El gran conflicto en el siglo XXI: el acceso al agua potable?

Publico aquí una charla dada en la Universidad de Rosario, Argentina en 2010 por ocasión de la inauguración de la cátedra del agua. El texto es escrito en portuñol con los debidos errores para los cuales pedimos comprensión de los lectores y lectoras. El problema del agua en São Paulo y también en Rio, pero especialmente en el Semi-arido del Nordeste de Brasil nos obligan a repensar el problema del futuro del agua dulce en este siglo XXI.  Hay el riesgo de grandes conflictos entre los pueblos para garantizar el acceso a los fuentes de agua. Solamente con una gobernabilidad planetaria nos es posible evitar tales conflictos y la muerte de millones y millones de personas: Lboff

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Quiero empezar con una espléndida noticia, talvez la más importante que las Naciones Unidas han proclamado después de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. En 21 de júlio de 2010 la ONU en una sesión con todos los representantes de los pueblos, aprobó: “el agua potable y segura y el saneamiento básico constituyen un derecho humano esencial”.

Esta declaración cuya iniciativa partió del Presidente de Bolivia Evo Morales Ayma y apoyada por 35 paises, todos del Sur del mundo, fué aprobada con gran dificultad, por 124 votos en favor, 42 abstenciones y ningún voto contrario. Las naciones ricas como Estados Unidos, Canadá, Reino Unido, Rusia, Japón y toda la Comunidad Europea se opusieran duramente, a raiz de los intereses comerciales que sus empresas multinacionales tienen con el mercado del agua.

Esta deliberación decisiva para el futuro de la humanidad y para toda la comunidad de vida, practicmente fué silenciada por los medios de comunicación, por que contradice sus intereses materiales. Es verdad que no es todavia una resolución vinculante con valor jurídico lo que significa que las grandes empresas de privatización del agua continuarán con sus negocios, pero con una diferencia: ahora pueden ser combatidas y denunciadas como violadores de un derecho humano vital.

Tales denúncias cuentan con una legitimación inalienable, sustentada por el organo polîtico mas alto de la humanidad que es la ONU. Una vez establecido este derecho esencial, su destino es imponerse como una realidad que pertenece a todo Estado de Derecho y ofrece a los ciudadanos una fuerza de revindicación que nadie puede poner en cuestión ni negar. Por lo tanto, estamos de cara a un hecho de gran trascendencia para el futuro de todas las formas de vida que necesitan de agua para vivir, incluso la Madre Tierra, llamado el Planeta Azur.

  1. La situación del agua en el mundo

Antes de abordar el tema especifico, quiero presentar unos datos, seguramente, conocidos por muchos, sobre la situación del agua en el mundo.

Hay mucha agua. La Tierra está cubierta en un 70% de agua. Su cantidad permaneció constante en los ultimos 500 millones de años. Existe cerca de 1 mil y 360 millones de km cúbicos de agua en la Tierra. Si por hipótesis, tomáramos toda esta água y la distribuyeramos homogeneamente sobre la superficie terrestre, la Tierra como planeta se quedaria mergullada hasta tres km de profundidad.

Pero 97,5% del agua es salada y solamente 2,5% es agua dulce. Mas de dos tercios de esta agua dulce se halla en los polos, en las glaciares o en los altos de las montañas(69%) y las demas (29,9%) son aguas subterraneas en los acuíferos, 0,9% está en los humedales y 0,3% en los rios y lagos de donde sale el agua accesible al consumo humano. De estes 0,3%, el 70% se destinan a la agricultura, el 20% a la industria, el 10% al consumo domestico y el 5% para desendentación de los animales y otros seres que necesitan de agua.

El acceso es cada vez mas precario a raiz de la creciente desertificación, deflorestación y contaminación de los lagos, de los ríos y de las lluvias acidas. Saneamiento mal hecho, uso de detergentes no biodegradables, utilización abusiva de agro-toxicos contaminan los niveles freáticos; los efluentes industriales lanzados en los ríos producen envenenamiento y muerte a los organismos vivos y ponen en jaque la fragil y compleja cadena de la reproducción de la vida.

No obstante todo esto, el agua sigue abundante en el planeta pero con una muy mala gestión. La renovación de las aguas es de 43 mil km cubicos anuales, mientras el consumo humano es estimado em 5 mil km cubicos al año.

