Ábrete a la Luz de lo Alto: en el medio de las tinieblas actuales

Después de semanas de turbulencia política, donde dominaron densas tinieblas hechas de distorsiones, deseo de destruir y rabia visceral, pero afortunadamente con algunos destellos de luz, escribimos esta meditación sobre la Luz. Hasta hoy la luz es para los cosmólogos un misterio indescifrable todavía. Sólo la entendemos un poco pensándola bien como onda y como partícula.

Independientemente de esta imponderabilidad sobre la naturaleza de la luz, profesamos la creencia firme de que la Luz tiene más derecho que las tinieblas. Basta la pequeña luz de una cerilla encendida para ahuyentar la oscuridad de una habitación entera.

Fue lo que nos ha movido a publicar comedida y reverentemente esta pequeña reflexión.

Del fondo más profundo del universo viene una Luz misteriosa. Incide en nuestra cabeza, exactamente donde tenemos el cuerpo calloso, la parte que separa el lado derecho del cerebro del izquierdo. Esta separación es la fuente de nuestras dualidades, por un lado el sentimiento y por otro el pensamiento, por un lado la capacidad de análisis y por el otro nuestra capacidad de síntesis, por un lado el sentido de objetividad y por el otro la subjetividad, por un lado el mundo de los fines y por el otro el universo del sentido y de la espiritualidad.
La Luz beatísima de lo Alto suspende la separación de los cerebros y obra la unión. Pensamos amando y amamos pensando. Trabajamos haciendo poemas. Combinamos el arte con el ocio. Pero con una condición, la de abrimos totalmente a la Luz de lo Alto.

«¡Acoge la misteriosa Luz que atraviesa todo el universo y llega hasta ti! Hazla correr por todo tu cuerpo, por la cabeza, por los ojos, los pulmones, el corazón, los intestinos, los genitales. Hazla descender por las piernas, detenla en tus rodillas, y fíjala por un momento en tus pies, pues ellos son los que te sostienen.

«Y sube con ella, pasando por todo tu cuerpo, dirígela nuevamente hasta el corazón, para que de allí te vengan los buenos sentimientos de amor y compasión. Hazla subir hasta el centro de la cabeza, hasta lo que llamamos el tercer ojo. Ella te traerá pensamientos brillantes. Finalmente déjala reposar en la parte superior de tu cabeza».

«Desde ahí llenará todo tu cuerpo de luz. Y se abrirá a todo el universo, dándote la sensación de ser uno con el Todo. Se superarán las dualidades, harás la experiencia bienaventurada de la unidad original de todo lo que existe y vive. Y conocerás una paz que es la integración de las partes en el Todo y del Todo en las partes. Y de ti saldrá una luz como la del primer momento de la creación. Sabrás, siquiera por un momento, lo que es ser feliz en plenitud».

«Por último, agradece la presencia transformadora de la Luz de lo Alto. Déjala salir hacia el seno del Misterio de donde vino».

«Escucha también este consejo: Prepárate siempre para acogerla, porque ella nunca deja de venir. Y si no se ha abierto todo tu ser, pasará de largo y tú, curiosamente, te sentirás vacío, con un sentimiento de falta de sentido y significado».

«Siempre que acojas a la Luz beatísima irradiarás bondad y benevolencia. Y todos se sentirán bien a tu lado».
«Ábrete enteramente a la Luz hasta que tu mismo te vuelvas plena luz».

Leonardo Boff escribió Meditación de la Luz. El camino de la simplicidad, 2012.

