Lamento de cautiverio y de liberación para el dia de la Conciencia Negra

La Pasión de Cristo continúa siglo tras siglo en el cuerpo de los crucificados. Jesús agonizará hasta el fin del mundo, mientras uno solo de su hermanas y hermanos esté pendiendo todavía de alguna cruz, a semejanza de los bodhisatwas budistas (los iluminados) que se detienen en el umbral del Nirvana, no entran, para retornar al mundo del dolor –samsara– en solidaridad con quienes sufren, personas, animales y plantas. Con esta convención, la Iglesia Católica, en la liturgia de Viernes Santo, pone en la boca de Cristo estas palabras conmovedoras:

“Pueblo mío, mi pueblo elegido ¿en qué te entristecí? Dime. ¿Qué más podría haber hecho por ti? ¿en qué te falté? Yo te hice salir de Egipto y te alimenté con maná. Te preparé una tierra hermosa; tú, la cruz para tu rey”.

Al celebrar la abolición de la esclavitud el 13 de mayo de 1888, nos damos cuenta de que aún no se ha completado. La pasión de Cristo continúa en la pasión del pueblo negro. Falta la segunda abolición, la de la miseria y el hambre. Se oyen todavía los lamentos de cautiverio y de liberación, venidos de las senzalas, hoy de las favelas alrededor de nuestras ciudades. La población negra todavía nos habla en forma de lamento y de súplica.

“Hermano mío blanco, hermana mía blanca, pueblo mío: ¿qué te hice yo, en que te entristecí? ¡Respóndeme!

Yo te inspiré la música cargada de banzo y el ritmo contagiante. Te enseñe cómo usar el bumbo, la cuica y el atabaque. Fui yo quien te dio el rock y la ginga de la samba. Y tú tomaste lo que era mío, te hiciste nombre y renombre, acumulaste dinero con tus composiciones y nada me devolviste.

Yo bajé de los montes y te mostré un mundo de sueños, de una fraternidad sin barreras. Creé mil fantasías multicolores y te preparé la mayor fiesta del mundo: dancé el carnaval para ti. Y tú te alegraste y me aplaudiste de pie. Pero pronto, muy pronto, me olvidaste, reenviándome al monte, a la favela, a la realidad desnuda y cruda del desempleo, del hambre y de la opresión.

“Hermano mío blanco, hermana mía blanca, pueblo mío: ¿qué te hice yo, en que te entristecí? ¡Respóndeme!

Yo te di en herencia el plato del día-a-día, el fríjol y el arroz. De los restos que recibía hice la feijoada, el vatapá, el efó y el acarajé: la cocina típica de Bahía y de Brasil. Y tú me dejas pasar hambre. Y permites que mis niños mueran de hambre o que sus cerebros sean irremediablemente afectados, infantilizándolos para siempre.

Yo fui arrancado violentamente de mi patria africana. Conocí el navío-fantasma de los negreros. Fui hecho cosa, pieza, esclavo. Fui la madre-negra para tus hijos. Cultivé los campos, cogí el tabaco y planté la caña. Hice todos los trabajos. Fui yo quien construyó las bellas iglesias que todos admiran y los palacios que los dueños de esclavos habitaban. Y tú me llamas perezoso y me detienes por vagabundeo. A causa del color de mi piel me discriminas y todavía me tratas como si siguiese siendo esclavo.

“Hermano mío blanco, hermana mía blanca, pueblo mío: ¿qué te hice yo, en que te entristecí? ¡Respóndeme!

Yo supe resistir, conseguí huir y fundar quilombos: sociedades fraternales, sin esclavos, de gente pobre pero libre, negros, mestizos y blancos. A pesar de los azotes en mi espalda, trasmití la cordialidad y la dulzura al alma brasilera. Y tú me enviaste al capitão-do-mato para cazarme como a un bicho, arrasaste mis quilombos y aún hoy impides que la abolición de la miseria que esclaviza sea para siempre verdad cotidiana y efectiva.

Yo te mostré lo que significa ser templo vivo de Dios. Y, por eso, cómo sentir a Dios en el cuerpo lleno de axé y celebrarlo en el ritmo, en la danza y en las comidas. Y tú reprimiste mis religiones llamándolas ritos afro-brasileros o considerándolas simple folclore. Invadiste mis terreiros echándoles sal y destruyendo nuestras figuras sagradas. No raras veces, hiciste de la macumba un caso policial. La mayor parte de los jóvenes asesinados en las periferias con edades entre 18 y 24 años son negros, y por el hecho de ser negros son sospechosos de estar al servicio de las mafias de la droga. La mayoría de ellos son simples trabajadores.

“Hermano mío blanco, hermana mía blanca, pueblo mío: ¿qué te hice yo, en que te entristecí? ¡Respóndeme!