El gran problema es que el agua viene desigualmente distribuida : 60%  se halla solamente en 9 países, mientras 80 otros países enfrentan grave escasez. Poco menos de 1 mil millones de personas consonmen el 86% del agua existente mientras que casi 2 mil millones viven en zonas con escasez de agua y 3 mil millones no tienen agua corriente a menos de 1 km de distancia. El consumo es tambien muy desigual: un africano utiliza 10 litros al dia, un europeo occidental, 150 y un norteamericano 425.

Se prevee que en 2020 seran 3 mil millones con insuficiencia de de agua y 2 mil millones sin saneamiento basico, ocasionando 85% de las enfermedades. Según la FAO presumese que en 2035 cerca de 5 mil millones de personas seran gravemente afectadas por la crisis del agua potable.

Afirma una gran especialista del agua, la canadiense Maude Barlow en su libro Agua: pacto azul (2009):” La población global triplicó en el siglo XX pero el consumo de agua aumentó siete veces. En 2050, quando tendremos 3 mil millones de personas más, necesitaremos de 80% de mas agua solamente para la alimentación. Y no sabemos de donde vendrá esta agua”(p.17).

Brasil comparece como la potencia natural del agua, con 13% de toda agua dulce del mundo con 5,4 trillones de metros cubicos, a pesar de que esté desigualmente distribuida. Lo peor es que 46% de nuestra agua dulce es desperdiciada, lo suficiente para abastecer toda Francia, Belgica, Suiza y el Norte de Italia. Nos hace absolutamente falta de una responsable cultura del agua.

Ninguna cuestión hoy es mas importante que esta del agua. Dependemos menos del desarrollo económico y tecnológico do que de los bienes y servicios naturales básicos que garantizan la vida en sus multiplas formas y consecuentemente nuestro propio futuro. Entre estes bienes el agua es el principal.

El agua se está transformando en un factor de instabilidad planetaria. Puede provocar guerras de gran devastación para abrir camino a las fuentes de agua potable, especialmente en el Oriente Medio, en el Sur de Asia, en Australia y en varios países de Africa.

Por otra parte, puede propiciar gran solidaridad y cooperación entre todos los pueblos. Se hace cada vez mas fuerte el clamor por un pacto social mundial alrededor del tema “agua”.

Como respuesta a este clamor se creó el FAMA – el Forum Alternativo Mundial del Agua – ya en marzo de 2003 en Florencia, Italia. Junto a este intento se piensa crear la Auctoridad Mundial del Agua, una instancia de gobierno, público, cooperativo y solidario a nivel de las grandes cuencas hídricas internacionales buscando una distribución más equitativa del agua según las demandas regionales.

Paralelamente se está urdiendo un Contrato Mundial del Agua. Seria un contrato social mundial ao rededor de lo que efectivamente nos puede unir, ya que nadie puede vivir sin agua. De esta forma, estaria garantizada la cadena de la vida, indisolublemente ligada a la existencia del agua.

Hay que garantizar a todos, al menos 50 litros de agua potable y sana. Este contrato pone una exigencia clara a los Gobiernos y a las empresas de no llevar el agua a los mercados, ni considerarla simplemente com una mercancia.

Hay que incentivar la cooperación de todo tipo para impedir que tantos mueran en consecuencia de la escasez de agua o de aguas maltratadas. Diariamente mueren 6 mil niños y niñas estrctamente de sed. Los medios nada refieren sobre esta tragédia. Pero esto equivale a 10 aviones Boeing que caen diariamente en el Oceano con la muerte de todos los pasajeros. Esto si sería un gran noticia de conmoción mundial. Igualmente se podria evitar que 18 millones de de niños y niñas dejen de frecuentar la escuela por que son obligados a buscar agua a 5-10 km de distancia.

  1. Las crisis estructurales del siglo XXI

Después de esta larga introducción, vamos abordar la problable situación del agua en el siglo XXI. Como será nuestro siglo, es un enigma.

Vale recordar la advertencia del grande historiador Eric Hobsbawn en la ultima frase de su conocido libro La era de los extremos( 1995):”Nuestro mundo corre el riesgo de explosión y de implosión. Tiene que cambiar. No sabemos hacia adonde estamos yendo. Si la humanidad quiere tener um futuro recognocible, no puede ser por la prolongación del pasado o del presente. Si vamos tentar construir el tercer milenio sobre esta base, fracasaremos. El precio de nuestro fracaso, o sea, la alternativa para el cambio de la sociedad, es la oscuridad”(p.562).

