Raíces del feminicidio: el desmontaje del matriarcado por el patriarcado

                      Leonardo Boff

         Hubo una época en la que no se aceptaba la existencia histórica del matriarcado debido a la insuficiencia de datos. Las investigaciones arqueológicas, los estudios de Bachofen,Engels de Neuman de la psicología profunda y otros campos confirmaron el hecho de que realmente existió, hace unos 20 años, una fase matriarcal de la humanidad.

         Primeramente, fue identificada en la cuenca del Mediterráneo y luego en casi todas las partes del mundo. Se descubrieron figuras femeninas de la divinidad, las grandes madres de mil pechos, simbolizando la fecundidad de la mujer.

         Estas sociedades eran profundamente ecológicas, integradas en la naturaleza, pacíficas, espirituales e inclusivas de todos y todas.

         Pero los tiempos cambiaron y con ellos las relaciones entre hombres y mujeres. Probablemente el desarrollo de instrumentos y de tecnologías más efectivas para dominar la naturaleza y conseguir alimentos, exigiendo mayor fuerza física, permitió a los hombres ganar lentamente más protagonismo. Ellos se valieron de estas ventajas y elaboraron estrategias para desplazar al matriarcado. Introdujeron el dominio del hombre sobre la mujer y ocuparon todos los espacios públicos.

         Se produjo una verdadera lucha de los sexos, una lucha de género que aún no ha terminado, pues continúa hasta nuestros días. Pongamos un ejemplo.

         Es emblemática la forma en que fue reelaborado el pecado de Adán y Eva. En él se revela todo el esfuerzo de desmontaje del matriarcado por parte del patriarcado. Esta visión fue profundizada a partir de 1986, cuando se creó la Internationale Akademie HAGIA, dedicada a la investigación crítica y a las experiencias del matriarcado. Su fundadora, Heide Göttner-Abendroth, resumió las investigaciones en dos volúmenes: Das Matriarchat I y II (Stuttgart, 1988 y 1991).

         Para nuestra reflexión son fundamentales los estudios multidisciplinarios de dos destacadas teólogas feministas, Riane Eisler (Sex Myth  and Poilitics of the Body: New Paths to Power and Love, Harper San Francisco 1955)  y Françoise Gange(Les dieux menteurs, Paris, Editions Indigo-Côtes Femmes, 1997). Ellas, de manera refinada, utilizando la lingüística, el estructuralismo y otras ciencias afines, mostraron que bajo el actual relato patriarcal subyace un relato matriarcal anterior. Este fue borrado y reescrito para justificar el poder patriarcal sobre la mujer. Seguiremos su argumentación.

         Los ritos y símbolos sagrados del matriarcado son diabolizados y retroproyectados a los orígenes bajo la forma de un relato primordial fundado en el designio del Creador.

         El actual relato del pecado de los orígenes pone en cuestión cuatro símbolos fundamentales de la religión de las grandes diosas-madres.

         El primer símbolo atacado fue la propia mujer (Libro del Génesis 3,16), que en la cultura matriarcal estaba dotada de un sexo sagrado, generador de vida. Como tal, simbolizaba a la Gran Madre, la Divinidad Suprema.

         En segundo lugar, se deconstruyó el símbolo de la serpiente, considerada el principal atributo de la Diosa-Madre. Ella representaba la sabiduría divina que se renovaba constantemente, como la piel de la serpiente.

         En tercer lugar, se desfiguró el árbol de la vida, siempre considerado uno de los principales símbolos vitales. Uniéndo el cielo con la Tierra, el árbol renueva continuamente la vida, como fruto supremo de la divinidad y del universo. Génesis 3,6 reconoce explícitamente que “el árbol era bueno para comer, agradable a los ojos y deseable para alcanzar sabiduría”. Pero sobre él cae la prohibición: ni siquiera puede tocarse, pues puede producir la muerte.

         En quarto lugar, se destruyó la relación hombre-mujer, que originariamente constituía el corazón de la experiencia de lo sagrado. La sexualidad era sagrada porque posibilitaba el acceso al éxtasis y al saber místico.

         El actual relato del pecado de los orígenes invirtió totalmente el sentido profundo y verdadero de esos símbolos. Los desacralizó, los diabolizó y los transformó de bendición en maldición.

