El persistente bullying contra el PT, Lula y Dilma Rousseff

Es conocido el bullyng, es decir, el acoso político y social que están sufriendo de manera persistente el PT, Lula y la expresidenta Dilma Rousseff. Una cosa es reconocer que hubo corrupción y errores políticos del PT y otra cosa es atribuir casi exclusivamente tales hechos y más a la crisis actual, al PT y a la expresidenta.

A entender este penoso fenómeno nos ayuda uno de los mayores pensadores de la actualidad, que dedicó gran parte de su obra a descifrar la agresividad humana y sus disfraces: René Girard (+2015), francés, profesor de Letras y antropólogo, que vivió en Estados Unidos. Su principal libro se titula justamente El chivo expiatorio (Le bouc émisaire, París 1982).

Constata Girad que todos los grupos así como las sociedades conocidas están atravesadas de tensiones y conflictos. El proceso civilizatorio, la educación, las leyes y las religiones proponen un punto de equilibrio que permita una convivencia mínimamente pacífica e impida que los conflictos sean destructivos.

Pero puede llegar un momento en el que los conflictos pierden las riendas y las fuerzas de lo Negativo se van acumulando, rompiendo el equilibrio mencionado. Comienzan los procesos de ruptura en las relaciones sociales y en las familias, y entre amigos; rechazos de unos a otros, deformaciones en la percepción de la realidad, difamaciones, deconstrucción de la imagen del otro, llegando incluso a un odio abierto. Los instrumentos más usados son los medios de comunicación, ya sean los periódicos, la televisión y hoy día las redes sociales de internet. Es el bullying en funcionamiento.

Lentamente surge el sentimiento de que así como se encuentra, la sociedad no puede continuar. Tiene que encontrar un nuevo equilibrio. Una de las formas, la más equivocada y persistente, es crear un chivo expiatorio. Los grupos más dominantes definen un chivo expiatorio y practican un terrible bullying contra él, para descargar todas las fuerzas de lo Negativo. Ese chivo expiatorio varía según las circunstancias históricas: pueden ser los comunistas, los sin-tierra, los pobres que ascendieron socialmente, los terroristas, los musulmanes, las izquierdas que quieren cambios estructurales y el PT entre otros.

En nuestro caso, el chivo expiatorio escogido fue y sigue siendo el PT y personalmente la expresidenta Dilma Rousseff, incluyendo al expresidente Lula. Aquel cumple una doble función: la de aplacar y la de ocultar. Toda la rabia y odio acumulados son lanzados sobre el chivo expiatorio. Él carga con todas las maldades y se le hace responsable de todos los desmanes ocurridos y de la crisis económico-financiera. Se olvidan, consciente o inconscientemente, todos los aciertos, en especial, la mayor transformación social pacífica hecha en nuestro país, que supuso la diminución de nuestra mayor vergüenza, la desigualdad social y, dicho en positivo, la integración de cerca de 40 milllones de personas, consideradas siempre peso muerto de la historia. Para el efecto de la construcción del chivo expiatorio todo eso no cuenta, en caso contrario no se cumpliría la función del chivo expiatorio de aplacar la furia colectiva. Todos se sienten libres de esta plaga, a ser exterminada, si es posible. Es la función de aplacar la carga negativa colocada sobre la víctima.

Pero hay otra función, la de ocultar. Al colocar toda culpa y todos los males sobre el PT y la expresidenta, convertidos en chivos expiatorios, esos grupos dominantes ocultan su propia perversidad y su culpa. Se presentan, farisaicamente, como paladines de la moralidad y llenos de indignación contra la corrupción. Sin embargo, haciendo honor a la verdad, justamente entre esos grupos dominantes se encuentran los mayores corruptos, corruptores y evasores de impuestos, al estilo de la FIESP (La Federación de las Indústrias del Estado de São Paulo), soporte del impeachment, la que más impuestos evade, del orden de miles de millones, como lo ha denunciado el Sindicato Nacional de la Hacienda Nacional, sin contar los casi 600 mil millones de reales brasileros que mantiene en el exterior en paraísos fiscales y en offshores.

