Lançamento da Campanha PARA O FILME Eu Sou Neta dos Antigos

                                    Leonardo Boff

Sabemos que os indígenas especialmente na Raposa Terra do Sol estão permanentemente ameaçados em especial sob a atual políitica governamental anti-indígenas.

Um grupo de profissionais, conhecidos e amigos meus está produzindo um filme sobre os macuxi, sua ecologia, seus costumes, sua vida e visão do mundo. O grupo tem apoio de várias agências internacionais com a Miserior, Terre des Hommes, Tres Reis Magos e outros. Mas falta ainda uma parte para completar o fundo de execução do filme.Daí que se pensou um suporte voluntário e comunitário para completa o que já se tem no fundo.

Abaixo verão os termos e os attach com belíssimas fotos

Leonardo  Boff (sponsor do filme)

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No próximo domingo (03/04) às 19h, vai rolar uma live no perfil da Mayu filmes (@mayufilmes) no instagram  para o lançamento da campanha #eusounetadosantigos. 

O bate papo conta com a participação dos indígenas Kelly Wapichana, Edinho Macuxi (@cir_conselhoindigenaderoraima), Atiliana Brunetto do MST (@brunettoatiliana800 ), além do consagrado teólogo, escritor e filósofo Leonardo Boff (@leonardo.boff.oficial ), trazendo debates sobre a 18ª edição do Acampamento Terra Livre, Território Indígena e Preservação Ambiental.

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#mayufilmes #cinemanacional #leonardoboff #demarcaçãojá #cir

card do projeto
https://bit.ly/3wHZpdh


link da campanha de financiamento coletivo
https://nova.kickante.com.br/l/eusounetadosantigos

material de divulgação
https://bit.ly/3tEJURz


seguimos

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Adriana Miranda (coordenadora)

En medio de la irracionalidad de la guerra, hay que rescatar el sentido común

                        Leonardo Boff*

Con la guerra en Ucrania, llevada a cabo por Rusia, con el peligro de una hecatombe nuclear que comprometería la biosfera y la vida humana, y el predominio del egoísmo a nivel internacional en el enfrentamiento  contra la Covid-19, y la ascensión del nazifascismo con su ola de odio y de violencia, y el pensamiento reaccionario y ultraconservador en varias partes del mundo, se está revelando la irracionalidad de la razón moderna.

Si perdemos la razón perdemos los criterios que orientan nuestras prácticas y los seres humanos demuestran comportamientos enloquecidos.

En momentos así, tenemos que recurrir a lo que es más fundamental en la vida humana: el sentido común crítico. El sentido común, crítico y no ingenuo, ha sido siempre el gran orientador anticipado de nuestras prácticas para que mantengan su nivel humano y mínimamente ético.

¿Qué es el buen sentido? Decimos que alguien tiene buen sentido cuando tiene la palabra correcta para cada situación, el comportamiento adecuado y cuando atina con el núcleo de la cuestión. El sentido común está ligado a la sabiduría concreta de la vida. Es distinguir lo esencial de lo secundario. Es la capacidad de ver y de poner las cosas en el sitio que les corresponde.

El buen sentido es lo opuesto a la exageración. Por eso, el loco y el genio, que en muchos puntos se aproximan, aquí se distinguen sustancialmente. El genio es aquel que radicaliza el sentido común. El loco, radicaliza lo exagerado.

Para concretar el sentido común, tomemos dos ejemplos de figuras arquetípicas: el más próximo, el Papa Francisco, y el más originario, Jesús de Nazaret.

El eje estructurador de la retórica del Papa Francisco no son las doctrinas ni los dogmas de la Iglesia Católica. No es que las aprecie menos, sabe que son  elaboraciones teológicas creadas históricamente. Pero ellas han provocado conflictos y guerras de religión, cismas, excomuniones, teólogos y mujeres (como Juana de Arco y otras tenidas por “brujas”) quemados en la hoguera de la Inquisición. Esto ha sido así durante siglos, y el autor de estas líneas tuvo una amarga experiencia personal en el cubículo donde se interrogaba a los acusados en el severo y oscuro edificio de la ex-Inquisición, a la izquierda de la basílica de San Pedro según se la mira de frente.

