Estaba preso y les impediste venir a visitarme

Hay una escena enormemente dramática en el evangelio de San Mateo cuando trata del Juicio Final, es decir, cuando se revela el destino último de cada ser humano. El Juez Supremo no preguntará a qué Iglesia o religión perteneció esa persona, si aceptó sus dogmas, cuántas veces frecuentó los ritos sagrados.
Ese Juez se volverá hacia los buenos y les dirá: “Venid, benditos de mi Padre, tomad posesión del reino preparado para vosotros desde la creación del mundo, porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui peregrino y me acogisteis, estuve desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, estaba preso y vinisteis a verme… todas las veces que hicisteis esto a uno de mis hermanos y hermanas menores, a mí me lo hicisteis… y cuando dejasteis de hacerlo a uno de estos pequeños, a mí me lo dejasteis de hacer” (Evangelio de San Mateo, 25, 35-45).
En ese momento supremo son las prácticas hacia los sufridores de este mundo y no las prédicas las que cuentan. Si los hemos atendido, oiremos aquellas palabras benditas.
Esta experiencia fue vivida por el Premio Nobel de la Paz de 1980, el argentino Adolfo Pérez Esquivel (1931), arquitecto y renombrado escultor, gran activista de los derechos humanos y de la cultura de la paz, además de ser profundamente religioso, y de apoyarme. Él pidió a las autoridades judiciales brasileñas permiso para visitar en la cárcel al expresidente Lula, amigo de muchos años.
Esquivel me llamó desde Argentina y en twitter está resumida la conversación en una especie de youtube. Iríamos juntos, pues yo había recibido también el llamado Nobel Alternativo de la Paz en 2001 (The Right Livelihood) del Parlamento sueco. Pero le adelanté que mi visita era para cumplir el precepto evangélico de “visitar a quien está encarcelado” además de abrazar al amigo de más de 30 años. Quería reforzarle la tranquilidad del alma que mantuvo siempre. Poco antes de ser arrestado me confesó: mi alma está serena porque no me acusa de nada; me siento portador de la verdad que posee una fuerza propia y a su debido tiempo se manifestará.
Esquivel y yo llegamos a Curitiba en horarios diferentes el día 18 de abril. Fuimos directamente al gran auditorio de la Universidad Federal de Paraná repleta de gente, para un debate sobre democracia, derechos humanos y la crisis brasileña que había culminado con la prisión de Lula. Allí estaban autoridades universitarias, el exministro de Relaciones Exteriores, Celso Amorim, representantes de Argentina, Chile, Paraguay, Suecia y otros países. Alternadamente se cantaban bellísimas canciones latinoamericanas especialmente en la voz sonora de la actriz y cantora Leticia Sabatella. Los afrodescendientes danzaron y cantaron con sus trajes de bellos colores.
Hubo varios pronunciamientos. Como por arte de magia el desaliento general dio lugar a un aura de bienquerencia y de esperanza de que el golpe parlamentario, jurídico y mediático no podría dibujar ningún futuro para Brasil. Antes bien, se cerraría un ciclo de dominación de las élites del atraso para abrir el camino a una democracia venida de abajo, participativa y sostenible.
Antes de la sesión se nos había comunicado que la jueza Catalina Moura Lebbos, brazo derecho del juez Sérgio Moro, había prohibido la visita que queríamos hacer al ex presidente Lula.
Esta jueza no se dio cuenta del alto significado del que es portador un Premio Nobel de la Paz. Tiene el privilegio de recorrer el mundo, visitar prisiones y lugares de conflicto para promover el diálogo y la paz. Nos apoyamos en el documento de la ONU de 2015 que se ha convenido en llamar “Reglas de Mandela” que trata de la Prevención del crimen y la justicia criminal. En él se aborda también la parte de la visita a los encarcelados. Brasil fue uno de los más activos en la formulación de estas Reglas de Mandela, aunque no las observa en su territorio.
