El neo-fascismo, ola mundial

El fascismo es una derivación extrema del fundamentalismo que tiene una larga tradición en casi todas las culturas. S. Huntington en su discutida obra Choque de civilizaciones denuncia a Occidente como uno de los más virulentos fundamentalistas. Imagina que su cultura es la mejor del mundo, que tiene la mejor religión, la única verdadera, la mejor forma de gobierno, la democracia, la mejor tecnociencia, que ha cambiado la faz del planeta y que le ha conferido la capacidad de destruir a todos los seres humanos y parte de la biosfera con sus armas letales.Los Estados Unidos después del atentado contra las Torres Gemelas, bajo Busch y ahora bajo D.Trump revela netos rasgos de fundamentalismo , hasta de fascismo. El “Patriotic  Act” por el cual un ciudadano americano o no puede ser preso si representa alguna desconfianza, sin avisar a las respectivas familias. Ni Obama ha abolido esta determinación que es efectivamente contra los drechos fundamentales, nunca respetados por los regimines fascistas.

Conocemos el fundamentalismo islámico y otros, también el de grupos de la Iglesia Católica oficial que aún creen que ella es la única y exclusiva Iglesia de Cristo, fuera de la cual no hay salvación. Tal visión errónea abre espacio a la satanización e incluso a la persecución de otras denominaciones cristianas y no cristianas. Gracias a Dios tenemos el Papa actual de la razonabilidad y del sentido común que invalida tales distorsiones.

Todo aquel que pretende ser portador exclusivo de la verdad está condenado a ser fundamentalista y a cerrarse sobre sí mismo, sin diálogo con el otro.

Aquí se pueden recordar las palabras del gran poeta español Antonio Machado: “La verdad. No tu verdad. Y ven conmigo a buscarla. La tuya, guárdatela”. Si la buscamos juntos, ella será plena.
El fascismo nació y nace dentro de un determinado contexto de anomia, desorden social y crisis generalizada. Desaparecen las seguridades y las órdenes establecidas se debilitan. La sociedad y los individuos tienen dificultades para vivir en tal situación. Los científicos sociales y los historiadores como Eric Vögelin (Orden e Historia, 195, L. Götz, Entstehung der Ordnung 1954, Peter Berger, Rumor de Ángeles: la sociedad moderna y el redescubrimiento de lo sobrenatural, 1973), mostraron que los seres humanos poseen una tendencia natural hacia el orden. Allí donde llegan crean pronto un orden y su hábitat. Cuando desaparece se usa comúnmente la violencia para imponer cierto orden sin el cual no se forma la cohesión social de la convivencia minima.

El nicho del fascismo encuentra su nacimiento en este desorden. Así al finalizar la Primera Guerra Mundial se generó un caos social, especialmente en Alemania e Italia. La salida fue la instauración de un sistema autoritario, de dominación, que monopolizó la representación política, mediante un único partido de masas, jerárquicamente organizado, enmarcando todas las instancias, la política, la economía y la cultura en una única dirección.

Esto sólo fue posible mediante un jefe (Fürher en Alemania y el Duce, en Italia) que organizaron un Estado corporativista autoritario y de terror. Y se decía que el Führer y el Duce han siempre razón.
Como legitimación simbólica se cultivaban los mitos nacionales, los héroes del pasado y antiguas tradiciones, generalmente en un marco de grandes liturgias políticas inculcando la idea de una regeneración nacional. Especialmente en Alemania los seguidores de Hitler se llenaron de la convicción de que la raza alemana blanca era “superior” a las demás con el derecho de someter e incluso de eliminar a las inferiores.

La palabra fascismo fue usada por primera vez por Benito Mussolini en 1915 al crear el grupo “Fasci d’Azione Revolucionaria”. Fascismo se deriva de un haz (fasci) de varas, fuertemente amarradas, con un hacha al lado. Una vara puede ser quebrada, un haz, difícilmente. En 1922/23 fundó el Partido Nacional Fascista que perduró hasta su derrocamiento en 1945. En Alemania se estableció en 1933 con Adolfo Hitler que al ser nombrado canciller creó el Nacionalsocialismo, el partido nazi que impuso al país una dura disciplina, vigilancia total y el terror de estado.