El Papa Francisco revolucionó el pensamiento de la Iglesia remitiéndose a la práctica de enorme buen sentido del Jesús histórico. Él rescató lo que hoy se llama “la Tradición de Jesús” que es anterior a los  evangelios  que tenemos, escritos 30-40 años después de su ejecución en la cruz.

La Tradición de Jesús o también el camino de Jesús, como se llama en los Hechos de los Apóstoles, se funda más en valores e ideales que en doctrinas. Para el Papa son esenciales el amor incondicional, la misericordia, el perdón, la justicia  para con los oprimidos, la centralidad de los pobres y marginados, la total apertura a Dios-Abbá (Papá querido). Estos son los valores axiales que orientan sus intervenciones, y los revela concretamente en sus gestos de bondad, de cuidado, particularmente hacia los emigrados de Oriente Medio, de África, y  ahora de Ucrania, así como con las víctimas de los pedófilos, algunos de la misma Iglesia.

Volvámonos a Jesús de Nazaret. Él no pretendió fundar una nueva religión. Él quería enseñarnos a vivir. A vivir con fraternidad, solidaridad y cuidado de unos a otros y total  apertura a Dios-Abbá. Estos son los contenidos de su mensaje: el Reino de Dios y la misericordia ilimitada de su Dios de infinita bondad.

Como nos dan testimonio los evangelios, demostró ser un genio del buen sentido. Un frescor sin analogías atraviesa todo lo que dice y hace. Dios en su bondad, el ser humano con su fragilidad, la sociedad con sus contradicciones y la naturaleza con su esplendor aparecen en una inmediatez cristalina. No hace teología. No apela a principios morales  superiores. Ni se pierde en una casuística tediosa y sin corazón como lo hacían y hacen los fariseos de ayer y de hoy. Sus palabras y actitudes muerden de lleno en lo concreto donde la realidad sangra y él, ante los que sufren, los consuela, los cura y hasta los resucita.

Sus amonestaciones son incisivas y directas: “reconcíliate con tu hermano”(Mt 5,24). “No juréis de ninguna manera”(Mt 5, 34). “No resistáis a los malos”(Mt 5,39), “amad a vuestros enemigos y orad por los que os persiguen”(Mt 5,44). “Cuando des limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha”(Mt 6, 3).

Este buen sentido le ha faltado, no pocas veces, a la Iglesia institucional (papas, obispos y curas), especialmente en cuestiones morales ligadas a la sexualidad y a la familia. Aquí se ha mostrado severa e implacable. Sacrifica a las personas en su dolor a los principios abstractos. Se rige antes por el poder que por la misericordia. Y los santos y sabios nos advierten: donde impera el poder, se desvanece el amor y desaparece la misericordia.

¡Qué distinto es con Jesús y con el  Papa Francisco! La cualidad principal de Dios, nos dice el Maestro y lo repite continuamente el Papa, es la misericordia. Jesús es contundente: “Sed misericordiosos como vuestro Padre celestial es misericordioso” (Lc 6, 36).

El Papa Francisco explica el sentido etimológico de la  misericordia: miseris cor dare: “dar el corazón  a los míseros”, a los que padecen. En el Angelus del 6 de abril de 2014 dijo con voz alterada: “Escuchad bien: no existe ningún límite para la misericordia divina ofrecida a todos”. Pide que la multitud repita con él: “No existe ningún límite para la misericordia divina ofrecida a todos”.

Parece teólogo cuando recuerda la idea de Santo Tomás de Aquino sobre la práctica de la misericordia: es la mayor de las virtudes “porque es propio de ella derramarse hacia los demás y, mas aún, ayudarlos en sus debilidades”.