         La mujer será eternamente maldita, convertida en un ser inferior: “el hombre te dominará” (Gn 3,16). El poder de la mujer de dar vida fue transformado en una maldición: “multiplicaré los sufrimientos de tus embarazos” (Gn 3,16).

 Como se desprende, la inversión fue total y tuvo consecuencias altamente negativas para el imaginario posterior, controlado por los hombres.

         La serpiente es maldita (Gn 3,14) y convertida en símbolo del demonio tentador. El símbolo principal de la mujer fue transformado en su enemigo mortal: “pondré enemistad entre ti y la mujer” (Gn 3,15).

         El árbol de la vida y de la sabiduría, en la lectura patriarcal actual, aparece bajo el signo de la prohibición (Gn 3,3). Antes, en la cultura matriarcal, comer del árbol de la vida era impregnarse de sabiduría. Ahora, comer de él significa un peligro mortal anunciado por Dios mismo: “no comáis del fruto del árbol que está en medio del jardín, ni siquiera lo toquéis, porque moriréis” (Gn 3,3).

         El amor sagrado entre el hombre y la mujer aparece distorsionado: “con dolor darás a luz a tus hijos; tu deseo te arrastrará hacia tu marido y él te dominará” (Gn 3,16).

         A partir de entonces se volvió imposible una lectura positiva de la sexualidad, del cuerpo y de la feminidad. Aquí está la justificación histórico-social del crimen del feminicidio en Brasil y en el mundo. Según la ONU, 140 mujeres son víctimas de feminicidio por día en el mundo. En América Latina y el Caribe, 11; en Brasil, 4 diarias.

         Aquí se muestra lo que ocurrió con la deconstrucción total del relato anterior, femenino y sagrado. El relato original de los orígenes fue reescrito de tal manera que contaminó todas las significaciones posteriores. Todos somos, en mayor o menor medida, rehenes del relato adámico, antifeminista y culpabilizador.

         El trabajo de las teólogas Riane Eisler y Françoise Gange pretende ser intencionalmente liberador: mostrar el carácter construido del actual relato dominante, centrado en la dominación, el pecado y la muerte; y proponer una alternativa más originaria y positiva, en la que aparece una nueva relación con la vida, con el poder, con lo sagrado y con la sexualidad. E impedir el feminicidio.

         Esta interpretación no pretende restaurar una situación pasada, sino encontrar un mayor punto de equilibrio entre los valores masculinos y femeninos para los tiempos actuales.

         Estamos asistiendo a un cambio de paradigma en las relaciones masculino/femenino. Este debe consolidarse con un pensamiento profundo e integrador que posibilite una felicidad personal y colectiva mayor que aquella débilmente alcanzada bajo el régimen patriarcal. Eso es lo que las feministas, políticas, antropólogas, filósofas y teólogas de Brasil y del mundo están haciendo con notable creatividad.

Leonardo Boff escribe para la revista LIBERTA del Instituto Conhecimento Liberta. También escribió junto a Rose Marie Muraro Femenino y Masculino: una nueva conciencia para el encuentro de las diferencias (Editora Vozes, 2012).

Raízes do feminicídio: o desmonte do matriarcado pelo o patriarcado

Leonardo Boff

Houve uma época em que não se aceitava a existência histórica do matriarcado por insuficiência de dados. As pesquisas arqueológicas, os estudos da psicologia do profundo e outros confirmaram o fato de que realmente existiu,há 20 anos, uma fase matriarcal da humanidade.

Primeiramente, foi identificada na bacia do Mediterrâneo e depois em quase todas as partes do mundo. Descobriram-se figuras femininas da divindade, as grandes mães de mil seios, simbolizando a fecundidade da mulher.

Essas sociedades eram profundamente ecológicas, integradas na natureza, pacíficas e inclusivas de todos.

Mas os tempos mudaram e com eles as relações entre homens e mulheres. Provavelmente o desenvolvimento de instrumentos e de tecnologias mais efetivas no domínio da natureza e na consecução dos alimentos, exigindo mais força física, permitiram aos homens, ganharem, lentamente, mais proeminência. Eles se valeram destas vantagens e elaboraram  estratégias para desbancarem o matriarcado.Introduziram o domínio do homem sobre a mulher e a ocupação deles de todos os espaços públicos.