Pero de nada nos valió. La jueza Lebbos simplemente negó. Al día siguiente, el 19 de abril, llegamos al campamento en el que cientos de personas hacen vigilia junto al Departamento de Justicia Federal, donde Lula está preso. Le gritan “Buenos días, Lula”, “Lula libre” y otras palabras de ánimo y esperanza que él desde su cárcel puede escuchar perfectamente.
Había policías por todas partes. Intentamos hablar con el jefe para poder tener una audiencia con el Superintendente de la Policía Federal.
Siempre venía la misma respuesta: no puede, son órdenes de arriba. Después de mucho insistir, con llamadas de teléfono que iban y venían, Pérez Esquivel consiguió una audiencia con el Superintendente. Le explicó los motivos de la visita humanitaria y fraterna a un viejo y querido amigo. Por más que Pérez Esquivel argumentase e hiciera valer su título de Premio Nobel de la Paz, mundialmente reconocido y respetado, oía siempre la misma cantinela: No puede. Son órdenes de arriba.
Y así, cabizbajos, volvimos en medio del pueblo. Yo personalmente insistía en que mi visita era meramente espiritual. Le llevaba dos libros El Señor es mi pastor, nada me falta, un comentario minucioso que realmente alimenta la confianza. Y otro de nuestro mejor exégeta Carlos Mesters, La misión del pueblo que sufre, que describe el desamparo del pueblo hebreo en el exilio babilónico, cómo era consolado por los profetas Isaías y Jeremías y cómo a partir de ahí se fortaleció el sentido de su sufrimiento y su esperanza.
En el Departamento de la Policía Federal todo estaba prohibido. Ni siquiera estaba permitido enviar una nota al expresidente Lula.
En medio del pueblo hablaron varios representantes de los grupos, especialmente una pareja de Suecia que sostiene la candidatura de Lula al Premio Nobel de la Paz. Hablamos Pérez Esquivel y yo, reforzando la esperanza que finalmente es aquella energía poderosa que sostiene a los que luchan por la justicia y por otro tipo de democracia. Él anunció que había lanzado una campaña mundial para proponer a Lula como candidato al Premio Nobel de la Paz. Hay ya miles de firmantes en todo el mundo. Lula cumple todos los requisitos para ello, especialmente por sus políticas sociales que sacaron a millones de personas del hambre y de la miseria y por su empeño por la justicia social, base de la paz.
Hubo muchas entrevistas a medios de comunicación nacionales e internacionales. Algunas fotos del evento comenzaron a difundirse por el mundo y llegaba la solidaridad de muchos países y grupos.
Allí nos dimos cuenta de que efectivamente vivimos bajo un régimen de excepción en forma de un golpe blando que secuestra la libertad y niega derechos humanos fundamentales.
La pequeñez de espíritu de nuestros jueces del Lava Jato y la negación del derecho asegurado a un Premio Nobel de la Paz a visitar a su amigo encarcelado dentro de un espíritu de pura humanidad y de cálida solidaridad avergüenza a nuestro país. Sólo permite comprobar que efectivamente estamos bajo la lógica negadora de la democracia en un régimen de excepción.
Pero Brasil es mayor que su crisis. Purificados, saldremos mejores y orgullosos de nuestra resistencia, de nuestra indignación y del coraje de rescatar, a partir de las calles y de las elecciones, un Estado de derecho.
No olvidaremos jamás las palabras sagradas: “Yo estaba preso y tú les impediste venir a visitarme”.

