Noam Chomsky: La supervivencia de la vida y de la democracia está en juego

Publicamos em espanhol esta entrevista pelas advertências que ela contem. Noam Chomsky é considerado um dos maiores intelectuais norte-americanos e mundiais. Grande observador dos cenários mundiais, com acesso às melhores fontes, especialmente, do MIT onde foi professor por muitos anos e faz-nos constantes advertências. Algumas que sempre voltam em suas palestras e entrevistas é o risco de  uma guerra nuclear, mais perigosa, segundo ele,  que o aquecimento global e o Covid-19. Ele fala disso por conhecer por dentro a política belicista da política externa norte-americana e a personalidade de Trump. Ele não se cansa de advertir: ele é tão insano, arrogante e auto-suficiente que pode deslanchar uma guerra nuclear (provavelmente contra a China), sem ter consciência de que isso pode significar o fim da espécie humana e dele mesmo.Segundo Chomskly devemos nos peparar para dias dramáticos da humanidade e da vida, caso seguirmos o curso das coisas como até agora vinha sendo levado avante por um capitalismo feroz e um neoliberalismo sem limites.O futuro trágico da espécie humana está em nossas mãos, pois como advertia  o grande cosmólogo Carl Sagan temos construído o princípio da auto-destruição. Se não tivermos sabedoria e  suficiente cuidado para com a natureza e de uns para com os outros podemos “arricar a nossa destruição e a da diversidade da vida”(Carta da Terra, Preâmbulo c). Chomsky tem um especial apreço ao Brasil. Esteve muitas vezes entre nós e no ocaso de sua vida, com 91 anos, está acompanhado por uma brasileira, extremamente solícita. LBoff

      Noam Chomsky: “La supervivencia de la democracia está en juego”

11/09/2020 entrevista

El pensador americano definió a las elecciones presidenciales de noviembre próximo en su país como “las más importantes en la historia de la humanidad” y habló del deterioro de la democracia y la catástrofe medioambiental en una entrevista exclusiva con Télam.

Por Bernarda Llorente, entrevista exclusiva

El lingüista y politólogo estadounidense Noam Chomsky, uno de los intelectuales más elocuentes para leer los escenarios complejos que se articulan por debajo de la pandemia que hoy paraliza al mundo, sostiene que estamos ante una confluencia crítica generada por el deterioro de la democracia, la inminencia de una catástrofe medioambiental y la amenaza de una guerra nuclear: la evolución de ese panorama depende de las próximas elecciones en su país, a las que define en una entrevista exclusiva con la Presidenta de Télam como “las más importantes no sólo en la historia de Estados Unidos sino también en la historia de la humanidad”.

A los 91 años, el brillante pensador y autor de obras como “El nuevo orden mundial (y el viejo)” o “Poder y terror” mantiene la potencia de su voz disidente y antibelicista que a lo largo de más de sesenta años lo llevó a compatibilizar sus aportes académicos con intervenciones públicas que le han valido represalias de los sucesivos gobiernos de su país, como ser detenido por condenar la guerra de Vietnam, figurar en la lista negra del ex presidente Richard Nixon o recibir duros cuestionamientos por denunciar la guerra sucia de Ronald Reagan.

Acusado a veces de “antiamericano” por la dureza de sus críticas, Chomsky tiene un rol activo en causas colectivas -hace pocos meses firmó junto a 150 intelectuales un manifiesto donde alertan sobre el riesgo de la censura a los contenidos que no se ajustan a los parámetros impuestos por la corrección política- sin dejar de atizar sus cruzadas personales: el combate a las multinacionales, al neoliberalismo y al actual presidente Donald Trump, a quien caracteriza en una entrevista con Télam, vía Zoom desde su casa en Tucson (Arizona), como “una especie de dictador de pacotilla que ha creado en Washington un pantano de corrupción”.

Entrevista exclusiva a Noam Chomsky

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Dr. Chomsky, mientras una parte importante de la humanidad pareciera centrada en el impacto del Coronavirus y sus consecuencias, usted redobla la apuesta y advierte que la sobrevivencia de nuestra especie humana es lo que verdaderamente está en peligro.

Debemos reconocer que este es un momento histórico notable. Estamos en medio de una confluencia de crisis existenciales: la de la catástrofe medioambiental, la de la guerra nuclear, la crisis del deterioro de la democracia, que es el único medio para combatir estas crisis. Y, además, las crisis de pandemias. El Covid-19 en particular -del que saldremos- tendrá un costo innecesario, terrible. Pero no será el último. Hemos tenido mucha suerte hasta ahora porque las repetidas epidemias de coronavirus que hemos vivido lograron contenerse. El Ébola, por ejemplo, fue altamente letal pero no demasiado contagioso. El SARS es muy contagioso, pero no muy letal. La próxima pandemia que se presente podría ser ambas: altamente contagiosa y altamente letal. Entonces nos enfrentaremos a algo así como la Peste Negra del siglo XIV. Podemos prevenirlo, pero hay que hacerlo.

¿Por qué tenemos una pandemia hoy?

Es una pregunta importante para hacer. Tuvimos la epidemia de SARS en 2003, un virus muy similar. Los científicos advirtieron que vendrían otros, que debíamos prepararnos y sabíamos cómo hacerlo: aislar los virus, planificar cómo desarrollar una vacuna, fortalecer un sistema de prevención de pandemias. Todo está bastante claro. Pero no basta con tener la información, alguien tiene que hacerlo. Las grandes empresas farmacéuticas tienen los recursos, los laboratorios, etc. No lo hacen, sin embargo, porque hay algo que se llama Capitalismo. El capitalismo dicta que siempre intentes aumentar tus ganancias. No gastas dinero en algo que podría suceder dentro de diez años y en lo que no se ganará mucho dinero, de todos modos. Tienes la vacuna, la gente la usa, se acabó. Las compañías farmacéuticas invierten en cosas que puedan seguir vendiendo mañana.

¿Tal vez las crisis están mostrando la necesidad de que el Estado retome su protagonismo?

El gobierno tiene recursos inagotables, laboratorios maravillosos, pero no puede hacerlo por algo llamado neoliberalismo. Como lo expresó Ronald Reagan en su discurso inaugural, “el gobierno es el problema, no la solución”. Esto significa que las decisiones tienen que pasar de las manos del gobierno al poder privado. ¿La razón? Ellos creen que el gobierno es una institución defectuosa porque responde a la población, al menos en parte, y ese es un problema grave. No podemos permitirlo. Por tanto para ellos es necesario trasladar las decisiones a tiranías privadas que no rinden cuentas al público en absoluto. Se llama “libertad” en el discurso orwelliano contemporáneo. Volviendo a la pandemia, significa que el gobierno no pudo intervenir, porque nunca pensaron en la gente. Así que no hubo esfuerzos para desarrollar la vacuna y así sucesivamente. No obstante, hubo algunos avances.

¿Se refiere a las políticas del presidente Obama y su propuesta de seguro médico? Cuánto devastó Trump de ese legado?

La administración Obama puso en funcionamiento un plan de respuesta ante una pandemia que era bastante esperable que estallara. Hubo investigaciones conjuntas entre científicos estadounidenses y chinos para tratar de identificar coronavirus en cuevas de China e intentar secuenciar los genomas. Se ejecutaron programas de demostración para ver qué pasaría si el virus se propagaba. Todos estas iniciativas sucedieron hasta enero de 2017. Si bien no eran suficientes, al menos eran algo.

