El problema es el capitalismo y no el clima

Esta ocorrendo neste momento em Glasgow a COP26 sobre o clima. Não vamos ao encontro do aquecimento global e das catástrofes climáticas. Estamos já dentro. A causa principal das emissões de gases de efeito estufa,produdora das transformaçõwa climáticas é a forma capitalista de produção e a cultura capitalista do consumo. Se não mudarmos este sistema, nunca sairemos da crise atual que possui características sistêmicas. Ou mudamos de sistema ou então estaremos expostos a grandes e dramáticos eventos extremos com efeitos danosos para vidas humanas, para as biodiversidade e para a própria civilização. Bem disse Atónio Guterrez secretário geral da ONU na abertura dos trabalhos em Glasgow em 31 de outubro:”Estamos jogando nossa última oportunidade, literalmente, de mudar o rumo das coisas“? Podemos esperar deste sistema alguma mudança radical? O autor Julio Gambina resume bem os termos desta questão. Port isso o publicamos aqui. LBoff

*************************

Coinciden este fin de semana dos cónclaves mundiales que se concentran en el debate sobre el “calentamiento global”, la COP 26 en Glasgow, Escocia y el G20 en Roma, Italia.

 La preocupación común es el clima, en un marco de crisis económica evidente, con desigualdad social creciente, precios en alza preocupante y el deterioro ambiental derivado de la emisión de gases de efecto invernadero producido por la forma de producción contemporánea. El impacto sobre el ambiente es un problema acelerado desde tiempos de la revolución industrial (1750), agigantada luego de la segunda posguerra (1945) y de manera descontrolada en las últimas tres décadas (1990-2021). La forma capitalista de producción conlleva estos resultados.

 Un resumido y didáctico análisis nos presenta Michael Roberts en su blog, graficando las estadísticas de las responsabilidades en la emisión de CO2, con China a la cabeza en la actualidad y EEUU lejos, en el acumulado histórico del desarrollo capitalista. Señala el autor británico que China “es el mayor emisor de CO2 del mundo” desde su lugar de país con mayor población en el planeta y fabricante exportador del mundo. Agrega que “las emisiones acumuladas en la atmósfera en los últimos 100 años provienen de los ricos anteriormente industrializados y ahora consumidores de energía del Norte”. Destaca que EEUU es responsable de acumular la emisión “del “20% del total mundial. China ocupa un segundo lugar relativamente distante, con un 11%, seguida de Rusia (7%), Brasil (5%) e Indonesia (4%).” En esa estadística aparece Argentina en el 14° lugar.

El tema es importante y en el blog del FMI se puede leer un análisis relativo al tema y américa Latina y el Caribe. En el texto señalan que “Las emisiones netas de gases de efecto invernadero (GEI) de la región concuerdan con su tamaño económico y población, alrededor del 8 por ciento del total mundial. Pero la composición de las emisiones en ALC es muy diferente que la de otras regiones.” Se enfatiza a continuación que “El sector energético contribuye mucho menos a las emisiones totales en ALC (43 por ciento) en comparación con la media mundial (74 por ciento). La agricultura, en cambio, contribuye 25 por ciento, frente a una media mundial de 13 por ciento. El uso de la tierra, el cambio del uso de la tierra y la silvicultura (UTCUTS) contribuyen 19 por ciento, mucho más que la media mundial apenas superior a 1 por ciento.”

 Ultima oportunidad

 Pueden utilizarse otras fuentes informativas y queda claro que no se puede ocultar la catástrofe que amenaza a la humanidad, y los Estados nacionales y sus articulaciones globales transitan de cumbres en cumbres para definir compromisos que no cumplen. El resultado es alarmante al punto que el Secretario General de Naciones Unidas sostiene que “Si no se actúa con determinación, nos estamos jugando nuestra última oportunidad, literalmente, de cambiar el rumbo de las cosas”.

 La alarma es un llamado de atención al orden productivo, sustentado en la explotación creciente de la fuerza de trabajo, con menos seguridad social, y en el recurrente y extendido saqueo de los bienes comunes en el orden global, estimulando un consumo en las élites que afecta las condiciones de vida del conjunto de la sociedad. No hay solución al “calentamiento global” si no se asumen medidas sobre ámbitos estratégicos de la producción mundial, caso de la energía, la agricultura, el transporte, los servicios públicos esenciales, la salud, la educación, tendientes a limitar y reducir la emisión de gases de efecto invernadero, algo que no puede quedar en manos del “mercado”, es decir de los inversores privados, las corporaciones transnacionales, en busca de ganancias y rentabilidad de sus capitales.

