Lo peor del golpe: imposibilitar el Estado Social brasilero

Los hechos recientes: la prohibición al Premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel (1980) y a otros notables de la política de visitar al expresidente Lula, un prisionero político y amigo de todos los que querían verlo, es la prueba más cabal de que vivimos bajo un régimen de excepción jurídico-mediático. Las togas mandan. La jueza Catarina Lebbos, brazo derecho del juez Sérgio Moro, revela rasgos de crueldad y de inhumanidad al prohibir a un médico examinar el estado de salud del expresidente. No estoy seguro pero desconfío de que tal acto sea incluso criminoso, merecedor de castig.
Lo más grave de nuestra crisis es la estrategia de los muy ricos (0.05% de la población), asociados como siempre a consorcios económico-financieros, hasta extranjeros, inclusive con nuestros medios de comunicación monopolistas conservadores, de quebrar el pacto social construido bajo la hegemonía de las fuerzas democráticas y progresistas, contenido en la Constitución de 1988.
Gracias al consenso que ella propició entre los distintos grupos, hasta antagónicos, permitió que se gestaran las bases para la creación de un Estado Social brasileiro. Era un primer paso para atacar nuestra mayor llaga que es la perversa desigualdad social y conseguir así la inclusión de millones de brasileros y brasileras en la ciudadanía.
La dirección estuvo a cargo de alguien al que las élites del atraso jamás aceptaron pero tuvieron que inclinarse ante el veredicto de las urnas, un obrero, venido de la pobreza nordestina: Luis Inácio Lula da Silva. Por sus políticas sociales había hecho que los del piso de abajo pudieran subir un escalón en la escalera social.
Cuando se dieron cuenta de que podría surgir una nueva hegemonía de carácter progresista y popular, estas clases, como siempre antes en la historia, según nuestros mejores historiadores como José Honório Rodrigues, tramaron un golpe de clase. Se trataba de asegurar la naturaleza de su acumulación y de su control del aparato estatal, de donde saquean su propina millonaria.
Cambian los tiempos, cambian también las estrategias. No debía ser mediante un golpe militar, sino parlamentario. Marcelo Odebrecht, presidente de una de las mayores empresas brasileñas, en su delación premiada confesó que había dado diez millones de reales para comprar a 140 diputados que garantizasen el impeachment de Dilma Rousseff y la toma del poder del Estado.
Un congreso, de los más mediocres de nuestra historia republicana, con ladrones unos, acusados de corrupción otros o denunciados por crímenes, incluso por asesinato, se dejó venalmente comprar. Dieron un golpe parlamentario, jurídico y mediático, deponiendo mediante un impeachment cuestionable a la presidenta legítimamente elegida, Dilma Rousseff. El objetivo no era fundamentalmente ella, sino alcanzar al expresidente Lula y al partido del PT.
La lucha contra la corrupción, enfermedad endémica de la política brasileña, no por ello excusable, sirvió de pretexto para atacar, procesar y literalmente perseguir a Lula, mediante el expediente del lawfare (interpretar torpemente la ley para perjudicar al acusado). Tanto hicieron que lograron meterlo en la cárcel, mediante un proceso, según los más renombrados juristas nacionales y extranjeros, viciado y vacío de pruebas materiales consistentes.
¿Cuál es el sentido mayor de este golpe? Mantener la naturaleza de la acumulación de un grupo de rapiña que controla gran parte de nuestra riqueza y traspasarla a sus bolsillos. Pero la consecuencia más desastrosa, analizada finamente por el científico social Luiz Gonzaga de Souza Lima en una conferencia dada el 22 de noviembre de 2017 en Fiocruz de Río de Janeiro, está contenida en la Enmienda Constitucional (PEC 55). Mediante ella se trata no sólo de establecer un techo en los gastos. Ella atenaza al país. «La PEC», dice Souza Lima, «es la prohibición de construir un Estado Social en nuestro país. Se veta constitucionalmente construir el Estado Social, es más que una congelación de gastos».
Las clases del atraso optaron por el pasado, aceptando la recolonización de Brasil, alineándolo a los intereses del imperio del Capital hegemonizado por los USA. No mediante una elección sino por medio de un golpe disolvieron el pacto construido en la Constitución de 1988. Souza Lima dice más: «estamos ante un golpe contra el Gobierno que el pueblo brasileño eligió. Estamos ante una inflexión histórica de una importancia inmensa: prohibir constitucionalmente hacer inversiones sociales, especialmente en la educación y en la salud».
Esto es un caso único en el mundo de hoy. ¿Cómo puede un pueblo enfermo e ignorante avanzar hacia un desarrollo, adecuado a una población de más de cien millones de personas?
Estas elites, egoístas al máximo, nunca tuvieron un proyecto para Brasil. Sólo para sí y en función de una acumulación absurda. Actualmente se asientan sobre una derecha fascista, autoritaria, violenta, racista y despreciadora del pueblo, considerado vulgar y despreciable. Para nuestra vergüenza, apoyadas en parte por el cuerpo jurídico y por la mano dura de la policía militar, capaz de reprimir y matar, especialmente a negros y pobres.
La lucha es para recuperar la democracia mínima. Pero sobre todo para hacer valer la Constitución de 1988, rota por los golpistas, pero que abría espacio para la convivencia pacífica y para el desarrollo humano.

