La fuerza histórica de los pobres y oprimidos

Leonardo Boff*

A mi siempre me ha impresionado una pequeña historia relatada en el libro del Eclesiastés del Primer Testamento (o Antiguo). Se asume que el Eclesiastés es obra del sabio rey Salomón. Sería lo que hoy llamaríamos un académico o un profesor universitario (en hebreo Qohelet). Es conocido por la expresión “vanidad de vanidades; todo es vanidad” (1,2). Algunas versiones modernas traducen: “ilusión, pura ilusión; todo es ilusión”.

Todo el libro es una búsqueda incansable de la felicidad, pero se enfrenta con la muerte inevitable que vuelve todas las búsquedas, ilusiones, puras ilusiones. No por eso deja de ser temeroso de Dios y ético al indignarse frente a las opresiones: “cuántas son las lágrimas de los oprimidos sin nadie que los consuele cuando están bajo el poder de los opresores… feliz aquel que no llegó a nacer porque no ha visto la maldad que se comete bajo el sol” (4,1.3).

La pequeña historia reza así: ”Había una ciudad de pocos habitantes. Un rey poderoso marchó sobre ella, la sitió y levantó contra ella grandes rampas de ataque. En la ciudad había un hombre pobre, y sabio, que podría haberla salvado con su sabiduría. Pero nadie se acordó de aquel hombre pobre. La sabiduría del pobre es despreciada y sus palabras nunca se escuchan”(9,14-16).

Esta constatación me conduce a la teología latinoamericana de la liberación. Es una teología cuyo eje articulador es “la opción no excluyente por los pobres, contra la pobreza y por su liberación”. Ella da centralidad a los pobres como lo hace el evangelio del Jesús histórico: ”felices vosotros los pobres porque vuestro es el Reino de Dios” (Lucas 6,20). Pero hay algo inédito en la Teología de la Liberación que supera el asistencialismo y el paternalismo tradicionales que practicaban la caridad con los pobres pero los dejaban en su situación de pobres

La Teología de la Liberación aportó algo singular: reconocer la fuerza histórica de los pobres. Ellos comenzaron a tomar conciencia de que su pobreza no es querida por Dios, ni es natural, sino consecuencia de fuerzas sociales y políticas que los explotan para enriquecerse a costa de ellos, haciéndolos así pobres. Entonces, no son simplemente pobres, son oprimidos. 

Contra toda opresión aparece la liberación. Concientizados de este hecho y organizados, constituyen fuerzas sociales capaces, junto con otras fuerzas, de cambiar la sociedad para que sea mejor, no tan injusta, opresora y desigual.

Los cristianos se inspiraron en la tradición del Éxodo (“oí el clamor de mi pueblo oprimido, y bajé a liberarlo”, Ex 3,7), en la de los profetas que, contra los opresores de los pobres y de las viudas, denunciaban a las élites dominantes y a los reyes (Isaías, Amós, Oseas, Jeremías), haciendo decir a Dios: “misericordia quiero y no sacrificios; buscad el derecho, corregid al opresor, haced justicia al huérfano y a la viuda” (Isaías, 1,17), pero principalmente en la práctica del Jesús histórico que estaba siempre claramente del lado de la vida sufriente, especialmente de los pobres, de los enfermos, de los marginados, de las mujeres, ejerciendo una práctica verdaderamente liberadora de los padecimientos humanos. Les anunciaba el proyecto de Dios, una revolución absoluta: un Reino de amor, de paz, de perdón, de compasión y también de dominio sobre la naturaleza rebelada.

Esta es la base de la teología de la liberación. Marx no fue nunca padre ni padrino de este tipo de teología, como muchos la acusan todavía hoy. La teología de la liberación se fundamenta en la tradición profética y en la práctica del Jesús histórico. No olvidemos que él fue juzgado, condenado y levantado en una cruz por los religiosos de su tiempo, asociados con el poder político romano, a causa de la libertad que se tomaba ante las leyes opresoras y la imagen de un Dios vengador. Puso todo bajo la criba del amor y de la misericordia. Si no servían al amor y no llevaban a la misericordia él rompía con costumbres y tradiciones que pesaban sobre la vida de todo el pueblo.