El cometario apunta tanto hacia el poder de las transnacionales petroleras y gasíferas, de la alimentación y la biotecnología, entre muchas otras, como a la discusión sobre las políticas de los Estados nación y los organismos mundiales relativos al para qué, cómo y cuanta energía y producción, orientada a que necesidades satisfacer. Son comentarios extensivos hacia la alimentación y, por ende, más pensamiento y acción en satisfacer demandas sociales y derechos a la alimentación y a la energía que estimular mercados, precisamente en un momento donde el alza de precios se concentra en ambas producciones estratégicas para la reproducción de la cotidianeidad social y natural.

La solución provendrá más de las luchas y resistencias populares, especialmente de formas alternativas de producción y reproducción socioeconómica que, de decisiones públicas de los Estados Capitalistas, en cumbres como las del G20 en donde se proponen discutir sobre las desigualdades y el aceleramiento de la recuperación económica. Ambas cuestiones son resultado de la forma capitalista de organización de la sociedad. Es lógico que el régimen del capital promueva el restablecimiento de la tasa de ganancia antes que l/////Ja satisfacción de millones de empobrecidos en los pueblos del mundo. Eso es la desigualdad, producto del orden capitalista. Cambiar el modelo productivo y de desarrollo es la base para organizar un orden económico y social que remedie el daño ecológico y asegure la reproducción metabólica del planeta.

Julio Gambna, em Alainet de 2/11//2021 

As ameaças sobre a Terra presentes na  COP26 em Glasgow?

Em Glasgow, nesse final de 2021, com a COP26 se discute como reduzir os níveis de  gases de efeito estufa para não chegarmos em 2030 a 1,5 graus Celsius e então a um caminho sem retorno. A maioria está cética, pois os grandes emissores não cumpriram o Acordo de Paris. Reduzirem apenas até 7% e o Brasil, ao contrário, cresceu em 9% sua emissão. Dada a engrenagem do processo produtivo mundial de viés capitalista que tende a não assumir nenhum limite em seus ganhos, provavelmente não alcançaremos esta meta.Nossos filhos e netos herdarão uma Terra devastada e poderão nos amaldiçoar por não termos feito a lição de casa. A situação dramática da Terra está ausente nos debates.Não se fala da relação destrutiva para com a natureza. Vejamos rapidamente, no curso da história, como chegamos ao drama atual.

A interação com a natureza

Nossos ancestrais que se perdem na penumbra dos tempos imemoriais, entretinham uma interação não destrutiva: tomavam o que a natureza fartamente lhes oferecia..  Esse tempo durou milênios, começando na África, onde surgiu o ser humano, pela primeira vez há alguns milhõe de anos. Por isso, somos todos, de alguma forma,  africanos.

A intervenção na natureza

Há mais de dois milhões de anos, irrompeu, no processo da antrogênese (a gênese do ser humano na evolução) o homem hábil  (homo habilis). Aqui ocorreu uma primeira virada. Inicia-se aquilo que culminou de forma extrema nos nossos dias.  O homem hábil inventou instrumentos com os quais operava uma intervenção na natureza: um pau pontiagudo, uma pedra afiada e outros recursos semelhantes. Com eles podia ferir e  matar um animal ou podia cortar plantas. Essa intervenção se desenvolveu muito mais intensamente com a introdução da agricultura e da irrigação, ocorrida  volta de 10-12 mil atrás na era chamada do  neolítico. Desviavam-se águas dos rios, melhoravam colheitas, criavam animais e aves para serem abatidos.

É o tempo em que os humanos deixaram de ser nômades e se fizeram sedentários, com  vilas e cidades, geralmente, junto aos rios como ao Nilo no Egito, ao Tigre e ao Eufrates no Oriente Médio, ao Indo a o Tanges na Índia e ao redor do imenso lago interno, o  Amazonas que há milhares de anos, desaguava no Pacífico.

A agressão à natureza

Da intervenção passamos à agressão da natureza, na era industrial a partir do século XVIII. Surgiram as fábricas com a produção em massa. Forjou-se todo tipo de instrumentos técnicos que permitiam extrair enormes riquezas da natureza. Partia-se da premissa de que o ser humano é “senhor e dono” da natureza, não se sentindo mais como hóspede e parte dela. A ideia-força era a vontade de poder, entendidida como capacidade de dominar tudo: outras pessoas, classes sociais, povos, continentes, a natureza, a matéria, a vida e a própria Terra como um todo. Foram produzidas armas de destruição em massa, químicas, biológicas e nucleares.

