La Amazonia no es solo de Brasil: es un Bien Común de la Tierra y da la Humanidad

Leonardo Boff*

Estamos todos llorando el asesinato del conocido indigenista Bruno Pereira y el periodista inglés Dom Phillips. Crímenes semejantes estan sucediendo con frecuencia en la Amazonia, especialmente contra líderes indígenas, como resultado de la negligencia total con la que el presidente trata la cuestión ambiental. De forma estúpida niega los datos científicos más serios y amenaza las reservas indígenas, entregándolas a empresas mineras nacionales y extranjeras y al garimpoilegal.

El desmantelamiento, realizado por el exministro Ricardo Salles, de los principales organismos de protección de la selva, de las tierras indígenas y de la vigilancia del avance incontrolado de la agroindustria sobre la selva virgen, ha agravado todavía más la situación.

El propio Papa Francisco advirtió en el Sínodo Querida Amazonia “que el futuro de la humanidad y de la Tierra está vinculado al futuro de la Amazonia; por primera vez manifiesta con tanta claridad que desafíos, conflictos y oportunidades emergentes en un territorio son expresión dramática del momento que atraviesa la supervivencia del planeta Tierra y la convivencia de toda la humanidad”. En la encíclica Fratelli tutti (2021) advierte: “estamos en el mismo barco, o nos salvamos todos o no se salva nadie” (32).

Estas son palabras serias, ignoradas por las grandes corporaciones depredadoras, porque, si las tomasen en serio, deberían cambiar de modo de producción, de consumo y de descarte, cosa que no están dispuestas a hacer. Prefieren el lucro a la salvaguarda de la vida humana y terrenal.

Consideremos algunos datos generales del bioma amazónico, desconocidos para muchos: cubre una extensión de 8.129.057 Km2 pertenecientes a nueve países: Brasil (67%) Perú (13%), Bolivia (11%), Colombia (6%), Ecuador (2%), Venezuela(1%), Surinam, Guyana y Guayana francesa (0,15). Viven allí 37.731.569 de habitantes, de los cuales 2,8 millones son indígenas de 390 pueblos distintos, que hablan 240 idiomas, de la rica matriz de 49 ramas lingüísticas, un fenómeno inigualable en la historia de la lingüística mundial.

Existen tres ríos amazónicos: el visible, que corre por la superficie; el aéreo, los llamados “ríos volantes” (cada copa de árbol de 15 metros de extensión produce de 800 a 1000 litros de humedad) que van a llevar lluvias al Cerrado, al sur, hasta el norte de Argentina; el tercero, invisible, es el río “rez do chão”(no confundir con el sitio turístico Rez do Chão), un río subterráneo que corre debajo del actual Amazonas.

El río Amazonas, según las investigaciones más recientes, es el río más largo del mundo con 7.100 kilómetros de recorrido, cuyo nacimiento se encuentra en Perú, entre los montes Mismi (5.669 m) y Kcahuich (5.577 m) al sur de la ciudad de Cuzco. Con diferencia es también el más caudaloso, con un caudal medio de 200.000 metros cúbicos por segundo.

Es importante saber que geológicamente el proto-Amazonas formó durante millones de años un gigantesco golfo abierto hacia el Pacífico. América del Sur todavía estaba unida a África. Hace 70 millones de años, empezaron a surgir los Andes y durante muchos miles de años bloquearon la salida de sus aguas hacia el Pacífico. Toda la depresión amazónica se volvió un paisaje acuoso hasta forzar una salida hacia el Atlántico (cf. Soli, H., Amazônia, fundamentos da ecologia da maior região de florestas tropicais, Vozes, Petrópolis 1985, 15-17).

La Amazonia ofrece el mayor patrimonio genético. Como decía uno de sus mejores estudiosos, Eneas Salati: “En unas pocas hectáreas de la selva amazónica existe un número de especies de plantas y de insectos mayor que en toda la flora y fauna de Europa”; (Salati, E., Amazônia: desenvolvimento, integração, ecologia, Brasiliense/CNPq, S.Paulo 1983).

Tenemos que afirmar, contra la arrogancia del presidente, que todo el bioma amazónico no pertenece sólo a Brasil y a los otros 9 países amazónicos, es un Bien Común de la Tierra y de la Humanidad. En la visión de los astronautas eso es evidente: desde la Luna o desde sus naves espaciales, Tierra y Humanidad forman una única entidad. Brasil forma parte de este todo.

