Consejos para el encierro y la cuarentena: Frei Betto y Leonardo Boff

Diez consejos para enfrentar el encierro

Frei Betto*

Estuve en prisión bajo la dictadura militar. Durante mis cuatro años en prisión, me encerraron en celdas solitarias en el DOPS de Porto Alegre y en la capital paulista, y también en el estado de São Paulo, en el cuartel general de la PM, en el Batallón ROTA, en la Penitenciaría del Estado en Carandiru y en la Penitenciaría Presidente Venceslau.

Comparto, por lo tanto, 10 consejos para apoyar mejor este período de encarcelamiento forzado por la pandemia:

1. Mantén el cuerpo y la cabeza juntos. Tener el cuerpo confinado en casa y la mente enfocada hacia afuera puede causar depresión.

2. Crea una rutina. No te quedes en pijama todo el día, como si estuvieras enfermo. Establece una agenda de actividades: ejercicio físico, especialmente aeróbico (para estimular el sistema respiratorio), lectura, limpieza de armarios, limpieza de habitaciones, cocina, búsqueda en Internet, etc.

3. No pases todo el día delante de la televisión o del ordenador. Diversifica tus ocupaciones. No hagas como el pasajero que se queda en la estación todo el día sin la más mínima idea del horario del tren.

4. Usa el teléfono para hablar con familiares y amigos, especialmente los ancianos, los vulnerables y los que viven solos. Entretenerlos les hará bien y a ti también.

5. Dedícate al trabajo manual: repara equipos, arma rompecabezas, cose, cocina, etc.

6. Juegos mentales. Si estás en compañía de otras personas, establece una hora del día para jugar al ajedrez, a las damas, a las cartas, etc.

7. Escribe el diario de la cuarentena. Aunque no tengas intención de que otros lo lean, hazlo para ti mismo. Poner ideas y sentimientos en el papel o en la computadora es profundamente terapéutico.

8. Si hay niños u otros adultos en casa, comparte las tareas domésticas con ellos. Organiza un programa de actividades, momentos de convivencia y momentos en que cada uno vaya a su aire.

9. Medita. Incluso si no eres religioso aprende a meditar, ya que esto vacía tu mente, retiene tu imaginación, evita la ansiedad y alivia la tensión. Dedica a la meditación al menos 30 minutos al día.

10. No te convenzas de que la pandemia terminará pronto o que durará tantos meses. Actúa como si el período de reclusión fuera a durar mucho tiempo. En prisión, nada peor que un abogado que asegura al cliente que recuperará su libertad en dos o tres meses. Esto desencadena una expectativa agotadora. Así que prepárate para un largo viaje dentro de tu propia casa.

*Frei Betto es escritor, autor de Cartas desde la prisión (Companhia das Letras), entre otros libros.

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Algunos puntos para la vida espiritual de los de cuarentena

Leonardo Boff*

Dado que la cuarentena es un retiro forzado, haz como los religiosos y religiosas que deben hacer un retiro todos los años. Es la oportunidad de hacer una revisión del rumbo de la vida.  Algunas sugerencias para la dimensión espiritual de la vida:

1. Toma tiempo para ti y haz revisión de vida.

2. ¿Cómo ha sido mi vida hasta ahora?

3. ¿De qué lado estoy? ¿Del de aquellos que están bien en la vida, o del lado de los que tienen alguna necesidad, de los que necesitan una palabra de consuelo, de quien es pobre y sufre?

4. ¿Cuál es mi opción fundamental? ¿Ser feliz por todos los medios? ¿Acumular bienes materiales? ¿Conseguir estatus social? ¿O ser bueno, comprensivo, dispuesto a ayudar y apoyar a quienes están en peor situación?

5. ¿Puedo tolerar los límites de los demás, a los aburridos, controlarme para no responder a las tonterías que escucho? ¿Puedo dejarlo pasar?

6. ¿Puedo perdonar de verdad, pasar página y no ser rehén de resentimientos y malos juicios?

7. ¿Puedo encontrar las palabras correctas cuando tengo que decir algunas verdades y llamar la atención sobre los errores o equivocaciones de otros que están relacionados conmigo? ¿O van directamente, agresivamente, humillando a la persona?

