Cambios climáticos: aprender a hacer las conexiones

Leonardo Boff*

No vamos al encuentro del calentamiento global; estamos ya dentro de él, posiblemente de manera irreversible. En la COP 15 de París en 2015 se firmó el acuerdo de invertir mil millones de dólares anuales para contener el calentamiento y ayudar a los países que no poseen medios suficientes para ello. La perspectiva era evitar que el clima aumentase 1,5°C hasta 2030, teniendo como referencia el comienzo de la era industrial. El hecho es que casi nadie cumplió  lo prometido. Como el calentamiento crece día a día, llegamos al punto en el que el último informe del IPCC del año 2023 y otras fuentes oficiales nos revelan que este calentamiento nos llegará anticipado, entre 2025 y 2027. Podrá aumentar 2 grados Celsius.

En este año de 2023 hemos verificado un aumento del calentamiento angustioso, que ha alcanzado prácticamente a todo el mundo, llegando en muchos sitios por encima de 40°C o más. Ya no podemos hablar simplemente de calentamiento global sino de cambio del régimen climático de la Tierra. Hemos inaugurado una nueva era, con niveles climáticos variables según las regiones, pero posiblemente estabilizándose planetariamente en 38-40°C.

En este año ya se han hecho notar las consecuencias funestas de este cambio de régimen  climático: el gran deshielo de los cascos polares, incendios devastadores en muchas regiones del mundo, como en Canadá y en Filipinas que quemó una isla entera con casas, automóviles y todo lo que compone una ciudad. En el Sur de Brasil ha ocurrido un ciclón devastador e inundaciones en muchas ciudades, algunas de ellas prácticamente destruidas.

Andando por aquellos lugares a finales de septiembre y reflexionando en varios centros con numerosos grupos sobre ese fenómeno, surgía siempre de nuevo la pregunta: ¿por qué está ocurriendo esta devastación con muertes y miles de damnificados?

Me esforcé todo lo que pude para concientizarles de que estos fenómenos no son naturales, incluso con la confluencia de dos factores: el del Niño y el calentamiento global. Estos fenómenos son innaturales. Obedecen a la nueva lógica de los cambios del régimen  climático. Debemos prepararnos todos porque tales devastaciones serán cada vez más frecuentes y más dañinas.

Muchos de los más notables climatólogos afirman que hemos llegado atrasados con nuestra ciencia y nuestra técnica.  En las condiciones actuales de la investigación, ellas poco pueden hacer, solo  avisarnos de la llegada de los ciclones, los huracanes y las   tempestades y  aminorar los efectos dañinos. Pero estos vendrán fatalmente. Lo quieran o no los negacionistas, los dirigentes de grandes corporaciones planetarias y de gobiernos enteros, el hecho innegable es que entramos en un nuevo estadio de la historia de la Tierra. Muchas personas, especialmente niños y personas mayores, tendrán dificultades de adaptación y morirán.  Igual devastación sucederá en la propia naturaleza con la fauna y la flora.

En lo que se refiere a las inundaciones, he explicado que cada río tiene dos lechos: el normal por el cual corre normalmente y un segundo, ampliado, que es el espacio que le pertenece y que acoge las aguas de las crecidas. En este espacio del lecho ampliado no podemos hacer construcciones ni levantar barrios enteros.  Tenemos que respetar lo que  le pertenece y reforzar la mata ciliar que orillea su lecho principal. De lo contrario, enfrentaremos  destrucciones importantes con muchas víctimas de personas y de animales que pertenecen a nuestra comunidad de vida.

Aprendemos por la ecología, no meramente verde y ambiental, sino por la ecología integral (urbana, social, política, cultural y espiritual) aquello que es la tesis fundamental de la física cuántica y de todo discurso ecológico: todos los seres están interligados. Todo es relación y no existe nada fuera de la relación.  Esto nos lleva a una comprensión que identifica las conexiones de todos los fenómenos. El terremoto de Marruecos, las inundaciones en Libia, los incendios en Canadá y la ola casi insoportable de calor que se apoderó de Europa y de casi todo nuestro país, tienen que ver con las inundaciones del Sur de Brasil. Ya que el problema es sistémico, afecta a todo el planeta.