O inglês Francis Bacon, tido como o fundador do método científico moderno, chegou a escrever:”Deve-se torturar a natureza como o torturador tortura a  sua vítima, até ela entregar todos os seus segredos”. Os conhecimentos científicos foram logo transformados em técnicas de  extração de bens naturais,  cada vez mais aperfeiçoadas, para realizar o propósito de acumulação ilimitada. Aqui a agressão  ganho estatuto oficial. Foi e continua sendo aplicada até os dias atuais

A destruição da natureza

Nos últimos tempos de modo especial, depois da segunda guerra mundial (1939-1945) a sistemática agressão ganhou dimensões de verdadeira destruição de ecossistemas, da biodiversidade, dos bens e serviços escassos da natureza,  até da Mãe Terra  agredida em todas as suas frentes.

Segundo notáveis cientistas, inauguramos uma nova era geológica, chamada de antropoceno, na qual o ser humano emerge como a maior ameaça à natureza e ao equilíbrio da Terra, particularmente de seus climas. Chegou-se ao ponto de nosso processo industrialista e o estilo consumista de vida dizimar anualmente cerca de 100 mil organismos vivos. Mais de um milhão deles estão sob grave ameaça de desaparecimento.

A partir desta verdadeira tragédia biológica começou-se a falar de necroceno, quer dizer, a morte (necro) em massa de vidas da natureza e de vidas humanas por miséria, fome de milhões e milhões e agora pelo Covid-19 planetário.

A erosão da Matriz Relacional

Perdeu-se a perspectiva do Todo. Ocorreu uma verdadeira fragmentação e atomização da realidade e dos respectivos sabares. Sabe-se cada vez mais sobre cada vez menos.Tal fato possui suas vantagens mas também seus limites. A realidade não é fragmentada. Por isso os saberes também não podem ser fragmentados. Falamos da aliança entre todos  os saberes, também dos populares (Prigogine).

Deixou-se de considerar as relações de interdependência que todas coisas guardam entre si. Numa palavra: erodiu-se a matriz relacional de todos com todos, que envolvem o próprio universo. Nada existe fora da relação. Numa poética formulação do Papa Francisco em sua encíclica Laudato si: sobre o cuidado da Casa Comum (2015) se afirma:

 O Sol e a Lua, o cedro e a florzinha, a águia e o pardal, o espetáculo de sua diversidades significa que nenhuma criatura se basta a si mesma; elas são interdependentes uma das outras para se completarem mutuamente no serviço uma das outras!(n.86)

Se realmente todos estamos entrelaçados, então devemos concluir que o modo de produção capitalista, individualista, depredador da natureza, visando o maior lucro possível sem se dar conta das relações existentes entre todas as coisas, emitindo gases de efeito estufa, está na contramão da lógica da natureza e do próprio universo.

A Terra nos criou um lugar amigável para viver mas nós não estamos nos mostrando amigáveis para com ela. Ao contrário, movemos-lhe uma guerra, sem chance de ganhá-la, a ponto de ela não aguentar mais e começar a reagir numa espécie de contra-ataque. Este é o significado maior da intrusão de toda uma gama de vírus, especialmente do Covid-19. De cuidadores da natureza nos fizemos em seu Satã ameaçador.

Ou mudamos ou podemos correr o risco de desaparecer

Até o advento da modernidade  o ser humano percebia-se ligado ao Todo. Agora a Mãe Terra foi transformada “num banheiro” e “estamos cavando nossa sepultura” disse o Secretário Geral da ONU António Guterres ao abrir os trabalhos na COP26 no dia 31/10/2021, ou num baú cheio de recursos a serem explorados. Nessa compreensão que acabou por se impôr, as coisas e os seres humanos estão desconectados entre si, cada qual seguindo um curso próprio.

A ausência do sentimento de pertença a um Todo maior, o descaso pelas teias de relações que ligam todos os seres, tornou-nos desenraizados e mergulhados numa profunda solidão,  coisa que o impedia uma visão integradora do mundo, que existia anteriormente.

