Por fin el Covid-19 nos hizo descubrir el planeta Tierra

Leonardo Boff*

Uno de los efectos positivos de la irrupción de la Covid-19 en nuestras vidas ha sido el descubrimiento del planeta Tierra por toda la humanidad. Nos hemos dado cuenta forzosamente de que existe una íntima conexión entre la vida humana, la naturaleza y el planeta Tierra. El virus no cayó del cielo; vino como contraataque de la Tierra, considerada como un supersistema vivo que siempre crea y se autocrea, y se organiza para mantenerse vivo y producir todo tipo de vida existente en este planeta. Particularmente los quintillones de quintillones de microorganismos que existen en los suelos y en nuestro propio cuerpo, verdadera galaxia (Antônio Nobre) habitada por un número incalculable de virus, bacterias y otros microorganismos. 

El contexto del virus, casi nunca citado por los analistas de las redes de comunicación, es el sistema capitalista anti-naturaleza y anti-vida. Él hizo que el virus perdiese su hábitat y avanzase sobre nosotros. Ese sistema de producción y de consumo asalta despiadadamente la naturaleza, saquea sus bienes y servicios y destruye el equilibrio de la Tierra. 

Esta responde con el calentamiento global, la erosión de la biodiversidad, la escasez de agua potable y otros eventos extremos. Todos de alguna forma participamos de este ecocidio, pero los actores principales –es forzoso decirlo y denunciarlo – son el sistema del capital y la cultura del consumo descontrolado, y especialmente los millonarios con su consumo suntuoso. Por lo tanto, retiremos la culpa de la humanidad pobre, que colabora mínimamente y es víctima del mencionado sistema.

El ser humano, siempre curioso por saber más y más, ha hecho descubrimientos sin número: de nuevas tierras como las de América, de pueblos, culturas, todo tipo de aparatos, desde el arado hasta el robot, el submundo de la materia, los átomos, los topquarks y el campo de Higgs, lo íntimo de la vida, el código genético. Y no paran los descubrimientos.

Pero ¿quién descubrió la Tierra? Fue preciso que enviásemos astronautas fuera de la Tierra o hasta la Luna para ver la Tierra desde fuera de la Tierra y finalmente, maravillados, descubrir la Tierra, nuestra Casa Común. Frank White escribió en 1987 un libro The Overview Effect (tengo un libro firmado por él el 29/5/1989) en el cual recoge los testimonios de los astronautas emocionados hasta las lágrimas. 

El astronauta Russel Scheickhart nos revela: “Vista desde afuera, la Tierra parece tan pequeña y frágil, una mancha pequeña preciosa que puedes tapar con tu dedo pulgar. Todo lo que significa algo para ti, toda la historia, el arte, el nacimiento y la muerte, el amor, la alegría y las lágrimas, todo está en aquel punto azul y blanco que puedes tapar con tu pulgar. Desde esa perspectiva entiendes que todo ha cambiado… que tu relación ya no es la misma que la de antes” (White, p.200).

Eugene Cernan confesó: «Fui el último hombre en pisar la Luna en diciembre de 1972. Desde la superficie lunar miraba con temblor reverencial hacia la Tierra, en un trasfondo muy oscuro. Lo que yo veía era demasiado hermoso para ser aprehendido, demasiado ordenado y lleno de propósito para ser un mero accidente cósmico. Uno se siente obligado interiormente a alabar a Dios. Dios debe existir por haber creado aquello que yo tenía el privilegio de contemplar. La veneración y la acción de gracias surgen espontáneamente. Para eso debe existir el universo» (White p. 205).

Acertadamente comenta Joseph P. Allen: «Se ha discutido mucho sobre los pros y los contras de los viajes a la Luna, pero nunca oí a nadie argumentar que debíamos ir a la Luna para poder ver la Tierra desde fuera de la Tierra. Después de todo, esta debe haber sido seguramente la verdadera razón de que hayamos ido a la Luna» (White, p. 233). 

Efectivamente esta es la razón secreta e inconsciente de los viajes espaciales: descubrir la Tierra, el tercer planeta de un sol de quinta categoría, dentro de nuestra galaxia. El sistema solar en el cual está nuestra Tierra dista 27 mil años-luz del centro de la galaxia, la Vía Láctea, en la cara interna del brazo espiral de Orión. Ese sistema con la Tierra alrededor es casi nada y nosotros une quantité négligeable, cercana a cero. Y, sin embargo, desde aquí la Tierra a través de nosotros contempla el universo entero, del cual forma parte. Y a través de nuestra inteligencia, que pertenece al propio universo, él se piensa a sí mismo. Lo que cuenta en nosotros no es la cantidad sino la calidad, única, capaz de pensar, de amar el universo y de venerar a Aquel que lo sustenta permanentemente.

No solo descubrimos la Tierra. Descubrimos que somos aquella parte de la Tierra que piensa, ama y cuida. Por eso ser humano (homo en latín) viene de húmus, tierra fértil, y Adán procede de Adamah, tierra fecunda.

A partir de ahora nunca desaparecerá de nuestra conciencia que hemos descubierto la Tierra, nuestro hogar cósmico, y que somos la parte consciente, inteligente y amorosa de ella. Porque somos portadores de estas cualidades, nuestra misión es cuidar de ella como nuestra Casa Común, y de todos los demás seres que en ella habitan y que tienen el mismo origen que nosotros, por tanto son nuestros parientes.

Si es así, ¿por qué la hemos maltratado, superexplotado y estamos destruyendo las bases que sustentan nuestra vida? Si hay una lección que la Madre Tierra a través de la Covid-19 nos quiere transmitir es seguramente esta: 

«Tenéis que cambiar vuestra relación con la naturaleza y conmigo, si queréis que yo siga ofreciéndoos todo lo que necesitáis para vivir con una sobriedad compartida, en fraternidad y sororidad universales y bajo el cuidado amoroso con todos vuestros hermanos y hermanas de la gran comunidad de vida, también mis hijos e hijas bien amados. En el pasado, en tiempos inmemoriales, os di a elegir entre “la vida y la muerte, la bendición y la maldición. Escoge la vida para que vivas tú y tu descendencia. Esta promesa la mantendré siempre”» (Deut 30,19).

Escojamos la vida. Es el llamamiento de la Madre Tierra. Es el designio del Creador.

*Leonardo Boff es ecoteólogo y ha escrito Covid-19: el contraataque de la Madre Tierra contra la humanidad, Vozes, 2ª edición 2021.

Traducción de M.ª José Gavito Milano

Em fim descubrimos o planeta Terra

                                     Leonardo Boff

Um dos efeitos positivos da intrusão co Covid-19 foi a descoberta do planeta Terra por toda a humanidade. Demo-nos forçosamente conta de que vigora uma íntima conexão entre a vida humana, a natureza e o planeta Terra. O vírus não caiu do céu. Ele veio como contra-ataque da Terra, tida como super-sistema vivo  que sempre se cria, autocria e se organiza para manter-se vivo e produzir todo tipo de vida existente neste planeta. Particularmente o quintilhões de quintilhão de micro-organismos que existem nos solos e mesmo em nosso própro corpo, verdadeira galáxia (Antônio Nobre) habitada por um número incalculável de vírus, bactéras,  fungos e outros micro-organismos.

O contexto do vírus, quase nunca citado pelos analistas das redes de comunicação, é o sistema capitalista anti-natereza e antivida. Ele fez com que o vírus perdesse seu habitat e avançasse sobre nós. Esse sistema de produção e de consumo impiedosamente assalta a natureza, depreda seus bens e serviços e destrói o equilíbrio da Terra.

Esta  nos responde com o aquecimento global, erosão da biodiversidade, a escassez de água potável e outros eventos extremos. Todos de alguma forma participamos deste ecocídio, mas os atores principais – é forçoso dizê-lo e denunciá-lo – são o sistema do capital e a cultura do consumo desbragado, especialmente os milionários com seu consumo suntuoso. Portanto, tiremos a culpa de cima da humanidade pobre que minimamente colabora e de forma como vitima do referido sistema.

O ser humano, sempre curioso por saber mais e mais, fez descobertas sem número: de novas terras como as Américas, de povos, culturas, todo tipo de aparatos desde o arado até o robot, o sub-mundo da matéria, os átomos,  toquarks e o campo Higgs, o íntimo da vida, o código genético. E não param as descobertas.

Mas quem descobriu a Terra? Foi preciso que enviássemos astronautas para fora da Terra ou ir até  à Lua para de lá ver a Terra de fora da Terra e finalmente, maravilhados, descobrir a Terra, nossa Casa  Comum. Frank White escreveu um livro The Overview Effect (tenho um livro autogrado por ele de 5/29/1989) no qual recolhe os testemunhos dos astronautas emocionados até às lágrimas.

O astronauta Russel Scheickhart  nos revela:” Vista a partir de fora, a Terra parece tão pequena e frágil, uma pequenina mancha preciosa que você pode cobrir com seu polegar.Tudo o que significa alguma coisa para você, toda a história, arte, o nascimento e a morte, o amor,  a alegria e as lágrimas, tudo está naquele ponto azul e branco que você  pode cobrir com seu polegar. E a partir daquela perspectiva você entende que tudo mudou… que a relação não é mais a mesma como fora antes”(White,p.200).

