Papa Francisco:”vocês são um exército sem outra arma que a solidariedade,a esperança e o sentido de comunidade””

Hoje talvez a voz mais autorizada,a de um verdadeiro líder mundial, é aquela do Papa Francisco. Não se dirigiu aos chefes de Estado, aos empresários e aos bilionários do sistema atual. Deles não vem nada, senão mais do mesmo e sempre pior. Dirige-se àqueles que, em suas palavras “são verdadeiros poetas sociais,que a partir das periferias esquecidas criam soluções dignas para os problemas mais agudos”. Suscita esperança e afirma enfaticamente:”Quero que pensemos em um projeto de desenvolvimento humano e integral que anelamos, centrado no protagonismo dos Povos em toda a sua diversidade e o acesso universal a estes três Ts que vocês defendem: TERRA, TETO E TRABALHO. Vai ao cerne de uma questão sempre levantada:”um salário universal que reconheça e dignifique as nobres e insusbstituíveis tarefas que realizam, capazes de garantir e realizar esse lema tao humano e tão cristão:nenhum trabalhador sem direitos”

São palavras de um sábio que conhece, por experiência e não por leituras, a dura realidade dos trabalhadores e dos destituídos deste mundo inteiro. Dá-se conta de que é da periferia do sistema atual que poderão surgir soluções salvadoras. Conhecem as penúrias e como transformá-las, solidariamente, em promessas de vida para suas famílias e comunidades”.

O Papa nos apontou os verdadeiros caminhos que, seguidos, não nos defraudarão e deixarão para trás as soluções meramente tecnocráticas que apenas nos querem levar ao antes que se mostrou desastroso para as maiorias e que foi vencido por um invisível vírus da natureza. Lboff

**************************

Papa Francisco en carta a los movimientos y organizaciones populares

                “Sigan con su lucha y cuídense como hermanos”

                                 Papa Francisco

 

 

 

 

Declaración   13/04/2020

A los hermanos y hermanas de los movimientos y organizaciones populares.

Queridos amigos

Con frecuencia recuerdo nuestros encuentros: dos en el Vaticano y uno en Santa Cruz de la Sierra y les confieso que esta “memoria” me hace bien, me acerca a ·ustedes, me hace repensar en tantos diálogos durante esos encuentros y en tantas ilusiones que nacieron y crecieron allí y muchos de ellas se hicieron realidad. Ahora, en medio de esta pandemia, los vuelvo a recordar de modo especial y quiero estarles cerca.

En estos días de tanta angustia y dificultad, muchos se han referido a la pandemia que sufrimos con metáforas bélicas. Si la lucha contra el COVID es una guerra, ustedes son un verdadero ejército invisible que pelea en las más peligrosas trincheras. Un ejército sin más arma que la solidaridad, la esperanza y el sentido de la comunidad que reverdece en estos días en los que nadie se salva solo. Ustedes son para mí, como les dije en nuestros encuentros, verdaderos poetas sociales, que desde las periferias olvidadas crean soluciones dignas para los problemas más acuciantes de los excluidos.

Sé que muchas veces no se los reconoce como es debido porque para este sistema son verdaderamente invisibles. A las periferias no llegan las soluciones del mercado y escasea la presencia protectora del Estado. Tampoco ustedes tienen los recursos para realizar su función. Se los mira con desconfianza por superar la mera filantropía a través la organización comunitaria o reclamar por sus derechos en vez de quedarse resignados esperando a ver si cae alguna migaja de los que detentan el poder económico. Muchas veces mastican bronca e impotencia al ver las desigualdades que persisten incluso en momentos donde se acaban todas las excusas para sostener privilegios. Sin embargo, no se encierran en la queja: se arremangan y siguen trabajando por sus familias, por sus barrios, por el bien común. Esta actitud de Ustedes me ayuda, cuestiona y enseña mucho.

Pienso en las personas, sobre todo mujeres, que multiplican el pan en los comedores comunitarios cocinando con dos cebollas y un paquete de arroz un delicioso guiso para cientos de niños, pienso en los enfermos, pienso en los ancianos. Nunca aparecen en los grandes medios. Tampoco los campesinos y agricultores familiares que siguen labrando para producir alimentos sanos sin destruir la naturaleza, sin acapararlos ni especular con la necesidad del pueblo. Quiero que sepan que nuestro Padre Celestial los mira, los valora, los reconoce y fortalece en su opción.

Qué difícil es quedarse en casa para aquel que vive en una pequeña vivienda precaria o que directamente carece de un techo. Qué difícil es para los migrantes, las personas privadas de libertad o para aquellos que realizan un proceso de sanación por adicciones. Ustedes están ahí, poniendo el cuerpo junto a ellos, para hacer las cosas menos difíciles, menos dolorosas. Los felicito y agradezco de corazón. Espero que los gobiernos comprendan que los paradigmas tecnocráticos (sean estadocéntricos, sean mercadocéntricos) no son suficientes para abordar esta crisis ni los otros grandes problemas de la humanidad. Ahora más que nunca, son las personas, las comunidades, los pueblos quienes deben estar en el centro, unidos para curar, cuidar, compartir.

