Dom Erwin Kräutler:“Odio el término pueblos indígenas”: una blasfemia en dos actos

Publicamos aquí la indignación de mons. Erwin Kräutler, gran obispo de la diócesis de Xingú, la más grande del mundo con 365 mil km cuadrados. El motivo son las declaraciones infames en la famosa reunión del presidente con todos los ministros el 22 de abril de 2020. Austriaco, naturalizado brasileño, ha trabajado 54 años en el Amazonas. Toda su vida y actividad como pastor se ha dedicado a la gente de la selva, a los indígenas y a todos los excluidos “del banquete de la vida”. Ha hablado en el Parlamento brasileño en defensa de los derechos de los pueblos indígenas, sus reservas y su cultura. En 1983 fue humillado por la policía militar y arrestado por defender a los corteros de caña de azúcar sin salario. Durante 30 años fue amenazado de muerte. Sufrió un accidente sospechoso que se cobró la vida del sacerdote que lo acompañaba, Salvador Deian, y dejó a don Erwin en el hospital durante 6 meses. Recibió a la hermana Doroty Stang en 1982 y la enterró el 12 de febrero de 2005, víctima de un bárbaro asesinato. Es conocido en todo el mundo por su defensa del Amazonas, de los indígenas y de los campesinos pobres. El Papa Francisco le tiene un afecto y un respeto especial. A él le pidió ayudas para los temas de “Querida Amazonia”. Habla tanto el griego clásico como el idioma de los kayapó. Ahora jubilado y con 80 años continúa su lucha por los derechos de los más humillados y ofendidos y los verdaderos guardianes de la selva: los pueblos originarios.

Vale la pena leer este texto, nacido de la iracundia sagrada de alguien que se ha hecho “pariente de los indios” y que ahora sale en su defensa contra la ofensa vergonzosa de un ministro de Estado. Lboff

“Odio el término pueblos indígenas”, una blasfemia en dos actos

¿Quién va a olvidar la reunión ministerial del 22 de abril? Gracias a la liberación de un vídeo que cubre toda la reunión pudimos asistir a una sesión del gobierno que actualmente administra la res publica (la cosa publica, de ahí la palabra ‘República’) de nuestro país. Si los niños o adolescentes pronunciasen una palabrota cualquiera de las 29 que se pronunciaron allí serían castigados en casa o en la escuela. Falta completa de educación y civismo en el más alto nivel del ejecutivo brasileño. El presidente y los ministros han perdido vergonzosamente la compostura que se espera de las personas que ocupan tan altos cargos.

Pero lo que más me indignó, además de la descarada propuesta del Ministro de Medio Ambiente Ricardo Salles de aprovechar el momento de la pandemia para “pasar la boyada” (sic) al Amazonas, fue el espantoso aporte del Ministro de Educación Abraham Weintraub: “Este país no es [una colonia]. Odio el término ‘pueblos indígenas’, odio ese término”. No puedo entender cómo Weintraub, que es de origen judío, utiliza expresiones que recuerdan el odio de Hitler y sus ministros hacia el pueblo judío. La consecuencia de ese odio fue la “shoah”, el holocausto que se cobró la vida de seis millones de judíos.

Escuchar estas palabras de la boca de un ministro de educación prueba una vez más el curso anti indígena de este gobierno que está perfectamente en línea con la tristemente célebre expresión del general americano Philip Sheridan (1831-1888) “El único indio bueno es un indio muerto”. Dado que todo lo que Donald Trump piensa y habla inspira al gobierno de Bolsonaro en sus actitudes y posiciones, no es de extrañar que un ministro de este gobierno siga esta frase que en la segunda mitad del siglo XIX se convirtió en un proverbio en los Estados Unidos y tiene como telón de fondo el genocidio de millones de indios durante la conquista del Oeste norteamericano.

En la colección de descarrilamientos del Ministro de Educación, cuya falta de educación ya ha creado incidentes diplomáticos con los presidentes de Francia y China, este desliz contra los pueblos indígenas del Brasil sólo habría enriquecido la biografía de un agente político despreciable si no hubiera tenido otra escena abominable y blasfema que ahora ensucia el rostro de nuestra Iglesia Católica.