La Teología de la Liberación dio un voto de confianza a los pobres, considerándolos protagonistas de su propia liberación y actores en una sociedad como la nuestra que crea más y más pobres y vergonzosamente los desprecia y los relega a la marginalidad. Ella se funda sobre la explotación de las personas, sobre la competición y no sobre la solidaridad, y sobre la depredación irresponsable de la naturaleza y no sobre su cuidado.

La experiencia que hicimos es exactamente la narrada en el libro del Eclesiastés: los pobres son sabios, nos enseñan, pues su saber está hecho de experiencias; hacemos un intercambio de saberes, entre el nuestro científico y el experiencial de ellos y así sumamos fuerzas. Descubrimos que cuando se organizan en comunidades, en movimientos, y participan como ciudadanos en partidos que buscan la justicia social, revelan su capacidad de presión y hasta de imponer trasformaciones sociales. 

¿Pero cuáles son los políticos en los parlamentos y los pocos gobiernos que los escuchan y atienden sus reivindicaciones? Generalmente sólo se cuenta con ellos cuando hay elecciones, para seducirlos para sus proyectos, por lo general ficticios.

Voy a contar, no sin cierto apuro, lo que pasó conmigo. El gran filósofo y jurista Norberto Bobbio de la Universidad “degli Studi” de Turín quiso honrar a la Teología de la Liberación, concediéndome el título de “doctor honoris causa” en política. Sectores del Vaticano y el cardenal de Turín ejercieron una fuerte presión para que ese evento no se realizase, lo que irritó sobremanera al filósofo-jurista Bobbio. El evento se realizó con su presencia, ya mayor y enfermo. En el diploma universitario se leía: “La personalidad del franciscano Leonardo Boff se destaca tanto en la investigación en ciencias políticas y teológicas, como en el compromiso ético y social. Sus escritos y su reflexión, altamente originales y movidos por una pasión cívica, están en el centro de un debate político y eclesiástico fervoroso en el mundo contemporáneo”. El 27 de noviembre de 1990 me fue concedido el título mencionado.

Noberto Bobbio quedó tan impresionado con el discurso que pronuncié como agradecimiento al título, que comentó: “Nosotros, los de la izquierda, teníamos que esperar a un teólogo para recordarnos que los pobres son sujetos de la historia” (cf. M. Losano, Norberto Bobbio: uma biografia cultural, E. Unesp 2022, pp 460-463).

Para mi era la confirmación de la verdad de la historia del Eclesiastés: tenemos que oír a los pobres (por su causa me honraron con el título) que antes de leer las letras, leen el mundo con acierto. Sin la sabiduría de ellos y la de los pueblos originarios no salvaremos nuestras sociedades ni tampoco evitaremos las catástrofes de nuestra civilización.

*Leonardo Boff ha escrito Brasil: concluir la refundación o prolongar la dependencia, Vozes 2018; La búsqueda de la justa medida: cómo equilibrar el planeta Tierra, Vozes 2023.

Traducción de MªJosé Gavito Milano

A força hiatórica dos pobres e oprimidos

                              Leonardo Boff

A mim sempre me impressionou uma pequena história relatada no livro do Eclesiastes do  Primeiro Testamento (ou o Antigo). O Eclesiastes se assume como sendo o sábio rei  Salomão. Seria o que chamaríamos hoje um acadêmico ou um professor universitário (em hebraico Qohelet), É conhecido pela expressão “vaidade, pura vaidade;tudo é vaidade”(1,2). Algumas traduções modernas traduzem: “ilusão,pura ilusão; tudo é ilusão”.