*Leonardo Boff es teólogo, filósofo y autor de Brasil: concluir a refundação ou prolongar a dependência, Vozes 2018.

Traducción de Mª José Gavito Milano

Meu sentimento do mundo atual

Nos iníciosN de 2017 dei uma palestra em Juazeiro da Bahia. Dei uma entrevista a Jota Menezes, Coordenador de Educomunicação em Petrolina. A entrevista foi publicada na revista Contexto-educação de janeiro/junho de 2017 mas foi distribuída somente em 2018. Republico-a aqui pois aborda temas atuais que podem interessar a muitos preocupados com os destinos do nosso planeta e de nosso pais. Lboff                          

                  MEU SENTIMENTO DO MUNDO ATUAL

O conhecimento e a complexidade do mundo nesse limiar de terceiro milênio. A tendência à naturalização e a banalização de quase tudo, suscita incertezas, cria um mal-estar e lança um desafio: como revitalizar o sentido de humanidade e de sua espiritualidade comprometida. Implica, pois, numa reinterpretação das sociedades, dos seus modos de vida, do significado das interações, das relações de poder, da ideia de solidariedade e segregação, de suas singularidades transitórias, de cenários contrastantes, em que “o milagre tecnológico” não cumpriu as promessas de felicidade dos seres, da leitura de contextos impactantes geopolíticos, controlados pela influência das grandes corporações. Quais os efeitos dessa realidade nos processos educacionais, culturais e no meio ambiente dos territórios? São questões abordadas pelo Prof. Leonardo Boff nesta entrevista exclusiva para a Revista Contexto.

 

  1. O senhor afirma que em ciência trabalha-se com hipóteses e caminhos e não com verdades e que é necessário, não só conhecer, mas saber. Sobre a urgência da democratização do conhecimento que caminhos podem ser trilhados para se conceber a multiplicação dos saberes, não somente a partir da academia para as comunidades (ainda pouco incipiente), mas sobretudo a possibilidade de acolhimento, compartilhamento e valorização dos saberes populares pela universidade como bem ressalta Boaventura Souza Santos?

R/ Hoje, especialmente depois da física quântica de Borhr/Heisenberg trabalha-se com a indeterminação (Unbestimtbakeitprinzip, mal traduzido como princípio de incerteza) dos fenômenos e da emergência de novas possibilidades contidas no processo evolucionário e consequentemente nos processos sociais. A partir desta compreensão todos os fenômenos e todos os saberes, pouco importa sua procedência, são valorizados como manifestações das forças diretivas do universo e daquela Energia de Fundo que tudo sustenta e que preside o curso da evolução. Quem melhor se deu conta desta realidade foi o prêmio Nobel em química (1977) Ilya Prigogine que escreveu um belo livro sobre “A nova aliança”, publicado pela Universidade de Brasília. Trata-se, segundo ele, da aliança de todos os saberes, dos xamãs indígenas até dos místicos, pois cada saber é uma janela que nos descortina dimensões do real. O que é esse real permanece um mistério, mas é acessível por múltiplos caminhos sem que nenhum deles possa esgotar todas as possibilidades de seu conhecimento. Daí a importância de valorizar todos os saberes. Entre nós foi Paulo Freire quem mais abriu este debate, postulando a troca de saberes, entre o popular e o científico. Ignorante, diz ele, é quem pensa que o povo é ignorante. O povo sabe a seu modo e nos tem muito a ensinar. E ele tem também muito de aprender do saber científico. Eu mesmo tenho postulado a inserção do saber popular ao saber humanístico da tradição medieval com o saber científico da modernidade. Hoje pelo processo da mundialização da experiência humana temos a possibilidade desta imensa troca de saberes, de cosmologias, de formas de produção e de conhecimentos de elementos da natureza, de caminhos éticos e espirituais que as várias culturas produziram. Lamento que o paradigma do saber ocidental (técnico-científico) tenha se imposto de forma tão poderosa à todas as culturas, criando, diria, um pensamento único, uma espécie de fundamentalismo científico. Só o que passa pelo crivo do saber científico nos moldes ocidentais é legítimo, os demais saberes são postos sob suspeita ou colocados de lado especialmente a razão sensível ou cordial. Mas mais e mais vai se impondo a dialogação de todos os saberes, levando a um conhecimento mais profundo da realidade e consequentemente de respeito e de veneração pelo que foi pensado e vivido pelas várias culturas.

 

  1. Com raras exceções, o modelo da escola básica brasileira ainda assemelha-se em muitos aspectos à do século XIX que por sua vez teve forte influência jesuítica e mais tarde nuances do modelo francês. A universidade, considerada recente na cena nacional (tem menos de cem anos de fundação), também adotou características europeias em sua configuração e embora seja um espaço de produção crítica e de interpretação socioeconômica, política e comportamental do país, tem sido criticada por um histórico de elitização acadêmica. O que falta para que possamos ter finalmente uma escola e uma universidade mais inclusiva e com o “DNA” brasileiro?