Deu-se uma verdadeira luta dos sexos, luta de gênero que não terminou ainda, pois  continua até os dias de hoje. Exemplifiquemos.

É emblemática a  forma como foi retrabalhado  o pecado de Adão e Eva. Nele se revela todo esforço  de desmonte do matriarcado por parte do patriarcado.Essa visão foi aprofundada a partir de 1986 quando se criou a Internationale Akademie HAGIA, dedicada à  pesquisa crítica e às experiências do matriarcado. A fundadora Heide Göttner-Abendroht resumiu as pesquisas em dois volumes Das Matriarcat I e II (Stuttgart 1988 e 1991).

Para a nossa reflexão é fundamental os estudos multidisiplinares de duas eruditas teólogas feministas, Riane Eisler (Sex Myth  and Poilitics of the Body: New Paths to Power and Love, Harper San Francisco 1955) e Françoise Gange (Les dieux menteurs, Paris, Editions Indigo-Côtes Femmes, 1997). Elas, de forma refinada, usando a linguística, o estruturalismo e outras ciências afins, mostraram que ao atual  relato patriarcal subjaz um relato matriarcal anterior.Ele foi apagado e reescrito para justificar o poder patriarcal sobre a mulher. Seguiremos sua argumentação.

Os ritos e símbolos sagrados do matriarcado são diabolizados e retro-projetados às origens na forma de um relato primordial e divino.

O atual relato do pecado das origens coloca em xeque quatro símbolos fundamentais da religião das grandes deusas-mães.

O primeiro símbolo a ser atacado foi a própria mulher (Livro do Gênesis 3,16) que na cultura matriarcal era dotada do  sexo sagrado, gerador de vida. Como tal ela simbolizava a Grande-Mãe, a Suprema Divindade.

Em segundo lugar, desconstrui-se o símbolo da serpente, considerado o atributo principal da Deusa-Mãe. Ela representava a sabedoria divina que se renovava sempre como a pele da serpente.       

Em terceiro lugar, desfigurou-se a árvore da vida, sempre tida como um dos símbolos principais da vida. Ligando o céu com a Terra, a árvore continuamente renova a vida, como fruto melhor da divindade e do universo. O Gênesis 3,6 reconhece explicitamente que “a árvore era boa para se comer, uma alegria para os olhos e desejável para se agir com sabedoria”. Mas sobre ela cai o interdito,nem se pode tocá-la,pode produzir a morte.

Em quarto lugar, destruí-se a relação homem-mulher que originariamente constituía o coração da experiência do sagrado. A sexualidade era sagrada pois possibilitava o acesso ao êxtase e ao saber místico.

O atual relato do pecado das origens inverteu totalmente o sentido profundo e verdadeiro desses símbolos.Dessacralizou-os,diabolizou-os e os transformou de bênção em maldição.

A mulher será eternamente maldita, feita um ser inferior:“o homem a dominará” (Gen 3,16). O poder da mulher de dar a vida foi transformado numa maldição:”multiplicarei o sofrimento da gravidez”(Gn 3,16). Como se depreende, a inversão foi total e com consequências altamente negativas para o imaginário posterior, controlado pelos homens.

A serpente é maldita (Gn 3,14) e feita símbolo do demônio tentador. O símbolo principal da mulher foi transformado em seu inimigo fidagal:”porei inimizade entre ti e a mulher”Gn 3,15).

A árvore da vida e da sabedoria, na atual leitura patriarcal, vem sob o signo do interdito ( Gn. 3,3). Antes, na cultura matriarcal, comer da árvore da vida era se imbuir de sabedoria. Agora comer dela significa um perigo mortal anunciado por Deus mesmo:”não comais do fruto da árvore do meio do jardim, sequer a toquei, do contrário morrereis *(Gn 3,3).

O amor sagrado entre o homem e a mulher vem distorcido:”entre dores darás à luz  os filhos; a paixão arrastar-te-á para o marido e ele  te dominará”(Gn 3,16). 