La revista Veja publicó en su Columna de Radar del 7 de junio una foto que retrata la visita, el 5 de junio, de un grupo que se llama a sí mismo católico, dirigido por el cura polaco Pedro Stepien. Los miembros de este grupo ya son famosos por su frecuente aparición junto al mismo sacerdote frente al Palacio de la Alvorada para dar culto al “mesías”. Esta vez, sin embargo, fueron al despacho del Ministro de Educación Abraham Weintraub para “consolarlo” después de “una semana tan estresante” para él. “Rezaron por el momento delicado del ministro”, comenta la revista. De esta iniciativa sólo se puede extraer la conclusión de que los visitantes consoladores apoyan las tesis del ministro y, por lo tanto, adoptan una posición diametralmente opuesta al Papa Francisco y a la Conferencia Nacional de los Obispos Brasileños. Y aquellos que se oponen al Papa ya han perdido su catolicidad.

Pero la historia no termina aquí. El cura lleva una estatua de Nuestra Señora de Fátima al despacho del ministro y con ella posa sonriendo junto a un Weintraub aparentemente conmovido y también sonriente. ¿Qué quería este sacerdote con esta puesta en escena? ¿Qué relación tendría este ministro con Nuestra Señora de Fátima y su mensaje a los pastorcitos de la Cova de Iría en Portugal en 1917?

El cura demuestra no conocer la historia de la América indígena ni el papel de Nuestra Señora entre los pueblos originales. Seguramente nunca ha oído hablar de su aparición en 1531 a un indígena llamado Juan Diego, canonizado incluso por el papa polaco, al que le dijo: “Soy vuestra Madre bondadosa, tuya y de todos vosotros que vivís unidos en esta tierra y también de todos los que me amen, los que me llamen, los que me busquen y confien en mí; escucharé su llanto, sus tristezas, para remediar y curar todas sus penas, miserias y dolores. No se perturbe tu corazón. ¿No estás bajo mi protección y mi apoyo? ¿No estás en mi regazo y entre mis brazos?”

Nuestra Señora se puso al lado y en medio de los pueblos indígenas y esto no sólo a través de palabras amorosas. La imagen milagrosa habla por sí misma. Ella muestra a la Virgen María con una túnica usada por las mujeres aztecas para decir que es la Madre de los aztecas y de todos los pueblos indígenas. Pertenece a este pueblo que tanto ha sufrido y está tan herido, y se solidariza asumiendo rasgos indígenas. En la cintura tiene el lazo que las indígenas usaban para indicar que estaban embarazadas. ¡Y el hijo de madre indígena es indígena! Los rayos de sol que rodean a la madre indígena simbolizan que está embarazada de un Hijo Divino.

¿Por qué este sacerdote no llevó la imagen de Nuestra Señora de Guadalupe al despacho del ministro para enseñarle a quien ama Dios con un cariño muy especial hasta el punto de que la Madre de su Hijo asume rasgos indígenas? ¡Quizás el ministro y junto con él el sacerdote y sus correligionarios se hubieran dado cuenta de que odiar a los pueblos indígenas es odiar a la Madre de Dios y a su Hijo Jesús, nuestro Señor!

Altamira, 12 de junio de 2020

Erwin Kräutler, obispo emérito dr Xingú

Coordinador de la REPAM-Brasil

 

 

 

Post-covid-19: Welche Kosmologie und Ethik sind einzubeziehen (II)

Viele Analysten prognostizieren, dass die Postpandemie eine extreme Radikalisierung der vorherigen Situation einleiten könnte, eine Rückkehr zum System des Kapitals und des Neoliberalismus, das versucht, die Welt durch elektronische Überwachung (Big Data) jeder Person weltweit zu dominieren, wie es bereits in China und den Vereinigten Staaten geschieht. Wir würden dann in eine Ära der Dunkelheit eintreten und unsere eigene Zerstörung riskieren, wie Rachel Carson in ihrem berühmten Buch “Silent Spring” vermutete. Daher die Forderung nach einer radikalen ökologischen Umkehr, deren Mittelpunkt aus der Erde, dem Leben und der menschlichen Zivilisation bestehen muss: einer Biozivilisation.

                 Die möglichen Risiken in der Post-Covid-19-Periode:

Wir dürfen jedoch die Macht systemischer Gewalt nicht unterschätzen. Sigmund Freud antwortete auf einen Brief von Albert Einstein aus dem Jahr 1932, in dem Einstein fragte, ob es möglich sei, Gewalt und Krieg zu überwinden, und hinterließ eine Aporie. Freud antwortete, er könne nicht sagen, welche Tendenz vorherrschen würde: der Instinkt des Todes (Thanatos) oder der Instinkt des Lebens (Eros). Sie stehen immer in Spannung zueinander, und wir können nicht sicher sein, wer am Ende triumphieren wird. Und er schloss resigniert: “Verhungernd denken wir an die Windmühle, die so langsam mahlt, dass wir verhungern könnten, bevor wir das Mehl bekommen”.

