El sueño de un hombre ridículo

Leonardo Boff

            Seguramente algún lector o lectora se extrañará de este título. Pero conserva actualidad precisamente por la verdad oculta que contiene, expresada por nada menos que Fiódor Dostoyevski. Es el título de su narración fantástica de 1877 El sueño de un hombre ridículo. ¿Cuál es ese sueño? Él responde:

Si todos quisieran, en un instante todo cambiaría en la Tierra”.

            Eso es exactamente lo que falta en nuestro mundo: ese sueño de un hombre nada ridículo que podría salvarnos: si todos quisieran lo mismo. Pero la gran mayoría no quiere. No obstante, un día ese sueño fue soñado el 11 de diciembre de 2015 durante la COP21 en París. Es el famoso Acuerdo de París, firmado prácticamente por todos los países que componen la ONU (195). Todos se comprometieron a reducir los gases de efecto invernadero y así frenar el calentamiento del planeta.

            Todos quisieron. Sin embargo, casi nadie convirtió ese sueño en realidad. Si todos realmente quisieran cumplir el sueño del Acuerdo de París de limitar el aumento de la temperatura media global a 1,5 °C por encima de los niveles preindustriales (1850-1900), habríamos cambiado la Tierra. Habríamos evitado las catastróficas inundaciones, las severas sequías, las tremendas nevadas, los huracanes y los tornados que ocurrieron en los años posteriores a 2015. La meta era mantener el calentamiento por debajo de 2 °C, estabilizándolo en 1,5 °C hacia 2030.

            Como no todos quisieron, la Tierra no cambió. En 2024/2025 superamos el límite de 1,5 °C, alcanzando 1,6 °C. Al continuar la emisión de gases de efecto invernadero, debido a que algunos grandes países como Estados Unidos, India y China optaron por el uso del carbón junto con el petróleo —productores de efecto invernadero—, el sueño del Acuerdo de París se frustró. Ellos no quisieron. Se volvieron negacionistas, siendo uno de los principales Donald Trump.

            De seguir esta tendencia, dicen los especialistas, en los años 2030-2035 llegaremos a cerca de 2 °C o más. Muchos seres humanos, especialmente ancianos y niños, tendrán dificultades para adaptarse y no sobrevivirán. Peor aún puede ocurrir con la naturaleza, afectada gravemente por la falta de agua y la pérdida de biodiversidad, con la desaparición de miles de especies.

            Conclusión: si todos hubieran querido el Acuerdo de París, se cumpliría la profecía de Dostoyevski: todo habría cambiado, en un instante, en la Tierra. En lugar de mejorar, todo empeoró.

            ¿Por qué no tomamos en serio el sueño del Acuerdo de París con 195 firmantes? Porque no mostramos buena voluntad, la única virtud que nos habría salvado y aún puede salvarnos. No lo digo yo. Lo afirma Immanuel Kant, el más exigente pensador de la ética en el Occidente moderno.

            En su Fundamentación de la metafísica de las costumbres (1785) afirma: “No es posible pensar nada que, en ningún lugar del mundo, ni siquiera fuera de él, pueda considerarse absolutamente bueno, excepto la buena voluntad (der gute Wille)”. Traduciendo su difícil lenguaje: la buena voluntad es el único bien que es absolutamente bueno y al cual no cabe ninguna restricción. La buena voluntad o es simplemente buena o no lo es. Para Kant, la buena voluntad es la virtud suprema, siendo lo único en el mundo bueno por sí mismo.

            Todas las virtudes tienen su falta o su exceso: así, el exceso de coraje es temeridad; demasiada generosidad es prodigalidad; una modestia excesiva es inhibición. Todas las virtudes, sin excepción, poseen su contraparte, sea por exceso o por carencia.

            Solo la buena voluntad no tiene ningún defecto. Si tuviera alguna sombra o restricción, no sería buena. En el fondo, todas las virtudes (el vivir correctamente) están referidas a la buena voluntad, como ya enfatizaba Kant.

