Quien odia al hermano es un asesino”dicen las Escrituras

Reina mucha violencia, rabia y odio en nuestro país a causa de la segunda vuelta de las elecciones. Lo que nos escandaliza y va contra la Constitución que afirma ser un Estado laico (no oficializa ninguna religión ni estas pueden ser usadas partidariamente), son las iglesias neo-pentecostales y algunas evangélicas, concretamente la Universal y su líder, que se han transformado en centros de fake news, verdadera máquina de producción de calumnias y falsedades contra el candidato Haddad, hasta afirmar que, de modo semejante al estado totalitario comunista, “el niño después de 5 años pasa a no pertenecer ya a los padres sino al Estado”. ¿Quién puede imaginar semejante absurdo de una persona que vive en armonía con su familia? Además de ser mentiras y calumnias suscitan el odio.

Aquí no vale otro argumento que el de la Biblia, que por lo menos reconocen, aunque traicionen sus preceptos.

El gran mensaje de Jesús es el amor incondicional hasta al enemigo, pues incluso “ama a los ingratos y malos” (Lc 6,35). Quien está fuera del amor, está lejos de Dios y traiciona el legado de Jesús.

Más explícita aún es la primera carta de San Juan: “Si alguien dice: ‘amo a Dios‘ pero odia a su hermano es un mentiroso” (1Juan 4,20).

En otro lugar es aún más perentorio: “Quien odia al hermano es un asesino. Y sabéis que ningún asesino tiene la vida eterna” (1 Juan 3,15). Pues estamos llenos de asesinos en nuestro país y sabemos especialmente de dónde vienen, aunque no exclusivamente: de un candidato que es claramente homófobo, misógino, enemigo declarado de los LGBTI, de indígenas y de quilombolas.

Predica la violencia contra ellos, cosa que ya está siendo practicada en anticipación a su eventual victoria (que los cielos nos libren) en varios lugares del país por parte de sus seguidores, llegando incluso al asesinato del gran maestro de capoeira en Salvador, maestro de los cantantes Gilberto Gil y de Caetano Veloso, y a la violencia contra una joven de Porto Alegre a la que con una navaja le grabaron en la pierna la esvástica nazi.

Esta actitud va contra toda la base religiosa cultural cristiana de nuestro país. Son verdaderos enemigos de la patria, además de enemigos de los mencionados arriba. En el lenguaje del Nuevo Testamento son asesinos.

Pero lo que más nos falta y éste fue el legado de Betinho, nuestro Gandhi de los trópicos, es la sensibilidad ahora que estamos celebrando los 30 años de su gran obra “Acción por la ciudadania,contra el hambre y la miseria y por la vida”.

Supo identificar la crisis central de la humanidad actual en la línea del Papa Francisco hoy.
De su boca oímos y de su ejemplo aprendimos que “la crisis central no está en la nueva economía política de la exclusión, ni en la corrupción de la política, ni en la derrota moral de la humanidad. La crisis fundamental reside en la falta de sensibilidad de los humanos hacia otros seres humanos”.

Después de siglos de racionalismo y de dictadura del proyecto de la tecno-ciencia, hemos quedado todos con una especie de lobotomía que nos impide sentir al otro como otro, que incapacita nuestro corazón para sentir el pulsar de otro corazón y nos hace crueles y sin piedad ante el sufrimiento humano y la devastación de la biosfera.

No es el logos griego ni la ratio cartesiana sino el pathos (el sentimiento profundo) y el cuidado (cura en latín) quienes organizan las estructuras básicas de la existencia humana en el mundo junto con los demás.

Esta es la gran lección humanitaria, ética y espiritual que Betinho nos ha dejado como legado inmortal. Esta lección todavía hoy habla a lo profundo de cada ser humano, donde vive el mundo de las excelencias como el amor, la solidaridad, compasión y la verdadera hermandad entre todos.

Esta lección, en el contexto actual de Brasil atravesado por odios y rabias viscerales, posee inmensa actualidad. Sería la única cura verdaderamente eficaz.

¡Qué falta nos hace Betinho en estos días!

*Leonardo Boff es filósofo, teólogo y escritor.

La democracia frente al abismo

Hay momentos en la vida en los que tenemos que escoger de qué lado nos situamos políticamente.

Del lado de la democracia que respeta las libertades, permite la manifestación de los ciudadanos y se entiende dentro de un Estado democrático de derecho.