Para equilibrar este escenario dramático, cito Jacques Attali, consejero de Mitterand y de Sarkozy en su libro Una breve historia del futuro (2008). El prevee la derrocada del hiperimperio, después la balcanización del mundo con conflictos regionales que demandan la superación de la hiperviolencia y finalmente de cara a la autodestrucción del ser humano vendrá el triunfo, dentro del siglo XXI, de la hiperdemocracia planetaria, con una Tierra hospitalaria para todos los pasajeros de la nave espacial de la vida (p.219).

De todas las formas, veo que nos encontramos dentro de una inmensa crisis de civilización que contiene riesgos pero tambien nuevas oportunidades. Todo va a depender de como vamos a enfrentar tres crisis que me parecen estructurales y que afectarán directamente el agua: la crisis del sistema-Terra, a creciente crisis social mundial y la crisis provocada por el calientamiento global. Para una de estas crisis, unas pocas palabras.

El dia 23 de septiembre de 2008, una semana después de haber estallado la crisis economico-financiera, se constató el ultrapasaje de la Tierra. Este dia fue llamado de The Earth Overshoot Day. (el dia del ultrapasaje de la Tierra). Los datos de los que acompañan el estado del planeta, nos confirman que la Tierra ultrapasó en 30% su capacidad de auto-regeneración. Después de siglos de sistemática explotación de sus bienes y servicios, ya no consigue por si misma, reahacerse. Entró en un proceso de caos que está afectando los principales ecosistemas, disminuyendo la biodiversidad, aumentando la desertificación de tierras cultivables, haciendo desaparecer mananciales a raiz de la creciente deflorestación. Si quisiéramos universalizar el bien estar de los paises ricos para toda la humanidad, necesitaríamos de 3 Tierras iguales a esta que tenemos.

Esto significa que ya no podemos seguir con el sistema de produccion y consumo implantado en todo el mundo, por que la Tierra ya no aguanta. Es un planeta pequeño, viejo y con biens limitados. No soporta un proyecto de crecimiento ilimitado. Ahora empezó el tiempo del mundo finito. Y tenemos que adecuarnos a esta finitud. La gran cuestión ahora no es como salvar el sistema economico-financiero sino como proteger el planeta e salvar la vida amenazada y como la economia puede ayudarnos en esta tarea urgente.

De la crisis social mundial ya conocemos los datos. Es consecuencia de un modo de producción que crea inmensa riqueza, de una parte, a costa de una grande degradación de la naturaleza y de la creación de una perversa injusticia social, por otra. Los 20% mas ricos consomen 82,4% de todas las riquezas de la Tierra mientras los 20% más pobres tienen que contentarse con 1,6% de estas riquezas. La reciente crisis economica-financiera elevó el número de pobres de 860 millones para un mil milón y 20 millones. Dentro de años, dicen los expertos de la FAO, tendremos entre 150-200 millones de refugiados climáticos que van a crear incomensurables problemas políticos.

La crisis del calientamiento global: no estamos yendo al encuentro del calientamiento. Ya estamos dentro de él. La rueda ya empezó a girar y no hay como pararla. Solo podemos disminuirle la velocidad, adaptandonos a la nueva situación y mitigando sus efectos dañinos. Ese calentamiento es más que una fase de la geofisica de la Tierra que siempre existió. En su mayor parte es consecuencia de la actividad humana irresponsable que intentó dominar la naturaleza aplicandole extrema violencia. Con la acumulación de dioxido de carbono ya realizada y el metano que es 23 veces más agresivo que el CO2 la fiebre de la Tierra va a subir 2 grados Celsius. Esto va afectar la biodiversidad y generar los eventos extremos. Si no hacemos lo suficiente de forma coordenada y global, ocurrirá con gran probabilidad el calientamiento abrupto El clima en meados del siglo o hasta antes, puede llegar a 4-6 grados Celsius, como ha advertido la Comunidad Cientifica norteamericana. Con esta temperatura, ninguna forma de vida que hoy conocemos. puede subsistir, incluso la vida humana.

Nunca la humanidad se ha confrontado con tal urgencia que puede significar su desaparecimiento. O superamos el individualismo crónico de nuestra cultura rumbo a la cooperación de todos, o entonces vamos al encuentro de lo peor, del camino ya percorrido por los dinosaurios.

Para superar las tres crisis necesitamos de cambiar de paradigma civilizatorio. Como afirma la Carta de la Tierra, “tenemos que inaugurar un nuevo comienzo con cambios en la mente y en lo corazón”.

Si el paradigma imperante de los ultimos siglos era la dominación, ahora tiene que prevalecer el paradigma del cuidado . El cuidado es una relación amorosa y respectuosa con la Madre Tierra. Cura la heridas pasadas y previne las futuras. La producción se hará, no para la acumulación, sino para la sustentación de toda la vida, respectando los limites de cada ecosistema y los ritmos de la naturaleza, con gran sentido de equidad y de solidaridad para con las futuras generaciones a quienes pertenece tambien la Tierra.