Cuando con mucho esfuerzo y sacrificio conseguí ascender un poco en la vida, ganando un salario sudado, comprando mi casita, educando a mis hijos, cantando mi samba, apoyando a mi equipo preferido y pudiendo tomar el fin de semana una cervecita con los amigos, tú dices que soy un negro de alma blanca, disminuyendo así el valor de nuestra alma de negros dignos y trabajadores. Y en los concursos, en igualdad de condiciones, casi siempre me postergas en favor de un blanco.

Y cuando se pensaron políticas que reparasen la perversidad histórica, permitiéndome lo que siempre me negaste, estudiar y formarme en las universidades y en las escuelas técnicas y así mejorar mi vida y la de mi familia, la mayoría de los tuyos grita: es contra la constitución, es una discriminación, es una injusticia social.

“Hermano mío blanco, hermana mía blanca, pueblo mío: ¿qué te hice yo, en que te entristecí? ¡Respóndeme!

Mis hermanos y hermanas negros, en este día 20 de noviembre, día de Zumbi y de la conciencia negra, quiero homenajearles a todos ustedes que consiguieron sobrevivir durante todo este largo tiempo, porque la alegría, la música, la danza y lo sagrado están dentro de ustedes, a pesar de todo el viacrucis de sufrimientos que injustamente les son impuestos.

Con mucho axé y amorosidad LEONARDO BOFF, blanco y negro por opción.

Traducción de Mª José Gavito Milano

A construção de uma Frente Ampla Democrática: L.A.Gomez de Souza

Luiz Alberto Gomez de Souza é um dos nossos mais brilhantes intelectuais católicos. Militou nos movimentos universitários católicos. Exilou-se. Ao voltar, junto com o Betinho, se dedicou a um processo de conscientização da sociedade civil. Possui boa formação teológica, a ponto de a PUC-SP dar-lhe um doutor honoris causa em Ciências da Religião. Publicou vários livros importantes sobre a relação da Igreja em diálogo com o mundo moderno, sobre o Concílio Vaticano II e inumeráveis e excelentes artigos de reflexão política e ética. Trabalhou em vários organismos internacionais como a FAO e outros. No Brasil foi diretor do CERIS da CNBB e na Universidade Cândido Mendes coordenava um centro de altos estudos de diálogo fé e ciências. Publicamos este artigo por ser objetivo e por manter viva a esperança que nasce de uma espiritualidade de características evangélicas e cristãs. LBoff

Nas últimas semanas, vivemos um certo movimento de tomada de consciência cidadã. Houve como que um despertar de alguns setores da população, que se deram conta de um perigo iminente. É o que se chamou uma possível virada eleitoral. Expressiva nas grandes cidades, com pessoas de todas as idades, mas particularmente entre jovens e mulheres. Tempo curto, que não impediu a derrota de nosso candidato Haddad, mas que mostrou um movimento saudável na sociedade e que poderá servir para desenhar um caminho futuro. Pela rua, no momento da votação, aqui no Rio, havia um grande número de botons 13, de pessoas de uma alegria contagiante. Do outro lado, uma certa perplexidade, diante de uma vitória que já não parecia tão fragorosa. Mesmo assim, foi uma ampla maioria, de cerca de 12%. Em São Paulo, ela foi enorme. Ali nasceram PT e PSDB, assim como fortes movimentos sindicais. E agora é o centro do conservadorismo. Em plano nacional, em relação às últimas pesquisas, foi caindo a diferença entre os dois candidatos, mas não levou a uma inversão no resultado final. Há como que dois brasis, o do nordeste, onde ganhou Haddad e as outras regiões. Temos, neste momento, alguns ingredientes básicos com que preparar um programa de ação política para o futuro.

Não posso deixar de lembrar, no passado, dois momentos traumáticos para o país: a eleição de Jânio e sua vassoura e de Collor com a denúncia dos marajás, dois presidentes sem equilíbrio nem apoio político. Receberam o voto de setores de classe média, como agora, pendentes de um discurso anticorrupção. Uma ética necessária virava um moralismo simplificador e enganoso. Aliás, a falta de ética desses dois presidentes foi ficando evidente, na vida privada e pública. Estaremos repetindo o mesmo erro, com os mesmos apoios?

Bolsonaro aproveitou o terrível atentado para posar como vítima ou para eximir-se de debater e de apresentar um programa de governo minimamente coerente. E então, assim, jornalistas a soldo, se lançaram como abutres contra a dupla democrática. Lembremos a valentia de Manuela diante de perguntas mal intencionadas num programa roda viva. Ou no mesmo programa a clareza de estadista de Fernando Haddad. Antes, ele fora agredido com violência por uma dupla raivosa, que não fazia perguntas mas desfiava acusações sem prova.

Gostaria de refletir sobre o que está acontecendo no país. Vivemos um tempo de divisão profunda, marcada pela intolerância, e, inclusive há que dizer, com a contribuição apaixonada de companheiros de nosso lado. Famílias, amigos, colegas, entraram em choque e ficou difícil a convivência. A sociedade adoeceu. Como recuperar o que os ingleses chamam sanity? Há uma lição a tirar para nosso lado democrático. Não podemos cair na síndrome paralisante da decepção e da derrota. Mas, principalmente, não deveríamos reagir com agressividade e rancor, por mais que pudesse haver razão de sobra, ao descobrir um trabalho criminoso de falseamento da realidade e de construção de slogans absurdos.

