Ante el nuevo gobierno de ultra derecha que San Jorge nos socorra

Ante el nuevo gobierno de ultraderecha, furioso y perseguidor, que está tocando ya derechos fundamentales de los ciudadanos, especialmente los salarios, y de los de otra condición sexual, necesitamos unir nuestras fuerzas de resistencia y de crítica, por un imperativo ético, de salvaguardia de la democracia y de los commons que pertenecen al pueblo brasileño.

Además de este esfuerzo cívico, necesitamos la ayuda del santo preferido de los cariocas, que es San Jorge. Su historia legendaria nos puede dar ánimo y fortaleza.

Un dragón terrible amenazaba una pequeña ciudad del Norte de África. Exigía vidas humanas escogidas por sorteo. Cierto día, la suerte cayó sobre la hija del rey. Vestida de novia fue al encuentro de la muerte. Y he aquí que aparece San Jorge con su caballo blanco y su larga lanza. Hiere al dragón y lo domina. Le amarra la boca con el cinturón de la princesa y lo conduce, manso como un cordero, hasta el centro de la ciudad.

Necesitamos interpretar esta leyenda pues puede mejorar nuestra conciencia sobre lo que somos realmente. Sigo aquí las reflexiones de la psicología analítica de C. G. Jung y especialmente de su discípulo preferido Erik Neumann (cf. A história da origem da consciência, Cultrix 1990). Según él, el dragón que atemorizaba y el caballero heroico son dos dimensiones del mismo ser humano. El dragón en nosotros es nuestro inconsciente, nuestra ancestralidad oscura, nuestras sombras, nuestras rabias y odios. De este trasfondo irrumpieron hacia la luz la conciencia, la independencia del ego y nuestra capacidad de amar y de convivir humanamente, representados por San Jorge. Por eso en algunas iconografías, especialmente en una de Cataluña (es su patrono), así como en la del brasileiro Rogério Fernandes, el dragón aparece envolviendo todo el cuerpo del caballero San Jorge.

Somos esta contradicción viva: tenemos la parte San Jorge y la parte dragón dentro de nosotros. El desafío de la vida que siempre nos acompaña y nunca tiene un fin definitivo es que San Jorge mantenga sometido al dragón. No se trata de matarlo sino de domesticarlo y quitarle la ferocidad.

El pueblo siente la necesidad de un santo guerrero y vencedor, como se mostró en la novela “Salve Jorge” cuyo script fue hecho por una gran devota del santo, Malga di Paulo. San Jorge salva a las mujeres prostituidas contra el dragón del tráfico internacional de mujeres.

Lo que hemos estado presenciando últimamente en Brasil, especialmente durante la campaña electoral, y ahora, infelizmente, en el actual gobierno es la irrupción del dragón. Él amenazaba a todos y cobraba sacrificios. Aquí él actuó sin ataduras y se expresó mediante todo tipo de violencia verbal e incluso física contra homoafectivos, indígenas, opositores y mujeres. Como ya escribimos en este lugar, es la emergencia de la dimensión perversa de nuestra “cordialidad” que, según Sérgio Buarque de Holanda, puede manifestarse también mediante el odio y la enemistad. Ella estaba y está siempre presente dentro de nosotros. Pero en la condición psico-social-política que se ha creado puede salir de la oscuridad y manifestarse destructivamente.

Delante del dragón que ganó visibilidad ¿qué vamos a hacer? Tenemos que despertar al San Jorge que está dentro de nosotros. Él venció siempre al dragón. Vamos a usar las armas que ellos no pueden usar. A las discriminaciones responderemos con la inclusión de todos indistintamente. Al odio diseminado contra opositores, responderemos con amorosidad y compasión. A la creación de chivos expiatorios, responderemos con la defensa de los inocentemente marginados e injustamente condenados. A las mentiras y a las visones fantasiosas que nos quieren llevar a la Edad Media, responderemos con la fuerza de los hechos y haciendo valer el sentido de la contemporaneidad.