Eugene Cernan confessou:”Eu fui  o último homem a pisar na Lua em dezembro de 1972. Da superfície lunar olhava com um tremor reverencial para a Terra, num transfundo muito escuro.  O que eu via era demasiadamente belo para ser apreendido, demasiadamente ordenado e cheio de propósito para ser um mero acidente cósmico. A gente se sentira interiormente obrigado a louvar a Deus. Deus deve existir por  ter criado aquilo que eu tinha o privilégio de contemplar. Espontaneamente  surgem a veneração e a ação de graças. É para isso que existe o universo”(White p. 205).

De forma acertada  comenta Joseph P. Allen:”Discutiu-se muito os prós e contras das viagens à Lua. Não ouvi ninguém argumentar que devíamos ir à Lua para podermos ver de lá a Terra de fora da Terra. Depois de tudo, esta deve ter sido  seguramente a verdadeira  razão de termos ido à Lua (White, p. 233).

Efetivamente esta é a razão secreta e inconsciente das viagens siderais: descobri a Terra, o terceiro planeta de um sol de quinta categoria, dentro de nossa galáxia. O sistema solar no qual está a nossa Terra dista 27 mil anos-luz do centro da galáxia, a Via Láctea, na face interna do braço espiral de Orion. Esse sistema com a Terra ao redor é um quase nada e nós une quantité négligeable, perto do zero. E contudo é daqui que a Terra através de nós contempla  o inteiro universo, do qual é parte. É através de nossa inteligência que pertence ao próprio universo que ele se pensa a si mesmo.  O que conta em nós não é a quantidade mas a qualidade, única, capaz de pensar, amar o universo e venerar Aquele que permanentemente o sustenta.

Não apenas descobrimos a Terra. Descobrimos que somos Terra, Aquela porção da Terra que pensa, ama e cuida. Por isso ser humano (homo em latim) vem de húmus, terra fértil ou Adão que procede de Adamah, terra fecunda.

A partir de agora nunca sairá de nossa consciência de que temos descoberto, em fim, a Terra, nosso lar cósmico e que somos a parte consciente, inteligente e amorosa dela. Porque somos portadores destas qualidades, nossa missão é cuidar dela como Casa Comum e de todos os demais seres, que nela habitam e que têm a mesma origem que nós, portanto, são nossos parentes.

Se assim é, por que a temos maltratado, superexplorado e estamos destruindo as bases que sustentam nossa vida? Se há uma lição que a Mãe Terra através do Covid-19 nos quer transmitir é seguramente esta:

“Mudem vossa relação para com a natureza e para comigo  se quiserdes que eu continue a vos oferecer tudo o que precisais para viver na sobriedade compartida, na fraternidade e sororidade universais e no cuidado amoroso para com todos vossos irmãos e irmãs da grande comunidade de vida, também meus filhos e filhas bem-amados. Em tempos muito antigos eu  vos propus “a vida e a morte, a bênção e a maldição. Escolhei  vida para que vivais com toda  a vossa descendência. Essa promessa eu sempre manterei”(Deut 30,28).

Escolhamos a vida. É o apelo da Mãe Terra. É o desígnio do Criador.

Leonardo Boff é ecoteólogo e escreveu O Covid-19: o contra-ataque da Mãe Terra contra a humanidade, Vozes,2ª.edição 2021.

San José, la personalización del Padre celeste, es la presencia silenciosa de aquel que se hizo padre de Dios humanado: Entrevista especial con Leonardo Boff

Para el teólogo, San José es el santo de los anónimos, de los trabajadores y de aquellos que asumen su misión. Y va más allá: mantiene que la Trinidad está completa en la encarnación de la Sagrada Familia.

Por: João Vitor Santos | 29 Diciembre 2020 – IHU (Instituto Humanitas Unisinos-RS)

En la entrevista que sigue, concedida por e-mail a IHU On-Line, el teólogo recupera al José histórico e indica en él elementos cruciales que nos den ánimo, “Necesitamos padres que acojan a los desamparados y que promuevan iniciativas en su calle y en su barrio para atender a quienes no pueden defenderse, como ocurrió ejemplarmente en el barrio Paraisópolis de São Paulo y en la favela da Maré de Río de Janeiro”, alerta. Y añade: “No existe solamente el regazo cálido de la madre. El padre es responsable del paso hacia el mundo de los otros, donde hay diferencias, tienen que respetarse ciertos límites e aprender a convivir pacíficamente. No es una tarea fácil, pero es imprescindible para no dejar marcas para siempre”.

Boff recupera la teología en torno a ese personaje del cual no tenemos ni una palabra en los registros canónicos. Es el llamado silencio, pero que no tiene nada de omisión. “En silencio es como vemos mejor, escuchamos la llamada del corazón y nacen visiones que dan sentido a la vida y nos alimentan la esperanza. No fue diferente con el padre trabajador José”, explica. Además, Boff dice que no podemos ignorar que Dios se hace humano y, en su interpretación, la Trinidad se personifica en la familia terrena de Cristo. “San José habla porque es el portador de este misterio abisal en el que el Padre habita. José se hace la persona que muestra, por su silencio, el misterio del Padre. Él acaba siendo la sombra del Padre, la propia personificación terrestre del Padre celeste”, sostiene.

Para él, sólo quien es divina es capaz de engendrar lo Divino. “Fue lo que ocurrió con María. Si ella no hubiera dicho “fiat”, hágase, el Hijo no habría sido concebido y nacido de ella. Esa parte divina de María es raramente asumida por las mujeres que siguen todavía rehenes de la cristología, de Cristo, olvidando que sin María no habría Cristo”, advierte. O sea, ya hemos asumido a Cristo como Dios encarnado, pero todavía nos falta asumir esta mirada sobre María. “¿Y San José, queda fuera?”, pregunta. “Mi tesis es que toda la Familia divina se autocomunicó al mundo”. Así se cierra el círculo: La Familia divina está para siempre en la familia humana que fue asumida por María, por Jesús y por José”.

Leonardo Boff es doctor en Teología por la Universidad de Munich, en Alemania. Fue profesor de teología sistemática y ecuménica con los Franciscanos en Petrópolis y después profesor de ética, filosofía de la religión y ecología filosófica en la Universidad del Estado de Río de Janeiro y profesor visitante en varias universidades extranjeras. Entre sus libros publicados, destacamos Iglesia: carisma y poder (Vozes 1982/2014), Ecología, Mundialización, Espiritualidad (Rio de Janeiro: Record, 1993), Civilización planetaria (Rio de Janeiro: Sextante, 1994), Ecología: grito de la Tierra, grito de los pobres (Petrópolis: Vozes, 1995), La voz del arcoiris (Rio de Janeiro: Sextante, 2000), Del iceberg al Arca de Noé (Rio de Janeiro: Sextante, 2002), Hombre: satán o ángel bueno (Rio de Janeiro: Record, 2008), Evangelio del Cristo cósmico (Rio de Janeiro: Record, 2008), Opción Tierra. La solución de la Tierra no cae del cielo (Rio de Janeiro: Sextante, 2009), Proteger la Tierra-cuidar la vida. Cómo evitar el fin del mundo (Rio de Janeiro: Record, 2010), Ética y ecoespiritualidad (Petrópolis: Vozes, 2011), Saber cuidar (Ed. 20. Petrópolis: Vozes, 2014), Reflexiones de un viejo teólogo y pensador (Petrópolis: Vozes, 2018). Específicamente sobre San José escribió San José: la personificación del Padre (Petrópolis: Vozes, 2005). Y, más recientemente, en estos tiempos de pandemia, ha publicado Covid-19: la Madre Tierra contraataca a la humanidad (Petrópolis: Vozes, 2020).

IHU On-Line – El Papa Francisco convocó el 2021 como un año especial dedicado a San José. ¿Cómo recibió usted esta noticia de que san José puede inspirarnos en tiempos de crisis?

Leonardo Boff – La recibí con sorpresa y alegría. Sorpresa porque el Magisterio habló sólo tardíamente de San José, y con alegría aporque soy devoto de este santo y le dediqué muchos años de investigación en los mejores centros teológicos del mundo, hasta en Rusia y China. Considero que mi libro San José: la personificación del Padre (Petrópolis: Vozes, 2005) es uno de los mejores y más creativos que he escrito.

Él es el santo de los anónimos, de los trabajadores que hablan con las manos, del silencio activo y de la discreción. No tenemos ninguna palabra suya, solo sueños. Hoy que toda la humanidad está recogida, es una buena ocasión  pensar sobre el sentido de la vida y de nuestra relación con la Tierra. San José es el santo de la familia reunida, como actualmente las familias lo están en sus casas para protegerse de la contaminación de la covid-19.

En este momento de crisis, él nos ofrece algunas virtudes, bien acentuadas por el Papa Francisco, especialmente como “padre de acogida y padre de coraje creativo”, pues muchos están desamparados y con gran abatimiento hasta el punto de derrumbarse. Necesitamos padres que acojan a los desamparados y que promuevan iniciativas en su calle y en su barrio para atender a quienes no pueden defenderse, como ocurrió ejemplarmente en el barrio Paraisópolis de São Paulo y en la favela da Marè de Río de Janeiro.

En la Carta Apostólica “Patris corde – Con corazón de Padre” el Papa describe a San José y anuncia el año de 2021 como un año dedicado a su figura.

IHU On-Line – ¿Qué lectura hace usted de la Carta Apostólica “Patris corde – Con corazón de Padre”, firmada por el Papa que dedica el año 2021 a San José? ¿Qué señales emite Francisco con este documento y esta propuesta?