O curioso é que muitos votaram em Bolsonaro em nome do novo na política. Incrível a falta de memória. Esse cidadão foi deputado em mais de uma legislatura, obscuro, imerso há tempos no grupo informe do chamado baixo clero. Apareceu para a opinião pública naquela noite lamentável, capitaneada vingativamente por Eduardo Cunha, no encaminhamento do impeachment de Dilma Rousseff. Ali, na sua declaração, fez uma incrível homenagem a um dos maiores torturadores dos tempos da ditadura. Procurando descobrir sua atuação nas votações na Câmara, vemos que estava sempre ao lado do chamado grupo da bala, daquele do boi e de um fundamentalismo religioso. Nada mais velho e caduco.

Assusta ver pessoas inteligentes e de boa vontade dizerem coisas insensatas e sem provas, afirmando que o país correria o risco de se tornar uma nova Venezuela, ou que seria invadido por médicos cubanos doutrinadores. Ou invocando um inexistente “kit gay”. Ao tentar desmanchar esses equívocos, muitas vezes nos temos deparado com um semblante rígido e inexpressivo, incapaz de entrar num contraditório. Fiéis de igrejas pentecostais votam no que os pastores ordenam, considerando que só eles dizem a verdade. O diálogo torna-se quase impossível.

Há dois tipos de eleitores bolsonarescos. Uns, que tem a mesma síndrome violenta do candidato e que agridem adversários, odeiam negros e gays ou são de um machismo espantoso. Aí, pelo momento, há pouco a fazer, a não ser denunciar uma síndrome de destruição, que surge em todos as ocasiões que viram nascer o nazismo e o fascismo. Temos de apelar aos psiquiatras e aos psicólogos e lembrar com eles, Karen Horney e sua mentalidade neurótica de nosso tempo, ou o medo da liberdade de Eric Fromm. Joel Birman tem desocultado com maestria essa enfermidade coletiva.

Mas há outra parte dos que votaram Bolsonaro, que absorveu acriticamente notícias falsas ou deturpadas, difundidas pelos meios de comunicação ou por púlpitos. Com esses temos de preparar o caminho para um diálogo. Há que provar que realmente aceitamos o pluralismo e que estamos dispostos inclusive a rever nossas próprias posições. Tudo num clima de abertura e de simplicidade. Habermas falava da força da argumentação, e ela vale nos dois sentidos.

É preciso aprender com a história, nas vitórias, e especialmente nas derrotas. O grande poeta Antonio Machado, em 1939 partindo para o exílio, onde morreria logo depois, escreveu melancolicamente: “A história não caminha no ritmo de nossa impaciência”. Mas a resposta vem mais adiante, em 1973, na intervenção pela radio Magallanes de Salvador Allende. Vendo os aviões voar baixinho para bombardear o Palácio da Moneda e ouvindo Allende despedir-se, baixou-nos num primeiro momento uma enorme tristeza e uma sensação de impotência. Porém disse o presidente: “Más temprano que tarde volverá el pueblo a las grandes alamedas… La historia es nuestra, la hacen los pueblos”. Suas palavras foram retiradas do ar pela fúria dos vencedores. Mas nos trouxeram alento e esperança.

Tempos depois da derrota, alguns partidos de diferentes tendências criaram a Concertação, que elegeria os primeiros presidentes democratas. Eu estava em Santiago mais adiante, voltei à Moneda restaurada, atravessei comovido o pátio de los naranjos, convidado para almoçar ali pelo secretário-geral da presidência, que voltara do exílio. E no canto da praça, um busto de Allende estava voltado para a janela de onde tantas vezes ele se dirigira a seu povo. Na base, trechos de sua última alocução. Mais tarde, quando Ricardo Lagos tomou posse como presidente democraticamente eleito, entrou pela porta da rua Morandé, por onde chegava Allende, e que tinha sido taipada pela ditadura, foi até a sala de onde ele se tirou a vida e depositou ali uma rosa vermelha. E o corpo de Allende voltou a Santiago, atravessou a Alameda Bernardo O’Higgins, onde um povo comovido o acolheu em silêncio.

Tudo isso para dizer que a história pode redimir-se de seus tropeços. Sentimos isso, fortemente, os que retornamos ao Brasil entre 1977 e 1979.

Volto à atualidade. Passada a eleição, é hora de preparar um novo processo. Não deveria ser possível ressuscitar velhos ajustes de contas, nem fazer cobranças, mas é indispensável lembrar fatos nem sempre agradáveis de ouvir. Aqui seria necessária uma grande abertura, grandeza e sentido uma revisão histórica positiva. Temos uma realidade complexa pela frente.

