Die grundlegende Bedeutung des Lebens aus dem Geist

Der bekannte und stets geschätzte Pilot und Schriftsteller Antoine de Saint-Exupéry, Autor des Kleinen Prinzen, stellt in einem posthumen Text aus dem Jahr 1943 mit dem Titel “Brief an General X” und die Bedeutung des Krieges,  bevor sein Flugzeug im Mittelmeer abstürzte, mit großem Nachdruck fest: “Es gibt nur ein Problem, nur eines: zu entdecken, dass es ein Leben des Geistes gibt, das sogar höher ist als das Leben der Intelligenz, das einzige, das den Menschen befriedigen kann” (Piano B Edizioni, 2014).

Ein anderer Text, der 1936 geschrieben wurde, als er während des Krieges in Spanien Korrespondent für “Paris Soir” war, trägt den Titel “Brief an eine Geisel – Wir müssen dem Leben der Menschen einen Sinn geben”. Dort kehrt er zum Thema des Lebens aus dem Geist zurück. Er sagt: “Der Mensch erfüllt sich nur zusammen mit anderen Menschen, in Liebe und Freundschaft; die Menschen vereinen sich jedoch nicht einfach dadurch, dass sie sich einander nähern, sondern indem sie zu derselben Gottheit verschmelzen. In einer Welt, die aus Wüste besteht, dürsten wir nach Gefährten, mit denen wir Brot teilen können” (Elliot Editore, 2014). Am Ende des “Briefes des Generals X” schließt er: “Wie sehr brauchen wir einen Gott” (op.cit.).

Denn nur das Leben des Geistes verleiht dem Menschen Fülle. Es stellt ein schönes Synonym für Spiritualität dar, das oft mit Religiosität identifiziert oder verwechselt wird. Das Leben des Geistes ist ein ursprünglicher Fakt unserer tiefen Dimension, ein anthropologischer Fakt wie Intelligenz und Wille, Libido, etwas, das zu unserem Wesen gehört. Es ist die Grundlage für die Geburt aller Religionen und spirituellen Wege.

Wir wissen, wie man sich um das Leben des Körpers kümmert. Heute gibt es eine echte Kultur mit vielen Fitnessstudios. Psychoanalytiker verschiedener Tendenzen helfen uns, uns um das Leben der Psyche, unserer Engel und inneren Dämonen zu kümmern, damit wir ein Leben mit relativer Ausgeglichenheit führen, ohne Neurose und Depression.

Aber in unserer Kultur haben wir praktisch vergessen, das Leben des Geistes zu kultivieren. Die Religionen, die von Natur aus diese Mission erfüllen sollten, predigen ihre bereits verhärteten Lehren, Dogmen und Riten, anstatt dem Leben des Geistes eine Einzigartigkeit zu verleihen. Das ist unsere radikale Dimension, in der die großen Fragen abgeladen, die gewagtesten Träume lauern und die großzügigsten Utopien ausgearbeitet werden.

Das Leben des Geistes wird genährt von immateriellen Gütern wie Liebe, Freundschaft, freundschaftlichem Zusammenleben mit anderen, Mitgefühl, Fürsorge und Offenheit für das Unendliche. Ohne das Leben des Geistes wandern wir ohne einen Sinn, der uns orientiert und das Leben begehrenswert und dankbar macht.

Eine Ethik der Erde, der Anerkennung ihrer Würde, der Achtung ihrer komplexen und sehr reichen Diversität, kann sich nicht lange erhalten ohne jenes supplément d’ame,  das das Leben des Geistes ist. Ethik verfällt leicht in Moralismus oder spirituelle Appelle, ohne zu den Herzen der Menschen zu sprechen.

Das Leben des Geistes, d.h. die Spiritualität, gibt uns das Gefühl, Teil von Mutter Erde zu sein, die wir lieben und für die wir sorgen müssen. Denn das ist unsere Mission, die uns das Universum und Gott anvertraut haben.

Weil wir die uns im Schöpfungsakt des Menschen anvertraute Mission nicht erfüllen, »den Garten Eden zu bewachen und zu pflegen« (Gen 2,15), das heißt Mutter Erde, sind wir heute an der äußersten Grenze angelangt, die aufgrund von Atom- und Endkriegen, der drastischen Veränderung des Klimas und anderer Faktoren, die den Planeten aus dem Gleichgewicht bringen. Wir können mit großen ökologischen und sozialen Katastrophen konfrontiert werden. Es ist auch nicht unmöglich, dass wir uns selbst zerstören und den Plan des Schöpfers vereiteln.