Sé que ustedes han sido excluidos de los beneficios de la globalización. No gozan de esos placeres superficiales que anestesian tantas conciencias. A pesar de ello, siempre tienen que sufrir sus perjuicios. Los males que aquejan a todos, a ustedes los golpean doblemente. Muchos de ustedes viven el día a día sin ningún tipo de garantías legales que los proteja. Los vendedores ambulantes, los recicladores, los feriantes, los pequeños agricultores, los constructores, los costureros, los que realizan distintas tareas de cuidado. Ustedes, trabajadores informales, independientes o de la economía popular, no tienen un salario estable para resistir este momento … y las cuarentenas se les hacen insoportables. Tal vez sea tiempo de pensar en un salario universal que reconozca y dignifique las nobles e insustituibles tareas que realizan; capaz de garantizar y hacer realidad esa consigna tan humana y tan cristiana: ningún trabajador sin derechos.

También quisiera invitarlos a pensar en “el después” porque esta tormenta va a terminar y sus graves consecuencias ya se sienten. Ustedes no son unos improvisados, tiene la cultura, la metodología pero principalmente la sabiduría que se amasa con la levadura de sentir el dolor del otro como propio. Quiero que pensemos en el proyecto de desarrollo humano integral que anhelamos, centrado en el protagonismo de los Pueblos en toda su diversidad y el acceso universal a esas tres T que ustedes defienden: tierra, techo y trabajo. Espero que este momento de peligro nos saque del piloto automático, sacuda nuestras conciencias dormidas y permita una conversión humanista y ecológica que termine con la idolatría del dinero y ponga la dignidad y la vida en el centro. Nuestra civilización, tan competitiva e individualista, con sus ritmos frenéticos de producción y consumo, sus lujos excesivos y ganancias desmedidas para pocos, necesita bajar un cambio, repensarse, regenerarse. Ustedes son constructores indispensables de ese cambio impostergable; es más, ustedes poseen una voz autorizada para testimoniar que esto es posible. Ustedes saben de crisis y privaciones… que con pudor, dignidad, compromiso, esfuerzo y solidaridad logran transformar en promesa de vida para sus familias y comunidades.

Sigan con su lucha y cuídense como hermanos. Rezo por ustedes, rezo con ustedes y quiero pedirle a nuestro Padre Dios que los bendiga, los colme de su amor y los defienda en el camino dándoles esa fuerza que nos mantiene en pie y no defrauda: la esperanza. Por favor, recen por mí que también lo necesito.

Fraternalmente,

Francisco

Ciudad del Vaticano, 12 de abril de 2020, Domingo de Pascua.

 

 

 

 

 

São José, santo do povo, dos anônimos, dos operários

Hoje, dia 19 de março é o dia de São José, o santo tão venerado pelos nordestinos e por tantos outros cristãos. Se não chover até o dia de São José, a seca virá. Por isso ele é venerado com grande expectativa e unção especialmente pelos camponeses.

Escrevi um livro sobre São José, produto de 20 anos de pesquisa (São José a personificação do Pai, Verus 2005 e Vozes 2012). Não se pode pensar concretamente no mistério da encarnação do Filho Jesus sem a presença de José. Foi ele quem acolheu Maria grávida e criou as condições reais para uma vida de família.

Mas na tradição nunca se deu muita importância a ele. Só se pensa em sua missão e, uma vez cumprida, ele pode desaparecer e ser esquecido. Na verdade, Maria, sem José, não teria condições de cuidar da vida do menino Jesus, especialmente ameaçado de ser morto pelo terrível Herodes. Os primeiros sermões sobre São José só começaram a ser feitos a partir dos anos 800. Por aí se percebe a pouca importância que lhe era atribuída, explico no livro.

A razão é que vivemos num tipo de Igreja na qual o que conta é quem detém a palavra e poder de decisão, que são os bispos e os padres,numa palavra, a Hierarquia. De São José não temos nenhuma palavra. Ele apenas teve sonhos. Nem sabemos sua origem e quem foram seus pais. A Igreja não sabia o que fazer com São José. Só em 1870, foi proclamado patrono da Igreja. Mas, na verdade, ele é patrono da Igreja dos invisíveis e anônimos, dos milhões e milhões de cristãos que vivem no seu dia a dia os valores do evangelho da solidariedade, do respeito e do amor desinteressado. Vejo em São José a representação de milhões de cristãos que nunca aparecem nem podem falar e decidir sobre suas vidas e os rumos da sociedade em que vivem.

Dei em 2013 a Walter Sebastião a seguinte entrevista que transcrevo.

Qual o sentimento do senhor diante da cena do nascimento de Jesus?

Precisamos resgatar a inteligência emocional e cordial que vai além da razão intelectual. Quando nasce uma criança, nos enchemos de admiração e dizemos: sempre que nasce uma criança é sinal de que Deus ainda acredita na humanidade. Assim devemos entender os relatos bíblicos sobre o nascimento de Jesus. A comunidade cristã, quando escreveu os evangelhos, cerca de 40-50 anos depois da crucificação de Jesus e de sua ressurreição, já havia entendido que atrás daquela criança se escondia o próprio filho de Deus. Por isso cercam a cena do Natal de significados celestiais, como anjos que cantam, a estrela no céu, os sábios (magos) que vêm de longe.

Como tudo historicamente aconteceu não o sabemos pela razão intelectual, mas pela inteligência emocional e cordial intuímos que aí há um mistério ao qual nos acercamos com reverência e respeito. E criamos símbolos adequados que conferem relevância a esse fato, que, em si, pareceria banal.

Que tipo de paternidade São José enseja ou inspira?

A teologia cristã diz que ele exerceu todas as funções de pai, que foi a de cuidar de Maria em sua gravidez e de proteger Jesus e sua mãe, Maria, quando tiveram que fugir para o exílio no Egito. Viveu como esposo e iniciou o filho nas tradições religiosas do povo e na profissão de carpinteiro que era uma espécie de fac-totum (telhados, mesas, janelas etc).