*Leonardo Boff, testigo de los hechos narrados aquí

Traducción de María José Gavito Milano

Ero in prigiione e non avete permesso a me di visitarte


Vangelo di Matteo. Scena altamente drammatica. “Giudizio finale”. È la pubblicazione del destino definitivo di ogni essere umano. Il Giudice supremo non domanderà a quale religione, a quale chiesa appartenevi, se ne hai accettato i dogmi, con che frequenza andavi a messa la domenica.
Questo giudice, rivolgendosi ai buoni, dirà: venite benedetti da mio padre, entrate, prendete possesso del regno pronto per voi da quando il mondo è stato creato; perché avevo fame e mi avete dato da mangiare, avevo sete e mi avete dato da bere, pellegrino e mi avete ospitato, nudo e mi avete vestito, malato e siete venuti a vedermi, ero in prigione e siete venuti a trovarmi…Tutte le volte che avrete confortato uno di questi miei fratelli e sorelle più piccoli… l’avrete fatto a me… e quando avrete lasciato di farlo a uno di questi piccoli, sarà stato a me che l’avrete negato (Mt 25,35-45).
In questo momento supremo, sono i comportamenti e non le prediche ai sofferenti di questo mondo che avranno valore. Se saremo andati incontro alle loro necessità, allora udiremo quelle parole benedette.
Questa esperienza è stata vissuta dal Premio Nobel per la pace (1980), l’argentino Adolfo Perez Esquivel (1931), architetto e scultore rinomato, grande attivista dei diritti umani e della cultura della Pace, oltre ad essere profondamente religioso. Per me ha sollecitato le autorità giudiziarie brasiliane per ottenermi il permesso di visitare in carcere l’ex Presidente, amico da molti anni.
Dall’Argentina Esquivel mi ha telefonato e nel Twitter era stata riassunta la conversazione in una specie di Yotube .Saremmo andati insieme, visto che io avevo ricevuto il cosiddetto Nobel Alternativo della pace nel 2001 (Award the right livelihood) del parlamento Svedese. Ma io li avvisai che la mia visita era per adempiere al precetto Evangelico, quello di “visitare chi sta in carcere” oltre che abbracciare Lula amico da 30 anni. Volevo rafforzare la tranquillità dell’anima, che sempre aveva mantenuto. Mi confessò, poco prima di essere arrestato: la mia anima è serena, perché non mi accusa di niente e mi sento portatore della verità che possiede una forza propria e che si manifesterà quando verrà il suo tempo.
Arriviamo a Curitiba, Esquivel e io in orari differenti il giorno 18 aprile. Andiamo direttamente al grande Auditorum dell’Università federale del Paranà, pieno di gente, per un dibattito sulla democrazia, diritti umani e crisi Brasiliana al suo punto più alto nella condanna e carcerazione di Lula. Presenti le autorità universitarie, l’ex-ministro degli Esteri Celso Amorim, rappresentanti dell’Argentina, del Chile, del Paraguay, della Svezia e di altri paesi. Cantano bellissime canzoni Latino-Americane, con la voce sonora dell’ attrice e cantante Letìcia Sabatella. Squadre di Afro discendenti, alternandosi, danzano e cantano con i loro tradizionali costumi colorati. Vengono fatti pronunciamenti vari. Lo scoraggiamento generale come attraverso un tocco di magia, crea un’atmosfera di amicizia e di speranza che il golpe di Stato parlamentare, giuridico mediatico non potrebbe tracciare nessun futuro per il Brasile. Anzi, si aprirebbe un ciclo di dominazione delle élites del ritardo per aprire un sentiero alla democrazia venuta dal basso, partecipativa e sostenibile.
Già prima della sessione ci fu comunicato che la Ministra della Giustizia, Caterina Moura Lebbos, braccio diretto del giudice Sergio Moro, aveva proibito la visita che volevamo fare all’ex presidente Lula.