R/ Um dos traços de nosso subdesenvolvimento consiste na nossa mimetização e replicação de modelos estrangeiros. Isso é uma consequência do processo de colonização que nos impôs a mesma língua, os mesmos modelos de pensar, de organizar a sociedade e os valores próprios dos colonizadores. Nunca conseguimos totalmente nos libertar da introjeção do colonizador dentro de nossas mentes. Isso freia nossa criatividade e limita o nosso imaginário. Por outro lado, pela via da cultura, mormente de matriz popular, se conseguiu romper com esse cerco epistemológico. O povo, como o tem mostrado bem o historiador José Honório Rodrigues em sua obra e também Celso Furtado, foi o criador das principais características de nossa cultura, com sua música, sua arte, sua poesia e sua forma de organizar a vida cotidiana. Pelo fato de estar à margem do processo civilizatório dominante que reproduziu e valorizava tudo o que vinha de fora, começou ele mesmo com sua intuiçCarta ao general X”umano. Como pedia Antoine de Saint Exupre os humanos no lugar da competiçdecisivos: o paradigma do cuidado quão e fantasia criadora a projetar novas formas de ler o mundo. Exemplo típico disso é a obra de Guimarães Rosa em Grande Sertão Veredas e toda a literatura local nordestina que tomava como temas situações da cultura local. Na academia devemos romper com um certo superego castrador que nos vem dos paradigmas estrangeiros e começar a pensar e a dizer a nossa realidade com os nossos instrumentos teóricos. Vale dizer, pensar o Brasil a partir do Brasil e de suas singularidades. O livro de Darcy Ribeiro “O povo brasileiro” é um hino à cultura brasileira em grande parte mestiça e genuinamente criadora, a ponto de, em sua exaltação, projetar o Brasil como a “nova Roma dos trópicos” não imperial e guerreira como a de outrora, mas cordial e aberta a todos os povos.

  1. Por falar em escola básica brasileira, qual seria o modelo possível que respeitasse nossas características, mas alcançasse níveis mais assertivos de eficiência e satisfação?

R/ Para mim deveríamos seguir o caminho apontado por Anísio Teixeira, Darcy Ribeiro e Paulo Freire que pediam que a escola derrubasse suas paredes e colocasse os estudantes em contato direto com a realidade, sentindo na pele, as diferenças culturais, valorizando os vários estilos de vida e pondo-se na escola do povo para aprender dele como sobreviver no meio das profundas desigualdades e, ao mesmo tempo, criando espaços de alegria e de lazer. Colocar-se no meio da realidade, é obrigar-se a dialogar com o entorno e aprender dos desafios e das diferenças. A escola como instituição não perderia seu significado: seria o lugar da síntese, da ordenação dos saberes aprendidos e da incorporação daquilo que a humanidade acumulou em séculos de aprendizado. Entretanto, face às mudanças ocorridas no sistema-vida e no sistema-Terra que são ameaçadoras, devido à super-exploração dos bens e recursos naturais, tirando o equilíbrio da natureza e do aquecimento global no qual já estamos dentro, é imperativo incorporar novos valores em todo o processo educativo. Nomeio dois que considero decisivos: o paradigma do cuidado que é uma relação amorosa e protetora da natureza e de toda vida especialmente no que tange às relações sociais. Caso não cuidarmos da única Casa Comum e não fizermos transformações exigidas pelo cuidado (nova relação benigna para com a natureza e de maior solidariedade entre os humanos no lugar da competição) dificilmente escaparemos de uma tragédia ecológico-social que poderá devastar a biosfera e por em risco até a existência da espécie humana. O segundo paradigma seria uma visão espiritual da realidade. Espiritualidade aqui não é entendida como monopólio das religiões, mas como uma dimensão objetiva antropológica, do profundo humano. Como pedia Antoine de Saint Exupéry em sua “Carta ao general X”, deixada sobre a mesa antes de se precipitar com seu avião no Mediterrâneo. Afirmava ele que nós humanos temos cultivado o mundo corpo com todo o tipo de exercícios, o mundo da psiqué com os recursos das várias correntes psicanalíticas. Mas esquecemos de cultivar o mundo do espírito. Este é feito de amor, de solidariedade, de compaixão e de veneração. Porque não o cultivamos, continua ele, temos esta guerra com tantas vítimas humanas e culturais. E termina com uma evocação de uma relação para com Deus como uma espécie de cimento que integra todas as dimensões do humano. Essa espiritualidade nos humaniza, alimenta o sentido de nossa vida, nos faz mais sensíveis aos outros e à dores da natureza e nos move na direção do outro. Estimo que tais dimensões devem ser incluídas no processo educativo, pois este sempre se propôs humanizar o humano, permitir que virtualidades luminosas de nossa existência pudessem irromper e florescer e manter sob controle as dimensões de sombra.

  1. O Papa Francisco tem adotado um discurso de crítica social contundente que o credencia como uma liderança não apenas no âmbito religioso, mas sobretudo no viés político, portanto mais insurgente . Suas falas instigam a reflexões a respeito de uma postura e uma fé cristã mais comprometida com os valores humanos, ética e a preservação da vida, do cuidado com os mais pobres e povos tradicionais, sobre a ganância do capital que por sua vez suscita mais injustiças. Como o senhor avalia a postura do Papa, considerando que via de regra a Santa Sé, costuma manter uma visão mais cautelosa e conservadora a respeito desses fatos?

