Ser Papa en tiempos de “anticristos”

Leonardo Boff

       El Papa León XIV, en su visita a España, en junio, realizó claras declaraciones en las que contrapone a la IA la Inteligencia Emocional, que “nos da consuelo, sentido, esperanza y cercanía”, algo que la IA no hace. Critica también a los gobiernos autoritarios que producen guerras letales. En este contexto escribí este texto.

       San Juan, en su Primera Epístola, dice: “ya han aparecido muchos anticristos” (1 Juan 2,18). Efectivamente, vivimos tiempos en los que han surgido figuras con las características típicas de los “anticristos”. No soy yo quien lo afirma. Lo sostienen serios estudiosos de la Biblia, todos norteamericanos: The Fourth Beast: Is Donald Trump The Antichrist? de Lawrence R. Moelhauser (2016); Is Trump the Antichrist? de D. Xander Varo (2017); y Donald Trump Is the Antichrist de Drew Ponder (2025). Todos pueden verificarse en Google buscando sus nombres y el resumen de sus afirmaciones.

       Junto a la figura de Trump debemos agregar a Benjamin Netanyahu, el monstruoso Herodes, genocida de miles de niños inocentes en la Franja de Gaza y en el sur del Líbano.

       ¿Cuáles son las características de los “anticristos”, válidas principalmente para quien se presenta como el “Emperador del mundo”, Donald Trump? El primer atributo es presentarse como una divinidad, como lo hizo usando la figura de Jesucristo sanador. Otro rasgo es ser enemigo de toda vida, sugiriendo a su pueblo no vacunarse contra el Coronavirus y promoviendo guerras letales por el mundo, con total desprecio por la moral y la ética. Afirma claramente que es él quien definirá lo qué es moral y ético. Otro componente es desmontar mundialmente todo un orden económico-social basado en reglas, introduciendo el caos con efectos dañinos para todos y especialmente para los países más pobres. Otra característica es imponer la paz no mediante el diálogo y la diplomacia, sino por la fuerza, sea económica, comercial o militar; es decir, una pacificación forzada. El nuevo orden que pretende imponer no pasa por la paz, sino por la capitulación de quienes se le oponen. Y la última nota es la extrema arrogancia y el ilimitado narcisismo, que justifican la mentira como método y la eliminación de cualquier límite, incluso enfrentándose de manera mentirosa con la persona del Papa León XIV. Se hace dueño de la vida y de la muerte de las personas y de una de las culturas más venerables y antiguas, como la persa (Irán). Habría otras notas contenidas especialmente en el Apocalipsis, particularmente en la figura de los cuatro jinetes (cap. 6). Lo que vale para Trump puede trasladarse al criminal contra la humanidad Netanyahu.

       Para completar este escenario tenebroso, importa incluir las decenas de guerras que ocurren simultáneamente con gran letalidad. Ya se han hecho amenazas de utilización de armas nucleares tácticas (que destruyen menos) o estratégicas, capaces de amenazar toda la vida del planeta, dejando el sol blanquecino durante largo tiempo debido a las partículas atómicas. No habría fotosíntesis, ni oxígeno suficiente, ni producción de alimentos. Los que sobrevivieran envidiarían a quienes murieron antes.

       En estas condiciones, ¿cómo está ejerciendo su ministerio papal León XIV? No es un Papa con el carisma propio del Papa Francisco, de inmensa irradiación, libertad de espíritu y plena conciencia de lo que ocurre en el mundo. Francisco decía que estamos en una “tercera guerra mundial en pedazos”. Clarísima como el sol fue su advertencia: “Esta vez estamos en la misma barca, nadie se salva solo; o nos salvamos todos o no se salva nadie” (Fratelli tutti, nn. 32, 137, 138).

       El Papa León demuestra el carisma de la calma serena. No levanta la voz, no improvisa, pues escribe prácticamente todas sus intervenciones. Con esta serena calma se coloca frente a dos frentes: el interno de la Iglesia y el externo del mundo convulsionado. Pero en España mostró toda su emoción.