O del lado de quien la niega, que exalta la dictadura militar de 1964, magnifica a sus torturadores, que, según él, no debían torturar, sino simplemente fusilar, empezando por el expresidente Fernando Henrique Cardoso, que abomina y predica la represión a los homoafectivos, que desmoraliza a los quilombolas que, según él, no sirven ni para reproducirse, que desprecia a los indígenas, que patrocina un arma en la mano de cada brasileiro, que humilla públicamente a su propia hija, fruto de una “flojera”, y sería incapaz de amar a un hijo homoafectivo.

Ese, un capitán retirado, sin experiencia de administración pública, que confiesa que no entiende nada de economía, de salud ni de educación, pues para eso están los ministros respectivos… No se da cuenta de que es misión del presidente definir las políticas públicas, marcar un rumbo para la nación y entregar las ejecuciones a ministros competentes.

Tal candidato, mayoritario en la primera vuelta de las elecciones e igualmente mostrando gran ventaja sobre su oponente para la segunda, muestra un claro corte nazifascista, sea en el lenguaje, sea en los gestos o en la brutalidad de sus expresiones.

Es una vergüenza para el país la inconsciencia de la mayoría de los partidos que, no venciendo en las elecciones, lo apoyan explícitamente o dejan a sus seguidores en libertad para escoger a su candidato. Piensan en la parte, que es el partido, y no en el todo, que es Brasil.

Esta neutralidad, en este momento histórico de gran peligro para la democracia, se revela irresponsable. El resentimiento y el odio que se han apoderado de buena parte de la sociedad, son los peores consejeros para la convivencia de una sociedad mínimamente civilizada.

No vale culpar al pueblo diciendo que es ignorante pero que, al final, fue su opción. La ignorancia y falta de conciencia son fruto de la voluntad de las viejas oligarquías y del capitalismo salvaje que se desarrolla entre nosotros. Siempre quisieron un pueblo ignorante y sin conciencia de sus derechos, para manipularlo mejor y garantizar sus privilegios. No temen a un pobre, pero tienen pavor de un pobre concientizado de su ciudadanía y que reclama sus derechos.

Aquellas, como mostró el gran historiador José Honório Rodrigues estudiando las relaciones entre las oligarquías y el pueblo, siempre conspiraron contra este, lo humillaron, le negaron derechos y jamás tuvieron un proyecto político para él.

El excapitán de cariz fascista se alinea con esta tradición. Hasta llegó copiar el lema de Hitler, Deutschland über alles, traduciendo: “Brasil por encima de todo”. En su estilo rudo, fuera del civismo democrático, promete combatir la violencia reinante con más violencia todavía, sin darse cuenta de que las primeras víctimas serán los pobres, los negros y negras, los que tienen otra opción sexual. Sólo ante la perspectiva de su victoria, sus seguidores están anticipando la violencia, llegando hasta asesinar a un famoso maestre de capoeira en Bahía y a marcar una esvástica, con navaja, en la pierna de una mujer joven en Rio Grande do Sul.

En el momento actual cuenta más que los partidos un frente amplio para defender la democracia amenazada y los derechos fundamentales negados. Vivimos tiempos de urgencia. Las diferencias deben relativizarse ante un peligro que puede amenazar el destino de nuestro país y afectar de forma negativa a los países vecinos, cuyas democracias son también de baja intensidad. El ascenso derechista en el mundo, tanto en Europa como en los Estados Unidos, saldría fortalecido y representaría un regreso a tiempos sombríos vividos en Europa bajo la bota de Hitler y de Mussolini.

Hoy sabemos que ellos irrumpieron con un discurso semejante al del candidato fascistoide: prometiendo seguridad y represión a todos los que se les oponían, muchos de ellos asesinados o enviados a las cámaras de exterminio. Unos pocos consiguieron refugiarse en el exilio, como Einstein, Freud, Brecht, Arendt y otros y otras. No queremos que esta historia se repita en nuestro país.

Por eso, hay que respetar la libertad del voto, pero que cada cual sea consciente y mida su significado para sí mismo, para sus familiares y para el futuro de nuestro país.

No podemos pasar a los ojos de los extranjeros que se preocupan enormemente con nuestras elecciones, como una nación paria que retrocede a tiempos y a políticas malévolas ante las que todos queremos repetir: “Nunca más”.

 

Leonardo Boff es teólogo, filósofo y escritor.