Criou-se, certamente construído em bases falsas, um clima antipetista violento. Porém o próprio partido não sai totalmente absolvido. Faz muitos anos, Tarso Genro, então presidente interino, propôs sua refundação, no tempo dos escândalos do mensalão. Não foi ouvido. Depois, vieram mais denúncias, infundadas ou não. Talvez por culpa de alguns dirigentes, o partido passou um ar de arrogância e de incapacidade para confessar falhas. E não se abriu a uma aliança, em igualdade de condições, com outros partidos e políticos. Por isso, num momento futuro, o PT não tem condições de ser o catalizador de uma nova aliança, mas certamente será um dos membros principais desse processo.

A construção de uma frente deveria ser fruto de uma concertação em várias direções, como no Chile. O PCdoB tem dado um exemplo, colocando-se disciplinadamente nas alianças. Manuela d’Ávila deu um lindo sinal de firmeza e de discreção. Flávio Dino, reeleito largamente no primeiro turno, entrou de cheio da campanha de Haddad, ele que, na primeira eleição, viu dirigentes petistas apoiarem Roseana Sarney, agora uma vez mais derrotada. O PSOL, que sai com uma expressiva votação em Marcelo Freixo, teria de abrir-se a alianças, o que não conseguira fazer na eleição municipal, que levou o incompetente Crivella à prefeitura carioca. Assim por diante, são lições a tirar, sem mágoas, mas sem esquecer a dureza implacável dos fatos.

Podemos elencar deputados eleitos, que podem ajudar a costurar essa grande aliança: Alessandro Molon, Paulo Teixeira, Luíza Erundina, Jandira Feghali, Jean Wyllys e tantos outros que talvez eu esteja esquecendo. Temos senadores como Paulo Paim ou Jacques Wagner. E inclusive políticos excelentes que foram varridos pelo tsunami eleitoral, como Eduardo Suplicy, Jorge Viana, Dilma Rousseff, à frente em sondagens no começo do período eleitoral ou outros com boas raízes, como Lindbergh Farias, Chico Alencar e Roberto Requião.

É de prever que o futuro governo poderá ser errático, entre militares nacionalistas e economistas privatistas, com um presidente meio perdido no meio. Medidas draconianas poderão fazer perder avanços históricos populares, nosso petróleo seguirá sendo rifado, como está fazendo este atual governo liliputiano. Poderão crescer setores de repressão, à sombra de uma nova doutrina de segurança nacional. O que parece provável é que, por um desgoverno, o presidente caia mais adiante, vítima de suas contradições e de sua incapacidade. Poderá haver pela frente o terrível risco de uma intervenção militar. Ou então, teríamos, por um tempo, uma ciranda de governos fracos. Sem uma reforma política – e este parlamento será capaz de fazê-la? – nos espera um futuro bastante incerto. A não ser que, lenta, mas firmemente, se vá afirmando a tão sonhada Frente Ampla Democrática, Popular e Nacional.

Escrevendo este texto, depois dos foguetes e dos gritos de vitória, saiu de uma janela vizinha a voz de Chico Buarque: “Apesar de você, amanhã há de ser outro dia”. Assim seja.

Brasil: democracia ou ditadura de novo tipo? Boaventura de Sousa Santos

Boaventura de Sousa Santos (Coimbra, Portugal, 1940) é uma das vozes mais autorizadas dentro da sociologia jurídica e uma referência indiscutível no pensamento político e social contemporâneo. Entrevistado por Página/12, o pesquisador sustenta que o segundo turno representa no Brasil “um autêntico plebiscito sobre se (esse país) deve continuar sendo uma democracia ou passar a ser uma ditadura de novo tipo”. Abaixo, explica por que trabalhadores, jovens, setores médios, afro-americanos, marginalizados, homens e mulheres do povo deram seu voto a um candidato que grita aos quatro ventos e com orgulho que, caso seja presidente, suas políticas não serão justamente a favor deles.

A entrevista é de Bárbara Schijman, publicada por Página/12, 22-10-2018. A tradução é do Cepat.- IHU 23/10/18

Eis a entrevista.

Quais são para você as razões do triunfo do candidato da ultradireita Jair Bolsonaro no primeiro turno?

É uma situação muito complexa porque o Brasil, neste momento, é quase um laboratório de transformação política conservadora no continente. Não somente no continente, no mundo. Penso que na primeira década do milênio o Brasil foi, junto com outros países da América Latina, o país que mais mostrou as potencialidades de uma transformação progressiva das sociedades altamente desiguais, altamente discriminatórias, como são todas as sociedades que saíram do colonialismo europeu. Os avanços foram notáveis, por exemplo, em termos de fome. Durante tais períodos, as pessoas já não iam dormir com fome. Como dizia Lula, “meu desejo é que as pessoas comam três vezes ao dia”. E muitas outras políticas que tentaram diminuir a pobreza, ampliar o acesso à universidade, e também medidas antidiscriminatórias contra a população negra, que é a maioria, mas que sempre foi uma minoria política. Também foram conquistados avanços notáveis com políticas afirmativas, de cotas, para as mulheres. Foi um progresso notável. E então, quase repentinamente, tudo se derruba, tudo entra em colapso. Depois disto, os elementos antidemocráticos da sociedade brasileira assumiram a liderança. Poderíamos dizer que no tempo anterior a lógica democratizante da sociedade brasileira tinha predomínio sobre a lógica antidemocrática, que é típica de uma sociedade oligárquica, colonial, muito desigual e discriminatória. Este desequilíbrio se transforma rapidamente como se fosse um pêndulo, onde as forças antidemocráticas tomam a liderança.