El fascismo se presentó como anti-comunista, anticapitalista, como una corporación que supera las clases y crea una totalidad social cerrada. La vigilancia, la violencia directa, el terror y el exterminio de los opositores son características del fascismo histórico de Mussolini y de Hitler, y en el neo-fascismo la violencia también está presente.

El fascismo no ha desaparecido totalmente nunca, pues siempre hay grupos que, movidos por un arquetipo fundamental, el del orden, buscan el orden de cualquier forma. Es el neofascismo actual.

Hoy en Brasil hay una figura más hilarante que ideológica que propone el fascismo en nombre del cual justifica la violencia, la defensa de la tortura y de torturadores, de la homofobia y otras desviaciones sociales. Siempre en nombre de un orden a ser forjado contra el actual desorden vigente usando violencia.

El fascismo siempre ha sido criminal. Creó la shoa (eliminación de millones de judíos). Usó la violencia como forma de relacionarse con la sociedad, por lo que nunca pudo ni podrá consolidarse por largo tiempo. Es la perversión mayor de la sociabilidad humana.

En Brasil no será diferente. Aquí no tendrá posibilidades de imponerse a raiz de su radicalismo  que llega a ser burlesco.

*Leonardo Boff escribió Fundamentalismo y terrorismo: desafíos para el siglo XXI, Vozes 2009.

O neo-facismo no Brasil e na história

O fascismo é uma derivação extremada do fundamentalismo que tem larga tradição em quase todas as culturas. S. Huntington em sua discutida obra Choque de civivlizações denuncia o Ocidente como um dos mais virulentos fundamentalistas. Imagina que sua cultura é a melhor do mundo, possui a melhor religião, a única verdadeira, a melhor forma de governo, a democracia, a melhor tecno-ciência que mudou a face do planeta e que lhe conferiu a capacidade de destruir todos os seres humanos e parte da biosfera com suas armas letais. Os USA depois dos atentados às Torres se tornou um Estado terrorista com claros sinais de fascismo particularmente agora sob D. Trump. Até hoje, nem com Obama, foi abolido o “ato patriótico” pelo qual qualquer cidadão pode ser preso americano ou não sob qualquer suspeita de ligação com o terrorismo. A pessoa pode ser sequestrada e a família nem ser comunicada.

Conhecemos o fundamentalismo islâmico e outros, também de grupos da Igreja Católica oficial que ainda creem ser ela a única e exclusiva Igreja de Cristo, fora da qual não há salvação. Tal visão errônea abre espaço para a satanização e até a perseguição de outras denominações cristas e não cristas. Graças a Deus temos o Papa atual da razoabilidade e do bom senso que invalida tais distorções.

Todo aquele que pretende ser portador exclusivo da verdade está condenado a ser fundamentalista e fechar-se sobre si mesmo, sem diálogo com os outros.

Aqui vale recordar as palavras do grande poeta espanhol António Machado:”Não a tua verdade. Mas a verdade.Vem comigo buscá-la. A tua guarde-a para ti mesmo”. Se juntos a procurarmos, ela será plena para nós.

O fascismo nasceu e nasce dentro de um determinado contexto de anomia, desordem social e crise generalizada como está ocorrendo atualmente no Brasil. Desaparecem as certezas e as ordens estabelecidas se debilitam. A sociedade e os indivíduos têm dificuldade em conviver com tal situação. Cientistas sociais e historiadores como Eric Vögelin (Order and History,195; L. Götz, Entstehung der Ordnung 1954; Peter Berger, Rumor de Anjos: a sociedade moderna e redescoberta do sobrenatural,1973), mostraram que os seres humanos possuem um tendência natural para a ordem. Lá onde chegam criam logo uma ordem e o seu habitat. Quando esta desaparece usa-se comumente a violência para impor certa ordem sem a qual não se forma a coesão social mínima para  convivência.