Todo livro é uma busca incansável pela felicidade mas se confronta com a morte inevitável que torna todas as buscas ilusões, puras ilusões. Nem por isso deixa de ser temente a Deus e ético ao se indignar face às opressões:”quantas são as lágrimas dos oprimidos sem ninguém que os console quando estão sob o poder dos opressores…feliz é aquele que não chegou a nascer porque não viu a maldade que se comete debaixo do sol”(4,1.3).

A pequena história reza assim:

Havia uma cidade de poucos habitantes.Um rei poderoso marchou sobre ela, cercou-a e levantou contra ela grandes rampas de ataque. Havia na cidade um homem pobre, porém sábio, que poderia ter salvo a cidade com sua sabedoria. Mas ninguém se lembrou daquele homem pobre. A sabedoria do pobre é desprezada e suas palavras nunca são ouvidas”(9,14-16).

Essa constatação me reporta à teologia latino-americana da libertação. É uma teologia cujo eixo articulador é a opção não excludente pelos pobres e por sua  libertação”. Ela confere centralidade aos pobres como está no evangelho do  Jesus histórico:”felizes os pobres porque de vós é o Reino de Deus”(Lucas 6,20). Mas há algo de inédito na Teologia da Libertação que supera o assistencialismo e o paternalismo tradicionais que faziam caridade para com os pobres  mas os deixavam em sua situação de pobres.

A Teologia da Libertação acrescentou algo singular: reconhecer a força história dos pobres. Eles começaram a se conscientizar de que sua pobreza não é querida por Deus,nem é natural, mas consequência de forças sociais e políticas que os exploram para se enriquecerem à custa deles, fazendo-os assim pobres. Então não são simplesmente pobres, são oprimidos. Contra toda opressão vale a libertação.Conscientizados deste fato e organizados, constituem-se forças sociais, capazes, junto com outras forças, de mudarem a sociedade para que seja melhor, não tão injusta, opressora e desigual.

Os cristãos se inspiraram na tradição do Êxodo (“ouvi o clamor de meu povo oprimido, desci para libertá-lo:”Ex 3,7), naquela dos profetas que contra os opressores dos pobres e das viúvas  denunciavam as elites dominantes e os reis (Isaías,Amós, Oséias,Jeremias), fazendo Deus dizer: “quero misericórdia e não sacrifícios; procurai o direito, corrigi o opressor, julgai a causa do órfão e defendei a viúva”(Isaías, 1,17). Mas principalmente na prática do Jesus histórico que claramente estava sempre do lado da vida sofrida, especialmente dos pobres, dos doentes,dos marginalizados, das mulheres, curando e exercendo uma prática verdadeiramente libertadora dos padecimentos humanos. Anunciava-lhes o projeto de Deus,uma revolução absoluta: um Reino de amor, de paz, de perdão, de compaixão e também de domínio sobre a natureza rebelada.

Esta é a base da teologia da libertação. Marx não foi nem pai nem padrinho deste tipo de teologia, como muitos ainda hoje a acusam. Mas se fundamenta na tradição profética e da prática do Jesus histórico. Não esqueçamos que ele foi julgado, condenado e erguido numa cruz pelos religiosos no tempo, associados ao poder político romano.  Por causa da liberdade que se tomava face à leis opressoras e a uma imagem de um Deus vingador. Tudo colocou sob o crivo do amor e da misericórdia Se não servia ao amor e não levava à misericórdia rompia com costumes e tradições que oneravam a vida de todo um povo.

A Teologia da Libertação deu um voto de confiança nos pobres, considerando-os  protagonistas de sua própria libertação e atores na sociedade como a nossa que cria mais e mais pobres e vergonhosamente os despreza e relega à marginalidade. Ela se funda sobre exploração das pessoas, sobre competição e não sobre a solidariedade e sobre depredação irresponsável da natureza e não sobre o cuidado.