       Internamente, en la Iglesia, enfatiza la unidad. Existen fracturas en la Iglesia, particularmente entre quienes aún se resisten a asumir el nuevo estilo de ser cristiano propuesto por el Concilio Vaticano II (1962-1965). Otros no aceptaban a un Papa venido “del fin del mundo”, rompiendo con el estilo imperial y con las formas en que institucionalmente se organizó la Iglesia, con palacios y símbolos paganos en las vestimentas litúrgicas de obispos y cardenales. Francisco era un hombre entre los hombres, un Francisco de Roma inspirado en Francisco de Asís, particularmente en el cuidado de los pobres. El Papa León asumió este legado por su extrema sensibilidad hacia los pobres, mostrada especialmente en los países que visitó en África. Se esfuerza por crear puentes, acogiendo incluso la diversidad litúrgica dentro de la Iglesia.

       No quiere ejercer su ministerio como soberano con plenos poderes (cf. canon 331), sino en la forma de la sinodalidad. Es decir, quiere caminar junto con todos los fieles, sí, como confirmador de la fe común.

       La unidad apunta también a una humanidad tan desgarrada por los prejuicios y por las violentas exclusiones de inmigrantes, como ocurre en Estados Unidos y también en Europa. En el lavatorio de pies del Jueves Santo, realizado en una prisión, incluyó mujeres de todas las etnias y creencias.

       Frente al ámbito externo, muestra un inequívoco carisma de coraje. Siente su deber evangélico de Pastor de pronunciarse sobre la sangrienta y sombría situación del mundo. Aquí el gran tema es la paz. En sus palabras, “una paz desarmada y desarmante”. El presidente Trump amenazó con exterminar “toda la civilización” de Irán. El Papa León XIV, el 7 de abril, denunció esa amenaza como “verdaderamente inaceptable”. Convocó a todos a “contactar a las autoridades, a los líderes políticos, a los congresistas, para pedirles y decirles que trabajen por la paz y rechacen siempre la guerra”.

       Al ministro de Guerra estadounidense le dice: “no se puede hacer la guerra invocando el nombre de Dios”. Al presidente Trump, que lo consideró “débil” y “sin comprensión de la política mundial”, respondió serenamente: “No tengo miedo ni de la administración Trump ni de proclamar en voz alta el mensaje del Evangelio, que es lo que creo que es mi misión, aquello para lo cual  la Iglesia vino a hacer”.

       Con determinación enfatiza: “La estabilidad y la paz no se construyen con amenazas mutuas ni con armas, que siembran destrucción, dolor y muerte, sino solamente a través de un diálogo razonable, auténtico y responsable”. Como los Papas Francisco y Juan XXIII, el Papa León XIV sostiene: “Si permaneciéramos indiferentes ante el clamor del pobre, este clamaría al Señor contra nosotros y eso se convertiría para nosotros en pecado (cf. Dt 15,9) y, de este modo, nos alejaríamos del propio corazón de Dios” (Dilexi Te, n. 8).

       Mucho habría que decir sobre el actual Papa. Pero termino afirmando que es el único que se opone directamente a los “anticristos” que están llevando a la humanidad hacia un precipicio. Se transformó, sin quererlo, pero impulsado por la dramática situación del mundo actual, en portavoz de la humanidad, del compromiso con la solidaridad y con la fraternidad universal.

Convoca a la esperanza, como dijo en España: “la esperanza no se sostiene únicamente en las ideas ni en los proyectos, sino también en la capacidad de amar, de emocionarse y de creer”. Representa un grito por el cuidado de la Madre Tierra y de todo compromiso ecológico. Exige un respeto sagrado por cada persona humana. Y señala el multilateralismo como el camino a seguir para la humanidad. En ese sentido va su importantísima encíclica Magnifica Humanistas.