Traducción de Mª José Gavito Milano

Resposta à Marta Suplicy ao artigo “Pelo Brasil”

O Pe. José Oscar Beozzo é um dos intelectuais da Igreja mais bem preparado que conheço, pois é teólogo, sociólogo, historiador, biblista e pároco na periferia em Lins-SP. Dirige em São Paulo um Centro de preparação e atualização de agentes de pastoral para o Brasil e para a América Latina (CESEP). Aí falam nossas melhores cabeças nas várias áreas do conhecimento. É conhecido por sua serenidade e calma. Mas aqui, por amor à justiça e à causa dos pequenos que apenas buscam o básico para suas vidas humilhadas, usa da ironia para refutar os argumentos daquela que foi um dia prefeita de São Paulo, hoje senadora e que se distanciou amargurada do PT ingressando no PMDB. Votou pelo impedimento da Presidenta Dilma da qual foi ministra da Cultura. Nesse momento em que o jogo deve ser  limpo e direto é bom ouvir palavras ousadas e verdadeiras que precisávamos ouvir. Lboff

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ARTIGO MARTA SUPLICY: PELO BRASIL

Parabéns, senadora Marta Suplicy, pelo seu artigo na Folha de São Paulo, com seu apelo “Pelo Brasil” e pela união em torno ao governo interino de Michel Temer e ao seu programa de ordem e progresso.

A guerra sem tréguas movida ao governo da presidenta Dilma acabou.
Instauremos a ordem e a paz dos cemitérios.

Para salvaguardá-las, que as mulheres banidas do ministério formado só por homens, não protestem mais: abandonem a cena pública, voltem aos seus afazeres domésticos e calem a boca; que os negros e negras, maioria da sociedade brasileira deixem as ruas e praças e retornem, nesse 13 de maio, à invisibilidade das senzalas; que os sem terra se conformem com a dilatação e dominação do latifúndio e parem de lutar por reforma agrária e por terra para quem trabalha; que os sem teto, se acomodem debaixo das pontes e viadutos, até que a policia os enxote; que estudantes não ocupem mais as escolas por educação de qualidade e pela merenda roubada.

Que a luta contra as desigualdades de gênero, raça, cor e classes sociais cesse por completo, pois o governo da Casa Grande decretou que a Ordem é sua prioridade e que a luta por igualdade de direitos e oportunidades desapareceu de sua agenda e do programa da senadora por São Paulo e candidata à Prefeitura da cidade, Marta Suplicy.

Pe. José Oscar Beozzo
Seminário João XXIII – fundos
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SÃO PAULO SP
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Fone/Fax: 55 (0) 11 – 2215 3491
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<http://www.ceseep.org.br/&gt;

Madre, arquetipo fundamental de la psique humana

La madre es más que una figura física con la cual estamos ligados afectivamente toda la vida. Es la primera palabra que pronunciamos cuando despertamos a este mundo y para muchos es la última palabra que les viene a los labios cuando se despiden, especialmente en una situación de peligro extremo.

Grandes nombres de la tradición psicoanalítica como C. G. Jung y su discípulo favorito E. Neumann, profundizaron en la irradiación del arquetipo de la madre. Pero también hay que mencionar la valiosa contribución de Jean Piaget con su psicología y pedagogía evolutiva y, especialmente, la de Donald W. Winnicott con su pediatría combinada con el psicoanálisis de niños. Ellos nos detallan las complejas vías de la psique infantil en estos momentos iniciales y fundamentales de la vida que nos dan el sentimiento de ser amados, protegidos y siempre acogidos.

En el Día de la Madre vale la pena recordar estas contribuciones que nos refuerzan el sentimiento profundo que tenemos hacia nuestras madres. Más que reflexiones hoy valoramos el afecto, cuyas raíces están fundadas en el cerebro límbico, que surgió hace más de doscientos millones de años cuando irrumpieron en el proceso de la evolución los mamíferos, de los cuales descendemos. Con esta especie nos vino el amor, el afecto y el cuidado, guardados como informaciones hasta hoy por nuestro inconsciente colectivo. Entreguémonos brevemente a la tierna fuerza de este afecto.

Hay muchos textos conmovedores que exaltan la figura de la madre, como el bellísimo del obispo chileno Ramón Jara. Pero hay otro de gran belleza y verdad que viene de África, de una noble abisinia, recogido en el prefacio del libro Introducción a la esencia de la mitología (1941), escrito por dos grandes maestros en el campo, Charles Kerény y C. G. Jung. Así dice una mujer, en nombre de todas las mujeres y madres, lo que reproducimos aquí. Una vez más vemos que aquí habla más alto el afecto que la reflexión, pues en este día de las madres, aquel activa más que en otras ocasiones el arquetipo materno.

