El Sínodo de la Amazonia,“una posibilidad única de cambio en la Iglesia Católica Romana”

Así lo espera Leonardo Boff, pensador y militante social brasilero de la Teología de la Liberación. Hasta el 27, el Sínodo reunirá en el Vaticano a 300 personalidades. La interna católica contra el Papa Francisco, la posibilidad de abrir el sacerdocio a mujeres y la preocupación por la ecología.

Por Sergio Ferrari

El Vaticano reunirá hasta el 27 de octubre cerca de 300 personalidades –entre las cuales, 110 obispos latinoamericanos, de Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela- para participar en el Sínodo “Amazonía, Nuevos Caminos para la Iglesia y para una Ecología Integral”. Una convocatoria trascendente para el futuro de la Iglesia, tal como lo señala el pensador y militante social brasilero Leonardo Boff, uno de los padres fundadores de la Teología de la Liberación.

Como lo analiza en esta entrevista exclusiva, Boff percibe la posibilidad, como resultado de este cónclave, de un reforzamiento de la postura de la Iglesia frente al cada día más vigente tema ecológico. Y, al mismo tiempo, la oportunidad para incorporar cambios importantes al interior mismo de la institución.

APU: Hasta el 27 de octubre se realizará en Roma, el Sínodo para la Amazonia, ¿cuál es su visión sobre la importancia que puede tener esta convocatoria vaticana?

Leonardo Boff: La percibo como una oportunidad única que tiene el Papa Francisco para hacer cambios. Los que desde el centro del poder religioso en el Vaticano no podría hacer jamás. En primer lugar, subraya el carácter sinodal del encuentro, es decir, las decisiones dependen de todos los participantes, incluso de los pueblos originarios. El texto es claro: no se trata de convertir a las culturas, sino de evangelizar en las culturas, de forma que pueda nacer una Iglesia nueva con rostro indígena, con su sabiduría ancestral, con sus ritos y hábitos. En este contexto promueve la discusión sobre la oportunidad de consagrar para el ministerio laico, a casados e indígenas que van a convivir en esas comunidades lejanas. Y, también, sobre un ministerio oficial de las mujeres. Hay obispos que proponen no referirse a “viri probati” (NdR: hombres de carácter probado) sino a “personae probatae” (NdR: persona de carácter probado), con la posibilidad de ampliar el sacerdocio a las mujeres.

APU: No faltan sectores en la Iglesia jerárquica conservadora que, desde antes de comenzar el Sínodo, ya han comenzado a alzar sus voces contra ciertos contenidos propuestos para el debate…

LB: Aquellos que, en Europa y Estados Unidos, a raíz de las afirmaciones del texto básico, acusan al Papa de herejía, son los mismos que viven como rehenes del paradigma europeo, olvidándose que el cristianismo actual nació de la incorporación de la cultura griega, romana y germánica. ¿Por qué no permitir que hoy nuestros pueblos puedan hacer lo mismo? Por detrás de las acusaciones al Papa se esconde una cuestión de poder. Los que le acusan, no aceptan la emergencia de otro tipo de Iglesia, de iglesias más vitales y más numerosas, con sus teologías y liturgias. Finalmente, es importante recordar que los católicos en las Américas somos mayoría con 62 por ciento, mientras los europeos son solamente 25 de todos los católicos en el mundo.

Aquí se da una verdadera eclesiogenesis (NdR: remite a su libro Eclesiogenesis, las comunidades de base reinventan la Iglesia), el nacimiento de una verdadera Iglesia, católica y con otro rostro. Hay algunos cardenales –como los dos alemanes y un norteamericano que se pronunciaron públicamente- que no aceptan tal visión, tal nacimiento. Quieren mantener la hegemonía del tipo de Iglesia romano-católica, ahora agónica y con poca irradiación en el mundo.

El Papa Francisco representa este tipo nuevo de Iglesia con otra visión del ejercicio del poder sagrado, sencillo, evangélico, sin hacer hincapié en doctrinas y dogmas sino en el encuentro vivo con Jesús. Asumiendo su ejemplo porque, dijo, vino para enseñarnos a vivir el amor incondicional, la solidaridad, la compasión, la apertura total a Dios-Papaíto (NdR: Dios Papi, Tata).