Leonardo Boff escribe para la revista virtual LIBERTA del ICL yn((https://www.revistaliberta.com.br); escreveu também para Religión Digital da Espanha 5/6/26 e escreveu Sustentabilidade e cuidado ICL/Contratempo 2025  https://www.leonardoboff.org).

Ser Papa em tempos de “anticristos”

Leonardo Boff  

O Papa Leão XIV em sua visita à Espanha,em junho, fez claros pronunciamentos, nos quais  contrapõe à Inteligência Artificial a Inteligência Emocional que “nos dá consolo,sentido,esperança e proximidade”,coisa que não que não o faz IA. Critica o ambiente autoritário que produz guerras letais.Nesse contexto escrevi este texto.

São João em sua Primeira Epístola diz:”eis que já há muitos anticristos”(1João 2,18). Efetivamente estamos em tempos nos quais apareceram figuras com as características típicas dos “anticristos”. Não sou eu quem o diz.Está sendo afirmado por estudiosos sérios da Bíblia, todos norte-americanos:The Fourth Beast: Is Donald Trump The Antichrist?” de Lawrence R. Moelhauser de 2016; Is Trump the Antichrist?” de D. Xander Varo de 2017; Donald Trump Is the Antichrist” de Drew Ponder de 2025. Todos estes podem ser verificados pelo Google buscando seus nomes e o resumo de suas afirmações. 

Junto à figura de Trump devemos agregar Benjamin Netanyhau,o monstruoso Herodes, genocida de milhares de crianças inocentes da Faixa de Gaza e do Sul do  Líbano.

Quais são as características dos “anticristos”, válidas principalmente por quem se apresenta como o “Imperador do mundo”, Donald Trump. O primeiro atributo é apresentar-se como uma divindade, como o fez com a figura Jesus Cristo curador.Outro traço é ser inimigo de toda a vida,sugerindo a seu povo a não tomar a vacina contra o Coronavírus e levando a guerra letal pelo mundo afora, com total desprezo da moral e da ética. Diz claramente que é ele que definirá o que é moral e ético. Outro componente é desconstruir mundialmente toda uma ordem econômico-social, baseado em regras,introduzindo o caos com efeitos danosos para todos e para os países mais pobres.Outra característica é impor a paz não pelo diálogo e pela diplomacia, mas pela força seja econômica, comercial ou militar, vale dizer uma pacificação forçada. A nova ordem que quer impor não passa pela paz mas pela capitulação de todos dos que se lhe opõe.E a última nota é a extrema arrogância e o ilimitado narcisismo que justificam a mentira como método e a eliminação de qualquer limite,inclusive confrontando-se de forma mentirosa com a pessoa do Papa Leão XIV. Fa-ze dono da vida e da morte das pessoas e de uma das mais veneráveis e antigas culturas como a da Pérsia (Irã). Haveria outras notas contidas especialmente no Apocalipse, particularmente na figura dos quatro ginetes(cap.6). O que vale para Trump pode ser transposto, com muito mais razão, para o lesa-humanidade Netanyhau.

Para completar o cenário tenebroso importa incluir as dezenas de guerras que estão ocorrendo simultaneamente com grande letalidade. Fizeram-se já ameaças de utilização de armas nucleares táticas (destroem menos) ou estratégicas,capazes de destruir toda a vida do planeta,deixando o sol por largo tempo branco em razão das partículas atômicas. Não haveria fotosíntese,nem oxigênio sificiente,nem produção de alimentos.Os que sobreviverem invejarão os que antes morreram.

Sob estas condições como está exercendo seu ministério papal Leão XIV? Não é um Papa com o carima próprio do Papa Francisco, de imensa irradiação, liberdade de espírito e plena consciência do que ocorre no mundo.Estamos, dizia, numa “terceira guerra mundial aos pedaços”.Claríssima como o sol foi sua advertência:”Desta vez estamos no mesmo barco, ninguém se salva sozinho, ou nos salvamos todos ou ninguém se salva”(Fratelli tutti,n.32,137,138).