8. ¿Cuando me levanto por la mañana, digo una oración con el pensamiento, no necesita ser con palabras, pidiéndole a Dios que me proteja a mí, a mi familia y a aquellos con quienes vivo y trabajo? ¿Y por la noche, antes de ir a dormir, elevo mi mente a Dios, incluso sin palabras, para agradecer el día, por todo lo que ha sucedido y por estar vivo?

9.Que lugar tiene Dios en tu vida? ¿Quieres intentar unos minutos de meditación pura, donde solo Dios y tú estéis presentes, olvidando un poco  el mundo? Simplemente levanta la mente y ponte en silencio ante Él. He escrito un pequeño libro: Meditación de la luz: el camino de la simplicidad, un método que une Oriente y Occidente, dejando que un rayo de luz de lo Alto penetre en todo tu cuerpo y en tus puntos de energía (chakras) y transfigure tu vida. Son suficienes apenas algunos minutos.

10. ¿Tienes el coraje de fomentar una actitud de entrega total a Dios, sabiendo que siempre estás en la palma de su mano? Todo lo que sucede proviene de su amor. La muerte es como un nacimiento y nadie ha visto su propio nacimiento. En la muerte, sin darnos cuenta, caeremos en los brazos de Dios Padre y Madre de infinita bondad y misericordia. No olvides nunca las palabras reconfortantes de la Primera Epístola de San Juan (3,20): “Si tu corazón te acusa, debes saber que Dios es más grande que tu corazón”. Entonces, parte en paz bajo el manto de la infinita misericordia divina.

*Leonardo Boff ha escrito Meditación de la luz: el camino de la simplicidad, Vozes 2010 y Experimentar a Dios: la transparencia de todas las cosas,Vozes 2011 y Sal Terrae 2011.

Traducción de Mª José Gavito Milano.

 

 

 

Conclamação em favor da democracia para 31 de março

 

CONCLAMAÇÃO

No dia 31 de março de 1964 a nossa democracia recebeu um golpe mortal. Implantou-se um Estado ditatorial, fruto de um golpe civil-militar. Para se manter, teve que montar órgãos de segurança e de repressão que prenderam, sequestraram, torturaram, fizeram desaparecer e assassinaram muitas pessoas. Estas mortes não podem ser esquecidas, pois seu sangue clama aos céus e exigem justiça. Estas pessoas estavam sob a guarda do Estado que tem o dever de salvaguardar suas vidas, independente das razões de sua prisão.

Neste dia 31 de março despertemos a memória destas vítimas e principalmente reforcemos nossa  democracia. Ela está sendo ameaçada por um governo de extrema-direita com práticas autoritárias. Ao que parece, vivemos tempos pós-democráticos, pois a Constituição e as leis são com frequência desrespeitadas.

CONCLAMAÇÃO: Cada um em seus apartamentos ou casas, vivendo em confinamento, faça alguma demonstração em favor da democracia, com ruídos, bandeiras, gritos pela democracia, músicas e outros sinais para mostrar nossa indignação e vigilância.

Numa situação de pandemia do coronavírus, todos somos chamados a viver a solidariedade, o cuidado de uns para com os outros, a generosidade de gestos humanitários de ajuda, especialmente aos mais vulneráveis.

Perplexos, acompanhamos o mau exemplo do atual Presidente que se comporta em clara desobediência ao que foi acertado pelo próprio Governo, saindo do confinamento, misturando-se ao povo e instando para saia às ruas e volte ao trabalho. Tal gesto pode propagar de forma exponencial o coronavírus e causar um colapso no sistema de saúde.

Não obstante estes gestos irresponsáveis, viveremos e subsistiremos, pois a vida sempre se mostrou, em todas as dizimações do passado, resistente e sobreviveu. Ainda uma vez, a Mãe Terra terá compaixão de seus filhos e filhas afetados e nos salvará. Os cristãos creem que Deus “é o apaixonado amante da vida”(Sabedoria 11,26) e não permitirá que esta crise humanitária ceife demasiadas e incontáveis vidas.