Ahora, en la fase planetaria, todos nos encontramos en una misma y única Casa Común. El tiempo de las naciones está pasando; ahora es el tiempo de la Tierra, administrada por un cuerpo multipolar y orgánico para atender a los problemas de la única Casa Común y de sus habitantes. La pandemia ha mostrado la urgencia de una gobernanza global.Tenemos que organizarnos para garantizar los medios que sustentarán nuestra vida y la de la naturaleza. 

Nadie es dueño de la Tierra. Ella es nuestro mayor Bien Común. Todos tenemos derecho a andar por toda ella, como ya afirmaba en 1795 Immanuel Kant en su libro Para una Paz Perpetua. Como la Amazonia es parte de la Tierra, nadie puede considerar solo suyo lo que es un Bien de todos. 

Brasil, como máximo, posee la administración de la parte brasilera (67%) y lo hace de forma irresponsable. Si la Amazonia fuese totalmente destruida, todo el sur de Brasil hasta el norte de Argentina y de Uruguay se transformaría lentamente en una sabana y, en algunos lugares, hasta en un desierto. De ahí la importancia vital de este bioma multinacional.

La irresponsabilidad de Bolsonaro es de tal envergadura que juristas mundiales consideran acusarlo de ecocidio, crimen reconocido por la ONU en 2006, y llevarlo al tribunal correspondiente. Derribar la selva es desajustar el régimen de lluvias. El agua es un bien natural, vital, común e insustituible. Sin agua no hay vida. Bolsonaro se vuelve un ecocida con sus políticas retrógradas de actividad minera y de extracción de las riquezas de la selva. Tiempos difíciles lo esperan y bien los merece por las maldades que ha llevado a cabo contra la vida.

*Leonardo Boff escribió Homem: Satã ou anjo Bom, Record 2008.

Traducción de MªJosé Gavito Milano

A Amazônia não é só do Brasil: é um Bem Comum da Terra e da Humanidade

                                              Leonardo Boff

Todos estamos chorando o provável assassinato do renomado indigenista Bruno Pereira e do jornalista inglês Dom Phillips. Crimes semelhantes estão ocorrendo com frequência na Amazônia, especialmente, contra lideranças indígenas, como decorrência do total descaso com que o presidente trata a questão ambiental. Estupidamente nega os dados científicos mais sérios e ameaça  as reservas indígenas, entregando-as às mineradoras nacionais e estrangeiras e ao garimpo ilegal.

O desmonte feito pelo ex-ministro Ricardo Salles, dos principais organismos de proteção da floresta, das terras indígenas e da vigilância do avanço descontrolado do agronegócio sobre a mata virgem, agravou ainda mais a situação.

O próprio Papa Francisco advertiu no Sínodo Querida Amazôniaque o futuro da humanidade e da Terra está vinculado ao futuro da Amazônia; pela primeira vez, se manifesta com tanta claridade que desafios, conflitos e oportunidades emergentes em um território, são a expressão dramática do momento que atravessa a sobrevivência do planeta Terra e a convivência de toda a humanidade”. Na encíclica Fratelli tutti(2021) adverte:”estamos no mesmo barco, ou nos salvamos todos ou ninguém se salva”(32).

São palavras graves ,desconsideradas pelas grandes corporações depredadoras, porque, se tomadas a sério, deveriam trocar de modo de produção, de consumo e de descarte, coisa que não estão dispostas a fazê-lo. Preferem o lucro do que a salvaguarda da vida humana e terrenal.

Consideremos alguns dados gerais sobre o bioma amazônico por muitos desconhecidos: ele cobre uma extensão de 8.129.057 Km2 com nove países: Brasil (67%) Peru (13%), Bolívia (11%), Colômbia (6%), Equador (2%), Venezuela(1%), Suriname,Guiana e Guiana francesa (0,15). Vivem aí 37.731.569 habitantes, sendo que 2,8 milhões são indígenas de 390 povos distintos falando 240 idiomas, da rica matriz de 49 ramos linguísticos, um fenômeno inigualável na história da linguística mundial.

Existem três rios amazônicos: o visível, da superfície, o aéreo, os chamados “rios volantes”(cada copa de árvore com 15 metros de extensão produz entre 800 a 1000 litros de umidade) que vão levar chuvas para o Cerrado, para o sul, até o norte da Argentina; o terceiro invisível é o rio “rez do chão”(não confundir com o lugar turístico Rez do Chão), um rio subterrâneo que corre debaixo do atual Amazonas.