R/ Para entender as posturas do Papa Francisco importa lembrar que ele vem do caldo cultural e eclesial da Igreja latino-americana que já no final dos anos 60 do século passado fez uma opção pelos pobres contra a pobreza e em favor da justiça social. Daí nasceu a teologia da libertação que confere centralidade à libertação dos oprimidos, feita por eles mesmos, quando conscientizados e organizados e apoiados por grupos de outras classes que consideram justas e legítimas suas reivindicações. O Papa Francisco que vem desta visão das coisas, universalizou para toda a Igreja a perspectiva libertadora da fé cristã. Por causa da centralidade conferida aos pobres que são na verdade empobrecidos e injustiçados, ele tem um lado: está sempre do lado deles e contra aqueles que produzem seus padecimentos. Daí que claramente condena o sistema econômico-financeiro acumulador como anti-vida e assassino de milhões de pobres. O Papa Francisco deixa para trás por razões evangélicas e éticas a atitude convencional e equidistante do magistério pontifício acerca das questões sociais e se engaja em favor da justiça social mundial.

5 .A emergência material, o individualismo, o estímulo ao consumo exacerbado, o culto à personalidade e ao corpo, a ostentação como sinônimo de status, o fanatismo religioso, a negação do ser e o sentido de solidariedade, são sintomas de um mundo cada vez mais intolerante e que não se constrange ao cultivar uma cultura de morte. O que ocorreu com as instituições e seus valores?

R/ Um projeto civilizatório, fundamentalmente montado no século XVI que se propunha o domínio do mundo, dos povos e da natureza em função de um enriquecimento ilimitado de bens materiais, tinha que, num certo momento, mostrar seu caráter redutor e até perverso. Ele esqueceu as duas fomes que devoram o ser humano: a fome de pão que é saciável (o processo industrialista da modernidade) e a fome de transcendência que é insaciável, porque se funda em valores não materiais e intangíveis como a convivência pacífica, o respeito às diferenças, a amorosidade, a solidariedade, o cuidado daa Casa Comum e a total abertura do ser humano em todas as direções, incluindo o infinito. Ele saciou de pão a primeira fome. Mas deixou minguar a segunda fome. Dai ser a nossa crise, uma crise sistêmica que afeta a nossa compreensão do ser humano e do mundo, reducionista, individualista e alheia a bens espirituais que, cuja consequência é humanizarmo-nos mais. Hoje nos damos conta de que este tipo de mundo, já globalizado, entrou em profunda crise nos seus próprios fundamentos e não encontra recursos de seu próprio arsenal para dar uma solução aos problemas que ele mesmo criou. Ou mudamos ou vamos ao encontro do pior.

6.Houve um tempo (século XVIII) em que os Reis e seus Estados Nacionais justificavam o poder exaltando-o como uma graça divina, ou seja, estavam acima do bem e do mal. Posteriormente, a Declaração dos Direitos do homem e do Cidadão, entre outras convenções, surgiram posteriormente como formas de “corrigir” abusos dos poderes constituídos ou de governos déspotas. Como o senhor ver o recrudescimento de governanças com perfil autoritário nesse início de século XXI?

R/ O recrudescimento do conservadorismo e de poderes autoritários são expressões da crise de nossa cultura. Quer dizer, faltam-nos um horizonte de esperança que aponte para um outro tipo de mundo diferente deste demasiadamente inumano; faltam-nos lideranças que possam apontar rumos na direção do novo. Nesse vazio social, político e ético-espiritual surge quase fatalmente o pensamento da ordem e da disciplina. Os valores da ordem a qualquer custo e da disciplinação dos comportamento sociais são típicos das tendências políticas conservadores que podem terminar no nazi-fascimo. Este nasceu, exatamente, do seio de uma grande crise que se havia instaurado na Alemanha, vencida e humilhada pela Primeira Grande Guerra. Apareceu um líder carismático que impunha ordem e disciplina a todos que foi Hitler na Alemanha e Mussolini na Itália. Hoje, a nível mundial, corre-se semelhante risco de que o caos social presente um pouco em todas as partes, abra espaço para governos ontocráticos ou de personalidades que se orientam pelo uso do poder como o presidente Trump nos USA e Erdogan na Turquia para ordenar toda a sociedade e eventualmente todo o mundo.

7.Depois da Guerra Fria, imaginou-se que o mundo poderia experimentar uma nova era de paz progresso e tolerância. A queda do muro de Berlim em 1989, expressa simbolicamente essa perspectiva otimista. No entanto hoje nos deparamos com várias ameaças bélicas envolvendo nações como Síria, Coréia do Norte, Afeganistão, Iraque, Estado Islâmico. Por outro lado, Estados Unidos, Rússia e China, se posicionam em meio a esses conflitos, procurando ampliar o poder de influência politica e econômica. Estamos às portas de uma Terceira Guerra Mundial ou ainda é possível acreditar num equilíbrio de forças e na conciliação?

