Frei Betto: Comunidades Eclesiais de Base: CEBs

 Frei Betto junto com outros teólogos especialmente com Dom Luis Fernades, bispo-auxiliar de Vitória já nos anos inícios dos anos 70  do século passado organizaram os Encontros das Comunidades Eclesiais de Base. Eles se firmaram e já agora foi celebrado o 14. encontro com a presença de cerca de 5 mil pessoas. A imprensa não se interessa por eventos desta natureza, mas eles são importantes porque mostram como, ao redor do elemento religioso e ecumênico, gente do povo se organiza, participa ativamene da vida social e também política no seu sentido mais vasto. Publicamos aqui um pequeno relato do que foi o Encontro das CEBs realizado em Londrina e sua importância para a vida da Igreja que se renova indo para as bases e mostrando seu potencial libertador. Lboff

********************

Londrina (PR) abrigou, na semana de 21 a 27 de janeiro, o 14º Intereclesial Nacional das Comunidades Eclesiais de Base (CEBs). Participaram 5 mil pessoas, entre indígenas, ribeirinhos, sem-terras, sem-tetos, pequenos agricultores e trabalhadores informais, irmanados a 63 bispos. Como tema, os desafios do mundo urbano.

Todos acolhidos em casas de famílias de Londrina, o que barateou o custo do evento e favoreceu o entrosamento entre os anfitriões e os delegados ao 14º intereclesial.

As CEBs, surgidas no Brasil na década de 1960, se disseminaram, primeiro, pelo mundo rural e periferias das cidades. Agora o objetivo é incrementá-las também nos centros urbanos, onde já existem de modo precário.

Nas décadas de 1970 e 1980, as CEBs desempenharam importante papel na conjuntura brasileira. Foram sementeiras de lideranças populares que criaram movimentos sociais e revitalizaram o sindicalismo combativo. Favoreceram a capilaridade nacional do PT, embora jamais tivessem caráter partidário e sempre abrigassem militantes de diferentes partidos.

Dotadas de espírito profético, no sentido bíblico de denúncia das injustiças e anúncio de uma nova sociedade, as CEBs sempre se caracterizaram como um novo modo de ser Igreja e um novo modo de a Igreja ser. Elas não são um movimento eclesial. São a própria Igreja na base social.

Sob os pontificados de João Paulo II e Bento XVI, as CEBs careceram de suficiente apoio de pastores católicos, devido ao fruto mais expressivo gerado por elas: a Teologia da Libertação. Agora experimentam novo alento com o papa Francisco, inspirador e animador dessa opção pastoral.

No encontro de Londrina, elas redesenharam seu papel no mundo urbano brasileiro, tão marcado pela desigualdade social e hegemonizado por uma concepção de desenvolvimento que prioriza os interesses do capital, como a circulação de veículos particulares, e não os direitos de cidadania, como educação, saúde, moradia, transporte e emprego.

Assessorei a plenária dos interessados em formação e educação no mundo urbano. Nos grupos e debates se criticou a crescente privatização da educação escolar e o sucateamento da educação pública. O acesso à escola tende a deixar de ser um direito social para se transformar em mercadoria a ser adquirida por quem pode pagar.

Quanto à formação das CEBs, dois pilares devem norteá-la: a espiritualidade bíblica e a atuação política, no sentido amplo do termo. Como discípulos de Jesus que anunciou, dentro do reino de César, a alternativa do Reino de Deus, os militantes das CEBs devem se aprofundar na vida de oração pessoal e litúrgica, e se comprometer com o projeto de uma sociedade mais igualitária, de modo a atuarem em fidelidade aos valores evangélicos de fome de justiça, partilha dos bens, prioridade aos direitos dos marginalizados e excluídos.

Frei Betto é escritor, autor de “Um homem chamado Jesus” (Rocco), entre outros livros.

Roberto Savio: La responsabilidad política en el colapso de nuestro planeta

ROBERTO SAVIO é um periodista com larga experiência e um dos que mais acompanha a situação ecológica do planeta Terra e as ameaças que pesam sobre nossas cabeças. Este seu artigo é aqui publicado porque completa o meu anterior:”A solução para a Terra não cai do céu”. Ele fornece dados consitentes que reafirmam minha opinião além de suscitar a consciência tão ausente entre nós: Lboff

*******************************

                         La responsabilidad política en el colapso de nuestro planeta

Roberto Savio

El 20 de diciembre, los 28 Ministros de Medio Ambiente de la Unión Europea (UE) se reunieron en Bruselas para discutir el plan de reducción de emisiones preparado por la Comisión, para cumplir con el Acuerdo de París sobre cambio climático. Pues bien, lo que está claro (es) que hemos perdido la batalla para mantener el planeta tal como lo conocemos. Por supuesto, esto puede ser considerado como mi subjetiva opinión personal.