Dogmaticamente, nada impede que ele tivesse sido pai biológico de Jesus. Os evangelhos falam que “Jesus é filho de José”, ou “o filho do carpinteiro”. Mas não é isso que testemunha toda a tradição cristã.

A gravidez de Maria se deve à ação do Espírito Santo que foi a primeira Pessoa divina a vir a esse mundo. Veio morar nela, quer dizer, a elevou à altura divina para gerar um Filho que também fosse divino como observa São Lucas no seu evangelho. Desta forma, com Jesus deu origem a uma nova humanidade, totalmente purificada do peso da história, marcada pela dimensão do negativo, da ruptura com a criação, com os outros e especialmente com Deus. Ele foi pai adotivo e legal no sentido semita, aquele que dá o nome à criança, como refere o evangelho de São Mateus. Assim se torna o pai social. De toda forma, Maria e Jesus formam a família de José.

Como a dimensão do masculino se afirma a partir de São José?

José mostra o lado melhor da paternidade, que é o de ser o cuidador, o educador e provedor,aquele que está sempre ao lado da esposa e do filho. A Bíblia fala que era um “homem justo”. Na linguagem da época significava que socialmente assumia uma liderança e era considerado um ponto de referência para todos.

Hoje, sofremos com o eclipse da figura do pai. Isso produz sentimento de insegurança nos filhos e filhas e sua falta de limites. José foi um educador. Se Jesus mais tarde vai chamar Deus de “paizinho querido”(Abba) isso significa que ele teve uma experiência de grande intimidade com o pai José. Freud mostrou que a base para uma imagem boa de Deus provém de uma relação boa com o próprio pai.

Os tempos de José e os nossos são diferentes. Mas a missão é a mesma: ser aquela figura que cuida, que provê tudo o que a família precisa, que inicia nos valores éticos e espirituais da sociedade e que aceita correr riscos em defesa da família, como quando teve que enfrentar o deserto a caminho do Egito.

Aí aparece a dimensão do masculino ( do “animus”, a coragem, a direção e a determinação), que junto com o feminino (a “anima”, o afeto, o cuidado e o amor) ajudam a constituir uma personalidade integrada e feliz, pois cada pessoa carrega seu lado feminino e masculino.

Qual a importância teológica de São José?

Tenho defendido a tese, até hoje nunca ajuizada pelas autoridades doutrinárias da Igreja, de que São José é a personificação do Pai celeste. Deve haver um equilíbrio no mistério de Deus que se auto-entregou e se revelou à humanidade. O Espírito Santo, segundo Lucas, veio sobre Maria e fez morada nela, quer dizer, ficou permanentemente nela. Em seu seio, por causa da presença do Espírito Santo, começou a se formar a santa humanidade do Filho do Pai.

O Filho se encarnou em Jesus, nascido de Maria. E o Pai não ficou de fora desse processo. Ele é bem representado pela figura de José, porque o Pai é o mistério absoluto representado pelo silêncio (não fala, quem fala é o Filho), é o criador de todas as coisas. O grande psicanalista C.G. Jung mostrou que o sonho representa o Profundo, o lado de Mistério do ser humano. São José só teve sonhos, nele o Profundo se manifestou.

Ele também é o homem do silêncio e o trabalhador. Este, o trabalhador, não fala com a boca, mas pelas mãos que constroem a casa, os bancos, as janelas e os telhados. O Pai celestial é o que cuida de todo o universo e de cada um de nós, à semelhança de São José, que cuidou da família em tudo o que fosse necessário.

São José comparece como a figura mais adequada para receber em sua vida a vinda do Pai que também veio morar conosco. Se o sonho é expressão do mistério no ser humano, o Pai é o Mistério absoluto. Portanto, há uma adequação entre São José e o Pai celeste.

Identifiquei na Igreja de São Francisco Xavier, na pequena vila de Saint François du Lac, em Quebec, no Canadá, um quadro de 1742 que representa são José com o mesmo rosto do Pai celeste que aparece no alto. Daí me veio a ideia de que São José é a personificação do Pai celeste. Assim temos a família divina encarnada na família humana.

A totalidade do mistério da Santíssima Trindade entrou em nossa história e a santificou. São José é parte desta entrega total do Deus-família à família humana. Os cristãos deveriam refletir mais sobre essa conexão para se sentir mais envolvidos pela presença divina e ficar sabendo que o nosso Deus é um Deus próximo e que se revelou assim como é, como Pai (em José) como Filho (em Jesus) e como Espírito Santo (em Maria).

Leonardo Boff é teólogo e escreveu São José: a personificação do Pai, Vozes, Petrópolis 2012

 

 

 

Coronavirus: uma represália de Gaia,da Mãe Terra?

Hoje é um dado da consciência coletiva dos que cultivam uma ecologia integral, como tantos cientistas como Brian Swimme e o Papa Francisco em sua encíclica “Sobre o cuidado da Casa Comum” que tudo está relacionado com tudo. Todos os seres do universo e da Terra, também nós, seres humanos, somos envolvidos por redes intrincadas de relações em todas as direções de sorte que nada existe fora da relação. Esta é também a tese básica da física quântica de Werner Heisenberg e de Niels Bohr.