Leonardo Boff, teólogo, filósofo e escritor

 

 

 

 

Dicas para enfrentar a reclusão e a quarentena:frei Betto-L.Boff

Dez dicas para enfrentar a reclusão

Frei Betto

Estive recluso sob a ditadura militar. Nos quatro anos de prisão trancaram-me em celas solitárias nos DOPS de Porto Alegre e da capital paulista, e também, no estado de São Paulo, no quartel-general da PM, no Batalhão da ROTA, na Penitenciária do Estado, no Carandiru e na Penitenciária de Presidente Venceslau.

Partilho, portanto, 10 dicas para suportar melhor esse período de reclusão forcada pela pandemia:

  1. Mantenha corpo e cabeça juntos. Estar com o corpo confinado em casa e a mente focada lá fora pode causar depressão.
  2. Crie rotina. Não fique de pijama o dia todo, como se estivesse doente. Imponha-se uma agenda de atividades: exercícios físicos, em especial aeróbicos (para estimular o aparelho respiratório), leitura, arrumação de armários, limpeza de cômodos, cozinhar, pesquisar na internet etc.
  3. Não fique o dia todo diante da TV ou do computador. Diversifique suas ocupações. Não banque o passageiro que permanece o dia todo na estação sem a menor ideia do horário do trem.
  4. Use o telefone para falar com parentes e amigos, em especial com os mais velhos, os vulneráveis e os que vivem só. Entretê-los fará bem a eles e a você.
  5. Dedique-se a um trabalho manual: consertar equipamentos, montar quebra-cabeças, costurar, cozinhar etc.
  6. Ocupe-se com jogos. Se está em companhia de outras pessoas, estabeleçam um período do dia para jogar xadrez, damas, baralho etc.
  7. Escreva um diário da quarentena. Ainda que sem nenhuma intenção de que outros leiam, faça-o para si mesmo. Colocar no papel ou no computador ideias e sentimentos é profundamente terapêutico.
  8. Se há crianças ou outros adultos em casa, divida com eles as tarefas domésticas. Estabeleça um programa de atividades, e momentos de convívio e momentos de cada um ficar na sua.
  9. Medite. Ainda que você não seja religioso, aprenda a meditar, pois isso esvazia a mente, retém a imaginação, evita ansiedade e alivia tensões. Dedique ao menos 30 minutos do dia à meditação.
  10. Não se convença de que a pandemia cessará logo ou durará tantos meses. Aja como se o período de reclusão fosse durar muito tempo. Na prisão, nada pior do que advogado que garante ao cliente que ele recuperará a liberdade dentro de dois ou três meses. Isso desencadeia uma expectativa desgastante. Assim, prepare-se para uma longa viagem dentro da própria casa.

Frei Betto é escritor, autor de “Cartas da prisão” (Companhia das Letras), entre outros livros.

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         Alguns pontos espirituais para a Quarentena

                           Leonardo Boff

Já que a quarentena é um retiro forçado, faça como os religiosos e religiosas que todo ano devem fazer um retiro. Algumas sugestões:

  1. Tire um tempo para você mesmo e faça uma revisão de vida.
  2. Como foi minha vida até agora?
  3. De que lado fiquei? Daqueles que estão bem de vida ou daqueles que estão com alguma necessidade, precisam de uma palavra de conforto e de quem é pobre e sofre?
  4. Qual a minha opção fundamental? Ser feliz por todos os meios? Acumular bens materiais? Ganhar um status social? Ou ser bom, compreensivo, disposto a ajudar e ser solidário com quem está numa pior?
  5. Sou capaz de tolerar os limites dos outros, dos chatos e me controlar para não retrucar logo às asneiras que ouço? Sou capaz de deixar passar?
  6. Sou capaz de perdoar de verdade, virar a página e não ser refém de ressentimentos e de maus juízos?
  7. Sou capaz de encontrar as palavras certas quando tenho que dizer algumas verdades e chamar atenção a erros ou equívocos dos outros que estão ligados a mim? Ou vão direto, de modo agressivo, humilhando a pessoa?
  8. Faço, quando levanto de manhã, uma oração, em pensamento e não precisa ser com palavras, pedindo a Deus proteção a mim, à minha família e àqueles com quem convivo e trabalho? E, à noite, antes de ir dormir, elevar a mente a Deus,mesmo sem palavras, agradecer pelo dia, por tudo o que ocorreu e por estar vivo?
  9. Quer tentar fazer uns minutos de pura meditação, onde só Deus e você estão presentes, esquecendo um pouco o mundo ao redor? Só elevar a mente, colocar-se em silêncio diante d’Ele (Tenho um livrinho: “Meditação da Luz: o caminho da simplicidade”, um método que une o Oriente e o Ocidente, deixando que um raio da luz do Alto penetre em todo o seu corpo e em seus pontos de energia (chacras).
  10. Tem a coragem de alimentar uma atitude de total entrega a Deus, sabendo que está sempre na palma de sua mão? Tudo o que ocorrer provém de seu amor. A morte é como um nascimento e ninguém assistiu a seu próprio nascimento. Assim na morte, sem nos darmos conta, cairemos nos braços de Deus Pai e Mãe de infinita bondade e misericórdia. Nunca esqueça as palavras consoladoras da Primeira Epistola de São João (3,20): “Se o teu coração te acusa, saiba que Deus é maior que teu coração”. Então parta em paz sob o manto da infinita misericórdia divina.

Leonardo Boff escreveu Meditação da luz:o caminho da simplicidade, Vozes 2010 e Experimentar Deus:a transparência de todas as coisas, Vozes 2011.

 

 

Yuval Noah Harari: o mundo após o coronavírus

Harari, historiador israelense, se tornou mundialmente conhecido por seus livros Homo Sapiens e Homo Deus. Como é o lema de Carta Maior de que “informação não é mercadoria,é um bem público” publicamos este importante artigo. Em tempos de coronavírus precisamos de informações de fácil compreensão e darmo-nos conta do que poderá acontecer quando esta pandemia passar. Harari tem o dom de se expressar com formulações claras e bem fundadas na melhor ciência. É nesse sentido que publicamos este texto, tirado de Carta Maior de 24 de março de 2020 e antes publicado no Financial Times. Lboff

Yuval Noah Harari: o mundo após o coronavírus

Créditos da foto: (Graziano Panfili)

A humanidade está, neste momento, enfrentando uma crise global. Talvez a maior crise da nossa geração. As decisões tomadas pelas pessoas e pelos governos nas próximas semanas provavelmente moldarão o mundo nos próximos anos. Elas moldarão não apenas nossos sistemas de saúde, mas também nossa economia, política e cultura. Devemos agir de forma rápida e decisiva. Também devemos levar em consideração as consequências a longo prazo de nossas ações. Ao escolher entre as alternativas, devemos nos perguntar não apenas como superar a ameaça imediata, mas também que tipo de mundo habitaremos quando a tempestade passar. Sim, a tempestade passará, a humanidade sobreviverá, a maioria de nós ainda estará viva – mas habitaremos um mundo diferente.

Muitas medidas de emergência de curto prazo se tornarão estruturas instituídas da vida. Essa é a natureza das emergências. Elas fazem os processos históricos avançarem rapidamente. As decisões cuja deliberação, em tempos normais, podem se arrastar por anos, são aprovadas em questão de horas. Tecnologias ainda imaturas e até perigosas são colocadas em uso, porque os riscos de não se fazer nada são maiores.

Países inteiros servem como cobaias em experimentos sociais de larga escala. O que acontece quando todos trabalham a partir de casa e se comunicam apenas à distância? O que acontece quando escolas e universidades inteiras passam a operar online? Em tempos normais, governos, empresas e conselhos educacionais nunca concordariam em realizar tais experimentos. Mas estes não são tempos normais.

Neste momento de crise, enfrentamos duas escolhas particularmente importantes. A primeira é entre vigilância totalitária e empoderamento do cidadão. A segunda é entre isolamento nacionalista e solidariedade global.

Vigilância sob a pele

Para interromper a epidemia, populações inteiras precisam obedecer a certas diretrizes. Existem duas maneiras principais de alcançarmos isso. Um método é o governo monitorar as pessoas e punir aquelas que violarem as regras.