Hay que vencer el mal con el bien. No reenvidar con los métodos e ideologías esdrújulas que se presentan pretendiendo no tener ideología. Lo que en verdad más tienen los miembros del partido y varios ministros es una extraña ideología de hacer sonreír de tan baja, anticuada y ridícula.

En este afán, hacemos nuestra la oración popular: “Andaré vestido y armado con las armas de San Jorge para que mis enemigos, teniendo pies no me alcancen, teniendo manos, no me agarren y teniendo ojos no me vean… Que mis enemigos sean humildes y sumisos a Vos. Amén”.

*Leonardo Boff es teólogo y coordinador de la traducción de la obra completa de C.G.Jung en la editorial Vozes.

Traducción de Mª José Gavito Milano

 

2019: VOLO CIECO VERSO L’IGNOTO?

Gli ultimi anni sono stati tormentati nel nostro paese. E’ successo l’impeachment della Presidenta Dilma Rousseff, accuse serie di corruzione al suo successore, il Presidente Temer, operazione devastante del Lava-Jato con applicazione rigorosa del lawfare e la prigione di Lula il più grande leader popolare per un processo chiaramente senza parzialità e sprovvisto di prove materiali, criticate dai più famosi giuristi nazionali e internazionali.

Clamorosa è stata la campagna presidenziale segnata da utilizzazione massiccia dei media sociali con milioni di false notizie, bugie e calunnie da tutti i lati. In una orchestrazione ancora più marcata è stato eletto Bolsonaro un ex capitano dell’esercito dell’estrema destra fondamentalista religioso e esplicitamente omofobico. I suoi discorsi violenti se concretizzati metteranno a rischio la democrazia e il patto sociale disegnato a fatica dalla Costituzione del 1988. Mai si è visto nel nostro paese irrompere dell’odio della rabbia e delle parole di basso livello, in una parola, dalla dimensione oscura e perversa della cordialità brasiliana secondo Sergio Buarque de Holanda.

In uno stato di diritto democratico, una vittoria elettorale deve essere accettata da tutti, qualunque siano le critiche che dovessimo fare da posizioni politiche assunte.

Il candidato vincitore non ha proposto nessun progetto globale per il Brasile. Subito si è rivelato realmente sprovveduto per assumere la più alta responsabilità sul destino di un paese continentale e complesso come il nostro. Ha scaricato questo fardello passandolo ai suoi ministri molti dei quali sono militari. Alcuni civili rivelano un oscurantismo intellettuale evidente da causare spavento persino all’estero.

Tutto sembra indicare che siamo in un volo cieco verso l’incerto. Tutto può succedere.

Che posizione prendere? prima di tutto fare una opzione di compromesso e patriottica a favore del Brasile. Il Brasile è tutto, i partiti vincitori e vinti sono soltanto delle parti. Dobbiamo tutti costruire il tutto per tutti.

Davanti al Brasile abbiamo bisogno di dimenticare le querele del passato e guardare in avanti e molto lontano. Dobbiamo sentirci come pesci che risalgono il fiume. Anche se nuotiamo contro corrente, avanzeremo come loro per produrre vita. Come diceva J.F. Kennedy in un discorso inaugurale nel 1963 “nessuna sfida va al di là della capacità creatrice dell’essere umano”.

Per essere creatori è importante coltivare la speranza come principio che va oltre la virtù, nel senso che la prigioniera Dilma Rousseff ha dato :”in prigione si spera molto. Aspettare necessariamente significa avere speranza. Se tu perdi la speranza, ti prende la paura. Io ho imparato a sperare”. Per questo è diventata la persona resistente di cui noi diamo testimonianza.