Leonardo Boff – Con el título “Padre de corazón”, el Papa, de forma nueva y creativa, quiere evitar tantos títulos que la tradición teológica ha dado a San José, no todos muy dignos: padre putativo, padre nutricio, padre legal, padre matrimonial y otros. La expresión “Padre de corazón” evita todo eso y muestra que por el corazón y el amor a María y a Jesús él se hizo realmente padre, asumiendo todas las responsabilidades. Los evangelios no lo califican, apenas se refieren con naturalidad a Jesús como “el hijo del carpintero” (Mt 13,54-56); “¿no es el hijo de José, no conocemos a su padre y a su madre?” (Jn,6,41-42)?

La Carta Apostólica Patris corde es un documento relativamente corto, de cuño pastoral y espiritual. Presenta las virtudes de José en número de siete: padre amable, padre de ternura, padre de obediencia, padre de acogida, padre de coraje creativo, padre trabajador, padre en la sombra. Si miramos bien, son virtudes transculturales, que están presentes en las comunidades humanas, aunque cada una de ellas reciba una concreción propia. El Papa comenta cada una de ellas en términos existenciales aplicándolas a las familias de hoy. Vivimos en una sociedad sin padre o con padre ausente. El Papa se da cuenta de la importancia fundamental de la figura del padre en la construcción de la personalidad de los hijos e hijas, especialmente en el respeto al otro y el sentido de los límites.

No existe solamente el regazo cálido de la madre. El padre es responsable del paso hacia el mundo de los otros, donde hay diferencias y conflictos, tienen que respetarse ciertos límites y aprender a convivir pacíficamente. No es una tarea fácil, puede ser hasta antipática, pero es imprescindible para no dejar marcas en sus hijos e hijas para siempre. Esto está entre líneas en la Exhortación Patris corde. En este aspecto no hay mayores novedades teológicas, cosa que aparece mejor en la Redemptoris Custos del 15 de agosto de 1989, una Exhortación Apostólica de Juan Pablo II. En ella hace una afirmación arrojada, en el nº 21, al sustentar que la paternidad humana de San José viene asumida en el misterio de la encarnación, señalando así una cierta dimensión hipostática.

IHU On-Line – ¿Qué es ser un“padre de corazón”? ¿Cuál es la importancia de esa figura en nuestro tiempo?

Leonardo Boff – Vivimos en una sociedad dominada por la inteligencia instrumental analítica con la cual hemos cambiado la faz del planeta, introduciendo profundas modificaciones en la naturaleza y en la sociedad mundial, algunas positivas, como los antibióticos y los medios de comunicación, y otras cuestionables. En la Laudato Si’ se hace una severa crítica de la dictadura de la tecnociencia asentada exclusivamente en la inteligencia intelectual y eficientista. Nos ha traído muchas comodidades humanas, pero ha vuelto las relaciones funcionales y frías. Faltó el corazón. Sabemos que el corazón es sede de la empatía, del sentimiento profundo, de la solidaridad, de la compasión y principalmente del amor, de la espiritualidad y de la ética, en una palabra: de la inteligencia cordial, emocional y sensible.

Esta surgió hace 220 millones de años con la irrupción del cerebro límbico de los mamíferos. Al dar a luz a su cría, la aman, la cuidan y la defienden. La razón intelectual transformada en instrumental-analítica apareció con el cerebro neocortical hace 7-8 millones de años. Es la más reciente pero no la más decisiva para la existencia humana; la necesitamos para ocuparnos de la complejidad de nuestras sociedades, pero no a costa de la empatía, de la gentileza y de la ternura.

Olvidamos que somos mamíferos sensibles y racionales. Ha habido un desencuentro entre las dos inteligencias. La intelectual y analítica reprimió la inteligencia emocional, la más profunda y ancestral en nosotros, pues se alegaba que ella interfería en la mirada objetiva de la ciencia. Hoy sabemos que nunca ha existido una inteligencia fría y absolutamente objetiva. El ser humano está siempre presente con sus sentimientos e intereses. El desafío actual consiste en recuperar la razón sensible y enriquecer la razón intelectual. No basta saber, necesitamos sentir el grito del pobre y el de la Tierra. Este sentimiento, ausente en gran parte de nuestra cultura, unido a la inteligencia intelectual, nos podrá salvar del actual derrumbe de nuestro paradigma científico-técnico. Este no tiene sentimientos ante el dolor humano y el de la naturaleza. O recuperamos la razón cordial y sensible o asistiremos al asalto cada vez más insensible y avasallador de la razón científico-técnica sobre la naturaleza, con el peligro de poner la vida del planeta en un proceso de erosión.

El desafío actual consiste en recuperar la razón sensible y enriquecer la razón intelectual. No basta saber, necesitamos sentir el grito del pobre y el de la Tierra – Leonardo Boff.

De aquí la importancia de rescatar los derechos del corazón, tan ejemplarmente vividos por el Papa Francisco en sus prácticas con los pobres y con la Madre Tierra, expresadas maravillosamente en sus dos encíclicas ecológicas Laudato Si’ y Fratelli tutti.

IHU On-Line – El Papa Francisco se ha referido muchas veces, especialmente a través de la figura de Nuestra Señora de Guadalupe, a la necesidad de no volvernos una sociedad del ‘desmadre’ [que olvida la memoria de la madre]. ¿Qué significa esto?

Leonardo Boff – Uno de los temas más queridos del Papa es el de la ternura. Ella debe formar parte del comportamiento principal de la pastoral hasta el punto de hablar de la urgencia de una revolución de la ternura. Ya en la Fratelli tutti se dice que “hay lugar para el amor con ternura hacia los más pequeños y más débiles, a los más pobres” (n. 194). La ternura es una relación dulce, suave como la mano que acaricia. Es una derivación del cuidado esencial, el verdadero título de la Laudato Si: sobre el cuidado de la casa Común. Todos los seres humanos somos portadores de cuidado y de ternura. Pero ella adquiere una mayor densidad en las mujeres. Ellas son las que cuidan durante nueve meses la vida que crece dentro de ellas. Y después, el cuidado y la ternura que dan a sus hijos e hijas los hace crecer sin miedos existenciales.

El Papa Francisco vive personalmente este enternecimiento maternal con los pobres y refugiados venidos de África y con los de América Latina que quieren ir a Estados Unidos, y extiende el cuidado a nuestra relación con la naturaleza y a todos los seres considerados como hermanos y hermanas en la gran Casa Común. María vivió este cuidado hacia el hijo que crecía dentro de ella, durante toda la vida hasta el pie de la cruz. Esto debe ser asumido por los seguidores de su Hijo, que fue educado en este cuidado y que mostró un cuidado especial con los enfermos y empobrecidos. Esta actitud debería ser vivida por la Mater Ecclesiae, fuera de os burocratismos y ritualismos que se ejercen casi mecánicamente sin implicación personal. De aquí la importancia que tributa a María en las actitudes de la Iglesia, a veces demasiado doctrinaria y ritualista.

IHU On-Line – ¿Quien fue San José? ¿Cómo comprender esa figura en su tiempo, un hombre judío que acaba acogiendo a una mujer encinta?

Leonardo Boff – El José de la historia es un artesano, un padre, un esposo y un educador. No sabemos sus orígenes. San Mateo dice que su padre fue Jacob (Mt 1,16). San Lucas refiere que fue Elí (Lc 3,23). Es decir, no lo sabemos exactamente, ni como fue su fin. Solo sabemos que no viene del mundo de las letras (escribas), ni de las leyes (fariseos), ni de la burocracia estatal (cobradores de impuestos y los saduceos), ni de la clase sacerdotal y levítica. Es un interiorano, morador de un pueblo desconocido, Nazaret. Llamar a alguien nazareno, como a José y después a Jesús, equivalía a llamarlo “donnadie y pobretón”, como aparece en el evangelio de San Juan, que algunos renombrados exégetas sustentan que es la interpretación correcta.

Su profesión, en griego es tékton, nombre genérico para alguien que trabaja la madera, un carpintero multifuncional, pues construía casas, tejados, yugos, muebles, ruedas, estantes, carros de bueyes. Sabía también trabajar con piedras, construyendo muros y sepulturas, y manejaba el hierro para hacer azadas, palas, clavos y rejas. Jesús fue iniciado en la profesión del padre, pues le llaman “el hijo del carpintero” (Mt 13,55). Nadie vivía solo de una profesión. Casi todos trabajaban en el campo, cultivando frutas y legumbres, en una tierra considerada todavía hoy como una de las más fértiles del mundo. También cuidaba del pastoreo de cabras, de ovejas y de ganado. Todo esto está implícito en la profesión de Jesús como tékton, un factotum.

El padre valiente

Ya nos hemos referido a José como padre y como esposo. Es una persona valiente que acogió a una joven encinta y la llevó a su casa, Dios sabrá los comentarios en el pequeño pueblo donde todos saben todo de todos. No lo hizo sin preocupación. Se dice que era un “hombre justo” (Mt 1,19a). El sentido no es el mismo que le damos nosotros, como aquel que da valor exacto a las personas y a las cosas y que actúa correctamente. Bíblicamente el justo es también esto, pero principalmente es una persona piadosa, que vive el orden del amor a Dios, a las tradiciones del pueblo y frecuenta la sinagoga semanalmente. Quien vive así se transforma, bíblicamente, en un justo, es decir, en una persona que irradia socialmente y por su ejemplo puede volverse un líder espiritual.d

Esta atmósfera hizo de él un educador, especialmente del niño que crecía en sabiduría y gracia. Lo inició en las tradiciones y fiestas del pueblo, como hace todo padre en cualquier lugar. Si Jesús en la vida pública predica el amor incondicional y llama a Dios “Abba” (papá), fue en la carpintería de José y junto con Maria donde experimentó esta intimidad. Jesús vio esa actitud en su padre y la asumió como experiencia típica suya.