Isso o sabiam os povos originários como vem expresso nas palavras sábias do cacique Seattle de 1856:”De uma coisa sabemos:a Terra não pertence ao homem. É o homem que pertence à Terra. Todas as coisas estão interligadas como o sangue que une uma família; tudo está relacionado entre si. O que fere a Terra fere também os filhos e filhas da Terra. Não foi o homem que teceu a trama da vida: ele é meramente um fio da mesma.Tudo o que fizer à trama, a si mesmo fará”. Vale dizer, há uma íntima conexão entre a Terra e ser humano. Se agredimos a Terra, nos agredimos também a nós mesmos e vice-versa.

A mesma percepção tiveram os astronautas de suas naves espaciais e da Lua: Terra e humanidade constituem uma mesma e única entidade. Bem o testemunhou Isaac Asimov em 1982, a pedido do New York Times, fazendo um balanço dos 25 anos da era espacial:”O legado é a percepção de que, na perspectiva das naves espaciais, a Terra e a Humanidade formam uma única entidade (New York Times,9 de outubro de 1982). Nós somos Terra. Homem vem de húmus, terra fértil, ou o Adam bíblico significa o filho e a filha da Terra fecunda. Depois desta constatação, nunca mais sairá de nossa consciência de que o destino da Terra e da humanidade é indissociavelmente comum.

Infelizmente ocorre aquilo que o Papa em sua encíclica ecológica lamenta:”nunca maltratamos e ferimos nossa Casa Comum como nos últimos dois séculos”(n.53). A voracidade do modo de acumulação de riqueza é tão devastadora que inauguramos,dizem alguns cientistas, uma nova era geológica: a do antropoceno. Quer dizer, quem ameaça a vida e acelera a sexta extinção em massa, dentro da qual já estamos, é o próprio ser humano. A agressão é tão violenta que por ano mais de mil espécies de seres vivos desaparecem, inaugurando algo pior que o antropoceno, o necroceno: a era da produção em massa da morte. Como Terra e Humanidde estão interligadas, a produção de morte em massa se produz não só na natureza mas no interior da própria humanidade. Milhões morrem de fome, de sede, vítimas da violência bélica ou social em todas as partes do mundo. E insensíveis, nada fazemos.

Não sem razão James Lovelock, o formulador da teoria da Terra como um superorganismo vivo que se autoregula, Gaia, escreveu um livro “A vingança de Gaia”(Intrínseca 2006). Estimo que as atuais doenças como a dengue, a chikungunya, a zica virus, sars, ebola, sarampo, o atual coronavirus e a generalizada degradação nas relações humanas, marcadas pela profunda desigualdade/injustiça social e pela falta de solidariedade mínima sejam uma represália de Gaia pelas ofensas que ininterruptamente lhe infligimos. Não diria como J.Lovelock ser “a vingança de Gaia”, pois ela, como Grande Mãe não se vinga, mas nos dá severos sinais de que está doente (tufões, derretimento das calotas polares, secas e inundações etc) e, no limite, pelo fato de não aprendermos a lição, nos faz uma represália como as doenças referidas.

Evoco o livro-testamento de Théodore Monod, talvez o único grande naturalista contemporâneo, já falecido, em seu livro “E se aventura humana vier a falhar”(Paris, Grasset 2000):”Somos capazes de uma conduta insensata e demente; pode-se a partir de agora temer tudo, tudo mesmo, inclusive a aniquilação da raça humana; seria o justo preço de nossas loucuras e de nossas crueldades”(p.246).

Isso não significa que os governos do mundo inteiro, resignados, deixem de combater o coronavirus, proteger as populações e buscar urgentemente uma vacina para enfrentá-lo, não obstante suas constantes mutações. Além de um desastre econômico-financeiro pode significar uma tragédia humana, com um incalculável número de vítimas.

Mas a Terra não se contentará com estes pequenos presentes. Ela suplica uma atitude diferente face a ela: de respeito a seus ritmos e limites, de cuidado por sua sustentabilidade e de sentirmo-nos mais que filhos e filhas da Mãe Terra, mas a própria Terra que sente, pensa, ama, venera e cuida. Assim como nos cuidamos, devemos cuidar dela. Ela não precisa de nós. Nós precisamos dela. Ela pode não nos querer mais sobre sua face. E continuará a girar pela espaço sideral mas sem nós porque fomos ecocidas e geocidas.

Como somos seres de inteligência e amantes da vida, podemos mudar o rumo de nosso destino. Que o Espírito Criador nos fortaleça nesse propósito.

Leonardo Boff escreveu Cuidar da Terra- proteger a vida: como evitar o fim do mundo, Record, Rio de Janeiro 2010.

 

 

¿PARA QUIENES ES O NO ES QUERIDA LA “QUERIDA AMAZONIA”?

¿PARA QUIENES ES O NO ES QUERIDA LA “QUERIDA AMAZONIA”?

                                  Leonardo Boff*

El Papa Francisco es el campeón mundial en la defensa de la Madre Tierra y de todo lo que sostiene su supervivencia. He leído con atención y gran entusiasmo su Exhortación Apostólica “Querida Amazonia”. En ella considera un verdadero crímen lo que se está haciendo ahora en la Amazonia. Contrapone 4 sueños axiales: el social, el cultural, el ecológico y el eclesial.

Cómo no quedar encantado con afirmaciones como esta, entre otras tantas,  clara expresión de una ecología integral y cósmica:

«Somos agua, aire, tierra y vida del medio ambiente creado por Dios. Por lo tanto, pedimos que cesen los maltratos y el exterminio de la Madre Tierra. La Tierra tiene sangre y se está desangrando, las multinacionales le han cortado las venas a nuestra Madre Tierra».