A experiência que fizemos é exatamente aquela contada no livro do Eclesiastes: os pobres são sábios, nos ensinam, pois seu saber é de experiências feito; fazemos uma troca de saberes, entre o nosso científico e o deles experiencial e assim somamos forças. Descobrimos que quando se organizam em comunidades, em movimentos, e como cidadãos participam de partidos que buscam a justiça social, revelam sua capacidade de pressão e até de impor transformações sociais.Mas quem dos políticos nos parlamentos, quais os poucos governos que os escutam e atendem a suas reivindicações? Geralmente só contam quando há eleições para seduzi-los para seus projetos,geralmente, fictícios.

Conto, não sem certo constrangimento, o que ocorreu comigo. O grande filósofo e jurista Norberto Bobbio da Universidade “degli Studii” de Turim quis honrar a Teologia da Libertação, concedendo-me o título de “doutor honoris causa” em política. Setores do Vaticano e o Cardeal de Turim fizeram forte pressão para que esse evento não acontecesse, o que irritou sobremaneira o filósofo-jurista Bobbio.O evento aconteceu com a presença dele, já velhinho e adoentado. No diploma universitário se dizia:”A personalidade do franciscano Leonardo Boff se destaca seja na pesquisa  em ciências políticas e teológicas, seja no empenho ético e social. Seus escritos e sua reflexão, altamente originais e movidos por paixão cívica, estão no centro de um debate político e eclesiástico fervoroso no mundo contemporâneo”. No dia 27 de novembro de 1990 me foi concedido o referido título.

Noberto Bobbio ficou tão impressionado com a aula magistral que dei, como agradecimento ao título, que comentou:”Nós, da esquerda, devíamos esperar de um teólogo para nos lembrar que os pobres são sujeitos da história”(cf.M.Losano, Norberto Bobbio:uma biografia cultural,E.Unesp 2022,pp 460-463).

Para mim era a confirmação da verdade da história do Eclesiastes: temos que ouvir os pobres (por causa deles me honraram com o título) que antes de ler as letras, leem mundo com acerto. Sem a sabedoria deles e dos povos originários não salvaremos nossas sociedades e também não evitaremos as catástrofes de nossa civilização.

Leonardo Boff escreveu:Brasil: concluir a refundação ou prolongar a dependência, Vozes 2018; A busca da justa medida: como equilibrar o planeta Terra,Vozes 2023.

Proposte fuorvianti e vere per la crisi planetaria

Leonardo Boff

È ormai un’ovvietà riconoscere che siamo immersi in una pericolosa crisi planetaria. Anche i negazionisti più convinti sentono sulla propria pelle gli effetti dell’attuale crisi (tifoni, inondazioni, nevicate inimmaginabili, gravi siccità, desertificazione, guerre e genocidi alla luce del sole e altri fenomeni). Il cambiamento climatico non risparmia nessuno, arrivando a oltre 40 gradi sotto zero nei paesi nordici e da noi, come a Rio de Janeiro, a 50 gradi con una percezione di 70 gradi sopra lo zero. Tali eventi non ammettono tergiversazioni. Molti si rendono conto di essere a bordo di una nave che affonda e cercano soluzioni di ogni tipo, alcune delle quali di grande perversità.

La prima è stata escogitata tra i miliardari (0,1% dell’umanità) che si incontrano ogni anno a Davos. Hanno progettato il Great Reset del capitalismo, cioè la grande e radicale ripresa del capitalismo portata all’estremo. Attraverso l’Intelligenza Artificiale, propongono una sorta di dispotismo cibernetico, attraverso il quale controllano ogni persona, un intero popolo, i cellulari e i computer spenti e perfino il dentifricio che sto utilizzando. Imporrebbero il loro tipo di produzione, distribuzione e consumo a tutta l’umanità. Questo progetto è talmente perverso che non ha alcuna possibilità di realizzarsi. A questo potere si opporrebbe un contro-potere dell’intera umanità che renderebbe irrealizzabile il suo proposito.