Questa Ministra non aveva capito un bel niente dell’alto significato di cui è portatore un premio Nobel per la pace. Lui ha il previlegio di andare in giro per il mondo, visitare i detenuti e luoghi di conflitto con l’obiettivo di promuovere il dialogo e la pace. Ci aggrappiamo al documento del Onu del 2015 che per convenzione si chiama “Regole di Mandela” e che tratta di prevenzione al crimine e di giustizia criminale. È lì che si abborda anche la parte della visita ai carcerati. Il Brasile era stato uno dei più attivi nella formulazione di queste regole anche se nel suo territorio non se ne tiene conto.
Ma, tutto inutile. La Ministra Lebbos semplicemente negò. Il giorno seguente 19 di aprile, arrivammo a un accampamento dove centinaia di persone fanno una veglia vicino al dipartimento della giustizia federale, dove Lula è detenuto. Gridano “Bongiorno, Lula” “Lula libero” e altre parole di incoraggiamento e speranza che lui nel suo carcere ha potuto ascoltare perfettamente.
Poliziotti dappertutto. Proviamo a parlare con il capo, per essere ricevuti dal responsabile della polizia federale.
Ma sempre veniva la stessa risposta: non è possibile, Ordini superiori. Dopo molte insistenze con scambi di telefonate, nei due sensi, Esquivel, ottenne un’udienza con il Sovrintendente dell’Istituto di pena. Spiegò il motivo della visita, umanitaria e fraterna a un vecchio e caro amico. Per quanto Perez Esquivel tentasse ragionamenti e facessi valere il suo titolo di premio Nobel per la pace, riconosciuto mondialmente e rispettato, udiva sempre lo stesso ritornello: non è possibile, ordini superiori.
E così a testa bassa ritornammo in mezzo al popolo. Io personalmente insistevo che la mia visita era puramente spirituale. Io portavo due libri Il signore è il mio pastore non manco di nulla, un commentario minuzioso che realmente alimenta la fiducia. L’altro libro è del nostro migliore esegeta, Carlos Mesters La missione di popolo che soffre che descrive lo scoraggiamento del popolo Ebreo in esilio a Babilonia, dove era confortato dai profeti Isaia e Geremia e come a partire da questo, rafforzò il senso della sua sofferenza e della sua speranza.
Nel dipartimento della polizia federale tutto era proibito. Nemmeno un piccolo biglietto da inviare all’ex-presidente.

In mezzo al popolo parlarono vari rappresentanti dei gruppi, specialmente una coppia svedese che sostiene la candidatura di Lula a premio Nobel per la pace. Parlammo io e Perez Esquivel rafforzando la speranza che finalmente quella energia pesante che sostiene quelli che lottano per la giustizia e per un altro tipo di democrazia. Lui annunciò che lanciava una campagna elettorale per Lula come candidato a Premio Nobel della pace. Già migliaia in tutto il mondo hanno sottoscritto. Lula ha tutti requisiti per questo, specialmente la politica sociale che ha tolto migliaia persone dalla fame e dalla miseria e il suo impegno per la giustizia sociale base della pace.

Molte furono le interviste sui mass media, nazionali e internazionali. alcuni foto dell’evento cominciarono girare il mondo e esprimevano solidarietà molti paesi e molti gruppi.
Qui abbiamo toccato con mano che viviamo sotto un regime di eccezione nella forma di un golpe soft che sequestra la libertà e nega diritti umani fondamentali.

La carenza di spirito dei nostri giudici della “lava Jato” e la negazione di un diritto assicurato da un premio Nobel della pace di visitare un suo amico incarcerato nello spirito di pura umanità e di calorosa solidarietà, fa vergognare il nostro paese. Purtroppo comprova che effettivamente siamo in una logica che nega la democrazia in un regime di eccezione.
Ma il Brasile è più grande della sua crisi. Purificati, usciremo migliori e orgogliosi della nostra resistenza e della nostra indignazione e del coraggio di riscattare a partire dalla strada attraverso elezioni uno stato di diritto. Non dimenticheremo mai le parole sacre: “io stavo in prigione e tu non hai permesso a nessuno di venirmi a trovare”.

Leonardo Boff è testimone oculare dei fatti qui narrati.