Wir vertrauen und hoffen auf das Minimum an Rationalität, das uns bleibt, durchdrungen von emotionaler und herzlicher Intelligenz, die uns zwingen wird, den Kurs zu ändern und eine Biozivilisation einzuleiten, in der die Freundschaft zwischen allen und die Bande der Liebe uns retten können. Am Ende wird das Leben des Geistes seinen Heilsauftrag erfüllt haben.

Leonardo Boff
30.03.2023

Benedicto XVI – Un Papa de la vieja cristiandad

Siempre que muere un Papa toda la comunidad eclesial y mundial se conmueve, pues ve en él el confirmador de la fe cristiana y el principio de unidad entre las varias iglesias locales. Pueden hacerse muchas interpretaciones de la vida y de los actos de un Pontífice. Haré una a partir de Brasil (de América Latina), seguramente parcial e incompleta.

Es importante constatar que en Europa viven solo el 23,18% de los católicos y en América Latina el 62%, el restante en África y Asia. La Iglesia Católica es una Iglesia del Segundo y del Tercer mundo. Probablemente los futuros Papas vendrán de esas Iglesias, llenas de vitalidad y con nuevos estilos de encarnar el mensaje cristiano en las culturas no occidentales.

Con referencia a Benedicto XVI conviene distinguir al teólogo Joseph Ratzinger del Pontífice Benedicto XVI.

El teólogo Joseph Alois Ratzinger fue un típico intelectual y teólogo centro-europeo, brillante y erudito. No fue un creador, sino un eximio expositor de la teología oficial. Esto aparecía claramente en los varios diálogos públicos que mantuvo con ateos y agnósticos.

No introdujo visiones nuevas, pero dio otro lenguaje a las ya tradicionales, fundadas especialmente en San Agustín y San Buenaventura. Tal vez sea algo nuevo su propuesta de la Iglesia como un pequeño grupo altamente fiel y santo en “representación” de la totalidad. Para él no era importante el número de los fieles. Era suficiente el pequeño grupo altamente espiritual que está en lugar de todos. Sucede que dentro de ese grupo de puros y santos hubo pedófilos y personas envueltas en escándalos financieros, lo que desmoralizó su comprensión de representación.

Benedicto XVI alimentaba un sueño de recristianizar Europa bajo la hegemonía de la Iglesia Catolica, un sueño considerado inviable por que la Europa de hoy, con tantas revoluciones que ha hecho y con la introducción de valores democráticos,no es la misma del imaginario de viés medieval, con su sintesis entre fe y razón.Ese ideal no encontró resonacia por ser extemporaneo y raro.

Otra posición singular, objeto de una polémica interminable conmigo, que obtuvo resonancia en la Iglesia, fue la interpretación de que la “Iglesia Católica es la única Iglesia de Cristo”. Las discusiones conciliares y el espíritu ecuménico cambiaron “es” por “subsiste”. Se abría así un camino para que en otras Iglesias “subsistiese” también la Iglesia de Cristo. Ratzinger siempre afirmó que ese cambio era solo un sinónimo de “es”, lo que la investigación minuciosa de las actas teológicas del Concilio no confirmó. Pero siguió sustentando su tesis. Afirmó además que las otras Iglesias no son iglesias, sino que poseen solamente elementos eclesiales.

Llegó a afirmar, varias veces, que mi posición se había difundido entre los teólogos como algo común, lo que motivó nuevas críticas por parte del Papa. No obstante, se fue quedando aislado, pues había provocado gran decepción en las demás iglesias cristianas, como la luterana, la baptista, la presbiteriana y otras, por cerrar las puertas al diálogo ecuménico.