A los primeros días de asumir, Trump desmanteló estos proyectos. Todos los años ha intentado retirar los fondos. La última vez fue en febrero de 2020. Cuando la pandemia se desata, el presidente recorta los gastos relacionadas con la salud pública, incluidos los del Centro para el Control de Enfermedades. Como resultado, Estados Unidos estaba singularmente mal preparado cuando golpeó la pandemia. Ha habido todo tipo de incompetencia y malicia en relación a su manejo.

Lo que aparecen como serios desatinos del presidente Trump ha contado, en realidad, con respaldos institucionales sólidos.

El Congreso Republicano ha aprobado cientos de esfuerzos legislativos para acabar con la ley de atención asequible, la ley de Obama, y no dejar nada en su lugar. La ley algo avanzó. No se acerca a lo que tienen otros países, pero al menos fue un adelanto y quieren matarla, porque para ellos ,no debería existir nada fuera del mercado. Si puedes sobrevivir bien o si no mal. Se llama “Libertario”, lo que es una broma de mal gusto. Es totalitario. Te están diciendo que si eres lo suficientemente rico para sobrevivir, genial; si no lo eres, mala suerte. Eso se está manifestando en la crisis del COVID-19. Hay mucha gente que se niega a hacerse la prueba porque es demasiado cara. Me refiero a que técnicamente el gobierno paga pero luego la gente recibe copagos que su compañía de seguros no pagará. Los ciudadanos de los Estados Unidos son el cuatro por ciento de la población mundial y el 25 por ciento de los casos. No hay mejoría. De hecho, está empeorando. Yo no he salido de mi casa en cuatro meses.

“Estamos en medio de una confluencia de crisis existenciales: la de la catástrofe medioambiental, la de la guerra nuclear, la crisis del deterioro de la democracia.”

Noam Chomsky

¿Hay un momento en que estas ideas tomaron mayor fuerza?

Echa un vistazo a los hospitales, especialmente desde Reagan. Los programas neoliberales de Reagan fueron realmente duros con la población en general. Los hospitales funcionan con un modelo comercial, deben ser eficientes, solo tienen los recursos a utilizarse en una situación normal. Se asemejan a una línea de montaje en la empresa Ford Motors. Con los recursos justos. Cuando se presenta cualquier situación excepcional, el desastre es total. De hecho, este modelo de negocio Reaganiano tuvo un efecto en todo el mundo. Esas son las batallas que se libran internamente en Estados Unidos, pero lo mismo está sucediendo en todas partes. Los movimientos populares están tratando de moverse hacia una sociedad viable y habitable. Y la pregunta es ¿quién va a ganar?

¿Como revertirse algunas de estas políticas frente a tantas urgencias?

Por supuesto que es mucho lo que puede hacerse, pero hay que superar barreras serias. Hay que superar la lógica capitalista, hay que superar la plaga neoliberal y hay que superar el liderazgo malévolo; tres barreras principales. No va a ser fácil, pero no es imposible. Las otras crisis: calentamiento global, guerra nuclear, deterioro de la democracia, sabemos cómo afrontarlas y es imprescindible hacerlo. No queda mucho tiempo.

¿En este contexto, ¿El resultado electoral del próximo 3 de noviembre puede ser la bisagra para superar o agravar las distintas crisis que viene enumerado y describiendo?

Claro, las elecciones de 2020 son probablemente las más importantes que ocurran no sólo en la historia de Estados Unidos sino también en la historia de la humanidad, por una razón que no se discute y que es en sí misma asombrosa. Es la pregunta más importante que hoy enfrenta la humanidad y, de no se responderse pronto, podría significar el fin de la vida humana organizada en la Tierra. Se trata de la catástrofe medioambiental que se avecina. No está lejos, no se puede retrasar y debemos decidir si la vamos a enfrentar. Este es el tema principal que está en juego en la elección. El presidente Trump y su partido han dejado muy claro que quieren acelerar la carrera hacia el desastre. Quizás sea una señal de que la especie humana es simplemente inviable, si no puedes lidiar con un problema como este. Y no es el único. La segunda cuestión crucial que enfrentan los seres humanos -y que tampoco se menciona- es la creciente amenaza de guerra nuclear. Es muy alta, mayor que durante la Guerra Fría según los principales expertos en el tema, y sigue elevándose considerablemente. Tenemos que preguntarnos en qué tipo de sociedad vivimos. Qué clase de especie somos si no estamos dispuestos a parar estos desastres.

¿Cuál es la razón para que estos temas tan vitales y urgentes no sean la prioridad en la agenda política estadounidense?

Estados Unidos es un país muy libre, más que cualquier otro en el mundo. Por otro lado, es la más empresarial de las democracias occidentales. Los empresarios estadounidenses tienen una elevada conciencia de clase. Son marxistas hasta la médula, en una especie de marxismo vulgar invertido. Libran conscientemente una guerra de clases, sin descanso, sin retroceder, sin detenerse nunca. Y hay resultados.

Las instituciones financieras son tan poderosas que no permiten resolver estos temas porque para ellos no son un problema. La población lo quiere, pero cada vez que se hace algo las instituciones financieras vienen y lo aplastan. Bueno, ¿por qué deberían existir? ¿Por qué deberíamos tener el 40 por ciento de las ganancias en Estados Unidos en manos de instituciones depredadoras, que no hacen nada por la economía y probablemente la perjudican? ¿Por qué deberíamos tener una industria de combustibles fósiles, que cumplió su función en las primeras etapas del desarrollo capitalista, pero ahora es una institución que se dedica a matar personas y destruir la vida en la Tierra? ¿Por qué conservarla? ¿Por qué no hay un rechazo masivo? Ni siquiera sería tan caro actualmente con el precio del petróleo a la baja. Por mucho menos gasto del que se dedica a otras cosas, el gobierno podría acabar con la industria de los combustibles fósiles. Por qué no tapar los pozos que tienen fugas de metano o avanzar hacia una energía sostenible?. Son tareas factibles, pero antes que nada deben elevarse al nivel de conciencia.

En este sentido, se observa el surgimiento de nuevos tipos de activismo político sumados a las protestas masivas, con una intensa participación de los jóvenes, o fenómenos como el movimiento Black Lives Matter. ¿Qué significa la aparición de estos nuevos factores y actores en la política estadounidense?

Es muy significativo. Black Lives Matter después del asesinato de George Floyd no se parece a nada en la historia de Estados Unidos, literalmente. Nunca ha habido un movimiento social que se haya desarrollado a tal escala con un enorme respaldo popular. Dos tercios de la población lo apoyaron, eso es más que lo que Martin Luther King logró en pleno apogeo. Es solidaridad entre negros y blancos, marchando del brazo, buscando temas importantes que abordar; no solo los ataques policiales contra los negros -que ya es bastante escandaloso- sino también problemas mucho más profundos. Si bien es un cambio notable en la sociedad estadounidense no es un fenómeno aislado. Es uno de los muchos signos de una conciencia creciente acerca de los problemas más enraizados y complejos. Han transcurrido 400 años desde que trajeron esclavos a los Estados Unidos; 400 años de continua violencia y opresión sin tregua hasta el presente, con un lúgubre legado. Y finalmente se está considerando con bastante seriedad. Hace un par de meses el New York Times publicó una serie muy significativa llamada “1619” (fecha del comienzo del trafico de esclavos), en la cual se exponía los crímenes atroces de la esclavitud y la post esclavitud hasta el presente. Hace unos años hubiera sido inimaginable, ni siquiera se le hubiera ocurrido a alguien hacerla.