A partir de então se tornou impossível uma leitura positiva da sexualidade, do corpo e da feminilidade. Aqui está a justificativa histórico-social do crime do feminicídio no Brasil e no mundo. Segundo a ONU: 140 mulheres são vítimas de feminicídio por dia no mundo. Na América Latina e Caribe,11, no Brasil 4 diárias.

Aqui se mostra o que se operou com a desconstrução total do relato anterior, feminino e sacral. Reescreveu-se o relato original das origens de forma a contaminar todas as significações posteriores. Todos somos, bem ou mal, reféns do relato adâmico, antifeminista e culpabilizador.

O trabalho das teólogas Riane Eisler e Françoise Gange pretende ser intencionalmente libertador:  mostrar o caráter construído do atual relato dominante, centrado sobre a dominação, o pecado e a morte; e propor uma alternativa mais originária e positiva na qual aparece uma relação nova com a vida, com o poder, com o sagrado e com a sexualidade.E impossibilitar o feminicídio.

Essa interpretação não visa repristinação uma situação passada mas encontrar um ponto de equilíbrio maior entre os valores masculinos e femininos, para os tempos atuais.

Estamos assistindo a uma mudança de paradigma nas relações masculino/feminino. Ela deve ser consolidada com um pensamento profundo e integrador que possibilite uma felicidade pessoal e coletiva maior do que aquela debilmente alcançada sob o regime patriarcal. É o que as feministas, políticas, antropólogas, filósofas e teólogas do Brasil e do mundo estão fazendo com expressiva criatividade.

Leonardo Boff escreve para a revista LIBERTA do Instituto Conhecimento Liberta (ICL:https://www.revistaliberta.com.br); escreveu também com Rose Marie Muraro,   Feminino e Masculino: uma nova consciência para o encontro das diferenças, Editora Vozes 2012 (https://www.leonardoboff.org)

SERPAJ    SERVICIO  PAZ Y JUSTICIA

DONALD TRUMP Y BENJAMIN NETANYAHU SON GENOCIDAS

CRIMINALES DE LESA HUMANIDAD.

Publicamos aqui a denúnncia do Prêmio Nobel da Paz, Adolfo Pérez Esquivel, argentino, dirigida aos dois genocidas e lesa-pátria que son Donald Trump e Bejamin Netanyahu. Sempre se engajou a nível nacional e internacional na defesa dos direitos humanos, agora mais do que nunca. Ele representa uma das reservas morais e espirituais de nosso Continente. LBoff

El mundo se encuentra sacudido por GUERRAS, INVASIONES, BLOQUEOS, MUERTE, HAMBRE Y DESTRUCCIÓN DEL MEDIO AMBIENTE, provocados por gobernantes irresponsables que atentan contra la vida de las personas y de nuestra “Casa Común”. Privilegian el capital financiero y el poder económico de dominación, y se olvidan de Dios, de los valores, la ética y la responsabilidad con la vida de los pueblos.

Desconocen y violan todos los Tratados Internacionales, despreciando lo que tanto costó construir a la humanidad después de la Segunda Guerra Mundial para restablecer el equilibrio y la convivencia entre los países del mundo.

Preocupa ver que los organismos internacionales, bajo presión o complicidad, guarden silencio o no tengan la capacidad de poner límite a la crueldad. Recuerdo a Martin Luther King cuando decía que no le dolía tanto el accionar de los “malos” como el silencio de los “buenos”.

a Cuba y lo refuerce actualmente con la flota naval impidiendo el suministro de petróleo y recursos necesarios para la Isla, provocando graves dificultades energéticas que afectan la salud y la alimentación de la población, y sea una permanente amenaza para su soberanía? Cuba, que no es un peligro —por el contrario, es un país solidario con los que menos tienen— está en riesgo frente a la agresión de Estados Unidos.

Trump y Netanyahu, en su delirio guerrerista, actúan por “suspensión de conciencia”, en el juego de la guerra piensan que es lícito y justo matar, no asumen la responsabilidad de la gravedad de sus acciones. Hannah Arendt llega a la impresionante conclusión sobre Adolf Eichmann en la Segunda Guerra Mundial, cuando señala al jerarca nazi como una nueva especie criminal: HOSTIS GENERIS HUMANI, es decir, el que comete crímenes en circunstancias que le hacen imposible saber que obra mal.

