En el Pais de España: El eclipse de la ética en la actualidad

Saiu publicado no El Pais da Espanha como tema de fundo

El eclipse de la ética en la actualidad

Es necesario enraizar en aquellos valores específicamente humanos para que todos puedan asumir una nueva ética donde primen el cuidado, la solidaridad, la responsabilidad universal y la justicia

El eclipse de la ética en la actualidadEnrique Flores

Entre el 10 y el 13 de julio de 2018 se celebró en Belo Horizonte un congreso internacional organizado por la Sociedad de Teología y Ciencias de la Religión (SOTER) en torno a los temas religión, ética y política. Las exposiciones fueron de gran actualidad y de nivel superior. Voy a referirme solamente a la discusión sobre El eclipse de la ética que me tocó introducir.

A mi modo de ver, dos factores han alcanzado el corazón de la ética: el proceso de globalización y la mercantilización de la sociedad.

La globalización ha mostrado los diferentes tipos de ética, según las diferencias culturales. Se ha relativizado la ética occidental, una entre tantas. Las grandes culturas de Oriente y las de los pueblos originarios han revelado que podemos ser éticos de forma muy diferente.

Por ejemplo, la cultura maya centra todo en el corazón, ya que todas las cosas nacieron del amor de los dos grandes corazones del Cielo y de la Tierra. El ideal ético es crear en todas las personas corazones sensibles, justos, transparentes y verdaderos. O la ética del “bien vivir y convivir” de los andinos, asentada en el equilibrio de todas las cosas, entre los humanos, con la naturaleza y con el universo.

Tal pluralidad de caminos éticos ha tenido como consecuencia una relativización generalizada. Sabemos que la ley y el orden, valores de la práctica ética fundamental, son los prerrequisitos para cualquier civilización en cualquier parte del mundo. Lo que observamos es que la humanidad está cediendo ante la barbarie rumbo a una verdadera era mundial de las tinieblas, tal es el descalabro ético que estamos viendo.

La economía especulativa dicta los rumbos de la política y de la sociedad actual como un todo

Poco antes de morir en 2017, advertía el pensador Sigmund Bauman: “O la humanidad se da las manos para salvarnos juntos o, si no, engrosaremos el cortejo de los que caminan rumbo al abismo”. ¿Cuál es la ética que nos podrá orientar como humanidad viviendo en la misma casa común? El segundo gran impedimento a la ética es la mercantilización de la sociedad, lo que Karl Polanyi llamaba ya en 1944 “la gran transformación”. Es el fenómeno del paso de una economía de mercado a una sociedad puramente de mercado. Todo se transforma en mercancía, cosa ya prevista por Karl Marx en su texto La miseria de la filosofía de 1848, cuando se refería al tiempo en el que las cosas más sagradas como la verdad y la conciencia serían llevadas al mercado; sería el “tiempo de la gran corrupción y de la venalidad universal”. Pues estamos viviendo ese tiempo. La economía, especialmente la especulativa, dicta los rumbos de la política y de la sociedad como un todo. La competición es su marca registrada y la solidaridad prácticamente ha desaparecido.

¿Cuál es el ideal ético de este tipo de sociedad? La capacidad de acumulación ilimitada y de consumo sin límites, que genera una gran división entre un pequeñísimo grupo que controla gran parte de la economía mundial y las mayorías excluidas y hundidas en el hambre y la miseria. Aquí se revelan rasgos de barbarie y de crueldad como pocas veces en la historia.

Tenemos que volver a fundar una ética que se enraíce en aquello que es específico nuestro como humanos y que, por eso, sea universal y pueda ser asumida por todos.

Estimo que en primerísimo lugar está la ética del cuidado, que según la fábula 220 del esclavo Higinio, bien interpretada por Martin Heidegger en Ser y tiempo, constituye el sustrato ontológico del ser humano, aquel conjunto de factores sin los cuales jamás surgirían el ser humano y otros seres vivos. Por pertenecer el cuidado a la esencia de lo humano, todos pueden vivirlo y darle formas concretas, conforme a sus culturas. El cuidado presupone una relación amigable y amorosa con la realidad, de mano extendida para la solidaridad y no de puño cerrado para la dominación. En el centro del cuidado está la vida. La civilización deberá ser biocentrada.