Por lo tanto, voy a proporcionar muchos datos, historia y hechos para ser concreto. Los datos y los hechos tienen un apreciable valor: son útiles para todos los debates, mientras que las ideas no. Entonces, si a Ud. no le gustan los hechos, por favor deje de leer aquí. Usted se librará de un artículo aburrido, como probablemente todos los míos, porque no estoy tratando de entretener, sino de crear conciencia. Además, si deja de leer, se ahorrará la oportunidad de conocer nuestro triste destino.

Como es usual ahora en política, los intereses se anteponen a los valores y la visión. Los ministros decidieron (con alguna resistencia de Dinamarca y Portugal), reducir el compromiso de Europa. Esto va al encuentro de Donald Trump, que abandonó el Acuerdo de París, para privilegiar los intereses estadounidenses, sin ninguna atención al planeta. Por lo tanto, Europa simplemente está siguiéndole.

Por supuesto, los que estamos vivos ahora no pagaremos nada: las próximas generaciones serán las víctimas de un mundo cada vez más inhóspito. Pocas de las personas que en 2015 asumieron en París compromisos solemnes en nombre de toda la humanidad para salvar el planeta, estarán vivos dentro de 30 años, cuando el cambio se vuelva irreversible. Y será también evidente que los seres humanos somos los únicos animales que no defendemos ni protegemos nuestro hábitat.

En primer lugar, el Acuerdo de París fue adoptado por los 195 países participantes, de los cuales 171 ya han suscrito el tratado, en sólo dos años, lo cual está muy bien, excepto que el tratado es solo una colección de buenos deseos, sin ningún compromiso concreto. Para empezar, no establece compromisos específicos y verificables. Cada país decidirá sus propios objetivos y será responsable de su implementación. Es como pedir a todos los ciudadanos de un país que decidan cuántos impuestos quieren pagar y que si no los pagan, no hay ninguna sanción.

En París en 2015 Europa se comprometió a llegar a utilizar el 27% de energías renovables (reduciendo el uso de energías fósiles), fijando un objetivo del 20% para el 2020. Pero, del 27%, bajó al 24,3%. Además, los ministros decidieron mantener los subsidios para la industria de energías fósiles hasta el 2030 en lugar del 2020, como estaba previsto. Y aunque la propuesta de la Comisión era que las plantas de energías fósiles perderían los subsidios si no reducían sus emisiones a 500 gramos de CO2 por tonelada para el 2020, los ministros extendieron los subsidios hasta el 2025.

Por último, la Comisión propuso reducir los biocombustibles (a base de productos de consumo humano, como el aceite de palma) al 3,8%. Así, los ministros, contrariamente a todas sus declaraciones sobre la lucha contra el hambre en el mundo, decidieron duplicarlo, al 7%.

Volvamos ahora al principal defecto del acuerdo de París. Los científicos tardaron dos décadas para concluir con certeza que el cambio climático es causado por las actividades humanas, a pesar de una fuerte oposición, bien financiada por la industria del carbón y del petróleo, que sostenía lo contrario.

El Panel Internacional sobre Cambio Climático, es una organización bajo los auspicios de la ONU, cuyos miembros son 194 países, pero su fortaleza proviene de los más de 2.000 científicos de 154 países que trabajan juntos en el tema del clima.

El debate se prolongó desde 1988 –cuando se estableció el IPCC– hasta 2013, cuando llegaron a una conclusión definitiva: la única manera de detener el rápido deterioro del planeta, consiste en impedir que las emisiones superen los 1,5 grados centígrados sobre la temperatura de la Tierra en 1850. En otras palabras, nuestro planeta ya está deteriorado, y no podemos volver atrás. Hemos quemado demasiada gasolina y emitido demasiados gases contaminantes, que ya están actuando. Pero si detenemos este proceso, aunque nunca podremos cancelar el daño ya causado, que durará algunos miles de años, podemos estabilizar el planeta.