¿Cuánto influye el racismo y antirracismo en las próximas elecciones del 3 de noviembre?

Está teniendo un efecto sustancial. Para la administración Trump, para el Partido Republicano, es la pieza absolutamente central de su campaña. Hacen hincapié abiertamente sobre la supremacía blanca. El tema central es mostrar una América cristiana blanca en peligro; mientras disminuye su número y crece sobre ella la amenaza de personas de color, de minorías, de sectores con ideas progresistas, hay que preservar la América cristiana supremacista, blanca y racista. Ese es el tema abierto de la campaña. Nunca ha existido nada parecido. He visto corrientes subterráneas de este tipo a lo largo de la historia de Estados Unidos, pero nada tan abiertamente racista. No es solo la campaña, son los tweets, los comentarios, cada declaración que está haciendo Trump es una incitación a la supremacía blanca, al odio blanco. Su base son ahora los evangélicos, ese 25 por ciento de la población que es republicana, rural, tradicional, conservadora, cristiana blanca.

Hoy se refleja en el clima social un nivel de polarización que no se veía desde hace décadas. Una parte importante esta movilizada con cuestionamientos profundos. ¿Las protestas pueden ser el motor del cambio?

Si, es posible con un activismo popular comprometido. Es el tipo de cosas que se están viendo en las calles después del asesinato de Floyd. Ese tipo de movilización intergeneracional y multiétnica puede generar cambios. De hecho, ha llevado a todos los cambios positivos que han tenido lugar a lo largo de la historia: abolición de la esclavitud, derechos de la mujer, oposición a la agresión, lo que sea; siempre ha venido del mismo lugar y eso puede pasar ahora. Pero hay que hacerlo. Todo lo que hemos mencionado tiene soluciones que no son utópicas, están al alcance. Es necesario que alguien recoja la pelota y corra con ella. Algunas de las formas de hacerlo es manifestarse en las calles u ocupando oficinas del Congreso, como lo hizo el grupo de jóvenes Sunrise Movement con la oficina de Nancy Pelosi. Bueno, obtuvieron apoyo de los representantes jóvenes elegidos en la ola de Sanders, especialmente Alexandria Ocasio-Cortez, y se logró poner un New Deal Verde en la agenda legislativa por primera vez. Ese es un prerrequisito para la supervivencia, la enorme oposición en los centros de poder, la industria de combustibles fósiles, las industrias financieras, los bancos, etc. Es el tipo de cosas que ofrecen esperanza de una supervivencia y una vida digna. Se puede hacer, pero no ocurre por sí solo.

¿Como juega el Partido Demócratas en este nuevo escenario político y con un panorama electoral en el que lleva ventaja pero puede ser imprevisible?

Los movimientos populares son tremendamente significativos, también al interior del Partido Demócrata. Cuál se impondrá? El partido de la base popular, que es una especie de socialdemócrata, o el de los clintonistas, orientado hacia los donantes, particularmente los más ricos. La oposición demócrata está dividida entre estas dos tendencias y sus diferencias se plasman en muchos temas importantes. Uno, por ejemplo, el cambio climático. Joe Biden y Kamala Harris, los nominados a la presidencia y vicepresidencia, pedían el fin de los subsidios para las empresas de combustibles fósiles, demanda explicitada en la plataforma electoral de 2016. La idea de que el gobierno subsidie a las empresas que se comprometen a destruir la vida en la Tierra está más allá de las palabras. Y no solo en los Estados Unidos, sucede en todo el mundo. El Partido Demócrata, dirigido por burócratas seguidores de Clinton, la eliminó del programa, ante el riesgo de que estas empresas dejarán de contribuir a la campaña.

¿Cuán profundas son las diferencias entre el ala más “progresista” y la “burocracia recaudadora”, como usted llama a los seguidores de Clinton?

Echa un vistazo a la campaña de Sanders. Las posiciones de Bernie son condenadas en un espectro amplio, incluso por liberales que dicen: “son agradables, son buenas, pero el país no está preparado para ellas”. Repasemos el programa para el que el país “no está preparado”. Sanders tiene dos propuestas principales: una es la atención médica universal. ¿Se te ocurre algún país que no tenga salud universal? No, existe en todas partes. Entonces, lo que se afirma en todo el espectro mediático es que es demasiado radical decir que Estados Unidos podría llegar al nivel de cualquier otro país avanzado, incluso al de los países pobres. “Es imposible. No podemos llegar tan alto ”.

El otro programa es la educación superior gratuita. Está en todas partes; en los países capitalistas más avanzados, aquellos con mayores récords y logros: Alemania, Finlandia, Francia, dondequiera que mires hay educación superior gratuita. Los países pobres también la tienen. Pero suena como algo demasiado radical para los estadounidenses. Para los clintonistas -burócratas, conservadores, preocupados por los donantes ricos – estas propuestas no se pueden permitir. Para la base popular son fundamentales; desean elevarse al nivel del resto del mundo.

Casi habiendo terminado su primer mandato, ¿Qué cree que ha significado la presidencia de Trump para la democracia estadounidense?

Abrís los periódicos casi todos los días, por ejemplo, en el New York Times, y ves un titular que dice “¿Es este el fin de la democracia estadounidense?”, “¿Es esta la última elección estadounidense?”. No son teorías conspirativas marginales. La supervivencia de la democracia está en juego. La democracia no se basa solo en reglas y leyes. Se basa en la buena fe y la confianza. La democracia moderna más antigua, Gran Bretaña, tiene 350 años, su constitución se puede escribir en una pequeña tarjeta, es una oración o dos. Y ha existido gracias a la buena fe y la confianza. Cuando Boris Johnson prorrogó el Parlamento, para poder aprobar su versión del Brexit, hubo un gran alboroto en Inglaterra y la Corte Suprema reaccionó. Eso no sucedería en Estados Unidos con la Corte que tenemos. Lo que está haciendo Trump es mucho más extremo. El Poder Ejecutivo ha sido casi totalmente depurado de cualquier voz crítica o incluso independiente. Quienes quedan son sólo aduladores, como Mike Pompeo o Mike Pence. Constitucionalmente, los nombramientos realizados por el presidente deben ser ratificados por el Congreso, por el Senado. No está sucediendo. Ni siquiera los envía para su confirmación. Simplemente los nombra en un puesto temporal. Trump ha creado en Washington un pantano de corrupción. Es como una especie de dictador de pacotilla.

“Trump ha creado en Washington un pantano de corrupción, es como una especie de dictador de pacotilla”, asegura Chomsky.

¿En la era Trump no solo se redujeron derechos, también se vio afectada la calidad institucional de una democracia que aparecía como “ejemplar”?

¿Qué queda de la democracia? No demasiado. Hay mucho de qué culpar a los demócratas. Mucho. Pero lo que está pasando en el Partido Republicano nunca ocurrió en la historia de la Democracia Parlamentaria, bajo el liderazgo de un dictador de pacotilla. El Senado en manos de Mitch McConnell, cómplice cercano del Presidente, simplemente se niega a actuar. No hace nada más que aprobar leyes para enriquecer a la porción del electorado súper rico de Trump: recortes de impuestos, exenciones corporativas, etc. También se dedica a copar de lleno el poder judicial, con abogados jóvenes de ultraderecha que permanecerán por más de una generación y podrán bloquear cualquier legislación que se aleje de sus posiciones extremadamente reaccionarias. Este es el Senado. El Poder Ejecutivo se acabó.