APU: Visión de proximidad, de camino común, que se refuerza además en el hecho que este Sínodo prioriza la Amazonía, una región hoy muy sensible para todo el equilibrio ecológico planetario y hoy, sumamente amenazada…

LB: Sí… El Papa eligió la Amazonía como temática porque sabe de su importancia para el equilibrio de la Tierra y para el destino común Tierra-Humanidad. Ella tiene un rol decisivo para el futuro de la vida. Por eso que quiso que el Sínodo se celebrara en Roma, para que toda la humanidad pudiera acompañar las discusiones y tomar conciencia de la grave crisis por que pasa el sistema-Tierra y el sistema-vida.

APU: ¿Participará usted en dicho Sínodo?

LB: No fui invitado. Hay que reconocer que soy una figura polémica para muchos obispos, a pesar de todo el apoyo que le di al Papa Francisco y del apoyo que yo personalmente recibí de su parte. Pero colaboro con textos, algunos enviados directamente al Papa y otros al grupo Amerindia (una articulación de muchos grupos de la Iglesia Latinoamericana), que estará presente en Roma.

APU: ¿El Sínodo es un paso inteligente, oportunista, de la Iglesia Católica Romana ante la gravedad de la situación ambiental o, sobre todo, una manera de recuperar tiempo perdido en la defensa ecológica de la Tierra?

LB: La Iglesia Católica, finalmente, despertó para abrirse al problema ecológico integral, lo que ya el Consejo Mundial de Iglesias había asumido muchos años atrás con el lema: Justicia, Paz y Preservación de la Creación. La encíclica Laudato si del 2015 sobre el cuidado de la Casa Común representa este viraje de la Iglesia Católica. No se trata de un texto para los cristianos, sino para toda la humanidad. Ni se reduce a una ecología verde, sino integral, cubriendo lo ambiental, lo social, lo político, lo cultural, lo cotidiano y lo espiritual. Con este texto el Papa se pone en la punta de la discusión mundial sobre la ecología. Hasta ahora la Iglesias eras más un problema que una solución para la situación de la Tierra. Ahora ofrecen, desde su riqueza espiritual, una contribución de gran calidad.

(*) Fotos. Principal y foto 2, de Sergio Ferrari. Foto 3 de Douglas Mansur.

Como o Sínodo Panamazônico pode nos surpreender

Entre os dias 6-27 de outubro acontecerá em Roma o Sínodo Panamazônico. Já em 1974 o Papa Paulo VI instituíu a figura do Sínodo, primeiro dos dos Bispos, com representantes de todos os continentes mas também os Sínodos regionais como o Sínodo dos Bispos holandeses em 1980 e o Sínodo dos bispos alemães que está ocorrendo em 2019 e outros.

O sínodo, cujo significado etimológico significa “fazer um caminho juntos” representa uma ocasião para as Igrejas locais ou regionais tomarem o pulso do caminhar de suas igrejas, analisando os problemas, identificando os desafios e buscando juntos caminhos de implementação e atualização do evangelho.

Especial relevância é o Sínodo Panamazônico, pois revela um duplo grau de consciência  no próprio tema básico: “Novos caminhos para a Igreja e para a Ecologia integral”.Trata-se de definir um outro tipo de presença da Igreja nas Américas e especificamente nesta vasta região amazônica que recobre 9 países numa extensão de mais de 8 milhões de kilômetros quadrados. O outro grau de consciência desponta na importância que a Amazônia possui para o equilíbrio da Terra e para o futuro da vida e da humanidade.