Dobbiamo incorporare una speranza affettiva e effettiva di cui questo governo, con tutte le limitazioni che possiede e non sono poche, sappia del volo ceco e trovi la direzione della diminuzione dell’ingiustizia sociale (le famose diseguaglianze) mediante politiche utili al paese a partire da coloro che più hanno bisogno e che non possono difendere se stessi. Il dovere etico principale di un governo è garantire la vita dei cittadini, e doppo le finanze, il mercato, l’educazione, la cultura e la sicurezza, tutto a servizio della vita.

Una popolazione impoverita e malata mai imboccherà un cammino di sviluppo umano e sociale. In questo contesto è opportuno ricordare le parole del Libro dell’Ecclesiastico: “E’ assassino del prossimo colui che ruba i mezzi di sopravvivenza, sparge sangue chi priva il salariato del suo salario”, (34,26-27). Alcuni governi pretendono toccare i salari e altri diritti.

Caso che avvenga una lesione dei diritti fondamentali al regime democratico occorre la formazione di un fronte ampio interpartitico per resistere e obbligare a una variante nella direzione del giusto e corretto.

Come Teologo mi approprio per il 2019 dell’ideale di un collega pure Teologo laico, Edward Neves di Belo Horizonte: “coltivare le seguenti posizioni del Gesù Storico. (1) nutrirsi dell’intimità amorosa di Dio; (2) dedicarsi al sogno di Gesù, di un regno di amore e di giustizia; (3) Agire mosso da compassione, (4) mettersi al servizio della dignità di ogni persona specialmente degli esclusi (5) liberarsi dalla tentazione di avere il potere e del piacere per amare con più profondità e gratuità”.

A tutti faccio voti di un anno di felicità possibile nel nostro contesto concreto. Speranza al di là della speranza.

*Leonardo Boff è Teologo e Filosofo.

Traduzione di Romano Baraglia e Lidia Arato.

2019 ¿vuelo ciego rumbo a lo incierto?

 

Los últimos años han sido muy atormentados en nuestro país. Hubo el discutible impeachment de la presidenta Dilma Rousseff, acusaciones serias de corrupción a su sucesor, el presidente Temer, la obra devastadora del Lava-Jato con aplicación rigurosa de lawfare, y la prisión de Lula, el mayor líder popular, mediante un juicio claramente parcial y carente de pruebas materiales, juicio criticado por los más eminentes juristas nacionales y extranjeros.

Fue clamorosa la campaña presidencial marcada por la utilización masiva de las redes sociales con millones de falsas noticias, mentiras y calumnias procedentes de todos los lados. En una orquestación de fuerzas a ser deslindada todavía, se eligió a Jair Bolsonaro, un excapitán del ejército, de extrema derecha, fundamentalista religioso y explícitamente homofóbo. Sus palabras violentas, si se concretan, podrán poner en peligro la democracia y el pacto social, costosamente tejido por la Constitución de 1988. Nunca se había visto en nuestro país una irrupción de odio, de rabia, de términos de bajísimo nivel, en una palabra, de la dimensión oscura y perversa de la cordialidad brasilera, según Sérgio Buarque de Holanda.
En un Estado de Derecho Democrático, una victoria electoral debe ser aceptad por todos, por más críticos que debamos ser hacia las posiciones políticas asumidas.

El candidato vencedor no propuso ningún proyecto global para Brasil. Pronto se reveló realmente falto de preparación para asumir la mayor responsabilidad sobre el destino de un país continental y complejo como el nuestro. Se descargó de este fardo, pasándoselo a sus ministros, muchos de ellos militares. Algunos, civiles, revelan un oscurantismo intelectual palmario, capaz de causar espanto hasta a los extranjeros.

Todo parece indicar que estamos en un vuelo ciego rumbo a lo incierto. Todo puede suceder.
¿Qué postura tomar? En primer lugar hacer una opción comprometida y patriótica por Brasil. El es el todo, los partidos, vencedores o vencidos, son solo partes. Debemos todos construir el todo para todos.