De que maneira fizeram isso?

Primeiro, essas forças antidemocráticas de imediato questionam os resultados eleitorais de 2014 da ex-presidenta Dilma, e começam de imediato um impeachment e uma guerra total contra o PT. Esta guerra será realmente muito agressiva porque busca eliminar rapidamente da memória do povo os benefícios do período anterior, ao transformar o PT em um grupo de bandidos corruptos que desgraçaram o país. Levou-se adiante uma demonização do PT terrível nos meios de comunicação tradicionais, convencionais, sobretudo a partir da TV Globo, e também nos jornais oligopólios. Foram todos unânimes em demonizar o PT. Por isso, a narrativa que se impôs foi a narrativa da corrupção. A partir daí, a narrativa politicamente correta é uma narrativa antipolítica, contra a corrupção, uma política despolitizada. Temos que lutar contra a corrupção e para isso é necessário que a polícia e o sistema judiciário atuem, e a operação Lava Jato é o melhor exemplo de todo este movimento. Uma primeira observação é que se deu uma espécie de reversão muito rápida e muito surpreendente para muita gente. O Brasil, país do Fórum Social Mundial (FSM), país do Movimento dos Sem Terra (MST), considerado o mais importante do continente e do mundo, repentinamente vê atacadas todas estas conquistas e não reage de maneira rápida. E isto irá durar até a prisão de Lula. Até Lula ser preso não vimos um movimento social muito organizado de resistência a este golpe institucional, e quando a resistência surge é quase uma resistência negativa, ou seja, uma resistência para pedir a liberdade de Lula, não mais pelas políticas daquele outro período, mas pela injustiça de sua condenação. Isto foi uma primeira fase; depois entram em jogo outros fatores.

Quais, por exemplo?

Acredito que entraram outros fatores que de alguma maneira transbordaram as intenções das oligarquias que organizaram o golpe. Eu acredito que muitas delas organizaram o golpe com a intenção de restaurar a democracia; uma democracia que não ameace seus lucros. Porque a resistência contra o PT começa quando há uma crise do capitalismo global, uma crise financeira após 2008, uma crise que vinha também de uma certa atenuação do ritmo de desenvolvimento da China. Há uma crise de lucros do capital e uma ameaça ao capital financeiro, então, de imediato, tentam reagir. Não foram os empresários os primeiros a reagir, mas, sim, o capital financeiro, que irá assumir a liderança. Irá abrir espaços para forças que estavam latentes em uma sociedade colonial desigual, onde as mudanças são recentes. Uma sociedade que começou a lutar contra o racismo apenas dez anos antes; o racismo estava na cabeça das pessoas, inclusive daquelas que foram beneficiadas por Lula.

Esses avanços e essas reivindicações não conseguiram construir uma nova cultura política?

Acredito que as políticas não foram sustentáveis durante muito tempo para criar outra cultura. O próprio PT não tentou criar outra cultura cidadã; tentou criar mais consumidores, mas não uma cultura cidadã ou uma cultura camponesa de comer coisas saudáveis, por exemplo. Era dinheiro para ir comer comida lixo do fast food e as comidas todas processadas em detrimento da agricultura camponesa. Então, esses demônios que foram soltos e que vem de um passado de grandes desigualdades surgiram exatamente na pessoa de Bolsonaro. Esta corrente está em todo o continente. Vemos de alguma maneira o que acontece na Argentina, e muito claramente o que passa na Colômbia, que é muito grave, e de alguma maneira no Equador também. O avanço das forças democráticas será rapidamente neutralizado por forças antidemocráticas que estavam adormecidas.

Mas, como se explica que um setor tão amplo das classes populares tenha apoiado um candidato que se apresenta abertamente contra as políticas que os beneficiaram?

Primeiro, as medidas antipopulares do governo após o golpe, que são muito claras, não têm um impacto imediato na vida das pessoas, como havíamos visto em Portugal e na Europa com as chamadas políticas de austeridade. Algumas medidas não entram no bolso das famílias de um dia para o outro. Por exemplo, Temer quer privatizar e eliminar o sistema de saúde, mas ainda não fez isso, não teve a oportunidade ainda. O que quero dizer é que os impactos nas famílias, nos bolsos das pessoas, demoram dois ou três anos a repercutir. Por isso, em uma parte inicial é fácil para os meios de comunicação convencer as pessoas. Os meios de comunicação foram muito agressivos e levaram a situação da política para a ética. Não são as medidas que interessam. E ainda hoje vemos que Bolsonaro não fala de sua política econômica. É a ética contra a corrupção; os honestos contra os corruptos. Agora, todas as pessoas estão a favor dos honestos, então se os meios de comunicação bombardeiam os dias com a luta contra corrupção…