Hay que hacer una  “conversión ecológica fundamental” como dice la encíclica del Papa “como cuidar de la Casa Común”.

Los grandes conglomerados y la pequeñísima porción de personas que controla el sistema de producción y los flujos financieros de donde sacan sus  fabulosos lucros, jamás aceptan tal cambio. Perderían sus ganancias, sus privilegios, su poder económico y político.  Sin embargo,  de seguir por este camino volveremos la Tierra cada vez más inhabitable, con millones de refugiados climáticos y migrantes que ya no pueden vivir en sus lugares queridos. Engrosaremos el cortejo de los que caminan hacia su propia sepultura. Si queremos evitar este destino tragico, tenemos que cambiar.

¿Cuál es la alternativa necesaria? No es aquí  el espacio para detallar esta compleja respuesta. Voy a mencionar solo dos palabras clave: pasar del ser  humano hoy dominante, como “dominus”, amo y señor de la naturaleza, que no se siente parte de ella y la explota sin límites,  al ser humano como “frater”, hermano y hermana entre todos los humanos y también con los demás seres de la naturaleza, de la cual es la parte consciente, porque tenemos con ellos la  misma base biológica y  cuidamos de ella. Somos de hecho hermanos y hermanas por un dato de la ciencia más que por la  mística cósmica de San Francisco.  Pero el hecho es que no nos tratamos como hermanos y hermanas; somos más bien insensibles y crueles.

Sobre estos temas remito a mis escritos que tratan de detallar este nuevo rumbo en la linea de un ecosocialismo planetario y solidario con todos los humenos y con los demás seres de la naturaleza.

*Leonardo Boff ha escrito El doloroso parto de la Madre Tierra: una sociedad de fraternidad sin fronteras y de amistad social, Vozes 2021; Habitar la Tierra: el  camino para la fraternidad universal, Vozes, 2021; Cuidar la Tierra y proteger la vida: cómo escapar del fin del mundo, Record 2014; La búsqueda de la justa medida como factor para el equilibrio de la Tierra, Vozes 2023.

Traducción de María  José Gavito Milano

Mutter Erde birgt böse Überraschungen

Leonardo Boff

Seit dem Altertum wird die Erde als Mutter betrachtet, die uns zusammen mit anderen kosmischen Energien mit allem versorgt, was das Leben auf dem Planeten braucht. Die Griechen nannten sie Gaia oder Demeter, die Römer Magna Mater, die Orientalen Nana, die Andenbewohner Pachamama. Alle Kulturen betrachteten sie als eine lebendige Super-Entität, die, da sie lebendig ist, Leben hervorbringt und fortpflanzt.

Erst in der europäischen Moderne, ab dem 17. Jahrhundert, wurde die Erde als ein “bloßes ausgedehntes Ding” ohne Zweck betrachtet. Die Natur, die sie bedeckt, hat keinen Wert an sich, sondern nur insofern, als sie dem Menschen nützlich ist. Der Mensch betrachtet sich nicht als Teil der Natur, sondern als “ihr Herr und Meister”. Er hat alles mit ihr gemacht, ohne den geringsten Respekt, manches gut, manches tödlich. Diese kühne Moderne hat den Beginn ihrer eigenen Selbstzerstörung mit Waffen geschaffen, die sie, sich selbst und das Leben völlig zerstören können.

Lassen wir diese todbringende, ökozidale und geozidale Art und Weise, die Erde zu bewohnen, hinter uns, so bedrohlich sie auch jeden Moment sein mag. Lassen wir uns von den jüngsten Extremereignissen herausfordern (ohne vorgeben zu wollen, sie zu erklären): große Überschwemmungen im Süden des Landes und in Libyen, ein verheerendes Erdbeben in Marokko, unkontrollierbare Brände in Kanada, auf den Philippinen und anderswo.