Lleno de misericordia ante los peligros de la epidemia de zica, abre espacio al uso de anticonceptivos. Se trata de salvar vidas: “evitar el embarazo no es un mal absoluto”, dijo en su visita a México. Durante la pandemia de Covid-19 ha hecho continuos  llamamientos a la solidaridad y al cuidado, especialmente de los niños y los ancianos. Sus llamamientos a la paz en el conflicto bélico de Rusia contra Ucrania han sido fuertes. Llegó a decir: “Señor detén el brazo de Caín. Y una vez detenido, cuida de  él, pues es nuestro hermano”.

A los nuevos cardenales les dijo con todas las palabras: “La Iglesia no condena para siempre. El castigo es para este tiempo”. Dios es un misterio de inclusión y de comunión, nunca de exclusión. La misericordia triunfa siempre. No puede perder a un hijo o a una hija que ha creado con amor (cf. Sab 11,21-24).

Lógicamente, en el Reino de la Trinidad no se entra de cualquier manera. Se pasará por la clínica purificadora de Dios hasta que las personas salgan purificadas.

Tal mensaje es verdaderamente liberador. El confirma su exhortación apostólica “La alegría del Evangelio”. Dicha alegría se ofrece a todos, también a los no cristianos, porque es un camino de humanización y de liberación.

Es el triunfo del sentido común que tanto nos falta en este momento dramático de nuestra historia, cuyo destino está en nuestras manos. El Papa Francisco y Jesús de Nazaret aparecen como inspiradores de buen sentido, de misericordia y de una humanidad radical. Estas son las actitudes que podrán salvarnos.

*Leonardo Boff es teólogo y ha escrito Habitar la Terra: ¿Cuál es el camino para la fraternidad universal? Vozes 2021; Nostalgia de Dios: la fuerza de los humildes, Vozes 2020.

Traducción de María José Gavito Milano

Em meio à irracionalidade resgatar o bom senso

Com a guerra na Ucrânia, movida pela Rússia, com o risco de uma hecatombe nuclear comprometendo a biosfera e a vida humana, com o predomínio do egoísmo a nível internacional no enfrentamento do Covid-19 e com ascensão do nazifascismo com sua onda de ódio e de violência e o pensamento reacionário e ultraconservador em várias partes do mundo, se está revelando a irracionalidade da razão moderna.

Perdendo a razão perdemos os critérios que orientam nossas práticas e os seres humanos demonstram comportamentos ensandecidos. Em momentos assim, temos que recorrer ao que é mais fundamental na vida humana: o bom senso crítico. O bom senso, crítico e não ingênuo, sempre foi o grande orientador antecipado de nossas práticas para que mantenham seu nível humano e minimamente ético.

Que é o bom-senso? Dizemos que alguém mostra bom senso quando para cada situação tem a palavra certa, o comportamento adequado e quando atina logo com o cerne da questão. O bom-senso está ligado à sabedoria concreta da vida. É distinguir o essencial do secundário. É a capacidade de ver e de colocar as coisas em seu devido lugar.

O bom senso é o oposto ao exagero. Por isso, o louco e o gênio que em muitos pontos se aproximam, aqui se distinguem fundamentalmente. O gênio é aquele que radicaliza o bom-senso. O louco, radicaliza o exagero.

Para concretizar o bom senso, tomemos dois exemplos de figuras arquetípicas: o mais próximo, o Papa Francisco, e o mais originário Jesus de Nazaré.

O eixo estruturador da retórica do Papa Francisco não são as doutrinas e os dogmas da Igreja Católica. Não que as preze menos. Sabe que elas são criações teológicas criadas historicamente. Mas elas provocaram conflitos e até guerras de religião, cismas, excomunhões, teólogos e mulheres (como Joana D’Arc e as tidas por “bruxas”) queimados na fogueira da inquisição. Isso durou por séculos e o autor destas linhas fez uma amarga experiência pessoal no cubículo onde se interrogavam os acusados no edifício severo e escuro da ex-Inquisição, à esquerda da basílica de São Pedro de quem o olha de frente.