Hoje, pela primeira vez na história da humanidade, a tecnologia torna possível monitorar todos o tempo todo. Há cinquenta anos, a KGB não podia seguir 240 milhões de cidadãos soviéticos 24 horas por dia, nem poderia ter esperança de processar efetivamente todas as informações coletadas. A KGB contava com agentes e analistas humanos, e simplesmente não era possível colocar um agente humano para seguir cada cidadão. Agora, entretanto, os governos podem confiar em sensores ubíquos e algoritmos poderosos, em vez de espiões de carne e osso.

Em sua batalha contra a epidemia de coronavírus, vários governos já implantaram as novas ferramentas de vigilância. O caso mais notável é a China.

Ao monitorar de perto os smartphones das pessoas, usar centenas de milhões de câmeras de reconhecimento facial e obrigar as pessoas a verificar e relatar sua temperatura corporal e condição médica, as autoridades chinesas podem, não apenas identificar rapidamente os suspeitos portadores de coronavírus, mas também rastrear seus movimentos e identificar qualquer pessoa com quem eles tenham entrado em contato. Uma série de aplicativos móveis avisa os cidadãos sobre sua proximidade com pacientes infectados.

Sobre a fotografia

As imagens que acompanham este artigo são tiradas de webcams com vista para as ruas desertas da Itália, encontradas e manipuladas por Graziano Panfili, um fotógrafo que está em quarentena.

Esse tipo de tecnologia não se limita ao leste da Ásia. O primeiro-ministro Benjamin Netanyahu, de Israel, autorizou recentemente a Agência de Segurança de Israel a implantar a tecnologia de vigilância, normalmente reservada aos terroristas em combate, para rastrear pacientes com coronavírus. Quando o subcomitê parlamentar encarregado se recusou a autorizar a medida, Netanyahu forçou sua entrada em vigor por meio de um “decreto de emergência”.

Pode-se argumentar que não há nada de novo nisso tudo. Nos últimos anos, tanto governos como empresas vêm usando tecnologias cada vez mais sofisticadas para rastrear, monitorar e manipular pessoas. Se não tomarmos cuidado, a epidemia pode, no entanto, marcar um importante divisor de águas na história da vigilância. Não apenas porque pode normalizar a implantação de ferramentas de vigilância em massa nos países que até agora as rejeitaram, mas ainda mais porque significa uma transição dramática da vigilância “sobre a pele” para “sob a pele”.

Até então, quando seu dedo tocava a tela do seu smartphone e clicava em um link, o governo queria saber exatamente o que seu dedo estava clicando. Mas com o coronavírus, o foco do interesse muda. Agora o governo quer saber a temperatura do seu dedo e a pressão sanguínea sob sua pele.

O pudim de emergência

Um dos problemas que enfrentamos ao tentar avaliar onde estamos em termos de vigilância é que nenhum de nós sabe exatamente como estamos sendo vigiados e o que os próximos anos podem trazer.

A tecnologia de vigilância está se desenvolvendo a uma velocidade vertiginosa, e o que parecia ficção científica há 10 anos é, hoje, notícia velha. Como um experimento mental, considere um governo hipotético que exija que todos os cidadãos usem uma pulseira biométrica que monitora a temperatura corporal e a frequência cardíaca 24 horas por dia.

Os dados resultantes são acumulados e analisados por algoritmos governamentais. Os algoritmos saberão que você está doente mesmo antes que você saiba e também saberão onde você esteve e com quem se encontrou. As cadeias de infecção poderão ser drasticamente encurtadas e até cortadas por completo. É possível que esse sistema, defensavelmente, consiga parar a epidemia em questão de dias. Parece maravilhoso, certo?

A desvantagem é, obviamente, que isso daria legitimidade a um novo e aterrador sistema de vigilância. Se você sabe, por exemplo, que cliquei no link da Fox News em vez do link da CNN, isso pode lhe informar algo sobre minhas opiniões políticas e talvez até sobre minha personalidade. Mas se você puder monitorar o que acontece com a temperatura do meu corpo, pressão sanguínea e frequência cardíaca enquanto assisto ao vídeo, você pode aprender o que me faz rir, o que me faz chorar e o que me deixa muito, muito zangado.