O nicho do fascismo encontra nesta desordem seu nascedouro. Assim, com o final da Primeira Guerra Mundial gerou-se um caos social, especialmente na Alemanha e na Itália. A saída foi a instauração de um sistema autoritário, de dominação que monopolizou a representação política, mediante um único partido de massa, hierarquicamente organizado, enquadrando todas as instâncias, a política, a econômica e a cultural numa única direção. Isso só foi possível mediante um chefe (Führer na Alemanha e o Ducce, na Itália) que organizaram um Estado corporativista autoritário e de terror.Dizia-se na Alemanha:”Der Führer hat immer Recht”(O Führer sempre tem razão). E na Itália: “Il Ducce ha sempre ragione”( O Ducce sempre tem razão).

Como legitimação simbólica cultuavam-se os mitos nacionais, os heróis do passado e antigas tradições, geralmente num quadro de grandes liturgias políticas com a inculcação da ideia de uma regeneração nacional. Especialmente na Alemanha os seguidores de Hitler se investiram da convicção de que a raça alemã branca é “superior”às demais com o direito de submeter e até de eliminar as inferiores.

A palavra fascismo foi usada pela primeira vez por Benito Mussolini em 1915 ao criar o grupo “Fasci d’Azione Revolucionaria”. Fascismo se deriva do feixe (fasci) de varas, fortemente amarradas, com um machado preso ao lado. Uma vara pode ser quebrada, um feixe, dificilmente. Em 1922/23 fundou o Partido Nacional Fascista que perdurou até sua derrocada em 1945. Na Alemanha se estabeleceu a partir de 1933 com Adolf Hitler que ao ser feito chanceler criou o Nacionalsocialismo, o partido nazista que impos ao país dura disciplina, vigilância total e o terror de Estado.

O fascismo se apresentou como anti-comunista, anti-capitalista, como uma corporação que supera as classes e cria uma totalidade social cerrada. A vigilância, a violência direta, o terror e o extermínio dos opositores são características do fascismo histórico de Mussolini e Hitler. Atualmente os neo-fascistas usam com frequência a violência para se impor. São contra os valores democráticos, homofóbicos, racistas, difamadores de seus opositores. Usam as mídias sociais para propagarem seu ódio e seu propósito de um Brasil regido por meios violentos, em nome de uma nova ordem.

O fascismo nunca desapareceu totalmente, pois sempre há grupos que, movidos por um arquétipo fundamental, o da ordem, buscam esta ordem a qualquer preço.

É o neo-fascismo atual. Hoje no Brasil há uma figura mais hilária que ideológica que propõe o fascismo em nome do qual justifica a violência, a defesa da tortura e de torturadores, da homofobia e outras desviações sociais. Sempre em nome de uma ordem a ser forjada contra a atual desordem vigente com recurso da violência e não do diálogo e por meios democráticos.

O fascismo sempre foi criminal. Criou a shoa (eliminação de milhões de judeus). Usou a violência como forma de se relacionar com a sociedade, por isso nunca pode nem poderá se consolidar por longo tempo. É a perversão maior da sociabilidade humana. No Brasil não será diferente. Aqui não não terá chances de se impôr em razão de seu exacerbado radicalismo que tangencia o ridículo.

Leonardo Boff escreveu Fundamentalismo e terrorismo:desafios para o século XXI, Vozes 2009.

O povo organizado,protagonista da nova sociedade

O Papa Francisco além de ser um líder religioso emerge também como um dos maiores líderes geopolíticos atuais. Ele tem um lado. Não reproduz um discurso equilistra, próprio dos pontífices passados. Pelo fato de ter claramente um lado, o dos pobres, das vítimas e da vida ameaçada, anuncia edenuncia. Denuncia um sistema que idolatra o dinheiro e se faz assassino dos pobres e depredador da natureza. Entende-se-: é o sistema e a cultura do capital. Temos que ouvir suas palavras porque é de alguém que tem consciência dos riscos que pesam sobre toda a humanidade e a natureza.