A Igreja romano-católica na América Latina e na Amazônia era uma Igreja-espelho da Igreja-mãe da Europa. Depois de cinco séculos era se transformou numa Igreja-fonte, com um rosto afro-índio-europeu. Na homilia de abertura do Sínodo, no dia 4 de outubro, o Papa Francisco disse claramente:” Quantas vezes o dom de Deus foi, não oferecido, mas imposto! Quantas vezes houve colonização em vez de evangelização! Deus nos preserve da ganância dos novos colonialismos”. Numa outra ocasião em Puerto Maldonado no Peru, fez um pedido de perdão, nunca feito por nenhum Papa antes:”Peço humildemente perdão, não apenas pelas ofensas da própria Igreja mas pelos crimes contra os povos originários durante a conquista da América”.

No Instrumento de Trabalho, em preparação ao Sínodo, se pede que sejam ordenados “viri probati”, quer dizer, homens casados, comprovamente honrados, especialmente indígenas, para serem ordenados sacerdotes. O bispo emérito do Xingu, a maior diocese do mundo, Dom Erwin Kräutler, sugeriu ao Papa que ao invés de dizer “viri probati”(homens) se diga “personae probatae (pessoas comprovadas),o que inclui as mulheres. Diz ele: elas nas comunidades fazem tudo o que o padre faz, menos consagrar o pão e o vinho. Por que não conceder-lhes também esta missão? Maria, deu à luz Jesus, o Filho de Deus. Suas irmãs, as mulheres, por que não podem representá-lo? Ademais o texto diz que se dará às mulheres uma missão especial. Bem poderia ser, como é feito em todas as demais igrejas cristãs, que mulheres se tornem, a seu jeito, também sacerdotes.

Esse Papa é inovador e corajoso. Dizem os melhores teólogos que não há nenhum dogma e nenhuma doutrina que impeçam às mulheres de representar o Cristo. Teologicamente não é o padre que consagra. É Cristo quem consagra. O padre apenas lhe dá visibilidade. Só o patriarcalismo ainda reinante impede de ordenar mulheres.

A questão mais aguda e importante é a salvaguarda do bioma amazônico. Essa vasta região foi objeto de pesquisa de grande cientistas já há dois séculos. Dizia Euclides da Cunha em seus ensaios amazônicos:”A inteligência humana não suportaria o peso da realidade portentosa da Amazônia; terá que crescer com ela, adaptando-se-lhe, para dominá-la (Vozes 1976,p.15). Ela é o grande filtro do mundo que sequestra o dióxido de carbono, mitiga o aquecimento global e nos entrega oxigênio. Nela a biodiversidade é tanta que “em poucos hectares da floresta amazônica existe um número de espécies de plantas e de insetos maior que toda a flora e fauna da Europa”nos diz o grande especialista E.Salati.

Mas seu significado maior reside na imensidão das águas, seja dos rios volantes (umidade das árvores, mil litros por copas de 20 metros) seja da superfície do rio, seja do imenso aquífero Alter do Chão. Sem a preservação da floresta em pé, o Amazonas pode se transformar num deserto como o Saara que há 15 mil anos era uma espécie de Amazônia,com o rio Nilo desaguando no Atlântico. Cinquenta billhões de toneladas de dióxido de carbono seriam lançadas ao céu, caso a Amazônia fosse desflorestada, tornando impossível a vida no sul do Continente.

O papa se referiu à situação da Amazônia ao analisar a situação atual do mundo,”a Terra é cada vez mais interconectada e habitada por povos que fazem parte de uma comunidade global; por exemplo, o problema dos incêndios na Amazônia, não é apenas daquela região. É um problema mundial, assim como o fenômeno migratório”.

Mais e mais cresce a consciência de que o bioma amazônico é um Bem Comum da Terra e da Humanidade. O apelo à soberania de cada país, se move ainda no velho paradigma que dividia o planeta em partes. Agora se trata de reunir as partes e construir a Casa Comum para nós e para toda a comunidade de vida. O Brasil não é dono da Amazônia (63%), é apenas seu administrador, agora sob o novo governo, de forma altamente irresponsável. Faz pouco caso dos incêndios e em função dos minérios, do petróleo, de hidrelétricas e de outras riquezas, incentiva grandes projetos que ameaçam os povos originários – aqueles que sabem cuidar e preservar a floresta – e o equilíbrio ecológico de toda a Casa Comum.