Estoy plenamente de acuerdo con este tipo de lenguaje y de denuncia y especialmente con los tres primeros sueños y con la primera parte del quarto que van en la línea de la “Laudato Si: sobre el cuidado de la Casa Común”.

Quatro sueños y medio y una pesadilla

Esta primera parte del 4º sueño sigue el estilo de gran belleza de los sueños anteriores. Sin embargo, la segunda parte me parece más bien una pesadilla. El tono antes profético, ético ecológico y poético de los primeros se ha evaporado. ¿Estará ahí la presencia de otra mano?

Me atrevo a pensar que esta parte está bajo el dominio del viejo paradigma cultural latino, clerical y masculinista. Y se niega a los indígenas el derecho divino de recibir el cuerpo y la sangre de Cristo de manos de sus viri probati casados y ordenados. Son impedidos por la aplicación de una ley humana eclesiástica: el celibato. Otros teólogos lo han afirmado y yo lo enfatizo: “no podemos colocar la cuestión del celibato por encima de la celebración de la Eucaristía”.

Esa parte del cuarto sueño, tengo la impresión de que viene de otra mano y de otro espíritu, diferente de aquel al que nos tiene acostumbrados el Papa Francisco. Lo confirma claramente el obispo Erwin Kräutler, de la Amazonia, figura central en el Sínodo panamazónico: “muchas personas, y yo mismo, hallamos esta parte muy extraña porque realmente cambia de estilo, como si el escrito papal hubiera sufrido una intervención en la parte más controvertida de la Exhortación Apostólica”.

En esta parte habla no el pastor sino el doctor. Más la autoridad doctrinaria que impone una lección teológica que um cura que reflexiona a partir de las urgencias de su comunidad. No es aquel que tiene coraje para enfrentarse al sistema anti-vida, sino aquel que se rinde a los temores y a la presión de los grupos conservadores, posiblemente por el riesgo de una escisión dentro de la Iglesia. El temor siempre frena o posterga las innovaciones por excesiva prudencia. Eso me hace recordar las palabras de Dante Alighieri en la Divina Comedia: “nel pensier rinova la paura” (Inferno I, verso 4).

Con referencia al punto importante del ministerio sacerdotal, el “autor” prefiere el eclesiástico tradicional al indígena amazónico actual. Al rosto amazónico de la Iglesia prefiere, en el punto del ministerio sacerdotal, el rosto romano-latino occidental. A semejanza de los que imponen la recolonización económica de América Latina, el “autor” ha preferido la recolonización latino-romana y occidental de la Iglesia amazónica. Frente a aquellos, que, con mayoría de votos en el Sínodo panamazónico, aceptaron la ordenación de “viri probati”, el “autor” optó por la minoría que lo rechazó.

¿Por quienes no es querida la “Querida Amazonia?

Seguramente no es “querida” por el presidente de Brasil, Jair Messias Bolsonaro, de extrema derecha, anti-amazónico y anti-indígenas. No es “querida” por los madereros, ni por los “garimperos” del oro y las empresas nacionales e internacionales que piensan en las minerías, en las hidroelétricas y en la explotación de las riquezas naturales amazónicas. Pero eso era de esperar.

Pero lo que no era de esperar en lo que atañe a la inculturación del ministerio sacerdotal, era la no aceptación al sacerdocio de los indigenas viri probati. Por eso la “Querida Amazonia” no es “querida” para estos indígenas casados e impedidos de ser ordenados. No es “querida” para las mujeres, a las cuales se les niega el diaconado femenino, y además advirtiendo, de forma infundada a mi juicio, del riesgo de clericalismo. Ni es “querida” especialmente para tantos teólogos y obispos, misioneros y misioneras, agentes de pastoral laicos que están en medio de los indígenas, como lo ha manifestado claramente el ya referido obispo Erwin Kräutler desde el corazón de la Amazonia (Xingú). Todos esperaban verdaderamente la aprobación de los viri probati: indígenas, hombres casados y ordenados con rostro verdaderamente amazónico. El obispo Kräutler postulaba más: la ordenación de personae probatae (personas probadas) para incluyr a las mujeres en el ministerio sacerdotal, ejercido a su manera feminina.

No ha sido así. En sus textos sobre ecología y economía el Papa Francisco ha sabido escuchar a la ciencia. En lo que atañe a este específico ministerio sacerdotal, el “autor” parece que no se permitió consultar a una persona experta en el tema de los ministerios, el cardenal Walter Kasper, amigo y muy cercano al Papa Francisco. En sus escritos expuso las mejores reflexiones sobre la función/misión del presbítero en la Iglesia, basado en el Vaticano II. Su posición va en una dirección muy diferente a la que está representada por el “autor” en la Exhortación “Querida Amazonia”. Con esta visión que mantiene el régimen occidental, clerical y celibatario, no se puede pensar una Iglesia amazónica de rostro verdaderamente indígena.

La especificidad del sacerdote no es concentrar poder sino coordinar y presidir la comunidad.

La visión de ese texto en el cuarto sueño se retrotrae al Concilio IV Lateranse de 1215 bajo Inocencio III que afirma “nemo potest conficere sacramentum nisi sacerdos rite ordinatus” (“nadie puede realizar el sacramento eucarístico a no ser que sea sacerdote, ordenado según el rito”). La eclesiología de este sueño sigue el rigor del Concilio de Trento, que en la sesión XIII del 11 de octubre de 1551, bajo el Papa Julio III, reafirmó la misma doctrina exclusivista.