            Aquí hay una verdad con considerables consecuencias prácticas. Por ejemplo, en las negociaciones de paz entre Rusia y Ucrania, o entre Israel y Palestina, o entre Estados Unidos e Irán, si no hay buena voluntad de ambas partes, jamás se llegará a un acuerdo de paz. Es decir, no puedo presumir mal de  todo, poner todo bajo sospecha y desconfiar de todo. La buena voluntad y la confianza mutua deben constituirse como base común. Sin buena voluntad no se construirá nada sostenible, nada sólido, nada que no se evapore en el aire.

            Nos encontramos en momentos críticos y peligrosos, como nunca antes en nuestra historia. Podemos autodestruirnos. Las potencias militaristas disputan la hegemonía del mundo, y lo hacen en una feroz competencia sin ningún atisbo de cooperación ni de cuidado por el planeta Tierra y nuestro futuro común. No es imposible una “destrucción mutua asegurada”, llevándose consigo la vida humana.

            En situaciones así debemos sacar de lo más profundo de nosotros lo que pertenece a nuestro ser humano: la capacidad de activar la buena voluntad y ponerla en práctica. O lo hacemos, o arriesgamos el futuro de nuestra existencia en este pequeño y espléndido planeta Tierra, nuestra única Casa Común.

Leonardo Boff escribe para la revista del ICL LIBERTA (https://www.revistaliberta.com.br); también escribió Hombre: ¿satán o ángel bueno?, Record, 2008 (sitio: leonardoboff.org).

O sonho de um homem ridículo

    Leonardo Boff

         Seguramente algum leitor ou leitora estranhará este título. Mas ele conserva atualidade exatamente pela verdade oculta que contém, expressa por ninguém outro que por Fiódor Dostoiévski. É o título de sua narrativa fantástica de 1877 O sonho de um homem ridículo.Qual é esse sonho? Ele responde:

“Se todos quisessem,num instante,tudo mudaria na terra”.

         É exatamente o que falta no nosso mundo: esse sonho de um homem nada ridículo que poderia nos salvar: se todos quisessem a mesma coisa. Mas a grande maioria não quer. Não obstante, um dia ele foi sonhado em 11 de dezembro de 2015 durante a COP21 em Paris. É o famoso Acordo de Paris, assinado por praticamente  por todos os países que compõem a ONU (195).  Todos se comprometeram em reduzir os gases de efeito estufa e assim frear o aquecimento do planeta.

         Todos quiseram. No entanto quase ninguém tornou esse sonho realidade.Se todos de fato  quisessem cumprir sonho  do Acordo de Paris de limitar o aumento da temperatura média global a 1,5°C acima dos níveis pré-industriais (1850-1900) teríamos mudado a Terra. Teríamos evitado as catastróficas enchentes, as severas estiagens, as tremendas nevascas, os furacões e os tornados que ocorreram nos anos após 2015.A meta era manter o aquecimento abaixo de 2ºC, se estabilizando em 1,5ºC por volta de 2030.

         Por que nem todos quiseram,a Terra não mudou. Em 2024/2025 superamos o limite de 1,5ºC, chegando a 1,6ºC. A continuar a emissão de gases de efeito estufa pelo fato de alguns grandes países como os EUA, a Índia e a China optaram pelo uso do carvão junto com o petróleo, produtores de efeito estufa, se frustrou o sonho do Acordo de Paris. Eles não quiseram. Fizeram-se negacionistas, como principal deles Donald Trump.

A seguir esta tendência, dizem especialistas, chegaremos nos anos 2030-2035 próximos a 2ºC ou mais. Muitos seres humanos, idosos e crianças, terão dificuldade de se adaptar e não subsistirão. Pior ainda pode ocorrer com  a natureza, afetando pesadamente a falta de água e da biodiversidade com a dizimação de milhares de espécies.

         Conclusão: Se todos tivessem querido o Acordo de Paris, se cumpriria a profecia de Dostoiévski: tudo teria mudado, num momento, na Terra. Ao invés de melhorar, tudo piorou.

         Por que não não tomamos a sério o sonho  do Acordo de Paris com195 signatários? Porque não mostramos boa vontade, a única virtude que nos teria salvo e ainda poderá nos salvar. Não sou eu quem o afirma. É Immanuel Kant,o mais exigente pensador da ética no Ocidente moderno.