Otro dato de nuestra esencia humana es la solidaridad y la ética que de ella se deriva. Sabemos hoy por la bioantropología que fue la solidaridad de nuestros ancestros antropoides la que permitió dar el salto de la animalidad a la humanidad. Buscaban los alimentos y los consumían solidariamente. Todos vivimos porque existió y existe un mínimo de solidaridad, comenzando por la familia. Lo que fue fundacional ayer, lo sigue siendo todavía hoy

Las culturas de Oriente y los pueblos originarios han revelado que podemos ser éticos de forma muy diferente

Otro camino ético ligado a nuestra estricta humanidad es la ética de la responsabilidad universal: o asumimos juntos responsablemente el destino de nuestra casa común o vamos a recorrer un camino sin retorno. Somos responsables de la sostenibilidad de Gaia y de sus ecosistemas para que podamos seguir viviendo junto con toda la comunidad de vida.

El filósofo Hans Jonas que fue el primero en elaborar El principio de responsabilidad, le agregó la importancia del miedo colectivo. Cuando este surge y los humanos empiezan a darse cuenta de que pueden conocer un fin trágico e incluso llegar a desaparecer como especie, irrumpe un miedo ancestral que los lleva a una ética de supervivencia. El presupuesto inconsciente es que el valor de la vida está por encima de cualquier otro valor cultural, religioso o económico.

Por último, es importante rescatar la ética de la justicia para todos. La justicia es el derecho mínimo que tributamos al otro de que pueda continuar existiendo y recibiendo lo que le toca como persona. Las instituciones especialmente deben ser justas y equitativas para evitar los privilegios y las exclusiones sociales que tantas víctimas producen, particularmente en nuestro país, uno de los más desiguales, es decir, más injustos del mundo. De ahí se explica el odio y las discriminaciones que desgarran a la sociedad, venidos no del pueblo sino de las élites adineradas, que siempre viven del privilegio y no aceptan que los pobres puedan subir un peldaño en la escala social. Actualmente, vivimos bajo un régimen de excepción en el que tanto la Constitución como las leyes son pisoteadas mediante el Lawfare (la interpretación distorsionada de la ley que el juez practica para perjudicar al acusado).

La justicia no vale solo entre los humanos sino también con la naturaleza y con la Tierra, que son portadoras de derechos y por eso deben ser incluidas en nuestro concepto de democracia socioecológica.

Estos son algunos parámetros mínimos para una ética válida para cada pueblo y para la humanidad, reunida en la casa común. Debemos incorporar una ética de la sobriedad compartida para lograr lo que decía Xi Jinping, jefe supremo de China: “Una sociedad moderadamente abastecida”. Esto significa un ideal mínimo y alcanzable. En caso contrario, podremos conocer un armagedón social y ecológico.

Leonardo Boff es teólogo. Es autor de Cómo cuidar de la casa común (Trotta).

Traducción de María José Gavito Milano.

En Brasil: Democracia o Nazifascismo

Nunca en nuestra historia estuvimos situados ante una alternativa tan radical: el excapitán candidato a la Presidencia, Jair Bolsonaro, que se presenta con todas las características del nazifascismo que causó millones de víctimas en Europa en la Segunda Guerra Mundial, y enfrente Fernando Haddad, al que no se le puede negar espíritu democrático. Bolsonaro mismo declaró que no le importa ser comparado a Hitler. Se ofendería si lo llamasen gay.

Cometió muchas barbaridades contra las mujeres, los negros, los indígenas, los quilombolas, los LGBT haciendo incluso apología abierta de notorios torturadores. Dejó claro en declaraciones inescrupulosas que pretende imponer una política represiva contra esos grupos como política de Estado. No sorprende que tenga el más alto rechazo en las encuestas de intención de voto.

Entendemos su resonancia pues no son pocos los que quieren orden en la sociedad a cualquier precio y que rechazan cualquier tipo de políticos a causa de la corrupción que corroe este país. Siempre la búsqueda del orden sin preocuparse por la justicia social ni por los procedimientos jurídicos correctos fue el humus que alimentó y alimenta aún hoy a los grupos de derecha y de extrema derecha. Con Hitler fue así: “Ordnung muss sein”: “debe imperar el orden”. Pero un orden impuesto mediante la represión y el envío de judíos, gitanos y opositores a los campos de exterminio.