Si Jesús en la vida pública predica el amor incondicional y llama a Dios “Abba” (papá), fue en la carpintería de José y junto con María donde experimentó esta intimidad – Leonardo Boff.

IHU On-Line – ¿Por qué en los Evangelios y demás libros del Segundo Testamento no se oye la voz de José? ¿Cómo podemos interpretar el silencio de José?

Leonardo Boff – El silencio de José no es el mutismo de alguien que no tiene nada que decir. Es un trabajador que habla con las manos y con el ejemplo (justo). No es el absentismo de un alienado que no capta lo que está pasando con él. Él sabe, como esposo, padre y educador cual es la misión que tiene que cumplir. Está siempre presente cuando su presencia es necesaria: en el embarazo, en el parto, al escoger el nombre del bebé, en la hora del bautismo judaico (circuncisión), en la huida a Egipto, en buscar un lugar donde vivir, Nazaret, en la iniciación de Jesús en las tradiciones religiosas de su pueblo, yendo al templo a los 12 años.

El silencio de José no es el mutismo de alguien que no tiene nada que decir. Es el de un trabajador que habla con las manos y con el ejemplo (justo) – Leonardo Boff.

Estas acciones se expresan más por gestos que por palabras. Paul Claudel, que amaba mucho a San José debido a su silencio, escribía en 1934 a un amigo: “El silencio es el padre de la Palabra. Ahí en Nazaret hay solo tres personas muy pobres que simplemente se aman. Son los que van a cambiar el rostro de la Tierra”.

El silencio de José representa nuestra cotidianidad. Gran parte de nuestra vida sucede en el seno de la familia y en el trabajo. Lógicamente hay demasiadas palabras. Pero cuando tenemos que oír al otro guardamos silencio. Cuando trabajamos no conversamos ni discutimos. El trabajo sólo se hace bien cuando nos concentramos, silenciosamente. Tenemos también nuestro mundo interior, nuestros sueños, nuestras preguntas y preocupaciones. Guardando silencio vemos mejor, escuchamos lo que nos dice el corazón y nacen visiones que dan sentido a la vida y nos alimentan la esperanza. No fue diferente con el padre y trabajador José.

Los sueños de José

Pero hay una razón más profunda que a la teología le corresponde investigar. El Padre eterno es el misterio absoluto para el cual no hay palabras. Él no habla. Quien habla es el Hijo. Pero como dijo Jesús, su Padre trabaja y él también. Lo inefable se expresa por lo más profundo que existe en nosotros que es, según psicólogos como C. G. Jung, el inconsciente universal. Su forma preferida de comunicación es a través de los sueños y de los Grandes Sueños. José de Nazaret los tuvo. Es la morada del misterio, del Padre del Hijo en la fuerza del Espíritu.,

San José no habla porque es el portador de este misterio abisal en el cual el Padre habita. José se hace la persona que representa, por su silencio, el misterio del Padre. Él acaba siendo la sombra del Padre, la propia personificación terrestre del Padre celeste. Este es el sentido secreto del silencio de José, adecuado al misterio que pide silencio reverente porque ninguna palabra lo podrá expresar. .

San José no habla porque es el portador de este misterio abisal en el cual el Padre habita – Leonardo Boff.

IHU On-Line – ¿Quiere usted decir que José es la personificación del Padre?

Leonardo Boff –  La tesis central de mi libro es que Dios se autocomunica así como es. Si es Trinidad de Personas que están eternamente juntas y actúan juntas según su singularidad personal, así se autocomunican al mundo. Sostengo que la primera Persona divina en venir a este mundo fue el Espíritu Santo. San Lucas 1,35 dice claramente que el Espíritu vino sobre María y armó su tienda sobre ella (episkiásei), esto significa que comenzó a morar definitivamente en ella.

Por detrás está el verbo skené que significa tienda, morada. Es la misma palabra que usa San Juan para la encarnación del Verbo, del Hijo (eskénosen). Aplicando el concepto a la venida del Espíritu Santo sobre María equivale a decir que la asumió y la elevó a su altura divina. Por eso, consecuentemente dice: “por causa de esto (dià óti) el Santo engendrado será llamado Hijo de Dios” (Lc 1,35).

Solamente quien fue hecha divina podrá engendrar al Divino. Fue lo que ocurrió con María. Si ella no hubiese dicho “fiat”, hágase, el Hijo no habría sido concebido y nacido de María. Esa parte divina de María es raramente asumida por las mujeres que siguen siendo rehenes de la cristología, de Cristo, olvidando que sin María no habría Cristo. De la encarnación del Hijo no hay duda, pues se transformó en doctrina dogmática en todas las iglesias cristianas. Y San José, ¿quedó fuera? Mi tesis es que toda la Familia divina se autocomunicó al mundo. El Padre, misterio absoluto que guarda un eterno silencio (quien habla es el Verbo, el Hijo), encontró la persona adecuada que podía acoger su presencia entre nosotros en San José, el hombre del silencio y del trabajo. San José, según esta comprensión, es la personificación terrestre del Padre celestial.

Equilibrio perfecto entre la Familia divina y la familia humana

Ahora tenemos un equilibrio perfecto porque Dios-Trinidad se autocomunicó totalmente a nosotros: a María por el Espíritu Santo, a Jesús por el Hijo, el Verbo, y a San José por el Padre. Dios es así, comunión de Personas que eternamente están juntas (pericoresis) en amor mutuo y en mutua entrega de uno a otro.

Así se cierra el círculo: la Familia divina está para siempre en la familia humana que ha sido asumida por María, por Jesús y por José. Pertenecemos eternamente al Reino de la Trinidad, hechos Dios por participación, correspondiendo a cada una de las divinas Personas en su singularidad. Quiero aclarar que esto no es todavía doctrina, es un teologúmeno, es decir, una reflexión teológica bien fundada que un día podrá ser asumida por toda la comunidad cristiana.

IHU On-Line – Una de las escenas más conmovedoras de la natividad es el viaje de José y María a Belén. ¿Cómo interpreta usted este pasaje? ¿Cuáles son las preguntas de fondo existentes allí que normalmente son borradas?

Leonardo Boff – Ese viaje de Nazaret hasta Belén debe ser correctamente interpretado. El emperador Cesar Augusto decretó realizar un censo. La finalidad no era saber cuántos habitantes había en el imperio, sino la de establecer un impuesto por cada persona. Este impuesto anual era para mantener la infraestructura de sacrificios al emperador, que se presentaba como Dios. Los judíos no podían aceptar semejante blasfemia, pues implicaba reconocer un Dios que no era el único verdadero, Yavé.

Por eso hubo muchas revueltas y la última, en el año 67, significó la total destrucción del pueblo y del templo. Los que quedaron fueron llevados como esclavos fuera de Judea y obligados a construir el canal de Corinto, existente hasta hoy, que une el Adriático con el Mediterráneo.

José y María tuvieron que someterse a ese edicto. Como no había lugar en las hospederías de la región, no les quedó otra alternativa que refugiarse en una pesebrera de animales. Allí nació Jesús, fuera de la comunidad humana y entre los animales. Aquel que vino de la oscuridad fue el primero en ver “la Luz verdadera que ilumina a cada persona que viene a este mundo” (Jn 1,9).

IHU On-Line – Otra escena inolvidable es la huida de José y María a Egipto, ya con el niño Jesús. ¿Podría explicarnos este otro momento y lo que él revela sobre el entendimiento de José acerca del poder político, especialmente de Herodes?

Leonardo Boff – Herodes era un rey sanguinario y temeroso de perder el trono. Sabiendo que había nacido un niño de la descendencia David, eventual sucesor del trono, mandó matar a todos los niños menores de dos años para asegurarse así de no tener pretendientes. El genocida así lo hizo. Y las Escrituras traen una de las más conmovedoras expresiones de las madres que perdieron a sus hijos: “En Ramá se oyó una voz, mucho llanto y muchos sollozos: es la madre que llora a sus hijos muertos y no quiere ser consolada porque los perdió para siempre” (cf. Mt 2,28).

Cuántas madres hoy en la Baixada Fluminense lloran a sus hijos inocentes muertos por la policía cuando estaban jugando o simplemente conversando en la puerta de casa. Sabiendo cuan sanguinario era Herodes, José tomó a María y a Jesús, atravesó el desierto, con todos los peligros que los evangelios apócrifos relatan, y llegó con ellos a Egipto, país odiado por los judíos por el tiempo de esclavitud que sufrieron allí. Solamente cuando se certificó que Herodes había muerto, volvió y fue a esconderse en un pueblo desconocido al norte, en Nazaret, para estar allí finalmente seguros.

IHU On-Line – ¿Qué narrativa se hace de San José hasta el decreto Quemadmodum Deus, firmado el 8 de diciembre de 1870 por Pío IX, en el que se declara a José Esposo de María y Patrono de la Iglesia Católica? ¿Qué cambia en la historia contada sobre José después de ese decreto?

Leonardo Boff – De modo general San José nunca tuvo centralidad en la Iglesia latina. Casi todo se concentraba en Jesús y en María. Solo en el siglo VIII se empezó cierto culto a San José. A partir de los años 800 aparecen los primeros sermones, pues la Iglesia no sabía qué hacer con alguien que no había dicho ni una palabra y había tenido solamente sueños. Sólo en 1870 fue proclamado patrono de la Iglesia Universal, no por el Papa Pío IX, sino por un decreto de la Congregación de Ritos.

