Presente en nuestro DNA,el amor vencerá el odio del bolsonarismo

Leonardo Boff*

Una figura siniestra, claramente poseída por la pulsión de muerte y de odio fue elegida presidente de Brasil. Parece haber sufrido una lobotomía, pues extrañamente está ausentes en él cualquier sentimiento de empatía hacia los millones de familias enlutadas por la acción mortal del Covid-19. Se hizo aliado suyo, pues lo minimizó, ridiculizó y combatió, siendo responsable de gran parte de las más de 600 mil víctimas. La distorsión de la realidad, las fake news y la mentira componen el menú de la política gubernamental. Ha sembrado odio y espíritu de venganza entre sus seguidores, ha apoyado prácticas criminales con respecto a la Amazonia y discriminatorias contra la población indígena, negra, quilombola, de otra condición sexual y, en general, contra los pobres y marginalizados.

Esta triste figura, que no posee un centro psíquico, consiguió sacar a la luz las distintas sombras que acompañan a nuestra sociedad, desde el genocidio indígena, la colonización, la esclavitud y la dominación de las élites opulentas que siempre ocuparon el estado y sus aparatos en beneficio propio y a costa del bienestar de las grandes mayorías. Ha liberado la dimensión dia-bólica (que divide) que habita en los sótanos oscuros de la psique personal y colectiva, hasta el punto de hacer desaparecer la dimensión sim-bólica (la que une), la que nos hace verdaderamente humanos y sociables. El asesinato por razones políticas cometido por un bolsonarista en Foz de Iguaçu, no exime de responsabilidad moral al presidente, pues él dio luz verde para el uso de la violencia.

Esta ola de odio que está inundando varias naciones en el mundo, pero de forma exponencial entre nosotros, hizo que el eminente intelectual norteamericano Noam Chomsky, casado con una brasilera, dijese recientemente: “Brasil es un caso especial; raramente he visto un país donde elementos de la élite tengan tanto desprecio y odio hacia los pobres y hacia el pueblo trabajador”.

A ese odio debemos contraponer el amor, la amorosidad, que decía Paulo Freire, promover aquellos valores a los que el presidente, sus hijos y sus seguidores jamás podrán referirse: el amor, la solidaridad, la fraternidad, el cuidado de unos a otros y a  la naturaleza, el derecho de cada uno a tener un pedacito de Tierra, la Casa Común, que Dios destinó a todos, una vivienda decente, el cultivo de la compasión con los que sufren, el respeto, la comprensión, la renuncia a todo espíritu de venganza, la transparencia de los actos gubernamentales y el derecho a ser feliz. Todos estos valores son negados teórica y prácticamente por la verdadera secta bolsonarista.

Abordaré el tema del amor, no en el sentido ético/moral, filosófico y teológico. Me basaré solo en su base biológica, tan bien formulada por los científicos Humberto Maturana y James D. Watson, que junto con Francis Crick decodificó en 1953 el código genético.

El biólogo chileno Humberto Maturana, en sus estudios sobre la autopoyesis, es decir, sobre la autoorganización de la materia de la cual resulta la vida, mostró cómo el amor irrumpe desde dentro del proceso evolutivo. En la naturaleza, afirma él, se constatan dos tipos de conexiones (él las llama acoplamientos) de los seres con el medio y entre sí: uno necesario, ligado a la propia subsistencia y otro espontáneo, vinculado a relaciones gratuitas, por afinidades electivas y por puro placer, en el fluir del propio vivir.

Cuando ocurre esta última, incluso en estadios primitivos de la evolución hace miles de millones de años, surge ahí la primera manifestación del amor como fenómeno cósmico y biológico de relaciones mutuas. En la medida en que el universo se expande y se vuelve más complejo, esa conexión espontánea y amorosa tiende a incrementarse. A nivel humano gana fuerza, se hace un proyecto consciente de vida y se convierte en el móvil principal de las acciones humanas (Cf. El árbol de la vida: la base biológica del entendimiento humano, 1955).