É crucial lembrar que raiva, alegria, tédio e amor são fenômenos biológicos, como febre e tosse. A mesma tecnologia que identifica tosse também pode identificar risos.

Se as empresas e os governos começarem a coletar nossos dados biométricos em massa, eles podem nos conhecer muito melhor do que nós mesmos, e podem não apenas prever nossos sentimentos, mas também manipulá-los para nos vender o que quiserem – seja um produto ou seja um político. O monitoramento biométrico faria as táticas de hackeamento de dados da Cambridge Analytica parecerem algo da Idade da Pedra. Imagine a Coreia do Norte em 2030, quando todo cidadão tiver que usar uma pulseira biométrica 24 horas por dia. Se você ouvir um discurso do Grande Líder e a pulseira captar os sinais reveladores de raiva, você estará acabado.

Você poderia, é claro, defender a vigilância biométrica como uma medida temporária tomada durante um estado de emergência. Ela seria desativada assim que a emergência terminasse. Porém, medidas temporárias têm o hábito desagradável de sobreviver às emergências, especialmente porque sempre há uma nova emergência à espreita no horizonte.

Meu país natal, Israel, por exemplo, declarou estado de emergência durante a Guerra da Independência de 1948, o que justificou uma série de medidas temporárias, desde censura à imprensa e confisco de terras a regras especiais para fazer pudim (não estou brincando). A Guerra da Independência já foi vencida há muito tempo, mas Israel nunca declarou a emergência terminada e deixou de abolir muitas das medidas “temporárias” de 1948 (o decreto de pudim de emergência foi misericordiosamente abolido em 2011).

Mesmo quando as infecções por coronavírus caírem a zero, alguns governos com fome de dados podem argumentar que precisam manter os sistemas de vigilância biométrica em funcionamento porque temem uma segunda onda de coronavírus ou porque existe uma nova cepa de Ebola em evolução na África central, ou porque . . . Você entendeu a ideia. Nos últimos anos, tem ocorrido uma grande batalha pela nossa privacidade. A crise do coronavírus pode ser o ponto de inflexão da batalha. Pois quando as pessoas podem escolher entre privacidade e saúde, geralmente escolhem a saúde.

A polícia do sabão

Pedir às pessoas que escolham entre privacidade e saúde é, de fato, a própria raiz do problema. Porque esta é uma escolha falsa. Podemos e devemos desfrutar de privacidade e saúde.

Podemos optar por proteger nossa saúde e impedir a epidemia de coronavírus, não instituindo regimes totalitários de vigilância, mas, preferivelmente, capacitando os cidadãos. Nas últimas semanas, alguns dos esforços mais bem-sucedidos para conter a epidemia de coronavírus foram orquestrados pela Coreia do Sul, Taiwan e Cingapura. Embora esses países tenham feito uso de aplicativos de rastreamento, eles confiaram muito mais em testes extensivos, em relatórios honestos e na cooperação voluntária de um público bem informado.

O monitoramento centralizado e punições severas não são a única maneira de fazer as pessoas acatarem diretrizes benéficas. Quando as pessoas são informadas dos fatos científicos e quando as pessoas confiam nas autoridades públicas para lhes informar esses fatos, os cidadãos podem agir corretamente, mesmo sem um Big Brother vigiando por sobre seus ombros. Uma população motivada e bem informada é geralmente muito mais poderosa e eficaz do que uma população ignorante e policiada.

Considere, por exemplo, o ato de lavar as mãos com sabão. Este é um dos maiores avanços de todos os tempos na higiene humana. Essa ação simples salva milhões de vidas todos os anos. Apesar de darmos pouco valor, foi apenas no século 19 que os cientistas descobriram a importância de lavar as mãos com sabão. Anteriormente, mesmo médicos e enfermeiros passavam de uma operação cirúrgica para outra sem lavar as mãos. Hoje, bilhões de pessoas diariamente lavam as mãos, não porque têm medo da polícia do sabão, mas porque entendem os fatos. Lavo minhas mãos com sabão porque ouvi falar de vírus e bactérias, entendo que esses pequenos organismos causam doenças e sei que o sabão pode removê-los.