«¿Cómo puede saber un hombre lo que es una mujer? La vida de una mujer es completamente distinta de la del hombre. Dios lo hizo así. El hombre es el mismo desde el momento de su circuncisión hasta su declive. Es el mismo antes y después de haber encontrado por primera vez a una mujer. Sin embargo, el día en que la mujer conoce a su primer amor, su vida se divide en dos partes. Este día se convierte en otra. Antes del primer amor, el hombre es el mismo que era antes. La mujer, desde el día de su primer amor, es otra. Y lo seguirá siendo toda la vida».

«El hombre pasa una noche con una mujer y luego se va. Su vida y su cuerpo son siempre los mismos. Pero la mujer concibe. Como madre, es diferente de la mujer que no es madre, pues lleva en su cuerpo durante nueve meses las consecuencias de una noche. Algo crece en su vida y nunca va a desaparecer de su vida. Pues es madre. Y seguirá siendo madre aun cuando el niño o los niños hayan muerto. Porque llevaba al niño en su corazón. Incluso después de su nacimiento, lo sigue llevando en su corazón. Y de su corazón no se irá nunca, aunque el niño muera».

«Todo esto no lo conoce el hombre. Él no sabe nada. Él no sabe la diferencia entre el “antes del amor” y el “después del amor”, entre el antes y el después de la maternidad. No lo puede saber. Sólo una mujer puede saberlo y hablar de ello. Es por eso que, las madres, nunca debemos permitir que nuestros maridos puedan oscurecer este profundo sentimiento nuestro. Una mujer puede solo una cosa. Puede cuidar de sí misma. Se puede conservar decente. Debe ser cuál es su naturaleza. Debe ser siempre niña y madre. Antes de cada amor es niña. Después de cada amor es madre. En esto podrás saber si ella es buena mujer o no».

Sin duda, se trata de una visión idealizada de la mujer y de la madre. En ellas también hay sombras. Pero en este día nos olvidamos de las sombras para centrarnos solo en el momento arquetípico de luz que cada madre es. Por eso tantas personas viajan este día, se desplazan desde muy lejos para ver a su “querida madrecita”, para darle un abrazo filial y cubrirla de besos.

Ellas lo merecen. No estaríamos aquí si no hubieran tenido el cuidado infinito de darnos la bienvenida a la vida y de encaminarnos por los misteriosos laberintos de la existencia. Para ellas nuestro afecto, nuestro cariño y nuestro amor: a las vivas y a las que están más allá de la vida.

* Leonardo Boff es autor en colaboración con Rose-Marie Muraro, que sólo en la memoria y el afecto está con nosotros, del libro Femenino y Masculino. Una nueva conciencia para el encuentro de las diferencias (2002).

Traducción de MJ Gavito Milano

MAMMA, ARCHETIPO FONDAMENTALE DELLA PSICHE UMANA

La mamma è più che una figura fisica con alla quale restiamo affettivamente legati per tutta la vita. E’ la prima parola che pronunciamo quando apriamo gli occhi a questo mondo e per molti è l’ultima parola che viene loro sulle labbra quando si salutano, soprattutto in un contesto di grande rischio.

Grandi nomi della tradizione psicanalitica come C.G. Jung e il suo prediletto E. Neumann hanno approfondito la diffusione dell’archetipo ‘mamma’. Ma è necessario riferire anche i contributi inestimabili di Jean Piaget con la sua psicologia e pedagogia evolutiva e principalmente quelli di Donald W.Winnicot con la sua pediatria combinata con la psicanalisi infantile. Essi ci hanno fornito dettagliatamente i complessi meandri della psiche infantile in questi momenti iniziali e seminali della vita che ci forniscono il sentimento di essere amati protetti e sempre accolti.