  1. El agua en el siglo XXI

Todas las tres crisis afectan directamente el agua con los datos que hemos referido anteriormente. Talvez el calientamiento global tendrá consecuencias catastroficas sobre su suplimiento a gran parte de la población mundial. Si se produce, como preveen algunos expertos, el cruce entre el calientamiento global y la escasez de agua potable, poderán ocurrir pérdidas graves de consechas necesarias para la alimentación de millones de personas. El hambre aumentará de forma amenazadora.

Con referencia al agua se traba, en este momento, un gran debate que se presenta con los seguientes terminos:

El agua es fuente de vida o fuente de lucro? El agua es un bien natural, vital, común e insubstituible o un recurso hidrico que debe ser tratado como una mercancia?

Aquí se confrontan dos visiones del agua: una ecosistémica y otra mercadológica.

Empezemos por la mercadológica. Ella se inscribe dentro de la lógica de la actual sociedad que ha puesto lo económico como el eje estructurador de toda la vida social esvaciando la política y enviando al limbo la ética. De una economia de mercado hemos pasado hacia una sociedad de mercado, lo que Karl Polaniy llama “la Gran Transformación”. Todo es hecho mercancia y con todo se puede lucrar. El agua es vista como un recurso que, por ser escazo, gana más y más precio.

Se verifica una veloz correra mundial para la privatización del agua. Surgieron “los señores del agua” como las grandes empresas: las francesas Vivendi, Suex-Lyonnaise, la alemana RWE, la inglesa Thames Water y la americana Bechtel y United Utilities. Estan fuertemente presentes con la comercialización de agua mineral, la Nestlé, la Coca-Cola y la Danone. El mercado del agua involucra mas de 100 mil millones de dolares.

La ultima frontera en el proceso de privatización es el agua. Esta privatización obedece a la logica imperial. Sin agua no hay vida. Quien controla el agua, controla la vida. Y quien controla la vida detiene el poder. Pero el agua no puede ser un bien económico como cualquier otro. Está tan conectada con la vida, que es vida. Y la vida no puede ser transformada en mercancia y puesta en la especulación de los mercados. El agua contiene otras dimensiones antropologicas, culturales, simbólicas y espirituales que la hacen preciosa y cargada de valores, que en si, no tienen precio. La vida es más que recurso, es un bien insubsituible.

Por eso se hace urgente la otra visión del agua, la ecosistémica, que afirma el agua como un bien natural, común a toda la biosfera, esencial para la vida de todos los organismos vivos y insubstituible. Hay que considerar el agua dentro del ecosistema general, el sistema-Tierra que es compuesta en gran parte por agua (70%) y después con los sistemas particulares, como de los ríos, de los lagos y de las humedades bien como con el sistema-florestas y el sistema-climas sin los cuales el agua no existe. No es suficiente garantizar la calidad fisico-química del agua, sino su dimensión biológica y antropológica que se inserta dentro de una visión más amplia de la ecologia, como ecologia social, mental y integral.

Aquí nos ayuda enormemente la declaración de la ONU de que el acceso al agua y al saneamiento basico constituye un derecho humano fundamental. Es un arma que disponemos para enfrentar a los “señores del agua” que no visan compartir nada, ni alimentar la cooperación y la compasión hacia los que sufren graves insuficiencias de este bien esencial, sino solo ganar y acumular.

Importa tambien reconocer que las dos visiones, por mas que se contrapongan mantienen cierta relación. El agua es un derecho humano esencial y el poder publico, asociado con organizaciones de la sociedad, debe garantizar el acceso suficiente para todos.

Pero como el agua es un bien escazo y demanda una compleja estructura de captación, conservación, tratamiento y distribución, implica una inegable dimensión económica. Esta, entre tanto, no puede prevalecer sobre la otra, del derecho esencial, al reves, debe facilitar su implementación. Las eventuales ganancias deben estar concordes con la naturaleza común e insubstituible del agua.

  1. Una revolucion del agua

La gravedad de las crisis que se avoluman, estan amenazando la vida humana y de toda la comunidade de vida. Defender el agua es garantizar el derecho a la vida para todos. Para eso se necesita de una verdadera revolución. Talvez la gran revolución del siglo XXI sea la revolución del agua dulce y sana. Como todos somos ecointerdependientes, todos estamos involucrados en esta revolución, caso contrário, destruiremos el futuro común.