Es gibt die nicht-optimistische Meinung von Noam Chomsky, einem der größten nordamerikanischen Intellektuellen und scharfem Kritiker des imperialistischen Systems, der sagt: “Das Coronavirus ist in der Tat sehr ernst, aber es lohnt sich, daran zu erinnern, dass etwas noch Schrecklicheres nahe ist. Wir steuern auf eine Katastrophe zu, etwas Schlimmeres als alles, was jemals in der Geschichte der Menschheit geschehen ist, und Trump und seine Lakaien führen uns in den Abgrund. Wir stehen vor zwei immensen Bedrohungen. Die eine ist die ständig wachsende Bedrohung durch einen Atomkrieg, der durch die Spannungen der Militärregime noch verschärft wird; und das andere ist natürlich die globale Erwärmung. Die beiden Bedrohungen könnten gelöst werden, aber es ist nicht genug Zeit; das Coronavirus ist schrecklich und kann schreckliche Folgen haben, aber es wird überwunden werden, die anderen Bedrohungen jedoch nicht. Wenn wir sie nicht lösen, sind wir verdammt.”

Chomsky hat bestätigt, dass Präsident Trump wahnsinnig genug ist, einen Atomkrieg zu entfesseln, ohne sich darum zu kümmern, was mit der ganzen Menschheit geschehen würde.

Ungeachtet dieser dramatischen Vision des angesehenen Linguisten und Denkers hoffen wir, dass, wenn die Menschheit eine wirklich ernste Gefahr der Selbstzerstörung laufen würde, der Lebensinstinkt siegen würde. Aber das setzt voraus, dass wir eine neue Form des Bewohnens des Gemeinsamen Hauses errichtet hätten, auf Grundlagen, die weder die der Vergangenheit noch der Gegenwart sind.

              Einige gute Lehren aus der Covid-19-Pandemie

Zumindest hat das Coronavirus uns gezeigt, dass wir nicht die “kleinen Götter” sind, die behaupten, irgendetwas tun zu können; es hat uns gezeigt, dass wir zerbrechlich und begrenzt sind; dass die Anhäufung materieller Güter kein Leben rettet; dass die finanzielle Globalisierung allein in der kompetitiven Form des Kapitalismus die Schaffung einer von den Chinesen vorgeschlagenen “Gemeinschaft des gemeinsamen Schicksals für die ganze Menschheit” ausschließt; dass wir ein globales pluralistisches Zentrum schaffen müssen, um über Weltprobleme zu diskutieren; dass Zusammenarbeit und Solidarität aller und nicht Individualismus die zentralen Werte einer Weltgesellschaft sind.

Die Grenzen des Erdsystems, das ein Projekt unbegrenzten Wachstums nicht toleriert, müssen erkannt und respektiert werden; wir müssen uns genauso gut um die Natur kümmern wie um uns selbst, denn wir sind Teil der Natur und sie gibt uns alle Güter und Dienstleistungen, die wir für das Leben brauchen. Wir müssen eine Kreislaufwirtschaft anstreben, die die berühmten “3-Rs” erfüllt; reduzieren, wiederverwenden (re-use) und alles recyceln, was in den Produktionsprozess eingetreten ist.

Die Wirtschaft muss von würdevoller und universeller Existenz sein und nicht auf Akkumulation Einiger auf Kosten aller anderen und der Natur beruhen. Eine Subsistenzwirtschaft reduziert unsere Bedürfnisse und führt zu Bescheidenheit und reduziert damit in hohem Maße die sozialen Ungleichheiten. Die neue Wirtschaftsordnung wird nicht vom Profit beherrscht, sondern von wirtschaftlicher Rationalität mit ökologischer und sozialer Vernunft.

Es wäre höchst rational und humanitär, ein allgemeines Mindesteinkommen einzuführen, damit die medizinische Versorgung ein universelles Menschenrecht (One World-One Health) würde, das nicht unbeachtet sein sollte. Es ist wichtig sicherzustellen, dass der Staat den Markt reguliert, die notwendige Entwicklung fördert und die Bedürfnisse der Allgemeinheit stillt, sei es bei Gesundheits- oder Naturkatastrophen.

Wir müssen das stets unbegrenzte human-spirituelle Kapital fördern, das auf Liebe basiert, auf Solidarität, der Suche nach dem rechten Maß, der Geschwisterlichkeit, dem Mitgefühl, dem Gefühl der Verzauberung der Welt und der unermüdlichen Suche nach Frieden.