Mas, para atingir esse nível de concordância e cooperação, você precisa de confiança. As pessoas precisam confiar na ciência, nas autoridades públicas e na mídia. Nos últimos anos, políticos irresponsáveis minaram deliberadamente a confiança na ciência, nas autoridades públicas e na mídia. Agora, esses mesmos políticos irresponsáveis podem ficar tentados a seguir o caminho do autoritarismo, argumentando que simplesmente não se pode confiar que o público agirá corretamente.

Normalmente, a confiança que foi corroída por anos não pode ser reconstruída da noite para o dia. Mas estes não são tempos normais. Em um momento de crise, as mentes também podem mudar rapidamente. Você pode ter discussões amargas com seus irmãos por anos, mas quando ocorre uma emergência, vocês descobrem subitamente um reservatório oculto de confiança e amizade e se apressam para ajudar um ao outro. Em vez de construir um regime de vigilância, não é tarde demais para recuperar a confiança das pessoas na ciência, nas autoridades públicas e na mídia.

Definitivamente, também devemos fazer uso de novas tecnologias, mas essas tecnologias devem dar poderes aos cidadãos. Sou totalmente a favor de monitorar a temperatura corporal e a pressão sanguínea, mas esses dados não devem ser usados para criar um governo todo-poderoso. Em vez disso, esses dados devem permitir que eu faça escolhas pessoais de posse de mais e melhores informações e também devem permitir que responsabilizemos o governo por suas decisões.

Se eu puder rastrear minha própria condição médica 24 horas por dia, aprenderei não apenas se me tornei um risco à saúde de outras pessoas, mas também quais hábitos contribuem para minha saúde. E se eu puder ter acesso e analisar estatísticas confiáveis sobre a disseminação do coronavírus, seria capaz de julgar se o governo está me dizendo a verdade e se está adotando as políticas corretas para combater a epidemia. Sempre que as pessoas falam sobre vigilância, lembre-se de que a mesma tecnologia de vigilância, geralmente, pode ser usada não apenas pelos governos para monitorar indivíduos – mas também por indivíduos para monitorar governos.

A epidemia de coronavírus é, portanto, um grande teste de cidadania. Nos próximos dias, cada um de nós deve optar por confiar em dados científicos e especialistas em saúde em detrimento de teorias infundadas da conspiração e de políticos que só servem a si mesmos. Se não conseguirmos fazer a escolha certa, poderemos nos encontrar avalizando a retirada de nossas mais preciosas liberdades, pensando que essa é a única maneira de proteger nossa saúde.

Precisamos de um plano global

A segunda escolha importante que enfrentamos é entre isolamento nacionalista e solidariedade global. Tanto a epidemia em si quanto a crise econômica dela resultante são problemas globais. Eles só podem ser resolvidos efetivamente com cooperação global.

Em primeiro lugar e mais importante, para derrotar o vírus, precisamos compartilhar informações globalmente. Essa é a grande vantagem dos humanos sobre os vírus. Um coronavírus na China e um coronavírus nos EUA não podem trocar dicas sobre como infectar humanos. Mas a China pode ensinar aos EUA muitas lições valiosas sobre o coronavírus e como lidar com ele. O que um médico italiano descobre em Milão no início da manhã pode muito bem salvar vidas em Teerã à noite.

Quando o governo do Reino Unido hesita entre várias políticas, pode obter conselhos dos coreanos que já enfrentaram um dilema semelhante há um mês. Mas, para que isso aconteça, precisamos de um espírito de cooperação e confiança global.

Os países devem estar dispostos a compartilhar informações de maneira aberta e sem arrogância, a procurar aconselhamento e devem poder confiar nos dados e nas ideias que recebem. Também precisamos de um esforço global para produzir e distribuir equipamentos médicos, principalmente kits de testes e respiradores. Em vez de todos os países tentarem fazer isso localmente e acumularem para si todo equipamento que puderem obter, um esforço global coordenado poderá acelerar bastante a produção e garantir que os equipamentos que salvam vidas sejam distribuídos de maneira mais justa.