Hombre y mujer: Igualdad y subordinación. Contradicciones de la cristiandad

El cristianismo originario fundado en las prácticas de Jesús y posteriormente de San Pablo había instaurado una ruptura en la línea de la igualdad de género. Pero no se sostuvo. Sucumbió a la cultura dominante predominantemente machista que subordinaba la mujer al hombre. Cualquier motivo fútil permitía el divorcio, dejando a la mujer desamparada.
El propio apóstol Pablo, contradiciendo el principio de igualdad, bien formulado por él (Gal 3,28), podía decir de acuerdo al código patriarcal: “el hombre no procede de la mujer, sino la mujer del hombre; ni el hombre fue creado para la mujer, sino la mujer para el hombre; debe, pues, la mujer usar el signo de su sumisión (el uso del velo: 1Cor 11,10).
Estos textos, que algunos estudiosos consideran una inserción posterior a Pablo, serán blandidos a lo largo de los siglos contra la liberación de las mujeres, constituyendo el cristianismo histórico, principalmente la jerarquía romano-católica, no tanto los laicos, un bastión de conservadurismo y de patriarcalismo. Aquél no vivió proféticamente su propia verdad y en nombre de ella no rescató la memoria libertaria de sus orígenes, cuestionando la cultura dominante. Por el contrario, se dejó asimilar por ella y aún creó un discurso ideológico para su naturalización y, así, para su legitimación hasta los días actuales, al menos a nivel de los discursos papales, en contra de lo que los teólogos y teólogas enseñan desde hace mucho tiempo. Bien decía una feminista alemana M. Winternitz: “La mujer siempre ha sido la mejor amiga de la religión; la religión, sin embargo, jamás ha sido amiga de la mujer”.
A esa ideologización de trasfondo bíblico-teológico se añadió otra de orden biológico. Se admitía antiguamente que el principio activo en el proceso de generación de una nueva vida dependía totalmente del principio masculino. Se planteaba, entonces, la cuestión: ¿si todo depende del hombre por qué entonces nacen mujeres y no sólo hombres? La respuesta, reputada científica por los medievales, era la de que la mujer es una desviación y una aberración del único sexo masculino. En razón de ello, Tomás de Aquino, repitiendo a Aristóteles, consideraba a la mujer como un “mas occasionatus” (un hombre en camino), mero receptáculo pasivo de la fuerza generativa única del varón (Summa Theologica I.q.92, a.1 ad 4). Y todavía argumentaba: “La mujer necesita del hombre no sólo para engendrar, como hacen los animales, sino también para gobernar, porque el hombre es más perfecto por su razón y más fuerte por su virtud” (Summa contra Gentiles, III, 123).
Tales discriminaciones, aunque sobre otras bases, ahora psicológicas, resuenan modernamente, para perplejidad general, en los textos de Freud y de Lacan. Con razón se dice que la mujer es la última colonia que todavía no ha logrado su liberación (M. Mies, Woman, the Last Colony, Londres, Zed Books 1988).
El sueño igualitario de los orígenes sobrevivirá en grupos de cristianos marginales o entre los considerados herejes (Shakers de Inglaterra) o entonces es proyectado para la escatología, al término de la historia humana. Hubo que esperar a los movimientos libertarios feministas europeos y norteamericanos a partir de 1830 para hacer valer el antiguo sueño cristiano. A la luz de los ideales de la Ilustración que afirmaban la igualdad original y natural entre hombres y mujeres, Sarah Grimké podía escribir sus Cartas sobre la igualdad de los sexos y la condición de la Mujer (1836-1837), inspiradas en los textos bíblicos libertadores, y en 1848 en Séneca Falls, Nueva York, las líderes cristianas feministas podían formular la Declaración de los Derechos de la Mujer, calcada de la Declaración de Independencia de los Estados Unidos y por fin comenzar a publicar en 1859 la Biblia de la Mujer en Seattle.
A partir de entonces se formó la irrefrenable ola del feminismo y del ecofeminismo modernos, movimientos seguramente de los más importantes para el cuestionamiento de la cultura patriarcal en las Iglesias y en las sociedades, presentando un nuevo paradigma civilizacional.
Es importante resaltar que del grupo de feministas nos vino una de las críticas más severas al paradigma racionalista de la modernidad y la introducción de la categoría cuidado en la discusión de la ética, centrada tradicionalmente en la justicia. El eco-feminismo representa una de las grandes corrientes de la reflexión ecológica actual reforzando el nuevo paradigma relacional.