In der wissenschaftlichen Gemeinschaft (mit Ausnahme der Politik und der großen dominierenden Wirtschaftsoligopole) besteht ein zunehmender Konsens darüber, dass die Hauptursache dafür, aber nicht die einzige Ursache, in einer Veränderung des Klimaregimes der Erde und den nicht nachhaltigen Grenzen des Planeten liegt. Es ist der so genannte Earth Overshoot Day: Wir verbrauchen mehr, als die Erde uns bieten kann. Und sie kann nicht mehr verkraften.

Da es sich um eine lebende Superentität handelt, reagiert sie, indem sie uns die globale Erwärmung, Wellen von Extremereignissen, Erdbeben, Wirbelstürme, tödliche Viren etc. schickt. Wir sind an einem Punkt angelangt, an dem wir, wenn wir diese Art der Zerstörung von Ökosystemen nicht ändern, auf unsere Auslöschung als menschliche Spezies zusteuern könnten. Die jüngsten Ereignisse sind Vorwarnungen.

Wir müssen aus allem etwas lernen. Heute wissen wir, was früheren Generationen verwehrt war: wie die tektonischen Platten, aus denen der Erdboden besteht, funktionieren. Wir kennen ihre gefährlichen Risse und wissen, welche Platten sich bewegen können. Die Folge ist, dass, wenn wir unsere Städte und Häuser auf diesen Rissen bauen, der Tag kommen kann, an dem sich die Risse verschieben oder zusammenstoßen und ein Erdbeben mit unabsehbaren menschlichen und kulturellen Opfern entsteht. Werke menschlicher Genialität werden auf diese Weise zerstört. Die Konsequenz, die wir heute ziehen müssen, ist, dass wir unsere Häuser und Städte nicht auf solchen Plätzen bauen dürfen. Oder wir müssen, wie die Japaner, Technologien für Gebäude entwickeln, die auf Materialien basieren, die das Ganze so ausbalancieren, dass sie den Bewegungen von Erdbeben standhalten.

 Das Gleiche gilt für große Überschwemmungen von überwältigendem Ausmaß. Wir wissen, dass jeder Fluss ein Flussbett hat, durch das das Wasser fließt. Aber die Natur sorgt dafür, dass es an den Ufern Räume gibt, die breit genug sind, um Überschwemmungen standzuhalten. Diese Räume sind Teil des verbreiterten Flussbettes. Vergeblich werden darauf Gebäude und ganze Städte gebaut. Wenn die Flut kommt, erobert sich das Wasser den Raum zurück, durch den es fließt, und es kommt zu großen Katastrophen. Angesichts dieser Tatsachen ist es notwendig, Maßnahmen zur Eindämmung zu ergreifen oder einfach nicht zuzulassen, dass Häuser, Fabriken und Stadtviertel auf diesen Flächen gebaut werden. Radikaler ausgedrückt: Diese Teile der Stadt müssen einen anderen Platz finden, der vor Beschädigung oder Zerstörung sicher ist.

Dies sind Erkenntnisse, die Regierungen und Behörden berücksichtigen müssen. Andernfalls müssen sie sich aus Unkenntnis, die an Verantwortungslosigkeit grenzt, mit Katastrophen befassen, die von Zeit zu Zeit Menschen töten, Häuser zerstören und eine Region unbewohnbar machen.

Diese Katastrophen sind Teil der Erdgeschichte. Wir haben 15 große Massenaussterben erlebt. Eines der bedeutendsten ereignete sich vor 245 Millionen Jahren während der Bildung der Kontinente (aus dem einzigen Pangäa). Es löschte 90 % des tierischen, marinen und terrestrischen Lebens aus. Es dauerte ein paar Millionen Jahre, bis die Erde ihre Artenvielfalt wieder aufgebaut hatte.