Corre um projeto subscrito por dezenas de caciques, bispos, autoridades, cientistas e outros a ser apresentado no Sínodo que é de declarar a “Amazônia, santuário intangível da Casa Comum”!
Como a UNESCO já tombou vários biomas em vários países, por que não fazê-lo da Amazônia, na qual se joga, em parte, o futuro da vitalidade da Terra e de nossa civilização?

Leonardo Boff é ecoteólogo, filósofoe escritor.

 

Amazonia: santuario intangible de la Casa Común

A FUNDACIÓN PUEBLO INDIO DEL ECUADOR coordenada pela Diretora Executiva Nidia Arrobo Rodas, é uma fundação criada já há mais de 30 anos pelo famoso bispo indígena Leonidas Proaño de Riobamba no Equador. Esta fundacão enviou ao Papa Francisco em razão do Sínodo Panamazônico uma petição arrojada: declarar toda a região amazônica “Santuário Intangivel da Casa Comum”. Não é sem razão, pois o bioma amazônico que recobre 9 países é fundamental para o equilíbrio de nossa Casa Comum. Reconhecidamente vivemos uma emergência climática e ecológica. Não vamos ao encontro do aquecimento global. Estamos já dentro dele e de forma crescente. A Amazônia como um todo é o grande filtro de absorção do CO2 e de outros gazes de efeito estufa. A abundância de suas águas. da biodiversidade, de tantas outras riquezas e de muitíssimos bens e serviços naturais, poderão garantir o futuro da vida no planeta e de nossa civilização. Mas à condição de cuidarmos dela, de sustarmos sua devastação e de valorizarmos a sabedoria ancestral dos povos originários que nela habitam há milhares de anos.Num outro momento solicitaremos subscrições a este documento para que seja enviado ao Papa Francisco e aos participantes do Sínodo Panamazônico em outubro poróximo. Consideremos atentamente o conteúdo desta proclamação. LBoff

***********************

               AMAZONÍA: SANTUARIO INTANGIBLE DE LA CASA COMÚN

“Busco en todas partes luchadores por la PAZ y por la VIDA, debemos actuar antes de que sea demasiado tarde, antes de que la ambición y lalocura de unos hombres conviertan a nuestro planeta en una luna muerta, en un cementerio del espacio” (Mons. Leonidas Proaño).

Saludamos la próxima realización del Sínodo de la Panmazonía,una extraordinaria iniciativa del Papa Francisco, por la cual esta importante asamblea colegial podrá ver la problemática, analizar y valorar la realidad a la luz de la Palabra y diseñar cursos de acción. La iniciativa es signo de esperanza en medio de los peligros que amenazan la subsistencia de nuestra Casa Común.

Pedimos al Papa Francisco y a los padres sinodales la declaratoria de la Amazonía como Santuario Intangible de la Casa Común.

Esta declaratoria sería un llamado espiritual y profético a los hombres y mujeres de buena voluntad para que se reconozca a la Amazonía que recubre 9 paises, como tierra santa, tan sagrada como la de la zarza ardiente del Sinaí donde Moisés escuchó las palabras de Dios: “el lugar donde estás parado es tierra santa.”

La declaratoria sería un llamado a la consciencia universal y particularmente una demanda a los organismos mundiales y a los estados responsables para que tomen las medidas urgentes y profundas que se necesitan para salvar la vida en el planeta.

Las medidas deberían diseñarse y aplicarse con sentido de emergencia, considerando la velocidad y la profundidad de los cambios adversos que vienen afectando cada vez más al clima, al hábitat y a la vida los pueblos amazónicos. Los objetivos deben enfocar el problema como un todo, pues la afectación es sistémica: impacta la flora y la fauna, el clima, el aire y el régimen de lluvias, comprometiendo el delicado equilibrio de todos los ecosistemas y la vida misma de los pueblos amazónicos, cuyo exterminio está cada vez más cercano. Pero los pueblos no son una especie más del sistema. Son la obra magnífica de Dios; Su imagen y semejanza. Ellos recibieron de las manos del creador ese paraíso natural, lo disfrutan y lo protegen. Sabiéndose y sintiéndose uno con su mundo saben cómo vivir sin afectar su equilibrio.