Trump ordena la invasión de Venezuela y secuestra al presidente Nicolás Maduro y a su esposa, Celia Flores; los llevan prisioneros a Estados Unidos para ser juzgados y condenados antes del juicio.

Impone el bloqueo a Venezuela y cierran su espacio aéreo, violando todos los Tratados Internacionales, dañando la vida y la soberanía del país.

Es indignante que el presidente de Estados Unidos secuestre a 6200 niños migrantes, separados por la fuerza de sus familias e internados en cárceles, violando los derechos de la infancia. Hago un llamado al Congreso de Estados Unidos para que intervenga y que los niños y niñas vuelvan con sus familias.

Es urgente que el pueblo de Estados Unidos ponga límites a los abusos de poder de Trump. En diversos Estados levantan su voz contra el genocidio en Gaza y la guerra contra Irán por parte de Estados Unidos e Israel. Se extiende la guerra regional, y es urgente reclamar la suspensión de los ataques contra el Líbano, que desde el conflicto ha provocado más de 3000 muertes y la matanza de más de 100 niñas en un colegio en Minab por los bombardeos.

El movimiento judío en Israel NO EN NUESTRO NOMBRE reclama y exige terminar la guerra contra Palestina. Hay muchas iniciativas y acciones a escala mundial, como la Flotilla Global Solidaria a Gaza.

La Corte Penal Internacional dio orden de captura internacional para el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, a quien acusa de genocida en la Franja de Gaza.

Trump y Netanyahu creen en el poder de las armas, no en el diálogo, el derecho y la razón, quieren imponer al mundo sus intereses geopolíticos y hegemónicos. Estados Unidos utiliza el veto en la ONU para impedir la condena a Israel.

La resistencia de los pueblos aumenta día a día en defensa de la vida, de su soberanía e identidad; buscan construir un nuevo amanecer, SABIENDO QUE LA PAZ SE CONSTRUYE COMO FRUTO DE LA JUSTICIA Y EL DERECHO DE LOS PUEBLOS.

La guerra desatada contra Irán por Estados Unidos e Israel es una ofensa a la humanidad: en el tiempo que lleva la guerra han asesinado a más de 3000 personas en Irán y ponen en peligro la vida planetaria, frente a la amenaza de una posible GUERRA NUCLEAR.

Trump, en su suspensión de conciencia, busca mantener la hegemonía mundial a través de la fuerza, imposiciones económicas y aranceles, frente a otras potencias emergentes que reclaman un nuevo orden mundial. Equivocó el camino; eligió el peor de todos: la guerra, donde todos pierden. Está preocupado por los números, costos y pérdidas económicas en la guerra, y olvida que detrás de los números hay rostros de hombres, mujeres, niños y niñas que reclaman un lugar digno en la vida.

Le pido al presidente Trump que mire su vida espiritual, si la tiene; que no olvide que la violencia y las muertes contra los pueblos ofenden a Dios y a toda la humanidad, y que lo que siembra, recoge.

El Papa Francisco, en su incansable prédica por la paz, sabía de las consecuencias de la escalada bélica y decía que el mundo ya se encuentra en la Tercera Guerra Mundial, que va aumentando a cuentagotas, y que la humanidad está frente a la amenaza de una posible guerra nuclear. Hay que hacer todo lo posible para evitarla y llamar a la conciencia de los responsables; pide orar y actuar, y saber que LA PAZ ES EL CAMINO.

El preámbulo de las Naciones Unidas es muy claro: “Nosotros, los pueblos del mundo, queremos la paz…”

No olvidarlo y defender el derecho de los pueblos se hace urgente.

Buenos Aires 13 de abrilol 2026.