Como ha señalado muy claramente, en Estados Unidos conviven un gobierno que se va corriendo cada vez más a la extrema derecha del espectro político, con enormes movimientos políticos de participación masiva en medio de esta profunda crisis de salud, que ha agudizado muchas de las contradicciones subyacentes. En ese contexto, ¿Cómo imagina el mundo post-covid-19?

Quienes produjeron la crisis en la que estamos ahora (la pandemia, el calentamiento global -que es mucho más grave-, la amenaza de una guerra nuclear, la destrucción de los procesos democráticos, básicamente todo el programa neoliberal) están luchando sin descanso para asegurarse que el sistema que crearon, del que se han beneficiado, persista de una forma aún más dura, con mayor vigilancia y control. Una tendencia mundial que se ejemplifica en la política exterior de Trump. No es fácil encontrar demasiada coherencia en el caos de la administración actual, aunque destacan algunas ítems. En asuntos internacionales la intención descrita abiertamente por Steve Bannon (uno de los principales estrategas de Trump en los primeros años) ha sido crear una internacional reaccionaria; una internacional de los Estados más derechistas del mundo, dirigida por la Casa Blanca. Eso significa en Medio Oriente alentar las dictaduras familiares del Golfo, MBS [Mohammad bin Salman, príncipe de Arabia Saudita] y el resto. O apoyar la peor dictadura en la historia de Egipto, (Trump la llama su dictadura favorita), o que Israel se haya movido muy a la derecha. En el hemisferio occidental, respaldar países como el Brasil de Bolsonaro o a otras figuras de ultraderecha. Moviéndonos más hacia el este tenemos la India de Modi, que intenta desmantelar la democracia secular. El grupo gobernante radical hindú es su candidato preferido. En Europa, Victor Orban de Hungría, quien atenta contra el sistema democrático y además de otros ejemplos que abundan por el mundo. Básicamente, una iniciativa internacional reaccionaria de la Casa Blanca.

Se trata de una estrategia global que se combina a nivel nacional con los programas neoliberales que han perjudicado gravemente a la población y han beneficiado enormemente a una minoría minúscula. Persistirán en una forma aún más dura, esa es una tendencia internacional.

¿Que alternativas hay frente a esto? ¿Cuál sería la respuesta?

En todo el Planeta hay fuerzas populares que dicen “ese no es el mundo que queremos”, “ese no es un mundo en el que la gente pueda vivir una vida digna, en el que la sociedad pueda sobrevivir, en el que habrá políticas dirigidas a las necesidades no lucrativas”. Se están reuniendo de hecho. En unos días se realizará el primer encuentro de La Internacional Progresista. Fue fundada por la gente de Bernie Sanders en los Estados Unidos, Young 25 en Europa con la gente de Varoufakis (ex ministro de economía de Grecia), un movimiento europeo transnacional que está tratando de preservar lo que es valioso en la Unión Europea y superar sus serias fallas. Tienen candidatos en el Parlamento Europeo y han traído voces del Sur Global. La primera reunión tendrá lugar en Islandia, el Primer Ministro es miembro de la organización. Eso representa otra fuerza en distintos lugares del mundo. Representa una especie de guerra de clases a escala internacional, enfrentando riesgos que nunca han existido en la historia de la humanidad. Son colosales. Se trata literalmente de la supervivencia de la humanidad. Esa es la situación que tenemos ahora mismo, no se puede hacer una predicción.

El líder demócrata Bernie Sanders promueve la conformación de una Internacional Progresista.

Si sabemos muy bien cómo actuarán las fuerzas reaccionarias. Tienen recursos económicos, poder estatal, tienen programas, están comprometidos. La pregunta es cómo reaccionará la población general del mundo. Tienen opciones, tienen posibilidades, tienen números. La pregunta es si pueden montar una fuerza contraria que de alguna manera permita a la humanidad escapar de la actual confluencia de crisis que enfrentamos.

“Nunca ha habido un movimiento social que se haya desarrollado a tal escala con un enorme respaldo popular como el Black Lives Matter.”

Noam Chomsky

¿Qué tipo de liderazgos políticos se requiere en estas circunstancias? ¿Cuales imagina emergiendo de esta pandemia?

Ahora mismo es difícil ser particularmente optimistas al respecto, pero sabemos qué tipo de liderazgo político nos gustaría que saliera. La cuestión es si podemos hacer que asuman. Tomemos la Internacional Progresista. Creo que gente como Bernie Sanders y Yanis Varoufakis y otros asociados con su movimiento, AOC [Alexandria Ocasio-Cortez] en los Estados Unidos, y algunos otros con este perfil, serían el tipo de líderes políticos que podrían lidiar con estas grandes crisis. No solos, por supuesto. Los líderes políticos no pueden hacer nada [solos]. Primero necesitan un apoyo popular masivo. Y luego tienen que romper el poder que poseen las instituciones y que controlan la sociedad. Hay que recordar que vivimos en mundos de Estado-Capitalismo y cada país tiene una forma u otra de Estado-Capitalismo. Eso significa una concentración extrema de poder en instituciones privadas con enorme voluntad y poder enorme y que suelen tener una gran influencia en todo lo que sucede. Eso tiene que ser eliminado.

Dr. Chomsky, una pregunta final. En lo que respecta a América Latina, en la cual vemos esta batalla entre gobiernos más progresistas y gobiernos de derecha o extrema derecha como es el caso del Brasil de Bolsonaro. ¿Qué mensaje le gustaría transmitir a la Región en este momento?

Brasil envía mensajes muy claros. El Banco Mundial, que no es una organización particularmente de izquierda, hizo un análisis detallado de la economía en 2016, un par de años después de que Lula dejará el cargo. Calificaron los años de Lula como una década dorada en la historia de Brasil, con fuertes reducciones de la pobreza, incorporación de gran parte de las poblaciones que habían sido marginadas, inclusión, grandes avances en el desarrollo social. Dijeron que fue una década dorada, nada comparable. En ese momento Brasil fue probablemente el país más admirado del mundo, estaba en foros internacionales, era una voz para el Sur Global, estaba uniendo a Sudamérica. Lula era probablemente la figura política más respetada del mundo. ¿Qué es ahora? Brasil es simplemente objeto del desprecio y el ridículo del mundo, dirigido por un payaso virulento, una persona que apoya la dictadura militar, que busca destruir. La devastación de la selva amazónica aumentó aproximadamente el 30% sólo en el último año. Acabemos con todo, enriquezcamos aún más a los ricos, matemos a quien no nos guste, dejemos que la pandemia continúe. Es el gobierno quizás más reaccionario en la historia de Brasil. Un objeto de burla en todo el mundo. Bueno, esas son lecciones. Contamos con un plazo de diez años. La lección es que tienes el futuro en tus manos. Puedes hacerlo de una manera, puedes hacerlo de otra manera. No hay forma de predecirlo. Eso es Brasil, se podría aplicar lo mismo a los demás.

Dr. Chomsky, gracias una vez más por todo.

Bernarda Llorente. Presidenta de Télam.
11 de Septiembre de 2020.

 

 

Francisco de Assis, ícone ecológico de uma relação fraternal com cada ser da natureza

Francisco de Assis, ícone ecológico de uma relação fraternal com cada ser da natureza

Leonardo Boff

O Covid-19 remete a um problema ecológico: a reação da Mãe Terra e da natureza que, como entes vivos, reagiram contra a sistemática agressão que já há séculos sofrem pelo processo produtivista voraz que não respeita os limites de sustentabilidade e destruiu os habitat dos virus. Estes buscam em outros animais ou em nós humanos um novo habitat, de cujas células  se alimentam. É consequência do tipo de civilização técnico-científica que criamos a partir do século XVII que tratava a Terra e a natureza sem propósito e cujo único valor era estarem ao bel-prazer do uso dos seres humanos, para tirarem vantagens de todo tipo, especialmente, econômicas.