Das zweite große Massenaussterben fand vor 65 Millionen Jahren statt, als ein Asteroid mit einem Durchmesser von fast 10 km in Yucatan in Südmexiko einschlug. Er verursachte eine gewaltige Flutwelle mit einer riesigen Menge giftiger Gase und einem riesigen Nebel, der die Sonne verdunkelte und die Photosynthese verhinderte. 50 % aller Arten starben aus. Die Dinosaurier, die 130 Millionen Jahre lang einen Teil der Erde bevölkert hatten, waren die Hauptopfer.

Merkwürdigerweise erlebte die Erde nach jedem Massenaussterben eine fantastische Blüte neuer Arten. Nach dem letzten Massenaussterben tauchten vor allem Säugetiere auf, von denen wir abstammen. Doch mysteriöserweise begann auch ein drittes Massenaussterben. Das jetzige ist nicht wie die anderen beiden, die auf einmal stattfanden, sondern es vollzieht sich langsam, in mehreren Phasen, beginnend mit der Eiszeit vor 2,5 Millionen Jahren. In jüngster Zeit hat sich dieses Aussterben beschleunigt. Das Klimaregime wird von Tag zu Tag stärker, und die Extremereignisse häufen sich, wie wir bereits beschrieben haben. Wir befinden uns in einem ökologischen Alarmzustand, denn wie der Papst in Fratelli Tutti sehr ernsthaft sagt: “Wir sitzen alle in einem Boot, entweder werden wir alle gerettet oder niemand wird gerettet”.

Wie Peter Ward in seinem Buch O fim da evolução (Campus 1997) schreibt: “Vor 100.000 Jahren schlug ein weiterer großer Asteroid auf der Erde ein, diesmal in Afrika. Dieser Asteroid wird Homo sapiens genannt”. Mit anderen Worten: Es ist der moderne Mensch, der das Anthropozän, das Nekrozän und das Pyrozän eingeleitet hat.

Wenn die Gefahr groß ist, sagte ein deutscher Dichter, ist auch die Möglichkeit der Rettung groß. Darauf hoffe und vertraue ich, trotz des oben beschriebenen Unglücks.

Leonardo Boff Autor von: El doloroso parto de la Madre Tierra, Vozes 2021; Habitar la Tierra 2022.

Mutter Erde birgt böse Überraschungen

Leonardo Boff

Seit dem Altertum wird die Erde als Mutter betrachtet, die uns zusammen mit anderen kosmischen Energien mit allem versorgt, was das Leben auf dem Planeten braucht. Die Griechen nannten sie Gaia oder Demeter, die Römer Magna Mater, die Orientalen Nana, die Andenbewohner Pachamama. Alle Kulturen betrachteten sie als eine lebendige Super-Entität, die, da sie lebendig ist, Leben hervorbringt und fortpflanzt.

Erst in der europäischen Moderne, ab dem 17. Jahrhundert, wurde die Erde als ein “bloßes ausgedehntes Ding” ohne Zweck betrachtet. Die Natur, die sie bedeckt, hat keinen Wert an sich, sondern nur insofern, als sie dem Menschen nützlich ist. Der Mensch betrachtet sich nicht als Teil der Natur, sondern als “ihr Herr und Meister”. Er hat alles mit ihr gemacht, ohne den geringsten Respekt, manches gut, manches tödlich. Diese kühne Moderne hat den Beginn ihrer eigenen Selbstzerstörung mit Waffen geschaffen, die sie, sich selbst und das Leben völlig zerstören können.

Lassen wir diese todbringende, ökozidale und geozidale Art und Weise, die Erde zu bewohnen, hinter uns, so bedrohlich sie auch jeden Moment sein mag. Lassen wir uns von den jüngsten Extremereignissen herausfordern (ohne vorgeben zu wollen, sie zu erklären): große Überschwemmungen im Süden des Landes und in Libyen, ein verheerendes Erdbeben in Marokko, unkontrollierbare Brände in Kanada, auf den Philippinen und anderswo.