La Biblia conoce también la figura del chivo expiatorio, sobre el cual la comunidad colocaba todas las ofensas a Yahvé y lo llevaba al desierto para que muriera allí. Lo mismo hacían los griegos, llamando chivo expiatorio a una persona o animal, phármacon, que como un remedio farmacéutico purificaba la sociedad de sus desaciertos. El cristianismo ve en la figura del cordero inmolado al que vicariamente quita los pecados del mundo, como se reza tres veces en la misa. El efecto es siempre el mismo: aplacar a la sociedad para que, rehecha, pueda equilibrar sus conflictos hasta que estos se agraven nuevamente y acaben creando algún otro chivo expiatorio.

Así funciona torpemente nuestra historia sacrificialista. Gerard ve una salida sensata: coordinar los intereses alrededor del bien común, con total transparencia e inclusión de todos, sin sacrificar a nadie. Pero reconoce que este no es el camino seguido por la mayoría de las sociedades conocidas. Lo más fácil es crear chivos expiatorios, como se practica actualmente en Brasil. Para infelicidad general.

*Leonardo Boff es teólogo y filósofo, articulista del JB online.
Traducción de Mª José Gavito Milano

O persistente bullyng sobre o PT, Lula e Dilma Rousseff

         É notório o bullyng politico e social (acossamento) sofrido persistentemente pelo PT,  pelo Lula e pela ex-presidenta Dilma Rousseff. Uma coisa é reconhecer que houve corrupção e erros politicos por parte de setores do PT e outra coisa é tributar quase exclusivamente tais fatos e mais a  crise atual, ao PT a Lula e à ex-presidenta.

Para entender este penoso fenômeno socorre-nos um dos maiores pensadores da atualidade que dedicou grande parte de sua obra a decifrar o que seja a agressividade humana e seus disfarses: René Girard(+2015), francês, professor de Letras e antropólogo, que viveu nos EUA. Seu principal livro se intitula exatamente “O bode expiatório”(Le bouc émisaire, Paris 1982).

Constata Girad que todos os grupos e mesmo as sociedades conhecidas vêm atravessadas por tensões e conflitos. O processo civilizatorio, a educação, as leis e as religiões propõem um ponto de equilíbrio que permita a convivência minimamente pacífica ou impedir que os conflitos não sejam destrutivos.

Mas pode chegar a um momento em que os conflitos recrudecem e as forças do Negativo  vão se acumulando, rompendo o referido equilíbrio. Começam os processos de ruptura nas relações sociais e até nas famílias e entre amigos, rejeições de uns e de outros, distorções na percepção da realidade, difamações, descontrução da imagem do outro, dando lugar até ao ódio aberto. Os instrumentos mais usados é a mídia, seja pelos jornais, pela televisão e hoje pelas redes sociais da internet. É o bullying em funcionamento.

Lentamente emerge o sentimento  de que assim como se encontra a sociedade não pode continuar. Ela tem que encontrar um novo equilíbrio. Uma das formas, a mais equivocada e persistente, é a criação de um bode expiatório. Os grupos mais dominantes  definem um bode expiatório e praticam terrível bullyng sobre ele, para descarregar todas as forças do Negativo. Esse bode expiatório varia consoante as circunstâncias históricas: podem ser os comunistas, os sem-terra, os pobres que ascenderam socialmente, os terroristas, os muçulmanos, as esquerdas que querem mudanças estruturais e outros.

No nosso caso, o bode expiatório escolhido foi e continua sendo, o PT e pessoalmente a ex-presidente Dilma Rousseff, incluindo o ex-presidente Lula. Ele cumpre uma dupla função: uma de aplacar e outra de  ocultar.  Toda a raiva e o ódio acumulado são lançados sobre o bode expiatório. Ele carrega todas as maldades e é feito responsável por todos os desmandos ocorridos e pela crise econômico-financeira. Esquecidos ficam, consciente ou inconscientemente, todos os acertos, em especial, a maior transformação social pacífica feita em nosso país, que implicou na diminuição de nossa maior vergonha, a desigualdade social e, positivamente, a integração de cerca de 40 milhões, sempre considerados peso morto da história. Para o efeito da construção do bode expiatório tudo isso não conta, caso contrario não se cumpriria a função do bode expiatório de aplacar a fúria coletiva. Desta forma, todos se sentem livres desta praga, se possível, a ser extermianda. É a função de aplacar a carga negativa jogada sobre a vítima.