Las medidas, en consecuencia, tendrían que estar encaminadas a

  1. Que se asignen legalmente territorios suficientes para cada una de las diversas nacionalidades indígenasque habitan en la Amazonía, tomando en cuenta su forma de vivir e interactuar con la naturaleza.
  2. Que la delimitación y ubicación de los territorios sea tal que cada uno constituya refugio seguro y base de sustento y nutrición para los pueblos indígenas, y la Vida de la Amazonía.
  3. Que se aplique para esos territorios una larga moratoria de las actividades extractivistas que dañan la foresta, las petroleras y mineras; así como se discuta seriamente la implementación de plantaciones y explotaciones ganaderas que implican la deforestación. Especialmente que se garantiza la sostebilidad para la eventual apertura de carreteras y centrales hidroeléctricas; en fin, el cese de las intervenciones predatorias tanto de los gobiernos como de los grupos económicos interesados, nacionales e internacionales.
  4. Que los pueblos indígenas puedan ejercer en esos territorios su autoridad, en el marco de la autodeterminación, el autogobierno, la justicia ancestral de acuerdo a sus usos y costumbres, y su vida política, cultural y espiritual en plenitud, sentiendose parte de la entera nación.

Los acuerdos y pactos internacionales han carecido de eficacia porque no son mandatorios para los países. No se han establecido consecuencias para su incumplimiento. Aspiramos a que este Sínodo pueda instar a los organismos internacionales para procurar la aplicación efectiva y eficaz de las resoluciones adoptadas.

Pedimos a los padres sinodales obrar con energía para pedir que los estados se comprometan a cumplir con sus compromisos en favor de la Amazonía mediante la adopción de mecanismos idóneos, independientes del vaivén de las coyunturas políticas.

La declaratoria debe enviar un mensaje claro de la Iglesia y de todos presenes en el Sínodo, para toda la humanidad y no solamente a los fieles; para las organizaciones de la sociedad comprometidas con la conservación del planeta y de la especie y para cada uno de los hogares. Todos tenemos algo que hacer en favor del planeta vigilando nuestros hábitos de consumo y nuestras interacciones con los recursos naturales.

Así, la Declaratoria de Santuario, será el instrumento idóneo para salvaguardar a los Pueblos Indígenas en Aislamiento Voluntario, que constituyen los grupos humanos más vulnerables de la Amazonia y del mundo, víctimas de la violencia del modelo económico global depredador impuesto; pero al mismo tiempo, testimonio vivo de resistencia a esta globocolonización que uniformiza, y mata la diversidad y la vida de la humanidad y del planeta.

“…Para el indígena, la tierra es la madre. No es una manera de hablar, no es un puro sentimentalismo; el pueblo indígena considera, dentro de su núcleo cultural, dentro de su pensamiento, a la tierra  como su madre… pensamiento que, por otra parte, se identifica con el pensamiento de la Sagrada Escritura, en otras palabras, con el pensamiento de  Dios”. (Mons. Proaño) Y añade el Papa Francisco en su encíclica “Laudato si: sobre el cuidado de la Casa Común”: “Para los indígenas la Tierra no es un bien económico, sino don de Dios, y de sus antepasados que descansan en ella, un espacio sagrado con el cual necesitan interactuar para sostener su identidad y sus valores. Cuando permanecen en sus territorios, son precisamente ellos quienes mejor los cuidan”(n.146).

Queremos finalizar con las palabras de Bernardo Alves, del pueblo indígena Sateré-Mawé: “Los pueblos indígenas son bibliotecas vivas. Son los guardianes, cuidadores y jardineros de la Amazonia y del Planeta. Cada vez que un pueblo indígena es exterminado y desaparece, un rostro de Tupãna (Dios) muere, el cosmos, el planeta y toda la humanidad se empobrecen”.