         Em sua Fundamentação para uma metafísica dos costumes(1785) assevera: “Não é possível se pensar algo que, em qualquer lugar no mundo e mesmo fora dele, possa ser tido irrestritamente como bom senão a boa vontade (der gute Wille)”. Traduzindo seu difícil linguajar: a boa vontade é o único bem que é irrestritamente bom e ao qual não cabe nenhuma restrição. A boa vontade ou é só boa ou não é. Para Kant a boa vontade é a virtude suprema, sendo a única coisa no mundo boa por si mesma.

         Todas as virtudes têm a sua falta ou o seu excesso: assim a coragem excessiva é ousadia, ter generosidade demais é a prodigalidade;a modéstia demasiada é inibição. Todas as virtudes, sem exceção, possuem seu contraponto, seja em excesso seja em carência.

         Somente a boa vontade não tem defeito nenhum. Se tivesse alguma sombra ou restrição não seria boa. No fundo, todas as virtudes (o viver corretamente) estão referidas à boa vontade, como aliás  enfatizava Kant.

Há aqui uma verdade com consideráveis consequências práticas.Por exemplo, nas negociações de paz entre Rússia e Ucrânia ou entre Israel e a Palestina, ou entre EUA e Irã, se não huver boa-vontade de ambos os lados, jamais se chegará a um acordo de paz. Quer dizer, não posso maliciar tudo, colocar tudo sob suspeita e desconfiar de tudo. A boa vontade e a mútua confiança devem se constituir como base comum. Sem a boa vontade nada se construirá de sustentável, de sólido, aquilo que não se evapora no ar.

Encontramo-nos em momentos críticos e perigosos, como nunca em nossa história anterior. Podemos nos autodestruir. As potências militaristas disputam a  hegemonia do mundo. E o fazem numa feroz competição sem qualquer laivo de cooperação  e cuidado para com o planeta Terra e nosso futuro comum. Não é impossível  “a mútua destruição assegurada”, levando junto a vida humana.

Em situações assim devemos desentranhar de dentro de nós o que pertence ao nosso ser humano: a capacidade de ativar a boa vontade e pô-la em prática Ou o fazemos ou arriscacamos o futuro de nossa existência nesse pequeno e esplêndico planeta Terra, nossa única Casa Comum.

Leonardo Boff escreve para a revista do ICL LIBERTA (https:// www.revistaliberta.com.br; escreveu também Homem:satã ou anjo bom,Record 2008 (site:leonardoboff.org)

SOCORRO URGENTE À CUBA

         Frei Betto

Desde segunda-feira frei Betto está em Cuba, ameaçada de ser tomada por Donald Trump que já se considera senhor da ilha. Cortou todos os suprimentos especialmente petróleo,sem o qual nada funciona,nem os hospitais. Trump quer asfixiar a ilha e tomá-la como se fosse seu senhor. Enquanto USA e Israel cometem genocídio,  Cuba envia médicos/as a todas as partes necessitadas do mundo para salvar vidas.Precisamos oferecer nossa ajuda  a estes irmãos e irmãs em extrema necessidade dada a prepotência arrogante do presidente dos EUA que se pretende o imperador do mundo.De forma ensandecida leva a guerra contra o Irã que junto com Israel estão arrasando todo um país,com uma das cultura mais antigas do mundo.Publicamos aqui um apelo urgente de Frei Betto,sob o apagão generalizado,um dia após a sua chegada à Cuba (terça-feira): Lboff

Amigos,amigas:

Estou em Havana ao longo desta semana de 16 a 21 de março 2026. Assessoro o governo cubano e a FAO no Plano de Soberania Alimentar e Educação Nutricional. Deveria percorrer três províncias (estados) do país para capacitar, em educação popular, monitores dos SAL (Sistemas Alimentários Locais). Devido à falta de transporte, efeito da carência de combustível (há três meses o país não recebe nenhum navio petroleiro, nem mesmo de China e Rússia), reunimos os 30 monitores em um hotel da capital.