Se considera que la revolución industrial comenzó en 1746, cuando las usinas industriales reemplazaron a los tejedores individuales. Pero comenzó a gran escala en la segunda mitad del siglo XIX, con la segunda revolución industrial. Esto implicó el uso de la ciencia en la producción, inventando motores, ferrocarriles, creando fábricas y otros medios de producción industrial.

Empezamos a registrar las temperaturas en 1850, cuando aparecieron los termómetros. De esta forma, podemos verificar cómo el carbón, los fósiles y otros combustibles comenzaron a interactuar con la atmósfera.

Lo que concluyeron los científicos fue que si superamos los 1,5 grados centígrados con respecto a la temperatura de 1850, cruzaremos irreversiblemente una línea roja: no podremos modificar la tendencia, y el clima quedará fuera de control, con dramáticas consecuencias para el planeta.

La conferencia de París es el acto final de un proceso que comenzó en Río de Janeiro en 1992, con la Conferencia sobre Medio Ambiente y Desarrollo, donde dos líderes ya fallecidos, Boutros Ghali y Maurice Strong, llevaron a cabo la primera cumbre de jefes de Estado sobre el problema del medio ambiente.

Por cierto, vale la pena recordar que Strong, un hombre que dedicó toda su vida a los problemas del medio ambiente, por primera vez abrió la conferencia a los representantes de la sociedad civil, además de las delegaciones gubernamentales. Más de 20,000 organizaciones, académicos y activistas viajaron a Río, iniciando la creación de una sociedad civil global reconocida por la comunidad internacional.

A diferencia de Kioto, se suponía que París sería un acuerdo realmente global, con el fin de incluir la mayor cantidad de países posible. Es un secreto sucio poco conocido que la ONU decidió poner como objetivo no los muy ajustados 1,5 grados centígrados, sino los más apetecibles 2 grados centígrados. Pero desafortunadamente, el consenso es que ya hemos superado los 1,5 grados centígrados. Y el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) ha estimado que los compromisos asumidos por los países en París, si no cambian, nos llevarán a 6 grados centígrados, un aumento que según la comunidad científica haría inhabitable una gran parte de nuestro planeta.

De hecho, en los últimos cuatro años registramos los veranos más calurosos desde 1850. En 2017 tenemos el récord de emisiones en la historia, que han alcanzado 41.5 giga toneladas. De ellos, 90% proviene de actividades relacionadas con los humanos, mientras que las energías renovables (cuyo costo ahora se ha vuelto competitivo con respecto a las energías fósiles), todavía cubren solo el 18% de la energía consumida en el mundo.

Hablaremos ahora de otro secreto sucio importante.

Mientras discutimos sobre cómo reducir el uso de fósiles, estamos haciendo lo contrario. En este momento, gastamos 10 millones de dólares por minuto para subsidiar la industria de los fósiles.

Según la ONU, solo considerando los subsidios directos, estos se sitúan entre 775 mil millones de dólares a 1 billón de dólares. La cifra oficial solo en el G20 es de 444 mil millones. El Fondo Monetario Internacional ya ha aceptado la opinión de economistas que sostienen que los subsidios no son solo dinero en efectivo: es el uso de la tierra y la sociedad, así como la destrucción del suelo, el uso del agua, los aranceles políticos (las llamadas externalidades, el costo que existe, pero que no está incluido en el balance de las empresas). Si tenemos en cuenta esto, llegamos a la friolera de 5.3 billones: fueron 4.9 billones en 2013. Eso representa el 6.5% del Producto Bruto global y eso es lo que les cuesta usar energías fósiles a los gobiernos, a la sociedad y a la tierra.

Este hecho no ha sido difundido por los medios de comunicación. Pocos conocen la fuerza de la industria de los fósiles. Trump quiere reabrir las minas de carbón, no solo porque esto atrae los votos de aquellos que perdieron un trabajo obsoleto, sino porque la industria de los fósiles financia el Partido Republicano. Los multimillonarios hermanos Koch, los mayores propietarios de minas de carbón de Estados Unidos, declararon haber “invertido” 800 millones de dólares en la última campaña presidencial.