*Leonardo Boff escribió con la socióloga Lúcia Ribeiro, Masculino-Femenino: perspectivas vividas, Record, Rio 2007.

Traducción de Mª José Gavito Milano

Duas Mensagens da CNBB: para quê? Leitura crítica

                Duas Mensagens da CNBB: para quê?

Pedro Ribeiro de Aliveira

Pedro A. Ribeiro de Oliveira é conhecido deste blog. É leigo, sociólogo da religião com boa formação teológica, o que o qualifica a fazer uma análise crítica dos dois documento da CNBB, um aos fiéis e outro ao povo brasileiro. São textos que revelam que a própria CBBB não escapa da crise geral do Brasil. De quem esperávamos uma palavra profética, vem-nos conselhos piedosos. Que faltam nos fazem os profetas do tipo de Dom Helder Câmara, de Dom Paulo Evaristo Arns, de Dom Aloisio Lorscheider, de Dom Pedro Casaldáliga e de Dom Tomás Balduino que se sentiam unidos ao povo injustiçado e elevavam sua voz de denúncia e também de resistência e de esperança? Só nos cabe pedir ao Espírito Criador que ilumine as mentes de nossos pastores para que tenham a coragem do Papa Francisco que  chamar a injustiça de injustiça, o golpe de golpe e a expoliação dos direitos do povo, como pecado que clama aos céus, pois Deus escuta o grito do oprimido. No século IV quando quase todos os bispos estavam propensos a afirmar que Jesus não tinha a mesma natureza de Deus (onoúsios) mas apenas era semelhante a Deus (omoiousios, vejam a diferença de um i apenas), foram os leigos que sairam à rua e proclamavam a divindade do Filho de Deus. E conquistaram os bispos. Hoje serão, talvez, os leigos que irão salvar o melhor da Igreja, portadora da herança sagrada de Jesus. LBoff

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Ao terminar sua assembleia geral deste ano, a CNBB difundiu duas mensagens: uma, ao Povo de Deus, convidando-o a associar-se à reflexão sobre sua missão e outra ao Povo Brasileiro, diante das eleições de 2018. Provocado por um programa radiofônico para emitir minha opinião sobre esses pronunciamentos, fiz uma análise do seu conteúdo para descobrir o que os bispos católicos do Brasil têm a dizer sobre a posição da Igreja Católica face à realidade política brasileira. Neste breve texto procuro desvendar os subentendidos presentes nessas mensagens[i], porque à primeira leitura elas parecem nada dizer.

Primeiramente, uma análise da Mensagem ao Povo de Deus.

Ela abre-se declarando, sem falsa modéstia, ser a “CNBB dom de Deus para a Igreja e para a sociedade brasileira”. Há uma referência a “polêmicas (difundidas) pelas redes sociais (que) atingem a CNBB”, mas nada é dito sobre elas.

Seguem-se três parágrafos autolaudatórios. Os bispos identificam-se, é claro, com a Igreja fundada por Cristo e afirmam que ela “é, na história, o povo de Deus, o corpo de Cristo, e o templo do Espírito Santo”. Em seguida, afirmam que “nós, Bispos da Igreja Católica, sucessores dos Apóstolos, estamos unidos entre nós”. E terminam louvando “a CNBB (que) vem servindo à sociedade brasileira”, e que “não se identifica com nenhuma ideologia ou partido político (…) evitando assim os erros de “transformar o cristianismo numa espécie de ONG, sem levar em conta a graça e a união interior com Cristo” e de “viver entregue ao intimismo”.