O Papa Leão demonstra o carisma da calma serenidade.Não alça a voz, não improvisa, pois escreve praticamene todas as suas intervenções.Com esta serena calma se coloca face a duas frentes: a interna da Igreja e a externa no mundo convulsionado.Mas na Espanha mostrou sua emoção.

Internamente na Igreja enfatiza a unidade. Há fraturas na Igreja particularmente com os que ainda relutam em assumir o no estilo de ser cristão, proposto pelo Concílio Vaticano II(1962-196). Outros não aceitavcam um Papa vindo do fim do mundo,rompendo com o estilo imperial nas formas como se organizou institucionalmente a Igreja,com palácios,símbolos pagãos nas vestimentas litúrgicas, de bispos e de cardeais.Era um homem entre os homens, um Fracisco de Roma,inspirado no Francisco de Assis,particularmente no cuidado para com os pobres. O Papa Leão assumiu este legado por sua extrema sensibilidade para com os pobres, mostrada especialmente nos países que visitou na África. Ele se esforça por criar pontes, acolhendo a diversidade até litúrgica na Igreja.

Não quer exercer seu múnus como soberano com plenos poderes (cf.o cânon 331),mas na forma da sinodalidade. Vale dizer, quer caminhar junto com todos os fiéis, sim, como confirmador da fé comum.

A unidade visa também a humanidade tão dilacerada pelos preconceitos, exclusões violentas de imigrantes,como ocorrem nos Estados Unidos e também na Europa. Na quinta-feira santa lavou no lavapés numa prisão inclui mulheres de todas as etnias e crenças.

Face à frente externa mostra um inequivoco carisma da coragem, Sente seu dever evangélico de Pastor de pronunciar-se sobre a sangrenta e sombria situação do mundo.Aqui o grande tema é a paz. Em suas palavras “uma paz desarmada e desarmente”. O presidente Trump ameaçou exterminar “toda a civilização” do Irã. O Papa Leão XIV, em 7 de abril, denunciou essa ameaça como “verdadeiramente inaceitável”. Conclamou a todos a“contatarem as autoridades, os líderes políticos, os congressistas — a pedirem a eles, a dizerem a eles, a trabalharem pela paz e a rejeitarem a guerra sempre”.

Ao Ministro da Guerrra americano lhe diz:”não se pode fazer guerra, invocando o  nome de Deus”. Ao Presidente Trump que o considerou “fraco” e !sem entendimento de política mundial”, com serenidade, respondeu:”Não tenho medo nem da administração Trump nem de falar em voz alta a mensagem do Evangelho, que é o que acredito ser minha missão, o que a Igreja veio fazer”.

Com determinação enfatiza:”A estabilidade e a paz não se constroem com ameaças mútuas, nem com armas, que semeiam destruição, dor e morte,mas apenas através de um diálogo razoável, autêntico e responsável” Como os Papas Francisco e João XXIII, o Papa Leão XIV sustenta:”Se permanecêssemos indiferentes a esse clamor do pobre, este clamaria ao Senhor contra nós e isso tornar-se-ia para nós um pecado (cf. Dt 15, 9) e, deste modo, afastar-nos-íamos do próprio coração de Deus” (Dilexi Te, n. 8).

Muito dever-se-ia dizer sobre o atual Papa. Mas termino dizendo que é o único a se opor diretamente aos “anticristos”que estão levando a humanidade a um precipício.Transformou-se, sem querê-lo, mas levado pela situação dramática do mundo atual, a ser o porta-voz da humanidade, do empenho pela solidariedade, pela fraternidade universal. Conclama à esperança,como disse na Espanha:”esperança não se sustenta unicamente nas ideas nem nos projetos, senão também na capacidade de amar, de emocionar-se e de crer”. Ele representa um grito pelo cuidado da Mãe Terra e de todo empenho ecológico. Exige um sagrado respeito a cada pessoa humana. E aponta ao multilateralismo como o caminho a seguir para a humanidade. Nesse sentido vai a sua importantíssima encíclica Magnifica Humanistas.

