El Cuidado Necesario

Cuidado y sostenibilidad caminan de la mano, amparándose mutuamente. Si no hay cuidado, difícilmente se alcanzará una sostenibilidad que se mantenga a medio y largo plazo. Son los dos pilares básicos que sustentan la necesaria transformación del modo de habitar la Tierra. Pero sostenibilidad y cuidado no podrán afirmarse si no van acompañados de una revolución espiritual.

Contra lo que afirman escépticos y secularistas, la espiritualidad no es monopolio de las religiones. Ser espiritual es despertar a la dimensión más profunda que hay en el ser humano y que le hace sensible a la solidaridad, la justicia y la fraternidad. Este libro enfatiza fuertemente ese momento de espiritualidad, no porque su autor venga originariamente de la teología, sino porque, como ser humano, se da cuenta de la urgencia y la necesidad de cuidar de todas las cosas, de la vida y de la Tierra, pero principalmente de la espiritualidad humana.

Partiendo de la construcción del concepto de cuidado y de la aclaración de sus fundamentos cosmológicos y antropológicos, Leonardo Boff desarrolla el nuevo paradigma del cuidado ?de sí mismo y de los otros, del cuerpo, de la psique y del espíritu?, tratando en particular del cuidado en campos como la medicina, la enfermería y la educación.


Enlace de Sitio web para libro: Trotta Editorial

Una nueva humanidad para una nueva Tierra – Reflexiones con Leonardo Boff

El Covid-19 nos obliga a pensar: que és lo esencial: la vida o el lucro?

Como afirmó el renombrado filósofo alemán Jürgen Habermas, en una entrevista sobre la Covid-19: ”Nunca supimos tanto de nuestra ignorancia de como ahora”. La ciencia es indispensable para sobrevivir y atender a la complejidad de las sociedades modernas, pero ella no puede ser arrogante y pretender, como ciertos cientificistas postulan, que podría resolver todos los problemas. A decir verdad,  lo que no sabemos es infinitamente más que lo que sabemos. Todo saber es finito y perfectible. Eso se está comprobando ahora con ocasión de la búsqueda desenfrenada de una vcuna eficaz contra la Covid-19. No sabemos cuándo va a estar disponible, ni cuándo desaparecerá la epidemia.

Tal hecho tiene como efecto el ocaso de un horizonte de vida y de esperanza  y causa aquello que tan bien escribió en su twitter la jueza y escritora (“La vida no es justa”) Andréa Pachá: “La pandemia ha hecho muchos estragos. Algunos físicos, concretos y definitivos. Otros sutiles, pero devastadores. Nos sustrajo el deseo de ir, de jugar, de hacer planes, incluso aquellos sólo utópicos e idealizados, que jamás se realizarían, pero que alimentaban el alma”.

Constatamos que hay un profundo abatimiento colectivo, melancolía, depresión y hasta rabia contra una epidemia acerca de la cual conocemos muy poco y poco podemos hacer. Todos nos sentimos rodeados por el fantasma de la contaminación, de la intubación y de la muerte.

El hecho es que vivimos no bajo una emergencia extraordinaria como el tsunami del Japón, que afectó las centrales  nucleares, una de las cuales continúa emitiendo radioactividad, afectando desde las costas de la India, de Tailandia, de Indonesia hasta las costas de California, o las grandes quemas de la Amazonia, del Pantanal y de los bosques de California. Con la Covid-19 estamos delante de una emergencia extrema, que afecta a todo el planeta, consecuencia de una profunda erosión ecológica causada por la voracidad de las grandes empresas que buscan exclusivamente el lucro material con el derribo de las selvas, el extractivismo, la expansión de monoculturas como la de la soja o la cría de ganado y la excesiva urbanización del mundo entero.

Esa intrusión del ser humano en la natureza, sin ningún sentido de respeto a su valor intrínseco, tenida como un mero medio de producción y no como algo vivo del cual somos parte y no dueños ni señores, negándonos a respetar sus límites de soportabilidad, ha producido la destrucción de los hábitats de miles de virus en animales y en plantas que se han transladado hacia otros animales y hacia el ser humano.

Tenemos que incorporar nuevos conceptos: la zoonosis (enfermedad que viene del mundo animal: aves, cerdos, vacas, murciélagos) y la transferencia zoonótica: una afección animal transmisible al ser humano. A partir de ahora entrarán en nuestro  vocabulario no sólo científico.