Entendió la Iglesia como una especie de castillo fortificado contra los errores de la modernidad, colocando la ortodoxia de la fe, ligada siempre a la verdad (su tonus firmus), como referencia principal. No obstante su carácter personal sobrio y cortés, como Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe se mostró extremadamente duro e implacable. Cerca de cien teólogas y teólogos, de los más preeminentes, fueron sentenciados o con la pérdida de la cátedra, o con la prohibición de enseñar y escribir teología o, como en mi caso, con “silencio obsequioso”. Así, nombres notables de Europa como Hans Küng, Edward Schillebeeckx, Jacques Dupuis, B. Häring, J. M. Castillo entre otros. En América Latina, el fundador de la Teología de la Liberación, el indigena peruano Gustavo Gutiérrez,el hispano-latinoamericano Jon Sobrino, la teóloga Ivone Gebara, censurada, así como el autor de estas líneas. En Estados Unidos hubo otros, como Charles Curran y R. Haight. Hasta fueron prohibidos los libros de un teólogo indio ya fallecido, el padre Anthony de Mello, así como T. Balasurya de Sri Lanka que fué excomulgado. 

Los/las teólogos/as de América Latina, decepcionados, nunca acabamos de comprender por qué prohibió la colección “Teología y Liberación”, de 53 volúmenes, que incluía a decenas de teólogos y teólogas (se publicaron unos 26 tomos), destinada a subsidiar los seminarios, las comunidades eclesiales de base y los grupos cristianos comprometidos con los derechos humanos. Era la primera vez que se producía una obra teológica de envergadura fuera de Europa, con resonancia mundial. Pero fue pronto abortada. El teólogo Joseph Ratzinger se mostró amigo de los amigos de los pobres. Eso entrará negativamente en la historia de la teología.

Son muchos los teólogos que afirman que estaba obsesionado con el relativismo y por marxismo, aunque este hubiese fracasado en la Unión Soviética. Publicó un documento sobre la teología de la Liberación, Libertatis nuntius (1984), lleno de advertencias pero sin una condena explícita. Otro documento posterior, Libertatis conscientia (1986), destaca los elementos positivos pero con demasiadas restricciones. Podemos decir que nunca entendió lo central de esa teología: la “opción por los pobres contra su pobreza y por su liberación”, que hacía de los pobres protagonistas de su liberación y no meros destinatarios de la caridad y del paternalismo. Esa era la visión tradicional y la del Papa Benedicto XVI. Sospechaba que había marxismo dentro de ese protagonismo de la fuerza histórica de los pobres. 

 Como Pontífice, Benedicto XVI inauguró el “Retorno a la Gran Disciplina”, con clara tendencia restauradora y conservadora, hasta el punto de reintroducir la misa en latín y de espaldas al pueblo. Causó extrañeza general en la propia Iglesia cuando en el año 2000 publicó el documento “Dominus Iesus”. En él reafirma la vieja doctrina medieval superada por el Concilio Vaticano II, según la cual “fuera de la Iglesia Católica no hay salvación”. Los no-cristianos corrían grave peligro. Nuevamente negó el calificativo de “iglesia” a las demás Iglesias, lo que provocó irritación general. Serían solamente comunidades eclesiales. Con toda su sagacidad polemizó con los musulmanes, con los evangélicos, con las mujeres y con el grupo integrista contrario al Vaticano II.

Su forma de conducir la Iglesia no mostraba el carisma, tan fuerte en el Papa Juan Pablo II. Se orientaba más por la ortodoxia y por el celo vigilante de las verdades de la fe que por la apertura al mundo y por una relación de ternura para con el pueblo cristiano, como lo aparece fuertemente el Papa Francisco.

Fue un genuino representante de la vieja cristiandad europea con su pompa y poder político-religioso. Desde la perspectiva de la nueva fase de la planetización, la cultura europea, rica en todos los campos, se ha encerrado en sí misma. Raramente se ha mostrado abierta a otras culturas como las antiguas de América Latina, África y Asia,lo que se ha mostrado en el proceso de evangelización que implicaba una occidentalización de la fé. Nunca se liberó de una cierta arrogancia de ser la mejor y en nombre de eso colonizó todo el mundo, tendencia aún no totalmente superada. 

No obstante las limitaciones, por sus virtudes personales y por la humildad de haber renunciado al munus papal al haber llegado al límite de sus fuerzas, seguramente se contará entre los bienaventurados.

*Leonardo Boff, teólogo católico brasilero

Traducción de MªJosé Gavito Milano

Que novo Papa  prolongará  o legado do Papa Francisco?