Foi abandonada a secular visão da Terra como Magna Mater e Pachamama. Só modernamente com a nova cosmologia e biologia se recuperou a noção da Terra como um Super Ente vivo que se auto-organiza sistemicamente para manter-se vivo e sempre produzir viva, denominada de Gaia.

Hoje com o Covid-19 a concepção da Terra-Gaia e Pachamama dos povos andinos, ganhou relevância. Ela  nos mostra a urgência de refazermos o contrato natural com ela, há muito violado, caso queiramos sustar seu  contra-ataque contra a humanidade.Ela já enviou uma gama de vírus, entre eles o atual Covid-19 que pela primeira vez está  assolando todo  o planeta. Tais vírus, ao lado do aquecimento global e de outros eventos extremos são sinais enviados pela Mãe Terra para refletirmos e mudarmos nossa forma da habitar nela e mudarmos nosso modo destrutivo de produção.

A lição que importa tirar destes sinais  é que devemos voltar a sentimo-nos parte da natureza e não seus donos e que nós humanos somos a porção inteligente da Terra com a missão de cuidarmos dela, como condição de nossa própria sobrevivência.

Para isso precisamos de figuras exemplares que nos mostrem que outra relação amigável e não destrutiva para com a Mãe Terra e para com a natureza é possível. Na verdade, é a única que se revela benéfica para ambas as partes deste contrato natural.

No Ocidente surgiu um cristão de excepcional qualidade humana e religiosa que viveu uma profunda fraternidade universal com todos os seres da natureza: Francisco de Assis (1284-1226).

Em sua encíclica da ecologia integral, Laudato Si: sobre o cuidado da Casa Comum, o Papa Francisco apresenta São Francisco “como o exemplo por excelência pelo cuidado pelo que é frágil, vivida com alegria e autenticidade. É o padroeiro de todos os que estudam e trabalham no campo da ecologia, amado também por muitos que não são cristãos”(n.10). Diz mais ainda:”Coração universal, para ele qualquer criatura era uma irmã, unida a ela por laços de carinho; por isso sentia-se chamado a cuidar de tudo o que existe…até das ervas silvestres que deviam ter o seu lugar no horto” de cada convento dos frades(n.11.12).

O historiador Lynn White Jr. em 1967 em seu rumoroso artigo “As raízes históricas de nossa crise ecológica” acusava o judeo-cristianismo, por causa de seu viceral antropocentrismo, como o principal fator da crise que nos dias atuais se transformou num clamor. Por outro lado, reconhecia que esse mesmo cristianismo tinha um antídoto na mística cósmica de São Francisco de Assis. Para reforçar a idéia sugeria que fosse proclamado “patrono dos ecologistas”,coisa que o Papa João Paulo II o fez no dia 29 de Novembro de 1979.

Efetivamente, todos os seus biógrafos como Thomas de Celano, São Boaventura, a Legenda Perusina e outras fontes da época, atestam “a amigável união que Francisco estabelecia com todas as criaturas; enchia-se de inefável gozo todas as vezes que olhava o sol, contemplava a lua e dirigia seu olhar para as estrelas e para o firmamento”.

Dava o doce nome de irmãos e irmãs a cada uma das criaturas, as aves do céu, as flores do campo e até ao feroz lobo de Gubbio. Constituía fraternidade com os mais discriminados como  os hansenianos (leprosos) e com todos as pessoas, como com o sultão Melek el Kamel no Egito com quem teve longos diálogos e mutuamente se admiravam.

No homem de Assis tudo vem cercado de cuidado, simpatia e enternecimento.

O filósofo Max Scheler em seu conhecido estudo sobre “A essência e as formas da simpatia”(1926) dedica-lhe brilhantes e profundas páginas. Assevera que “nunca na história do Ocidente emergiu uma figura com tais forças de simpatia e de emoção universal como encontramos em São Francisco. Nunca mais se pôde conservar a unidade e a inteireza de todos os elementos como em São Francisco, no âmbito da religião, da erótica, da atuação social, da arte e do conhecimento”(1926,p.110). Talvez seja por esta razão que Dante Alignieri o chamou de “sol de Assis” (Paradiso XI,50).

Esta experiência cósmica ganhou uma forma genial no seu “Cantico di Frate Sole”. Ai encontramos uma síntese acabada entre a ecologia interior com a ecologia exterior.

Como o filósofo e teólogo francês, o franciscano Eloi Leclerc (+1977), sobrevivente dos campos de extermínio nazista,   mostrou, que para ele, os elementos exteriores como o sol, a terra, o fogo, a água, o vento e outros não eram  apenas realidades objetivas mas realidades simbólicas, emocionais, verdadeiros arquétipos que dinamizam a psiqué  no sentido de uma síntese entre o exterior e o interior e de uma experiência de unidade com o Todo.

Estes sentimentos, nascidos da razão sensível e da inteligência cordial, são urgentes hoje se quisermos refazer a aliança de sinergia e de benevolência para com a Terra e seus ecossistemas.

Acertadamente ponderou o grande historiador inglês Arnold Toynbee:”Para manter a biosfera habitável por mais dois mil anos, nós e nossos descendentes, teremos de esquecer o exemplo de Pedro Bernardone (pai de São Francisco), grande empresário de tecidos do século XIII e seu bem-estar material e começar a seguir o modelo de seu filho, Francisco, o maior entre todos os homens que já viveram no Ocidente. O exemplo dado por São Francisco é que nós, os ocidentais, deveríamos imitá-lo de todo o coração, porque ele é o único ocidental que pode salvar a Terra”(El Pais,1972,p.10-11).

Hoje São Francisco se tornou o irmão universal que se situa para além das confissões e das culturas. A humanidade pode se orgulhar de ter produzido um filho com tal amor, com tanta ternura e com tão grande cuidado para com todos os seres, por menores que parecessem.

Ele é uma referência espontânea de uma atitude ecológica que se confraterniza com todos os seres, convive amorosamente com eles, os protege contra ameaças e os cuida como irmãos e irmãs. Ele soube descobrir Deus nas coisas. Acolheu com jovialidade as doenças e  as contradições da vida. Chegou a chamar de irmã a própria morte. Estabeleceu uma aliança com as raízes mais profundas da Terra e com grande humildade se unia a todos os seres para cantar louvores, junto com eles e não apenas através deles, como diz em seu Cântico, à beleza e à integridade da criação.

Como arquétipo, Francisco penetrou no inconsciente coletivo da humanidade, no Ocidente e no Oriente e de lá anima as energias benfazejas que se abrem à relação amorosa com todas as criaturas, como se estivéssemos ainda no paraíso terrenal (cf.L.Boff, Francisco de Assis: saudade do paraíso, Vozes 1986).

Ele mostra que não somos condenados a sermos os agressores pertinases da natureza mas o seu anjo bom que protege, cuida e transforma a Terra uma Casa  Comum de todos, da comunidade humana e terrenal. Ele suscita em nós a saudade de uma integração que perdemos por causa da ruptura que estabelecemos com a natureza. Com ele nos convencemos de que, por todos os lados,  há ainda sinais do paraíso terrestre que nunca se perdeu totalmente.