Assim como os países nacionalizam as principais indústrias durante uma guerra, a guerra humana contra o coronavírus pode exigir que “humanizemos” as linhas de produção cruciais. Um país rico com poucos casos de coronavírus deve estar disposto a enviar equipamentos preciosos para um país mais pobre com muitos casos, confiando que, se e quando posteriormente precisar de ajuda, outros países o ajudarão.

Podemos considerar um esforço global semelhante para reunir pessoal médico. Os países atualmente menos afetados podem enviar equipes médicas para as regiões mais atingidas do mundo, tanto para ajudá-las em suas horas de necessidade, quanto para obter uma experiência valiosa. Se mais tarde, quando o foco da epidemia inverter, a ajuda poderia começar a fluir na direção oposta.

Também é de vital importância a cooperação global na frente econômica. Dada a natureza global da economia e das cadeias de suprimentos, se cada governo tomar suas decisões em total desconsideração com os demais, o resultado será um caos e uma crise cada vez mais profunda. Precisamos de um plano de ação global e precisamos dele rapidamente.

Outro requisito é chegar a um acordo global sobre viagens. Suspender todas as viagens internacionais por meses causará enormes dificuldades e dificultará a guerra contra o coronavírus. Os países precisam cooperar para permitir que pelo menos um grupo de viajantes essenciais continue atravessando as fronteiras: cientistas, médicos, jornalistas, políticos, empresários. Isso pode ser feito alcançando um acordo global sobre a pré-seleção dos viajantes pelo país de origem. Se você souber que apenas viajantes cuidadosamente selecionados receberam permissão para embarcar em um avião, estará mais disposto a aceitá-los em seu país.

Infelizmente, atualmente os países praticamente não agem desse modo. Uma paralisia coletiva tomou conta da comunidade internacional. Parece não haver adultos na sala. Esperávamos ver, há algumas semanas, uma reunião de emergência de líderes globais para elaborar um plano de ação comum. Os líderes do G7 só conseguiram organizar uma videoconferência nesta semana, e ela não resultou em nenhum plano desse tipo.

Nas crises globais anteriores – como a crise financeira de 2008 e a epidemia de Ebola de 2014 – os EUA assumiram o papel de líder global. Mas o atual governo dos EUA abdicou do cargo de líder. Deixou bem claro que se preocupa muito mais com a grandeza da América do que com o futuro da humanidade.

Este governo abandonou até seus aliados mais próximos. Quando proibiu todas as viagens da União Europeia, nem se deu ao trabalho de avisar a UE com antecedência – quanto mais consultá-la sobre essa medida drástica. Ele escandalizou a Alemanha ao, supostamente, oferecer US$ 1 bilhão a uma empresa farmacêutica alemã para comprar direitos de monopólio de uma nova vacina Covid-19. Mesmo que a administração atual acabe mudando de rumo e elabore um plano de ação global, poucos seguirão um líder que nunca assume responsabilidade, que nunca admite erros e que rotineiramente assume todo o crédito para si mesmo, deixando toda a culpa para os outros.

Se o vazio deixado pelos EUA não for preenchido por outros países, não só será muito mais difícil interromper a epidemia atual, mas seu legado continuará envenenando as relações internacionais nos próximos anos. No entanto, toda crise também é uma oportunidade. Devemos esperar que a epidemia atual ajude a humanidade a perceber o grave perigo que representa a desunião global.

A humanidade precisa fazer uma escolha. Iremos percorrer o caminho da desunião ou adotaremos o caminho da solidariedade global? Se escolhermos a desunião, a crise não apenas se prolongará, mas provavelmente resultará em catástrofes ainda piores no futuro. Se escolhermos a solidariedade global, será uma vitória não apenas contra o coronavírus, mas contra todas as futuras epidemias e crises que possam assaltar a humanidade no século XXI.

Yuval Noah Harari é autor de ‘Sapiens’, ‘Homo Deus’ e ’21 Lessons for the 21st Century’

*Publicado originalmente em ‘Financial Times‘ | Tradução de César Locatelli