Depois dos louvores a uma Igreja autoreferenciada, os bispos chegam enfim ao momento atual: “Não podemos nos calar quando a vida é ameaçada, os direitos desrespeitados, a justiça corrompida e a violência instaurada.” Aqui eles poderiam dar alguns exemplos da realidade atual, como o desmonte do SUS, a violação dos direitos dos Povos Originários, a nova legislação trabalhista que legaliza a injustiça social, a impunidade de assassinatos de defensores e defensoras dos Direitos Humanos. Mas preferiram evitar esses fatos desagradáveis.

Seguem-se duas advertências. A primeira a algum bispo que se manifeste de modo diferente: “A Conferência Episcopal, como instituição colegiada, não pode ser responsabilizada por palavras ou ações isoladas”. A outra, aos fiéis que são chamados a construir “uma sociedade impregnada dos valores do Reino de Deus”, mas “devem ser pautados pela verdade, fortaleza, prudência, reverência e amor para com aqueles que, em razão do seu cargo, representam a pessoa de Cristo”. Nada mais nada menos do que a pessoa de Cristo.

Em suma, trata-se de um sermão que reforça a autoridade divina dos bispos. Não é surpreendente que tenha despertado tão pouco interesse.

Vejamos, então, como a CNBB se refere à situação político-eleitoral.

Seu ponto de partida é que os bispos “preocupados com a defesa integral da vida e da dignidade da pessoa humana, especialmente dos pobres e excluídos” chamam “todos os cristãos, incluindo os Pastores (…) a preocupar-se com a construção de um mundo melhor”. Ao aplicar esse princípio à realidade de hoje, os bispos dizem que o “Brasil vive um momento complexo, alimentado por uma aguda crise que abala fortemente suas estruturas democráticas e compromete a construção do bem comum.” Esse diagnóstico genérico especifica-se no parágrafo seguinte, que aponta “um cenário desolador, no qual a corrupção ganha destaque.” Ninguém discordaria, mas caberia explicitar o tipo de corrupção ao qual se referem, porque a grande mídia associou corrupção e governos do PT, e seria ótimo lembrar outras formas de corrupção – muito mais danosas ao Brasil – como a transferência de dinheiro para paraísos fiscais, o perdão das dívidas do agronegócio e a sonegação da contribuição ao INSS por grandes empresas e bancos.

É apontada também “a carência de políticas públicas consistentes, (que) está na raiz de graves questões sociais, como o aumento do desemprego e da violência que, no campo e na cidade, vitima milhares de pessoas, sobretudo, mulheres, pobres, jovens, negros e indígenas.” Não há dúvidas sobre a realidade dessas questões sociais. Minha dúvida está em sua “raiz”. Políticas públicas podem amenizar esses graves problemas sociais, como mostram os resultados do aumento real do salário-mínimo e sua manutenção como piso dos benefícios do INSS, bem com o programa bolsa-família, mas sua “raiz” é outra: a desigualdade estrutural da sociedade brasileira. A impressionante concentração de riqueza e renda nas mãos de menos de cem mil famílias muito ricas, sim, está na “raiz” do desemprego, da violência e da miséria. Mas isso fica sob obsequioso silêncio na Mensagem da CNBB.

Sem referir-se – nem mesmo indiretamente – ao governo resultante do impedimento da Presidente Dilma, os bispos denunciam que “a perda de direitos e de conquistas sociais, resultado de uma economia que submete a política aos interesses do mercado, tem aumentado o número dos pobres e dos que vivem em situação de vulnerabilidade. Inúmeras situações exigem soluções urgentes, como a dos presidiários.” A denúncia, porém, não dá lugar a alguma proposta de sua superação como a convocação de referendos revogatórios dessas políticas.