Uno de los mayores especialistas en virus,  David Quammen (Montana USA), nos advierte en su video “Spillover: the next human pandemic” (2015)”: es inevitable que vuelva a haber una gran pandemia. Puede matar a decenas de miles, centenas de miles, o millones de personas, según las  circunstancias y la forma como reaccionemos, pero  aparecerán cualquiera de estas cosas. Será con seguridad un agente zoonótico. Tendrá origen en animales no humanos. Será ciertamente un virus”. Observemos la gravedad de esta advertencia de un notable científico.

Frente a esta emergencia extrema aumentada por la escasa movilidad nacional e internacional, el aislamiento social, el distanciamiento entre las personas y el uso de la máscarilla nos propician plantear las cuestiones más fundamentales de nuestras vidas: ¿al final, qué es lo que cuenta en última instancia? ¿Qué es definitivamente esencial? ¿Cuáles son las razones que nos llevaron a tal situación de emergencia extrema? ¿Qué debemos y podemos hacer después de que pase la pandemia, si pasa? Estas preguntas son impostergables.

Entonces descubrimos que no hay mayor valor que la vida, nuestra vida y la de toda la comunidad de vida. Ella surgió hace 3,8 miles de millones de años y la humana hace cerca de 8-10 millones de años. Pasó por varias devastaciones pero siempre se mantuvo su existencia.  Y junto con la vida, los medios de vida sin los cuales ella no se sustenta: el agua, el suelo, la atmósfera, la biosfera, los climas, el trabajo y la naturaleza que nos ofrece todo lo que necesitamos para vivir y sobrevivir. Y la comunidad humana que nos acoge y nos ofrece las bases del orden social y espiritual que nos mantiene cohesionados como humanos. De nada vale la acumulación de bienes materiales, la apropiación individual, la pura y simple competición. Lo que nos salva como seres vivos y sociales es la solidaridad, la cooperación, la generosidad y el cuidado de unos a otros y del ambiente.

Estos son los valores humano-espirituales, contrarios a aquellos de la cultura del capital material, sobre la cual la Covid-19 representa una especie de rayo que la está reduciendo a pedazos. No podemos volver a ella para no provocar a la Madre Tierra y a la naturaleza que, si no cambiamos nuestra relación de respeto y de cuidado, nos enviarán otros virus, tal vez todavía más letales o hasta el último (The Big One) que diezmaría a la especie humana.

Este tiempo de recogimiento forzado es tiempo de reflexión y de conversión ecológica, tiempo de decidir qué tipo de Casa Común queremos para el futuro.Tenemos que crecer en solidaridad y en amor a todo lo que es creado, especialmente a los humanos, nuestros hermanos y hermanas.

Seremos  “el homo solidarius”, el principio de una nueva era, la era de la biocivilización, en la cual la vida en su diversidad tendrá centralidad y todo lo  demás estará al servicio de ella. No habrá ECOnomia sin ECOlogia. La vida vale por sí misma. Juntos en la Casa Común gozaremos de la alegre celebración de la vida.

*Leonardo Boff es ecoteólogo y filósofo y ha escrito “Covid-19: el contraataque de la Tierra contra la Humanidad” que saldrá publicada próximamente por la editorial Vozes.

Traducción de M°José Gavito Milano

 

 

Oração à Terra ferida, nossa grande e generosa Mãe

Vivemos sob o Covid-19 tempos dramáticos que como um manto de sofrimento e de tristeza se estende sobre toda a humanidade. A doença e a morte quase foram naturalizadas em nosso país, dada a contaminação de milhões de pessoas e mais de 133 mil foram  já vitimadas, deixando famílias, parentes e amigos em profunda prostração por não poderem se despedir, fazer o ritual do velório e o viver o imprescindível luto.

Neste contexto temos que rezar à nossa boa e generosa Mãe Terra para  que tenha piedade de nós, seus filhos e filhas, apesar de todas as ofensas e agressões que por séculos lhe temos inflingido. Ela não é vingativa. Mas nos dá severas lições, como agora com o coronavírus, para aprendermos um outro modo de habitar a Casa Comum, para nos relacionarmos com cuidado,respeito e veneração para com ela, nossa Magna Mater, Grande Mãe, Pacha Mama e Gaia.