O segundo fator que entra aqui é a dimensão internacional. No Brasil, e não somente, atuam os meios de comunicação oligopólicos e as oligarquias locais. Não se deram conta de que o imperialismo norte-americano estava buscando uma oportunidade para reverter todas estas políticas progressistas que ameaçavam seu domínio, que se atenuou um pouco quando os Estados Unidos estiveram muito preocupados com o Iraque e abandonaram um pouco o continente. Mas, o golpe de Honduras foi o primeiro sinal de que os Estados Unidos estavam voltando ao continente. Desde então, em 2012, Fernando Lugo, no Paraguai, e depois Dilma. Aqui, é possível ver que há outra dimensão imperial muito forte, que não é a dimensão da imposição militar da ditadura, mas a transformação de uma democracia nacionalista e desenvolvimentista, mas nacionalista, pela substituição de uma “nova” democracia, como a chamam agora os militares no Brasil.

Em que consiste essa “nova” democracia?

É uma democracia sem Partido dos Trabalhadores, uma democracia amiga dos mercados e uma democracia que abre toda a economia ao lucro do capital internacional. Bolsonaro é o símbolo de tudo isto. E agora se torna claro todo o apoio internacional, do mercado digital, da propaganda digital, a Bolsonaro. É uma conjunção de trabalho militar e econômico internacional, duas novas forças que atuam no continente. Os militares com políticas de contrainsurgência psicossociais: não são armas, são fake news, ferramentas bem treinadas por serviços de inteligência da Inglaterra e Estados Unidos ao longo dos tempos. Também há os think tanks dos Estados Unidos, que falam de privatização, de liberalização. Há, aqui, uma estratégia do continente global do império em relação a que o Brasil era particularmente importante neutralizar pelos BRICS. Uma política fundamental.

Daí você falar do Brasil como um laboratório…

Se vence a extrema de Bolsonaro, esta corrente irá ganhar um poder enorme, não somente no continente, mas também na Europa. A Itália será o primeiro alvo desta política de extrema-direita, que segue também com a Hungria e a Polônia. Se os democratas brasileiros conseguirem vencer esta corrente antidemocrática de extrema-direita, será um sinal muito poderoso para todo o continente de que esta gente não é invencível, e de que a internet não faz tudo. É nisto que estamos. É uma situação muito dramática, porque neste momento, no Brasil, se joga o destino da democracia no continente, e no mundo de alguma maneira.

Acredita que Bolsonaro realmente levaria à prática o que sustenta seu discurso radical?

Penso que se Bolsonaro vencer será ainda pior do que diz, porque as medidas serão brutais e haverá resistência popular. E como existirá resistência, os militares já estão dizendo que é preciso manter a paz no país, e manter a paz para eles é reprimir. Bom, de fato, a repressão já está nas ruas. Os grafites que aparecem nos banheiros das universidades dizem que, se Bolsonaro vencer, a universidade será Columbine (em alusão ao massacre da Escola Secundária de Columbine), ou seja, um massacre na universidade. É muito preocupante porque para os mercados financeiros não interessa que Bolsonaro seja racista, sexista ou homofóbico, porque o que querem é ver como irá regular a economia. Sempre com a ideia de que quando começar a crescer a economia, tudo será melhor. Como fizeram de fato com a Argentina, que agora está sob o comando do Fundo Monetário Internacional (FMI). Tentaram fazer o mesmo com os portugueses e não funcionou. Sabemos que é uma ilusão, como sabemos disso na Europa. Tentaram dizer o mesmo aos portugueses e não funcionou, mas a Grécia ainda está lutando.

Realmente, acredito que com Bolsonaro passaremos a um momento muito difícil, e não sei se a democracia sobrevive no Brasil. Com Haddad não seria fácil também, porque os fascistas estão soltos nas ruas neste momento, e não terão os militares ao seu lado, estão do lado de Bolsonaro. Por outro lado, se algo fatal ocorresse com Bolsonaro, seu vice-presidente é general. Ou seja, os militares estão seguros. Não se fala da doença de Bolsonaro, há um mistério enorme. Se algo lhe ocorrer, tem um vice que é ainda mais agressivo em seu discurso. Esta lógica dos militares, de retornar à política por via democrática, é o que me preocupa. A Argentina, de alguma maneira, eliminou essa possibilidade através de uma transição em que os militares foram para a prisão. No Brasil não. No Brasil, os militares condicionaram a transição até hoje. Agora dizem que não são cidadãos de segunda classe e que querem intervir na política. E estão fazendo isso através de Bolsonaro e seu vice.

O que acontece com os partidos de esquerda brasileiros?