La seconda proposta è il capitalismo verde. Propone di riforestare tutte le aree devastate e di conservare tutte le aree verdi, il che sembra molto attraente. Ma il capitalismo è sempre capitalismo. Questo progetto non cambia il sistema che produce beni, puntando al profitto. Il verde non mette in discussione la perversa disuguaglianza sociale. Piuttosto, mercifica tutta la natura. Esempio: non solo guadagna dalla vendita del miele delle api, ma fa pagare anche per la sua capacità di impollinazione. Come dice giustamente Michael Löwy, direttore della ricerca sociologica presso la SNRS di Parigi, in un articolo sulla decrescita (vedere sul mio sito web): “Non esiste una soluzione alla crisi ecologica nel quadro del capitalismo, un sistema interamente dedicato al produttivismo, al consumismo e alla feroce lotta per le “quote di mercato”. La sua logica intrinsecamente perversa conduce inevitabilmente alla rottura dell’equilibrio ecologico e alla distruzione degli ecosistemi”.

Ma ci sono proposte promettenti, ammesso che abbiamo tempo per questo. Ne indicheremo solo alcune. Quella che si proietta di più verso il futuro è quell’economia che lavora il territorio (bioregionalismo). Definisce il territorio non attraverso la convenzionale divisione in municipi, ma attraverso la configurazione che la natura stessa offre: tipologia di fauna e flora, di bacini idrici, laghi, montagne e valli e tipo di popolazione. Sul campo è possibile costruire un’economia veramente sostenibile con l’uso razionale dei beni e dei servizi naturali, con reti di cooperative di produzione solidali, integrazione di tutta la popolazione, consentendo una democrazia veramente rappresentativa, valorizzazione dei beni culturali come le tradizioni e feste locali e la celebrazione di personaggi illustri che hanno vissuto nella regione. Poiché tutto è prodotto localmente, si evitano lunghi trasporti. Potremmo immaginare il pianeta Terra come un tappeto di milioni di territori con un’economia integrata e sostenibile, con più equità e reale riduzione della povertà.

Un altro modello si chiama economia solidale ed agroecologica. Come indica il nome, si tratta di cooperative che lavorano in modo solidale sulla base dell’agro-ecologia, in sintonia con i ritmi della natura, diversificando la produzione per consentire la rigenerazione del territorio. Si sono dispiegate [nelle aree urbane] con le ONG ‘Città Senza Fame’, orti urbani e scolastici. Si approfitta di spazi inutilizzati delle città o di interi terrazzi per la produzione di beni destinati al consumo locale, con la partecipazione di tutti. Non si presenta come un progetto totale, ma come un modo per garantire cibo sano alla popolazione. Il MST (Movimento dos Sem Terra) in Brasile ha dimostrato gli effetti benefici e complementari di questo tipo di economia solidale.

Un altro modello si presenta come economia circolare. Si basa sulla riduzione, sul riutilizzo, sul recupero e sul riciclo dei materiali e dell’energia. In particolare si riciclano imballaggi, vetri, plastiche (Pet, Pp) e carta. Si risparmiano le risorse naturali, si utilizza ciò che è già stato utilizzato. In questo modo si rompe l’attuale modello lineare di estrazione-produzione-eliminazione. Questo modello è ecologicamente interessante, ma non solleva le questioni dell’ecologia sociale, la quale mira a superare le disuguaglianze sociali. Pertanto, l’economia circolare ha una portata limitata.

Un modello vissuto da secoli dai popoli andini è il bem viver / conviver. È un’economia profondamente ecologica, poiché, parte dal presupposto che la  Madre Terra (Pacha Mama) produce tutto. L’essere umano, con il suo lavoro, l’aiuta quando manca l’abbondanza. Per loro il concetto-matrice è l’armonia che inizia nella famiglia e si estende alla natura, in cui ogni essere è portatore di diritti, sanciti anche dalla nuova costituzione di Bolivia ed Ecuador. La centralità non si pone nell’economia, ma nella convivenza pacifica e nella relazione amichevole con la natura, le acque, le foreste e le montagne. Chissà se un giorno l’umanità si risveglierà nella sua profonda appartenenza alla Terra e alla natura, e il bem viver / conviver sarà un ideale vissuto da tutti.