Pío XII proclamó el día primero de mayo como día de San José, obrero. Pero fue solo el Papa Juan XXIII quien introdujo su nombre en el canon de la misa, “San José, Esposo de María”. El verdadero culto a San José, bien como trabajador o como patrono de la buena muerte, fue durante siglos venerado por el pueblo, que conocía los apócrifos, llenos de detalles de la vida cotidiana de Jesús, que inspiró a los artistas renacentistas y hasta la actualidad, como entre otros ‘La historia de José, el carpintero’ y ‘Diálogos de Jesús, María y José’. Son conmovedoras las palabras de Jesús, en La historia de José, el carpintero: “Viendo que expiraba me eché sobre el cuerpo de mi padre José, cerré sus ojos, cerré su boca y me levanté para contemplarlo”. Más tarde confió a los Apóstoles “cuando iban a sepultarlo, no me pude contener, me lancé sobre su cuerpo y lloré largamente”.

San José, a causa de la devoción popular ‒es el patrono del Estado de Ceará– da nombre a personas, calles, edificios, escuelas, y a varias congregaciones religiosas, especialmente la de los Josefinos, que llevan su nombre por el mundo. Entre tanto, uno de los mayores conocedores de Josefología, los estudios sobre San José, comenta: “la Santa Sede fue la última en ser conquistada para la devoción a San José”.(Roland Gauthier). Con la Exhortación Apostólica Patris corde del Papa Francisco se ha dado un paso más en la consolidación de la devoción a aquel que, según mi comprensión, es la personalización del Padre celestial.

IHU On-Line – San José también es una de las figuras más presentes en la piedad popular. ¿Cómo analiza usted esa devoción, especialmente en el Ceará y el Nordeste brasilero?

Leonardo Boff – En la Iglesia oficial los papas, obispos y curas son quienes tienen la palabra y poseen visibilidad. San José, oficialmente, es casi invisible. Pero existe un poderoso cristianismo popular, cotidiano y anónimo del cual pocos toman nota. En él vive la gran mayoría de los cristianos, nuestros padres, abuelos y parientes que toman en serio el Evangelio y el seguimiento de Jesús. San José por su anonimato y silencio se inserta dentro de ese mundo pequeño que es el de las grandes mayorías.

Más que patrono de la Iglesia universal es el patrono de la Iglesia doméstica, de los hermanos y hermanas menores de Jesús. Él es un representante de la “gente buena”, de la “gente humilde”, sepultados en su día a día gris, que se ganan la vida con mucho trabajo y sudor, y llevan a sus familias por los caminos de la honradez, de la solidaridad y del amor. Se orientan más por el sentimiento profundo de Dios que por doctrinas teológicas sobre Dios. Para ellos, como para José, Dios no es un problema, sino una luz poderosa para los problemas.

Más que patrono de la Igreja universal es el patrono de la Iglesia doméstica, de los hermanos y hermanas menores de Jesús – Leonardo Boff.

En un ambiente así, popular, fue donde creció y se educó Jesús. Y el pueblo inconscientemente en su fe intuitiva captó esa singularidad, la de que no habla, pero acompaña siempre a los fieles en sus dificultades y en sus fiestas.

IHU On-Line – ¿Qué mensaje puede usted darnos para enfrentar el 2021 con coraje y alegría y para que, incluso ante las adversidades, alimentemos la esperanza de un tiempo nuevo?

Leonardo Boff – Vivimos tiempos sombríos como aquellos que vivió San José. Él nunca abandonó a María y se quedó junto a su hijo hasta que él comenzó su misión liberadora. Cumplió sumisión y desapareció, pues hizo todo lo que tenía que hacer como padres, esposo, trabajador y educador. El puede acompañarnos en estos tiempos de abatimiento y dolor de tantos miles de personas, millones en el mundo, que han perdido a sus seres queridos.

Vivimos tiempos sombríos como aquellos que vivió San José. Él nunca abandonó a María y se quedó junto a su hijo hasta que él comenzó su misión liberadora – Leonardo Boff.

Su hijo no murió en la cama, sino con dolores terribles en lo alto de una cruz. Pero resucitó para decirnos: la muerte no tiene la última palabra. Los que mueren, me seguirán en mi resurrección. Yo soy solo el primero entre muchos hermanos y hermanas. La vida no está hecha para terminar en la muerte, menos de forma tan triste como ahora, sino para transformarse a través de la muerte en una vida nueva en Dios, que recibe a todos como Padre materno o Madre paterna para vivir felices con todos los que nos antecedieron, abuelos, padres, hermanos, parientes y amigos. La vida siempre escribe la última página.

Palabra final: he asumido intencionadamente el mandato que Jesús dejó a los Apóstoles:

Cuando seáis revestidos de mi fuerza y recibáis el Espíritu de mi Padre, el Espíritu Paráclito, y cuando prediquéis el Evangelio, predicad también sobre mi querido padre José” (La historia de José, el carpintero, capítulo 30, nº 3).

El Papa Francisco con su Exhortación Patris corde y yo hemos hecho nuestra parte. Que los cristianos, hombres y mujeres, hagan también la suya.

Traducción de Mª José Gavito Milano


Últimos posts do blog

A ressurreição no meio da uma sexta-feira santa prolongada

A ressurreição no meio da uma sexta-feira santa prolongada                               Leonardo Boff Nem o mais otimista pode negar que vivemos tempos sombrios e ameaçadores. Estamos dentro de um mundo sem regras e no interior do caos, sem termos a certeza de que esse caos possa ser generativo…

Die Auferstehung inmitten eines verlängerten Karfreitags

Leonardo Boff Nicht einmal die größten Optimisten können leugnen, dass wir in düsteren und bedrohlichen Zeiten leben. Wir befinden uns in einer Welt ohne Regeln, inmitten des Chaos, ohne die Gewissheit, dass dieses Chaos nicht nur zerstörerisch, sondern auch schöpferisch sein kann. Wir stehen unter der Herrschaft…

A ressurreição no meio da uma sexta-feira santa prolongada

Leonardo Boff Nem o mais otimista pode negar que vivemos tempos sombrios e ameaçadores. Estamos dentro de um mundo sem regras e no interior do caos, sem termos a certeza de que esse caos possa ser generativo e não somente destrutivo. Agora estamos sob a regência do…

São José é a presença silenciosa daquele que se fez pai do Deus humanado. Entrevista especial com Leonardo Boff

Para o teólogo, São José é o santo dos anônimos, dos trabalhadores e daqueles que assumem sua missão. E vai além: reforça que a Trindade se faz completa na encarnação da Sagrada Família

Foto: Mohamed Hassem | Pixabay

Por: João Vitor Santos | 29 Dezembro 2020- IHU (Instituto Humanitas Unisinos-RS)

“Ele é o santo dos anônimos, dos trabalhadores que falam com as mãos, do silêncio operoso e da discrição”. É assim que o teólogo Leonardo Boff define José, o esposo de Maria, aquele que assume a paternidade terrena de Jesus. Assim como o Papa Francisco, Boff chama atenção para a coragem desse judeu, um homem que assume uma mulher grávida e chama para si todas as responsabilidades paternas, por maiores que sejam os desafios. Coragem e acolhimento que o Papa ressalta e quer animar em todos ao instituir 2021 como o ano de São José, através da Carta Apostólica “Patris corde – Com coração de Pai”. “Dele não temos nenhuma palavra, apenas sonhos. Hoje, a humanidade inteira está recolhida, ocasião para pensar sobre o sentido da vida e de nossa relação com a Terra. São José é o santo da família reunida, como atualmente as famílias têm que se reunir em suas casas para proteger-se da contaminação da covid-19”, reflete Boff.

Na entrevista a seguir, concedida por e-mail à IHU On-Line, o teólogo recupera o José histórico e indica nele elementos cruciais para nos encorajar. “Precisamos de pais que acolhem os desamparados e que tenham coragem para iniciativas em sua rua e bairro para atender aqueles que não têm condições de se defender, como ocorreu exemplarmente no bairro Paraisópolis em São Paulo e na favela da Maré no Rio de Janeiro”, alerta. E completa: “Não há somente o aconchego caloroso da mãe. O pai é responsável pela passagem do mundo dos outros, onde há diferenças, tem que se respeitar certos limites e aprender a conviver pacificamente. Não é uma tarefa fácil, mas imprescindível para não deixar marcas para sempre”.

Boff ainda recupera a teologia em torno desse personagem, do qual não temos uma só palavra nos registros canônicos. É o chamado silêncio, mas que em nada tem de omissão. “É silenciando que vemos melhor e escutamos o chamado do coração e nascem visões que dão sentido à vida e nos alimentam a esperança. Não foi diferente com o pai e trabalhador José”, explica. Além disso, Boff diz que não podemos ignorar o Deus que se faz humano e que, na sua interpretação, personifica a Trindade na terrena família do Cristo. “Ora, São José não fala porque é o portador deste mistério abissal no qual o Pai habita. José se faz a pessoa que apresenta, pelo seu silêncio, o mistério do Pai. Ele acaba sendo a sombra do Pai, a própria personificação terrestre do Pai celeste”, defende.

Para ele, só é capaz de gerar o Divino quem é divina. “Foi o que ocorreu com Maria. Se ela não tivesse dito “fiat”, faça-se, o Filho não teria sido concebido e nascido de Maria. Essa porção divina de Maria é raramente assumida pelas mulheres que estão ainda reféns da cristologia, do Cristo, esquecendo que sem Maria não haveria o Cristo”, adverte. Ou seja, já assumimos o Cristo como Deus encarnado, mas precisamos ainda assumir esse olhar sobre Maria. “E São José, ficou de fora?”, questiona. “Minha tese é que a Família divina inteira se autocomunicou ao mundo”, acrescenta. “Assim se fecha o círculo: a Família divina está para sempre na família humana que foi assumida por Maria, por Jesus e por José”.