Chega então o momento de se falar das eleições de 2018, que “devem garantir o fortalecimento da democracia e o exercício da cidadania da população brasileira, (…) passo importante para que o Brasil reafirme a normalidade democrática, supere a crise institucional vigente, garanta a independência e a autonomia dos três poderes constituídos – Executivo, Legislativo e Judiciário – e evite o risco de judicialização da política e de politização da Justiça.” É fantástico o otimismo dos bispos! Tudo se passa como se até hoje o País vivesse a “a normalidade democrática”, e a “judicialização da política” e a “politização da Justiça” não fossem mais do que um “risco”!

De todo modo, a CNBB afirma ser “imperativo assegurar que as eleições sejam realizadas dentro dos princípios democráticos e éticos”. Para isso, o processo eleitoral deve seguir “as leis que o regem, particularmente, a Lei 9840/1999 de combate à corrupção eleitoral mediante a compra de votos e o uso da máquina administrativa, e a Lei 135/2010, conhecida como “Lei da Ficha Limpa”, que torna inelegível quem tenha sido condenado em decisão proferida por órgão judicial colegiado.” Invocar a “Lei da Ficha Limpa” hoje significa dizer que Lula não pode se candidatar a nenhum cargo político. O recado está dado.

Pena que não dessem outros recados, como, por exemplo, a importância da sigla partidária nas eleições legislativas. Os bispos só falam da importância de “conhecer e avaliar as propostas e a vida dos candidatos, procurando identificar com clareza os interesses subjacentes a cada candidatura.” Parece não lembrarem das votações televisadas em que os deputados e senadores condenaram Dilma e absolveram Temer alegando seguir as decisões tomadas pelas respectivas direções partidárias. As raras exceções só fizeram confirmar a regra de que no Congresso o partido conta mais do que o indivíduo.

E o documento conclui com uma piedosa exortação para que abandonemos “os caminhos da intolerância, do desânimo e do desencanto.” Alertando contra os fake news, incentivam “as comunidades eclesiais a assumirem, à luz do Evangelho, a dimensão política da fé, a serviço do Reino de Deus.” Outro sermão. Não mais do que isso.

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Esses documentos me fizeram pensar na mensagem da CNBB logo após o golpe de 1964. É um documento de louvor a Deus que, por meio das Forças Armadas, livrou o País do risco do comunismo. O episcopado brasileiro daquela época viu no golpe militar a resposta divina ao pedido das senhoras católicas marchando pelas ruas com o terço nas mãos. Surpreendentemente, porém, o mesmo documento tinha em sua página final uma crítica sutil mas contundente ao regime militar que então se instaurava. Ficava claro para qualquer leitor atento que aquela posição do episcopado não era unânime. Um resto profético liderado por Dom Helder Câmara recusava aquele alinhamento político porque não condizia com os rumos que João XXIII traçava para a Igreja católica. E foi esse resto profético que identificou mais tarde a CNBB com a defesa dos Direitos Humanos.

Hoje os bispos optaram por um pronunciamento que apoia envergonhadamente o regime resultante do golpe de 2016, sem que os bispos-profetas – que existem! – se manifestassem publicamente. É hora de vê-los se manifestando, porque isso é que reforça a Esperança dos leigos e leigas que estão nas lutas por um Mundo justo, pacífico, e cuidador da Casa Comum. Que sigam o exemplo do bispo de Roma, nosso Papa Francisco, que não se envergonha de clamar por Terra, Teto e Trabalho para os pobres deste mundo.

[1]Leigo católico, nascido em 1943, doutor em sociologia, foi professor nos Programas de Pós-Graduação em Ciência/s da Religião da Universidade Federal de Juiz de Fora e da PUC-Minas. É membro de Iser-Assessoria e da Coordenação do Movimento Nacional Fé e Política.

[i] Os trechos entre aspas são dos bispos. As palavras entre parênteses são minhas, para restaurar o sentido dos trechos que resumi.

fonte: http://www.ihu.unisinos.br/578331-duas-mensagens-da-cnbb-para-que