R/ Eu temo uma escalada dos conflitos que podem culminar numa guerra de armas altamente letais (químicas, biológicas e nucleares). Estamos assistindo uma espécie de balcanização das guerras regionais, todas elas com alta letalidade de populações civis. São hoje quarenta frentes de guerra. Pode-se chegar a um ponto em que a humanidade se dá conta de que, a elevar o nível de utilização de armamentos altamente destrutivos, pode ela mesma desaparecer. Ai creio que pode ocorrer, inevitavelmente, uma governança global dos sistema-Terra-humanidade que deverá ser pluralista para impedir a manipulação de algum pais mais poderoso sobre os demais. Então seria viável uma democracia mundial que era o sonho de Kant quando escreveu seu último texto sobre “A paz perpétua”, fundada na hospitalidade geral entre todos e no respeito aos direitos humanos.

  1. O ano de 2013 é simbólico no que concerne às manifestações populares e estudantis no mundo e também para refletirmos sobre a importância da democracia. Registrou-se a partir daquele ano as “Primaveras Árabes” (Líbia, Egito), o “Movimento Ocupe”(Seatle -Estados Unidos) e “Podemos” (Espanha). Que lições para o presente e futuro são possíveis de absorver desses movimentos?

R/ Estes movimentos revelam o fracasso de nossos sistemas de representação via partidos. Os partidos já não recolhem a vontade geral e os anseios novos que vão emergindo na sociedade, devido às muitas mudanças, seja tecnológicas, seja sociais e de mentalidades. Esses movimentos revelam antes um desalento geral, no estilo do livro de Freud “O mal-estar na civilização”. Este psicanalista era um atento observador das tendências da história. Logo no início de seu texto denuncia a crise de valores e de referências coletivas que provocavam o mal estar ou a crise de civilização. Pouco depois, veio a Segunda Grande Guerra, fruto deste mal-estar generalizado. Tenho a impressão de que vivemos tempos semelhantes. A rebeldia e a protestação são sinais reveladores da crise. Mas todos estes movimentos não conseguiram ainda apresentar uma alternativa viável que desse conta da crise para dar o salto rumo a outro tipo de sociedade. Esse é o problema geral: a ausência sofrida de alternativas. Meu sentimento do mundo me diz que a solução possível virá do campo da ecologia integral. Quando os seres humanos se deram conta de que podem realmente se autodestruir (já se construíram os meios para tal) aí prevalecerá a razão e a lógica da vida que quer mais vida e tenta evitar a morte. Então mudaremos como instinto de sobrevivência.

9.O senhor costuma se referir à expressão “convenções ocultas” quando aborda questões ligadas ao poder econômico, suas práticas e impactos nas sociedades. Darcy Ribeiro utilizava-se de um termo “tolerância opressiva” para designar um tipo de manipulação em que o opressor invade o corpo e a mente de sua vítima para dominá-la. Georg Orwell no seu livro 1984,- o “Big Brother” também instiga essa perspectiva futura. Os dois autores se referem à estratégias politico-ideológicas. O senhor aqui se atém mais à questão do poder do capital. No fundo elas todas estão entranhadas? Como essas convenções ocorrem na prática?

R/ Respondo sem dar maiores mediações. As lógicas ocultas ou conexões ocultas estão ligadas ao sistema do capital que conseguiu depois da queda do muro de Berlim se impor em todo o mundo. Já não se trata da desmontagem teórica do sistema do capital já amplamente feita a começar por Marx e culminando na Escola de Frankfurt para citar as referências maiores. Ocorre que isso é insuficiente. A força do sistema é ter-se tornado uma cultura, a cultura do capital que penetrou em todos os âmbitos da sociedade, nos hábitos e na leitura do mundo. As diferentes mídias foram os grandes instrumentos de consolidação desta cultura. Essa cultura do capital nos mantem todos de alguma forma reféns. Obriga-nos a trocar de tempos em tempos o computador, caso contrário os programas não funcionam, os celulares e outros aparatos. Trocamos de tênis, de roupas, de formas de gozar das férias, consumir bens culturais e materiais. Passamos da uma economia de mercado para uma sociedade de mercado, como genialmente o denunciou ainda em 1944 Karl Polaniy em su famoso livro “A Grande Transformação”. Nesse tipo de sociedade tudo vira mercadoria até as coisas mais sagradas como órgãos humanos, bens religiosos, nada escapa da lógica do ganho com os negócios de tudo e com tudo. Essa é a grande perversão, o mal de nossa cultura que não merece ser perpetuada porque fez da própria Terra um balcão de negócios e está destruindo as bases físico-químicas que sustentam a vida. Ou mudamos de paradigma no qual nos sentimos parte da natureza e não seus senhores que podem explorá-la a seu bel-prazer, ou então vamos ao encontro de nosso próprio desaparecimento sobre o planeta Terra. A Terra continuará porque ela não precisa de nós, nós sim precisamos dela, mas coberta de cadáveres. E seguirá co-evoluindo até emergir um ser capaz de suportar o espírito e fazer sua trejetória com outro tipo de história, oxalá, mais benigna que a nossa.

  1. O Brasil não se constitui numa exceção quando se fala em corrupção, contudo, ela tem estado tão enraizada na história do país, a ponto de ser naturalizada nas relações sociais. Nos últimos 50 anos, a situação se agravou de tal modo, que não se pode falar do problema de um poder apenas, ou de um período. Quais são as raízes dessa tragédia institucional brasileira e quais as soluções a médio e longo prazos para mitigá-la?