C’è anche il movimento dell’economia di Francesco e Chiara proposto da Papa Francesco. Dopo aver criticato ferocemente il sistema del capitale e la sua cultura consumistica, propone una fraternità universale. Ciò vale tra tutti gli esseri e tra gli umani, tutti fratelli e sorelle (sua enciclica Fratelli tutti). La centralità è occupata dalla vita in tutte le sue forme, soprattutto la vita umana, con particolare cura alla vita dei più vulnerabili. L’economia e la politica sarebbero in primo luogo al servizio della vita e solo dopo del mercato. È un ideale generoso, ancora in gestazione.

Certamente il progetto dell’eco-socialismo è quello che ha maggiori possibilità di realizzazione storica. Non ha nulla a che fare con il socialismo vissuto in stile sovietico, ma vuole realizzare l’ideale più grande del dare a ciascuno secondo i suoi bisogni e ricevere da ciascuno secondo le proprie possibilità. Questo progetto è il più avanzato e solido. Presuppone un contratto sociale globale con un centro plurale di governance per i problemi globali dell’umanità, come è stato nel caso del Coronavirus e ora con il cambiamento climatico. I beni e i servizi naturali appartengono a tutti e si propone un consumo dignitoso e sobrio che includa anche la comunità della vita che ha bisogno anche dei nutrienti necessari per la sua sostenibilità. Guadagnerebbe più slancio se questo progetto andasse oltre il suo socio-centrismo ecologico e incorporasse i dati più sicuri della nuova cosmologia e biologia che considerano la Terra e la vita umana come un momento del grande processo cosmogenico, biogenico e antropogenico. L’eco-socialismo ecologico sarebbe un’emergenza di questo processo globale.

Infine, qualsiasi modello che intenda affrontare la crisi planetaria dovrà riscattare ciò che un tempo avevamo e abbiamo perso ed è custodito dai popoli originari: la nostra profonda appartenenza e comunione con la Madre Terra e con tutte le sue creature. Questa visione ancestrale dei popoli originari, sarà, secondo il pensatore Ailton Krenak (cfr. Futuro Ancestral 2022), il nostro futuro, quello che ci garantirà di continuare su questo pianeta. Speriamo che i tempi della Terra ci siano generosi per permetterci di vivere questo sogno.

Leonardo Boff ha scritto Abitare la Terra, Castelvecchi Editore 2021.

Trügerische und echte Vorschläge zur Bewältigung der planetarischen Krise

                                                               Leonardo Boff

Es ist inzwischen unübersehbar, dass wir uns in einer gefährlichen planetarischen Krise befinden. Selbst die eifrigsten Leugner spüren die Auswirkungen der aktuellen Krise am eigenen Leib (Taifune, Überschwemmungen, unvorstellbare Schneestürme, schwere Dürren, Wüstenbildung, Kriege unter freiem Himmel, Völkermorde und andere Phänomene). Der Klimawandel verschont niemanden und erreicht in den nordischen Ländern mehr als 40 Grad Celsius unter Null und bei uns 50 Grad Celsius, wie in Rio de Janeiro, mit einer gefühlten Temperatur von 70 Grad Celsius über Null. Viele Menschen erkennen, dass sie sich an Bord eines sinkenden Schiffes befinden und suchen nach allen möglichen Lösungen, von denen einige sehr pervers sind.

Die erste wurde von den Billionären (0,1 % der Menschheit) erdacht, die sich jedes Jahr in Davos treffen. Sie haben den Great Reset des Kapitalismus geplant, also die große und radikale Rückkehr zum Kapitalismus auf die Spitze getrieben. Mittels künstlicher Intelligenz schlagen sie eine Art kybernetische Despotie vor, bei der sie jeden Menschen, eine ganze Nation, ausgeschaltete Handys und Computer und sogar die Zahnpasta, die ich benutze, kontrollieren. Sie würden ihre Art der Produktion, des Vertriebs und des Konsums der gesamten Menschheit aufzwingen. Dieses Projekt ist so abwegig, dass es keine Chance auf Verwirklichung hat. Jeder Macht stünde die Anti-Macht der gesamten Menschheit gegenüber und würde ihr Vorhaben unmöglich machen.