Para este propósito, antes de todo, hay que reconocer el agua como património común de la biosfera y de la humanidad y la condición para la permanencia de la Tierra como Gaia, como un superorganismo vivo.

Para que el acceso sea efectivo, se hace urgente articular las sociedades a nivel local, nacional e internacional en la forma de una geosociedad con una corresponsabilidad colectiva. Esta comunidad humana global presupone el despertar de la conciencia etica y espiritual para la cooperacion universal y para el cuidado atento a todo el circuito hidrológico. Este despertar debe perpasar todas las instancias sociales, las comunidades, las escuelas, los medios de comunicación, las artes, las religiones y las instituciones generadores de sentido.Especialmente para las religiones es el agua uno de los simbolos más fuertes y universales de la vida, de la purificación de la vida humana y de la realidad divina que es un fuente de donde brota agua viva para la eternidad del destino humano.

Como paises latinoamericanos que tenemos, por lo general, gran disponibilidad de agua, tenemos que abrirnos a las demandas mundiales de los que necesitan agua. Junto con un Hambre Zero Universal, importa añadir una Sed Zero Universal. Agua es comida, por que no hay alimento que no contenga agua ni asimilación del alimento sin la ayuda del agua. Ambos, comida y agua, significan salud, ciudadania, democracia participativa. Ambas buscan el mismo fin: la vida y la vitalidad de las personas y de todos nuestros compañeros y compañeras de la comuidad de vida terrenal. Aquí está la grande y verdadera revolución posible y necesaria, la revolución del agua. Queremos ser atores en esta revolución y no solamente espectadores y beneficiarios.

Literatura minima

Agudo, P.A., Crisis global del agua: valores y derechos en juego. Cuadernos Cristianismo y Justicia, n. 168, Barcelona 2010.

Ball, P., Life’s matrix: a biography of water, Farrar/Strauss e  Giroux, N.Iork 2000.

Barlow, M., Blue gold –The global water crisis and the  commodification of the world’s water supply, San Francisco, IFG 1999.

Barros, M., O Espírito vem pelas águas, E. Loyola, São Paulo 2003.

Beozzo, J., Agua é vida. Dom de Deus e responsabilidade humana, CESEP/Paulus, São Paulo 2003.

Bougerra, M.L., As batalhas da água. Por um bem comum da  humanidade. Vozes, Petrópolis 2004.

Clarke, R., Wasser. Die politische, wirtschatliche und ökologische  Katasttrophe- und wie sie bewältigt werden kann. Piper, München 1991.

Infanti, L. M., Danos hoy el agua de cada dia. Carta Pastoral, Aysén 2008.

Petrella, R., L’eau, bien commun de l’humanité, Labor et Fides,  Bruxelles 1999.

Petrella, R., O manifesto da água. Argumentos para um contrato mundial, Vozes, Petrópolis, 2002.

Rebouças, A. et alii, Aguas doces no Brasil. Capital ecológico, Uso e Conservação, Escrituras Editora, São Paulo 2002.

Vasey, C., L’eau: source vitale de votre santé. Les méfaits de la déshydrataation, Jouvence, Genève 2002.

 

*Leonardo Boff, teólogo, filósofo y escritor, representante de la Iniciativa Mundial “Carta de la Tierra” y portador del prémio alternativo de la paz 2001 por el Parlamento sueco.   

 

 

 

 

 

 

 

 

The meaning of bioeconomy or ecodevelopment

The current presidential elections have brought to the fore the question of development, a classic theme of the globalized macroeconomy. Either from ignorance or because the candidates realized that they would have to change everything, there was no mention of such crucial themes as the threats to life and our civilization, that could be destroyed by nuclear, chemical and biological processes, or by the planet’s ever increasing, eventually abrupt, warming, that, as many scientists suggest, would destroy much of the life we know, and could endanger the human species itself. As the Earthcharter puts it: «our common destiny calls us to a new beginning». No one has had that type of daring, not even Marina Silva, who brought up –to her great credit– the sustainability paradigm.

What we can say with certainty is that we cannot continue the way we are going. The price of our survival will be a radical change in the way we inhabit the Earth. The proposal of eco-development or a bio-economy, as Ladislau Dowbor and Ignacy Sachs, among others, suggest, encourages us to head in that direction.