R/ Os países que um dia foram colonizados geralmente inventaram estratégias de corrupção para escaparem da dureza da dominação colonial. Isso se agravou ainda mais com a escravidão que é uma corrupção absoluta ao fazer do próximo uma “peça”, um objeto de uso e de abuso. O jeitinho brasileiro supõe uma mentalidade corrompida mas que significa uma forma de navegação social para escapar da lei e de conseguir o que é pretendido. Essa lógica não mudou com a república e com os vários ensaios democráticos. Então não temos corrupção. Estamos assentados sobre um sistema corrupto que sobrevive à condição de manter este sistema que beneficia a quem detém seja o poder de Estado, seja o poder econômico. Não vejo outra solução senão uma refundação do Brasil sobre outras bases. Essa refundação virá de um conjunto de forças e valores, hegemonizados pelos movimentos sociais mais organizados que, somados a outros grupos e setores partidários e intelectuais elaboraram um pensamento alternativo. Isso pressupõe o fracasso total do tipo de democracia que temos e a urgência de colocar em seu lugar um novo tipo de Estado, novas formas de representação popular e um projeto de desenvolvimento inclusivo, a natureza incluída, que supere a nossa maior vergonha: a abissal desigualdade social. Então poderíamos florescer como uma nação moderna e minimamente justa.

  1. Em suas palestras, o senhor tem afirmado que apenas 5% da vida são visíveis e que 95% invisíveis, o que remete a pensar sobre a fragilidade dos organismos vivos na Terra, bem como da indiferença de governos, corporações e de cidadãos comuns com ambientes tão delicados. De que modo é possível transformar essa visão tão contraditória de exploração predatória do Planeta cujo alerta fora feito no Brasil com a Eco-92? Como é possível formar uma consciência coletiva mundial em torno da questão?

R/ Esta questão para mim é fundamental. Ela precisa realizar o que a Carta da Terra de cuja redação participei, diz: ”Como nunca antes na história o destino comum nos conclama a buscar um novo começo. Isto requer uma mudança na mente e no coração. Requer um novo sentido de interdependência global e de responsabilidade universal. Devemos aplicar com imaginação a visão de um modo de vida sustentável aos níveis local, nacional regional e global” . A mesma petição é feita pelo Papa Francisco (que cita a Carta da Terra) em sua encíclica destinada a toda a humanidade: Laudato Si: sobre o cuidado da Casa Comum. Necessitamos uma mudança na mente, quer dizer, uma nova visão do universo e da Terra e de nosso lugar e missão no conjunto dos seres: que tudo está interconectado, que a Terra é um superorganismo vivo e que nós somos seus guardiães e cuidadores. Um mudança no coração: não é mais suficiente a tecno-ciência que analisa os fenômenos, precisamos de um outro exercício da razão, da razão sensível e cordial, aquela que é a base da ética dos valores e da espiritualidade. Só uma mente sensível que capta o grito do oprimido junto com o grito da Terra se move para curar e salvar. Sem esta disposição continuamos reféns do velho paradigma que coisificou toda a realidade. Precisamos entender que tudo no universo e na terra é constituído de relações. Todos estamos enredados em teias de relações, onde tudo tem a ver com tudo em todos os momentos e em todas as circunstâncias. A partir desta compreensão nos sentimos parte da natureza e não donos dela, partes da própria Terra e do universo, com o sentimento de uma responsabilidade coletiva de salvaguardar e cuidar desta herança sagrada que nos foi legada pelo universo ou por Deus. Sem essa conversão ecológica profunda, de que fala o Papa Francisco, não encontremos solução para nossos problemas atuais. Mas vale a convicção de que o espírito humano face a crises axiais se torna criativo, projeta alternativas viáveis e rasga um novo caminho. E os portadores de fé creem no que diz o livro da Sabedoria: “Deus é o soberano amante da vida”(11,26). Se for verdadeiramente apaixonado pela vida, Deus não permitirá que ela fracasse vergonhosamente por causa da irresponsabilidade humana. Farei minhas as palavras esperançadoras do Papa Francisco no final de seu texto ecológico: ”Caminhemos cantando, que as nossas lutas e a nossa preocupação por este planeta não nos tire a alegria da esperança”(n. 244).

Nota bene: estes temas são aprofundados no meu recente livro: Brasil:concluir a refundação ou prolongar a dependência, Vozes 2018.