Leonardo Boff escreve para a revista virtual LIBERTA do ICL ((https://www.revistaliberta.com.br); escreveu também para Religión Digital da Espanha 5/6/26 e escreveu Sustentabilidade e cuidado ICL/Contratempo 2025 (  https://www.leonardoboff.org).

Aprender a pensar con los pobres de la Tierra y los oprimidos

      Leonardo Boff

En esto se caracteriza alguien que practica la teología de la liberación: tiene un pie en la academia, en la facultad de teología, y otro en medio de los hijos e hijas de la pobreza, en las periferias. Este tipo de teología sostiene algo obvio: la pobreza significa éticamente una injusticia social y políticamente una opresión. Contra la opresión vale la liberación. Esta es llevada adelante por los propios pobres que toman conciencia de que son oprimidos, se organizan y comienzan desde las bases con prácticas orientadas a superar su situación.

Esto se hace a partir de la lectura comunitaria de la Biblia: confrontan una página de la Biblia con otra página de su realidad sufriente. De allí extraen, después de mucha oración, cantos y reflexión, los pasos concretos que todos deben asumir. Los teólogos que se disponen a caminar con las comunidades cambian su visión de la sociedad y de la Iglesia.

Todo esto es tan cristalino que me asombra el hecho de que la teología de la liberación haya sufrido y aún sufra persecución y difamación. Si observamos bien, este procedimiento viene de grupos que nunca vivieron realmente los padecimientos del mundo de los pobres y oprimidos. Eso mismo me confesó personalmente el amigo Cardenal Joseph Ratzinger, aquel que, por oficio, presidió mi juicio en los espacios de la antigua ex Inquisición. Pero especialmente son los sectores conservadores de la Iglesia y de la sociedad los que ven en todo movimiento de los pobres algo peligroso para el orden vigente, algo propio de comunistas. Con ese argumento Jesús, acusado de subversivo por los religiosos de su época, como testimonia Lucas (cf. 23,5), nunca habría sido crucificado, sino que habría muerto en la cama rodeado de discípulos.

Lo que distingue a un teólogo de la liberación de otros colegas del Centro y también de la Periferia es la opción por los pobres, contra la pobreza y a favor de la justicia social y de la liberación. Esta actitud implica un gran aprendizaje, cosa que no ocurre cuando el teólogo restringe su oficio al mundo académico. Pero con la inserción descubre la fuerza de los pobres, su resiliencia y su profunda fe en el Dios que escucha el grito de los oprimidos y muestra su ternura hacia los condenados de la Tierra. Sorprende la presencia de la gracia de Dios en las situaciones más inusuales, que nos obligan a pensar más allá del bien y del mal. Así lo sugiere el mensaje de Jesús, cuyo Abba (Papito querido) ama a todos, más allá de las categorías del bien y del mal, y muestra misericordia hacia los ingratos y malos (Lucas 6,35).

Voy a narrar dos experiencias vividas en la periferia pobre mientras enseñaba en la facultad el Tratado de la Gracia, uno de los más difíciles de la teología, pues encierra muchas condenas.

Me encontré con Raimundo en Canindé, quien enseguida me pidió: —Fray, vine a buscar agua bendita.—¿Para qué quieres el agua bendita? —pregunté. Respondió:
—Es para bendecir mi casa. —Pero eso yo, como sacerdote, puedo hacerlo e iré contigo. —No puede, fray. Hasta da vergüenza decirlo, pero voy a confesarle: vivo con una mujer sin haberme casado por la Iglesia. Tengo dos errores con ella: primero, porque es negra; segundo, porque la saqué de la prostitución. Quiero probar vivir con ella, darle cariño y comprensión. Si ella es capaz de vivir con un solo hombre, conmigo, entonces me casaré por la Iglesia. Ahora estoy en pecado. Por eso vine a buscar agua bendita para bendecirla y rezar para salir del pecado. Si todo sale bien, usted, fray, hará nuestro casamiento.