Leonardo Boff (Foto: UFJF)

Leonardo Boff é doutor em Teologia pela Universidade de Munique, na Alemanha. Foi professor de teologia sistemática e ecumênica com os Franciscanos em Petrópolis e depois professor de ética, filosofia da religião e de ecologia filosófica na Universidade do Estado do Rio de Janeiro e cmp professor visitante em várias universidades estrangeiras. Entre os livros publicados, destacamos,  Igreja: carisma e poder, (Vozes 1982/2014);Ecologia, Mundialização, Espiritualidade (Rio de Janeiro: Record, 1993), Civilização planetária (Rio de Janeiro: Sextante, 1994), Ecologia: grito da Terra, grito do pobre (Petrópolis: Vozes, 1995), A voz do arco-íris (Rio de Janeiro: Sextante, 2000), Do iceberg à Arca de Noé (Rio de Janeiro: Sextante, 2002), Homem: satã ou anjo bom (Rio de Janeiro: Record, 2008), Evangelho do Cristo cósmico (Rio de Janeiro: Record, 2008), Opção Terra. A solução da Terra não cai do céu (Rio de Janeiro: Sextante, 2009), Proteger a Terra-cuidar a vida. Como evitar o fim do mundo (Rio de Janeiro: Record, 2010), Ética e ecoespiritualidade (Petrópolis: Vozes, 2011), Saber cuidar (Ed. 20. Petrópolis: Vozes, 2014), além de Reflexões de um velho teólogo e pensador (Petrópolis: Vozes, 2018). Especificamente sobre São José, escreveu São José: a personificação do Pai (Petrópolis: Vozes, 2005). E, mais recentemente, em tempos de pandemia, publicou Covid19: a mãe terra contra-ataca a humanidade (Petrópolis: Vozes, 2020).

Confira a entrevista.

IHU On-Line – O Papa Francisco convocou o ano de 2021 como sendo o ano especial dedicado a São José. Como o senhor recebeu essa notícia e em que São José pode nos inspirar neste momento de crises?

Leonardo Boff – Recebi com surpresa e alegria. Surpresa porque o Magistério falou só tardiamente de São José, e com alegria porque sou devoto desse santo e lhe dediquei muitos anos de pesquisa nos melhores centros teológicos do mundo, até da Rússia e da China. Considero meu livro São José: a personificação do Pai (Petrópolis: Vozes, 2005) um dos melhores e mais criativos que escrevi.

Ele é o santo dos anônimos, dos trabalhadores que falam com as mãos, do silêncio operoso e da discrição. Dele não temos nenhuma palavra, apenas sonhos. Hoje, a humanidade inteira está recolhida, ocasião para pensar sobre o sentido da vida e de nossa relação com a Terra. São José é o santo da família reunida, como atualmente as famílias têm que se reunir em suas casas para proteger-se da contaminação da covid-19.

São José é o santo da família reunida, como atualmente as famílias têm que se reunir em suas casas para proteger-se da contaminação da covid-19 –.

 Nesse momento de crise, ele nos oferece algumas virtudes bem acentuadas pelo Papa Francisco especialmente, como “pai da acolhida e pai da coragem criativa”, pois muitos estão desamparados e com grande abatimento a ponto de entregar os pontos. Precisamos de pais que acolhem os desamparados e que tenham coragem para iniciativas em sua rua e bairro para atender aqueles que não têm condições de se defender, como ocorreu exemplarmente no bairro Paraisópolis em São Paulo e na favela da Maré no Rio de Janeiro

Na Carta Apostólica “Patris corde – Com coração de Pai”, o Papa descreve São José e anuncia o ano de 2021 dedicado à sua figura. Acesse a íntegra do documento

 IHU On-Line – Que leitura o senhor faz da Carta Apostólica “Patris corde – Com coração de Pai”, assinada pelo Papa e que dedica o ano de 2021 a São José? Que sinais Francisco emite com esse documento e essa proposição?

Leonardo Boff – Com o título “Pai de coração”, o Papa, de forma nova e criativa, quer evitar os tantos títulos que a tradição teológica deu a São José, nem todos muito dignos: pai putativo, pai nutrício, pai legal, pai matrimonial e outros. A expressão “Pai de coração” evita tudo isso e mostra que pelo coração e o amor a Maria e a Jesus ele se fez realmente pai assumindo todas as responsabilidades. Os evangelhos não o qualificam, apenas se referem com naturalidade a Jesus como “o filho do carpinteiro” (Mt 13,54-56); “não é ele filho de José, não conhecemos seu pai e sua mãe” (Jo,6,41-42)?

“Pai de coração” mostra que pelo coração e o amor a Maria e a Jesus ele se fez realmente pai assumindo todas as responsabilidades – Leonardo Boff.

 A Carta Apostólica Patris corde é um documento relativamente curto, de cunho pastoral e espiritual. Apresenta as virtudes de José em número de sete: pai amável, pai de ternura, pai de obediência, pai de acolhida, pai de coragem criativa, pai trabalhador, pai na sombra. Se bem repararmos, são virtudes transculturais, estão presentes nas comunidades humanas, embora cada uma delas receba uma concretização própria. O Papa comenta cada uma delas em termos existenciais e aplicando-as às famílias de hoje. Vivemos numa sociedade sem pai ou do pai ausente. O Papa se dá conta da importância fundamental da figura do pai na construção da personalidade dos filhos e das filhas, especialmente o respeito ao outro e o sentido dos limites.

 Não há somente o aconchego caloroso da mãe. O pai é responsável pela passagem do mundo dos outros, onde há diferenças e conflitos, tem que se respeitar certos limites e aprender a conviver pacificamente. Não é uma tarefa fácil, até antipática mas imprescindível para não deixar marcas negativas para sempre a seus filhos e filhas. Isso está nas entrelinhas da Exortação Patris corde. Neste aspecto, não há maiores novidades teológicas, coisa que aparece melhor na Redemptoris Custos de 15 de agosto de 1989, uma Exortação Apostólica de João Paulo II. Faz aí uma afirmação arrojada no n. 21 ao sustentar que a paternidade humana de São José vem assumida no mistério da encarnação, assinalando assim uma certa dimensão hipostática.

 IHU On-Line – O que é ser um “pai de coração”? Qual a importância dessa figura em nosso tempo?

Leonardo Boff – Nós vivemos numa sociedade dominada pela inteligência instrumental analítica com a qual mudamos a face do planeta, introduzindo profundas modificações na natureza e na sociedade mundial, algumas positivas, como o antibiótico e os meios de comunicação, e outras questionáveis. Na Laudato Si’ se faz uma severa crítica à ditadura da tecnociência assentada exclusivamente na inteligência intelectual e eficientista. Trouxe muitas comodidades humanas, mas tornou as relações funcionais e frias. Faltou o coração. Sabemos que o coração é sede da empatia, do sentimento profundo, da solidariedade, da compaixão e principalmente do amor, da espiritualidade e da ética, numa palavra: da inteligência cordial, emocional e sensível.

 Ela surgiu há 220 milhões de anos com a irrupção do cérebro límbico dos mamíferos. Ao dar à luz a sua cria, a amam, cuidam e a defendem. A razão intelectual transformada em instrumental-analítica apareceu com o cérebro neocortical há 7-8 milhões de anos. Ela é a mais recente mas não a mais decisiva para a existência humana, embora precisamos dela para dar conta da complexidade de nossas sociedades, mas não à custa da empatia, da gentileza e da ternura.

 Esquecemos que somos mamíferos sensíveis e racionais. Houve um desencontro entre as duas inteligências. A intelectual e analítica reprimiu a inteligência emocional, a mais profunda e ancestral em nós, pois se alegava que ela atrapalhava o olhar objetivo da ciência. Hoje sabemos que nunca existiu uma inteligência fria e absolutamente objetiva. O ser humano está sempre presente com seus sentimentos e interesses. O desafio atual consiste em resgatar a razão sensível e enriquecer a razão intelectual. Não basta saber, precisamos sentir o grito do pobre e da Terra. É esse sentimento, ausente em grande parte de nossa cultura que, unido à inteligência intelectual, nos poderá salvar da atual derrocada de nosso paradigma tecnocientífico. Ele não tem sentimentos face à dor humana e da natureza. Ou resgatamos a razão cordial e sensível ou assistiremos ao assalto cada vez mais insensível e avassalador da razão tecnocientífica sobre a natureza, até com o risco de pôr a vida do planeta em um processo de erosão.

O desafio atual consiste em resgatar a razão sensível e enriquecer a razão intelectual. Não basta saber, precisamos sentir o grito do pobre e da Terra – Leonardo Boff.

 Daí a importância de resgatarmos os direitos do coração, tão exemplarmente vividos pelas práticas do Papa Francisco para com os pobres e para com a Mãe Terra, expressas maravilhosamente nas duas encíclicas ecológicas Laudato Si’ e Fratelli tutti.

 IHU On-Line – O Papa Francisco referiu inúmeras vezes, especialmente através da figura de Nossa Senhora de Guadalupe, a necessidade de não nos tornarmos uma sociedade do ‘desmadre’ [que esquece a memória da mãe]. O que isso significa?