             Ein Fahrplan zur Rettung von Leben: Die Erdcharta

Dies sind unter anderem einige der Lehren, die wir aus dem Coronavirus ziehen können. Unter Berufung auf die Erdcharta (UNESCO), eines der inspirierendsten offiziellen Dokumente für die Transformation unserer Lebensform auf dem Planeten Erde, “sind grundlegende Veränderungen unserer Werte, Institutionen und Lebensformen erforderlich… Unsere ökologischen, wirtschaftlichen, politischen, sozialen und spirituellen Herausforderungen sind miteinander verbunden, und gemeinsam können wir inklusive Lösungen finden» (Präambel c).

Welche Weltsicht und welche Veränderungen sollten einbezogen werden?

Wissen und Kenntnis der Informationen über die Realität zu haben, heißt noch nicht zu handeln. Was bewegt uns zum Handeln? Welche Weltsicht (Kosmologie) und welche Werte (Ethik) sollten wir einbeziehen? Ein wichtiger Text im letzten Teil der Erdcharta, an dessen Verfassung ich ebenfalls mitgewirkt habe, kann uns anleiten.

“Wie nie zuvor in der Geschichte ruft uns das gemeinsame Schicksal dazu auf, nach einem Neuanfang zu suchen. Dies erfordert einen Sinnes- und Herzenswandel. Es verlangt nach einem neuen Gefühl globaler Interdependenz und universeller Verantwortung. Wir müssen die Vision eines nachhaltigen Lebens auf lokaler, nationaler, regionaler und weltumspannender Ebene entwickeln und mit Fantasie anwenden” (Der Weg, der vor uns liegt)

Lasst uns feststellen, dass es nicht nur darum geht, den bereits eingeschlagenen Weg zu verbessern. Dies würde uns zu den zyklischen Krisen führen, die wir bereits kennen, und schließlich in eine Katastrophe. Es geht um die “Suche nach einem Neuanfang”. Wir sind berufen, die “Erde, unser Zuhause, das lebendig ist mit einer einzigartigen Lebensgemeinschaft” wieder aufzubauen (Erdcharta, Präambel a). Es wäre trügerisch, die Wunden der Erde mit Bandagen zu bedecken, in der Annahme, wir könnten sie auf diese Weise heilen. Wir müssen sie wiederbeleben und neugestalten, damit sie unser gemeinsames Zuhause sein kann.

“Das erfordert einen Sinneswandel.” Ein Sinneswandel bedeutet eine neue Blickweise auf die Erde gemäß der neuen Kosmologie und Biologie. Sie befindet sich in einem Moment des Evolutionsprozesses, der 13,7 Milliarden Jahre alt ist, und für die Erde, 4,3 Milliarden Jahre. Nach dem Urknall wurden alle physikalisch-chemischen Elemente über mehr als drei Milliarden Jahre im Herzen der großen roten Sterne geschmiedet. Bei der Explosion wurden die Elemente in alle Richtungen geschleudert, die die Galaxien, die Sterne wie die Sonne, die Planeten und die Erde bildeten.

Die Erde wimmelt von Leben, das vor etwa 3,8 Milliarden Jahren begann, ein sich beständig selbst schaffender und selbst organisierender systemischer Superorganismus. In einem fortgeschrittenen Moment ihrer Komplexität, vor etwa 8-10 Millionen Jahren, begann ein Teil der Erde zu fühlen, zu denken, zu lieben und anzubeten. Der Mensch tauchte auf, Mann und Frau. Sie sind Erde, bewusst und intelligent, deshalb werden sie Homo genannt, aus Humus gemacht.

Diese Weltsicht verändert unsere Vorstellung von der Erde. Die UNO hat sie am 22. April 2009 offiziell als Mutter Erde anerkannt, weil sie alles schafft und uns gibt. Deshalb ruft uns die Erdcharta auf: “Die Erde und das Leben in all ihrer Vielfalt zu respektieren und sich mit Verständnis, Mitgefühl und Liebe um die Gemeinschaft des Lebens zu kümmern” (Erdcharta 1 und 2). Wir können die Erde als Land kaufen und verkaufen. Wie jedoch Suquamish-Duwamish Grandfather Sealth, alias Seattle, feststellte: “Weder kaufen noch verkaufen wir unsere Mutter; wir lieben und verehren sie.” Diese Haltung zur Erde, unserer Mutter, muss wiederhergestellt werden. Das ist die neue Denkweise, die wir uns zu eigen machen müssen.