Tiempo después hice el casamiento con muchas palomitas de maíz y Coca-Cola.

Ese hombre, Raimundo, amó. Seguramente ni siquiera sabía que el verdadero nombre de Dios es amor. Y quien ama está con Dios, como dice san Juan en su epístola (1 Jn 4,16), y no con el pecado.

Encontré religiosas en Xapuri, en el corazón de la selva del Acre. Mantenían en una sala a un seringueiro que parecía tener lepra. Pasando por un callejón, una de las religiosas vio un cartel que decía: “Casa de la Caridad”. Fue a averiguar y supo que la casa pertenecía a doña Josefina. La religiosa la invitó a ir hasta el pequeño convento y ver a un enfermo de lepra. Apenas entró y miró largamente al enfermo, Josefina dijo:

—Hermanita, esto no es lepra, es solo una micosis. Déjelo, que voy a tratarlo en la Casa de la Caridad. Curiosa, la religiosa preguntó: —¿Para qué sirve esta Casa? Josefina respondió: —Es para todos los enfermos del interior de la selva y para quienes no tienen dónde dormir. —¿Y cómo mantiene usted la Casa de la Caridad? Josefina, algo avergonzada, respondió: —Tengo un cabaret. Necesito mantenerme. Las mujeres de aquí no tienen trabajo y casi todas son prostitutas. Necesitan alimentar a sus familias y yo al personal que se queda en la Casa. Solo tomo para mí lo necesario. Lo que sobra es para mantener la Casa de la Caridad. Cocino para ellos, les lavo la ropa y compro los remedios. Todo gratis. Para pagar mi pecado. Sé que está contra la ley de Dios. Pero ¿la ley de la vida no es también aceptada por Dios?

Al escuchar la historia quedé abismado y pensé para mí mismo: el amor de Josefina es lo que significa la gracia que yo enseño, es decir, el amor concreto de Dios en la situación concreta de las personas. Recordé a la mujer considerada prostituta que besó los pies de Jesús y los ungió con perfume; lloraba y secaba las lágrimas con sus cabellos (Lucas 7,38). Frente a quienes pensaban mal, Jesús dijo: “Dondequiera que en el mundo se predique la Buena Nueva, será recordado lo que ella hizo” (Marcos 14,9). Fue puro amor, gracia divina.

Estos dos hechos muestran el amor de Dios, que es lo que llamamos gracia: ella viene cuando quiere, sobre quien quiere y en cualquier situación. Hay flores que florecen en los pantanos. Y son las más blancas y bellas. Esa flor tiene un nombre: Josefina de la Casa de la Caridad. El amor generoso se llama Raimundo, aquel del agua bendita.

Leonardo Boff escribe para la revista del ICL LIBERTA. También escribió Gracia y experiencia humana, Vozes, varias ediciones, 2012; hay una edición en español; (https://www.leonardoboff.org).

