Pasos para derrotar el fascismo y la política de odio

Este artículo está dedicado a los que luchan por la democracia herida y para recuperar la nación devastada.

Fuerzas políticas, enemigas de la vida, se aliaron al Coronavirus y están favoreciendo la muerte de más de 600 mil vidas. Su objetivo consiste en conducirnos a los tiempos pre-modernos, desmantelando nuestra cultura y nuestra ciencia, suprimiendo derechos laborales y de seguridad social, difundiendo mentiras, odio cobarde a los pobres, a los indígenas, a los quilombolas, a los afrodescendientes, a los homoafectivos y a los LGBTI. 

Ideológicamente tales fuerzas son ultraconservadoras con tintes nítidamente fascistas. Han ascendido al más alto poder de la república. El representante principal de estas fuerzas quiere, por todos los medios, incluso desafiando la ley, reelegirse. Como parlamentario magnificó torturadores y defendió dictaduras. Como jefe de estado fue permisivo con las grandes quemas de la selva amazónica, con los madereros y con la penetración de las empresas mineras y del garimpo (minería informal), inclusive en tierras indígenas. Cometió crímenes contra la humanidad por su negacionismo en relación con las inmunizaciones contra la Covid-19 y se mostró insensible y sin ninguna empatía ante el sufrimiento de los miles de familias enlutadas y los millones de desempleados y hambrientos.

Lamentablemente tenemos que constatar la fragilidad, hasta la omisión, de nuestras instituciones oficiales o jurídicas y la baja intensidad de nuestra democracia que analisada en la perspectiva de la justicia social y de los derechos humanos, se parece una inmensa farsa oficial. Poco o nada se ha hecho para alejar a esta figura siniestra, autoritaria y fascistoide. No les está permitido presenciar impasibles el desgarro poblacional, cultural, político y espiritual de nuestro país. 

Frente a esta tragedia histórica, necesitamos frenar por la vía electoral esta pulsión de muerte, presente en el poder ejecutivo y en sus auxiliares. Se impone infligir una derrota electoral aplastante a quien se ha mostrado insano, indigno, malévolo e incapaz de gobernar al pueblo brasilero. Él merece ser barrido legalmente de la escena política y pagar por sus crímenes, para que por fin podamos vivir con un mínimo de desarrollo justo y sostenible, con paz social, con franca alegría y con felicidad colectiva. 

Para concretar esta diligencia política y ética, dentro de los límites de la Constitución del orden democrático de derecho, es importante a mi modo de ver recorrer los siguientes pasos:

Primero, garantizar, si es posible ya en la primera vuelta, la victoria para presidente de alguien con carisma, con la confianza de las grandes mayorías y con capacidad de sacarnos del pozo oscuro al cual hemos sido lanzados. Él ya mostró anteriormente que es capaz de realizar esta redención. No es necesario revelar su nombre pues ya despuntó en los sondeos electorales. 

Segundo, no basta elegir un presidente con tales características. Es fundamental garantizarle un grupo parlamentario numeroso para que el presidencialismo de coalición no comprometa los ideales y propósitos presentes en los orígenes y recuperables, como la opción por políticas sociales que atiendan a las grandes mayorías empobrecidas y oprimidas, con transparencia, con la ética de la solidaridad a partir de los más vulnerables y con soberanía activa y altiva. Las alianzas se harán con partidos con afinidad de propositos y de políticas publicas. Igualmente es importante garantizar la elección de gobernadores y, a su tiempo, de alcaldes y concejales que en las regiones y en la base apoyen al gobierno central con sentido de justicia social y de cuidado de la vida del pueblo y de la naturaleza. 

Tercero, – el más importante – reforzar y, donde sea preciso, retomar el trabajo de base organizando comités populares de todo tipo para que participen y se articulen con las organizaciones ya existentes como la de salud, de educación, de igualdad de género y otras, creando conciencia ciudadana. No basta garantizar la inserción en el sistema vigente, perverso y antipopular, sino crear conciencia de cambio, que apunte hacia otro tipo de sociedad con democracia participativa, ecológica y social.

Este trabajo de base es imperativo si queremos crear las condiciones para una transformación que viene de abajo y crear movimientos progresistas y libertarios que traducen los sueños en prácticas viables y cotidianas. Es a ras del suelo donde empieza a ensayarse lo nuevo y se alimenta la energía necesaria para continuar la refundación de un nuevo Brasil, contra la prolongación de la dependencia histórica, contra la baja autoestima, presente en las élites del atraso, y contra el oligopolio de los medios de comunicación, brazo ideológico de la clase dominante, heredera de la Casa Grande.

Estamos convencidos de que este sufrido caos destructivo va a pasar y será transformado en un caos generativo prometedor de un nuevo orden, más alto, más justo, fraterno y cuidador de toda la vida, en fin, de un Brasil en el cual tendremos alegría de vivir y convivir, donde será más fácil la amorosidad y la jovialidad que caracterizan lo mejor de nosotros mismos. 