O rio Amazonas, segundo as  mais recentes pesquisas, é o rio mais longo do mundo com 7.100 quilômetros,  cujas nascentes se encontram no Peru, entre os montes Mismi (5.669 m) e Kcahuich (5.577 m)  ao sul da cidade de Cusco. De longe é também o mais volumoso, com uma vazão média de 200.000 metros cúbitos por segundo.

É importante saber que geologicamente o proto-Amazonas  durante milhões de anos   formava um gigantesco golfo aberto para o Pacífico. A América do Sul estava ainda ligada à África. Há 70 milhões  de anos, os Andes começaram a erguer-se e por milhares e milhares de anos bloquearam a saída das suas águas para o Pacífico. Toda a depressão amazônica ficou  paisagem aquosa até forçar uma saída para o Atlântico como ocorre atualmente. (cf.Soli,H.,Amazônia, fundamentos da ecologia da maior região de florestas tropicais,Vozes,Petrópolis 1985, 15-17).

O maior patrimônio genético se oferece na Amazônia. Como dizia um dos melhores estudiosos Eneas Salati: “Em poucos hectares da floresta amazônica existe um número de espécies  de plantas e de  insetos maior que em toda a flora e fauna da Europa” (Salati, E., Amazônia: desenvolvimento, integração, ecologia, Brasiliense/CNPq, S.Paulo 1983).

Precisamos afirmar, contra a arrogância do presidente, que todo o bioma amazônico não pertence só ao Brasil e aos demais 9 países amazônicos, Constitui um Bem Comum da Terra e da Humanidade.Na visão dos astronautas isso é evidente: da Lua ou de suas naves espaciais, Terra e Humanidade formam uma única entidade.O Brasil pertence a este todo.

Agora, na fase planetária, todos nos encontramos numa mesma e única Casa Comum. O tempo das nações está passando; agora é o tempo da Terra, administrada por um corpo multipolar e orgânico para atender aos problemas da única Casa Comum e de seus habitantes. A pandemia mostrou a urgência de uma governança global.Temos que nos organizar para garantir os meios que sustentarão a nossa vida e a da natureza. Ninguém é dono da Terra. Ela é o nosso maior Bem Comum. Todos têm direito de andar por toda ela, como já em 1795 afirmava Immanuel Kant em seu livro “Para uma Paz Perpétua”. Como a Amazônia é parte da Terra, ninguém pode  considerar só seu o que é um Bem de todos e para todos.

O Brasil, no máximo, possui a administração da parte brasileira (67%) e o faz de forma irresponsável. Caso a Amazônia fosse totalmente abatida, todo o sul do Brasil até o norte da Argentina e do Uruguai se transformariam lentamente numa savana e até, em alguns lugares, num deserto. Daí a vital importância desse bioma multinacional.

A irresponsabilidade de Bolsonaro é de tal monta que juristas mundiais cogitam acusá-lo de ecocídio, crime reconhecido pela ONU em 2006 e levá-lo ao tribuna adequado. Derrubar a floresta  é desregular o regime das chuvas. A água é um bem natural, vital, comum e insubstituível. Sem água não há vida. Bolsonaro se faz um ecocida com suas  políticas retrógradas de mineração e de extrativismo de riquezas da floresta. Tempos difíceis o esperam e bem os merece, pelos males que praticou contra vida.

Leonardo Boff escreveu Homem: Satã ou anjo Bom, Record, Rio 2008.

         Un Dio diverso: quel del Cristianesimo

                                                                        Leonardo Boff

Insegnando come professore invitato all’Università di Heidelberg, dove hanno studiato Martin Heidegger, Max Weber e lo stesso Karl Marx, uno studente musulmano frequentava il mio corso sulla Chiesa di base, le cosiddette comunità di base. Ho riferito che in un grande incontro, anni fa, nella città di Trindade, nello stato di Goiás, c’era uno slogan, scritto a caratteri cubitali proprio all’ingresso del luogo dell’incontro: “La Santissima Trinità è la migliore comunità”.