Leonardo Boff

O Papa Francisco escolheu o dia certo para fazer seu encontro com o Senhor: a páscoa que é o começo do novo e é uma pequena antecipação do fim bom da história.

         Reproduzo em parte um artigo que escrevi no dia 1/2//2020 ”Papa Francisco, uma nova genealogia de papas”? Creio que  expressa o desejo de muitos cristãos da América Latina. A nossa perspectiva é que o Papa Francisco emerge como o inaugurador de uma nova genealogia de Papas que vêm fora da velha cristandade europeia.

Na Igreja europeia vivem apenas 25% dos católicos. Nas Américas 65% e o restante nos vários continentes. O cristianismo europeu é agônico. Há igrejas fechadas porque nenhum fiel a frequenta. Nas Américas está se consolidando um cristianismo-fonte e não mais espelho dos europeus. Depois de mais de 500 anos de presença cristã surgiram rostos novos de Igreja, a Igreja na base dos fiéis, bispos despojados não mais morando em palácios e no meio do povo, padres que moram nas periferias,uma série enorme de movimentos leigos, que assumem sua autonomia e muitas religiosas vivendo no interior da Amazônia. Com razão dizemos que aqui está surgindo uma eclesiogênese, vale dizer, a gênese de outro tipo de igreja. Logicamente persiste muito ainda o velho estilo romano de Igreja. Mas não é ela que leva o futuro; ela não caracteriza um outro estilo de Igreja, diverso daquele estritamente tradicional.Vejo as seguintes características do papado de Francisco de Roma.

         Em primeiro lugar Francisco não é apenas um nome mas um projeto de Igreja: pobre e especialmente para os pobres,uma Igreja, anunciadora da paz contra todo tipo de guerras que existem no mundo, denunciadora de um sistema econômico que mata, pois pratica duas injustiças: devasta a natureza e oprime a maioria da humanidade, uma Igreja que cuida da criação como Casa Comum. Escreveu duas belas encícliclas:”sobre cuidado da Casa Comum(2020 e Fratelli tutti (2025). Especialmente nesta última apresenta uma alternativa ao paradigma da modernidade fundado no poder/dominação e do ser huma acima e fora da natureza. Apresenta como alternativa a fraternidade universal e o amor social  sendo o ser humano dentro da natureza e irmão e irmão de todos os demais seres particularmente de seus semelhantes. Nisso vê uma possível salvação da vida na Terra, “pois estamos todos no mesmo barco, ou nos salvamos todos ou ninguém se salva”.

         Francisco de Roma imitando o de Assis não vai morar nos palácios pontifícios. Escolhe uma casa de hóspedes, Santa Marta, mora num quarto simples e outro para receber as pessoas.Está mais próximo da gruta de Belém do que do palácio de Herodes. É um homem entre outros homens. Diz que antes de tudo é bispo de Roma e depois Papa que quer conduzir a Igreja com amor e não com o direito canônico. Pede aos bispos, coisa inaudita, uma pastoral da ternura e da irrestrita acolhida.

         O Papa Francisco “vem do fim do mundo”, da Argentina, com outra imagem de Igreja, diversa daquela de seus predecessores, uma Igreja que não é um castelo, voltada para dentro com sua ortodoxia e disciplina e cercada de inimigos, a cultura da modernidade,mas uma “igreja em saída” na direção dos que estão à margem,que sofrem e se sentem marginalizados. Diz que quer “uma Igreja tenda de campanha” que acolhe a todos os feridos sem perguntar por sua religião, sua moralidade, basta que sejam humanos e necessitados.

         Francisco não é uma Papa centrado na ortodoxia, na vigilância dos dogmas e da reta disciplina. Respeita esta formulação mas abertamente diz que com tais coisas não se chega ao coração humano. Precisamos acercar-nos com bondade, com sentido de compaixão e de ternura. Não se trata de converter os outros mas seduzi-los pela mensagem humanitária de Jesus. Repetiu muitas vezes: Cristo veio para ensinar-nos a viver, o amor  incondicional, a solidariedade, a compaixão,o perdão, valores que compõem seu projeto de Reino de Deus.