Podemos, com o espírito de São Francisco, o irmão universal, recriá-lo dentro de nosso interior  e irradiá-lo para  o exterior, como lição aprendida do confinamento social forçado.

Leonardo Boff é ecoteólogo,filósofo e escreveu: Francisco de Assis: ternura e vigor, 12.edição, Vozes 2009


Sem o pé não há futebol nem Copa do Mundo

Leonardo Boff Em homenagem aos milhões de torcedores de futebol nesta Copa Mundial escrevi este elogio do pé sem o qual não haveria futebol nem Copa do Mundo.A. Eis o texto todo centrado no pé. Se algum extra-terrestre viesse à Terra e reparasse como os humanos tratam os pés, suspeito que ficariam escandalizados. Parece que…

ost-covid 19: Was in Kosmologie und Ethik zu berücksichtigen ist (IV)

Eine Lebensweise der Nachhaltigkeit wird durch tugendhafte Praktiken im Einklang mit einer nachhaltigen Lebensführung herbeigeführt. Es gibt viele Tugenden in einer anderen möglichen Welt. Ich werde mich kurzfassen, denn ich habe bereits drei Bände mit dem Titel “Tugenden für eine bessere Welt“ (Butzon & Bercker; 1., Auflage 2009) veröffentlicht. Ich erwähne hier 10 Tugenden, ohne ins Detail zu gehen, denn das würde uns zu weit bringen.

Tugenden einer anderen möglichen und notwendigen Welt

Die erste Tugend ist essenzielle Fürsorge. Ich nenne sie essenziell, weil nach einer philosophischen Tradition, die von den Römern stammt, durch die Jahrhunderte weitergegeben wurde, was am besten von mehreren Autoren zum Ausdruck gebracht wird, besonders in Heideggers zentralem Kern von Zeit und Sein. Fürsorge wird als das Wesen des Menschen angesehen. Es ist eine Voraussetzung für die Gruppe der Faktoren, die für das Leben notwendig sind. Ohne Fürsorge wäre das Leben nie entstanden und könnte es auch nicht überleben. Einige Kosmologen, wie Brian Swimme und Stephan Hawking, betrachteten die Fürsorge als die wesentliche Dynamik des Universums. Hätten es den vier Grundenergien an der subtilen Fürsorge gemangelt, um synergistisch zu handeln, hätten wir nicht die Welt, die wir haben. Alles Leben hängt von der Fürsorge ab. Weil wir biologisch unvollkommene Wesen sind, hätten wir ohne spezialisierte Organe und ohne die unendliche Fürsorge unserer Mütter aus unseren Wiegen herauskommen und Nahrung suchen können. Wir brauchen die Fürsorge durch andere. Für alles, das wir lieben, sorgen wir auch, und wir lieben alles, wofür wir sorgen. In Bezug auf die Natur erfordert dies eine freundschaftliche, nicht aggressive Beziehung, welche die Grenzen der Natur achtet.

Die zweite Tugend ist das Gewahrsein unserer Zugehörigkeit zur Natur, zur Erde und zum Universum. Wir sind Teil eines großen Ganzen, das uns umgibt. Wir sind der bewusste und intelligente Teil der Natur; wir sind der Teil der Erde, der fühlt, denkt, liebt und verehrt. Dieses Gefühl der Zugehörigkeit erfüllt uns mit Respekt, wunderbarem Staunen und Sicherheit.

Die dritte Tugend ist Solidarität und Kooperation. Wir sind soziale Wesen, die nicht nur leben, sondern mit anderen koexistieren. Wir wissen aus der Bioanthropologie, dass es die Solidarität und Zusammenarbeit unserer anthropoiden Vorfahren war, die es ihnen ermöglichten, durch die Suche nach Nahrung und deren gemeinsame Nutzung an die Spitze des Tierreichs aufzusteigen und die menschliche Welt einzuläuten. Was uns heute in Bezug auf das Coronavirus retten kann, ist diese Solidarität und universelle Zusammenarbeit. Solidarität muss mit den Geringsten unter uns beginnen und mit denen, die nicht gesehen werden. Andernfalls ist sie nicht universell integrativ.

Die vierte Tugend ist die kollektive Verantwortung. Wir haben weiter oben über ihre Bedeutung gesprochen. Es ist der Moment des Bewusstseins, in dem jedes Mitglied der Gesellschaft die guten und schlechten Auswirkungen seiner Entscheidungen und Handlungen versteht. Die unkontrollierte Abholzung des Amazonas-Regenwalds wäre absolut unverantwortlich, weil sie das Gleichgewicht der Regenfälle für weite Regionen zerstören und die biologische Vielfalt beseitigen würde, die für die Zukunft des Lebens unverzichtbar ist. Den Atomkrieg brauchen wir nicht zu erwähnen, dessen tödliche Auswirkungen alles Leben, insbesondere das menschliche Leben, bedeuten würde.

Die fünfte Tugend ist Gastfreundschaft, sowohl als Pflicht als auch als Recht. Immanuel Kant war der erste, der Gastfreundschaft als Pflicht und Recht in seinem berühmten Werk “Zum ewigen Frieden” (1795) darlegte. Kant verstand, dass die Erde allen gehört, weil Gott niemandem einen Teil der Erde geschenkt hat. Die Erde gehört all ihren Bewohnern, die frei sind, dorthin zu gehen, wo sie wollen. Wo immer jemand angetroffen wird, ist es jedermanns Pflicht, Gastfreundschaft anzubieten als Zeichen der gemeinsamen Zugehörigkeit zur Erde; und wir alle haben das Recht, ohne Unterschied willkommen geheißen zu werden. Für Kant wären Gastfreundschaft und die Achtung der Menschenrechte die Säulen einer Weltrepublik. Angesichts der Zahl der Flüchtlinge und der weit verbreiteten Diskriminierung verschiedener Gruppen ist dieses Thema sehr aktuell. Gastfreundschaft ist vielleicht eine der dringendsten Tugenden für den Prozess der Globalisierung, auch wenn sie eine der am wenigsten praktizierten ist.

Die sechste Tugend ist das universelle Zusammenleben. Das Zusammenleben ist ein primärer Faktor, weil wir alle das Resultat der Koexistenz unserer Eltern sind. Wir sind Wesen von Beziehungen, das heißt, wir existieren nicht einfach, sondern wir ko-existieren durch unser Leben. Wir nehmen am Leben anderer teil, an ihren Freuden und ihrer Traurigkeit. Für viele ist es jedoch schwierig, mit denen zusammenzuleben, die anders sind, sei es in Bezug auf ethnische Zugehörigkeit, Religion oder politische Ideen. Wichtig ist, offen für den Austausch zu sein. Das Andere bringt uns immer etwas Neues, das uns entweder nützt oder uns herausfordert. Was wir niemals tun dürfen, ist, Anderssein in Ungleichheit zu verwandeln. Wir können Menschen unterschiedlichster Herkunft sein: Brasilianer, Kechua, Italiener, Aymara, Japaner, Peruaner, Azteken oder Yanomami. Jede Herkunft ist menschlich und besitzt ihre Würde. Heute öffnen sich uns durch die kybernetischen Massenkommunikationsmedien die Türen zu allen Völkern und Kulturen. Zu wissen, wie man mit diesen Unterschieden koexistieren kann, eröffnet neue Horizonte und führt uns in eine Gemeinschaft mit allen. Diese Koexistenz betrifft auch die Natur. Wir koexistieren mit der Landschaft, dem Urwald, den Vögeln und allen anderen Tieren. Es geht nicht nur darum, den sternengefüllten Himmel zu sehen, sondern um mit den Sternen in Gemeinschaft zu treten, weil wir von ihnen kommen und mit ihnen Teil des großen Ganzen sind. In der Tat sind wir Teil einer Gemeinschaft und teilen ein gemeinsames Schicksal mit der ganzen Schöpfung.