El amor se orienta siempre hacia el otro. Significa una aventura abrahámica, de dejar su propia realidad e ir al encuentro del otro, hombre o mujer, y establecer una relación de afectividad, de alianza vital y de amor.

Whatson, en su voluminoso libro DNA: el secreto de la vida (2005) afirma explícitamente: «En el DNA, el manual de instrucciones de la creación humana, el amor pertenece a la esencia del ser humano. Aunque yo no sea religioso no dejo de ver elementos profundamente verdaderos, escritos por San Pablo en su primera Carta a los Corintios (13,1-13): “aunque hablase en lenguas, las de los hombres y las de los ángeles… y tuviese el don de la profecía, el conocimiento de todos los misterios y de toda la ciencia… si me falta el amor, no sería nada”. Continúa Whatson: «Pablo, a mi entender, reveló con claridad la esencia de nuestra humanidad; el amor, ese impulso que nos hace tener cuidado del otro, fue lo que permitió nuestra supervivencia y éxito en el planeta; es impulso creo que es el que salvaguardará nuestro futuro… tan fundamental es el amor para la naturaleza humana. Estoy seguro de que la capacidad de amar está inscrita en nuestro ADN; un Pablo secular como yo diría que el amor es el mayor don de nuestros genes a la humanidad» (p.413-414).

Como podemos ver, quienes hacen tales afirmaciones son científicos de la mayor seriedad y reconocimiento internacional. El amor pertenece a nuestra naturaleza esencial. Obrando en contra de él, como lo hace el presidente y el bolsonarismo, se sitúan a contramarcha de la humanidad y de la lógica del universo. De ahí su maldad y perversidad.

La sociedad brasilera no puede construirse sobre esta barbarie y antihumanismo. El pueblo deberá rechazar su reelección, no solo por razones ético-morales-políticas y de buen sentido, sino también por razones científicas.

De su boca oí y de su ejemplo aprendí lo que mi padre legó a toda la familia: “Quien no vive para servir, no sirve para vivir”. El presidente actual no sirve al pueblo brasilero, peor aún, niega aquella energía única que crece y se renueva cuanto más es vivida y donada: el amor. Amor, repito, negado al pueblo brasilero, a la naturaleza y a la Madre Tierra.

*Leonardo Boff es teólogo, filósofo y ha escrito: Brasil: concluir la refundación o prolongar la dependencia, Vozes 2018; La busca de la justa medida, Vozes 2022.

Traducción de MªJosé Gavito Milano

Só o amor vence o ódio anti-vida do bolsonarismo

                                             Leonardo Boff

Foi eleito presidente do Brasil um figura sinistra, claramente possuída pela pulsão de morte e de ódio. Parece ter sofrido uma lobotomia pois estão estranhamente ausentes nele quaisquer sentimentos de empatia face às milhões de famílias enlutadas pela ação mortal do Covid-19 de quem se fez aliado, pois o minimizou, ridicularizou e combateu, sendo responsável por grande parte dos mais de 600 mil de vítimas. Fez da distorção da realidade, da fake news e da mentira método de governo. Semeou ódio e espírito de vingança entre seus seguidores e apoiou práticas criminosas com referência à Amazônia e discriminatórias à população indígena, negra, quilombola, de outra condição sexual e, em geral, aos pobres e marginalizados.

Esta triste figura que não possui um centro, conseguiu trazer à toma as várias sombras que acompanham a nossa sociedade, desde o genocídio indígena, da colonização, do escravismo e da dominação das  elites opulentas que sempre ocuparam o estado e seus aparelhos em benefício próprio e à custa do bem estar das  grandes maiorias. Liberou a dimensão dia-bólica (que divide) que habita nos porões escuros da psiqué pessoal e coletiva, a ponto de escantear a dimensão sim-bòlica (a que une), aquela que nos faz verdadeiramente humanos e sociáveis. O assassinato por razões políticas em  Foz do Iguaçu por um bolsonarista, não exime de responsabilidade moral o presidente, pois ele deu  a senha para o uso da violência.