Mas há uma outra função, de ocultar. Ao colocar toda culpa e todos os males sobre PT, Lula e a ex-presidenta, feitos bodes expiatórios, esses grupos dominantes ocultam sua própria perversidade e sua culpa. Apresentam-se, farisaicamente, como paladinos da moralidade e tomados de indignação contra a corrupção. No entanto, a bem da verdade, exatamente dentre esses grupos dominantes se encontram os maiores corruptos, corruptores e sonegadores de impostos, no estilo da FIESP, esteio do impeachment, aquela que mais sonega impostos, na ordem de bilhões, como o tem denunciado o Sindicato Nacional dos Procuradores da Fazenda Nacional, sem ainda referir os cerca de 600 bilhões de reais de brasileiros, mantidos no exterior em paraísos fiscais e em offshores.

A Bíblia conhece também as figura do bode expiatório, sobre o qual a comunidade colocava todas as ofensas a Javé e o levava para o deserto para lá morrer. O mesmo faziam os gregos, chamando o bode expiatório, uma pessoa ou animal, de phármacon que como um remédio farmacêutico purificava a sociedade de seus desacertos. O cristianismo ve na figura do cordeiro imolado, aquele que vicariamente tira  os pecados do mundo, como se reza por três vezes na missa. O efeito é sempre o mesmo: aplacar a sociedade para que, refeita, possa equilibrar seus conflitos até que estes se agravem novamente e acabem por criar algum outro bode expiatório.

Pois assim funciona canhestramente a nossa história sacrificialista. Gerard vê uma saída sensata: na coordenação dos interesses ao redor do bem comum, na total transparência e da inclusão de todos, sem sacrificar ninguém. Mas reconhece que este não é o caminho seguido pela maioria das sociedades conhecidas. O mais fácil  é criar bodes expiatórios como se pratica atualmente no Brasil. Para a infelicidade geral.

Leonardo Boff é teólogo e filósofo, articulista do JB on line.

 

 

Die Amtsenthebung einer würdevollen und unschuldigen Präsidentin durch ein mental und finanziell korrupter Putschs

Es war einmal eine Nation, die groß war in Bezug auf ihr Territorium und ihre fröhliche Bevölkerung, welche jedoch ungerecht behandelt wurde. Das Volk litt Not vor allem in den großen Peripherien der Städte und im tiefen Landesinneren. Jahrhundertelang wurde es von einer kleinen reichen Elite regiert, der das Geschick der Armen nie am Herzen lag. Wie ein Historiker, ein Mulatte, es ausdrückte, war das Volk sozial „wieder und wieder kastriert; wieder und wieder am Ausbluten“.

Doch allmählich begannen sich die Armen Brasiliens zu organisieren. In jeder Form von Bewegung sammelten sie soziale Macht an und nährten den Traum von einem anderen Brasilien. Es gelang ihnen, soziale Macht in politische Macht zu verwandeln. Sie trugen zur Gründung der Arbeiterpartei, PT (aus dem Portugiesischen Partido dos Trabalhadores) bei. Eines ihrer Mitglieder, ein Überlebender der großen Leidenszeit und ein Maschinist, wurde Präsident von Brasilien. Trotz des ausgeübten Drucks und der Konzessionen, die er durch die national und übernational begüterte Klasse erlitt, gelang ihm eine beachtliche Öffnung des Herrschaftssystems, was ihm ermöglichte, eine humanere Sozialpolitik zu schaffen. Ein Teil der Bevölkerung, so groß wie die ganze Bevölkerung Argentiniens, wurde aus Hunger und Not gerettet. Die Schwarzen und die Armen bekamen Zugang, was zuvor nicht möglich war, zu mittlerer und höherer Bildung. Doch vor allem spürten sie, dass sie ihre Würde zurückbekamen, die ihnen immer verwehrt worden war. Sie betrachteten sich nun selbst als ein Teil der Gesellschaft. Sie konnten sich sogar ein Auto oder eine Einrichtung kaufen oder mit dem Flugzeug fliegen, um entfernt lebende Verwandte zu besuchen. All dies irritierte die Mittelklasse, die um ihre Privilegien fürchtete. So kam es zu Diskriminierung und Hass unter ihnen.