Algunos podrían decir que estas cosas suceden en Estados Unidos, pero de acuerdo con la respetada organización Transparencia Internacional, en Europa hay más de 40.000 lobistas que actúan para ejercer influencia política. El Observatorio Corporativo de Europa, que estudia el sector financiero, descubrió que estos grupos de presión gastan 120 millones de euros (143 millones de dólares) al año en Bruselas y emplea a 1.700 cabilderos. Se estableció que presionan sin respetar las normas legales, con más de 700 organizaciones, superando siete veces el número de sindicatos y organizaciones de la sociedad civil.

El poder de la industria de fósiles explica por qué en 2009 los gobiernos ayudaron al sector con 557 mil millones de dólares, mientras que toda la industria de las energías renovables recibió solo entre 43 y 46 mil millones de dólares, según estimaciones de la Agencia Internacional de Energía.

Está claro que los ciudadanos no tienen idea de que una parte de su dinero está manteniendo con vida y con mucho lucro a una industria clave en la destrucción de nuestro planeta, que sabe muy bien que hemos superado las 400 partes por millón de CO2 en la atmósfera, cuando la línea roja había sido establecida en 350 ppm. Pero la gente no lo sabe, y así continúa esta espectacular fiesta de hipocresía.

En 2015, la ONU realizó una amplia encuesta donde participaron 9,7 millones de personas. Se les pidió que eligieran como prioridades seis de 16 asuntos. El primer elegido, con 6.5 millones de preferencias, fue “una buena educación”. El segundo y el tercero, con más de 5 millones de preferencias, fueron “un mejor sistema de salud” y “mejores oportunidades de trabajo”.

El último de los 16 temas, con menos de 2 millones, fue el “cambio climático”, que también resultó último en las preferencias de los países pobres, pese a que serán las principales víctimas del cambio climático. Los 4,3 millones de participantes, de los países más pobres, pusieron en primer lugar la educación (3 millones de preferencias); el cambio climático fue el último, con 561.000 votos… Ni siquiera en Polinesia, Micronesia y Melanesia, cuyas islas están por desaparecer, el cambio climático apareció en primer lugar. Esta es una prueba contundente de que las personas no se dan cuenta de que hemos llegado al umbral de la supervivencia de nuestro planeta tal como lo conocemos desde hace miles de años.

Por lo tanto, si los ciudadanos no están conscientes y no están preocupados, ¿por qué lo habrían de estar sus políticos? La respuesta es porque son elegidos por los ciudadanos para representar sus intereses y no pueden tomar decisiones fundamentales ¿Cómo suena esto en sus oídos? Cabilderos luchando por intereses, que se presentan ofreciendo empleos y estabilidad.

Y ahora, expongamos un último secreto sucio, para mostrar cuán lejos estamos de alcanzar el control de nuestro clima. Además de lo que ya hemos dicho, hay un tema muy importante que incluso se ha debatido en París: los acuerdos se refieren exclusivamente a la reducción de las emisiones de la industria de los fósiles. Otras emisiones se han ignorado por completo.

Un nuevo filme documental, “Cowspiracy: The Sustainability Secret” (Conspiración: el secreto de la sostenibilidad), producido por Leonardo di Caprio, https://www.youtube.com/watch?v=JyTFZefMvZ8 , ha clasificado muchísimos datos sobre el impacto de la ganadería en el cambio climático. Son considerados de cierta forma exagerados. Pero sus dimensiones son tan grandes que, de todos modos, añaden otro clavo a nuestro ataúd.

Los animales emiten metano, no emiten CO2, pero el metano es al menos 25% más dañino que el CO2. La ONU reconoce que, si bien todos los medios de transporte, desde automóviles hasta aviones, contribuyen al 13% de las emisiones, las vacas lo hacen en un 18%…

Pero el verdadero problema es el uso del agua, un tema clave que no tenemos forma de abordar en este artículo. El agua es considerada incluso por los estrategas militares, como una muy próxima causa de conflictos, como el petróleo lo ha sido durante mucho tiempo.

Para producir medio kilo de carne se necesitan usa 10.000 litros de agua. ¡Eso significa que una hamburguesa es equivalente a dos meses de duchas…! Para obtener 1 litro de leche, se necesitan 1000 litros de agua. Las personas en todo el mundo usan una décima parte de lo que necesitan las vacas. El ganado usa el 33% de toda el agua disponible y el 45% de la superficie aprovechable del planeta. Además, es la causa del 91% de la deforestación de la Amazonía y producen 130 veces más desechos que los seres humanos.