“Es erfordert einen Sinneswandel des Herzens.” Das Herz ist die Dimension tiefer Gefühle (Pathos), der Sensibilität, der Liebe, des Mitgefühls und der Werte, die unser Leben leiten. Besonders im Herzen findet man Fürsorge, die freundliche und liebevolle Form der Beziehung mit der Natur und ihren Lebewesen. Es hat mit der vernünftigen oder herzlichen Vernunft zu tun, mit dem limbischen Gehirn, das vor etwa 220 Millionen Jahren entstand, als Säugetiere in der Evolution auftauchten. Sie alle, ebenso wie der Mensch, haben Gefühle, sie lieben und kümmern sich um ihre Nachkommen. Das ist Pathos, die Fähigkeit zu lieben und geliebt zu werden, die tiefste Dimension des Menschen.

Die Vernunft (Logos), der Geist, den wir zuvor erwähnt haben, erschien erst vor etwa 8-10 Millionen Jahren, mit dem neokortikalen Gehirn, und in fortgeschrittener Form als Homo sapiens (heutige Menschen) vor etwa hunderttausend Jahren. In der Neuzeit hat sie sich exponentiell entwickelt, beherrscht unsere Gesellschaften und schafft die Techno-Wissenschaft, die großen Herrschaftsinstrumente und die Transformation des Antlitzes der Erde, einschließlich einer Todesmaschine in Form von Atomwaffen und anderen Dingen, die das menschliche Leben und das Leben der Natur beenden können.

Die Inflazion der Vernunft, der Rationalismus, hat eine Art Lobotomie geschaffen: Der Mensch hat Schwierigkeiten, den Anderen und sein Leiden zu fühlen. Wir müssen die rationale Intelligenz ergänzen, die notwendig ist, um die Überlebensbedürfnisse unseres Lebens zu stillen. Wir müssen sie mit emotionaler und vernünftiger Intelligenz ergänzen. damit wir vollständiger werden und mit Leidenschaft für die Verteidigung der Erde und des Lebens eintreten.

Wir brauchen das Herz, um sowohl den Schrei der Erde als auch den Schrei der Armen hören zu können und um, wie der chinesische Ministerpräsident Xi Jinping sagt: “eine Gesellschaft zu schmieden, die moderat versorgt ist” oder wie wir sagen: eine Gesellschaft mit nüchternem, sparsamem und solidarischem Konsum.

(Fortsetzung folgt)

Übersetzung von Bettina Goldharnack

*Leonardo Boff ist ein Ökologe, Theologe und Philosoph, von dem u. a. stammt: Mark Hathaway/Leonardo Boff,Befreite Schöpfung:Kosmologie-*Okologie-Spiritualität, Butzon&Bercker, Kevelaer 2016.

 

Post-Covid-19: Wie sollten Kosmologie und Ethik integriert werden (I)

Es gibt etwas Schreckliches, den systemischen Angriff der Natur auf die Menschheit, durch ein mikroskopisches und unsichtbares Virus, das große Besorgnis hervorruft und Tausende von Menschen tötet.

Angesichts dieser wahren menschlichen Tragödie müssen wir unsere Reaktion auf die Pandemie verstehen. Wie wirkt sich die Pandemie auf uns aus? Welche Lektion lehrt sie uns? Welche Kosmologie (Weltsicht) und welche Art von Ethik (Werte und Prinzipien) fordert sie uns auf zu entwickeln? Sicherlich müssen wir jetzt alles lernen, was wir hätten lernen sollen, aber vorher nicht gelernt haben. Wir hätten lernen müssen, dass wir Teil der Natur sind und nicht ihre “Herren und Besitzer” (Descartes). Es besteht eine Nabelschnurverbindung zwischen Mensch und Natur. Wir stammen vom selben kosmischen Staub wie alle anderen Wesen. Wir sind das bewusste Glied der Lebenskette.

            Die Aushöhlung des Bildes, “kleiner Gott der Erde

Der moderne Mythos wurde zerstört, dass wir “der kleine Gott” der Erde seien und dass wir sie nach Lust und Laune über sie verfügen könnten, weil sie ein inertes Objekt ohne Zweck sei. Einer der Väter der modernen wissenschaftlichen Methode, Francis Bacon, sagte, dass wir die Natur so behandeln müssten, wie die Handlanger der Inquisition ihre Opfer behandelten und sie quälten, bis sie alle ihre Geheimnisse preisgaben.