A essa onda de ódio que está tomando várias nações no mundo mas de forma exponencial entre nós fez com que o eminente intelectual norte-americano Noam Chomsky, casado com uma brasileira, dissesse recentemente:”O Brasil é uma espécie de caso especial; raramente vi um país onde elementos da elite têm tanto desprezo e ódio pelos pobres e pelo povo trabalhador”.

A esse ódio devemos contrapor o amor, a amorosidade, na linguagem de Paulo Freire: promover aqueles valores que ele,seus filhos  e seus seguidores jamais poderão usar: como o amor, a solidariedade, a fraternidade, o cuidado de uns para com os outros e para com a natureza, o direito de cada um de possuir um pedacinho de Terra, a Casa Comum, que Deus destinou a todos, uma moradia decente, o cultivo da compaixão para com os sofredores, o respeito,  a compreensão, a renúncia a todo espírito de vingança, a transparência dos atos governamentais e o direito de ser feliz . Todos estes valores são negados teorica e praticamente pela verdadeira seita bolsonarista.

Abordarei o tema do amor não no sentido ético/moral,  filosófico e    teológico. Basear-me-ei somente em sua base biológica, tão bem formulada pelos cientistas Humberto Maturana e James D.Watson que junto com Francis Crick em 1953 descoficou o código genético.

O biólogo chileno Humberto Maturana, em seus estudos sobre a autopoiesis, vale dizer, sobre a auto-orgnização da matéria da qual resulta a vida,  mostrou como o amor irrompe de dentro do processo evolucionário. Na natureza, afirma ele, se verificam dois tipos de conexões (ele chama de acoplamentos) dos seres com o meio e entre si: um necessário, ligado à própria subsistência e outro espontâneo, vinculado a relações gratuitas, por afinidades eletivas  e por puro prazer, no fluir do próprio viver.

Quando esta última ocorre, mesmo em estágios primitivos da evolução há bilhões de anos, ai surge a primeira manifestação do amor como fenômeno cósmico e biológico. Na medida em que o universo se inflaciona e se complexifica, essa conexão espontânea e amorosa tende a incrementar-se. No nível humano, ganha força, faz-se um projeto consciente de vida  e se torna o móvel principal das ações humanas (Cf.A árvore da vida: a base biológica do entendimento humano,1955).

O amor se orienta sempre pelo outro. Significa uma aventura abraâmica, a de deixar a sua própria realidade e ir ao encontro do outro, homem ou mulher, e estabelecer uma relação de afetividade, de aliança vital e de amor.

Whatson, em seu volumoso livro DNA:o segredo da vida (2005) afirma explicitamente:

No  DNA, o manual de instruções da vida humana, o amor pertence à essência do ser humano.Embora eu não seja religioso não deixo de ver elementos profundamente verdadeiros,  escritos por São Paulo na sua primeira Carta aos Coríntio (13,1-13):’ainda que eu falasse  línguas, a dos homens e as dos anjos…ainda que tivesse o dom da profecia, o conhecimento de todo os mistérios e de toda a ciência…se não tivesse o amor nada seria”. Continua Whatson: “Paulo, no meu entendimento, revelou com clareza a essência de nossa humanidade; o amor, esse impulso que nos faz ter cuidado com o outro, foi o que permitiu a nossa sobrevivência e sucesso no planeta; é esse impulso, creio, que salvaguardará nosso futuro…tão fundamental é o amor à natureza humana, estou certo de que a capacidade de amar  está inscrita em nosso DNA; um Paulo secular como eu diria que o amor é a maior dádiva de nossos genes à humanidade”(p.413-414).

Como se depreende, quem faz tais afirmações são cientistas da maior seriedade e de reconhecimento internacional. O amor pertence à nossa natureza essencial. Agindo contra ele, como o faz o presidente e o bolsonarismo, se colocam na contramão da humanidade e da lógica do universo. Daí sua maldade e perversidade.

A sociedade brasileira não pode se construir sobre esta barbárie e anti-humanismo. O  povo deverá  rejeitar sua reeleição, não só por razões ético-morais-políticas e de bom senso, mas também por razões científicas.