Sappiamo che i musulmani così come gli ebrei professano un rigido monoteismo. Questo studente musulmano mi chiese: “se dico che il Dio che sta sopra di noi ed è la nostra Fonte originaria lo chiamiamo Padre; e il Dio che è al nostro fianco e si mostra come nostro fratello lo chiamiamo Figlio; e il Dio che vive in noi e si rivela come entusiasmo lo chiamiamo Spirito Santo; lei crede che io parli della Santissima Trinità cristiana”? Io ho fatto una breve pausa, mi sono messo le mani sulla barba e gli ho detto: “sul piano esistenziale, dell’esperienza di un cristiano, possiamo dire che questa è la Santissima Trinità. E ho commentato: “la teologia non parla così; usa espressioni astratte di un’unica natura o sostanza, che sussistono in tre Persone divine, una cosa che pochi comprendono; ma lei ha ragione, perché quello che dice lo possono capire tutti”. Al che lui rispose: “Io come musulmano accetto un Dio così; non è in conflitto con la mia fede musulmana”.

Celebriamo questa domenica, subito dopo la festa di Pentecoste, la festa della Santissima Trinità, del Padre, del Figlio e dello Spirito Santo. Su questa dottrina trinitaria sono state fatte grandi elaborazioni teoriche ed eresie condannate. Tutto è stato pensato nella cornice della filosofia greca, di persona, sostanza, relazione, pericoresi (compenetrazione reciproca tra le Persone divine) e altre. La riflessione è diventata tanto complicata che i cristiani, praticamente, non adorano la Santissima Trinità, perché non la capiscono. Parlano di Dio in una visione monoteistica. Ma così perdiamo l’originalità del pensiero cristiano su Dio.

In verità, l’intuizione che sta dietro l’affermazione che Dio non è la solitudine dell’Uno ma la Comunione di Tre Persone è affermare che l’intima natura di Dio è amore, comunione, diffusione, inclusione, compenetrazione gli uni negli altri: un momento così completo che fa di Dio un Dio trinitario.

Quando i cristiani dicono che Dio è Trinità, Padre, Figlio e Spirito Santo, non stanno sommando i numeri 1+1+1 = 3. Se c’è il numero allora Dio è uno solo e non la Trinità. Ma qui si afferma che ci sono tre Unici. L’unico non è un numero, per questo non può essere sommato. Ma succede che questi tre Unici si relazionano tra loro in modo così assoluto, s’intrecciano così intimamente, si amano così radicalmente che si uni-ficano. Cioè, sono uno. Questa comunione non è frutto di Persone che, una volta costituite in sé e per sé, cominciano a relazionarsi. No. La comunione è simultanea, eterna e originaria con le Persone. Loro sono sempre state Persone-comunione, Persone-relazione. Quindi c’è un solo Dio-comunione-relazione-di-Persone.

Con la Trinità non vogliamo moltiplicare Dio. Quello che vogliamo è esprimere l’esperienza singolare che Dio è comunione e non solitudine, è amore che si diffonde con altri amori che crea.

Opportunamente papa Francesco nella sua enciclica sull’ecologia integrale Laudato Si: sulla cura della casa comune ha scritto: Il mondo è stato creato dalle tre Persone divine … e questo mondo, creato secondo il modello divino, è una trama di relazioni” (n.238).

In questo modo superiamo una visione monoteista e sostanzialista della divinità. La Trinità ci pone al centro di una visione di relazioni, di reciprocità e compenetrazione-comunione, nello stile di quanto si pensa nella cosmologia moderna e nella fisica quantistica: tutto è in relazione con tutto e nulla esiste al di fuori della relazione. Dio-Trinità è la Matrice Relazionale che soggiace e sostiene tutte le relazioni, compresa la nostra, sotto forma di simpatia, amicizia e di amore. La comunione è simultanea e originaria con le Persone. Loro sono, sin dall’eternità, Persone-comunione, Persone-relazione, Persone-amore. Quindi c’è un solo Dio-amore-comunione-relazione-di-Persone.

Sant’Agostino, il grande pensatore di questa visione di Dio-comunione, scriveva nel suo De Trinitate”: «Ciascuna delle Persone divine è in ciascuna delle altre e tutte in ciascuna e ciascuna in tutte e tutte sono in tutte e tutte sono uno solo» (libro VI,10,20).

Così, con un linguaggio diretto, basato più sull’esperienza della fede che sulle dottrine, possiamo accogliere il pensiero del mio ascoltatore musulmano: il Dio che è sopra di noi, la fonte da cui tutto emana è il Padre. Il Dio che è al nostro fianco cammina con noi, è amico dei poveri, è nostro fratello di sangue, lo chiamiamo Figlio. E il Dio che vive in noi, che ci sostiene nell’impotenza e ci dà sempre speranza ed entusiasmo è lo Spirito Santo. Sono un Dio-comunione-relazione-amore.