Frente a Brasil necesitamos olvidar querellas del pasado y mirar adelante y a lo lejos. Debemos sentirnos como peces de la subienda nadando contra la corriente. Incluso así avanzaremos como ellos para producir vida. Como decía J. F. Kennedy en su discurso inaugural de 1963: “ningún desafío está más allá de la capacidad creadora del ser humano”.

Para ser creadores, es importante cultivar la esperanza, como principio que va más allá de la virtud, en el sentido que la prisionera Dilma Roussseff dio: “En la cárcel se espera mucho. Esperar necesariamente significa tener esperanza. Si se pierde la esperanza, el miedo te domina. Yo aprendí a esperar”. Por eso se volvió la persona resistente que conocemos.

Tenemos que hacer nuestra una esperanza afectiva y efectiva de que el gobierno actual, con todas las limitaciones que posee, que no son pocas, salga del vuelo ciego y encuentre el rumbo hacia la disminución de la injusticia social (las clamorosas desigualdades) mediante políticas que beneficien al país a partir de los que más necesitan y que no pueden defenderse por sí mismos. El deber ético primero de un Gobierno es garantizar la vida de los ciudadanos, y después las finanzas, el mercado, la educación, la cultura y la seguridad, todo al servicio de la vida.

Una población empobrecida y enferma jamás abrirá camino al desarrollo humano y social. En este contexto cabe recordar las palabras del libro del Eclesiástico: “Es asesino del prójimo quien le roba los medios de subsistencia; derrama sangre quien priva al asalariado de su salario” (34,26-27). Algunos del gobierno pretenden afectar los salarios y otros derechos.
En el caso de que ocurriese una grave lesión a los derechos fundamentales y al régimen democrático, cabe la formación de un frente amplio y supra-partidario para resistir y obligar a una inflexión en dirección a lo justo y a lo correcto.

Como teólogo me apropio para 2019 del ideal de Edward Neves de Belo Horizonte, un colega también teólogo laico: “cultivar las siguientes posturas del Jesús histórico: (1) nutrirse de la intimidad amorosa de Dios; (2) pautarse por el sueño de Jesús, de un Reino de vida, de amor y de justicia; (3) actuar movido por la compasión; (4) colocarse al servicio de la dignidad de cada persona, especialmente del excluido; (5) liberarse de las tentaciones del tener, del poder y del placer para amar con mayor profundidad y gratuidad”.

Hago votos para todos de un año de felicidad posible en nuestro contexto concreto. Spes contra spem.

Leonardo Boff es teólogo y filósofo y ha escrito: Reflexiones de un viejo teólogo y pensador, Vozes 2018.

Traducción de Mª José Gavito Milano

Entre la perversa cordialidad brasilera y el caos destructivo: un balance del 2018

Dicen notables cosmólogos que todo comenzó con un inmenso caos, el big bang. Materia y antimateria chocaron. Sobró una ínfima porción de materia que dio origen al actual universo. El caos fue generativo. Este año hemos conocido también un gran caos en todas las instancias. Irrumpió el lado perverso de la cordialidad brasilera. Según Sergio Buarque de Holanda (Raizes do Brasil, 5.capitulo) “la enemistad bien puede ser tan cordial como la amistad, ya que una y otra nacen del corazón” (p.107). En las elecciones de 2018, el lado perverso de la cordialidad ocupó la escena: mucho odio, difamaciones, millones de fake news, hasta la puñalada dada al candidato Bolsonaro que acabó elegido presidente del país. Ese caos fue sólo destructivo, todavía no mostró ser generativo. Y debe serlo para que no entremos en un callejón sin salida.
Nunca en nuestra historia republicana habíamos tenido un presidente de extrema-derecha, homófobo, misógino, enemigo declarado de los homoafectivos y quilombolas, amenazador de las reservas indígenas, promotor de la venta generalizada de armas, y teniendo como símbolo de campaña los dedos en forma de arma.