Leonardo Boff – Um dos temas mais queridos do Papa é o da ternura. Ela deve compor o comportamento principal da pastoral a ponto de falar da urgência de uma revolução da ternura. Já Fratelli tutti fala que “há lugar para o amor com ternura para com os pequenos e mais débeis, aos mais pobres” (n. 194). A ternura é uma relação doce, suave como a mão que acaricia. Ela é uma derivação do cuidado essencial, o verdadeiro título da Laudato Si’: sobre o cuidado da Casa Comum. Todos os seres humanos são portadores de cuidado e de ternura. Mas ela ganha uma densidade maior nas mulheres. São elas que cuidam por nove meses a vida que cresce dentro delas. Depois é o cuidado e a ternura que devotam aos filhos e filhas que os faz crescer sem medos existenciais.

 O Papa Francisco vive pessoalmente este enternecimento maternal para com os pobres e refugiados vindos de África e os da América Latina querendo ir aos EUA, e estende o cuidado à nossa relação para com a natureza e a todos os seres tidos como irmãos e irmãs na grande Casa Comum. Maria viveu este cuidado para o seu filho que crescia dentro dela, durante toda a vida até ao pé da cruz. Isso deve ser assumido pelos seguidores de seu Filho, que foi educado neste cuidado e que mostrou um cuidado especial para com os doentes e empobrecidos. Essa atitude deveria ser vivida pela Mater Ecclesiae, fora dos burocratismos e ritualismos que se exercem quase mecanicamente sem envolvimento pessoal. Daí a importância que tributa a Maria nas atitudes da Igreja, por vezes demasiadamente doutrinalista e ritualista.

 IHU On-Line – Quem foi São José? Como compreender essa figura no seu tempo, um homem judeu que acaba acolhendo uma mulher grávida?

Leonardo Boff – O José da história é um artesão, um pai, um esposo e um educador. Não sabemos suas origens. São Mateus diz que seu pai foi Jacó (Mt 1,16). São Lucas refere que foi Eli (Lc 3,23). Quer dizer, não o sabemos exatamente nem como foi seu fim. Apenas sabemos que ele não vem do mundo das letras (escribas), nem das leis (fariseus), da burocracia estatal (cobradores de impostos e os saduceus), nem da classe sacerdotal e levítica. Ele é um interiorano, morador de uma desconhecida vila, Nazaré. Chamar alguém de nazareno como a José e depois a Jesus equivalia a chamá-lo de “severino e pobretão” como aparece no evangelho de São João e que alguns renomados exegetas sustentam ser esta a interpretação correta no evangelho de São João.

 Sua profissão é em grego tékton, nome genérico para alguém que trabalha a madeira, um carpinteiro multifuncional, pois construía casas, telhados, cangas, móveis, rodas, prateleiras, carros de boi. Sabia ainda trabalhar com pedras, construindo muros e sepulturas, e manejava o ferro para fazer enxadas, pás, pregos e grades. Jesus foi iniciado na profissão do pai, pois o chamam “o filho do carpinteiro” (Mt 13,55). Ninguém vivia só de uma profissão. Quase todos trabalhavam no campo, no cultivo de frutas e legumes, numa terra ainda hoje considerada das mais férteis do mundo. Também cuidava do pastoreio do gado, de cabras, de ovelhas e de gado. Tudo isso está implícito na profissão de Jesus como tékton, um factotum.

 O pai corajoso

 Já nos referimos a José como pai e como esposo. É uma pessoa corajosa que assumiu uma jovem grávida e a levou para casa, sabe lá Deus os comentários da pequena vila onde todos sabem tudo de todos. Não o fez sem preocupação. E diz-se que era um “homem justo” (Mt 1,19a). Mas não é no sentido nosso, como aquele que dá o valor exato às pessoas e às coisas e que faz tudo direitinho. Biblicamente o justo é também isso, mas, principalmente, é uma pessoa piedosa. Essa vive a ordem do amor a Deus, às tradições do povo e frequenta a sinagoga semanalmente. Quem vive assim se transforma, biblicamente, num justo, vale dizer, uma pessoa que irradia socialmente e pelo exemplo se torna até uma liderança espiritual.

 Esta atmosfera fez dele um educador especialmente do menino que crescia em sabedoria e graça. Iniciou-o nas tradições e festas do povo, como todo pai faz em qualquer lugar. Se Jesus na vida pública prega o amor incondicional e chama a Deus de “Abba” (paizinho querido), foi na carpintaria de José e junto com Maria que experimentou esta intimidade. Jesus viu essa atitude em seu pai e a assumiu como experiência típica sua.

Se Jesus na vida pública prega o amor incondicional e chama a Deus de “Abba” (paizinho querido), foi na carpintaria de José e junto com Maria que experimentou esta intimidade – Leonardo Boff.

 IHU On-Line – Por que, nos Evangelhos e demais livros do Segundo Testamento, não se ouve a voz de José? Como podemos interpretar o silêncio de José?

Leonardo Boff – O silêncio de José não é nenhum mutismo de quem não tem nada a dizer. É um operário que fala pelas mãos e pelo exemplo (justo). Nem é absentismo de um alienado que não capta o que está se passando com ele. Ele sabe, como esposo, pai e educador, qual é a sua missão que importa cumprir. Está sempre presente quando se faz necessária a sua presença: na gravidez, no parto, na escolha do nome do bebê, na hora do batismo judaico (circuncisão), na fuga para o Egito, na definição do lugar onde morar, Nazaré, na iniciação de Jesus nas tradições religiosas de seu povo, indo ao templo aos 12 anos.

O silêncio de José não é nenhum mutismo de quem não tem nada a dizer. É um operário que fala pelas mãos e pelo exemplo (justo) – Leonardo Boff.

São José, aquele que assume as responsabilidades de pai de Cristo, é muito lembrado na piedade popular | Foto: Vatican News

 Estas ações se expressam mais por gestos do que por palavras. Paul Claudel, que amava muito São José, por causa de seu silêncio, escreveu em 1934 a um amigo: “O silêncio é o pai da Palavra. Aí em Nazaré há somente três pessoas muito pobres que simplesmente se amam. São aqueles que irão mudar o rosto da Terra”.

 O silêncio de José representa o nosso cotidiano. Grande parte de nossa vida acontece no seio da família e no trabalho. Logicamente há palavras demais. Mas quando temos que ouvir o outro silenciamos. Quando trabalhamos não conversamos nem discutimos. O trabalho só será bem feito quando nos concentramos, silenciosamente. Possuímos também nosso mundo interior, nossos sonhos, nossas perguntas e preocupações. É silenciando que vemos melhor e escutamos o chamado do coração e nascem visões que dão sentido à vida e nos alimentam a esperança. Não foi diferente com o pai e trabalhador José.

 Os sonhos de José

 Mas há uma razão mais profunda que cabe à teologia investigar. O Pai eterno é o mistério absoluto para o qual não há palavras. Ele não fala. Quem fala é o Filho. Mas como disse Jesus, que seu Pai trabalha e ele também. O inefável se expressa pelo mais profundo que existe em nós que é, segundo psicólogos como C. G. Jung, o inconsciente universal. Sua forma preferida de comunicação é através dos sonhos e dos Grandes Sonhos. Este os teve José de Nazaré. É a morada do mistério, do Pai do Filho na força do Espírito.

A imagem da visita do anjo durante o sono de José também é muito popular entre os fiéis | Foto: Wikipédia

Ora, São José não fala porque é o portador deste mistério abissal no qual o Pai habita. José se faz a pessoa que apresenta, pelo seu silêncio, o mistério do Pai. Ele acaba sendo a sombra do Pai, a própria personificação terrestre do Pai celeste. Este é o sentido secreto do silêncio de José adequado ao mistério que pede o silêncio reverente porque nenhuma palavra o poderá exprimir.

 Ora, São José não fala porque é o portador deste mistério abissal no qual o Pai habita –

IHU On-Line – O senhor quer dizer que José é a personificação do Pai?

Leonardo Boff – A tese central de meu livro é sustentar que Deus se autocomunica assim como ele é. Se é Trindade de Pessoas e sempre estão eternamente juntas e juntas atuam segundo a sua singularidade pessoal e assim se autocomunicam no mundo. Sustento que a primeira Pessoa divina a vir a este mundo foi o Espírito Santo. São Lucas 1,35 o diz claramente que o Espírito veio sobre Maria e armou sua tenda sobre ela (episkiásei), isto significa que começou a morar definitivamente nela.

 Por trás está o verbo skené que significa tenda, moradia. É a mesma palavra que São João usa para a encarnação do Verbo, do Filho (eskénosen). Aplicando o conceito à vinda do Espírito Santo sobre Maria equivale a dizer que ele a assumiu e a elevou à sua altura divina. Por isso, consequentemente diz: “por causa disto (dià óti) o Santo gerado será chamado Filho de Deus” (Lc 1,35).

 omente quem for feita divina poderá gerar o Divino. Foi o que ocorreu com Maria. Se ela não tivesse dito “fiat”, faça-se, o Filho não teria sido concebido e nascido de Maria. Essa porção divina de Maria é raramente assumida pelas mulheres que estão ainda reféns da cristologia, do Cristo, esquecendo que sem Maria não haveria o Cristo. Da encarnação do Filho não há dúvida, pois se transformou em doutrina dogmática em todas as igrejas cristãs. E São José, ficou de fora? Minha tese é que a Família divina inteira se autocomunicou ao mundo. O Pai, mistério absoluto que guarda um eterno silêncio (quem fala é o Verbo, o Filho), encontrou a pessoa adequada que podia acolher sua presença entre nós, em São José, o homem do silêncio e do trabalho. São José, segundo esta compreensão, é a personificação terrestre do Pai celeste.