O Papa Francisco revolucionou o pensamento da Igreja remetendo-se à prática de extremo bom senso do Jesus histórico. Ele resgatou o que hodiernamente se chama “a Tradição de Jesus” que é anterior aos atuais evangelhos, escritos 30-40 anos após a sua execução na cruz.

A Tradição de Jesus ou também, como nos Atos dos Apóstolos se chama “o caminho de Jesus” se funda mais em valores e ideais do que em doutrinas. Essenciais para o Papa são o amor incondicional, a misericórdia, o perdão, a justiça dos oprimidos, a centralidade dos pobres e marginalizados e a total abertura a Deus-Abbá (Paizinho querido). Estes são os valores axiais que orientam suas intervenções e os revela concretamente em seus gestos de bondade, de cuidado, particularmente, para com os imigrados do Oriente Médio, de África, e agora da Ucrânia bem como as vítimas dos pedófilos por parte de alguns da própria Igreja.

Voltemo-nos a Jesus de Nazaré. Ele não pretendeu fundar uma nova religião. Quis nos ensinar a viver. Viver com fraternidade, solidariedade e cuidado de uns para com os outros e total abertura ao Deus-Abbá. Estes são os conteúdos de sua mensgem: o Reino de Deus e a misericórdia ilimitada de seu Deus de infinita bondade.

Como nos testemunham os evangelhos, evidenciou-se como um gênio do bom-senso. Um frescor sem analogias perpassa tudo o que diz e faz. Deus em sua bondade, o ser humano com sua fragilidade, a sociedade com suas contradições e a natureza com seu esplendor comparecem numa imediatez cristalina. Não faz teologia. Nem apela para princípios morais superiores. Nem se perde numa casuística tediosa e sem coração como o faziam e fazem os fariseus de ontem e de hoje.  Suas palavras e atitudes mordem em cheio no concreto onde a realidade sangra  e ele, face aos sofredores, consola-los, cura-os e até ressuscita-os.

Suas admoestações são incisivas e diretas: ”reconcilia-te com teu irmão”(Mt 5,24). “Não jureis de maneira nenhuma”(Mt 5, 34). “Não resistais aos maus”(Mt 5, 39) mas”amai vossos inimigos e orai pelos que vos perseguem”(Mt,5, 34). “Quando deres esmola, que a mão esquerda não saiba o que faz a direita”(Mt 6, 3).

Esse bom-senso tem faltado, não raro, à Igreja institucional (Papas, bispos e padres), especialmente em questões morais ligadas à sexualidade e à família. Aqui tem se mostrado severa e implacável. Sacrifica as pessoas em sua dor aos princípios abstratos. Rege-se antes pelo poder do que pela misericórdia. E os santos e sábios nos advertem: onde impera o poder, se esvai o amor e desaparece a misericórdia.

Como é diferente com Jesus e com o  Papa Francisco. A qualidade principal de Deus, nos diz o Mestre e o repete continuamente o Papa,  é a misericórdia. Jesus é contundente: “Sede misericordiosos como vosso Pai celeste é misericordioso”(Lc 6, 36).

O Papa Francisco explica o sentido etimológico da misericórdia: miseris cor dare”: “dar o coração aos míseros”, aos que padecem. Numa fala no Angelus  de 6 de abril de 2014 diz com voz alterada: ”Escutai bem: não existe limite algum para a misericórdia divina oferecida a todos”. Pede que a multidão repita com ele: “Não existe limite algum para a misericórdia divina oferecida a todos”.

Dá uma de teólogo ao recordar a concepção de São Tomás de Aquino sobre  prática, da misericórdia: é a maior das virtudes “porque cabe-lhe derramar-se para os outros e mais ainda socorre-los em  suas debilidades”.