Der zweite Vorschlag ist der grüne Kapitalismus. Er schlägt vor, alle verwüsteten Gebiete aufzuforsten und alle Grünflächen zu erhalten, was sehr verlockend klingt. Aber Kapitalismus ist immer Kapitalismus. Dieses Projekt ändert das warenproduzierende, profitorientierte System nicht. Grün stellt die perverse soziale Ungleichheit nicht in Frage. Vielmehr macht es die gesamte Natur zur Ware. Zum Beispiel profitiert sie nicht nur vom Verkauf der Honigbienen, sondern verlangt auch noch Geld für deren Bestäubungsleistung. Wie Michael Löwy, Forschungsdirektor für Soziologie am CNRS in Paris, in einem Artikel über Degrowth (siehe auf meiner Website) zu Recht feststellt: “Es gibt keine Lösung für die ökologische Krise im Rahmen des Kapitalismus, eines Systems, das sich ganz dem Produktivismus, dem Konsumismus und dem erbitterten Kampf um “Marktanteile” verschrieben hat. Seine inhärent perverse Logik führt unweigerlich zur Störung des ökologischen Gleichgewichts und zur Zerstörung der Ökosysteme”.

Aber es gibt vielversprechende Vorschläge, vorausgesetzt, wir haben die Zeit dazu. Wir werden nur einige davon aufzählen. Die vielversprechendste ist die Wirtschaft, die auf dem Territorium arbeitet (Bioregionalismus). Sie definiert das Territorium nicht durch die herkömmliche Einteilung in Gemeinden, sondern durch die Konfiguration, die die Natur selbst bietet: Art der Fauna und Flora, Wasserbecken, Seen, Berge und Täler und Art der Bevölkerung. Eine wirklich nachhaltige Wirtschaft kann vor Ort aufgebaut werden, mit einer rationellen Nutzung der natürlichen Güter und Dienstleistungen, mit Netzen solidarischer Produktionsgenossenschaften, mit der Integration der gesamten Bevölkerung, die eine wirklich repräsentative Demokratie ermöglicht, mit der Aufwertung von Kulturgütern wie lokalen Traditionen und Festen und mit der Würdigung bedeutender Persönlichkeiten, die in der Region gelebt haben; da alles vor Ort produziert wird, werden lange Transportwege vermieden.

Ein weiteres Modell ist die solidarische und agrarökologische Ökonomie: Wie der Name schon sagt, handelt es sich um Genossenschaften, die auf der Grundlage der Agrarökologie solidarisch und im Einklang mit den Rhythmen der Natur arbeiten und die Produktion diversifizieren, damit sich das Gebiet regenerieren kann. Sie haben sich zu NRO mit der Bezeichnung “Städte ohne Hunger” entwickelt, die städtische Gärten und Schulgärten anlegen und ungenutzte Flächen in den Städten oder ganze Terrassen nutzen, um unter Beteiligung aller für den lokalen Verbrauch zu produzieren. Der MST hat die positiven und integrierenden Auswirkungen dieser Art von Solidarwirtschaft gezeigt.

Ein weiteres Modell ist die Kreislaufwirtschaft. Es basiert auf der Reduzierung, Wiederverwendung, Rückgewinnung und dem Recycling von Energie, insbesondere von Verpackungen, Glas, PET, PP und Papier. Auf diese Weise wird das derzeitige lineare Modell von Gewinnung-Produktion-Entsorgung durchbrochen. Dieses Modell ist ökologisch interessant, aber es geht nicht auf die Fragen der sozialen Ökologie ein, die auf die Überwindung sozialer Ungleichheiten abzielt. Die Reichweite der Kreislaufwirtschaft ist daher begrenzt.