Nesse espírito de súplica humilde e com os olhos marejados de lágrimas que fiz esta oração:

 “Terra minha querida, Grande Mãe e Casa Comum!. Vieste nascendo lentamente, há milhões e milhões de anos, grávida de energias criadoras.

Teu corpo, feito de pó cósmico, era uma semente no ventre das grandes estrelas vermelhas que depois explodiram, te lançando pelo espaço ilimitado.

Vieste aninhar-te, como embrião, no seio de uma estrela ancestral, no interior da Via-Láctea, transformada depois em Super Nova. Ela também sucumbiu de tanto  esplendor. Era o primeiro Sol.

E vieste então parar no  seio acolhedor de uma  Nebulosa, onde já, menina crescida, perambulavas em busca de um lar. E a Nebulosa se adensou virando o nosso  Sol, esplêndido de luz e de calor.

Ele se enamorou de ti, te atraiu e te quis em sua casa, junto com Marte, Mercúrio, Venus e outros filhos e filhas, os planetas. E celebrou o esponsal contigo. De teu  matrimônio com o Sol, nasceram filhos e filhas, frutos de  tua ilimitada fecundidade, desde os mais pequenininhos, bactérias, vírus e fungos até os maiores e mais complexos seres vivos. E como expressão nobre da história da vida, nos geraste a nós, homens e mulheres com inteligência,  amorosidade, solidariedade,  veneração e cuidado.

Através de nós, tu, Terra querida, sentes, pensas, amas, falas e veneras. E através de nossos olhos contemplas o céu estrelado onde estão tuas irmãs e teus irmãos. E  continuas crescendo, embora adulta, para dentro do universo rumo ao Grande Atrator que outro não é senão o Seio do Deus-Pai-e-Mãe de infinita ternura. Dele viemos e para ele retornamos com uma implenitude que só Ele pode preencher. Queremos, ó Deus, Pai e Mãe de bondade, mergulhar em Ti e estar em eterna comunhão de amor contigo para sempre junto com a Mãe Terra.

E agora, Terra querida, pensando em todos os sofredores do mundo afetados pelo Covid-19, realizo o gesto de Jesus na força de seu Espírito. Como ele, cheio de unção, te tomo em minhas mãos impuras, para pronunciar sobre ti a Palavra sagrada que o universo escondia e tu ansiavas por ouvir:

Hoc est corpus meum: Isto é o meu corpo. Hoc  est sanguis meus: Isto é o meu sangue”  E então senti: o que era Terra se transformou em Paraíso e o que era  vida humana se transfigurou em vida divina. O que era pão se fez corpo de Deus e o que era vinho se fez sangue sagrado.

Finalmente, Terra, com teus filhos e filhas chegaste em Deus. Te fizeste divina por participação. Enfim em casa.

“Fazei isso em minha memória“. Por isso, de tempos em tempos,especialmente neste momento em que todos teus filhos e filhas sofrem sob a ação perigosa do Covid-19, cumpro o mandato do Senhor. Pronuncio a palavra essencial sobre ti, Mãe querida, e sobre todo  o universo. E junto com ele e contigo nos sentimos o Corpo de Deus, no pleno esplendor de sua glória. Amém,amém,Alleluia”.

 

Leonardo Boff é ecoteólogo e escritor e escreveu: “O parto doloroso da Mãe Terra: a nova etapa da Terra e da Humanidade” a sair no final do ano pela Vozes e a sair em breve:O Covid-19:um contra-ataque da Terra à Humanidade”também pela Vozes.

 

 

O Despertar da águia

O Despertar da Águia – o dia-bólico e o simbólico na construção da realidade

O presente livro prolonga o anterior, A águia e a galinha, e mostra como a dimensão-águia e a dimensão-galinha, ou também o sim-bólico e o dia-bólico, entram na estruturação do universo, da história e da pessoa humana. Um livro que ajuda o ser humano a ser plenamente humano.

Link do site da Livraria Vozes

Primeira parte de memorável palestra de Leonardo Boff no “Seminário da Prainha” (Institutos Teológicos ICRE e ITEP de Fortaleza, à época), falando acerca do lançamento de seu livro “O DESPERTAR DA ÁGUIA” para platéia de estudantes e professores de teologia. O StudioJVS teve a honra de fazer as filmagens.