Durch die Techno-Wissenschaft haben wir diese Methode auf die Spitze getrieben und den Kern der Materie und des Lebens erreicht. Dies geschah mit beispiellosem Furor, bis hin zur Zerstörung der Nachhaltigkeit der Natur und damit des Planeten und des Lebens. Wir haben den natürlichen Vertrag, der mit der lebendigen Erde besteht, gebrochen: Sie gibt alles, was wir zum Leben brauchen, und im Gegenzug müssen wir uns um sie kümmern, ihre Güter und Dienstleistungen bewahren und ihr die Ruhe gönnen, um das aufzufüllen, was wir für unser Leben und unseren Fortschritt genommen haben. Nichts davon haben wir getan.

 

Wegen Nichtbeachtung des biblischen Gebots des “Schutzes und der Fürsorge für den Garten Eden, die Erde (Genesis 2,15)” und der Bedrohung der ökologischen Grundlagen, die alles Leben erhalten, hat sie mit einer mächtigen Waffe, dem Coronavirus 19, zurückgeschlagen. Angesichts dessen sind wir zur Methodik des Mittelalters zurückgekehrt, die ihre Pandemien mit strikter sozialer Isolation überwand. Damit die verängstigten Menschen die Straßen verlassen, wurde im Münchner Rathaus (Marienplatz) eine geniale Uhr mit Tänzern und Kuckucken gebaut, damit alle sie bewundern kommen, was auch heute noch der Fall ist.

Die Pandemie, die nicht nur eine Krise ist, sondern Forderung nach einem Wandel der Kosmologie (Weltsicht) und der Einbeziehung einer Ethik mit neuen Werten, stellt uns diese Frage: Wollen wir wirklich vermeiden, dass die Natur uns noch mehr tödliche Viren schickt, welche sogar die menschliche Spezies dezimieren könnten? Wir wären eine der zehn Arten, die jeden Tag für immer verschwinden. Wollen wir dieses Risiko eingehen?

 

         Allgemeiner Mangel an Bewusstsein für den ökologischen Aspekt


Bereits im Jahr 1962 warnte die nordamerikanische Biologin und Schriftstellerin Rachel Carson, Autorin von The Silent Spring: “Es ist unwahrscheinlich, dass zukünftige Generationen uns verzeihen werden, dass wir uns nicht um die Integrität der Natur-Welt kümmern, die das ganze Leben aufrecht erhält … Die Frage ist, ob irgendeine Zivilisation einen unerbittlichen Krieg gegen das Leben fortsetzen kann, ohne sich selbst zu zerstören und ohne das Recht zu verlieren, als Zivilisation bezeichnet zu werden.”

Es scheint eine Prophezeiung der Situation zu sein, die wir gerade weltweit erleben. Es sieht so aus als zeigte die Mehrheit der Menschheit, einschließlich ihrer politischen Führer, nicht genug Bewusstsein für die Gefahren, denen wir durch die globale Erwärmung ausgesetzt sind, einschließlich der übermäßigen Dichte unserer Städte und vor allem des massiven Agro-Business, das über die jungfräulichen Ländereien im Urwald vorrückt, die abgeholzt werden. Wir zerstören die Lebensräume von Millionen von Viren und Bakterien, die sich schließlich auf den Menschen übertragen. Seriösen Wissenschaftlern zufolge brauchte das Corona-Virus gar nicht durch eine Fledermaus von einem chinesischen Markt zu kommen, sondern einfach aus der Natur.

Im besten Fall wird uns das Coronavirus zwingen, uns als Menschheit neu zu erfinden und das einzigartige Gemeinsame Zuhause, das wir teilen, in einer nachhaltigen und integrativen Form umzugestalten. Wenn das, was zuvor dominiert hat, zum Äußersten getrieben wird und vorherrscht, dann müssen wir uns auf das Schlimmste gefasst machen.

Viele sagen eine neue, destruktive Sparpolitik in der Post-Corona-Ära voraus. Die Geier der Vergangenheit sammeln sich bereits, um zur gleichen Sichtweise der Vergangenheit zurückzukehren und bedeutende Veränderungen zu verhindern. Die Interessen des Finanzkapitals und das mangelnde Bewusstsein der Machthaber und selbst in weiten Teilen der Wissenschaft über den Schweregrad der Schädigung der Natur erlauben es ihnen nicht, etwas von den Tausenden und Abertausenden von Todesopfern weltweit zu lernen, die durch die Corona gestorben sind.

 

Sie wollen zu der Sparpolitik zurückkehren, die die Politik der Opportunisten ist, die von Opportunisten zum Nutzen der Opportunisten betrieben wird. CEPAL hat errechnet, dass wegen Covid-19 die Politik der Austerität, die schlimmer ist als zuvor, zu weiteren 215 Millionen Armen in Lateinamerika führen wird (vgl. Carta Maior 13/05/2020). Es ist jedoch erwähnenswert, dass das Lebenssystem durch mehrere Massensterben gegangen ist (wir befinden uns im sechsten), aber es hat immer überlebt.