Ein Modell, nach dem die Andenbewohner seit Jahrhunderten leben, ist das gute Leben/miteinander Leben (bien vivir/convivir). Es ist eine zutiefst ökologische Wirtschaft, denn sie beruht auf der Vorstellung, dass Pacha Mama (Mutter Erde) alles produziert. Die Menschen helfen ihr mit ihrer Arbeit, wenn es an Überfluss mangelt. Für sie ist der Leitgedanke die Harmonie, die bei der Familie beginnt und sich auf die Natur ausdehnt, auf die jedes Wesen Rechte hat, die sogar in der neuen Verfassung von Bolivien und Ecuador verankert sind. Nicht die Wirtschaft steht im Mittelpunkt, sondern das friedliche Zusammenleben und der freundschaftliche Umgang mit der Natur, den Gewässern, den Wäldern und den Bergen. Wer weiß, wenn die Menschheit eines Tages zu ihrer tiefen Zugehörigkeit zur Erde und zur Natur erwacht, wird das gute Leben ein Ideal sein, das von allen gelebt werden kann.

Es gibt auch die von Papst Franziskus vorgeschlagene Bewegung der Franziskus- und Klara-Wirtschaft. Nachdem er das System des Kapitals und seine Konsumkultur scharf kritisiert hat, schlägt er eine universelle Brüderlichkeit vor. Diese besteht zwischen allen Wesen und zwischen den Menschen, allen Brüdern und Schwestern (seine Enzyklika Fratelli tutti). Das Leben in all seinen Formen steht im Mittelpunkt, vor allem das menschliche Leben, mit besonderer Rücksicht auf das Leben der Schwächsten. Wirtschaft und Politik stünden in erster Linie im Dienst des Lebens und erst danach des Marktes. Es ist ein großzügiges Ideal, das noch im Entstehen begriffen ist.

Sicherlich ist das Projekt des Ökosozialismus dasjenige, das die größten Chancen auf eine historische Verwirklichung hat. Es hat nichts mit dem gelebten Sozialismus sowjetischer Prägung zu tun, sondern es will das größere Ideal verwirklichen, jedem nach seinen Bedürfnissen und jedem nach seinen Möglichkeiten zu geben. Dieses Projekt ist das am weitesten fortgeschrittene und solideste. Es beinhaltet einen globalen Gesellschaftsvertrag mit einem pluralistischen Zentrum für die Bewältigung der globalen Probleme der Menschheit, wie es beim Coronavirus und jetzt beim Klimawandel der Fall war. Die natürlichen Güter und Dienstleistungen gehören allen, und es schlägt einen vernünftigen, nüchternen Konsum vor, der auch die Lebensgemeinschaft einschließt, die ebenfalls die für ihre Nachhaltigkeit notwendigen Nährstoffe benötigt. Dieses Projekt würde mehr Schwung erhalten, wenn es über seinen ökologischen Soziozentrismus hinausginge und die zuverlässigsten Daten der neuen Kosmologie und Biologie einbeziehen würde, die die Erde und das menschliche Leben als ein Moment in dem großen kosmogenen, biogenen und anthropogenen Prozess betrachtet. Der ökologische Ökosozialismus wäre eine Emergens dieses globalen Prozesses.

Schließlich muss jedes Modell zur Bewältigung der planetarischen Krise das zurückgewinnen, was wir einst besaßen und verloren haben und was von den ursprünglichen Völkern geschätzt wird: unsere tiefe Zugehörigkeit und Verbundenheit mit Mutter Erde und allen ihren Geschöpfen. Nach dem indigener Denker Ailton Krenak (siehe Ancestral Future 2022) wird diese Vision der Urvölker unsere Zukunft sein, die unser Fortbestehen auf diesem Planeten garantieren wird. Wir hoffen, dass die Zeit auf der Erde großzügig genug sein wird, damit wir diesen Traum leben können.

Leonardo Boff  Autor von: Habitar a Terra,Vozes 2023