         O Papa Francisco se inscreve nos quadros da teologia da libertação de estilo argentino: libertar a cultura silenciada e o povo oprimido. Desde jovem estudante assumiu esta teologia associada a uma promessa que fez a si mesmo: toda semana visitar sozinho uma favela (“vila miseria”), entrar nas casas das pessoas, conversar com elas, animá-las e trazer-lhe a verdade de que Deus ama especialmente os pobres, pois Deus é vivo e prefere aqueles que menos vida têm. Recebe com carinho o fundador da teologia da  libertação, Gustavo Gutiérrez, John Sobrino, Pepa Castillo e queria também muito me ver. Importante: interrompe o sínodo para lembrar a morte de Gustavo Gutiérrez de 96 anos, grande servidor dos pobres. Marcamos pessoalmente por várias vezes um encontro mas problemas internos do Vaticano o impossibilitaram. Mas tenho cartas carinhosas dele além de uma fotografia juntos, quando dávamos palestras em Buenos Aires em 1972.

         Feito Cardeal,vive sozinho num pequeno apartamento, cozinha sua comida, dispensou o palácio e o carro. Vai a pé ou se desloca de metrô ou de ônibus, compra seu próprio jornal.

         Tema central de sua pregação é a misericórdia infinita de Deus. Diz que a condenação é só para esse mundo, pois Deus não pode perder nenhum filho e filha que criou no amor, pois ninguém pode impor limites à sua misericórdia que vai além da justiça. Insiste: não preguem o evangelho com o medo e com a ameaça do inferno. Cristo bem disse no evangelho de São João: “se alguém vem a mim eu ou não mandarei embora”. Acolhe a todos independente de sua condição sexual. A um menino que se revela ao Papa como homoafetivo, ouve a resposta: “Deus te quis assim. Deus te ama e eu também de amo”. Efetivamente torna a mensagem cristã uma realidade libertadora que humaniza e torna alegre e leve a vida e não um pesadelo com medo do fogo do inferno.

         Ouso pensar que pelo fato da maioria os católicos viverem fora da galáxia europeia, a partir do Papa Francisco serão eleitos Papas das Igreja novas, capazes de dialogar com as demais religiões e viver a nova situação da humanidade, habitando a única Casa Comum. Quem sabe se o único Cardeal de toda a Amazônia, Leonardo Ulrich Steiner não seria uma excelente opção? De todas as formas junto com outros caminhos espirituais a Igreja ajudará a manter acesa a chama interior da espiritualidade natural, a alimentará, a cultivará e impedirá que o mais sagrado do ser humano sucumba junto com sua Casa Comum (1/2/2020).

Leonardo Boff escreveu: Francisco de Assis e Francisco de Roma: uma nova primavera na Igreja  Rio de Janeiro 2015 (aquisição com o autor por e-mail: contato@leonardoboff.eco.br).A amorosidade de Deus-Abba e Jesus de Nazaré, Vozes 2023.

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Benedikt XVI. – Ein Papst der alten Christenheit

                          

Der Tod eines Papstes bewegt die gesamte Kirchen- und Weltgemeinschaft, die in ihm die Bestätigung des christlichen Glaubens und das Prinzip der Einheit der verschiedenen Ortskirchen sieht. Viele Interpretationen können über das Leben und die Taten eines Papstes gemacht werden. Ich werde einen aus Brasilien (aus Lateinamerika) machen, sicherlich teilweise und unvollständig.

Es sei darauf hingewiesen, dass nur 23,18 % der Katholiken in Europa und 62 % in Lateinamerika leben, der Rest in Afrika und Asien. Die katholische Kirche ist eine Kirche der Zweiten und Dritten Welt. Zukünftige Päpste werden wahrscheinlich aus diesen Kirchen kommen, voller Vitalität und mit neuen Arten der Inkarnation der christlichen Botschaft in nicht-westlichen Kulturen.

In Bezug auf Benedikt XVI. ist es zweckmäßig, den Theologen Joseph Ratzinger und den Papst Benedikt XVI. zu unterscheiden.

Der Theologe Joseph Alois Ratzinger ist ein typischer mitteleuropäischer Intellektueller und Theologe, brillant und gelehrt. Er ist kein Schöpfer, aber ein hervorragender Vertreter der offiziellen Theologie, was sich deutlich in den verschiedenen öffentlichen Dialogen zeigte, die er mit Atheisten und Agnostikern führte.