*Leonardo Boff es ecoteólogo, filósofo y escritor y ha escrito:  Brasil: concluir la refundación o prolongar la dependencia, Vozes 2018; Habitar la Tierra: cual camino para la fraternidad universal? Trotta 2021.

Traducción de Mª José Gavito Milano

 Passos para derrotar o fascismo e a política do ódio

Este artigo é dedicado aos que lutam pela democracia ferida e pelo resgate da nação devastada.

Forças políticas, inimigas da vida, se aliaram ao Coronavírus e estão favorecendo a dizimação de mais de 600 mil vidas. Seu objetivo consiste em nos conduzir aos tempos pré-modernos, desmantelando nossa cultura e nossa ciência, suprimindo direitos trabalhistas e previdenciários, difundindo mentiras, ódio covarde aos pobres, aos indígenas, aos quilombolas, aos afrodescendentes, aos homoafetivos e aos LGBTI.

Ideologicamente tais forças são ultraconservadoras com cariz nitidamente fascista. Galgaram o mais alto poder da república. O representante-mor destas forças quer, por todos os meios, mesmo ao arrepio da lei, se reeleger. Como parlamentar magnificou torturadores e defendeu ditaduras. Como chefe de estado foi leniente com as grandes queimadas da floresta amazônica, com os madeireiros e com a intrusão das mineradoras e do garimpo, inclusive em terras indígenas. Cometeu crimes contra a humanidade por seu negacionismo em relação aos imunizantes do Covid-19 e se mostrou insensível e sem nenhuma empatia face ao sofrimento das milhares de famílias enlutadas e aos milhões de desempregados e famintos.

Infelizmente constatamos a fragilidade, até a omissão de nossas instituições oficiais ou jurídicas e a baixa intensidade de nossa democracia que media pela justiça social e pelo respeito aos direitos se parece antes uma imensa farsa oficial. Nada ou pouco se fez para afastar esta figura sinistra, autoritária e fascistoide. Não lhes é permitido assistirem, impassíveis, ao esfacelamento populacional, cultural, político e espiritual de nosso país.

Face a esta tragédia histórica, precisamos, pela via eleitoral, frear a pulsão de morte, presente no poder executivo e em seus auxiliares. Impõe-se infligir uma derrota eleitoral fragorosa a este que se mostrou insano, indigno, malévolo e incapaz de governar o povo brasileiro. Ele merece ser, legalmente, varrido da cena política e pagar por seus crimes, para que, em fim, possamos viver com um mínimo de desenvolvimento justo e sustentável, com paz social, com franca alegria e com felicidade coletiva.

Para concretizar esta diligência política e ética, nos limites da Constituição e da ordem democrática de direito, importa, ao meu ver,  percorrer os seguintes passos:

Primeiro, garantir, se possível, já no primeiro turno, a vitória para presidente, de alguém com carisma, com confiança das grandes maiorias e com capacidade de nos tirar do poço escuro no qual fomos lançados. Ele já mostrou anteriormente que é capaz de realizar esta redenção. Não carece revelar seu nome pois já despontou, vitorioso, nas pesquisas eleitorais.

Segundo, não basta eleger um presidente com tais características. É fundamental garantir-lhe uma bancada parlamentar numerosa para que o presidencialismo de coalizão não comprometa os ideais e propósitos, presentes nas origens e resgatáveis, como a opção por políticas sociais que atendam às grandes maiorias empobrecidas e oprimidas, com transparência, com a ética da solidariedade a partir dos mais vulneráveis e com e soberania ativa e altiva. Fazer alianças com partidos afinados com propósitos sociais e populares. Igualmente é importante garantir a eleição de governadores e, a seu tempo, de prefeitos e de vereadores que nas regiões e na base deem sustentação ao governo central com sentido de justiça social e de cuidado da vida do povo e da natureza.

Terceiro, – o mais importante – reforçar e, onde for preciso, retomar o trabalho de base, organizando comitês populares de  toda ordem, para que participem e se articulem com os organizações já existentes como da saúde, da educação, da igualdade de gênero e de outros, criando consciência cidadã. Não basta garantir a inserção no sistema vigente, perverso e antipopular, mas criar consciência mudancista, apontando para um outro tipo de sociedade com democracia participativa, sicial e ecológica.

Esse trabalho de base é imperativo se quisermos criar as condições para uma transformação que vem de baixo e criar movimentos progressistas e libertários que traduzem os sonhos em práticas viáveis e cotidianas. É nesse nível, rés-do-chão, que começa a se ensaiar o novo e se alimenta a energia necessária para continuar a refundação de um novo Brasil, contra o prolongamento da dependência histórica, contra o vira-lata, presente nas elites do atraso e contra o oligopólio  dos meios de comunicação, braço ideológico da classe dominante, herdeira da Casa grande.