La cría de cerdos en Holanda está creando serios problemas porque sus desechos ácidos están reduciendo las tierras utilizables. Y el consumo de carne está aumentando muy rápidamente en Asia y África, ya que se considera un objetivo a alcanzar los niveles de consumo de los países ricos.

A este grave impacto en el planeta, se ha unido una fuerte paradoja de sostenibilidad para la población humana. Actualmente somos 7,590 millones de personas y pronto llegaremos a 9,000 millones. La producción total de alimentos en el mundo podría nutrir de 13 a 14 mil millones de personas. De estos alimentos, una parte considerable se desperdicia y no llega a las personas (tema para un artículo separado). La comida para los animales podría alimentar a 6 mil millones de personas y tenemos mil millones de personas muriendo de hambre. Esto prueba lo lejos que estamos de utilizar los recursos racionalmente para los habitantes de la Tierra. Tenemos suficientes recursos para todos, pero no los administramos racionalmente. El número de obesos ha igualado al de las personas que mueren de hambre.

La solución lógica en esta situación sería llegar a un acuerdo sobre una gobernanza global, en el interés de un planeta para la humanidad. Sin embargo, vamos en la dirección opuesta. El sistema internacional está asediado por el nacionalismo, que hace cada vez más imposible llegar a soluciones significativas.

Concluyamos con un último ejemplo: sobrepesca. Han pasado dos décadas desde que la Organización Mundial del Comercio (que no forma parte de la ONU y se construyó en disparidad con el foro mundial) trata de llegar a un acuerdo sobre la pesca excesiva con mega redes, que recolectan una enorme cantidad de peces: 2.7 billones, de los cuales solo se usa una quinta parte y se botan los cuatro quintos restantes.

En la última conferencia de la OMC celebrada el 13 de diciembre en Buenos Aires, los gobiernos tampoco pudieron llegar a un acuerdo sobre cómo limitar la pesca ilícita. Los grandes peces han disminuido el 10% desde 1970. Y estamos explotando un tercio de todas las reservas. Se estima que la pesca ilegal coloca entre 10 mil millones y 23 mil millones en el mercado negro, según un estudio de 17 agencias especializadas, con una lista completa de nombres. Y nuevamente, los gobiernos gastan 20 mil millones de dólares por año para financiar el aumento de su industria pesquera… otro ejemplo de cómo los intereses se anteponen al bien común.

Creo que ahora tenemos suficientes datos para darnos cuenta de la incapacidad de los gobiernos para tomar en serio sus responsabilidades, porque disponen de la información necesaria para saber que nos dirigimos hacia un desastre.

En un mundo normal, la declaración de Trump de que el control del clima es un cuento chino, y que se inventó contra los intereses de Estados Unidos, debería haber causado una conmoción global. Además, si bien las políticas internas de Trump son una cuestión estadounidense, el clima está afectando a los 7.590 millones de habitantes del planeta, y Trump fue elegido por menos de una cuarta parte de las personas con derecho a voto de USA: aproximadamente 63 millones. Demasiado poco para imponer decisiones que afectan a toda la humanidad.

Actualmente, los ministros europeos se rigen por un proverbio que dice “el dinero habla y las ideas murmuran…” Hay muchos que se están preparando para especular sobre el cambio climático. Ahora que hemos perdido el 70% de hielo del polo norte y las compañías navieras se preparan a utilizar la Ruta del Norte, lo que reducirá el costo y la duración del transporte en un 17%. Y la industria vinícola británica, desde el calentamiento del planeta, está aumentando la producción en 5% cada año.

Los viñedos plantados en el sur de Inglaterra, con un suelo calcáreo, ahora se los compran los productores de Champagne, que planean mudarse allí. El Reino Unido ya produce 5 millones de botellas de vino y vinos espumosos, los que se venden todos. Esta Navidad, el espumante local superará a los champañas, cavas, prosecco y otras bebidas navideñas tradicionales.

Hemos registrado en vano, el aumento de los huracanes y las tormentas, también en Europa, y una propagación récord de incendios forestales. La ONU estima que al menos 800 millones de personas serán desplazadas por el cambio climático, lo que hará inhabitable varias partes del mundo. ¿A dónde irán? No a los Estados Unidos ni a Europa, donde son vistos como invasores.