Nel giorno della mamma è utile ricordare questi contributi che accompagnano il sentimento profondo che nutriamo per le nostre mamme. Più che riflessioni valorizziamo oggi l’affetto, le cui radici poggiano sul cervello limbico, nato più di duecento milioni di anni fa, quando irruppero nel processo di evoluzione i mammiferi dai quali noi discendiamo. Con questa specie sono pervenuti a noi l’amore, insieme con l’affetto e la tenerezza, conservati come informazione fino ai giorni attuali dal nostro inconscio collettivo. Abbandoniamoci brevemente alla forza tenera di questo affetto.

Ci sono molti testi commoventi che esaltano la figura della mamma come uno bellissimo del vescovo cileno Ramon Jara. Ma ce n’é anche un altro di grande bellezza e verità che ci viene dall’Africa, da una nobile etiopica ripescato come prefazione al libro Introdução à essência da mitologia (1941), scritto da due grandi maestri in questo campo, Charles Kerény e C.G. Jung. Così dice una donna in nome di tutte le donne e mamme e che qui riproduciamo. Torniamo a osservare che qui parla più alto e forte l’affetto che la riflessione, dato che in questo giorno delle mamme esso attira di più che in altre occasioni l’archetipo moderno.

“Come fa un uomo a sapere che cos’è una donna? La vita della donna è interamente diversa da quella dell’uomo. Dio l’ha fatta così. L’uomo rimane sempre lo stesso, dal tempo della sua circoncisione fino al suo declino. Lui è lo stesso prima e dopo di aver incontrato per la prima volta, una donna. Il giorno però che una donna ha conosciuto il suo primo amore, la sua vita si divide in due parti. In questo giorno lei diventa un’altra. Prima del primo amore, l’uomo è uguale a quello che era prima. La donna, a partire dal giorno del suo primo amore, è altra. E così rimarrà tutta la vita”.

L’uomo passa una notte con una donna e poi se ne va. La sua vita e il suo corpo sono sempre gli stessi. La donna invece rimane incinta. Come madre lei è differente dalla donna che non è madre. Perché lei porta nel suo corpo, per nove mesi, le conseguenze di una notte. Qualcosa cresce nella sua vita e dalla sua vita mai scomparirà. Perché lei è madre. E rimarrà madre, anche quando il bambino o tutti i suoi figli saranno morti. Perché lei ha portato una creatura nel suo cuore. Anche quando questa è nata, lei continua a portarla nel suo cuore. E dal suo cuore mai uscirà, anche quando la creatura sarà morta.

Tutto questo con l’uomo non succede. Lui non sa niente di questo. Lui non conosce la differenza tra il “prima dell’amore” e il “dopo l’amore”, tra prima della maternità e dopo la maternità. Lui non può conoscere. Soltanto una donna può sapere e parlare di questo. E’ per questo che noi, mamme, mai dobbiamo permettere che i nostri mariti oscurino questo nostro sentimento profondo. La donna può soltanto una cosa. Lei può aver cura di se stessa. Lei può conservarsi decentemente. Lei deve essere quello che la sua natura è. Lei deve essere sempre bambina e madre. Prima di ogni amore è bambina. Dopo di ogni amore è madre. In questo potrà sapere se è una buona donna o no”.

Senza dubbio si tratta di una visione idealizzata della donna e della madre. Contiene anche delle ombre. Ma in questa ricorrenza festiva, dimentichiamo le ombre, per focalizzare soltanto il momento archetipico di luce che ogni madre rappresenta. Per questo molti si mettono in viaggio in questa occasione. Si spostano anche da molto lontano, per vedere la loro “cara mammina” per darle il loro abbraccio filiale e coprirla di baci.

E loro se lo meritano. Perché non staremmo qui adesso se loro non avessero avuto infinite attenzioni per accoglierci nella vita ei incamminarci attraverso i misteriosi labirinti dell’esistenza. A loro il nostro affetto, la nostra tenerezza e il nostro amore. A quelle che sono in vita e a quelle che sono già al di là di questa vita.

Traduzione Romano Baraglia e Lidia Arato.