Traducción de Mª José Gavito Milano

Carta aberta de Manuel Castells aos intelectuais do mundo sobre as eleições no Brasil

Manuel Castells é um dos mais conhecidos sociólogos do mundo e especialista em comunicação. Seu livro mais famoso é “A sociedade em rede”.Depois de lecionar em várias universidades, está agora na Califórnia do Sul, continuando suas pesquisas em comunicação e sua incidência na nova sociedade emergente. Seu nome tem grande peso. Por isso publicamos sua carta neste espaço Lboff

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Carta abierta de Manuel Castells a los intelectuales del mundo

Amigos intelectuales comprometidos con la democracia:

Brasil esta en peligro. Y con Brasil el mundo. Porque despues de la eleccion de Trump, de la toma del poder por un gobierno neo-fascista en Italia y por el ascenso del neonazismo en Europa, Brasil puede elegir presidente a un fascista, defensor de la dictadura militar, misogino, sexista, racista y xenofobo, que ha obtenido 46% en la primera vuelta de las elecciones presidenciales.

Poco importa quien sea su oponente. Fernando Haddad, la unica alternativa posible, es un academico respetable y moderado, candidato por el PT, un partido hoy dia desprestigiado por haber participado en la corrupcion generalizada del sistema polico brasileno.

Pero la cuestion no es el PT, sino una presidencia de un Bolsonaro capaz de decir a una diputada, en publico, que “no merece ser violada por el”. O que el problema con la Dictadura no fue la tortura sino que no matar en lugar de torturar.

En una situacion asi, ningun intelectual, ningun democrata, ninguna persona responsable del mundo en que vivimos, podemos quedarnos indiferentes. Yo no represento a nadie mas que a mi mismo.

Ni apoyo a ningun partido. Simplemente, creo que es un caso de defensa de la humanidad, porque si Brasil, el pais decisivo de America Latina, cae en manos de este deleznable y peligroso personaje, y de los poderes facticos que los apoyan, los hermanos Koch entre otros, nos  habremos precipitado aun mas bajo en la desintegracion del orden moral y social del planeta a la que estamos asistiendo.

Por eso les escribo a todos ustedes, a los que conozco y a los que me gustaria conocer. No para que suscriban esta carta como si fuera un manifiesto al dictado de politicos. Sino para pedirles que cada uno haga conocer publicamente y en terminos personales su peticion para una active participacion en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, el 28 de octubre, y nuestro apoyo a un voto contra Bolsonaro, argumentandolo segun lo que cada uno piense, y difundiendo su carta por sus canales personales, redes sociales, medios de comunicacion, contactos politicos, cualquier formato que difunda nuestra protesta contra la eleccion del fascismo en Brasil.

Muchos de nosotros tenemos contactos en Brasil, o tenemos contactos que tienen contactos. Contactemoslos. Un what’s app es suficiente, o una llamada telefonica personal. No nos  hace falta un #.  Somos personas, miles, potencialmente hablando a millones, en el mundo y en Brasil Y porque a lo largo de nuestra vida hemos adquirido con nuestra lucha e integridad, una cierta autoridad moral, utilicemosla en este momento antes que sea demasiado tarde.

Yo lo voy a hacer, lo estoy haciendo. Y simplemente ruego que cada una/uno haga lo que pueda.

Manuel Castells

Urgencia del “Paz y Bien” de San Francisco para el Brasil actual

En nuestro país, en medio de un ambiente de mucho odio, destrucción de biografías y mentiras de todo tipo, vale la pena recurrir al espíritu de San Francisco de Asís, a su famosa Oración por la Paz y a su saludo de Paz y Bien. Era un ser que había purificado su corazón de toda dimensión de sombra, convirtiéndose en “el corazón universal… porque para él cualquier criatura era una hermana, unida a ella por lazos de cariño”, como escribió el Papa Francisco en su encíclica ecológica (n.10 y 11). Por dondequiera que pasaba saludaba a las personas con su “Paz y Bien”, saludo que quedó en la historia, especialmente en la de los frailes que empiezan sus cartas deseando Paz y Bien.

Construyó lazos de paz y de fraternidad con el señor hermano Sol y con la señora Madre Tierra. Esta figura singular, quizás sea una de las más luminosas que el Cristianismo y el propio Occidente han producido. Hay quien lo llama el “último cristiano” o el “primero después del Único”, es decir, de Jesucristo.