Não se limita à denúncia. Anuncia como se viu indubitavelmente no dia 9 de julho de 2015, por ocasição de sua visita à Bolívia. Realizou-se o II.Encontro Mundial dos Movimentos Sociais em Santa Cruz de la Sierra. Chamou a si os representantes dos movimentos para com eles, que sentem na própria pele as feridas da exploração, a fim de discutirem as causas de seus padecimentos. Nenhum dos papas anteriores teve esse ousadia.

Muitos representantes brasileiros marcaram lá sua presenç.a. O discurso é um verdadeiro roteiro para as lutas em direção de um tipo novo de civilização, já que a nossa está em crescente erosão e não possui internamente os meios de solução para os problemas ameaçadores que ela criou para si e para o nosso futuro. O discurso possui duas partes: na primeira estabelece as metas fundamentais que devem abranger a todos.São osfamosos três T: Terra para morar e trabalhar nela; Trabalho para garantir o sustento das pessoas; Teto para abrigar as pessoas porque não são animais ao relento.

A segunda parte é programática e representa um desafio. Diz aos representantes dos movimentos sociais. Resumindo suas palavras afirma: não esperem nada de cima, dos gestores do sistema vigente, pois vem sempre mais do mesmo que perpetua e aprofunda a miséria. Sejam vocês mesmos os protagonistas de um novo estilo de sociedade, com um nova forma de produção orgânica, sintonizada com a natureza; com uma distribuição justa dos benefícios e com um consumo sóbrio; sejam os profetas do novo fundado na justiça social e na solidariedade. E dá três conselhos: façam que a economia sirva à vida e não ao mercado; promovam a justiça social, base para a paz duradoura; e cuidem da Mãe Terra sem a qual nenhum projeto se torna possível.
Estas orientações do Papa Francisco nos iluminam no meio da tormenta de nossa pluricrise atual.

O legado desta crise será seguramente um outro tipo de sociedade brasileira, onde os dezenas de movimentos sociais de homens e de mulheres possuirão um protagonismo determinante.
Será um novo tipo de cidadania que regenerá o Brasil. Só cidadãos ativos podem fundar uma sociedade democrático-participativa,sócio-ecológica, como sistema aberto e sempre perfectível. Por isso, o diálogo, a participação, a vivência da correção ética e a busca da transparência constituem suas virtudes maiores.

Fundamentalmente podemos dizer: há no Brasil dois projetos antagônicos disputando a hegemonia: o projeto dos endinheirados, antigos e novos, articulados com as corporações transnacionais que querem um Brasil com população menor do que realmente é. Este Brasil, assim, acreditam eles, daria para gerenciá-lo, em seu benefício, sem maiores preocupações. Os restantes milhões que se lasquem pois sempre tiveram que se acostumar a viver e a sobreviver na necessidade.

O outro projeto quer construir um Brasil para todos, democrático, pujante, soberano, ativo e altivo face às presses dos poderosos externos e internos, estes que querem recolonizar o Brasil e faze-lo mero exportador de commodities.

Os dois golpes que conhecemos na fase republicana, o de 1964 e do 2016, foram tramados e dados em função da voracidade dos endinheirados que não possuem um projeto de nação, apenas para si, comoforma de garantir seus privilegios.

Os que deram o golpe em 2016 embarcaram nesse projeto contra o povo. Na verdade, eles não têm nada a oferecer para os milhões de brasileiros que estão às margens do desenvolvimento humano, senão mais empobrecimento e discriminação.
Esta oligarquia de endinheirados,no entanto, não é portadora de esperança e, por isso, é condenada a viver sob permanente medo de que, uma dia, esta situação possa se reverter e perder seus privilégios.