Lernen, mit den Armen dieser Welt und den Unterdrückten mitzudenken

         Leonardo Boff

         Das zeichnet jemanden aus, der Befreiungstheologie praktiziert: Er steht mit einem Bein in der akademischen Welt, an der theologischen Fakultät, und mit dem anderen unter den Armen und Bedürftigen am Rande der Gesellschaft. Diese Theologie vertritt eine öffentliche Tatsache: Armut bedeutet ethisch gesehen soziale Ungerechtigkeit und politisch gesehen Unterdrückung. Befreiung ist der einzige Ausweg aus dieser Unterdrückung. Diese Befreiung wird von den Armen selbst vollzogen, die sich ihrer Unterdrückung bewusst werden, sich organisieren und an der Basis mit Maßnahmen beginnen, die darauf abzielen, ihre Situation zu überwinden. Dies geschieht ausgehend von der gemeinschaftlichen Lektüre der Bibel: Sie konfrontieren eine Seite der Bibel mit einer anderen Seite ihrer leidvollen Realität. Daraus leiten sie nach viel Gebet, Gesang und Nachdenken die konkreten Schritte ab, die von allen unternommen werden müssen. Theologen, die bereit sind, diesen Weg gemeinsam mit den Gemeinschaften zu gehen, verändern ihre Sicht auf Gesellschaft und Kirche.

All dies ist so glasklar, dass ich erstaunt bin, dass die Befreiungstheologie unter Verfolgung und Diffamierung gelitten hat und immer noch leidet. Wenn wir genau hinschauen, kommt dieses Vorgehen von Gruppen, die die Leiden der Welt der Armen und Unterdrückten nie wirklich erlebt haben. Das hat mir persönlich mein Freund Kardinal Joseph Ratzinger gestanden, der von Amts wegen den Vorsitz bei meinem Prozess im Raum der ehemaligen Inquisition innehatte. Vor allem aber sind es die konservativen Teile der Kirche und der Gesellschaft, die in jeder Bewegung der Armen etwas Gefährliches für die gegenwärtige Ordnung, etwas Kommunistisches sehen. Für dieses Argument wäre Jesus, der von den religiösen Menschen der Zeit als subversiv angeklagt wurde, wie Lukas bezeugt (vgl. 23,5), niemals gekreuzigt worden, ruhig sondern im Bett umgeben von seinen Jüngern gestorben.

Was einen Befreiungstheologen von anderen Kollegen im Zentrum und auch in der Peripherie unterscheidet, ist die Option für die Armen, gegen die Armut und für soziale Gerechtigkeit und Befreiung. Dieser Einsatz erfordert viel Lernen, was nicht geschieht, wenn der Theologe sein Wirken nicht auf die akademische Welt beschränkt. Doch durch die Einbindung entdeckt er die Kraft der Armen, ihre Widerstandsfähigkeit und ihren tiefen Glauben an den Gott, der den Schrei der Unterdrückten hört und den Verdammten der Erde seine Barmherzigkeit erweist. Es überrascht, wie die Gnade Gottes in den ungewöhnlichsten Situationen gegenwärtig ist, die uns zwingen, über Gut und Böse hinauszudenken. So legt es die Botschaft Jesu nahe, dessen Abba (geliebter Vater) alle liebt, jenseits der Kategorien von Gut und Böse, und den Undankbaren und Bösen Barmherzigkeit erweist (Lukas 6,35).

Ich möchte von zwei Erlebnissen berichten, die ich in den armen Vororten hatte, als ich an der Universität den Kurs „Die Gnadenlehre“ unterrichtete – eines der schwierigsten Themen der Theologie, da es viele Verdammungen beinhaltet.

Ich traf Raimundo in Canindé, der mich sofort fragte: „Vater, ich bin gekommen, um Weihwasser zu holen.“ „Wozu brauchst du das Weihwasser?“, fragte ich. Er antwortete: „Um mein Haus zu segnen.“ „Aber das kann ich als Priester tun, und ich komme mit.“ „Das kannst du nicht, Vater. Es ist mir sogar peinlich, es zu sagen, aber ich beichte es: Ich lebe mit einer Frau zusammen, ohne kirchlich geheiratet zu haben. Ich habe zwei Fehler an ihr: Erstens, weil sie schwarz ist, zweitens, weil ich sie aus der Prostitution geholt habe. Ich möchte mit ihr zusammenleben, ihr Zuneigung und Verständnis schenken. Wenn sie fähig ist, nur mit einem Mann, mit mir, zusammenzuleben, dann werde ich sie kirchlich heiraten. Im Moment lebe ich in Sünde. Deshalb bin ich gekommen, um Weihwasser zu holen, um sie zu segnen und für meine Befreiung von der Sünde zu beten. Wenn alles gut geht, wirst du, Vater, unsere Hochzeit vollziehen.“ Einige Zeit später traute ich die beiden, und wir feierten mit viel Popcorn und Cola.