Con seguridad podemos decir que cuando el cardenal Bergoglio escogió el nombre de Francisco quiso apuntar a un proyecto de sociedad pacífica, de hermanos y hermanas reconciliados con todos los hermanos y hermanas de la naturaleza y de todos los pueblos. Al mismo tiempo pensaba en una Iglesia en la línea del espíritu de San Francisco. Este era lo opuesto al proyecto de Iglesia de su tiempo, que se expresaba por el poder temporal sobre casi toda Europa hasta Rusia, por inmensas catedrales, suntuosos palacios y grandes abadías.

San Francisco optó por vivir el evangelio puro, al pie de la letra, en la más radical pobreza, con una simplicidad casi ingenua, con una humildad que lo colocaba junto a la Tierra, en el nivel de los más despreciados de la sociedad, viviendo entre los hansenianos y comiendo con ellos de la misma escudilla.

Para aquel tipo de Iglesia y de sociedad confiesa explícitamente: “quiero ser un ‘novellus pazzus’, un nuevo loco”, loco por Cristo pobre y por la “señora dama pobreza”, como expresión de total libertad: nada ser, nada tener, nada poder, nada pretender. Se le atribuye la frase: “deseo poco y eso poco que deseo lo deseo poco”. En realidad era nada. Se consideraba “idiota, mezquino, miserable y vil”.

A pesar de todas las presiones de Roma y de las internas de los propios cofrades que querían conventos y reglas, nunca renunció a su sueño de seguir radicalmente a Jesús, pobre junto a los más pobres.

La humildad ilimitada y la pobreza radical le permitieron una experiencia que viene al hilo de nuestras búsquedas: ¿es posible recuperar el cuidado y el respeto hacia la naturaleza? ¿Es posible una sociedad sin odios que incluya a todos, como él lo hizo con el sultán de Egipto que encontró en la cruzada, con la banda de ladrones, con el lobo feroz de Gubbio y hasta con la hermana muerte?

Francisco mostró esta posibilidad y que esta posibilidad era realizable al hacerse radicalmente humilde. Se colocó en el mismo suelo (humus= humildad) y al pie de cada criatura, considerándola su hermana. Inauguró una fraternidad sin fronteras: hacia abajo con los últimos, hacia los lados con los demás semejantes, independientemente de si eran papas o siervos de la gleba, hacia arriba con el sol, la luna y las estrellas, hijos e hijas del mismo Padre bueno.

La pobreza y la humildad practicadas así no tienen nada de beatería. Suponen algo previo: el respeto ilimitado ante cada ser. Lleno de devoción sacaba a la lombriz del camino para que no fuera pisada, vendaba una rama rota para que se recuperara, alimentaba en el invierno a las abejas que revolotean hambrientas por allí.

No negó el humus original ni las raíces oscuras de donde venimos todos. Al renunciar a cualquier posesión de bienes o de intereses iba al encuentro de los demás con las manos vacías y el corazón puro, ofreciéndoles simplemente el saludo de Paz y el Bien, la cortesía, y el amor lleno de ternura.

La comunidad de paz universal surge cuando nos situamos con gran humildad en el seno de la creación, respetando todas las formas de vida y a cada uno de los seres, pues todos poseen un valor en sí mismos, antes de cualquier uso humano. Esta comunidad cósmica, fundada en el respeto ilimitado, constituye el presupuesto necesario para la fraternidad humana, hoy sacudida por el odio y la discriminación de los más vulnerables de nuestro país. Sin ese respeto y esa fraternidad difícilmente la Constitución y la Declaración de los Derechos Humanos tendrán eficacia. Habrá siempre violaciones, por razones étnicas, de género, de religión y otras.

Este espíritu de paz y fraternidad podrá animar nuestra preocupación ecológica de proteger a cada especie, a cada animal o planta, pues son nuestros hermanos y hermanas. Sin la fraternidad real nunca llegaremos a formar la familia humana que habita la “hermana y Madre Tierra”, nuestra Casa Común, con cuidado.

Esta fraternidad de paz es realizable. Todos somos sapiens y demens pero podemos hacer que lo sapiens en nosotros humanice nuestra sociedad dividida que deberá repetir: “donde haya odio que lleve el amor”.

*Leonardo Boff teólogo, ex-fraile, y siempre franciscano, comentó La oración de San Francisco por la paz, Sal Terrae, 2ª edición, 2000.

Traducción de Mª José Gavito Milano