Eis a nossa esperança: de que o futuro acabe pertencendo aos humilhados e ofendidos de nossa história que, um dia – e ele chegará – herdarão as bondades que a Mãe Terra reservou para todos. Alegres, se sentarão juntos à mesa, na grande comensalidade dos libertos, gozando dos frutos de sua resistência, de sua indignação e de sua coragem de mudare de suas vitórias. Então começará uma nova história do Brasil, da qual foram os principais protagonistas, homens e mulheres e da qual nos podemos honrar.

Leonardo Boff é teólogo e filosofo e escreveu Brasil: concluir a refundação ou prolongar a dependência, Vozes 2018.

A threat, self destruction and peace

There is a general perception that humanity is not well situated, because an absurd accumulation of wealth in few hands exists in the midst of a sea of misery and hunger. Brazil’s situation is no better. We live perplexed by all the evils committed, destroying workers rights and internationalizing the national wealth that sustains our sovereignty as a people. Those who carried out the coup against President Dilma Rousseff have a radically neoliberal plan which they are ready to fully implement, with no concern for the resulting atrocious crisis and the destruction of any ray of hope.
The treatment of refugees in Europe, rejecting their presence in Italy and Great Britain, and worse yet, in Hungary and in the very Catholic Poland, has reach a high level of inhumanity. The policy of U.S. President Donald Trump, of tearing children from the arms of their immigrant parents and throwing them into cages, speaks of a crass barbarity and total lack of humanitarian feelings.
It has been said that “no human being is an island… because of that do not ever ask for whom the bell tolls. The bell tolls for you, for me, for all humanity”.
If the darkness that engulfs our spirits is great, greater still is our yearning for light. Do not let the lunacy mentioned above have the last word.
The most important word and the last that resounds among us and that unifies us with all of humanity is the word of solidarity and compassion with the victims, the word of peace and good sense in the relationships among the people.
Tragedies show us the dimension of the inhumanity of which we are capable. But those tragedies also bring to light the truly human that inhabits us, far beyond the differences of race, ideology and religious beliefs. The human in us causes us to cry together, to wipe each other tears together, to pray together, to seek justice together, to build peace and renounce revenge together.
The wisdom of the people and the voice of our conscience tell us that a State that opted to become a terrorist state, such as the United States under George W. Bush, will not defeat terrorism. Nor will the hatred for Latin American immigrants strongly expressed by Donald Trump, bring peace. Tireless dialogue, open negotiations and a fair agreement erase the basis for refusing protection and strengthen peace.
The tragedies that touch us in the depth of our soul invite us to rethink the fundamentals of human coexistence in this new planetary phase and to care for our Common Home, the Earth, as Pope Francis urges in his encyclical letter on integral ecology.
The situation is urgent. This time there will be no Noah’s Arc to save some of us and let the rest perish. We must save us all, the community of human and non human life.
To that end we must abolish the word enemy. Fear creates the enemy. We exorcise fear when we bring close the distant one, and make of the near one a brother and a sister. We move away from fear and the enemy when we begin to dialogue, when we start to know each other, when we accept and respect each other; when we love each other; in a word, when we care for each other. To care for peaceful coexistence, solidarity and justice; to care for our environment so that it may be whole, facilitating the acknowledgement of each being’s intrinsic value; and to care for our beloved and generous Mother Earth.
If we care for each other as brothers and sisters the causes of fear disappear. No one needs to threaten another. We can walk our streets at night without fear of being assaulted and robbed.
That caring will only be effective if it comes with justice, such that the basic necessities of the most vulnerable are attended to, if the State becomes meaningful, by providing health care, schools, security and spaces for fellowship, culture and leisure.
Only that way we will enjoy the peace that can be reached when there is a minimum of general good will and a feeling of solidarity and well being in human relationships. This is the basic desire of the great majorities of human beings.

Leonardo BoffEco-Theologian-Philosopher, Earthcharter Commission

Free translation from the Spanish sent by
Melina Alfaro, alfaro_melina@yahoo.com.ar.
Done at REFUGIO DEL RIO GRANDE, Texas, EE.UU.