 Equilíbrio perfeito entre a Família divina e a família humana

 Agora, temos um equilíbrio perfeito porque Deus-Trindade se autocomunicou totalmente a nós: a Maria pelo Espírito Santo, a Jesus pelo Filho, o Verbo e São José pelo Pai. Deus, assim como é, comunhão de Pessoas que eternamente estão juntas (pericórese) no amor mútuo e na mútua entrega de um ao outro.

 Assim se fecha o círculo: a Família divina está para sempre na família humana que foi assumida por Maria, por Jesus e por José. Pertencemos eternamente ao Reino da Trindade, feitos Deus por participação, correspondendo a cada uma das divinas Pessoas em sua singularidade. Esclareço, isto não é ainda doutrina, mas um teologúmeno, vale dizer, uma reflexão teológica bem fundada que um dia poderá ser assumida por toda a comunidade cristã.

 IHU On-Line – Uma das cenas mais comoventes da natividade é a jornada de José e Maria a Belém. Como o senhor interpreta essa passagem? Quais as questões de fundo presentes ali e que normalmente são apagadas?

Leonardo Boff – Essa jornada de Nazaré até Belém deve ser corretamente interpretada. O imperador César Augusto decretou a realização de um recenseamento. A finalidade não era simplesmente saber quantos habitantes havia no Império, mas estabelecer um imposto por cada cabeça. Este imposto anual era para manter a infraestrutura de sacrifícios ao Imperador que se apresentava como Deus. Os judeus não podiam aceitar semelhante blasfêmia, pois implicava reconhecer um Deus que não era o único verdadeiro, Javé.

 Por isso houve muitas revoltas e a última, no ano 67, que significou a total dizimação do povo e do templo. E os que restaram foram levados como escravos para fora da Judeia. Foram eles que, obrigados, construíram o canal de Corinto, existente até os dias de hoje, que une o Adriático com o Mediterrâneo.

 José e Maria tiveram que submeter-se a este edito. Como não havia lugar nas hospedarias da região não restou outra alternativa senão refugiar-se numa estrebaria de animais. Ali nasceu Jesus, fora da comunidade humana e entre os animais. Aquele que veio da escuridão foi o primeiro a ver “a Luz verdadeira que ilumina cada pessoa que vem a este mundo” (Jo 1,9).

 IHU On-Line – Outra cena que completa a jornada de José e Maria é a fuga para o Egito, já com o menino Jesus. Poderia nos explicar esse outro momento? E o que ele revela sobre o entendimento de José acerca do poder político, especialmente de Herodes?

Leonardo Boff – Herodes era um rei sanguinolento e temeroso de perder o trono. Sabendo que nascera um menino da descendência de Davi, eventual sucessor do trono, mandou matar todos os meninos abaixo de dois anos para assim se assegurar que não teria pretendentes. O genocida assim fez. E as Escrituras trazem uma das mais comovedoras expressões das mães que perderam os filhos: “Em Ramá se ouviu uma voz, muito choro e gemido: a mãe chora os filhos mortos e não quer ser consolada porque ela os perdeu para sempre” (cf. Mt 2,28).

 Quantas mães hoje na Baixada Fluminense choram seus filhos inocentes mortos pela polícia enquanto estavam brincando ou simplesmente conversando na porta de casa. Sabendo o quanto sanguinolento era Herodes, José tomou Maria e Jesus, atravessou o deserto, com todos os riscos que os evangelhos apócrifos relatam, e chegou com eles ao Egito, país odiado pelos judeus pelo tempo de escravidão que lá sofreram. Somente quando se certificou que Herodes havia morrido, voltou e foi se esconder numa vila desconhecida ao norte, em Nazaré, para lá estarem finalmente seguros.

 IHU On-Line – Que narrativa se constitui de São José até o decreto Quemadmodum Deus, assinado em 8 de dezembro de 1870 por Pio IX, em que torna José Esposo de Maria e Padroeiro da Igreja Católica? E o que muda na história contada acerca de José depois desse decreto?

Leonardo Boff – De modo geral São José nunca teve centralidade na Igreja latina. Quase tudo se concentrava em Jesus e em Maria. Somente no século VIII se começou certo culto a São José. Só a partir dos anos 800 aparecem os primeiros sermões, pois a Igreja não sabia o que fazer com alguém que não dissera nenhuma palavra e tivera somente sonhos. Só em 1870 foi proclamado patrono da Igreja Universal não pelo Papa Pio IX, mas por um decreto da Congregação dos Ritos.

Pio XII proclamou o dia primeiro de maio o dia de São José, o trabalhador. Mas foi somente o Papa João XXIII que introduziu seu nome no cânon da missa, “São José, Esposo de Maria. O verdadeiro culto a São José, seja como trabalhador ou patrono da boa morte, foi por séculos venerado pelo povo. Eles conheciam os apócrifos, cheios de detalhes da vida cotidiana de Jesus, que inspirou os artistas renascentistas e até hoje em dia, como entre outros ‘A história de José, o carpinteiro’ e ‘Diálogos de Jesus, Maria e José’”. Comovente são as palavras de Jesus, no A história de José, o carpinteiro: “Vendo que expirava eu me atirei sobre o corpo de meu pai José, fechei seus olhos, cerrei sua boca e levantei-me para contemplá-lo”. Mais tarde confidenciou aos Apóstolos “quando iam sepultá-lo, não me contive, lancei-me sobre seu corpo e chorei longamente”.

 São José, por causa da devoção popular – é o patrono do Ceará – dá nome a pessoas, ruas, de edifícios, de escolas e de várias congregações religiosas, especialmente dos Josefinos, que levam pelo mundo seu nome. Comenta, entretanto, um dos maiores conhecedores da Josefologia, dos estudos sobre São José: “a Santa Sé foi a última a ser conquistada para a devoção de São José”.(Roland Gauthier). Com a Exortação Apostólica Patris corde do Papa Francisco se deu mais um passo na consolidação da devoção daquele que, segundo minha compreensão, é a personalização do Pai celeste.

 IHU On-Line – São José também é uma das figuras mais presentes na piedade popular. Como o senhor analisa essa devoção, especialmente no Ceará e Nordeste brasileiro?

Leonardo Boff – Na Igreja oficial são os papas, bispos e padres que detêm a palavra e possuem visibilidade. São José, oficialmente, é quase invisível. Mas existe um poderoso cristianismo popular, cotidiano e anônimo do qual poucos tomam nota. Nele vive a grande maioria dos cristãos, nossos pais, avós e parentes que tomam a sério o Evangelho e o seguimento de Jesus. São José por seu anonimato e silêncio se insere dentro desse mundo pequeno que é das grandes maiorias.

 Mais que patrono da Igreja universal é o patrono da Igreja doméstica, dos irmãos e irmãs menores de Jesus. Ele é um representante da “gente boa”, da “gente humilde”, sepultados em seu dia a dia cinzento, ganhando a vida com muito trabalho e suor e levando honradamente suas famílias pelos caminhos da honradez, da solidariedade e do amor. Orientam-se mais pelo sentimento profundo de Deus que por doutrinas teológicas sobre Deus. Para eles, como para José, Deus não é um problema, mas uma luz poderosa para os problemas.

Mais que patrono da Igreja universal é o patrono da Igreja doméstica, dos irmãos e irmãs menores de Jesus – Leonardo Boff.

 Foi num ambiente assim popular que cresceu e se educou Jesus. E o povo inconscientemente em sua fé intuitiva captou essa singularidade, de que não fala, mas sempre acompanha os fiéis em suas dificuldades e em suas festas.

 IHU On-Line – Que mensagem o senhor pode nos deixar para que enfrentemos 2021 com coragem e alegria e que, mesmo diante das adversidades, nutramos a esperança por um novo tempo?

Leonardo Boff – Vivemos tempos sombrios como aqueles vividos por São José. Ele nunca abandonou Maria e ficou junto ao Filho até que ele começasse sua missão libertadora. Cumpriu sua missão e desapareceu, pois fez tudo o que tinha a fazer, como pai, esposo, trabalhador e educador. Ele pode nos acompanhar nestes tempos de abatimento e dor de tantos milhares e no mundo milhões que perderam seus entes queridos.

Vivemos tempos sombrios como aqueles vividos por São José. Ele nunca abandonou Maria e ficou junto ao Filho até que ele começasse sua missão libertadora – Leonardo Boff.

 Seu filho não morreu na cama, mas em dores terríveis no alto da cruz. Mas ressuscitou para nos dizer: a morte não tem a última palavra. Mesmo os que morrem, me seguirão em minha ressurreição. Eu sou apenas o primeiro entre muitos irmãos e irmãs. A vida não é feita para acabar na morte, mesmo de forma tão triste como agora, mas para se transformar através da morte em vida nova em Deus, que recebe a todos como Pai materno ou Mãe paterna para viverem felizes com todos os que os antecederam, avós, pais, irmãos, parentes e amigos. A vida sempre escreve a última página.

 Palavra final: eu assumi intencionalmente o mandato que Jesus deixou aos Apóstolos: “Quando fordes revestidos de minha força e receberdes o Espírito de meu Pai, o Espírito Paráclito e quando fordes pregar o Evangelho, pregai também a respeito do meu querido pai José” (A história de José, o carpinteiro, capítulo 30, n.3). O Papa Francisco com sua Exortação Patris corde e eu fizemos nossa parte. Que os cristãos, homens e mulheres, façam também a sua.