Cheio de misericórdia, face aos riscos da epidemia da zica abre espaço para o uso de anticoncepcionais. Trata-se de salvar vidas: “evitar a gravidez não é um mal absoluto”, disse em sua vista ao México. Durante a pandemia do Covid-19 fez apelos contínuos à solidariedade e ao cuidado, especialmente às crinças e aos anciãos. Gritantes foram seus apelos à paz no conflito  bélico da Rússia contra a Ucrânia. Chegou a dizer: “Senhor detenha o braço de Caim. Uma vez detido, cuide dele, pois é nosso irmão”.

Aos novos cardeais diz com todas as palavras: “A Igreja não condena para sempre. O castigo é para esse tempo”. Deus é um mistério de inclusão e de comunhão, jamais de exclusão. A misericórdia é sempre triunfante. Jamais pode perder um filho ou filha que criou com amor (cf. Sab 11,21-24).

Lógico, não se entra de qualquer jeito no Reino da Trindade. Passar-se-á pela clínica purificadora de Deus até as pessoas saírem purificadas.

Tal mensagem é verdadeiramente libertadora. Ela confirma sua  exortação apostólica “A alegria do Evangelho”. Tal alegria é oferecida a todos, também aos não cristãos, porque é uma caminho de humanização e de libertação.

Eis o triunfo do bom senso que tanto nos falta neste momento dramático de nossa história, cujo destino está em nossas mãos. O Papa Francisco e Jesus de Nazaré comparecem como inspiradores de bom senso, de misericórdia e de uma radical humanidade. Tais atitudes nos poderão salvar.

Leonardo Boff é teólogo e escreveu Habitar a Terra: qual o caminho para a fraternidade universal? Vozes 2021; Nostalgia de Deus: a força dos humildes, Vozes 2020.

Ataques impiedosos ao Papa Francisco,”um justo entre as nações”

                                             Leonardo Boff

Desde o início de se pontificado há nove anos,o Papa Francisco está sob furiosos ataques de cristãos tradicionalistas e supremacistas brancos quase todos do Norte do mundo, dos Estados Unidos e da Europa.Fizeram até um complô, envolvendo milhões de dólares, para depô-lo como se a Igreja fosse uma empresa e o Papa  seu CEO.Tudo em vão. Ele segue seu caminho no espírito das bem-aventuranças evangélicas dos perseguidos.

Várias são as razões desta perseguição:razões geopolíticas,disputa de poder,outra visão de Igreja e o cuidado da Casa Comum.

Ergo minha voz em defesa do Papa Francisco a partir da periferia do mundo, do Grande Sul. Comparemos os números: na Europa vivem apenas 21,5% dos católicos, 82% vivem fora dela, sendo que 48% na América. Somos,portanto, vasta maioria. Até meados do  século passado a Igreja Católica era do primeiro mundo. Agora é uma Igreja do terceiro e quarto mundo, que, um dia, teve origem no primeiro mundo. Aqui surge uma questão geopolítica. Os conservadores europeus,com exceção de notáveis organizações católicas de cooperação solidária,nutrem um soberano desdém pelo Sul,notadamente pela América Latina.