 

A dor dos que perdem tudo sem terem nada

Os frades franciscanos do Convento São Francisco no Largo São Francisco, no coração de São Paulo, sempre têm dado assistência aos moradores pobres dos muitos edifícios velhos e abandonados que existem ao seu redor. Tem acompahado o drama das famílias que vivem em condições precaríssimas. Aqui vai a solidariedade do Superior geral (Provincial) da Província da Imaculada Conceição que vai do Espírito Santo até Santa Catarina com centenas de membros. Suas palavras de solidariedade e convocação à assistência das vítimas leva este expressivo  título:“A dor dos que perdem tudo sem ter nada”. Vai aqui também a minha solidariedade. LB0ff

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“O que vos digo às escuras, dizei-o à luz do dia: o que vos é dito aos ouvidos, proclamai-o sobre os telhados” (Mt 10,27)

Na madrugada deste dia 01 de maio de 2018, de antemão marcado pelos piores índices dos últimos tempos em termos de trabalho e emprego, pelo crescimento galopante dos números relativos à miséria em nosso país e por ameaças nunca antes vistas à democracia e aos direitos dos trabalhadores, os moradores do centro de São Paulo ouviam, sobre seus telhados, o girar frenético das hélices dos helicópteros a anunciar grande tragédia que recaía sobre um grupo daqueles que não possuem um telhado. Era o incêndio de um prédio abandonado de 26 andares, no Largo Paissandú – de propriedade do Governo Federal e ocupado por 150 famílias – que vinha abaixo por inteiro depois de iniciado um incêndio poucas horas antes.

Ainda não se sabe com exatidão o número de mortos e feridos. Todos os que ali estavam eram pobres, sem teto, anônimos, sujeitos ao abandono e à indiferença do poder público e à terrível exploração daqueles que se locupletam a partir da miséria alheia em todos os níveis. Criança, jovens, idosos, mães, trabalhadores informais e subempregados experimentando mais uma vez a dura dor de perderem tudo mesmo sem terem nada.
Em nome dos franciscanos de nossa Província, comprometo-me, em primeiro lugar, a incluir em minhas orações as vítimas desta terrível tragédia, assim como aqueles que tiveram de deixar suas casas.

Oro também por todos que se mobilizaram no socorro dos atingidos. Manifesto ainda meu apoio incondicional a todos os Movimentos Sociais que lutam com firmeza e honestidade pela garantia do direito a moradia digna e segura para todos. Faço um apelo aos confrades e trabalhadores de nosso Serviço Franciscano de Solidariedade (Sefras) que mantenham-se em comunhão com todos os envolvidos nesta causa e se coloquem a serviço para auxiliar no socorro das necessidades mais imediatas e mantenham-se firmes no apoio a esta luta por moradia.

Desejo também colocar-me em solidariedade com a Comunidade da Igreja Evangélica de Confissão Luterana de São Paulo, que teve seu templo histórico praticamente destruído neste incêndio. Abraço a todos na pessoa do Pastor Carlos Ludwig e peço a nossas paróquias franciscanas de São Paulo que se articulem em ações de ajuda concreta àquela comunidade.

Encerro esta mensagem conclamando todos à esperança para, juntos, prosseguirmos na luta pela construção de um mundo mais conforme aos sonhos de Deus, com “nenhuma família sem casa, nenhum camponês sem terra, nenhum trabalhador sem direitos” (cf. Papa Francisco, Encontro Mundial de Movimentos Populares, Bolívia, 2014). Que das cinzas e dos escombros possa nascer uma nova consciência de solidariedade, fraternidade e paz.