In der wissenschaftlichen Gemeinschaft (mit Ausnahme der Politik und der großen dominierenden Wirtschaftsoligopole) besteht ein zunehmender Konsens darüber, dass die Hauptursache dafür, aber nicht die einzige Ursache, in einer Veränderung des Klimaregimes der Erde und den nicht nachhaltigen Grenzen des Planeten liegt. Es ist der so genannte Earth Overshoot Day: Wir verbrauchen mehr, als die Erde uns bieten kann. Und sie kann nicht mehr verkraften.

Da es sich um eine lebende Superentität handelt, reagiert sie, indem sie uns die globale Erwärmung, Wellen von Extremereignissen, Erdbeben, Wirbelstürme, tödliche Viren etc. schickt. Wir sind an einem Punkt angelangt, an dem wir, wenn wir diese Art der Zerstörung von Ökosystemen nicht ändern, auf unsere Auslöschung als menschliche Spezies zusteuern könnten. Die jüngsten Ereignisse sind Vorwarnungen.

Wir müssen aus allem etwas lernen. Heute wissen wir, was früheren Generationen verwehrt war: wie die tektonischen Platten, aus denen der Erdboden besteht, funktionieren. Wir kennen ihre gefährlichen Risse und wissen, welche Platten sich bewegen können. Die Folge ist, dass, wenn wir unsere Städte und Häuser auf diesen Rissen bauen, der Tag kommen kann, an dem sich die Risse verschieben oder zusammenstoßen und ein Erdbeben mit unabsehbaren menschlichen und kulturellen Opfern entsteht. Werke menschlicher Genialität werden auf diese Weise zerstört. Die Konsequenz, die wir heute ziehen müssen, ist, dass wir unsere Häuser und Städte nicht auf solchen Plätzen bauen dürfen. Oder wir müssen, wie die Japaner, Technologien für Gebäude entwickeln, die auf Materialien basieren, die das Ganze so ausbalancieren, dass sie den Bewegungen von Erdbeben standhalten.

 Das Gleiche gilt für große Überschwemmungen von überwältigendem Ausmaß. Wir wissen, dass jeder Fluss ein Flussbett hat, durch das das Wasser fließt. Aber die Natur sorgt dafür, dass es an den Ufern Räume gibt, die breit genug sind, um Überschwemmungen standzuhalten. Diese Räume sind Teil des verbreiterten Flussbettes. Vergeblich werden darauf Gebäude und ganze Städte gebaut. Wenn die Flut kommt, erobert sich das Wasser den Raum zurück, durch den es fließt, und es kommt zu großen Katastrophen. Angesichts dieser Tatsachen ist es notwendig, Maßnahmen zur Eindämmung zu ergreifen oder einfach nicht zuzulassen, dass Häuser, Fabriken und Stadtviertel auf diesen Flächen gebaut werden. Radikaler ausgedrückt: Diese Teile der Stadt müssen einen anderen Platz finden, der vor Beschädigung oder Zerstörung sicher ist.

Dies sind Erkenntnisse, die Regierungen und Behörden berücksichtigen müssen. Andernfalls müssen sie sich aus Unkenntnis, die an Verantwortungslosigkeit grenzt, mit Katastrophen befassen, die von Zeit zu Zeit Menschen töten, Häuser zerstören und eine Region unbewohnbar machen.

Diese Katastrophen sind Teil der Erdgeschichte. Wir haben 15 große Massenaussterben erlebt. Eines der bedeutendsten ereignete sich vor 245 Millionen Jahren während der Bildung der Kontinente (aus dem einzigen Pangäa). Es löschte 90 % des tierischen, marinen und terrestrischen Lebens aus. Es dauerte ein paar Millionen Jahre, bis die Erde ihre Artenvielfalt wieder aufgebaut hatte.

Das zweite große Massenaussterben fand vor 65 Millionen Jahren statt, als ein Asteroid mit einem Durchmesser von fast 10 km in Yucatan in Südmexiko einschlug. Er verursachte eine gewaltige Flutwelle mit einer riesigen Menge giftiger Gase und einem riesigen Nebel, der die Sonne verdunkelte und die Photosynthese verhinderte. 50 % aller Arten starben aus. Die Dinosaurier, die 130 Millionen Jahre lang einen Teil der Erde bevölkert hatten, waren die Hauptopfer.