Fundación Pueblo Indio del Ecuador

Ruiz de Castilla N26-92 y Sosaya

Telfs. 593-2-2529 361; 593-2-3200-968

Email: fpie@fundacionpuebloindio.org; fundacionpuebloindiodelecuador@gmail.com

170520 Quito – Ecuador

 

 

Das Mitgefühl ausweiten

Nr. 34 vom 25. August 2019 10. Sonntag nach Trinitatis

Im Blickpunkt 3 Zur Person

Leonardo Boff (80) ist ein inter- national bekannter katholischer Theologe aus Brasilien. Er gilt als Hauptvertreter der Befreiungs- theologie und wirkte als Professor für Systematische Theologie und Ethik an der Universität Petrópolis (Rio de

Janeiro) sowie als Gastprofessor in Lissabon, Salamanca. Harvard, Basel und Heidelberg.

Boff hat über 90 Bücher veröffentlicht, darunter »Was kommt nachher? Das Leben nach dem Tode« (1982), »Kirche – Macht und Charisma« (1986), »Die Logik des Herzens« (1999) und »Kleine Sakramentenlehre« (2003).

Aufgrund seiner scharfen Kritik an hierarchischen und unde- mokratischen Kirchenstrukturen kam es 1984 zum Konflikt mit dem Vatikan, der ihn 1985 mit einem Jahr Bußschweigen bestrafte.

2001 erhielt er den Alternativen Nobelpreis für sein langanhaltendes Engagement für die Armen. Er lebt mit der Menschenrechtlerin Marcia Maria Monteiro de Miranda im ökologischen Reservat Jardim Araras bei Petrópolis.

»Mutter Erde«: Angesichts der fortschreitenden ökologischen Probleme ächzt die Erde und seufzt die Kreatur. Der brasi- lianische Theologe Leonardo Boff schlägt Alarm und mahnt, dass wir untergehen, wenn wir nicht umkehren. Die Erde soll heilig gehalten werden wie eine Mutter. Ein Gespräch über die Liebe zum Leben und die Hoffnung – trotz allem.

Herr Boff, Sie warnen seit vielen Jah- ren vor einer ökologischen Katastro- phe und fordern ein Umdenken. Nun kommt Greta Thunberg aus Schwe- den und findet Gehör. Spricht Sie Ihnen aus dem Herzen?

Leonardo Boff: Die Weisheit spricht durch ein Kind, so steht es an einer Stelle in der Bibel. Das heißt heute: durch Greta Thunberg.

Manche meinen allerdings, Thun- bergs Äußerungen seien zu »pa- nisch« und würden eine sachliche Debatte über den Umgang mit der Klimaerhitzung erschweren.

Wir können gar nicht schnell genug handeln und umkehren, weil sonst gar kein Rückweg mehr möglich sein wird. Die Klimaerhitzung ist da. Jeder kann sie selbst erfahren bei extremen Klimaereignissen. Das ist ein Zeichen dafür, dass die Erde ihr Gleichgewicht verloren hat und sie ein neues sucht, welches viele Opfer an Lebewesen und auch an menschlichen Leben mit einschließen kann.

Wieso reagieren Politik und Wirt- schaft so spät und so zögerlich? Weil alle Angaben der verschiedenen ökologischen Wissenschaften im Grunde das gegenwärtige System in Frage stellen. Sie verlangen eine ande- re Form der Produktion, des Konsums und der Verteilung der natürlichen Ressourcen, insbesondere aber eine andere Beziehung zur Natur und zur Erde – eine, die nicht von Angriff und Ausbeutung geprägt ist, sondern von Respekt und Achtsamkeit. Dass man

in eine Synergie und Kooperation mit den Rhythmen der Natur gelangt. All diese wissenschaftlich-ökologischen Erkenntnisse schaden allerdings der Kultur der Geschäfte und der gren- zenlosen Anhäufung von Reichtum. Es gibt nur die Alternative: Wir ändern uns oder aber wit gehen unter.