Por que fizemos esta inversão de rumo? Não será uma única causa, mas um complexo delas. A mais importante e danosa foi termos  abandonado a referida Matriz Relacional, vale dizer, a percepção da teia de relações que entrelaçam todos os seres. Ela nos conferia a sensação de sermos parte de um Todo maior, de que estávamos inseridos na natureza como parte dela, como irmãos e irmãs, como afirma a Fratelli tutti do Papa Francisco e não simplesmente seus usuários e com interesses meramente utilitaristas. Perdemos a capacidade de admração pela grandeur da criação, de reverência face ao céu estrelado, de respeito por todo tipo de vida e da capacidade de chorar pelo sofrimento da maioria da humanidade.

Se não fizermos esta virada de “senhores e donos” (dominus) da natureza para “irmãos e irmãs (frater)  entre todos, da humanidade e da natureza, não serão eventuais acordos  alcançados na COP26 de diminuição de gases de efeito estufa que irão nos salvar.A questão é a mudança de paradigma.Ou mudamos ou corremos o risco de desaparecer da face da Terra.

Leonardo Boff é eco-teólogo e escreveu: Ecologia:grito da Terra-grito do pobre, Vozes 2015; Como cuidar da Casa Comum, Vozes 2017.

Der Big Player abwesend bei der COP26

                                                            Leonardo Boff                                         

Vom 31. Oktober bis zum 12. November findet in Glasgow, Schottland, die sechsundzwanzigste COP (Conference of the Parties) der UN statt. Laut dem jüngsten Bericht des IPCC (Intergovernmental Panel on Climate Change) sieht das Weltszenario düsterer aus als je zuvor. Wir haben nur ein Jahrzehnt Zeit, um die CO2-Emissionen um mindestens die Hälfte zu reduzieren, sonst werden wir eine Erwärmung von 1,5 Grad Celsius erreichen. Bei dieser Temperatur würde es zu einer ernsthaften Verwüstung der Natur kommen, da sich die meisten Lebewesen nicht anpassen könnten und aussterben würden; es würde auch die Menschheit dramatisch treffen, mit Millionen von Klimaflüchtlingen, weil ihre Regionen zu heiß zum Leben und Produzieren geworden sind; außerdem könnte es zum Eindringen einer breiten Palette von Viren kommen, die sicherlich eine unvorstellbare Anzahl von Menschenleben opfern würden, viel mehr als das derzeitige Covid-19.

Aufgrund dessen, was sich bereits in der Atmosphäre angesammelt hat, da CO2 dort 100 bis 120 Jahre lang verbleibt, werden die Veränderungen, die wir jetzt vornehmen, nichts an dem zunehmenden Verlauf von Extremereignissen ändern, die durch diese Anhäufung verursacht werden; im Gegenteil, sie werden eher noch schlimmer, wie wir bei den Überschwemmungen von New York City gesehen haben. Nicht einmal das von der Wissenschaft vorgeschlagene Geo-Engineering würde den Klimawandel aufhalten. Deshalb behaupten viele Klimaforscher, dass wir zu spät dran sind und es keinen Weg zurück gibt. Diese Erkenntnis hat viele Wissenschaftler zu Skeptikern und Techno-Fatalisten werden lassen. Sie behaupten jedoch, dass wir, wenn wir den Verlauf der zunehmenden Erwärmung nicht mehr ändern können, zumindest die verfügbare Wissenschaft und Technologie nutzen können, um ihre katastrophalen Auswirkungen zu minimieren. Das gegenwärtige Klima wird uns im Vergleich zu dem zukünftigen mild erscheinen.

Der IPCC-Bericht weist nachdrücklich darauf hin, dass diese Situation die absolut sichere Folge menschlicher Aktivitäten ist, die der Natur schaden (Abholzung der Wälder, übermäßige Nutzung fossiler Energien, Erosion der biologischen Vielfalt, zunehmende Wüstenbildung und schlechte Behandlung des Bodens usw.). Es muss unbedingt erkannt werden, dass diese klimatischen Umwälzungen wenig mit der großen Mehrheit der verarmten Menschheit zu tun haben, die Opfer des herrschenden Systems sind. Leider produziert dieses System eine doppelte Ungerechtigkeit: eine ökologische, indem es ganze Ökosysteme zerstört, und eine soziale, indem es Armut und Elend weltweit vergrößert. Die wahren Schuldigen sind die globalisierten industriellen und extraktivistischen Megakonzerne, die die Grenzen der Natur nicht respektieren und von der falschen Prämisse unbegrenzten Wachstums/Entwicklung ausgehen, weil die natürlichen Ressourcen ebenfalls unbegrenzt wären. Die Enzyklika Laudato Sí von Papst Franziskus erklärt diese Annahme zu einer Lüge (Nr. 106).