Com estima fraterna,
Frei Fidêncio Vanboemmel, ofm
Ministro Provincial

Estaba preso y les impediste venir a visitarme

Hay una escena enormemente dramática en el evangelio de San Mateo cuando trata del Juicio Final, es decir, cuando se revela el destino último de cada ser humano. El Juez Supremo no preguntará a qué Iglesia o religión perteneció esa persona, si aceptó sus dogmas, cuántas veces frecuentó los ritos sagrados.
Ese Juez se volverá hacia los buenos y les dirá: “Venid, benditos de mi Padre, tomad posesión del reino preparado para vosotros desde la creación del mundo, porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui peregrino y me acogisteis, estuve desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, estaba preso y vinisteis a verme… todas las veces que hicisteis esto a uno de mis hermanos y hermanas menores, a mí me lo hicisteis… y cuando dejasteis de hacerlo a uno de estos pequeños, a mí me lo dejasteis de hacer” (Evangelio de San Mateo, 25, 35-45).
En ese momento supremo son las prácticas hacia los sufridores de este mundo y no las prédicas las que cuentan. Si los hemos atendido, oiremos aquellas palabras benditas.
Esta experiencia fue vivida por el Premio Nobel de la Paz de 1980, el argentino Adolfo Pérez Esquivel (1931), arquitecto y renombrado escultor, gran activista de los derechos humanos y de la cultura de la paz, además de ser profundamente religioso, y de apoyarme. Él pidió a las autoridades judiciales brasileñas permiso para visitar en la cárcel al expresidente Lula, amigo de muchos años.
Esquivel me llamó desde Argentina y en twitter está resumida la conversación en una especie de youtube. Iríamos juntos, pues yo había recibido también el llamado Nobel Alternativo de la Paz en 2001 (The Right Livelihood) del Parlamento sueco. Pero le adelanté que mi visita era para cumplir el precepto evangélico de “visitar a quien está encarcelado” además de abrazar al amigo de más de 30 años. Quería reforzarle la tranquilidad del alma que mantuvo siempre. Poco antes de ser arrestado me confesó: mi alma está serena porque no me acusa de nada; me siento portador de la verdad que posee una fuerza propia y a su debido tiempo se manifestará.
Esquivel y yo llegamos a Curitiba en horarios diferentes el día 18 de abril. Fuimos directamente al gran auditorio de la Universidad Federal de Paraná repleta de gente, para un debate sobre democracia, derechos humanos y la crisis brasileña que había culminado con la prisión de Lula. Allí estaban autoridades universitarias, el exministro de Relaciones Exteriores, Celso Amorim, representantes de Argentina, Chile, Paraguay, Suecia y otros países. Alternadamente se cantaban bellísimas canciones latinoamericanas especialmente en la voz sonora de la actriz y cantora Leticia Sabatella. Los afrodescendientes danzaron y cantaron con sus trajes de bellos colores.
Hubo varios pronunciamientos. Como por arte de magia el desaliento general dio lugar a un aura de bienquerencia y de esperanza de que el golpe parlamentario, jurídico y mediático no podría dibujar ningún futuro para Brasil. Antes bien, se cerraría un ciclo de dominación de las élites del atraso para abrir el camino a una democracia venida de abajo, participativa y sostenible.
Antes de la sesión se nos había comunicado que la jueza Catalina Moura Lebbos, brazo derecho del juez Sérgio Moro, había prohibido la visita que queríamos hacer al ex presidente Lula.
Esta jueza no se dio cuenta del alto significado del que es portador un Premio Nobel de la Paz. Tiene el privilegio de recorrer el mundo, visitar prisiones y lugares de conflicto para promover el diálogo y la paz. Nos apoyamos en el documento de la ONU de 2015 que se ha convenido en llamar “Reglas de Mandela” que trata de la Prevención del crimen y la justicia criminal. En él se aborda también la parte de la visita a los encarcelados. Brasil fue uno de los más activos en la formulación de estas Reglas de Mandela, aunque no las observa en su territorio.
Pero de nada nos valió. La jueza Lebbos simplemente negó. Al día siguiente, el 19 de abril, llegamos al campamento en el que cientos de personas hacen vigilia junto al Departamento de Justicia Federal, donde Lula está preso. Le gritan “Buenos días, Lula”, “Lula libre” y otras palabras de ánimo y esperanza que él desde su cárcel puede escuchar perfectamente.
Había policías por todas partes. Intentamos hablar con el jefe para poder tener una audiencia con el Superintendente de la Policía Federal.
Siempre venía la misma respuesta: no puede, son órdenes de arriba. Después de mucho insistir, con llamadas de teléfono que iban y venían, Pérez Esquivel consiguió una audiencia con el Superintendente. Le explicó los motivos de la visita humanitaria y fraterna a un viejo y querido amigo. Por más que Pérez Esquivel argumentase e hiciera valer su título de Premio Nobel de la Paz, mundialmente reconocido y respetado, oía siempre la misma cantinela: No puede. Son órdenes de arriba.
Y así, cabizbajos, volvimos en medio del pueblo. Yo personalmente insistía en que mi visita era meramente espiritual. Le llevaba dos libros El Señor es mi pastor, nada me falta, un comentario minucioso que realmente alimenta la confianza. Y otro de nuestro mejor exégeta Carlos Mesters, La misión del pueblo que sufre, que describe el desamparo del pueblo hebreo en el exilio babilónico, cómo era consolado por los profetas Isaías y Jeremías y cómo a partir de ahí se fortaleció el sentido de su sufrimiento y su esperanza.
En el Departamento de la Policía Federal todo estaba prohibido. Ni siquiera estaba permitido enviar una nota al expresidente Lula.
En medio del pueblo hablaron varios representantes de los grupos, especialmente una pareja de Suecia que sostiene la candidatura de Lula al Premio Nobel de la Paz. Hablamos Pérez Esquivel y yo, reforzando la esperanza que finalmente es aquella energía poderosa que sostiene a los que luchan por la justicia y por otro tipo de democracia. Él anunció que había lanzado una campaña mundial para proponer a Lula como candidato al Premio Nobel de la Paz. Hay ya miles de firmantes en todo el mundo. Lula cumple todos los requisitos para ello, especialmente por sus políticas sociales que sacaron a millones de personas del hambre y de la miseria y por su empeño por la justicia social, base de la paz.
Hubo muchas entrevistas a medios de comunicación nacionales e internacionales. Algunas fotos del evento comenzaron a difundirse por el mundo y llegaba la solidaridad de muchos países y grupos.
Allí nos dimos cuenta de que efectivamente vivimos bajo un régimen de excepción en forma de un golpe blando que secuestra la libertad y niega derechos humanos fundamentales.
La pequeñez de espíritu de nuestros jueces del Lava Jato y la negación del derecho asegurado a un Premio Nobel de la Paz a visitar a su amigo encarcelado dentro de un espíritu de pura humanidad y de cálida solidaridad avergüenza a nuestro país. Sólo permite comprobar que efectivamente estamos bajo la lógica negadora de la democracia en un régimen de excepción.
Pero Brasil es mayor que su crisis. Purificados, saldremos mejores y orgullosos de nuestra resistencia, de nuestra indignación y del coraje de rescatar, a partir de las calles y de las elecciones, un Estado de derecho.
No olvidaremos jamás las palabras sagradas: “Yo estaba preso y tú les impediste venir a visitarme”.

*Leonardo Boff, testigo de los hechos narrados aquí

Traducción de María José Gavito Milano