Acredito que no Brasil a unidade das esquerdas poderia ter sido diferente do que foi, e talvez um candidato como Ciro Gomes pudesse ser melhor candidato que Haddad, porque a demonização do PT foi muito forte. Ciro Gomes foi ministro de Lula, mas não era do PT. Pela situação, acredito que neste momento a luta não é “esquerdas do mundo, unidos”, mas “democratas do mundo, unidos”. Se a extrema-direita chega à presidência, o que irá criar não é um fascismo de tipo antigo, mas um fascismo de tipo novo, isto é, reduzir a democracia ao mínimo, com muita exclusão social e muita repressão. É por isso que há duas coisas em Bolsonaro muito importantes: o terror e a ideologia. As duas são fortes. O regime pode ser formalmente democrático, mas a sociedade é cada vez mais fascista. Dissemina-se um fascismo social e se impulsiona a lógica da guerra civil.

Sustenta que “a tragédia de nosso tempo é que a dominação está unida e a resistência está fragmentada”. Considera que isto explica, em parte, o presente do Brasil?

O drama é que o caso brasileiro mostra muito claramente que a direita se serve da democracia, mas não quer servir à democracia. Se lhe é útil bem, mas demonizam, fazem golpes e a podem destruir. Por isso disse que as esquerdas em sua pluralidade são as que podem garantir, neste século reacionário que temos, a defesa das democracias. Mas, a força das forças de direita é tão grande que as esquerdas têm uma dificuldade enorme para discutir suas diferenças e buscar uma alternativa. Neste momento, vemos no Brasil que todos se juntam para defender Haddad, que é correto, mas é preciso fazer isso sem condições. Não é de se esperar que haja uma renovação ou repensar as esquerdas neste contexto, porque é preciso defender o mínimo, que é a democracia. Necessitamos que a esquerda defenda a democracia, e para a defender eficazmente, a esquerda tem que se transformar. Tem que se articular com os movimentos sociais antissexistas e antirracistas, os sindicatos têm que estar unidos com os outros movimentos, e os partidos têm que se tornar movimentos com democracia participativa interna, que é a única que nos pode defender da corrupção, porque a corrupção foi muito grande dentro do PT. Uma coisa é a corrupção para fazer campanha política e outra coisa para ter um apartamento, como se disse do caso de Lula, que é necessário provar judicialmente. Agora, que houve corrupção, houve corrupção.

A esquerda deve dizer “corrupção zero”. Não pode haver um governo de esquerda com um mínimo de corrupção. E aqui há uma esperança porque Haddad é dentro do PT o político que representa o mais honesto. Nesta renovação da qual falo, é preciso discutir as diferenças e unir as esquerdas e o que é comum sem deixar de ter as identidades, como estamos fazendo em Portugal. Está se tentando a união das esquerdas, mas sabemos que as condições defensivas tornam isso muito difícil. Agora, no Chile, há uma Frente Ampla (FA); é interessante. Ou seja, estão tentando unir outra base. É um processo histórico longo. Nós somos impacientes, mas a história tem muita paciência.

Diz-se que no Brasil a Igreja evangélica saiu para apoiar abertamente Bolsonaro. Ela pode ser considerada um ator com capacidade de mobilizar massas?

A Igreja evangélica na Argentina e Brasil são duas fases do mesmo processo. Avança sempre por questões que tem a ver com a família, a sexualidade, o aborto, etc. Contudo, quando tem bastante poder, toma uma posição política global, já não é o aborto, é o candidato mais fascista e mais reacionário que possam imaginar. E vemos isso agora na fase mais avançada das igrejas evangélicas no Brasil, que disseram muito claramente que estão por trás de Bolsonaro e o financiam, o promovem. Ou seja, já não é uma política de orientação sexual, de direitos das mulheres, ou direitos reprodutivos, agora é a política global que expõe claramente seu alvo fundamental: uma economia neoliberal, aberta e à disposição dos Estados Unidos. As igrejas evangélicas estão muito ligadas às igrejas evangélicas dos Estados Unidos, como na África, são elas as missionárias do neoliberalismo global e obviamente, por implicação, do imperialismo norte-americano. Começam por questões não políticas, a família, a concepção, por exemplo, até chegar a um momento em que adquirem força e dizem “este é o candidato”, e então entram diretamente na política.

O que acontece com a Igreja Católica?

A Igreja Católica ficou paralisada em todo este processo. Muito tardiamente, agora com o Papa Francisco, tenta animar a dizer, ao menos, que não se deve votar em Bolsonaro, ou que se deve votar para defender a democracia. Contudo, a Igreja Católica está desarmada. Isto foi um processo histórico que vem desde o Papa João Paulo II em desarmar a Teologia da Libertação e armar a Teologia da Prosperidade. A primeira era católica, a segunda é evangélica. Caiu a primeira, subiu a segunda. As pessoas precisam de religião, a católica se fragilizou nos bairros e na periferia, e as evangélicas entraram.

A poucos dias do segundo turno no Brasil, mais esperança que medo, ou mais medo que esperança?

