que nos faz caminhar com os pés por terra” (n.142). Há que se articular sempre o local com o global para ter uma experiência integradora nesta fase nova da humanidade: “Não é possível ser saudavelmente local sem uma sincera e cordial abertura ao universal, solidarizar com os dramas dos outros povos”(146).

Esta articulação entre o local com o global permite o surgimento da comunidade mundial que não é o resultado da soma dos vários países, mas sim, a própria comunhão que existe entre eles e a mútua inclusão (n.137). Este foi o grande ideal proposto por Immanuel Kant em sua última obra “Para uma paz perpétua”(1793) na qual propõe uma “República mundial”(Weltrepublik) fundada da hospitalidade universal entre todos os habitantes da Terra e no respeito aos direitos humanos “a iris dos olhos de Deus”,

A viabilidade deste sonho será o grande ponto de discussão daqui por diante. Mas teremos outra alternativa senão esta fundada no próprio ser do ser humano? Como nunca antes da história somos confrontados com a possibilidade do fim da espécie humana. Depende de decisões político-ético-espirituais da humanidade dar um salto de qualidade que nos alçará a um novo nível de consciência e inagurar um novo começo. Caso contrário iremos ao encontro do pior, ou, no limite, faremos o caminho já percorrido pelos dinossauros.

4.Conclusão: homem universal, um irmão entre irmãos

Entretanto, cabe reconhecer que inequivocamente nos encontramos face à uma  emergência planetária. Parece, que  não temos outra alternativa senão consultar o que há de melhor em nossa humanidade e dela extrair um projeto comum que nos poderá garantir um horizonte de esperança e no unir e re-unir na mesma Casa Comum.

De todos os modos, estamos diante de um homem, o Papa Francisco, que por seu exemplo e palavra se alçou à altura de um dos maiores líderes espirituais e políticos da humanidade, senão o maior de todos. Despojou-se dos títulos inerentes à sua alta função como Papa e fez-se irmão de todos para falar  como irmão entre irmãos.

A exemplo de seu patrono Francisco de Assis, transformou-se também num homem universal, acolhendo a todos e se identificando com os mais vulneráveis e invisíveis de nosso mundo. Ele suscita a esperança de que podemos e devemos alimentar o sonho da fraternidade sem fronteiras e do amor universal. Move-o a fé de que “Deus criou tudo por amor e que é o apaixonado amante da vida” (Sab 11, 26), texto citado três vezes na Laudato Si.

Espera que esse Deus vivo não permitirá que a humanidade, já entronizada no Reino da Trindade pela ressurreição e ascensão de um irmão nosso, Jesus de Nazaré, desapareça assim tão miseravelmente. Iremos ainda viver e brilhar.

Ele fez a sua parte. Compete a nós não deixar que o sonho seja apenas sonho errático, mas seja aquilo que ele significa, o “antecipador de realidades futuras e possíveis:” o começo seminal de uma nova forma de habitar juntos, como irmãos e irmãs e com a natureza, na mesma Casa Comum.

Teremos tempo e sabedoria para esse salto? O tempo é curto mas ele urge e não podemos chegar tarde, nem erra de caminho por não termos tempo de corrigi-lo. Seguramente continuarão as “sombras vastas” a que o Pontífice se refere na encíclica. Mas temos uma lâmpada na Fratelli tutti. Ela não dissipa todas as “vastas sombras”. Apenas nos ilumina o caminho a ser percorrido por todos. E isto nos basta.

Leonardo Boff, teólogo, filósofo, membro da Iniciativa Internacional da Carta da Terra.