           Adolfo Pérez Esquivel

           Premio Nobel de la Paz 1980

                         Presidente Honorario SERPAJ

Fundación Servicio Paz y Justicia, organización reconocida con el Premio Mensajera de la Paz por Las Naciones Unidas y Educación para la Paz por la UNESCO. Piedras 730, Ciudad de Buenos Aires (1070), Buenos Aires, Argentina, Teléfono 54 11 43615745 mail: secinstitucional@serpaj.org.ar, http://www.serpaj.org.ar

Die Auferstehung inmitten eines verlängerten Karfreitags

Leonardo Boff

Nicht einmal die größten Optimisten können leugnen, dass wir in düsteren und bedrohlichen Zeiten leben. Wir befinden uns in einer Welt ohne Regeln, inmitten des Chaos, ohne die Gewissheit, dass dieses Chaos nicht nur zerstörerisch, sondern auch schöpferisch sein kann. Wir stehen unter der Herrschaft des zerstörerischen Chaos. Es gibt etwa 18 Kriegsgebiete, zahlreiche Völkermorde und die Drohung mit dem Einsatz von Massenvernichtungswaffen. Vielleicht finden diese Angriffe nicht einmal auf der Erde statt, sondern im Weltraum, wo Hunderte von Satelliten kreisen, von denen einige tödliche Waffen tragen. Hinzu kommt die Bedrohung durch einen globalen Cyber-Shutdown, orchestriert von einer der Kriegsmächte. Alles könnte zum Erliegen kommen: Handys, Flugzeuge, Autos, die Strom- und Kommunikationssysteme. Wir alle würden in die Knie gehen und unsere Niederlage eingestehen.

Wir sind etwa vier bis fünf Personen ausgeliefert, die in einem Anfall von Wahnsinn oder unter existenzieller Bedrohung – wie im Fall des amtierenden US-Präsidenten – einen Atomkrieg mit strategischen (nicht taktischen) Atomwaffen entfesseln könnten, der einen nuklearen Winter zur Folge hätte. Die Partikeldichte in der Atmosphäre wäre so hoch, dass kein Sonnenlicht mehr eindringen könnte. Die verheerenden Folgen für Menschheit und Natur (Pflanzen würden keinen Sauerstoff mehr produzieren) wären unvorstellbar und grenzten an das Aussterben der Menschheit.

Wir fragen uns: Wie können wir in diesem Kontext Ostern und das Fest der Auferstehung feiern? Die meisten Menschen sind sich dieser Bedrohungen nicht bewusst, sei es, weil die Medien der hegemonialen Länder des herrschenden Systems Informationen verweigern oder weil sie es nicht wissen oder es ihnen gleichgültig ist. Wie dem auch sei, mit oder ohne Bedrohungen muss das Leben seinen gewohnten Gang gehen und die Arbeit erfüllen, die den Menschen Nahrung sichert. Es geht darum, ohne Verzweiflung zu leben.

Zunächst müssen wir klären, was unter Auferstehung zu verstehen ist. Wir dürfen sie nicht mit der Wiederbelebung eines Leichnams verwechseln, wie es bei Lazarus geschah (Johannes 11,1–44; dem Sohn der Witwe von Nain, Lukas 7,15; der Tochter des Jairus, Lukas 8,41). Sie kehrten in ihr früheres sterbliches Leben zurück und starben schließlich. Auferstehung bedeutet etwas anderes: eine radikale Transformation der historischen Existenz Jesu von Nazareth, des Gekreuzigten, Toten und Begrabenen. Vielleicht hat der heilige Paulus am besten ausgedrückt, was Auferstehung bedeutet: das Hervortreten des „neuesten Adam“ (1. Korinther 15,45). „Neuester Adam“ bedeutet, dass in diesem Gekreuzigten, in Erwartung des neuen Menschen, die Zukunft des Lebens offenbart wurde: die vollständige Entfaltung der in jedem Menschen schlummernden Möglichkeiten, sodass er als „der neue Mensch in der Fülle seiner Menschlichkeit“ gelten kann. Dieses neue Wesen nimmt die Gestalt von Gottes eigener Existenz an: Allgegenwart, Befreiung von den Fesseln der Raumzeit, mit einer Art unsterblichem und ewigem Leben, niemals vom Tod bedroht. Es ist reines Leben in seinem höchsten Ausdruck, im Ebenbild des lebendigen Gottes.