Das Leben scheint – erlaubt mir diese sonderbare Metapher – eine “Plage”, die bisher niemand ausrotten konnte. Denn das Leben ist eine gesegnete “Plage”, verbunden mit dem Geheimnis der Kosmogenese und jener geheimnisvollen und liebevollen Grundenergie, die über allen kosmischen Prozessen und auch über unserem steht.

Es ist zwingend notwendig, dass wir das alte Paradigma des Willens zur Macht und zur Herrschaft über alles (die geschlossene Faust) aufgeben zugunsten eines Paradigmas der Fürsorge für alles, was existiert und lebt (die ausgestreckte Hand), und der kollektiven Mitverantwortung.

Eric Hobsbawn schrieb im letzten Absatz seines 1995 erschienenen Buches „The Era of the Extremes“: “Eines ist klar: Wenn die Menschheit eine erkennbare Zukunft haben will, kann sie nicht die Vergangenheit oder die Gegenwart verlängern. Wir werden scheitern, wenn wir versuchen, das dritte Jahrtausend auf dieser Grundlage aufzubauen. Mit anderen Worten, der Preis des Scheiterns, die Alternative zum gesellschaftlichen Wandel, ist Obskurität.” (S.506).

Das bedeutet, dass wir nicht einfach zur Situation von vor dem Coronavirus zurückkehren können. Es ist auch nicht möglich, zur Vergangenheit vor der Aufklärung zurückzukehren, wie es die gegenwärtige brasilianische Regierung und andere der extremen Rechten wollen.

(Fortsetzung folgt)

Leonardo Boff ist ein Ökologe, Theologe und Philosoph, Autor von u. a.: „Tugenden für eine bessere Welt, Butzon&Berker, Kevelaer 2008.

 

 

 

 

“Odeio o termo povos indígenas”:uma blasfêmia em dois atos

Publicamos aqui a indignação de um grande bispo, Dom Erwin Kräutler, da maior diocese do mundo, a do Xingu com 365 km qudrados. A razão são as declarações infames na famosa reunião do presidente com todos os ministros no sinistro dia 22 de abril de 2020. Austríaco, se naturalizou brasileiro e trabalhou 54 anos na Amazônia. Toda sua vida e atividade de pastor foi dedicada aos povos da floresta, aos indígenas e a todos os excluídos “do banquete da vida”. Falou no Parlamento brasileiro em defesa dos direitos dos indígenas, de suas reservas e de sua cultura. Em 1983 foi humilhado pela polícia militar e preso por estar defendendo canavieiros sem salário. Ao longo de 30 anos foi ameaçado de morte. Sofreu um acidente suspeito que tirou a vida do padre que o acompanhava Salvador Deian e deixou Dom Erwin por 6 meses no hospital. Foi ele que acolheu a Irmã Doroty Stang em 1982 e a sepultou no dia 12 de fevereiro de 2005, vítima de bárbaro assassinato. É mundialmente conhecido por sua defesa da Amazônia, dos indígenas e dos camponeses pobres. O Papa Francisco lhe tem especial carinho e respeito. Foi a ele que lhe pediu subsídios para os temas da “Querida Amazônia”. Fala tanto o grego clássico como a lingua dos Kayapó. Agora jubilado e com 80 anos segue sua luta pelos direitos dos mais humilhados e ofendidos e dos verdadeiros guardores da floresta: os povos originários.

Vale ler este texto, nascido da iracundia sagrada de um que se fez “parente dos índios”e que agora saiu em sua defesa contra a ofensa vergonhasa de um ministro de Estado. Lboff

          “Odeio o termo povos indígenas”,uma blasfêmia em dois atos

Quem vai esquecer a reunião ministerial do 22 de abril? Graças à liberação de um vídeo que cobriu toda a reunião pudemos assistir a uma sessão do governo que atualmente gerencia a res publica (a coisa publica, daí a palavra ‘República’) de nosso país. Se crianças ou adolescentes pronunciassem um dos 29 palavrões proferidos na ocasião levariam castigo em casa ou na escola. Falta completa de educação e civilidade no mais alto escalão do executivo do Brasil. Presidente e ministros perderam vergonhosamente a compostura que se espera de pessoas que ocupam cargos tão elevados.