Es führte keine neuen Perspektiven ein, sondern gab den bereits traditionellen Visionen, die insbesondere in Saint Augustin und Saint Bonaventure gegründet wurden, eine andere Sprache. Vielleicht etwas Neues ist seine These von der Kirche als einer kleinen, sehr treuen und heiligen Gruppe als „Repräsentation“ des Ganzen. Die Zahl der Gläubigen war ihm nicht wichtig. Die kleine, hochspirituelle Gruppe, die für alle einsteht, war genug. Zufällig gab es in dieser Gruppe der Reinen und Heiligen Pädophile und Menschen, die in Finanzskandale verwickelt waren, was ihr Verständnis von Repräsentation demoralisierte.

Papst Benedikt XVI. hatte einen einzigartigen, ich würde sagen seltsamen Traum: Europa unter der Hegemonie der katholischen Kirche neu zu christianisieren. Er suchte nach einer verlorenen Einheit, der großen mittelalterlichen Synthese. Zufällig ist Europa ein anderes, säkularisiertes, das mehrere Revolutionen durchgemacht hat, die die Neuzeit mit neuen Werten, mit Demokratien, Menschenrechten und der Säkularität des Staates einleiteten. Dieses ganze Projekt wurde als ein Traum ohne Realisierbarkeit angesehen. Es zeigte einfach die restaurative und konservative Sehnsucht von Benedikt XVI. nach einer versöhnten Welt unter dem Bogen des Christentums, das jetzt von verschiedenen Kirchen, Philosophien und neuen Geschichtsvisionen zerrissen, gekennzeichnet ist.

 
Eine andere ungewöhnliche Position, Gegenstand einer endlosen Kontroverse mit mir, die aber in der Kirche Resonanz fand, war die Interpretation, dass die „katholische Kirche die einzige Kirche Christi“ sei. Konziliare Diskussionen und der ökumenische Geist veränderten „ist“ zu „existiert“ (subsistit in). Auf diese Weise wird der Kirche Christi ein Weg eröffnet, in anderen Kirchen zu „existieren“. Ratzinger behauptete immer, diese Veränderung sei nur ein weiterer Ausdruck  des „ist“, was die akribische Recherche der theologischen Akten des Konzils nicht bestätigte. Aber unterstützte er weiterhin seine These. Außerdem stellte er fest, dass die anderen Kirchen nicht Kirche seien, sondern nur kirchliche Elemente hätten.
 
Er ging so weit, mehrmals zu behaupten, dass sich diese meine Position unter Theologen als etwas Gemeines verbreitet habe, was zu neuer Kritik des Papstes gegen mich führte. Er war jedoch isoliert, da er bei anderen christlichen Kirchen wie Lutheranern, Baptisten, Presbyterianern und anderen große Enttäuschungen verursacht hatte, indem er die Türen zum ökumenischen Dialog verschlossen hatte.
 
Er verstand die Kirche als eine Art befestigte Burg gegen die Irrtümer der Moderne und stellte die Orthodoxie des Glaubens, die immer mit der Wahrheit (ihrem tonus firmus) verbunden ist, als Hauptbezugspunkt. Ander ist der Papst Franziskus, für ihn ist die Liebe, besonders der Barmherzlichkeit und die Achsamkeit gegenüber allen, besonders den Armen die Hauptbezieung sein soll.
 
Trotz seines nüchternen und höflichen Charakters zeigte er sich als Präfekt der Kongregation für die Glaubenslehre äußerst hart und unerbittlich. Etwa hundert Theologinnen und Theologen, darunter die prominentesten, wurden entweder mit dem Verlust des Lehrstuhls oder mit dem Zeugnis, Theologie zu lehren und zu schreiben, oder, wie in meinem Fall, mit dem „unterwürfigen Schweigen (silentium obsequiosum)“ verurteilt.“ Hans Küng, Edward Schillebeeck, Jacques Dupuis, B. Haering, J.M. unter anderem. In Lateinamerika der Begründer der Befreiungstheologie der Indiane aus Peru Gustavo Gutiérrez, Jon Sobrino, der Theologe Ivone Gebara zensiert, sowie der Autor dieser Zeilen. Andere wurden in den USA getroffen, wie Charles Curran und R. Haight. Sogar einem verstorbenen Theologen aus Indien, Pater Anthony de Mello, wurden seine Bücher verboten, ebenso wie einem anderen exkommunizierten Inder, Belasurya.
 Benedikt XVI. als Leiter der Kiche ist der,  die „Rückkehr zur großen Disziplin“ mit einer klaren restaurativen und konservativen Tendenz ein, bis hin zur Wiedereinführung der Messe in lateinischer Sprache und mit dem Rücken zum Volk. 
 