De sua boca ouvi e de seu exemplo aprendi o que meu pai legou a toda família: “Quem não vive para servir, não serve para viver”. O atual presidente não serve o povo brasileiro, pior,  nega aquela única energia que cresce e se renova quanto mais é vivida e doada: o amor. Amor, repito, negado ao povo brasileiro, à natureza e à Mãe Terra.

Leonardo Boff é teólogo,filósofo e escreve: Brasil: concluir a refundação ou prolongar a dependência, Vozes 2018; A busca da justa medida, Vozes 2022.

“Una guerra mundial a pedazos”

Leonardo Boff

El día 29 de junio del corriente año de 2022 tuvo lugar en Madrid la Cúpula de los países que componen la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) de la cual forma parte como actor principal Estados Unidos. De hecho, la relación entre estos países europeos y Estados Unidos es de humillante subordinación. 

En esta Cúpula se estableció un “Nuevo Compromiso Estratégico” que en cierta forma va más allá de los límites europeos y alcanza a todo el mundo. Para reforzar esta estrategia globalista se hicieron también presentes Japón, Corea del Sur, Australia y Nueva Zelanda. Allí se declaró algo extremadamente peligroso y provocador de una eventual tercera guerra mundial. Se reafirmó como enemigo directo a Rusia y a China como enemigo potencial de mañana. La OTAN ya no se presenta solo como defensiva, ha pasado a ser ofensiva.

Se introdujo la categoría perversa del “enemigo” a quien hay que enfrentarse y derrotar. Eso nos remite al jurista nazi-fascista de Hitler, Carl Schmitt (1888-1985). En su Concepto de lo Político (1932, Vozes 1992) dice: “la esencia de la existencia política de un pueblo es su capacidad de definir al amigo y al enemigo” (p.76). Definido el enemigo, combátelo, “trátalo como malo y feo y derrótalo”, eso instaura la identidad de un pueblo.

Nuevamente Europa se vuelve víctima de su propio paradigma de voluntad de poder y del poder como dominación sobre los otros, incluso sobre la naturaleza y la vida. Este paradigma hizo que sólo en el siglo XX se produjeran dos grandes guerras con 100 millones de víctimas. Parece que ella no aprendió nada de la historia y mucho menos de la dura lección que la Covid-19 está dando, pues ha caído como un rayo sobre el sistema y sus mantras.

Hoy se sabe que detrás de la guerra que se está desarrollando en Ucrania se está produciendo el enfrentamiento entre Estados Unidos y Rusia/China, en el sentido de ver quién puede conseguir el dominio geopolítico del mundo. Hasta ahora había un mundo unipolar con predominio completo de Estados Unidos sobre el curso de la historia, no obstante las derrotas sufridas en varias intervenciones militares, siempre brutales y destructoras de antiguas culturas.

Nuestro maestro en geopolítica Luiz Alberto Moniz Bandeira (1935-2017) en su minucioso libro El desorden mundial: el espectro de la dominación total (Civilização Brasileira, RJ 2016) señaló claramente los tres mantras fundamentales del Pentágono y de la política exterior norteamericana: (1) un mundo-un imperio (USA); (2) full spectrum dominance: dominar todo el espectro de la realidad, en la tierra, en el mar y en el aire, con cerca de 800 bases militares distribuidas por todo el mundo; (3) desestabilizar todos los gobiernos de los países que resisten o se oponen a esta estrategia. No más vía golpe de estado con tanques en la calle, sino mediante la difamación de la política como el mundo de lo sucio y lo corrupto, la destrucción de la fama de los líderes políticos y una articulación político-mediático-jurídica para alejar a los jefes de estado resistentes. Efectivamente así ocurrió en Honduras, en Bolivia y en Brasil, con el golpe de esta naturaleza contra Dilma Rousseff en 2016 y posteriormente con la injusta prisión de Lula. Ahora el Nuevo Compromiso Estratégico de la OTAN obedece a esta orientación, impuesta por Estados Unidos, válida para todos bajo el pretexto de la seguridad y estabilidad del mundo.