Un Dio cosi può essere accolto, adorato e sentirsi coinvolto nelle sue relazioni d’amore.

(Traduzione dal portoghese di Gianni Alioti)

GUSTAVO GUTIÉRREZ, TEÓLOGO DEL DIOS LIBERADOR

                                Juan José Tamayo

Gustavo Gutiérrez é o grande teólogo peruano, latino-americano,universal, o iniciador da Teologia da Libertação. Agora completa 94 anos. Foi perseguido e proibido como tantos outros teólogos da libertação. Mas o Papa Francisco que vem desde caldo teológico, da Teología da Libertação de vertente argentina, o reabilitou, bem como a Jon Sobrino, José María Castillo e outros. Juntos começamos este tipo de teologia, embora não nos conhecíamos pessoalmente. Mas havia aquilo que Hegel chama de Weltgeist, um Espírito que atravessa o mundo e faz surgir níveis de consciência e temáticas de pensamento e de ação adequadas ao tempo. Assim foi quando começamos nos fins dos anos 60 e princípios dos anos 70 do século passado. Aqui vão os meus melhores votos ao ancião e “AMAUTA” “o sábio”, o maior título que o governo peruano concede a raras personaidades do país. Ele é verdadeiramente um “amauta”, sábio, indígenas, amigo dos pobres e um justo entre as nações. Juan José Tamayo faz-lhe as honras, pois é o teólogo espanhol que melhor conhece a teologia da libertação e a pratica no quadro de seu país.  LBoff

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La teología cristiana ha sido con frecuencia una disciplina inocua en el conjunto de los saberes, beligerante frente a los avances científicos, legitimadora de los poderes establecidos, ajena a la marcha de la historia, poco sensible a los sufrimientos humanos y muro de contención de las revoluciones sociales y políticas. La teología latinoamericana de la liberación ha venido a quebrar dicha imagen, recuperando la imagen del Dios de la vida y de Jesús de Nazaret, el Cristo liberador y situando al cristianismo en la vanguardia de los movimientos sociales que luchan por la transformación de la sociedad de todas las opresiones, también de la religiosa.

El sacerdote peruano Gustavo Gutiérrez es reconocido con razón como el padre del nuevo paradigma teológico que supuso una verdadera revolución epistemológica y metodológica en el discurso religioso y en la práctica liberadora de los cristianos y las cristianas. El pasado 8 de junio cumplió 94 años y conserva íntegra su lucidez intelectual, la misma que tuve la oportunidad de comprobar hace cuatro años en el encuentro que mantuvimos en Lima.

Entonces le felicité por sus 90 años presencialmente. Hoy lo hago de nuevo con este artículo que quiere ser un acto de memoria histórica de los orígenes de la teología de la liberación, cuya primera piedra puso Gustavo en las conferencias que impartió en 1968 en la ciudad peruana de Chimbote, ubicada a orillas de Océano Pacífico. A ellas asistió su compatriota el escritor y antropólogo José María Arguedas, que en El zorro de arriba y el zorro de abajo define a Gutiérrez como “el teólogo del Dios liberador” y lo contrapone al “cura del Dios inquisidor” de su propia novela Todas las sangres. En esas conferencias, calificadas por Arguedas de “lúcidas y patéticas”, Gustavo habló de la teología como inteligencia del compromiso. Tres años después publicó Teología de la liberación. Perspectivas (1971, 1ª ed.), su obra más emblemática e influyente en el panorama teológico cristiano de las últimas cinco décadas, traducida a decenas de idiomas y con numerosas ediciones. Dedica el libro a Arguedas y lo introduce con un texto de Todas las sangres, que Arguedas le había leído en Lima, en el que el sacristán y cantor de San Pedro de Lahuaymarca, quemada ya su iglesia y refugiado entre los comuneros de las alturas, le replica a un cura del Dios inquisidor con argumentos semejantes a los de las conferencias de Chimbote. El propio Gustavo considera al sacristán de San Pedro “precursor de la teología de la liberación”.  