In ihrem 13. Jahr hatte die Lula-Dilma Regierung in Brasilien weltweiten Respekt gewonnen. Doch die Wirtschafts- und Finanzkrise, da systembedingt, erreichte uns und verursachte ökonomische Probleme sowie Arbeitslosigkeit, was die Regierung dazu zwang, starke Maßnahmen zu ergreifen. Die endemische Korruption Brasiliens verstärkte sich in Petrobras und bezog nicht nur die oberen Schichten der PT ein, sondern auch die der großen politischen Parteien. Ein voreingenommener, selbstgerechter Richter konzentrierte sich fast ausschließlich auf die PT. Die Massenmedien, insbesondere deren konservativer Flügel, schufen ein Klischee der PT als Synonym der Korruption. Dies ist jedoch nicht wahr, denn es setzt die eigentliche Mehrheit mit einem kleinen korrupten Segment gleich. Doch die verwerfliche Korruption diente als Vorwand für die reichen Eliten und ihre schon historischen Verbündeten, einen parlamentarischen Coup zu schmieden, denn sie hätten niemals demokratische Wahlen gewonnen.

Aus Angst, die den Armen zugewandte Politik könnte sich konsolidieren, entschieden die Eliten, diese zu liquidieren. Die Methode, die sie zuvor gegen Getulio Vargas und Joao („Jango“) Goulart benutzt hatten, wurde nun aufs Neue in Betracht gezogen unter demselben Vorwand der „Korruptionsbekämpfung“, tatsächlich aber, um ihre eigene Korruption zu verbergen. Die Golpistas bedienten sich des Parlaments, von dem 60 % wegen Verbrechen angeklagt sind, und respektieren nicht die 54 Millionen, die Dilma Rousseff gewählt hatten.

Es ist wichtig klarzustellen, dass sich hinter diesem parlamentarischen Coup die kleingeistigen und unsozialen Interessen der Machthaber verbergen, in Allianz mit der Presse, die die Fakten verdreht und die schon immer mit jedem Staatsstreich in Verbindung stand, gemeinsam mit den konservativen politischen Parteien, einem Teil der öffentlichen Ministerien und der Militärpolizei (die die Panzer ersetzt) und einem Bereich des Obersten Bundesgerichts, dem es an Würde und an Neutralität mangelt. Der Coup richtet sich nicht nur gegen Präsidentin Dilma Rousseff, sondern gegen die Demokratie von partizipatorischem und sozialem Charakter. Es geht hier darum, zum schamlosesten Neoliberalismus zurückzukehren und fast alles dem Markt zu überlassen, der stets dem Wettbewerb unterworfen ist, nicht der Kooperation (darum ist dies Konflikt geladen und antisozial). Zu diesem Zweck beschlossen sie, die Sozialpolitik zunichtezumachen, das Gesundheitssystem zu privatisieren sowie das Bildungswesen und das Öl als auch die sozialen Errungenschaften der Arbeiter/innen anzugreifen.

Präsidentin Rousseff wurde kein einziges Verbrechen zur Last gelegt. Administrative Fehler, die ebenso von vorigen Regierungen begangen worden waren, wurden zur Regierungs-unverantwortlichkeit hochstilisiert, was zur Grundlage für die Amtsenthebung gemacht wurde. Dies ist so, als würde man einen Präsidenten wegen eines geringfügigen Fahrradunfalls zum Tode verurteilen, eine völlig unangemessene Bestrafung. Von den 81 Senatoren, die über sie urteilen werden, sind mehr als 40 in andere Verbrechen involviert bzw. es wird gegen sie ermittelt. Sie zwangen sie auf die Anklagebank, wo diejenigen sitzen sollten, die sie verurteilen. Unter ihnen befinden sich fünf frühere Minister.

Dies ist nicht nur eine Korruption des Geldes. Am schlimmsten ist die Korruption ihrer Herzen und Gedanken, die voller Hass sind. Die Gedanken der Senatoren, die für die Amtsenthebung sind, sind korrupt, denn sie wissen, dass sie eine unschuldige Frau verurteilen. Doch Blindheit und die Interessen der Großkonzerne stehen nun einmal über den Interessen des ganzen Volkes.

Hierzu passt gut das harsche Urteil des Apostels Paulus: „Der Zorn Gottes wird vom Himmel herab offenbart wider alle Gottlosigkeit und Ungerechtigkeit der Menschen, die die Wahrheit durch Ungerechtigkeit niederhalten“ (Röm 1,18). Die Gesichter der Golpistas werden für immer das Kainsmal tragen, der seinen Bruder Abel umbrachte. Die Golpistas töteten die Demokratie. Ihr Andenken wird wegen des von ihnen begangenen Verbrechens verflucht sein. Und Gottes Zorn wird auf ihnen lasten.

Leonardo Boff ist Theologe, Philosoph und Schriftsteller.