Bolsonaro explota esta búsqueda del orden a cualquier precio incluso con la militarización del gobierno, como ya ha sido publicado en la prensa. En caso de ganar, que el cielo nos libre, colocará en los ministerios clave a generales, en su mayoría jubilados, pero con una mentalidad francamente derechista y autoritaria. Hasta propone eventualmente un auto-golpe, es decir, Bolsonaro como presidente puede convocar a las fuerzas armadas, disolver el Parlamento e instaurar un régimen autoritario y altamente represivo.

No tenemos alternativa sino unirnos, más allá de los intereses partidistas, para salvar la democracia y no permitir que Brasil sea considerado en todo el mundo un país políticamente paria. Esto afectaría a gran parte de la política latinoamericana, especialmente a aquellos países cuyas democracias son frágiles y están bajo el fuego del pensamiento derechista que crece en el mundo entero.

No es de extrañar que conglomerados financieros que viven de la especulación, asociados a empresarios que no tienen ninguna consideración por el futuro de la patria sino por sus propios negocios, y asociados a los burócratas del Estado afectos a la corrupción y a las negociaciones turbias, constituyan la base social de sustentación de un tal régimen autoritario de cariz fascista y nazi.

Sería una ruptura inédita en nuestra historia nunca habida antes. Los militares y empresarios que dieron el golpe de 1964 eran por lo menos nacionalistas y exaltaban un crecimiento económico a costa de los bajos salarios y del control riguroso de las oposiciones, con arrestos, secuestros, torturas y asesinatos, confirmado hoy hasta por documentos provenientes de los órganos de seguridad y de la política exterior de los Estados Unidos.

El pueblo brasileño, que tanto ha sufrido ya a lo largo de la historia, primero bajo el látigo de los señores de esclavos y después por la superexplotación del capitalismo nacional, no merece sufrir todava más. Tenemos con él una deuda que nunca llegamos a pagar. Y ella nos será cobrada hasta el juicio final.

Alimentamos la esperanza de que el buen sentido y la voluntad de reafirmar la democracia de la mayoría de los votantes nos librarán de este verdadero castigo que, efectivamente, no merecemos.

*Leonardo Boff es teólogo, filósofo y escritor.

Traducción de Mª José Gavito Milano

Até os ventos contrários nos conduzirão ao porto seguro

O povo brasileiro se habituou a “enfrentar a vida” e a conseguir tudo “na luta e na amarra”, quer dizer, superando dificuldades e com muito trabalho. Por que não iria “enfrentar” também o derradeiro desafio de fazer as mudanças necessárias, no meio da atua crise, que nos coloquem no reto caminho da justiça para todos.

O povo brasileiro ainda não acabou de nascer. O que herdamos foi a Empresa-Brasil com uma elite escravagista e uma massa de destituídos. Mas do seio desta massa, nasceram lideranças e movimentos sociais com consciência e organização. Seu sonho? Reinventar o Brasil. O processo começou a partir de baixo e não há mais como detê-lo nem pelos sucessivos golpes sofridos como o de 1964 civil-militar e o de 2016 parlamentar-juridico-mediático.

Apesar da pobreza, da marginalização e da perversa desigualdade social, os pobres sabiamente inventaram caminhos de sobrevivência. Para superar esta anti-realidade, o Estado e os políticos precisam escutar e valorizar o que o povo já sabe e inventou. Só então teremos superado a divisão elites-povo e seremos uma nação não mais cindida mas coesa.

O brasileiro tem um compromisso com a esperança. É a última que morre. Por isso, tem a certeza de que Deus escreve direito por linhas tortas. A esperança é o segredo de seu otimismo, que lhe permite relativizar os dramas, dançar seu carnaval, torcer por seu time de futebol e manter acesa a utopia de que a vida é bela e que amanhã pode ser melhor. A esperança nos remete ao princípio-esperança de Ernst Bloch que é mais que uma virtude; é uma pulsão vital que sempre nos faz suscitar novos sonhos, utopias e projetos de um mundo melhor.

Existe, no momento atual, marcado por um quase naufrágio do país, certo medo. O oposto ao medo, porém, não é a coragem. É a fé de que as coisas podem ser diferentes e que, organizados, podemos avançar. O Brasil mostrou que não é apenas bom no carnaval e na música. Mas pode ser bom na agricultura, na arquitetura, nas artes e na sua inesgotável alegria de viver.