Es muss sich also ganz grundlegend etwas ändern?
Ja. Die weltweite Krise hat direkt mit der immer noch auf der ganzen Welt herrschenden Produktionsweise zu tun, nämlich der kapitalistischen. De- ren Dynamik führt zu einer beschleu- nigten Anhäufung von Reichtum in der Hand weniger auf Kosten einer erschreckenden Ausplünderung der Natur und der Verarmung der großen Mehrheit der Menschen. Wir müs- sen also die fatale Logik dieses Wirt- schaftssystems schrittweise überwin- den. Das Leben, und nicht das Wachs- tum, muss das große planetarische und auch nationale Projekt sein.

Haben Sie denn überhaupt noch Hoffnung? Ist ein Abwenden der Kli- makatastrophe noch möglich? Wenn ich mir die wissenschaftlichen Daten anschaue und die ungenü- genden Maßnahmen der Staaten an- gesichts der ökologischen Frage wahr- nehme, werde ich pessimistisch. Der große Soziologe Zygmunt Bauman hat uns gewarnt: Entweder wir arbeiten zusammen für die Bewahrung der Schöpfung oder wir vergrößern den Zug derer, die in Richtung ihres ei- genen Begräbnisses gehen. Als Glau- bender nehme ich aber die Aussage

des biblischen Weisheitsbuches ernst: »Gott ist ein leidenschaftlicher Lieb- haber des Lebens«. Ich hoffe, dass Gott das Leben bewahren wird, und er diese Katatrophe nicht zulässt.

Also resignieren Sie nicht?

Zu resignieren und nichts zu tun, wäre die schlechteste Haltung, die wir ein- nehmen können. Denn sie bedeu- tet einen Verzicht auf schöpferische Auswege. Wir sollten vor allem eine emotionale Verbundenheit zur Erde schaffen, dass wir mit Verständnis, Mitgefühl und Liebe für sie sorgen. Wir sind dazu aufgerufen, unser Em- pathievermögen auf alle Lebewesen auszudehnen, ja sogar auf den Boden, die Luft und das Wasser, die ebenfalls ein Teil von uns sind. Wir müssen wie- der erkennen, dass die Erde unsere Mutter ist.

Manche sagen allerdings, dass die Vorstellung der Erde als »großer Mut- ter« nicht christlich sei.
Dass die Erde die große Mutter ist, ist eine wissenschaftliche Feststellung. Alles, was existiert und lebt, kommt von der Erde. Sie schenkt uns alles, was wir zum Leben brauchen. Sie benimmt sich wie eine Mutter. Da- her ist die lebendige Erde, die Mut- ter Erde, ein Subjekt, dem Würde zukommt. Die UNO hat am 22. April 2009 nach einer langen Diskussion, an der ich selbst teilgenommen habe, be- schlossen, dass der »Tag der Erde« am 22. April künftig als »Tag der Mutter Erde« begangen werden soll. Mit der Anerkennung der Würde der Erde und ihrer Rechte beginnt eine neue Zeit,

eine Zeit der Biozivilisation, in der die gemeinsame Zugehörigkeit von Erde und Menschheit, ihr gemeinsames Schicksal anerkannt werden.

Der Mensch ist also selbst ein Stück Erde?
Ja, der Mensch ist selbst Erde in einem fortgeschrittenen Stadium ihrer Ent- wicklung. Mit dem Menschen begann gewissermaßen die Erde selbst auf- recht zu gehen, bewusst zu fühlen, zu denken, zu lieben, sich um andere zu sorgen und Ehrfurcht zu empfinden. Sich selbst als Erde zu empfinden heißt, sich in die irdische Gemein- schaft hineinzubegeben, in die Welt unserer Brüder und Schwestern ein- zutauchen, wie dies Franziskus von Assisi beispielhaft gelebt hat. Aus der tiefen Erfahrung der Mutter Erde wird wie selbstverständlich die Erfahrung Gottes als einer unendlich zärtlichen und sich erbarmenden Mutter er- wachsen.

Wie gelingt es Ihnen persönlich, die Vision eines nicht-zerstörerischen Lebens in Gemeinschaft mit allem Leben umzusetzen?