 A Igreja-grande-instituição foi aliada da colonização, cúmplice do genocídio indígena e participante do escravagismo. Aqui foi implantada uma Igreja colonial,espelho da Igreja europeia.Ocorre que ao longo de mais de 500 anos, não obstante a persistência da Igreja espelho, ocorreu uma eclesiogênese,a gênese de um outro modo de ser igreja,uma igreja, não mais espelho mas fonte:incarnou-se na cultura local indígena-negra-mestiça e de imigrantes de povos vindos de 60 países diferentes. Desta amálgama,gestou seu estilo de adorar a Deus e de celebrar, de organizar sua pastoral social do lado dos oprimidos que lutam por sua libertação. Projetou sua teologia adequada à sua prática libertadora e popular. Tem seus profetas, confessores, teólogos e teólogas, santos e santas e muitos mártires,entre os quais o arcebispo de San Salvador Arnulfo Oscar Romero. Esse tipo de Igreja é fundamentalmente,composta por  comunidades eclesiais de base,onde se vive a dimensão de comunhão de iguais, todos irmãos e irmãs, com seus coordenadores leigos, homens e mulheres, com sacerdotes inseridos no meio do povo e bispos,nunca de costas para o povo como autoridades eclesiásticas, mas como pastores junto deles, com “cheiro de ovelhas  com a missão de serem os “deffensores et advovati pauperum”como se dizia na Igreja dos primórdios. Papas e autoridades doutrinárias do Vaticano tentaram cercear e até condenar tal modo de ser-Igreja, não raro, com o argumento de que não são Igreja pelo fato de não se ver nelas o caráter hierárquico e o estilo romano.Essa ameaça perdurou por muitos anos até que, em fim, irrompeu a figura do Papa Francisco. Ele veio do caldo desta nova cultura eclesial bem expressa pela opção preferencial,não excludente, pelos pobres e pelas várias vertentes da teologia da libertação que a acompanha. Ele conferiu legitimidade a este modo de viver a fé cristã,especialmente em situações de grande opressão.

Mas o que mais está escandalizando cristãos tradicionalistas foi seu estilo de exercer o ministério de unidade da Igreja. Não comparecia  mais como  o pontífice clássico, vestido com os símbolos pagãos, assumidos dos imperadores romanos,especialmente a famosa “mozzeta”aquela capazinha branca cheia de símbolos do poder absoluto do imperador e do papa. Francisco logo se livrou dela e vestiu uma “mozzeta” branca, despojada,como aquela do grande profeta do Brasil, dom Helder Câmara e com sua cruz de ferro sem qualquer joia.Negou-se a morar num palácio pontifício, o que faria São Francisco sair do túmulo e conduzi-lo para onde ele escolheu viver: numa simples casa de hóspedes, Santa Marta. Aí entra na fila para servir-se e come junto com todos. Com humor podemos dizer: assim é mais difícil de envenená-lo. Não calça Prada mas seus velhos e gastos sapatões. No anuário pontifício no qual se usa uma página inteira com os títulos honoríficos dos Papa, ele simplesmente renunciou a todos e apenas escreveu Franciscus,pontifex. Disse claramente num de seus primeiros pronunciamentos que não vai presidir a Igreja com o direito canônico  mas com o amor e a ternura. Um sem número de vezes repetiu que queria uma Igreja pobre e de pobres.

Todo o grande problema da Igreja-grande-instituição reside, desde dos imperadores Constantino e Teodósio, na assunção do poder político,   transformado no poder sagrado (sacra potestas).Esse processo chegou à sua culminância com o Papa Gregório VII (1075) com  sua bula Dictatus Papae que bem traduzida é a “Ditadura do Papa”. Como diz o grande eclesiólogo Jean-Yves Congar, com este Papa se consoIidou a mais decisiva virada da Igreja que tantos problemas criou e da qual nunca mais se libertou: o exercício centralizado, autoritário e até despótico do poder. Nas 27 proposições da bula, o Papa é considerado o senhor absoluto da Igreja, o senhor único e supremo do mundo, tornando-se a autoridade suprema na campo espiritual e temporal. Isso nunca foi desdito.