Uma das características da cultura brasileira é a jovialidade e o sentido de humor, que ajudam aliviar as contradições sociais. Essa alegria jovial nasce da convicção de que a vida vale mais do que qualquer outra coisa. Por isso deve ser celebrada com festa e diante do fracasso, manter o humor que o relativiza e o torna suportável. O efeito é a leveza e a vivacidade que tantos admiram em nós.

Está havendo um casamento que nunca antes fora feito no Brasil: entre o saber acadêmico e o saber popular. O saber popular é “um saber de experiências feito”, que nasce do sofrimento e dos mil jeitos de sobreviver com poucos recursos. O saber acadêmico nasce do estudo, bebendo de muitas fontes. Quando esses dois saberes se unirem, teremos reinventado um outro Brasil. E seremos todos mais sábios.

O cuidado pertence à essência do humano e de toda a vida. Sem o cuidado adoecemos e morremos.. Com cuidado, tudo é protegido e dura muito mais. O desafio hoje é entender a política como cuidado do Brasil, de sua gente, especialmente dos mais vulneráveis, como índios e negros, cudado da natureza, da educação, da saúde, da justiça para todos. Esse cuidado é a prova de que amamos o nosso pais e queremos todos incluídos.

Uma das marcas do povo brasileiro bem analisada pelo antropólogo Roberto da Matta, é sua capacidade de se relacionar com todo mundo, de somar, juntar, sincretizar e sintetizar. Por isso, em geral, ele não é intolerante nem dogmático. Ele gosta de acolher bem os estrangeiros. Ora, esses valores são fundamentais para uma globalização de rosto humano. Estamos mostrando que ela é possível e a estamos construindo. Infelizmente nos últimos anos surgiu, contra a nossa tradição, uma onda de ódio, discriminação, fanatismo, homofobia e desprezo pelos pobres (o lado sombrio da cordialidade, segundo Buarque de Holanda) que nos mostram que somos, como todos os humanos, sapiens e demens e agora mais demens.. Mas isso, seguramente, passará e predominará a convivência mais tolerante e apreciadora das diferenças.

O Brasil é a maior nação neolatina do mundo. Temos tudo para sermos também a maior civilização dos trópicos, não imperial, mas solidária com todas as nações, porque incorporou em si representantes de 60 povos diferentes que para cá vieram. Nosso desafio é mostrar que o Brasil pode ser, de fato, uma pequena antecipação simbólica de que tudo é resgatável: a humanidade unida, una e diversa, sentados à mesa numa fraterna comensalidade, desfrutando dos bons frutos de nossa boníssima, grande, generosa Mãe Terra , nossa Casa Comum.

É um sonho? Sim, aquele necessário e bom.

Leonardo Boff escreveu Brasil: concluir a refundação ou prolongar a dependência? Vozes 2018.

IIl. Congresso Continentale di Teologia Latino-americana e del Caribe: “il clamore dei poveri e della Terra ci interpella”

Tra il 30 di agosto e il 2 settembre si è celebrato in El Salvador, Terra di martiri e specialmente di Dom Arnulfo Romero, il terzo convegno Continentale di teologia Latino-americana e del Caribe in occasione dei 50 anni di Medellin (1968) riunione dei vescovi Latino-americani e del Caribe che hanno suggellato la grande svolta della chiesa nella direzione dei poveri e della loro liberazione.

E’ stato il battesimo della chiesa in questa nuova fase della storia. Sono intervenute più di 600 persone da tutto il continente e dall’estero, il che dimostra l’interesse generale per questo evento e per le sue conseguenze future. Diamo qui parte della relazione finale che ci offre un bel riassunto promosso dalla Rete Americana nell’università di UCA di San Salvador. L.Boff

Messaggio ai popoli della America Latine e dei Caribe:

1. Spicca qui la partecipazione di giovani teologi e teologhe, come pure di alcuni fratelli e sorelle della Chiese Evangeliche e Pentecostali.