Was ist von der COP26 in Glasgow zu erwarten? Viele bezweifeln, dass es einen ausreichenden Konsens geben wird, um das Pariser Abkommen mit seiner Verpflichtung, die Emissionen von CO2 und anderen Treibhausgasen bis 2050 auf null zu reduzieren, aufrechtzuerhalten. Wir wissen jedoch von den vorangegangenen COPs, dass die Agenda von den Vertretern der Megakonzerne kontrolliert wird, insbesondere von denen der Öl- und Lebensmittelindustrie. Sie neigen dazu, den für sie vorteilhaften Status quo aufrechtzuerhalten und widersetzen sich grundlegenden Veränderungen, die sie zwingen würden, auch ihre Produktionsweise zu ändern und ihre Gewinne zum Wohle des globalen Gemeinwohls zu reduzieren. Auf diese Weise schaffen sie Hindernisse für einen Konsens und bremsen drastischere Maßnahmen angesichts der offensichtlichen Verschlechterung des Klimagleichgewichts der Erde.

Um eine lange Diskussion zu vermeiden, möchte ich einfach sagen, was die Erd-Charta (2003) und die beiden Öko-Enzykliken von Papst Franziskus, Laudato Si: über die Sorge für das gemeinsame Haus (2015) und Fratelli tutti (2020), in voller Ernsthaftigkeit sagen: Wir müssen eine “tiefgreifende ökologische Umkehr” vollziehen, denn “wir sitzen alle im selben Boot; entweder wir retten uns alle oder niemand wird gerettet” (Erd-Charta, Präambel und Schluss: Fratelli Nr. 30.34). Es kommt vor, dass das Thema: Wie ist unsere Beziehung zur Natur, plündernd oder pflegend? Die Erhaltung ihrer Biokapazität oder die Erschöpfung ihrer für unser Leben und Überleben notwendigen Güter und Dienstleistungen? Da diese Frage nicht gestellt wird, wird sie auch nicht beachtet und beantwortet.

Die Erde und die Natur sind jedoch der Big Player. Von ihrer Erhaltung hängen alle anderen Projekte der Befürworter und die Zukunft unserer Zivilisation ab. Die Analyse der unbestreitbaren und weit verbreiteten Verschlechterung des Zustands der Erde wird auf den verschiedenen COPs nicht berücksichtigt. Im Mittelpunkt steht die vorherrschende politische Ökonomie, der dominierende Akteur, der die eigentliche Ursache für das Ungleichgewicht des Klimas ist. Sie wird nie in Frage gestellt.

Der eigentliche Retter ist die Natur, die Erd-Gaia, die aber in allen COPs völlig abwesend ist und es vermutlich auch in Glasgow sein wird. Aus der Sicht von Fratelli tutti: Entweder wir bewegen uns vom Dominus-Paradigma, bei dem der Mensch von der Natur abgekoppelt ist und sich als ihr Besitzer und Beherrscher sieht, zum Frater-Paradigma, bei dem sich der Mensch als Teil der Natur und als Bruder und Schwester mit den Menschen und allen anderen Naturwesen fühlt, oder wir gehen auf das Schlimmste zu. Dies ist die quaestio stantis et cadentis, d.h. die grundlegende Frage, ohne die alle anderen Fragen hinfällig sind.

Dieses Mal liegt die Zukunft in unseren Händen. Wie es am Ende der Erd-Charta heißt: “Wie nie zuvor in der Geschichte ruft uns unser gemeinsames Schicksal dazu auf, einen neuen Anfang zu suchen. Kehren wir zum alten, für den Großteil der Menschheit fürchterlichen Weg zurück, oder haben wir den Mut zu einem Neuanfang, im Gegensatz zum Great Reset der Milliardäre? Wir wollen einen echten “Neuanfang”, der der gesamten Lebensgemeinschaft zugute kommt, insbesondere dem Gemeinsamen Haus und uns, seinen Bewohnern, einschließlich der Natur. Das ist die Bedingung für unseren Fortbestand auf diesem kleinen und wunderbaren Planeten Erde.

Leonardo Boff ist Ökotheologe und Autor vonCaring for the Earth, protecting life: how to escape the end of the world, Record, Rio de Janeiro 2010; zusammen mit J. Moltmann, Is there hope for the threatened creation? Vozes, Petrópolis 2014.

Ubersezt von Bettina Goldhacker