Mas o que mais me revoltou, além da proposta descarada do ministro do Meio Ambiente Ricardo Salles de aproveitar o tempo de pandemia para “ir passando a boiada” à Amazônia, foi o espantoso aporte do ministro da Educação Abraham Weintraub: “Esse país não é [uma colônia]. Odeio o termo ‘povos indígenas’, odeio esse termo”. Não consigo entender que Weintraub que é de origem judaica usa expressões que recordam o ódio de Hitler e seus ministros ao povo judeu. A consequência desse ódio foi a “shoah”, o holocausto que ceifou a vida de seis milhões de judeus.

Ouvir da boca de um ministro da Educação essas palavras prova mais uma vez o curso anti-indígena desse governo que se alinha perfeitamente à famigerada expressão do general americano Philip Sheridan (1831 – 1888) “The only good indian is a dead indian” (O único índio bom é um índio morto). Já que tudo que Donald Trump pensa e fala inspira o governo Bolsonaro nas suas atitudes e tomadas de posição, não é de se admirar que um ministro desse governo siga essa sentença que na segunda metade do século XIX se tornou provérbio nos Estados Unidos e tem como pano de fundo o genocídio de milhões de indígenas durante a conquista do oeste norte-americano.

Na coleção de descarrilamentos do ministro da Educação cuja falta de educação já criou incidentes diplomáticos com o presidente da França e a China, esse vergonhoso deslize contra os povos indígenas do Brasil só teria enriquecido a biografia de um agente político desprezível, se não tivesse ainda outra cena abominável e blásfema que agora conspurca a face da nossa Igreja Católica. A Veja publicou na sua Coluna Radar de 7 de junho uma foto que retrata a visita, em 5 de junho, de um grupo que se diz católico, capitaneado pelo padre polonês Pedro Stepien. As e os integrantes deste grupo já são famosos por causa de seu frequente comparecimento juntamente com o mesmo sacerdote em frente ao Palácio da Alvorada para prestar culto ao “messias”. Desta feita, porém, foram ao gabinete do ministro da Educação Abraham Weintraub para “confortá-lo” depois de “uma semana tão desgastante” para ele. “Oraram pelo momento delicado do ministro” comenta a revista. Dessa iniciativa só se pode tirar a conclusão de que os visitantes consoladores apoiam as teses do ministro e assumem assim uma posição diametralmente oposta ao Papa Francisco e à Conferência Nacional dos Bispos do Brasil. E quem se coloca contra o Papa já perdeu a catolicidade.

Mas a história não termina aqui. O padre leva uma imagem de Nossa Senhora de Fátima ao gabinete do ministro e, ostentando a estátua, posa sorrindo ao lado de um Weintraub aparentemente comovido e também sorridente. O que queria esse Padre com essa encenação? Que relação esse ministro teria com Nossa Senhora de Fátima e sua mensagem aos pastorinhos na Cova da Iria em Portugal no ano 1917?

O padre demonstra que não conhece a história da América Indígena e do papel de Nossa Senhora junto aos povos originários. Certamente nunca ouviu falar que ela apareceu já em 1531 a um indígena de nome Juan Diego, canonizado inclusive pelo papa polonês, e lhe disse: “Eu sou a vossa Mãe bondosa, tua e de todos vós que viveis unidos nesta terra e dos outros povos, que me amem, que me invoquem, me procurem e confiem em mim; escutarei o seu pranto, as suas tristezas, para remediar e curar todas as suas penas, misérias e dores. Não se perturbe o teu coração. Acaso não estás sob a minha proteção e amparo? Não estás no meu regaço e entre os meus braços?”

Nossa Senhora se colocou ao lado e no meio dos povos indígenas e isso não apenas através de palavras carinhosas. A imagem milagrosa fala por si mesma. Mostra a Virgem Maria numa túnica usada pelas mulheres astecas para dizer que ela é Mãe dos astecas e de todos os indígenas. Ela pertence a esses povos tão sofridos e machucados e se solidariza assumindo feições indígenas. Acima da cintura há o laço que as indígenas usavam para indicar que estavam grávidas. E o filho de mãe indígena é indígena! Os raios de sol que circundam a mãe indígena simbolizam que ela está grávida de um Filho Divino.

Porque esse padre não levou a imagem de Nossa Senhora de Guadalupe para o gabinete do ministro para ensinar-lhe a quem Deus ama com um carinho todo especial a ponto de a Mãe de seu Filho assumir traços indígenas? Talvez o ministro e junto com ele o padre e seus correligionários teriam se dado conta de que odiar os povos indígenas é odiar a Mãe de Deus e o seu Filho Jesus, nosso Senhor!

 

Altamira, 12 de junho de 2020

Erwin Kräutler, bispo em. do Xingu

Coordenador da REPAM-Brasil