Em meu primeiro dia aqui houve um apagão nacional. É o sexto de tamanho alcance em um ano e meio. Todo o sistema elétrico do país colapsou, afetando inclusive a internet. O governo denunciou como “asfixia energética”. Segundo o noticiário local, ainda não se conhecem as causas. Na noite de ontem a energia retornou aos poucos. Agora na manhã de terça, 17, tudo parece normalizado. A rádio informa que escolas funcionarão normalmente. Hoje, 30% da energia do país resultam de fontes alternativas.

As ameaças de Trump preocupam, mas não assustam. As pessoas tocam a vida como podem. Há drástica redução de funcionários nos centros de trabalho e de veículos em circulação.

Há muita abertura econômica. Cubanos residentes no exterior, inclusive nos EUA, podem investir aqui no 100% de controle da propriedade. As Mipyme (micro, pequenas e médias empresas), mantidas por capital proveniente de familiares no exterior, já podem inclusive importar combustíveis.

Agora o governo de Cuba admite claramente que há canal de negociações com a Casa Branca. Isso significa pouco, já que ela também estava em “negociações” quando ocorreram os ataques à Venezuela e ao Irã.

Reforcemos o apoio e a solidariedade ao heroico povo cubano! Enviem recursos à compra de medicamentos ao Instituto Cultivar:
Para caracterizar que sua contribuição é destinada à compra de medicamentos para Cuba, qualquer depósito deve trazer, na casa dos centavos, 01. Ex: R$ 100,01.
         InstitutoCultivar:
Caixa Econômica Federal:
CNPJ e Chave PIX: 11.586.301/0001-65 
Em caso de dúvida entre em contato com: 
cultivar@institutocultivar.org.br
Gratidão,esperança!
                                   FreiBetto

Gente querida, solidariedade urgente, vamos nos mobilizar e colaborar. Multiplicar esse pedido urgente

La Cumbre de los Pueblos Originarios: el Cóndor y el Águila

Leonardo Boff

El conocido historiador y pensador de la cultura Emmanuel Todd, en un tono fuerte, denunciaba ya en 2024 “La derrota de Occidente” (La défaite de l’Occident). Mostraba con argumentos cómo Occidente fue derrotado por sí mismo, al no poder recrearse a partir de sus propias raíces ya necrosadas.

            Lo que Todd afirmó sobre Occidente podría decirse de toda la civilización planetaria, quizá con la excepción de China bajo Xi Jinping, que intenta rescatar las raíces éticas y espirituales de la ancestral tradición china. Pero el problema es la falta de libertad. La historia nos enseña que al ser humano le repugna verse privado de ese don mayor que es la libertad, con la cual puede moldear su destino y expresar su visión del mundo.

            Si casi la totalidad de la civilización globalizada está a la deriva, no puede decirse lo mismo de los pueblos originarios de Abya Yala, nombre kuna para la Amerindia, que significa “tierra madura”. El nombre ya ha sido incorporado por casi todas las etnias. Ha sido un largo camino. En el Primer Congreso Indigenista Interamericano, celebrado en Pátzcuaro (México) en 1940, todavía se sostenía la tesis colonialista de la homogeneización y asimilación de los pueblos originarios a la cultura dominante, de carácter occidental.

            Todo comenzó a cambiar a partir de los años sesenta, cuando surgió, especialmente entre los jóvenes, un espíritu libertario. En este contexto, en todos los países sudamericanos irrumpió también la conciencia indígena como indígena. Los pueblos originarios rechazaban ser llamados “naturales” para distinguirlos de los “civilizados”. Querían ser lo que son: verdaderos pueblos —mayas, incas, aztecas, olmecas, toltecas, tupí-guaraníes, pataxó, yanomami, y muchas otras decenas.

            A partir de 1990 se realizaron varios encuentros de pueblos originarios del Gran Sur y también del Gran Norte. Se buscaba una identidad propia que tuviera algo en común. Pronto se dieron cuenta de que era en la resistencia y en la salvaguarda de la propia cultura donde podían encontrar ese elemento común. Pero, para tener fuerza, necesitaban forjar juntos una articulación que uniera a todos, a los del Norte con los del Sur. Unidos podrían enfrentar la aplamadora de la cultura dominante de orientación occidental, que siempre intentó asimilarlos sacrificando su propia identidad: su cultura, su religión, sus fiestas y sus mitos ancestrales. Y además robarles sus tierras.