Basta ler o Canon 331 no qual se diz que “o Pastor da Igreja universal tem o poder ordinário, supremo, pleno,imediato e universal”.Coisa inaudita: se riscarmos o termo Pastor da Igreja universal e colocarmos Deus funciona perfeitamente. Quem dos humanos, senão Deus, pode atribuir-se tal concentração de poder? Não é sem significado que na história dos Papas houve um cresccendo no faraoismo do poder: de sucessor de Pedro,os Papas se entenderam representantes de Cristo.E com se não bastasse, representantes de Deus e até sendo chamados de deus minor in terra. Aqui se realiza a hybris grega e aquilo que Thomas Hobbes constata em seu Leviatã: “Assinalo, como tendência geral de todos os homens, um perpétuo e irrequieto desejo de poder e de mais poder. A razão disso reside no fato de que não se pode garantir o poder senão buscando ainda mais poder”. Pois esta foi a trágica trajetória da Igreja Católica às voltas com o poder que persiste até os dias de hoje, fonte de polêmicas com as demais Igrejas cristãs e de extrema dificuldade de assumir os valores humanísticos da modernidade.Ela dista anos luz da visão de Jesus que queria um poder-serviço (hierodulia) e não um poder-hierárquico (hierarquia).

Disso tudo se afasta o Papa Francisco, o que causa indignação aos conservadores e até reacionários bem expresso no livro de  45 autores de outubro de 2021:”Da paz de Bento à guerra de Francisco”(From Benedict’s Peace to Francis’s War) organizado por Peter A. Kwasniesvski. Nós faríamoss a retórquio assim: “Da paz dos pedófilos de Bento (encobertos por ele) à guerra aos pedófilos de Francisco (condenados por ele).É sabido que o Papa retirado Bento XVI foi indiciado culposamente por um tribunal de Munique devido à sua leniência com padres pedófilos.

Há um problema de geopolítica eclesiástica:os tradicionalistas rejeitam um Papa que vem “do fim do mundo” que traz para o centro do poder do Vaticano um outro estilo mais próximo à gruta de Belém do que dos palácios dos imperadores. Se Jesus aparecesse ao Papa em  seu passeio pelos jardins do Vaticano,seguramente, diria: “Pedro, sobre estas pedras palacianas jamais construiria a minha Igreja”. Essa contradição é vivida pelo Papa Francisco pois renunciou ao estilo palaciano e imperial.

Trava-se,com efeito, um embate de geopolítica religiosa, entre o Centro que perdeu a hegemonia em número e em irradiação mas que conserva  os hábitos de exercício autoritário do poder e a Periferia, numericamente majoritária de católicos, com igrejas novas, com novos estilos de vivência da fé e em permanente diálogo com o mundo especialmente com os condenados da Terra, tendo sempre uma palavra a dizer sobre as chagas que sangram no corpo do Crucificado,presente nos empobrecidos e oprimidos.

Talvez o que mais incomoda os cristãos engessados no passado é a visão de Igreja vivida pelo Papa. Não uma Igreja-castelo,fechada em si mesma, em seus valores e doutrinas, mas uma Igreja “hospital de campanha” sempre “em saída rumo às periferias existenciais”.Ela acolhe a todos sem perguntar por seu credo ou sua situação moral. Basta que sejam seres humanos em busca de sentido de vida e sofredores pelas adversidades deste mundo globalizado, injusto, cruel e sem piedade. Condena de forma direta o sistema que dá centralidade ao dinheiro à custa de vidas humanas e da natureza. Realizou vários encontros mundiais com movimentos populares. No último, o quarto, disse explicitamente:”Este sistema (capitalista),com sua lógica implacável, escapa ao domínio humano; é preciso trabalhar por mais justiça e cancelar este sistema de morte”. Na Fratelli tutti o condena de forma contundente.

Orienta-se por aquilo que é um das grandes contribuições da teologia latino-americana: a centralidade do Jesus histórico, pobre, cheio de ternura para com os sofredores, sempre do lados dos pobres e marginalizados. O Papa respeita os dogmas e as doutrinas, mas não é por elas que chega ao coração das pessoas.Para ele, Jesus veio  nos ensinar a viver: a confiança total ao Deus-Abbá, viver o amor incondicional, a solidariedade, a compaixão para com os caídos nas estradas, o cuidado para com o Criado,bens que constituem o conteúdo da mensagem central de Jesus: o Reino de Deus. Prega incansavelmente a misericórdia ilimitada pela qual Deus salva seus filhos e filhas, pois Ele não pode perder nenhum deles,frutos de seu  amor, “pois é o apaixonado amante da vida”(Sab 11,24). Por isso afirma que “por mais que alguém esteja ferido pelo mal, jamais está condenado sobre esta terra a ficar para sempre separado de Deus”. Em outras palavras: a condenação é só para esse tempo.