2. In quei giorni abbiamo vissuto un’esperienza, accentuata dalla convivenza allegra e affettuosa, espressa in belle celebrazioni, dialoghi di gruppo, conferenze, teatro, musica, danze e pellegrinaggi ai luoghi sacri del martirio e di Monsignor Romero e di altri martiri. Le nostre Chiese hanno cominciato a cambiare il loro sguardo da una prospettiva che prima era centrato in se stessa per osservare con uno sguardo nuovo la Chiesa di fuori, o come dice adesso Papa Francesco: “in uscita”. Medellin dette loro la missione de essere “una chiesa povera, missionaria e pasquale, a servizio della liberazione di tutta l’umanità e di ogni essere umano in tutte le sue dimensioni” (Medellin 5, 15).

3. In quei giorni, abbiamo imparato di nuovo a leggere la nostra fede e a viverla a partire dai principi che ci hanno insegnato Dom Oscar Romero, il padre assassinato Ellacurìa e tanti altri fratelli e sorelle che si fecero maestri e maestre nostre nella sequela di Gesù essi ci fanno vedere che dobbiamo vivere la fede dando attenzione e importanza alla realtà sociale, politica e culturale, osservata a partire dagli impoveriti.

4. A Medellin, la chiesa si è inserita nei processi di trasformazione sociale e politica, che attuano nel Continente. Non ci riposeremo finché non possiamo vivere un’economia a servizio del bene comune e di cura verso la Terra, Acqua e tutta la natura alla quale noi apparteniamo come figli e figlie.

5. In tutto il Continente, continua a interpellarci ciò che Medellin ha chiamato “violenza istituzionalizzata”. Fino ai nostri giorni, la società dominante non rispetta e nemmeno valorizza le comunità indigene di diverse etnie e delle loro culture ancestrali.

6. Ci siamo uniti alla lotta delle donne, che, in tutti paesi sono vittime di diversi tipi di violenza. In questi 50 anni abbiamo riconosciuto il contributo della teologia dei neri e degli afro discendenti di quelle dei nativi e, in modo speciale, la proposta modo speciale, la proposta fatta dalla teologia femminista di pensare una chiesa di fatto poggiante sulla fondamenta di un discepolato di uguali. Abbiamo assunto la causa della vittime di abusi sessuali, commessi contro bambini, adolescenti e contro donne e fratelli e sorelle della LGBT. È urgente cambiare la struttura patriarcale della nostra chiesa.

7. Sappiamo di massacri di giovani, specialmente poveri e in alcuni paesi le maggioranza nera, vittime del deterioramento delle condizioni di vita e della violenza urbana. Alcuni dei nostri teologi e teologhe giovani stanno seguendo in modo creativa queste lotte.

8. Le conquiste le nostre processi sociali e politici appartengono al popolo e meritano di essere difese a partire dalla basi.

9. Denunciamo la responsabilità dell’impero nord Americano che prosegue con la sua politica di destabilizzazione di governi che non si piegano le sue esigenze colonialiste. Noi continueremo a lottare contro le politiche xenofobe, razziste e disumane del presidente degli Stati Uniti contro i migranti specialmente, nostri fratelli e sorelle povere, che tentano di entrare passando dalla frontiera nord Americana.

10. La conferenza di Medellin ha proposto una chiesa profetica, a servizio della liberazione dei nostri popoli, a partire dall’opzione per i poveri. Oggi vogliamo impegnarci con progetto di una chiesa più solidale e più forte in permanente dialogo con l’umanità specialmente con movimenti sociali organizzati per cambiare il mondo.

11. Riconosciamo che come segnale dello Spirito la proposta di “vivere bene”, che abbiamo ricevuto dei popoli nativi del Continente. Comprendiamo che il “vivere bene” è il cammino di una società che previlegia il bene comune più di quello privato e prende sul serio i diritti della madre Terra e della Vita.

I zapatisti del sud del Mexico ci hanno insegnato: siamo un esercito di sognatori e sognatrici. Per questo siamo invincibili. Come disse Oscar Romero “sigamos fazendo o que possamos fazer, mas o importante é fazer”. In questa speranza incrollabile e adamantina la forza dello Spirito che si esprima nella forza dei poveri ci illumini e ci guidi sui sentieri del Regno.

Nota: tutti i presenti hanno sotto scritto un testo di appoggio a Papa Francesco davanti alle opposizioni e resistenze che sta soffrendo ultimamente da parte dei gruppi conservatori che non vogliono cambiare lo stile di vivere la fede cristiana nel mondo attuale profondamente conturbato.

Traduzione di Romano Baraglia e Lidia Arato