Según la mejor eclesiología nacida del Concilio Vaticano II, la función/misión específica del presbítero debe ser pensada, no de forma absoluta, sino siempre dentro del Pueblo de Dios y en el contexto de la comunidad.

Su singularidad no es consagrar absolutamente, como si fuera un mago, sino ser en la comunidad principio de cohesión y de unidad de todos los servicios y carismas. No es la de concentrar sino la de coordinar y presidir Por el hecho de presidir la comunidad, preside también la celebración eucarística.

El problema surge cuando, sin culpa, no hay un sacerdote presente y la comunidad, como lo reconoce la Exhortación, “debido en parte a la inmensa extensión territorial, con muchos lugares de difícil acceso” (n.85) no puede tenerla.

En el texto se plantea con gran realismo el problema y aquí aparece la mano del Papa Francisco: “¿será posible evitar pensar en una inculturación del modo como se estructuran y viven los misterios eclesiales?” (n.85). Y añade con sinceridad: “es necesario conseguir que la ministerialidad se configure de tal manera que esté al servicio de una mayor frecuencia de la celebración de la Eucaristía, incluso en las comunidades más remotas y escondidas” (n.86). Esta situación es absolutamente verdadera. Pero el “autor” no la consideró así y no propició la configuración del ministerio como sería necesario.

Es aquí donde la eclesiología de comunión podía haber ayudado mucho al “autor”en su concepción de poder consagrar. Ella predominó en todo el primer milenio como la investigación histórica ha demostrado inequívocamente.

Durante mil años: quien presidía la comunidad, presidía también la eucaristía

La ley básica en aquellos tiempos era: quien preside la comunidad, presida también la Eucaristía. Podía ser un obispo, un presbítero, un profeta o un confesor, incluso un laico, según Tertuliano, que era un eximio teólogo laico.

Si esto es verdad, ¿por qué negarle a un indígena casado presidir su comunidad y presidir también la celebración eucarística?

En esta parte se realiza lo que los eclesiólogos llaman “cefalización” de la Iglesia. Todo poder se concentra en la “cabeza”, en el Papa o en el clero, prescindiendo totalmente de la comunidad.

En esta visión reduccionista el “autor” pensó solo en el sacerdote con el poder de consagrar de forma exclusiva y absoluta, sin conexión con la comunidad. Entonces surge una contradicción: Un sacerdote puede celebrar solo, sin la comunidad, pero la comunidad no puede celebrar sola sin el sacerdote.

En los mil años subsiguientes: sólo consagra quien es ordenado en el Sacramento del Orden.

Esta visión se deriva no de cuestiones teológicas sino de cuestiones políticas: las disputas de poder entre el Imperium y el Sacerdotium, entre los Papas y los Emperadores. ¿Quién tiene, en ultimo término, el poder? Esto aparece claramente bajo Gregorio VII (1077). Con él se desplazó el eje de la comunidad hacia el eje del poder sagrado (sacra potestas). El poder absoluto lo posee el Papa. Recordemos su Dictatus Papae que bien traducido es: La dictadura del Papa. Todo el poder está en la cabeza, es decir, en el Papa y en quien él delega. Los portadores del poder sagrado serán exclusivamente los ordenados en el sacramento del Orden, es decir, los de la jerarquía eclesiástica. Solo celebra la Eucaristia el sacerdote ritualmente ordenado”. La comunidad de los fieles ya no cuenta más.

El padre J. Y. Congar, el más erudito y notable eclesiólogo del siglo XX, denunció esta peligrosa desviación teológica con consecuencias perjudiciales para toda la eclesiología posterior, que perdura hasta hoy día. En la Exhortación “Querida Amazonia” resuena todavía este tipo de eclesiología del poder desgarrada de la comunidad.

Por eso no dejan de causar perplejidad las afirmaciones: “es importante determinar lo que es específico del sacerdote, aquello que no se puede delegar. La respuesta está en el sacramento del Orden sacro, que lo configura a Cristo sacerdote… El carácter exclusivo recibido en el Orden le deja habilitado solo a él para presidir la Eucaristía; esta es su función específica, principal y no delegable” (n.87).

Es en este punto, supongo yo con otros, en donde aparece una “mano exterior”, con su eclesiología del poder específico e indelegable de consagrar, visión sacerdotalista, tardía y desvinculada de la comunidad de fe. Con esta visión en vano se puede realizar una inculturación del ministerio sacerdotal a indígenas viri probati casados que conferirían un rostro verdaderamente amazónico a la Iglesia. Una vez más se prolonga un cristianismo de colonización dentro del paradigma romano-católico, occidental y celibatario.

Para sanar este tipo de recolonización hay que volver a la eclesiología del primer milenio que establecía una conexión íntima entre la comunidad y su presidente. No hay que olvidar el canon 6 del Concilio de Calcedonia (451), válido para la Iglesia oriental hasta hoy y para la occidental solo hasta el siglo XII-XIII. En esta, la occidental, todo cambió por las disputas políticas sobre el poder entre los Papas y los Emperadores. El lugar de la visión comunional del primer milenio se impuso la visión jurídico-canónica de la sacra potestas excluyente, de los inicios del segundo milenio. Dice el canon 6:

Nadie sea ordenado de manera absoluta, ni un sacerdote ni un diácono, si no le fuere asignado de forma precisa una iglesia urbana o rural o un martyrion o monasterio. Aquellos que fueron ordenados de forma absoluta, el santo Concilio decidió que su ordenación será nula y no acaecida… y no podrán en parte alguna ejercer sus funciones”.