THE IMPEACHMENT OF AN INNOCENT PRESIDENT: CORRUPTION AND THE CORRUPTED

President Dilma Rousseff is being impeached by a Tribunal of Exception for a National Congress where 60% of its members face criminal charges. The Senate that judges her lacks moral authority: more than half of its members, 49 senators, are accused of various crimes. And not a single crime has been proven against President Rousseff.  That is why other excuses were invented, like the “body of work”, that contradicts the substance of what the Chamber issued: simply a few 2015 Governmental actions.

Economist Luiz Gonzaga Belluzzo summarized the tone of this perverse process: «It is about a conservative reaction, retrograde, that is expressed in authoritarian attempts to impede the advancement of society.  We are a profoundly antidemocratic society, prejudging, and, above all, culturally deformed. We are witnessing now the further degeneration of what was already corrupt. Ideals of democracy and the Rule of Law do not prosper here. Everything occurs with truculence, arbitrariness, including everything supposedly done in the name of the law» (in Carta Maior 06/27/2016).

Another forceful criticism comes from sociologist Jesse Souza, ex-president of the Instituto de Pesquiza Economica Aplicada, IPEA, who wrote the stimulating book: The stupidity of the Brazilian intelligentsia, (A tolice da inteligência brasileira, Leya, 2015): «It was a coup against democracy as the organizing principle of society. The coup was by the very small moneyed elite, that with no major interruption has dominated us since our slave-ocracy past. Ever since, Brazil has been the scene of a dispute between these two projects: the dream of a great country, forceful for the majority; and the reality of a rapacious elite that wants to drain everyone’s work and sack the wealth of the country for the pockets of half a dozen» (A coup by whom and for whom, in FSP, 04/2016).

What we are witnessing now is a renewal of this second project, socially perverse and adverse to our sovereignty. It is enough to observe the truculence of the minister of foreign relations, who is nowhere near a diplomat. He is an agent of privatization and the re-alignment of Brazil to the logic of the neoliberalism of the great powers, separating ourselves from our allied neighbors of Mercosur, and betraying the ideals of an «active and proud» diplomacy, in dialogue with all peoples and ideological tendencies.

There are many forms of corruption. Let’s start with the word, corruption. Saint Augustíne explains the etymology: corruption is to have a heart (corazon, cor) broken (roto, ruptus) and perverted. The philosopher Immanuel Kant made the same observation: «we are such a twisted log that straight boards cannot possibly be made from it». In other words: there exists in us a Negative strength that leads to deviations. Corruption is one of the strongest.

Above all, the logic of capitalism here and around the world is corrupt, even though it is socially accepted. Capitalism imposes the domination of capital over labor, creating wealth by exploiting the worker and devastating nature. Capitalism generates social inequalities that are ethical injustices, permanently creating class conflicts. Therefore, by its nature capitalism is antidemocratic, because democracy presupposes a basic equality of all citizens, and a guaratee of their rights, that are here violated by the capitalist culture.

In terms of Brazil, we can say that the main corruption of our history is the fact that for almost 500 years, successive oligarchies maintained a great part of the population on the margins, and undertook a process of accumulation of wealth, the highest of the world, to the point that .05% of the population (71,000 persons), control much of the national wealth.

We have scandalous examples of corruption, denounced recently by the so called “Petrolao”, the Zealots and the Panama Papers. But, let’s not deceive ourselves. There are still worse things. The National Union of Attorneys of the National Treasury, in its “Evasionometro”, revealed that in only five months in 2015,  200 billon reales were lost to tax evasion, (Antônio Lassance, in Carta Maior 05/02/2015). This is more than was lost in “Petrolao”, and in just 5 months. This is where the biggest corrupters and the corrupted, who are always seeking to hide, can be found.

Roberto Pompeu de Toledo put it well in 1994 in the Veja Magazine: «We now know that corruption is as much a part of our power structure as rice and beans are part of our diet».

The impeachment pf President Dilma Rousseff will be recorded in this logic of corruption that empowered much of the political cast. What is being done to President Rousseff is an injustice without measure: condemning an innocent woman and an honest President.

History will not forgive them. Their biographies will carry the stigma of being golpistas, worthy of a sovereign revulsion by those who seek ethical and transparent paths for our country.

Leonardo Boff is ecotheologian and member of the Earthcharta Comission

Free translation from the Spanish sent by

Melina Alfaro, alfaro_melina@yahoo.com.ar.

Done at REFUGIO DEL RIO GRANDE, Texas, EE.UU.