En Teología de la liberación. PerspectivasGustavo define la teología como reflexión crítica de la praxis histórica a la luz de la Palabra, como teología de la transformación liberadora de la historia de la humanidad, que no se limita a pensar el mundo, sino que se sitúa como un momento del proceso a través del cual el mundo es transformado, abriéndose al don del reino de Dios. Estamos ante una nueva manera de hacer teología que tuvo repercusiones sociales y políticas desestabilizadoras para el sistema neocolonial latinoamericano y sigue teniéndolas hoy para el sistema de la globalización neoliberal, que el Papa Francisco define como “globalización de la indiferencia, que nos vuelve “indiferentes ante los clamores de los otros”, y califica de injusto en su raíz.  

Gutiérrez lleva a cabo una verdadera revolución en la teología, cuyo acto primero es el compromiso con los oprimidos y la experiencia del Dios de los pobres, y el acto segundo, la reflexión, pero no desde la neutralidad social y la asepsia doctrinal sino desde el reverso de la historia y la opción ético-evangélica por los pobres. A estos les reconoce el teólogo peruano una fuerza histórica capaz de mutar el curso de la historia en dirección a la liberación. La teología de liberación remite derechamente al compromiso de los cristianos en los movimientos de liberación.  

George Bernanos afirmaba que los cristianos son capaces de instalarse cómodamente bajo la cruz de Cristo. Gustavo Gutiérrez pretende corregir esa tendencia conformista activando las energías utópico-liberadoras del cristianismo. Su referente intelectual es Bartolomé de Las Casas, defensor de los indios sometidos a esclavitud por los conquistadores y pionero del reconocimiento y respeto del pluriverso cultural. Parafraseando a Las Casas (“los indios mueren antes de tiempo”) el teólogo peruano afirma que “los pobres en América Latina mueren antes de tiempo”. Sobre Las Casas ha escrito uno de los mejores estudios que conozco, En busca de los pobres de Jesucristo. El pensamiento de Bartolomé de Las Casas (Centro Bartolomé de Las Casas, 1992), que dedica al teólogo mártir hispano-salvadoreño Ignacio Ellacuría. Otro libro excelente sobre Bartolomé de Las Casas es el de Francisco Fernández Buey La gran perturbación. Discurso del indio metropolitano (El Viejo Topo, Barcelona, 1995).

Las preguntas existenciales, o mejor vitales, que queman en los labios a Gustavo y golpean su conciencia tienen que ver con el lenguaje sobre Dios: ¿cómo hablar de Dios desde el sufrimiento de los inocentes; con la hermandad: ¿cómo hablar de Dios Padre en un mundo donde los seres humanos no son hermanos?, y con la vida y la muerte: ¿cómo hablar de la resurrección en un mundo donde los excluidos son carne de cañón? La pregunta que sigue interpelándole con más radicalidad y urgencia es la que da título a uno de sus ensayos: ¿Dónde dormirán los pobres?  Las preguntas que plantea dan una idea acertada de la orientación de su teología: una teología no levítico-sacerdotal, sino samaritana; crítica y no conformista, abierta al pluriverso cultural, religioso y étnico, no de pensamiento único; una teología siempre en perspectiva de liberación y sensible a las nuevas esclavitudes que genera la globalización neoliberal. En la teología de Gustavo Gutiérrez vuelven a articularse armónicamente pensamiento y vida, teoría y praxis, rigor metodológico y talante profético, como sucediera en los misioneros, teólogos y obispos defensores de los derechos de los indios de Abya-Yala en el siglo XVI. El teólogo peruano acostumbra a decir que él no cree en la teología de la liberación, sino que esta es solo camino para mejor seguir a Jesús de Nazaret y contribuir a la liberación de los pobres. Todo un ejemplo de modestia intelectual para los teólogos europeos que tendemos a veces a conceder más importancia a la teología que a la experiencia, a la teoría que a la práctica, a la reflexión que a la liberación, cuando ambas tienen que ir unidas

Gustavo Gutiérrez, honoris causa

Ad multos años, Gustavo

Para una profundización sobre Gustavo Gutiérrez y sobre la Teología de la liberación, remito a mis libros: Para comprender la teología de la liberación (1989; 2017, 8ª ed.) (EVD, Estella); Panorama de la teología latinoamericana (2002, 2ª ed.) (EVD, Estella); La teología de la liberación en el nuevo escenario político y religioso (2011, 2ª ed,) (Tirant, Valencia); Teologías del Sur. El giro descolonizador (2017), (Trotta, Madrid).