Aquí aparece clara la conexión entre la comunidad y el celebrante de la Eucaristía. Ahora emerge un problema teológico que debe ser tomado en serio: existe el derecho divino de todos los fieles de recibir el cuerpo y la sangre de Jesús (Jn 6,35) y de celebrar su memoria (Lc 22,19; 1Cor 11,25).

Este derecho divino no puede ser negado en razón de una ley humana que lo vincula exclusivamente a una persona, al sacerdote célibe, sin el cual este derecho divino no puede realizarse. Lo divino está siempre y sin ninguna excepción por encima de lo humano.

Es Cristo quien bautiza, perdona y consagra y no el sacerdote.

Por otra parte hay que recordar algo con consecuencias fundamentales: después del sumo sacerdocio de Cristo no hay más sacerdotes in se en la Iglesia. Quien lleva este nombre –sacerdote– es solamente un representante del sacerdocio de Cristo. Es Cristo quien bautiza, es Cristo quien perdona, es Cristo quien consagra. El sacerdote no tiene en sí mismo el poder de consagrar. Solamente el de representar y de actuar “in persona Cristi”, en lugar de Cristo, pero sin sustituirlo. El sacerdote hace visible a Cristo-Sacerdote invisible.

¿Por qué en ausencia del sacerdote, por razones que no dependen de la comunidad, otro cristiano laico, “vir probatus” por la comunidad y casado, no puede representar a Cristo, hacerlo visible, una vez que, por el bautismo, también él participa del sacerdocio de Cristo?

Además el Concilio Vaticano II, resumiendo la Tradición dice con acerto: no se edifica ninguna comunidad cristiana si ella no tiene como raíz y centro la celebración de la Santísima Eucaristía” (PO 6).

Negando la ordenación de viri probati indígenas, se les niega la posibilidad de edificar la comunidad cristiana. Este derecho divino no se les puede negar en nombre de una ley humana y cultural como el celibato y por una eclesiología, entre otras, que entiende como exclusivo el poder de consagrar. ¿Aquí entonces no vale la inculturación tan convincentemente desarrollada en la Exhortación “Querida Amazonia”? ¿No se impide esta por razones eclesiológicas extrañas, que terminan por inviabilizar el rostro indigena y amazónico de la Iglesia al negar la ordenación de viri probati indígenas y casados?

 

Las 24 Iglesias también católicas sin la ley del celibato

Es iluminador en este contexto recordar que hay otras 24 Iglesias, que son también católicas pero no romanas, como la copta, la melquita, la maronita, la etíope, la bizantina griega, la armenia, la siríaca, la caldea y otras. En todas ellas hay sacerdotes casados y sacerdotes célibes. No por eso ellas son menos iglesias católicas que la romana.

¿Por qué razón la Iglesia católica romana es tan inflexible con referencia a la ley del celibato, condición para ser ordenado sacerdote? Sabemos que la ley del celibato surgió lentamente en la Iglesia y que en la historia ha sido siempre un problema, siendo violada por papas, cardenales, obispos y presbíteros. Y en los últimos años ha salido a la luz, en los más altos eslabones de la Curia vaticana, la violación del celibato, agravada por los crímenes de pedofilia, que son también una forma de violar el sentido del celibato.

En la Exhortación “Querida Amazonia” el tema de la inculturación en las culturas indígenas y amazónicas, por razones ya aducidas, no ha sido llevado hasta las últimas consecuencias, hasta la raíz. Como se sabe, en la cultura indígena no existe la figura del indígena célibe. Todos viven con su pareja. Y así sería el sacerdote indígena.

Los viri probati indígenas: rehenes de la cultura romana, latina, occidental y celibataria.

Impedir que viri probati indígenas casados sean sacerdotes significa no encarnarse en la totalidad de su cultura. En ella el sacramento eucarístico debería ser celebrado por un sacerdote indígena casado. Al no encarnarse en plenitud, se condena a los indígenas a continuar rehenes, en lo que atañe al sacramento del Orden, de la cultura romana, latina, occidental y celibataria. Esto es no hacerles justicia, pues tienen el derecho divino de recibir, en el modo de su cultura, la presencia eucarística del Señor.

El supplet Eclesia y el ministro extraordinario de la Eucaristía

A pesar de esta limitación en la comprensión de quien preside la eucaristía, la comunidad cristiana puede recurrir a otro expediente eclesiológico asegurado en la tradición, el famoso “supplet ecclesia”. Aclaro: el indígena casado que ya preside la comunidad, puede presidir la celebración de la cena del Señor supliendo al sacerdote célibe ausente a título de “suplencia de la Iglesia”. Él funciona como ministro extraordinario de la Eucaristía y lo hace con la intención de estar con la Iglesia (cum Ecclesia), jamás contra la Iglesia (contra Ecclesiam), y de hacer todo lo que haría el sacerdote si estuviera presente.

Toda situación extraordinaria demanda también una solución extraordinaria: la legitimidad del laico indígena y casado de presidir la celebración de la cena y la memoria del Señor. La necesidad no conoce ley. El ordo caritatis (el orden de la caridad) y la solicitud para la salus animarum (para la salvación de las almas) y la oeconomía salutis (el proceso historico de la salvación) sustentan teológicamente tal práctica.

La misma visión se encuentra en el sistema jurídico-canónico de la Iglesia. El Derecho Canónico dice explícitamente que la ley suprema en la Iglesia es siempre la “salvación del alma” (canon 1752). ¿Esto no implicaría también el acceso sin las limitaciones impuestas por leyes humanas al sacramento del Orden?