One of the first to see the intrinsic relationship between the economy and biology was the Romanian economist and mathematician Nicholas Georgescu Roegen (1906-1994). Contrary to dominant thinking, this author, already in the 1960s, called attention to insustainability of growth, given the limits of Earth’s goods and services. He started talking about «economic reduction, for environmental sustainability and social equity» (www.degrowth.net). That reduction, better called, “growth”, means reducing quantitative growth in favor of the qualitative, in the sense of preserving the goods and services that future generations will require. In reality, the bioeconomy is a subsystem of nature’s system, always limited, and, therefore, it requires constant care by humans. Economics must obey and follow nature’s levels of preservation and regeneration (see Roegen’s theses in the 28/10/2011 IHU interview of Andrei Cechin).

A similar model, called ecodevelopment and bioeconomy is being proposed by, among others, the afore-mentioned PUC-SP professor of economics, Ladislau Dowbor, whose thinking is in line with that of another economist, Ignacy Sachs, a Pole, who for love became a naturalized Frenchman and Brazilian. Sachs came to Brazil in 1941, worked here for several years and now maintains a center for Brazilian studies at the University of Paris. He is an economist who by 1980 awoke to the ecological question, and is possibly the first to frame his reflections in the anthropocene context. That is, in the context of the strong pressure human activities place on the ecosystems and planet Earth as a whole, to the point of causing the Earth to lose her systemic equilibrium, which is manifested in extreme events. The anthropocene, then, would inaugurate a new geological era, with humans as a global risk factor, like a dangerously low and devastating meteor. Sachs takes into account that new data in the ecological-social discourse.

Dowbor’s and Sachs’ analysis combines economics, ecology, justice and social inclusion. Hence is born a concept of possible sustainability, still within the limitations imposed by the dominant mode of production, industrialist, consumerist, individualist, predatorory and polluting.

Both men are convinced that an acceptable sustainability will not be reached absent a sensible lessening of social inequalities, the incorporation of the citizenry as a popular participant in the democratic play, respect for cultural differences, the introduction of ethical values of respect for all life and permanent caring for the environment. If these requirements are fulfilled, the conditions for sustainable eco-development would be created.

Sustainability demands a certain social equity, this is, «a leveling of rich and poor countries» and a more or less homogeneous distribution of the costs and benefits of development. That way, for example, the poorest countries have a greater right to increase their ecological footprint (their need for land, water, nutrients and energy), to fulfill their requirements, while the richer countries must reduce theirs, or bring it under control. It is not about assuming the mistaken thesis of negative growth, but of finding a different path for development, decarbonizing production, reducing environmental impact and encouraging the application of intangible values such as generosity, cooperation, solidarity and compassion. Dowbor and Sachs emphatically repeat that solidarity is an essential aspect of the human condition, and the cruel individualism we are witnessing at present, an expression of the limitless competition and accumulative greed, resulting in a cancer that destroys the bonds of coexistence, making society fatally unsustainable.

They gave us the beautiful expression, «biocivilización», a civilization that gives centrality to life, to the Earth, to the ecosystems and to each and every person. From it arose the lovely saying, «The Earth of the Good Hope» (See, Ecodevelopment: to grow without destroying, [Ecodesarrollo: crecer sin destruir. 1986] and the interview in Carta Maior, 8/29/2011).

This proposal appears to be one of the most sensible and responsible ways of confronting the dangers facing the planet and the future of the human species. Dowbor’s and Sachs’ proposal; (http://dowbor.org) deserves to be considered because it shows great functionality and viability.
Free translation from the Spanish sent by
Melina Alfaro, volar@fibertel.com.ar,
done at REFUGIO DEL RIO GRANDE, Texas, EE.UU.

A urgência de refundar a ética e a moral

Uma das demandas maiores atualmente nos grupos, nas escolas, nas universidades, nas empresas, nos seminários de distinta ordem é a questão da ética. As solicitações que mais recebo são exatamente para abordar este tema.

Hoje ele é especialmente difícil, pois não podemos impor a toda a humanidade a ética elaborada pelo Ocidente na esteira dos grandes mestres como Aristóteles, Tomás de Aquino, Kant e Habermas. No encontro das culturas pela globalização somos confrontados com outros paradigmas de ética. Como encontrar para além das diversidades, um consenso ético mínimo, válido para todos? A saída é buscar na própria essência humana, da qual todos são portadores, o seu fundamento: como nos devemos nos relacionar entre nós seres pessoais e sociais, com a natureza e com a Mãe Terra. A ética é da ordem prática, embora se embase numa visão teoricamente bem fundada. Se não agirmos nos limites de um consenso mínimo em questões éticas, podemos produzir catástrofes sócio-ambientais de magnitude nunca antes vista.