Ocurre que el imperio norteamericano está a la deriva por más que se apele aún a su excepcionalismo y al “destino manifiesto” según el cual Estados Unidos sería el nuevo pueblo de Dios que llevará a las naciones la democracia, la libertad y los derechos (entendidos siempre dentro del código capitalista). Sin embargo, Rusia se rehízo de la erosión del imperio soviético, se ha armado con armas nucleares potentes, con  misiles inatacables y disputa un amplio espacio en el proceso de globalización. China ha irrumpido con proyectos nuevos como la ruta de la seda y como una potencia económica tan poderosa que, dentro de poco, sobrepasará a la norteamericana. Paralelamente a esto surgió en el Sur Global, el grupo BRICS de países en el que participa Brasil. En otras palabras, ya no hay un mundo unipolar, sino multipolar.

Este hecho exaspera la arrogancia de los norteamericanos, especialmente la de los supremacistas neocons, que afirman que es necesario continuar la guerra en Ucrania para desangrar y eventualmente arrasar a Rusia y neutralizar a China para enfrentarse a ella en una fase posterior. De esta forma –esta es la pretensión neocon– se volvería al mundo unipolar.

Estos son los elementos que pueden producir una tercera guerra mundial, que será suicida. El Papa Francisco con su clara intuición ha dicho repetidas veces que estamos ya dentro de la “tercera guerra mundial a pedazos”. Por esta razón dice en tono casi desesperado (aunque personalmente esperanzado) que “estamos todos en el mismo barco; o nos salvamos todos o no se salva nadie” (Fratelli tutti n.32). No denuncia otra cosa, y lo hace con frecuencia, el eminente intelectual Noam Chomsky. Enfáticamente afirma que hay suficientes locos en el Pentágono y en Rusia que quieren esa guerra que puede poner fin a la especie humana. Es la razón que se ha vuelto  irracional y enloquecida.

De esta forma se refuerza el paradigma letal del dominus (dueño y señor) de la modernidad y se debilita la alternativa del frater (hermano y hermana), propuesta por el Papa Francisco en su encíclica Fratelli tutti, inspirado en el mejor hombre de Occidente, Francisco de Asís. O nos confraternizamos todos entre nosotros y con la naturaleza o si no, estamos, en palabras del secretario de la ONU António Guterrez, cavando nuestra propia sepultura.

¿Por qué se optó por la voluntad de poder y no por la voluntad de vivir de los pacifistas Albert Schweitzer, Leon Tolstói y Mahatma Gandhi? ¿Por qué Europa, que produjo tantos sabios y santos y santas, escogió este camino que puede devastar todo el planeta hasta hacerlo inhabitable? ¿Acogió como orientador el más peligroso de los arquetipos, según C.G.Jung, el del poder capaz de autodestruirnos? Dejo abierta esta pregunta que Martin Heidegger se llevó sin respuesta a la tumba. Apesadumbrado dejó escrito para ser publicado después de su muerte: “Sólo un Dios podrá salvarnos”.

En ese Dios vivo y fuente de vida ponemos nuestra esperanza. Esto sobrepasa los límites de la ciencia y de la razón instrumental-analítica. Es el salto de la fe que también representa una virtualidad presente en el proceso global cosmogénico. La alternativa a esta esperanza son las tinieblas. Pero la luz tiene más derecho que las tinieblas. En esa luz creemos y esperamos.

*Leonardo Boff ha escrito La busca de la justa medida: el pescador ambicioso y el pez  encantado, Vozes 2022, y Habitar la Tierra: ¿cuál es el camino para la fraternidad universal?, Vozes 2021.

Traducción de MªJosé Gavito Milano

“A world war in pieces” 

Am 29. Juni 2022 fand in Madrid das Gipfeltreffen der Länder statt, die die Organisation des Nordatlantikvertrags (NATO) bilden, der die Vereinigten Staaten als Hauptakteur angehören. Die Beziehung zwischen diesen europäischen Ländern und den Vereinigten Staaten ist von demütigender Unterordnung geprägt.