Convoca os pastores todos a exercerem a pastoral da ternura e do amor incondicional, resumidamente formulada por um líder popular de uma comunidade de base:”a alma não tem fronteira, nenhuma vida é estrangeira”. Como poucos no mundo, se empenhou pelos imigrantes vindos de África e do Oriente Médio e agora da Ucrânia. Lamenta o fato de os modernos terem perdido a capacidade de chorar, de sentir a dor do outro e, como bom samaritano,socorrê-lo em seu abandono.

Sua mais importante obra foi a preocupação pelo futuro da vida da Mãe Terra. A Laudato Sì expressa seu verdadeiro sentido no sub-título: “sobre o cuidado da Casa Comum”.Elabora não uma ecologia verde, mas uma ecologia integral que abarca o ambiente, a sociedade, a política, a cultura, o cotidiano e o mundo do espírito. Assume as contribuições mais seguras das ciências da Terra e da vida,especialmente, da física quântica e da nova cosmologia o fato de que “tudo está relacionado com tudo e que nos une com afeição ao irmão Sol, à irmã Lua, ao irmão rio e à Mãe Terra”como diz poeticamente na Laudato Sì. A categoria cuidado e corresponsabilidade coletiva ganham tanta centralidade a ponto de na Fratelli tutti dizer que “estamos no mesmo barco: ou nos salvamos todos ou ninguém se salva”.

Nós latino-americanos somos-lhe profundamente gratos por haver convocado um Sínodo Querida Amazônia, para defender esse imenso bioma de interesse para toda a Terra e como a Igreja se incarna naquela vasta região que cobre nove países.

Grandes nomes da ecologia mundial testemunharam: com esta sua contribuição, o Papa Francisco se coloca na ponta da discussão ecológica contemporânea.

Quase desesperado mas mesmo assim cheio de esperança, propõe um caminho de salvação: uma fraternidade universal e um amor social como os eixos estruturadores de uma biosociedade em função da qual estão a política, a economia e todos os esforços humanos. Não temos muito tempo nem sabedoria suficientemente  acumulada, mas este é o sonho, e a alternativa real para evitar um caminho sem retorno.

O Papa caminhando sozinho na praça de São Pedro sob um chuva fina,em tempos da pandemia, ficará como uma imagem imorredoura e um símbolo de sua missão de Pastor que se preocupa e reza pelo destino da humanidade.

Talvez uma das frases finais da Laudato Sì revela todo seu otimismo e a esperança contra toda esperança:”Caminhemos cantando que as nossas lutas e a nossa preocupação por este planeta não nos tirem a alegria da esperança”.

Precisam ser inimigos de sua própria humanidade, aqueles que condenam impiedosamente as atitudes tão humanitárias do Papa Francisco,em nome de um cristianismo estéril, feito um fóssil do passado e um recipiente de águas mortas. Os ataques ferozes que fazem a ele, podem ser tudo, menos cristãos e evangélicos. Os cardeais, bispos e outros que escreveram o citado livro são cismáticos e segundo o sentido antigo do termo, são hereges, porque dilaceram a unidade corpo eclesial.

O Papa Francisco a tudo suporta imbuído da humildade de São Francisco de Assis e dos valores do Jesus histórico. Por isso ele bem merece o título de “um justo entre as nações”.

Leonardo Boff é um teólogo brasileiro e escreveu Francisco de Assis e Francisco de Roma, Rio de Janeiro 2015.