Moses starb, Jesaja starb, Sokrates starb, Buddha starb, Zarathustra starb, Konfuzius starb, Laotse starb, Zhuangzu starb. Jesus ist auferstanden und lebt unter uns als der kosmische Christus, gegenwärtig in allen Bereichen des Himmels und auf Erden. Von Moses stammen die Zehn Gebote, von Buddha die fünf Tugenden, von Konfuzius die Tugenden des guten Dieners und so weiter. Wir denken weniger an die Personen selbst und mehr an die Lehren, die sie hinterlassen haben und die ihre Anhänger vermenschlichen. Bei Jesus denken wir an die Person, die auferstanden ist und unter uns lebt. Wichtiger als die Texte des Neuen Testaments, die 30–40 Jahre nach seiner Kreuzigung und Auferstehung gesammelt wurden (und das Neue Testament bilden), ist die Person Jesu, die zählt und mit der wir in Gemeinschaft treten wie mit einem lebendigen und gegenwärtigen Wesen. Wir haben Anteil an der Ganzheit Jesu (im Hebräischen: Leib und Blut) durch die Eucharistie. Und wir verinnerlichen seine kosmische Gegenwart in allen Dingen.

Dies ist die grundlegende Wahrheit des Christentums: die Auferstehung der Gekreuzigten. Viele wurden in der Geschichte gekreuzigt. Doch mit Jesus geschah etwas Unerhörtes, das Teilhard de Chardin, ein Paläontologe, der Evolution und Glauben miteinander zu verbinden wusste, als ein „gewaltiges“ kosmisches Phänomen bezeichnete. Andere sehen in der Auferstehung eine Revolution innerhalb der Evolution: das ersehnte, abenteuerliche und seligmachende Hervortreten des Guten für die Menschheit und das Universum, dessen Teil sie ist.

Niemand bezeugt die Auferstehung besser als der Apostel Paulus, der sagt: „Wenn Christus nicht auferstanden ist, ist unsere Predigt nutzlos, und euer Glaube ist es auch. Wir würden dann zu Lügnern werden… Aber Christus ist tatsächlich von den Toten auferstanden als Erstling der Entschlafenen… In Christus werden alle lebendig gemacht werden“ (1. Korinther 15,13-15.20.22).

Zum Schluss möchte ich Ihnen noch ein persönliches Zeugnis geben. Als ich 1976 die heiligen Stätten in Palästina besuchte, geschah etwas Merkwürdiges. Wir wissen, dass diese Orte stets von Menschen aus aller Welt besucht werden, die diese heiligen Stätten aufsuchen. Niemand ist dort jemals allein. Ich aber war 18 Minuten lang allein in der Grabeskirche, dem Ort der Auferstehung. Für mich war dies eine Belohnung dafür, dass ich fast tausend Seiten über Jesus und ein ganzes Buch über „Die Auferstehung, Christus und unseren Tod“ (Vozes) geschrieben hatte. In meinen Schriften kehre ich immer wieder zum Thema der Auferstehung zurück. Sie ist es, was das Christentum zu bieten hat, mehr als die wunderbaren Lehren des Meisters.

So dramatisch die gegenwärtige Lage der Menschheit auch erscheinen mag – sie hat sich selbst die Werkzeuge der Selbstzerstörung geschaffen –, dürfen wir nicht in Trauer verharren. Nachdem Christus auferstanden ist und uns unsere gute und gesegnete Zukunft gezeigt hat, können wir immer noch lächeln, spielen und tanzen, wie die kleinen Kinder im Gazastreifen, die dem Völkermord entkommen sind.

Das diesjährige Osterfest der Auferstehung schenkt uns eine bescheidene Freude und Zuversicht. Die letzte Seite unserer Geschichte wird nicht vom Tod geschrieben, sondern von der Auferstehung des Lebens – bis zu jenem Moment, in dem unser auferstandener Bruder Jesus auch uns in sein Ebenbild verwandeln wird.

Leonardo Boff, Theologe und Philosoph, schreibt für die Zeitschrift des ICL LIBERTA (https:// www.revistaliberta.com.br); er verfasste außerdem „Die Auferstehung Christi und unsere eigene im Tod“, Vozes 1972, zahlreiche Auflagen: „Das Evangelium des kosmischen Christus“, Record 1972, mehrere Auflagen (https://www.leonardoboff.org)

Deutsche Übersetzung von Bettina Gold-Hartnack