Die siebte Tugend ist bedingungsloser Respekt. Jedes Wesen, wie klein es auch sein mag, hat einen Wert an sich, unabhängig von seiner Nützlichkeit für den Menschen. Albert Schweitzer, der große schweizerische Arzt, der nach Gabun in Afrika ging, um sich um die Leprakranken zu kümmern, hat dieses Thema tiefgreifend entwickelt. Für Schweitzer ist Respekt die wichtigste Grundlage der Ethik, denn er beinhaltet Willkommenskultur, Solidarität und Liebe. Wir müssen damit beginnen, uns selbst zu respektieren, würdevolle Haltung und Manieren aufrechtzuerhalten, die andere dazu bewegen, uns zu respektieren. Es ist wichtig, alle Wesen der Schöpfung zu respektieren, denn sie haben einen Wert an sich. Sie existieren oder leben und verdienen es zu existieren oder zu leben. Es ist besonders wertvoll, alle Menschen zu respektieren, denn ein Mensch ist Träger der Würde, ein heiliges Wesen mit unveräußerlichen Rechten, unabhängig von seiner Herkunft. Wir schulden dem Heiligen und Gott, dem innersten Geheimnis aller Dinge, höchsten Respekt. Wir dürfen unsere Knie nur vor Gott beugen und nur Ihn verehren, denn nur Gott verdient diese Haltung.

Die achte Tugend sind soziale Gerechtigkeit und grundlegende Gleichheit für alle. Gerechtigkeit ist mehr als nur jedem das Seine oder Ihre zu geben. Unter den Menschen ist Gerechtigkeit Liebe und der minimale Respekt, den wir allen anderen schulden. Soziale Gerechtigkeit erfordert, allen Menschen das Minimum zu garantieren, ohne Privilegien zu schaffen und ihre Rechte gleichermaßen zu achten, denn wir sind alle Menschen und verdienen es, menschlich behandelt zu werden. Soziale Ungleichheit bedeutet soziale Ungerechtigkeit und ist theologisch eine Beleidigung des Schöpfers und Seiner Söhne und Töchter. Die vielleicht größte Perversität unserer Zeit besteht darin, Millionen von Menschen im Elend zu belassen, die dazu verurteilt sind, vor ihrer Zeit zu sterben. Die Gewalt der sozialen Ungleichheit und Ungerechtigkeit zeigt ihr Gesicht im Zeitalter dieses Coronavirus. Während einige Menschen sicher in ihren Häusern oder Wohnungen unter Quarantäne leben können, ist die überwiegende Mehrheit der Armen der Infektionsgefahr und oftmals dem Tod ausgesetzt.

Die neunte Tugend ist das unermüdliche Streben nach dem Frieden. Der Frieden ist eine der am meisten ersehnten Zustände, denn angesichts der Art von Gesellschaft, die wir aufgebaut haben, leben wir in ständigem Wettbewerb und sind zum Konsum und übersteigerter Produktivität aufgerufen. Frieden gibt es nicht von selbst. Frieden ist die Frucht von Werten, die gelebt werden müssen und dadurch Frieden bringen müssen. Einer der sichersten Wege, den Frieden zu verstehen, kommt uns von der Erdcharta, in der es heißt: “Anerkennen, dass Frieden die Gesamtheit dessen ist, das geschaffen wird durch rechte Beziehungen zu sich selbst, zu anderen Personen, anderen Kulturen, anderen Lebewesen, der Erde und dem größeren Ganzen, zu dem alles gehört” (n.16 f). Wie man sieht, ist Frieden das Ergebnis angemessener Beziehungen und die Frucht sozialer Gerechtigkeit. Ohne diese Beziehungen und diese Gerechtigkeit werden wir nur einen Waffenstillstand kennen, aber niemals einen dauerhaften Frieden.

Die zehnte Tugend ist die Entwicklung des spirituellen Lebenssinns. Der Mensch hat ein körperliches Äußeres, durch das wir mit der Welt und anderen Menschen in Beziehung stehen. Wir haben auch ein psychisches Inneres, in dem unsere Leidenschaften, großen Träume und unsere Engel und Dämonen in der Architektur des Begehrens zu finden sind. Wir müssen unsere Dämonen kontrollieren und unsere Engel liebevoll kultivieren. Nur so können wir uns des Gleichgewichts erfreuen, das für das Leben notwendig ist.

Aber wir besitzen auch eine Tiefe, die Dimension, in der sich die großen Fragen des Lebens befinden: Wer sind wir? Woher kommen wir? Wohin gehen wir? Worauf können wir nach diesem Erdenleben freuen? Was ist die Höchste Energie, die den Himmel erhält und unser Gemeinsames Haus die Sonne umkreisen lässt und es am Leben hält, damit wir leben können? Das ist die spirituelle Dimension des Menschen, mit immateriellen Werten wie bedingungsloser Liebe, Vertrauen in das Leben und dem Mut, sich den unvermeidlichen Herausforderungen zu stellen. Wir erkennen, dass die Welt voller Bedeutung ist, dass Dinge mehr sind als Dinge, dass sie Boten sind und eine andere unsichtbare Seite haben. Wir erahnen intuitiv eine mysteriöse Präsenz, die alle Dinge durchdringt. Die spirituellen und religiösen Traditionen haben diese Präsenz mit tausend Namen benannt, ohne sie jemals vollständig entschlüsseln zu können. Es ist das Geheimnis der Welt, das zum abgrundtiefen Mysterium geschickt wird, das alles zu dem macht, was es ist. Die Kultivierung dieses Raumes macht uns menschlicher, demütiger und verwurzelt uns in einer transzendenten Realität, die unserem unendlichen Verlangen angemessen ist.

Fazit: einfach menschlich sein

Die Schlussfolgerung, die wir aus diesen langen Reflexionen über das Coronavirus 19 ziehen, ist: Wir müssen einfach menschlich sein, verletzlich, demütig, miteinander verbunden, Teil der Natur und der bewusste und spirituelle Teil der Erde mit der Mission, uns um das heilige Erbe zu kümmern, das wir empfangen haben, Mutter Erde, für uns und künftige Generationen.

Die letzten Sätze der Erdcharta sind inspirierend: “Möge unsere Zeit durch das Erwachen einer neuen Ehrfurcht vor dem Leben, durch das feste Bekenntnis zur Nachhaltigkeit und zur Intensivierung des Kampfes für Gerechtigkeit und Frieden und für die freudige Feier des Lebens in Erinnerung bleiben.”