No olvidemos que la crisis siria se produjo después de cuatro años de sequía (1996-2000) que desplazó a más de un millón de campesinos a las ciudades. El consiguiente descontento alimentó la guerra, que hasta ahora contabiliza 400,000 muertos y seis millones de refugiados. Cuando los ciudadanos se percaten de los daños, será demasiado tarde. Los científicos piensan que será nítidamente evidente después de treinta años.

Entonces, ¿por qué nos preocupamos ahora? Ese es un problema para la próxima generación. Las multinacionales continuarán ganando dinero hasta el último minuto, con la complicidad de los gobiernos y su apoyo, así que, aprovechemos la marea del cambio climático.

Vamos a comprar una buena botella de champán británico, para beberlo en una línea de cruceros de lujo sobre el Polo, y dejemos que la orquesta siga tocando, ¡como lo hizo en el Titanic hasta el último minuto!

Roma, 3 de diciembre 2017

Roberto Savio es fundador de IPS Inter Press Service y Presidente Emeritus.

Fonte: America Latina en Movimiento on line, janeiro 2018.

Frei Betto: ANO NOVO, VIDA NOVA

Ler FREI BETTO seja como analista social, escritor e homem espiritual é sempre um aprendizado. Publico este pequeno texto porque me identifico com ele. É bem isso que desejo a tantos que me seguem, ora com críticas severas,ora com benevolência. Não importa. O importante é que estejamos vivos e exerçamos a liberdade com a responsabilidade que cada um sente que pode exercer. A todos, homens e mulheres, desjp que sejam neste ano de 2018 um pouco mais humano e sensíveis aos outros que conosco compartem o pequeno tempo que o Supremo nos deu neste também pequeno Planeta: Lboff

****************************

Estamos à porta de 2018. E o que fizemos de nós mesmos em 2017?

Há em nós abissal distância entre o que somos e queremos ser. Um apetite de Absoluto e a consciência aguda de nossa finitude. Olhamos para trás: a infância que resta na memória com sabor de paraíso perdido; a adolescência tecida em sonhos e utopias; os propósitos altruístas.

Hoje, o salário apertado num país tão caro; os filhos, sem projeto, apegados à casa e ao consumismo; os apetrechos eletrônicos que perenizam a criança que ainda resta em nós.

Em volta, a violência da paisagem urbana e nossa dificuldade de conectar efeitos e causas. Como se os infratores fossem cogumelos espontâneos, e não frutos do darwinismo econômico que segrega a maioria pobre e favorece a minoria abastada. O mesmo executivo que teme assalto e brada contra bandidos, abastece o crime consumindo drogas.

Ano novo. Vida nova? Depende. Podemos continuar a nos empanturrar de carnes e doces, encharcados em bebidas alcoólicas, como se a alegria saísse do forno e a felicidade viesse engarrafada. Ou a opção de um momento de silêncio, um gesto litúrgico, uma oração, a efusão de espíritos em abraços afetuosos.

No fundo da garganta, um travo. Vontade de remar contra a corrente e, enquanto tantos celebram a pós-modernidade, pedir colo a Deus e resgatar boas coisas: uma oração em família, a leitura espiritual, a solidão orante, o gesto solidário que ameniza a dor de um enfermo.

Reencontrar, no ano que se inicia, a própria humanidade. Despir-nos do lobo voraz que, na arena competitiva do mercado, nos faz estranhos a nós mesmos. Por que acelerar tanto, se temos que parar no sinal vermelho? Por que tanta dependência do celular e dificuldade de dialogar olho no olho?

Ano novo de eleições. Olhemos o país. As obras que beneficiam empreiteiras trazem proveito à maioria da população? Melhoram o transporte público, o serviço de saúde, a rede educacional? Nosso bairro tem um bom sistema sanitário, as ruas são limpas, existem áreas de lazer? Participamos do debate sobre a reforma da Previdência? Os políticos em quem votamos tiveram desempenho satisfatório? Prestaram contas do mandato?

Em política, tolerância é cumplicidade com maracutaias. Voto é delegação e, na verdadeira democracia, governa o povo por meio de seus representantes e de mobilizações diretas junto ao poder público. Quanto mais cidadania, mais democracia.

Ano de nova qualidade de vida. De menos ansiedade e mais profundidade. Aceitar a proposta de Jesus a Nicodemos: nascer de novo. Mergulhar em si, abrir espaço à presença do Inefável. Braços e corações abertos também ao semelhante. Recriar-se e apropriar-se da realidade circundante, livre da pasteurização que nos massifica na mediocridade bovina de quem rumina hábitos mesquinhos, como se a vida fosse uma janela da qual contemplamos, noite após noite, a realidade desfilar nos ilusórios devaneios de uma telenovela.