Merkwürdigerweise erlebte die Erde nach jedem Massenaussterben eine fantastische Blüte neuer Arten. Nach dem letzten Massenaussterben tauchten vor allem Säugetiere auf, von denen wir abstammen. Doch mysteriöserweise begann auch ein drittes Massenaussterben. Das jetzige ist nicht wie die anderen beiden, die auf einmal stattfanden, sondern es vollzieht sich langsam, in mehreren Phasen, beginnend mit der Eiszeit vor 2,5 Millionen Jahren. In jüngster Zeit hat sich dieses Aussterben beschleunigt. Das Klimaregime wird von Tag zu Tag stärker, und die Extremereignisse häufen sich, wie wir bereits beschrieben haben. Wir befinden uns in einem ökologischen Alarmzustand, denn wie der Papst in Fratelli Tutti sehr ernsthaft sagt: “Wir sitzen alle in einem Boot, entweder werden wir alle gerettet oder niemand wird gerettet”.

Wie Peter Ward in seinem Buch O fim da evolução (Campus 1997) schreibt: “Vor 100.000 Jahren schlug ein weiterer großer Asteroid auf der Erde ein, diesmal in Afrika. Dieser Asteroid wird Homo sapiens genannt”. Mit anderen Worten: Es ist der moderne Mensch, der das Anthropozän, das Nekrozän und das Pyrozän eingeleitet hat.

Wenn die Gefahr groß ist, sagte ein deutscher Dichter, ist auch die Möglichkeit der Rettung groß. Darauf hoffe und vertraue ich, trotz des oben beschriebenen Unglücks.

Leonardo Boff Autor von: El doloroso parto de la Madre Tierra, Vozes 2021; Habitar la Tierra 2022.

A Mãe Terra  possui surpresas desagradáveis

Leonardo Boff

Desde a mais alta antiguidade a Terra sempre foi tida com Mãe que junto com outras energias cósmicas, nos fornece tudo o que a vida sobre o planeta precisa. O gregos chamaram-na de Gaia ou Demeter,os romanos Magna Mater, os orientais Nana, os andinos de Pachamama. Todas as culturas a consideravam-na com um super Ente vivo que, por ser vivo, produz e reproduz vida.

Somente na modernidade europeia a partir do século XVII a Terra foi considerada com uma “mera coisa extensa”, sem propósito. A natureza que a cobre, não possui valor em si, somente quando for útil ao ser humano.Este não se considera parte da natureza ,mas seu “seu senhor e dono”.Fizeram de tudo com ela,sem qualquer respeito,umas boas e outras letais. Essa modernidade arrojada criou o princípio de sua própria autodestruição com armas de podem destruir totalmente a si mesmo e a vida.

Deixemos de lado este modo fúnebre de habitar a Terra ecocida e geocida, por mais ameaçador que possa ser em qualquer momento.Deixemo-nos desafiar (sem a pretensão de explicar) os últimos eventos extremos ocorridos:grandes enchentes no sul do  país e na Líbia, terremoto arrasador no Marrocos, fogos indomáveis no Canadá, nas Filipinas e alhures.

Em grande parte se está criando um consenso entre a comunidade científica (menos na política e nos grande oligopólios econômicos dominantes) de que a causa principal,não única, se deve à mudança do regime climático da Terra e os limites de insustentabilidade do planeta. É a famosa Sobrecarga da Terra (Earth Overshoot Day):consumimos mais do que ele nos pode oferecer.E ele já não esquenta mais.

Como é um Super Ente vivo, reage, enviando-nos aquecimento global,ondas de eventos extremos, terremotos, furacões, vírus letais etc. Chegamos a um ponto de que se não trocarmos o modo devastador dos ecossistemas, podemos ir ao encontro de nosso extermínio como espécie humana. O últimos fatos são prenúncios.