            En reacción a todo ello, en 2007 se creó la Cumbre de los Pueblos de Abya Yala. Muy importante fue el encuentro de Porto Alegre en 2012, cuando decenas de etnias y grupos de apoyo lanzaron el “Manifiesto de los Pueblos Indígenas de Abya Yala”. Venía acompañado de especificaciones:
“En defensa de la Madre Tierra, por el Buen Vivir, la Vida Plena y contra la mercantilización de la vida y de la Madre Naturaleza.”

            El texto es explícito: “Nuestra relación con nuestras tierras y territorios es la base de nuestra existencia como pueblos, la base de nuestro Buen Vivir y de la Vida Plena, en armonía con la Madre Naturaleza.”

            Comprendieron que el llamado “descubrimiento de América o de Brasil” fue en realidad una invasión y conquista de los europeos, que los colonizaron con una violencia inaudita, apropiándose de sus tierras y buscando, sobre todo, oro, plata y maderas nobles. Hoy todos se unen en torno a la resistencia y al rescate de sus identidades, lo que implica preservar las lenguas, las tradiciones, las religiones y la sabiduría de los ancianos y de los chamanes.

            Una sombra los acompaña: el exterminio de sus antepasados, infligido por los invasores europeos. Ocurrió uno de los mayores genocidios de la historia. Fueron muertos por guerras de exterminio, por enfermedades traídas por los blancos contra las cuales no poseían inmunidad, o por trabajos forzados, cerca de 60 millones de representantes de estos pueblos originarios.

            Los datos más recientes fueron recopilados por la educadora Moema Viezer y por el sociólogo e historiador canadiense radicado en Brasil Marcelo Grondin. El libro, con prólogo de Ailton Krenak, detalla región por región cómo ocurrió la matanza sistemática de indígenas e incluso de pueblos enteros, como sucedió en Haití. Lleva por título Abya Yala: genocidio, resistencia y supervivencia de los pueblos originarios de las Américas (Editora Bambual, Río de Janeiro, 2021).

            Consciente de esta tragedia sufrida por sus hermanos, un sabio de la nación yanomami, el chamán Davi Kopenawa Yanomami, percibiendo la continuidad de ese proceso mortal, advirtió en el libro La caída del cielo lo que los chamanes de su pueblo están presintiendo: “La carrera de la humanidad está caminando en dirección a su fin”(Companhia das Letras, 2015).

            Al final de uno de esos encuentros entre pueblos del Gran Sur y del Gran Norte, un chamán se levantó y dijo con voz fuerte y pausada: “Hermanos y hermanas, mis parientes. Escuchad esta profecía, dicha por un anciano de tiempos antiguos. Llegará un día en que el Águila del Norte, que había expulsado al Cóndor del Sur, volará hasta aquí. Encontrará al Cóndor. Ya no lo perseguirá. Lo invitará a volar juntos. Y así fue. Abriendo ambos sus grandes alas, los dos —el Cóndor y el Águila— comenzaron a volar juntos sobre aquellas tierras y valles. Y nunca más se separaron.”

            (No hace falta aclarar que el Águila representaba a los Estados Unidos de América y el Cóndor a Abya Yala, la Amerindia).

            Y concluyó el chamán: “Este día ha llegado: aquí estamos, venidos de todas partes, del Norte y del Sur. Somos todos parientes y tenemos a la Tierra como nuestra Gran Madre. Ayudemos a nuestros otros hermanos y hermanas, de diversas partes del mundo, a amar, respetar y revitalizar nuestra Gran Madre. Así podremos vivir todos juntos en la misma gran aldea común.”Y así habló.

            Esta profecía se está realizando entre los pueblos originarios. Ojalá se realice también en nosotros mientras todavía tengamos tiempo.

Leonardo Boff escribe para la revista del ICL LIBERTA (www.revistaliberta.com.br). Es autor también de Cuidar la Casa común: cómo postergar el fin del mundo (Vozes, 2025).