Mais medo que esperança. O que é necessário notar é que o Brasil está testando instrumentos que possam ser úteis ao mundo em geral. Por exemplo, acabam de fazer um pedido internacional ao Google e Facebook sobre o WhatsApp. Mostrou-se claramente que somente 8% da rede de WhatsApp que foi por Bolsonaro veiculou verdades, 8%, comprovado por análises de técnicas bem executadas no Brasil. Então, solicitaram ao Facebook e a Zuckerberg que limitem as possibilidades de ampliação disto, mas o Facebook e o WhatsApp estão dizendo que é muito tarde, que não é possível; não querem fazer isso. Na Índia, quando aconteceu a onda de massacres por culpa de notícias falsas que correram por WhatsApp, este pôde limitar a divulgação das notícias falsas. O Brasil é uma prova fabulosa para isto, e muito inquietante. Como diria o grande poeta português Fernando Pessoa, é um tempo de inquietação, que irá passar. Mas, é preciso dizer às pessoas que estão na luta, lutem. Há energias da sociedade brasileira que estão emergindo agora. Vão me dizer, tarde demais? Não sei… Veremos.

Fonte: IHU 23/11/18

Fala no comício pela Democracia – Rio de Janeiro 23/10/2018

      COMÍCIO PELA DEMOCRACIA 23/10/18 -CINELANDIA – Rio de Janeiro

 Minhas palavras serão breves. Cito duas frases, uma de Gandhi que é o Betinho da Índia e outra do Betinho que é o Gandhi do Brasil.

Diz Gandhi, o Betinho da Índia: “a política é um gesto amoroso para com o povo; é o cuidado do bem de todos”.

“Entrei na política POR AMOR à vida dos fracos; morei com os pobres, recebi párias como hóspedes, lutei para que tivessem direitos políticos iguais aos nossos, DESAFIEI reis, esqueci-me das vezes que estive preso”.

Diz Betinho, o Gandhi do Brasil:

De sua boca ouvimos e de seu exemplo aprendemos “que a crise central não está na economia política da exclusão, nem na corrupção da política, nem na derrocada moral da humanidade e do Brasil”.

“A CRISE FUNDAMENTAL RESIDE NA FALTA DE SENSIBILIDADE DOS HUMANOS PARA COM OUTROS SERES HUMANOS”.

Boa parte da oligarquia dos  endinheirados e de outros tantos compatriotas perderam qualquer sensibilidade face aos milhões de sofredores de nosso pais. Tiveram uma espécie de lobotomia que impede sentir o outro como outro, inclui-lo e respeitá-lo, lobotomia que incapacita nosso coração de sentir o pulsar de outro coração e nos faz cruéis e sem piedade diante do padecimento humano e ainda perderam sensibilidade pelas veias abertas da Mãe Terra, devastada e crucificada.

Uma grande parte da classe dos endinheirados, descendentes da Casa Grande e que hoje vivem de rentismo e da sonegação são os grandes corruptos. Só no último ano, segundo os Procuradores da Fazenda Nacional, foram sonegados diretamente ou pelo benefício da insenção fiscal, cerca de 450 bilhões de reais. Ninguém fala nem condena essa maxi-corrupção.

Se esses bilhões fossem cobrados não se precisaria fazer a Reforma da Previdência.    

Agora falo como teólogo: dizem as Escrituras Sagradas, a Bíblia que foi roubada de Fernando Haddad: “Se alguém disser: amo a Deus e odeia seu irmão é um mentiroso”. E mais ainda:“quem odeia seu irmão e sua irmã, é um assassino”(1Jo 4,20 e 1Jo 3,15).

Sabemos hoje quem mais odeia os que têm uma condição sexual própria, os LGBT, as minorias indígenas e quilombolas, seus opositores que deverão ir para a cadeia ou para o exílio. Que exalta a violência, tem como ídolo um grande torturador, o coronel Ustra e afirma que a polícia tem que matar e que o erro dos militares de 64 foi torturar pois deveriam fuzilar a começar pelo ex-presidente FHC. Esse não se mostra como aquele do qual as Escrituras afirmam?

O Deus desse senhor, não tem nada a ver com o Deus de Jesus Cristo que dizia “bem-aventurados os pobres e ai de vós ricos”, que pregava o amor incondicional, anunciava o Deus do amor aos pobres e da ternura aos humildes.

Repito a advertência que grandes intelectuais alemães nos enviaram, eles que conheceram o terror do nazifascismo:

“UMA POLÍTICA DE EXALTAÇÃO DA VIOLÊNCIA PODE CAUSAR UMA CATÁSTROfE DE DIMENSÕES INCALCULÁVEIS”

E eu acrescento: não podemos engrossar o cortejo daqueles que nos querem levar para o abismo.

Termino com as palavras de São Francisco em sua Oração pela Paz:”onde há discórdia que eu leve a união, onde há ódio que eu leve o amor”.

Viva a Democracia a ser preservada contra qualquer intento de arbítrio. Viva o Brasil coeso, justo, fraterno e democrático.

Leonardo Boff, filósofo, teólogo e escritor