Auf diesem Gipfel wurde ein “Neues Strategisches Engagement” festgelegt, das in gewisser Weise über die europäischen Grenzen hinausgeht und die ganze Welt umfasst. Um diese globalistische Strategie zu untermauern, waren auch Japan, Südkorea, Australien und Neuseeland anwesend. Dort wurde etwas äußerst Gefährliches und Provokatives im Hinblick auf einen möglichen dritten Weltkrieg erklärt. Russland wurde als direkter Feind und China als potenzieller Feind von morgen bekräftigt. Die Nato ist nicht nur defensiv, sie ist offensiv geworden.

Es wurde die perverse Kategorie des “Feindes” eingeführt, der bekämpft und besiegt werden muss. Dies bringt uns zurück zu Hitlers nazifaschistischem Rechtsgelehrten Carl Schmitt (1888-1985). In seinem “Begriff des Politischen” (1932, Vozes 1992) sagt er: “Das Wesen der politischen Existenz eines Volkes ist seine Fähigkeit, Freund und Feind zu definieren” (S.76). Indem es den Feind definiert, ihn bekämpft, “ihn als böse und hässlich behandelt und besiegt”, schafft es die Identität eines Volkes.

Wieder einmal fällt Europa seinem eigenen Paradigma des Willens zur Macht und der Macht als Herrschaft über andere, einschließlich der Natur und des Lebens, zum Opfer. Dieses Paradigma hat allein im 20. Jahrhundert zu zwei großen Kriegen mit 100 Millionen Opfern geführt. Es scheint, dass es nichts aus der Geschichte gelernt hat und noch weniger aus der Lektion, die Covid-19 mit aller Härte erteilt, denn sie schlug wie ein Blitz in das System und seine Mantras ein.

Es ist inzwischen bekannt, dass hinter dem Krieg in der Ukraine eine Konfrontation zwischen den USA und Russland/China um die geopolitische Vorherrschaft in der Welt steht. Bisher galt eine unipolare Welt mit der vollständigen Vorherrschaft der USA im Laufe der Geschichte, trotz der Niederlagen, die in verschiedenen militärischen Interventionen erlitten wurden, die immer brutal und zerstörerisch für alte Kulturen waren.

Unser Meister der Geopolitik Luiz Alberto Moniz Bandeira (1935-2017) hat in seinem akribischen Buch A desordem mundial:o espectro da total dominação (Civilização Brasileira, RJ 2016) natürlich auf die drei grundlegenden Mantras des Pentagon und der US-Außenpolitik hingewiesen:

(1) Eine Welt – ein Imperium (USA);

(2) Dominanz des gesamten Spektrums: Beherrschung des gesamten Spektrums der Realität zu Lande, zu Wasser und in der Luft mit etwa 800 weltweit verteilten Militärstützpunkten;

(3) Destabilisierung aller Regierungen von Ländern, die sich dieser Strategie widersetzen oder sie ablehnen. Nicht mehr durch einen Staatsstreich mit Panzern in den Straßen, sondern durch die Diffamierung der Politik als Welt der Schmutzigen und Korrupten, die Zerstörung des Ansehens der politischen Führer und eine politisch-medienrechtliche Artikulation zur Absetzung der sich widersetzenden Staatschefs.

Tatsächlich geschah dies in Honduras, in Bolivien und in Brasilien mit dem Putsch dieser Art gegen Dilma Rousseff im Jahr 2016 und anschließend mit der ungerechten Inhaftierung von Lula. Nun gehorcht das Neue Strategische Engagement der NATO dieser von den USA auferlegten Leitlinie, die unter dem Vorwand der Sicherheit und Stabilität in der Welt für alle gilt.