Vale a observação do apreciado psicanalista norte-americano Rollo May que escreveu:”Na atual confusão de episódios racionalistas e técnicos perdemos de vista e nos despreocupamos do ser humano; precisamos agora voltar humildemente ao simples cuidado; creio, muitas vezes, que somente o cuidado nos permite resistir ao cinismo e à apatia que são as doenças psicológicas do nosso tempo”(Eros e Repressão, Vozes 1973 p. 318, toda a parte 318-340).

Tenho me dedicado intensamente ao tema do cuidado (Saber Cuidar,1999; O cuidado necessáro, 2013 pela Vozes). Segundo o famoso mito do escravo romano Higino sobre o cuidado, o deus Cuidado teve a feliz ideia de fazer um boneco no formato de um ser humano. Chamou Jupiter para lhe infundir espírito, o que foi feito. Quando este quis impor-lhe um nome, se levantou a deusa Terra dizendo que a tal figura foi feita com o seu material e assim teria mais direito de dar-lhe um nome. Não se chegou a nenhum acordo. Saturno, o pais dos deuses, foi invocado e ele decidiu a questão chamando-o de homem que vem de húmus, terra fértil. E ordenou ao deus Cuidado: “você que teve a ideia, cuidará do ser humano por todos os dias de sua vida”. Pelo que se vê, a concepção do ser humano como composto de espírito e de corpo não é originária. O mito diz:”O cuidado foi o primeiro que moldou o ser humano”.

O cuidado, portanto, é um a priorii ontológico, explicando: está na origem da existência do ser humano. Essa origem não deve ser entendida temporalmente, mas filosoficamente, como a fonte de onde permanentemente brota a existência do ser humano. Temos a ver com uma energia amorosa que jorra ininterrruptamente, em cada momento e em cada circunstância. Sem o cuidado o ser humano continuaria uma porção de argila como qualquer outra à margem do rio, ou um espírito angelical desencarnado e fora do tempo histórico.

Quando se diz que o deus Cuidado moldou, por primero, o ser humano visa-se a enfatizar que ele empenhou nisso dedicação, amor, ternura, sentimento e coração. Com isso assumiu a responsabilidade de fazer com que estas virtudes constituissem a natureza do ser humano, sem as quais perderia sua estatura humana. O cuidado deve se transformar em carne e sangue de nossa existência.

O próprio universo se rege pelo cuidado. Se nos primeiros momentos após o big bang não tivesse havido um sutilíssimo cuidado de as energias fundamentais se equilibrararem adequadamente, não teriam surgido a matéria, as galáxias, o Sol, a Terra e nós mesmos. Todos nós somos filhos e filhas do cuidado. Se nossas mães não tivessem tido infinito cuidado em nos acolher e alimentar, não saberíamos como deixar o berço e buscar nosso alimento. Morreríamos em pouco tempo.

Tudo o que cuidamos também amamos e tudo o que amamos também cuidamos.

Junto com o cuidado nasce naturalmente a responsabilidade, outro princípio fundador da ética universal. Ser responsável é cuidar que nossas ações não sejam maléficas para nós e para os outros mas, ao contrário, sejam benéficas e promovam a vida.

Tudo precisa ser cuidado. Caso contrário se deteriora e lentamente desaparece. O cuidado é maior força que se opõe à entropia universal: faz as coisas durarem muito mais tempo.

Como somos seres sociais, não vivemos mas convivemos, precisamos da colaboração de todos para que o cuidado e a responsabilidade se tornem forças plasmadores do ser humano. Quando nossos ancestrais antropoides iam em busca de alimento, não o comiam logo como fazem, geralmente, os animais. Colhiam-no e o levavam ao grupo e cooperativa e solidariemanete comiam juntos, começando pelos mais jovens e os idosos e em seguida os demais. Foi essa cooperação que nos permitiu dar o salto da animalidade para a humanidade. O que foi verdadeiro ontem, continua sendo verdadeiro também hoje. É o que mais nos falta no mundo que se rege mais pela competição do que pela cooperação. Por isso somos insensíveis face ao sofrimento de milhões e mihões de pessoas e deixamos de cuidar e de nos responsabilizar pelo futuro comum, de nossa espécie e da vida no planeta Terra.

Importa reinventar esse consenso mínimo ao redor desses princípios e valores se quisermos garantir nossa sobrevivência e de nossa civilização.