Feliz homem novo. Feliz mulher nova.

_Frei Betto é escritor e assessor de movimentos sociais

O golpe valeu a pena para 1% da população:Manfredo de Oliveira

MANFREDO DE OLIVEIRA é  brilhante professor de filosofia da Universidade Federal do Ceará. Sua filosofia aborda preferentemente temas de política e ética acompanhando a produção acadêmica mais séria daqui e de fora. É uma das inteligências mais lúcidas que temos no campo da filosofia política e da ética, além de dominar o campo da teologia. Depois que se passou  um ano do que se perpetrou contra a Presidenta Dilma Rousseff temos a distância suficiente e os dados necessários pasra considerar os reais propósitos do assim chamado golope jurídico-parlamentar-mediático ocorrido em 2016. É importante termos esclarecimentos sobre esta situação que é recorrente em nossa história, especialmente o que faz a oligarquia brasileira quando se sente ameaçada pela ascensão das classes populares marginlizadas que querem mais participação na sociedade e na riqueza gerada pelo seu trabalho. O texto foi publicado pelo Instituto Humanitas de Unisinos do dia 20/12/17  sob o título Valeu a pena? Lboff

*************************

“O ano se aproxima do fim e a direção que está sendo dada ao país está tornando possível às pessoas entenderem que o que estava em jogo no afastamento do governo anterior era, na realidade, mais uma versão de uma característica do Brasil marcado, desde a primeira metade do século XX, pelas mudanças estruturais das sociedades modernas”, escreve Manfredo Araújo de Oliveira, professor da Universidade Federal do Ceará (UFC).

Como afirma Jessé Souza: “… a vida política do Brasil, desde então, é dominada por golpes de Estado movidos pela elite do dinheiro com o apoio da imprensa e da base social da classe média, sempre que a soberania popular ameaçar ou efetivar, por pouco que seja, interesses das classes populares”. Trata-se sempre de um amplo acordo de interesses entre as diversas elites que agora é comandado pela elite financeira.

Por isto, o primeiro interesse a ser considerado é o interesse econômico uma vez que a elite econômica pode comprar todas as outras elites através de diferentes estratégias. Por exemplo, ela apoiou sua sócia no saque da sociedade, que é a mídia, e tentou comprar as eleições através do financiamento das campanhas e pela cooptação de um aliado de ocasião dentro do Estado, o aparato jurídico-policial. Para ele, o golpe não teria acontecido sem a politização do judiciário o que agora aparece em nova luz: a Constituição é deixada de lado, direitos são negados. Isto faz aparecer a natureza do que se articulou: a junção de capitalismo selvagem de rapina e do enfraquecimento das garantias democráticas. A execução do plano foi um jogo de mestres: em nome da justiça e da moralidade se fez um violento ataque à democracia e às garantias constitucionais. Uma vez consumado o golpe, todos os interesses articulados partem para a rapina e o saque do espólio: vender as riquezas brasileiras, em primeiro lugar o petróleo, cortar gastos sociais já que o que  vale primeiro é o interesse do 1% mais rico.

Onde ficam os pobres neste projeto? No esquecimento, na marginalidade, com salários aviltantes por serviços à classe média e às empresas dos endinheirados. Os juros bancários estão entre os maiores do mundo e constituem uma espécie de taxa universal que se adiciona a todos os preços de mercado, pesando arbitrariamente sobre todas as classes sociais, proporcionalmente mais sobre os pobres, a fim de drenar o produto do trabalho de todos para o bolso da elite do dinheiro. Como diz Dowbor: “Os bancos e outros intermediários financeiros demoraram pouco para aprender a drenar o aumento da capacidade de compra do andar de baixo da economia, esterilizando em grande parte o processo redistributivo e a dinâmica e o crescimento estimulado  pela demanda”.

Esta é, diz Jessé, a verdadeira “corrupção brasileira”, escandalosa, mas invisível, que faz com que o trabalho de todos vá parar no bolso de menos de 1% e privilegiados “que não apenas vampirizam a sociedade e sua capacidade produtiva, mas colonizam a democracia e a sociedade para seus fins”. Estes podem afirmar tranquilos: o golpe valeu a pena!