So kommt es, dass das amerikanische Imperium ins Trudeln geraten ist, auch wenn man sich noch so sehr auf seinen Exzeptionalismus und die “offenkundige Bestimmung” beruft, wonach die USA das neue Gottesvolk sein werden, das den Völkern Demokratie, Freiheit und Rechte bringen wird (immer im Rahmen des kapitalistischen Kodex).  Russland hat sich jedoch von der Erosion des Sowjetimperiums erholt, sich mit mächtigen Atomwaffen und unangreifbaren Raketen bewaffnet und kämpft um eine starke Position im Globalisierungsprozess. China ist mit neuen Projekten wie der Seidenstraße und als so mächtige Wirtschaftsmacht hervorgetreten, dass es die Vereinigten Staaten bald übertreffen wird. Parallel dazu hat sich der Globale Süden herausgebildet, eine Gruppe von BRICS-Ländern, zu denen auch Brasilien gehört. Mit anderen Worten: Es gibt keine unipolare Welt mehr, sondern eine multipolare.

Diese Tatsache verärgert die Arroganz der Amerikaner, insbesondere der Neokonservativen, die behaupten, man müsse den Krieg in der Ukraine fortsetzen, um Russland ausbluten zu lassen und schließlich auszulöschen und China zu neutralisieren, um es zu einem späteren Zeitpunkt zu konfrontieren. Auf diese Weise – so die Behauptung der Neocons – würde man zur unipolaren Welt unter der Vorherrschaft der USA zurückkehren.

Hier sind die Elemente, die zu einem dritten Weltkrieg führen könnten, der selbstmörderisch wäre. Papst Franziskus hat in seiner klaren Intuition wiederholt davon gesprochen, dass wir uns bereits in einem “Weltkrieg in Stücken” befinden. Aus diesem Grund ruft er in einem fast verzweifelten Ton (aber immer persönlich hoffnungsvoll) dazu auf, “dass wir alle im selben Boot sitzen; entweder wir retten uns alle oder niemand wird gerettet” (Fratelli tutti Nr. 32). Er stellt mit Nachdruck fest, dass es genug Verrückte im Pentagon und in Russland gibt, die diesen Krieg wollen, der der menschlichen Spezies ein Ende setzen könnte.

Auf diese Weise wird das tödliche Paradigma des dominus (Herr und Meister) der Moderne gestärkt und die Alternative des frater (Bruder und Schwester), die Papst Franziskus in seiner Enzyklika Fratelli tutti (Brüder und Schwestern) vorschlägt und die vom besten Mann des Abendlandes, Franz von Assisi, inspiriert wurde, geschwächt. Entweder verbrüdern wir uns alle untereinander und mit der Natur, oder wir schaufeln uns, um es mit den Worten von UN-Sekretär Antonio Guterrez zu sagen, “unser eigenes Grab”.

Warum hat man den Willen zur Macht dem Lebenswillen der Pazifisten Albert Schweitzer, Leon Tolstoi und Mahatma Gandhi vorgezogen? Warum hat Europa, das so viele Weise und Heilige hervorgebracht hat, diesen Weg gewählt, der den gesamten Planeten bis zur Unbewohnbarkeit verwüsten könnte? Hat es sich von dem gefährlichsten aller Archetypen nach C.G. Jung leiten lassen, dem Archetyp der Macht, der fähig ist, uns selbst zu zerstören? Ich lasse diese Frage offen, die Martin Heidegger ohne Antwort mit ins Grab genommen hat. Er sagte: “Nur Gott kann uns retten“.

Denn auf diesen lebendigen Gott, die Quelle des Lebens, setzen wir unsere Hoffnung. Das geht über die Grenzen der Wissenschaft und der instrumentell-analytischen Vernunft hinaus. Es ist der Sprung des Glaubens, der auch eine Virtualität darstellt, die im globalen kosmogenen Prozess gegenwärtig ist: Die Alternative zu dieser Hoffnung ist die Finsternis. Aber das Licht hat mehr Recht als die Finsternis. An dieses Licht glauben wir und hoffen wir.

Leonardo Boff schrieb Die Suche nach dem gerechten Maß: Der ehrgeizige Fischer und der verzauberte Fisch, Vozes 2022 und Die Erde bewohnen: Welches ist der Weg zur universellen Brüderlichkeit? Vozes 2021; Thoughts and Dreams of an Old Theologian, Orbis Books, NY 2022.