Dieser Mann, Raimundo, wusste sicherlich nicht einmal, dass Gottes wahrer Name Liebe ist. Und wer liebt, ist bei Gott, wie der heilige Johannes in seinem Brief schreibt (1 Joh 4,16), und nicht bei der Sünde.

         Ich traf Nonnen in Xapuri, mitten im Amazonienwald von Acre. Sie beherbergten einen Kautschukzapfer, der anscheinend Lepra hatte. Als eine der Nonnen durch eine enge Gasse ging, sah sie ein Schild mit der Aufschrift: Haus der Nächstenliebe. Sie fragte nach und erfuhr, dass das Haus Dona Josefina gehörte. Die Nonne lud sie ein, das kleine Kloster zu besuchen und einen Leprakranken zu sehen. Kaum war sie eingetreten und hatte den Patienten lange betrachtet, sagte Josefina: „Liebe Schwester, das ist keine Lepra, sondern nur Ringelflechte. Lass ihn hier, ich behandle ihn im Haus der Nächstenliebe.“ Neugierig fragte die Nonne: „Wozu dient dieses Haus?“ Josefina antwortete: „Es ist für alle Kranken im Waldinneren und für diejenigen, die keine Unterkunft haben. Wie unterhalten Sie das Haus der Nächstenliebe?“ Josefina, etwas verlegen, antwortete: „Ich besitze einen Nachtclub. Ich muss meinen Lebensunterhalt verdienen. Die Frauen hier sind arbeitslos und fast alle sind Prostituierte. Sie müssen ihre Familien ernähren, und ich muss die Menschen im Haus versorgen. Ich nehme nur das Nötigste.“ Was übrig bleibt, wird für den Unterhalt des Hauses der Nächstenliebe verwendet. Ich koche für sie, wasche ihre Wäsche und kaufe ihre Medikamente. Alles kostenlos. Um meine Sünde zu sühnen. Ich weiß, es verstößt gegen Gottes Gesetz. Aber ist nicht auch das Gesetz des Lebens von Gott anerkannt?

Als ich die Geschichte hörte, war ich tief beeindruckt und dachte bei mir: Die Liebe von Josefina ist genau das, was die Gnade bedeutet, die ich lehre, nämlich die konkrete Liebe Gottes in der konkreten Situation der Menschen. Ich erinnerte mich an die Frau, die als Prostituierte galt, die die Füße Jesu küsste und sie mit Salböl salbte, weinte und ihre Tränen mit ihren Haaren abtrocknete (Lukas 7,38). Denjenigen gegenüber, die schlecht von ihr dachten, sagte Jesus: „Wo auch immer auf der Welt die Frohe Botschaft verkündet wird, wird man an das erinnern, was sie getan hat“ (Markus 14,9). Es war reine Liebe, göttliche Gnade.

Diese beiden Begebenheiten zeigen die Liebe Gottes, die wir Gnade nennen: Sie kommt, wann sie will, über wen sie will und in jeder Situation. Es gibt Blumen, die in den Sümpfen blühen. Und sie sind die weißesten und schönsten. Diese Blume hat einen Namen: Josefina da Casa da Caridade. Die großzügige Liebe heißt Raimundo, der mit dem Weihwasser.

Leonardo Boff schreibt für die Zeitschrift LIBERTA des ICL (https://www.revistaliberta.com.br); außerdem verfasste er das Buch „Gnade und menschliche Erfahrung“, erschienen bei Vozes in mehreren Auflagen, 2012; es gibt eine deutsche Übersetzung (https://www.leonardoboff.org ).