 

Leonardo Boff Ökologe, Theologe und Philosoph

Post-covid-19: What cosmology and ethics to incorporate (IV)

The sustainable way of life is brought about by virtuous practices consistent with a sustainable mode of living. There are many virtues in a different possible world. I will be brief because I have already published three volumes with the title, “Virtues for a different possible world” (Sal Terrae 2005-2006). I mention 10 virtues, without detailing their content, because that would take us too far afield.
Virtues of a different possible, and necessary, world
The first virtue is essential caring. I call it essential because according to a philosophic tradition that came from the Romans, passed down through the centuries, which is best expressed by several authors, especially in Heidegger’s central nucleus of Time and Being. Caring, it is seen as the essence of the human being. It ts a precondition for the group of factors necessary for life. Without caring, life would never have arisen, nor could it survive. Some cosmologists, such as Brian Swimme and Stephan Hawking, viewed caring as the essential dynamic of the universe. Had the four fundamental energies lacked the subtle caring to act synergistically, we would not have the world we have. All life is dependent on caring. Because we are biologically imperfect beings, with no specialized organs, without the infinite care of our mothers, we could not have gotten out of our cribs and sought nourishment. We need the caring of others. All that we love, we also care for, and we love all that we care for. With respect to nature, this requires a relationship that is amicable, non aggressive and respectful of her limits.
The second virtue is the awareness of belonging to nature, to the Earth and the universe. We are part of a great Totality that surrounds us. We are the conscious and intelligent part of nature; we are that part of the Earth that feels, thinks, loves and venerates. This feeling of belonging fills us with respect, marvelous amazement and security.
The third virtue is solidarity and cooperation.  We are social beings who not only live, but coexist with others. We know from bio-anthropology that it was the solidarity and cooperation of our anthropoid ancestors that, by searching for food and bringing it for collective consumption, allowed them to rise to the top of the animal kingdom, and inaugurate the human world. Today, with respect to the coronavirus, what can save us is this solidarity and universal cooperation. Solidarity must begin with the least among us and the invisible. Otherwise, it is not universally inclusive.
The fourth virtue is collective responsibility. We discussed its meaning above. It is the moment of consciousness when each member of society understands the good and bad effects of their decisions and acts. The uncontrolled deforestation of the Amazon would be absolutely irresponsible because it would destroy the balance of the rains for vast regions and eliminate the biodiversity that is indispensable for the future of life. We need not mention nuclear war, whose deadly effects would eliminate all life, especially human life.
The fifth virtue is hospitality, as a duty and a right. Immanuel Kant was the first to present hospitality as both a duty and a right in his famous work, “In view of perpetual peace” (1795). Kant understood that the Earth belongs to all, because God did not gift any part of the Earth to anyone. The Earth belongs to all her inhabitants, who are free to go wherever they want. Wherever someone is found, it is everyone’s the duty to offer hospitality, as a sign of common belonging to the Earth; and we all have the right to be welcomed, without distinctions. To Kant, hospitality and respect for human rights would constitute the pillars of a world republic (Weltrepublik). This theme has great topicality, given the number of refugees and widespread discrimination against different groups. Hospitality is perhaps one of the most urgent virtues for the process of globalization, even though it is one of the least commonly practiced.
The sixth virtue is universal coexistence. Coexistence is a primary factor because we are all products of the coexistence of our parents. We are beings of relationships, which is to say, we do not simply live, but we coexist through our lives. We participate in the lives of others, their joys and sadness. However, for many it is difficult to coexist with those who are different, be it in ethnicity, religion, or political ideas. What is important is to be open to the exchange. That which is different always brings us something new that either benefits or challenges us. What we must never do is turn difference into inequality.  We can be humans of many different backgrounds, be it Brazilian, Kechua, Italian, Aymara, Japanese, Peruvian, Azstec, or Yanomami. Each form is human and has its dignity. Today, through the cybernetic mass media of communications, we open windows onto all people and cultures.  Knowing how to coexist with these differences opens new horizons and brings us into a form of communion with everyone. This coexistence also involves nature. We coexist with the landscape, the jungles, the birds and all other animals. It is not just to see the star filled skies, but to enter into communion with the stars, because we come from them and with them we are part of the great All. In fact, we are part of a community of common destiny with all of creation.
The seventh virtue is unconditional respect.Each being, no matter how small, has value in itself, independent of its usefulness to humans. Albert Schweitzer,the great Swiz physician who went to Gabon, Africa, to care for the lepers, profoundly developed the theme. For Schweitzer, respect is the most important basis of ethics, because it includes welcome, solidarity and love. We must start by respecting ourselves, maintaining dignified attitudes and manners that move others to respect us. It is important to respect all beings of creation, because they have value in themselves. They exist or live and deserve to exist or live. It Is especially valuable to respect all human person, because a human is a carrier of dignity, a sacred being with inalienable rights, regardless of their origin. We owe supreme respect for the sacred and to God, the intimate mystery of all things. We must venerate and bend our knees only before God, because only God deserves that attitude.
The eight virtue is social justice and fundamental equality for all. Justice is more than merely giving to each his or her own. Among humans, justice is love and the minimal respect we owe everyone else. Social justice requires guaranteeing the minimum to all persons, without creating privilege, and equally respecting their rights because we are all human beings and deserve to be humanely treated. Social inequality means social injustice and, theologically, it is an offense to the Creator and His sons and daughters. The major perversity that exists nowadays is perhaps that of leaving millions of people in misery, condemned to die before their time. The violence of social inequality and injustice has been revealed in In the age of this coronavirus, . While some people can safely live quarantined in their homes or apartments, the great majority of the poor are exposed to infection and often to death.
The ninth virtue is the tireless search for peace. Peace is one of the most longed for conditions, because given the type of society we have built, we live in constant competition, called on to consume and to exalt productivity. Peace does not exist by itself.  Peace is the fruit of values that must be lived out and bring peace as a result. One of the most certain ways of understanding peace comes to us from the Earthcharter, where is said: «Peace is the plenitude that results from correct relationships with one’s own self, with other persons, other cultures, other lives, the Earth and the Great All, of whom we are part» (n.16 f). As can be seen, peace is the result of adequate relationships and the fruit of social justice. Without these relationships and this justice we will only know a truce, but never a permanent peace.
The tenth virtue is the development of the spiritual meaning of life. Human beings have a corporal exterior through which we relate with the world and other people.  We also have a psychical interior where our passions, great dreams and our angels and demons are found in the architecture of desire. We must control our demons and lovingly cultivate our angels.  Only that way can we enjoy the equilibrium necessary for life.
But we also posses a depth, the dimension where the great questions of life reside: who are we? Where do we come from? Where are we going? What can we look for after this terrestrial life? What is the Supreme Energy that sustains the heavens and keeps our Common Home circling the Sun and maintains her always alive so that we may live? This is the spiritual dimension of the human being, with intangible values, such as unconditional love, trust in life, and courage to confront the unavoidable difficulties. We realize that the world is filled of meaning, that things are more than things, that they are messengers and have another invisible side. We intuit that there is a mysterious Presence that impregnates all things. The spiritual and religious traditions have called this Presence by a thousand names, without ever being able to totally decipher it. It is the mystery of the world that is sent to the Abyssal Mystery that makes that everything be what it is. Cultivating this space makes us more human, more humble, and roots us in a transcendent reality that is adequate to our infinite desire.
                              Conclusion: to simply be human
The conclusion we draw from these long reflections on the coronavirus 19 is: we must simply be humans, vulnerable, humble, connected with each other, part of nature and the conscious and spiritual part of the Earth with the mission of caring for the sacred inheritance we have received, Mother Earth, for us and future generations.
The last phrases of the Earthcharter are inspiring: «That our time be remembered by the awakening of a new reverence to life, by the firm commitment to achieve sustainability and to intensify the struggle for justice and peace, and for the joyful celebration of life».
*Leonardo Boff is an ecotheologian and has written, in three volumes, Virtues for another possible world,  (3 vol.), Sal Terrae, 2005-2006
  Free translation from the Spanish sent by

Done at REFUGIO DEL RIO GRANDE, Texas, EE.UU.

site: http://www.leonardobff.org  

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