Descendiente de italianos Sin Tierra, llegados a Brasil a finales del siglo XIX, pretende criminalizar al Movimiento de los Sin Terra y de los Sin Techo como terroristas. Asuntos tan sensibles como la corrupción, el anti-PT, el rescate de los valores tradicionales de la familia (aunque Bolsonaro va ya por su tercer casamiento) y la lucha contra el aborto, fueron temas que propulsaron su campaña. Algunas iglesias neopentecostales fueron aliados fundamentales suyos, máquinas de falsas noticias.

El elegido se muestra ignorante de los principales problemas nacionales y mundiales. Tiene una lectura de cuartel, fijada en los tiempos de la dictadura militar, hasta el punto de declarar héroe a un famoso torturador Brilhante Ustra. Ha escogido ministros que van a contra-corriente de la historia, negacionistas del calentamiento global, con ideas extrañas, como lo son el de Relaciones Exteriores, el de Educación y el de Medio Ambiente. Se ha alineado subalternamente a la política del presidente Trump, entrando en conflicto con aliados históricos. 7

Dice introducir una nueva política que de nuevo no tiene nada. Como dice un joven filósofo, Raphael Alvarenga, que bien articula filosofía con política: “La novedad consiste en la combinación monstruosa de necropolítica, lawfare, fundamentalismo religioso y ultraliberalismo económico”.

El neoliberalismo económico generalizado en todo el mundo, ha alcanzado aquí una forma todavía más radical, poniendo nuestros “commons” como el petróleo a la venta en el mercado internacional y privatizando otros bienes públicos.

El pacto social creado por la Constitución de 1988 ha sido roto, primero con el discutible impeachment de la presidenta Dilma Roussef, y después con el cambio de las leyes laborales, con la negación de la presunción universal de inocencia, con las arbitrariedades de la PF, del MPF y no en último lugar, con el comportamiento confuso y poco digno del STF, ya muy indulgente o excesivamente severo, o sometido al control militar por la presencia de un general, asesor del Presidente de la Casa. Vivimos de hecho en un Estado de excepción, posdemocrático y sin ley, como lo denunció en dos libros, con ese título, el juez de derecho del Tribunal de Justicia de Rio de Janeiro, Rubens R.R. Casara. Boaventura de Souza Santos, conocido sociólogo portugués, afirma más perentoriamente: “El sistema jurídico y judicial creado para garantizar el orden jurisdiccional es, en este momento, un factor jurídico de desorden; es una perversión peligrosa… El STF es una guerra social e institucional”.

El propósito de los que han llegado al poder con sus aliados es destruir al PT y a su líder Lula, preso político y rehén, borrar de la memoria popular las políticas sociales que beneficiaron a millones de pobres y permitieron a miles de destituidos el acceso a la universidad.
Ha habido corrupción en el PT como en casi todos los partidos. Un juez de primera instancia, Sérgio Moro, perseguidor, fue entrenado en los USA para aplicar el lawfare (deformación la ley para condenar al acusado). Fue de una parcialidad palmaria, denunciada por los juristas nacionales e internacionales más serios.

Pero no seamos ingenuos: la evasión fiscal anual de más de 500 mil millones de reales, es siete veces mayor que la corrupción política, revela el Sindicato Nacional de los Procuradores de Hacienda Nacional. Si se cobrase, solo con ella se evitaría la reforma de la Seguridad Social. Pero la oligarquía brasilera, atrasada y anti-pueblo, esconde el hecho y la prensa, cómplice, se calla.

¿

Qué podemos esperar? Es una incógnita. Por amor al país y a los condenados de la Tierra, las grandes mayorías engañadas y decepcionadas, deseamos que el caos actual sea generativo y la cordialidad signifique bienquerencia, para que la sociedad, ya muy injusta, no sea tan malvada.

Leonardo Boff es filósofo y teólogo y ha escrito Brasil: concluir la refundación o prolongar la dependencia, Vozes 2018.

Traducción de Mª José Gavito Milano