Es injusto mantener a las mujeres como cristianas inferiores

Dejemos aparte el tema del diaconado de las mujeres, igualmente negado en la Exhortación. Tal negación no supera, desgraciadamente como se esperaba, la cuestión de género y hace a las mujeres, por más comprometidas que estén en las comunidades, cristianas inferiores, de segunda categoría, como lo afirma además la cultura machista todavía dominante con referencia a ellas. Bien se podría romper en la Iglesia con esta tradición tan injusta. Para las mujeres no valen los 7 sacramentos; para ellas solamente cuentan 6 porque están excluidas del Ordo.

Recordemos que Santo Tomás de Aquino, en su doctrina sobre los sacramentos, afirmaba que el bautismo es el sacramento de iniciación a la vida cristiana y simultáneamente es la iniciación para todos los demás sacramentos y por eso contiene los 7 sacramentos. Según esta comprensión del Doctor Angélico, por el hecho de ser mujer, esta, la mujer, recibe un bautismo menor porque le falta el contenido del sacramento del Ordo.

Pero no queremos olvidar una flagrante paradoja: una mujer puede engendrar un hijo que es el Hijo de Dios. Esta misma mujer, que ha engendrado a este hijo que es el Hijo de Dios, no puede representar a su hijo que es Hijo de Dios. Solo por el hecho de ser mujer. Las Escrituras dicen que esta mujer, María, “es bendita entre todas las mujeres” (Lc 1,41). Pero parece que no es suficientemente bendita para representar a su propio Hijo que es el Hijo de Dios encarnado.

Añado también el hecho de que las mujeres nunca traicionaron a Jesús, como lo hicieron Pedro y los apóstoles, que lo abandonaron. Fueron siempre fieles y fueron ellas las primeras testigas del hecho mayor de la fe, que es la Resurrección. Solamente por tales razones deberían tener un lugar central dentro de la Iglesia si esta no estuviera atada a la cultura latino-occidental masculinista.

Nada es más fuerte que una idea cuando alcanza su punto de maduración

Todo lo que he escrito no significa una falta de lealtad al Papa Francisco, que es inquebrantable en mí. Pero vale el dicho antiguo: Amicus Plato, sed magis amica veritas. Compete al teólogo buscar caminos nuevos para problemas nuevos, siempre al servicio de las comunidades cristianas y de la propia Iglesia universal.

Como ya se dijo: “nada es más fuerte que una idea cuando llega el momento de su realización”. Llegará este momento para los viri probati indígenas y principalmente para las mujeres dentro de la Iglesia romano-católica. Pero cómo se demora…

A pesar de estas limitaciones internas, la “Exhortación Apostólica Querida Amazonia” es, en este momento crucial de la crisis ecológica como emergencia planetaria, la más decidida y valiente defensa de la Amazonia, presente en 9 países, fuente de vida para toda la humanidad, garantía del futuro de la Tierra y esperanza de la salvaguardia de nuestra civilización. Por eso no acabamos de agradecer al Papa Francisco este servicio profético en beneficio de toda la Humanidad y para todos aquellos que aman y cuidan este bello y esplendoroso Planeta, nuestra Casa Común, la grande y generosa Madre Tierra.

*Leonardo Boff es eclesiólogo de Brasil y entre otros libros de eclesiología ha escrito: Die Kirche als Sakrament im Horizont der Welterfahrung, Padeborn 1972; Eclesiogénesis: la reinvención de la Iglesia, Record, Rio de Janeiro 2008 y Dabar, México 2009; Iglesia: carisma y poder, Vozes 1982, Borla 1985; La Iglesia se hizo pueblo, Vozes 1984; Nuevas fronteras de la Iglesia, Verus 1986.

Gracias a María José Gavito Milano que há mejorado mi español.                                   

                                           ANEXO

         Carta do bispo emérito do Xingú Dom Erwin Kräutler

Meu caro irmão,

Li seu artigo com imensa satisfação. Não preciso dizer-lhe que concordo com tudo que escreveu. Você traduziu em palavras claras e diretas o que a grande maioria de nós pensa. Nosso sonho não acabou. Lamentamos apenas que vamos ter que esperar ainda não sei por quanto tempo que ele se torne realidade. Infelizmente, nós já octogenários certamente não teremos mais a graça de entoar o Te Deum laudamos… agradecendo que finalmente a nossa Igreja também tem um rosto indígena.

É simplesmente absurdo pensar que isso aconteça sem que a Eucaristia seja celebrada pelos mesmos indígenas com jeito indígena, na língua indígena, na cultura indígena e nos parâmetros indígenas em relação a quem ocupa função de coordenar/presidir.

Não sei se lhe contei uma vez a minha primeira visita como bispo a uma aldeia Kayapó. À pergunta do cacique: “Aprô“ – “Sua esposa“ – respondi “Iprô kêt“: “sem esposa”. Olhou-me um tanto desconfiando. Outra vez fui lá e veio a mesma indagação. Aí respondi: „Onij“ – tá muito longe! Aí ficou com pena. Deus certamente já me perdoou a mentirinha que certamente me aproximou mais dos indígenas. Mais tarde a mulher do cacique me adotou com „Ikra“ – meu filho. Lindo não é!

Pergunto se não seria importante traduzir seu artigo para o alemão, inglês e italiano para os da extrema-direita tão agressiva dos países desses idiomas se poderem inteirar da caprichada fundamentação de seus argumentos?

Cordial abraços,

Dom Erwin Kräutler