Voto contra o retrocesso: Maria Rita Kehl

Maria Rita Kehl psicanalista e escritora, mulher de extraordinária inteligência, sempre sensível às questões éticas, pertence à Comissão da Verdade. Publicamos aqui seu artigo aparecido na Folha de São Paulo como aparece abaixo. Seu voto é urdido de razões e argumentos e de um profundo sentido ético. Que ele possa iluminar aqueles que ainda buscam uma decisão fundada em boas razões. LBoff
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Voto em Dilma porque me envergonha a desigualdade social. Como pudemos viver em um país rico onde parte da população passava fome?

A presidenta Dilma Rousseff criou a Comissão Nacional da Verdade (CNV). Em maio de 2012, a primeira presidenta do Brasil, ex-presa política torturada, conseguiu aprovar no Congresso a criação da CNV. Entre os países latino-americanos que sofreram ditaduras, fomos o último a criar uma comissão da verdade.
Antes tarde do que nunca. Ainda que os militares remanescentes do estado de exceção não cooperem com nossas investigações. Ainda que adeptos da linha-dura, hoje na reserva, recusem “colaborar com o inimigo” (todos nós) –e não revelem o paradeiro dos cerca de 150 desaparecidos políticos (sem contar indígenas e camponeses).

Ainda assim, o trabalho da CNV representa um avanço efetivo na consolidação da nossa democracia.
Avanço que exige, ainda, a erradicação da continuada prática de violência de agentes do Estado contra cidadãos detidos. A presidenta criou o Sistema Nacional de Prevenção e Combate à Tortura, que começará a atuar para coibir os maus tratos a pessoas detidas em presídios, delegacias e hospitais psiquiátricos.
Nosso atraso em termos de direitos humanos, além de envergonhar o país, multiplica a insegurança na sociedade inteira. Já se comprovou que a violência da criminalidade no Brasil é diretamente proporcional à violência das PMs e de outros agentes de segurança contra os cidadãos.

Voto em Dilma Rousseff porque tenho vergonha de nossa desigualdade social. Nunca compreendi como se podia viver com tranquilidade em um país rico onde parte da população passava fome. Problema que, aliás, foi reconhecido como extinto em função dos programas sociais dos governos Lula e Dilma. Iniciados por FHC, sim, mas por que, então, eleitores do PSDB ainda desqualificam o programa Bolsa Família como “Bolsa Esmola”?

Não faltam notícias sobre municípios onde a entrada dessa renda mínima impulsionou a economia local nem sobre cidadãos que cancelaram sua inscrição para recebimento da bolsa tão logo conseguiram ganhar o suficiente para seu sustento.

Depois das gestões Lula e Dilma, a vulnerabilidade dos mais pobres diminuiu em função da expansão de seus direitos. Voto pela continuação do Bolsa Família, do programa Luz para Todos, do Minha Casa, Minha Vida, maior programa de habitação popular já criado no Brasil. Voto também por uma política econômica que, em tempos de crise do capitalismo internacional, preservou o valor dos salários e o pleno emprego.
Os governos de Lula e de Dilma impulsionaram o acesso dos jovens às universidades no país e no exterior. Proporcionaram atendimento médico gratuito em cidades afastadas dos grandes centros.

Suponho que a maioria da classe médica tenha se envergonhado das vaias contra os cubanos contratados com transparência pelo Ministério da Saúde. Afinal, os brasileiros sempre acharam chique a importação de tecnologia. Ninguém vaiou a participação da Alstom, hoje suspeita de corrupção, nas obras de ampliação do Metrô de São Paulo.

Por fim, voto em Dilma pela continuação do combate à corrupção em todos os níveis, inclusive os que atingem setores de seu governo. Desde o governo Lula, a Polícia Federal investiga com transparência crimes de colarinho branco, sem poupar autoridades, empresários e ministros. Melhor o risco de penas injustas, como no caso de alguns mensaleiros, do que a impunidade.

Do outro lado: onde foram parar as investigações de corrupção no Metrô paulista, no mensalão mineiro, as denúncias sobre o aeroporto em Cláudio (MG) e o helicóptero dos Perrella que transportava cocaína?
Por que os paulistas não foram informados, até a reeleição do governador Alckmin, da calamidade pública na gestão da água que, desde 2012, era mantida em segredo entre governo e acionistas da Sabesp?
Sei que a erradicação da corrupção depende da independência dos meios de comunicação. Voto na candidata que não tem a grande mídia a seu favor.

MARIA RITA KEHL, 62, psicanalista, é integrante da Comissão Nacional da Verdade. É autora de “O Tempo e o Cão – A Atualidade das Depressões” (Boitempo) e de “Ressentimento” (Casa do Psicólogo)
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