In der Kirche selbst sorgte sie für allgemeine Verwunderung, als sie im Jahr 2000 das Dokument „Dominus Jesus“ veröffentlichte, in dem er die alte mittelalterliche und vom Zweiten Vatikanischen Konzil abgelöste Lehre bekräftigte, wonach „außerhalb der katholischen Kirche kein Heil“ sei.  Nichtchristen waren in großer Gefahr. Erneut verweigerte er den anderen Kirchen die Bezeichnung „Kirche, was allgemeine Irritationen hervorrief. Sie seien nur kirchliche Gemeinschaften.
Die enttäuschten lateinamerikanischen Theologen haben nie verstanden, warum die Sammlung „Theologie und Befreiung“ in 53 Bänden, an der Dutzende von Theologen/inen beteiligt waren (etwa 26 Bände wurden veröffentlicht), die dazu gedacht war, Seminare, kirchliche Gemeinschaften und christliche Gruppen zu unterstützen, die sich für Menschenrechte einsetzen. Es war das erste Mal, dass ein großes theologisches Werk außerhalb Europas mit weltweiter Resonanz entstand. Aber es wurde bald abgebrochen. Der Theologe Joseph Ratzinger hat sich als Feind der Freunde der Armen erwiesen. Das wird negativ in die Theologiegeschichte eingehen.
 
Es gibt viele Theologen, die behaupten, er sei vom Relativismus und Marxismus besessen gewesen, obwohl er in der Sowjetunion gescheitert sei. Er veröffentlichte ein Dokument zur Befreiungstheologie, Libertatis nuntius (1984), voller Warnungen, aber ohne ausdrückliche Verurteilung. Ein weiteres späteres Dokument, Libertatis conscientia (1986), hebt seine positiven Elemente hervor, jedoch mit zu vielen Einschränkungen. 
 
Wir wagen zu sagen, dass er die zentrale Bedeutung dieser Theologie nie verstanden hat: die „Option für die Armen gegen die Armut und für die Befreiung“. Es machte die armen Protagonisten ihrer Befreiung und nicht bloße Empfänger von Almosen und Paternalismus. Das war die traditionelle Ansicht und die von Papst Benedikt XVI. Er vermutete, dass es in diesem Protagonismus der historischen Macht der Arme Marxismus gab.

Bei aller Scharfsinnigkeit polemisierte er mit Muslimen, mit Evangelikalen, mit Frauen und mit der fundamentalistischen Gruppe gegen das Zweite Vatikanische Konzil.

 
Seine Art, die Kirche zu führen, war nicht charismatisch wie die von Johannes Paul II. Sie wurde mehr von Orthodoxie und wachem Eifer für die Wahrheiten des Glaubens geleitet als von Weltoffenheit und Zärtlichkeit gegenüber dem christlichen Volk, wie es Papst Franziskus tut.
 
Er war ein legitimer Vertreter des alten europäischen Christenheit mit ihrem Pomp und ihrer politisch-religiösen Macht.In der Perspektive der neuen Phase der Planetisierung schloss sich die auf allen Gebieten reiche europäische Kultur ab. Selten war es so offen für andere Kulturen wie die alten in Lateinamerika, Afrika und Asien. Eine gewisse Arroganz, die Beste zu sein, wurde sie nie los und kolonisierte in deren Namen die ganze Welt, eine Tendenz, die noch nicht ganz überwunden ist.
 
Trotz der Schatten, aber wegen seiner persönlichen Tugenden und der Demut, das päpstliche Amt aufgrund der Grenzen seiner Kräfte niedergelegt zu haben, wird er sicherlich zu den Seligen gezählt werden.
 
Leonnardo Boff, brasilianischer katholischer Theologe.