De tudo deve-se tirar lições. Hoje conhecemos, o que era negado às gerações anteriores, como funcionam as placas tectônicas que compõem o solo da Terra.Conhecemos suas fendas perigosas, quais placas podem estar se movendo. A consequência é se construirmos nossas cidades e casas sobre estas fendas,poderá chegar um dia em que ocorre um deslocamento ou entrechoque de fendas,produzindo  um terremoto com sacrifícios humanos e culturais incalculáveis. Lá se vão obras da genialidade humana. A consequência que hoje devemos tirar: não podemos construir nossas habitações e cidades sobre estes lugares. Ou devemos desenvolver tecnologias, como os japoneses o fizeram, que edifícios tendo por base metais que equilibram todo o prédio a ponto de suportar os movimentos de terremotos.

Algo semelhante vale para as grandes enchentes de magnitude avassaladora. Sabemos que todo o rio tem seu leito por onde correm as águas. Mas a natureza previu que deve haver espaços suficientemente grandes em suas bordas que suportem alagamentos. Estes espaços são parte de se leito alargado. Neles em vão se edificam prédios e inteiras cidades. Ao chegar a enchente, as águas reclamam o seu espaço por onde elas escorrem.Então ocorrem as calamidades. Cientes destes dados, impõem-se medidas de contenção ou simplesmente não permitir que nesses lugares se construam casas, fábricas e bairros. Em termos mais radicais, estas partes da cidade devem encontrar um outro lugar seguro para não sofrerem sua danificação ou sua destruição.

Estes são conhecimentos que os governantes e operadores do  poder público devem tomar em conta. Caso contrário, por falta de conhecimento que beira à irresponsabilidade, deverão, de tempos em tempos, enfrentar catástrofes que matam pessoas, destroem casas e tornam certa região inabitável.

Estas catástrofes pertencem à história da Terra. Chegamos a conhecer 15 grandes extinções em massa. Uma das mais importantes ocorreu há 245 milhões de anos por ocasião da formação dos continentes (a partir do único Pangeia). Nela desapareceram 90% das espécies da vida animal,marinha e terrestre. A Terra precisou de alguns milhões de anos para refazer sua biodiversidade. A segunda maior extinção em massa ocorreu há 65 milhões de anos quando um asteroide de quase 10 km de extensão caiu em Yucatan, no sul do México. Isso provocou um  imenso maremoto,com grande volume de gás venenoso e uma treva imensa que obscureceu o sol e assim impediu a fotossíntese e 50% de todas as espécies pereceram.Os dinossauros que por 130 milhões de anos vagavam por parte da Terra foram as principais vítimas.

Curiosamente, depois de cada extinção em massa, a Terra conheceu uma floração fantástica de novas espécies. Depois da última, apareceram  especialmente os  mamíferos, dos quais nós mesmos descendemos.Mas misteriosamente começou também uma terceira extinção em massa. A atual não é como as duas anteriores que ocorreram de golpe. Ela se faz lentamente, por diversas fases, começando  na era glacial há 2,5 milhões de anos. Constata-se nos últimos tempos uma aceleração desta extinção. O regime climático está aumentando dia a dia  e eventos extremos se multiplicam como temos descrito. Entramos num alarme ecológico, pois, como disse severamente o Papa na Fratelli Tutti: “Estamos no mesmo barco,ou nos salvamos todos ou ninguém se salva”.

Como diz Peter Ward, em seu livro “O fim da evolução”(Campus 1997):”Há 100 mil anos atrás, outro grande asteroide atingiu a Terra, dessa vez na África. Este asteroide chama-se homo sapiens”. Quer dizer, é o ser humano moderno que inaugurou o antropoceno,o necroceno e piroceno. Se grande é o risco,dizia um poeta alemão, grande também é a chance de salvação. É nessa que espero e confio,não obstante as calamidades descritas acima.

Leonardo Boff, escreveu O doloroso parto da Terra, Vozes  2021; Habitar a Terra  2022.