Ich versuche, den Geist des Heiligen Franziskus von Assisi zu leben und zu aktualisieren, da ich Franziskaner war und von Anfang an in dieser Spiritu- alität erzogen wurde. Ich bewundere jede Erscheinung des Lebens, ange- fangen mit den Ameisen, die oft durch mein Haus laufen bis zu jeder kleinen Blume des Feldes. Und ich versuche, mit immer weniger zu leben und eine besondere Sorge für die Armen zu tragen, die uns den Gekreuzigten vergegenwärtigen und um eine Aufer- stehung schreien.

Wie konnte denn die Menschheit dem ökologischen Kollaps so nahe kommen?
Die Väter der Moderne im 16. Jahr- hundert, wie Descartes, Bacon, New- ton und andere, betrachteten die Erde als etwas Totes, als eine Art Kasten von natürlichen Ressourcen, die zu unserer Benutzung zur Verfüngung stehen – und deren Reichtümer zur Ausbeutung da sind. Der Kern dieses Paradigmas war der Wille zur Macht über die Natur, über die Völker, über das ganze Lebensystems und über

die Erde. Daraus ist das moderne techno-wissenschatliche Paradigma entstanden, das so viele Vorteile für unser Leben geboten hat und zu- gleich zu unserer Tragödie geworden ist : diese Weltanschaung hat eine To- desmaschine geschaffen – mit nukle- aren, chemischen und biologischen Waffen –, welche das ganze Leben der Erde und die ganze Menscheit vernichten kann. Diesen Weg weiter- zuführen, würde den Selbstmord un- serer Menschheit bedeuten.

Was müssen wir heute tun?

Die Menschen müssen auf alle Ge- walt gegen die Ökosysteme der Erde verzichten und sich wieder als Glieder der Natur verstehen. Sie müssen den ethischen Auftrag erkennen, die Na- tur zu bewahren. Diese ökologische Bekehrung verlangt auch Papst Fran- ziskus in seiner Enzyklika »Laudato Si« als Bedingung für unser Weiterle- ben auf dieser Erde. Diese Bekehrung muss bei jedem Einzelnen beginnen: Jeder sollte bei sich selbst anfangen.

Und was wären global nötige Schritte?
Der Norden muss den Rückzug von seiner Konsumgier in Richtung Nach- haltigkeit antreten, um dem Süden eine nachhaltige Entwicklung in Har- monie mit der Gemeinschaft des Le- bens zu ermöglichen. Man sollte Ernst machen mit den sogenannten vier »W«: »Weniger«, »Weiter benutzen«, »Wiederverwerten« und »Wiederauf- forsten«. Anderenfalls vergrößern wir die Gefahr, keine Zukunft für unser Leben auf der Erde mehr zu haben.

Inwiefern müssen sich dabei auch Kirche und Theologie bewegen? Eine radikale ökologische Bekehrung ist nötig. Religionen und Kirchen ha- ben dabei eine pädagogische Aufgabe, nämlich der Menschheit ein neues Bewusstsein zu erwecken und die ethisch-spirituelle Mission zu über- nehmen, die Erde als die heilige Gabe Gottes zu bewahren und zu hegen, damit wir nicht alle mit unserer ge- meinsanen Wohung zugrunde gehen. Jedes Wissen, auch das theologische oder das religiöse, muss mit je seinen Mitteln dazu beitragen.

Das Gespräch führte Stefan Seidel

Gegen die Untergangsstimmung

Leonardo Boff hat mit seinem Buch »Zukunft für Mutter Erde« eine inhaltsstarke Zusammenfassung seiner ökologisch-theologischen Erkenntnisse der letzten Jahre veröffentlicht. Es ist ein Lehrbuch gegen den Untergang, in dem Boff das notwendige neue Verhältnis zwischen Mensch und Erde beschreibt. Dieses könnte nicht nur die ökologische Katastrophe abwenden, sondern auch zu einembewussteren Leben und einem neuen kirchlichen Aufbruch führen.

Leonardo Boff:

Zukunft für Mut- ter Erde. Warum wir als Krone der Schöpfung ab- danken müssen. Claudius Verlag 2012, 316 Seiten, 22,80 Euro.