Estamos convencidos de que este sofrido caos destrutivo irá passar e será transformado em promissor caos generativo de uma nova ordem, mais alta, mais  justa, fraterna e cuidadora de toda vida:em fim, de um Brasil no qual teremos alegria de viver e conviver com justiça, onde será mais fácil a amorosidade e a jovialidade que caracterizam o melhor de nós mesmos.

Leonardo Boff é ecoteólogo, filósofo e escritor e escreveu: Brasil: concluir a refundação ou prolongar a dependência, Vozes 2018; Habitar a Terra: qual o caminho para a fraternidade universal? Vozes, 2121.

Die Rechte der Natur und der Erde

Mit dem Eindringen von Cvid-19 und der Zunahme von Extremereignissen sind die Natur und die Erde in das Blickfeld der Menschen gerückt. Tatsache ist, dass wir uns im sechsten Massenaussterben befinden, das durch das Anthropozän und Nekrozän der letzten Jahrzehnte noch verschärft wurde. Daher ist eine andere Art der Beziehung zur Natur und zur Erde, unserem gemeinsamen Haus, erforderlich, um ihre Biokapazität zu erhalten.

Dies wird nur möglich sein, wenn wir den natürlichen Vertrag mit der Erde neu schließen und berücksichtigen, dass alle Lebewesen, die Träger desselben genetischen Grundcodes sind (dieselben 20 Aminosäuren und 4 Phosphatbasen), die große Gemeinschaft des Lebens im Sinne der Erd-Charta bilden. In der Erdcharta wird kategorisch festgestellt, dass alle Lebewesen einen Eigenwert haben, unabhängig davon, wie wir sie nutzen, und dass sie daher Achtung verdienen und Gegenstand von Würde und Rechten sind. Papst Franziskus betont in seiner Öko-Enzyklika Laudato Si’ immer wieder, dass “jedes Geschöpf einen eigenen Wert und eine eigene Bedeutung hat” (Nr. 76).

Jeder Vertrag wird auf der Grundlage von Gegenseitigkeit, Austausch und Anerkennung der Rechte jeder Partei geschlossen. Von der Erde erhalten wir alles: Leben und die Mittel zum Leben. Im Gegenzug haben wir die Pflicht zur Dankbarkeit, zur Gegenleistung und zur Fürsorge. Aber wir haben diesen natürlichen Vertrag vor langer Zeit gebrochen. Wir haben Mutter Erde einem regelrechten Krieg ausgesetzt, in unserem Eifer, ihr ohne weitere Gegenleistung all das zu entreißen, was wir für unseren Gebrauch und unser Vergnügen nützlich fanden.

Wenn wir dieses Band der dauerhaften Gegenseitigkeit nicht wiederherstellen, will die Erde uns vielleicht irgendwann nicht mehr auf sich leben lassen. Deshalb ist die Nachhaltigkeit in diesem Bereich von entscheidender Bedeutung, denn sie ist die Grundlage für eine echte Neuauflage des Naturvertrags.

Der Präsident von Bolivien, der indigene Aymara Evo Morales Ayma, hat in seiner Rede vor der UNO am 22. April 2009, als es um die Frage ging, ob der 22. April weiterhin der Tag der Erde sein soll oder ob er zum Tag der Mutter Erde werden soll, einige dieser Rechte von Pacha Mama aufgezählt:

“Recht auf Leben und auf Existenz;

Recht, respektiert zu werden;

Recht auf Regeneration ihrer Biokapazität und Fortführung ihrer Lebenszyklen und -prozesse frei von menschlicher Beeinflussung;

Recht auf Wahrung ihrer Identität und Integrität als differenzierte, selbstregulierte und miteinander verbundene Wesen;

 Recht auf Wasser als Quelle des Lebens

 Recht auf saubere Luft

 Recht auf ganzheitliche Gesundheit;

Recht auf Freiheit von Kontamination, Verschmutzung und giftigen oder radioaktiven Abfällen;

Das Recht, nicht genetisch verändert und in ihrer Struktur modifiziert zu werden, wodurch ihre lebenswichtige und gesunde Integrität oder Funktion bedroht wird;

Recht auf vollständige und unverzügliche Wiederherstellung nach Verletzungen der in dieser Erklärung anerkannten Rechte, die durch menschliche Aktivitäten verursacht wurden.” 

Sein Vorschlag wurde von der Versammlung der Völker einstimmig begrüßt. Vom 19. bis 23. April 2009 fand in Cochabamba der von Evo Morales einberufene Gipfel der Völker über den Klimawandel und die Rechte der Mutter Erde statt. Daraus entstand die Charta der Rechte der Mutter Erde mit den von ihm in der UNO bestätigten Punkten, bei der ich selbst anwesend war und die Aufgabe hatte, diese Rechte in der Versammlung theoretisch zu begründen.

Diese Vision ermöglicht es, den Naturvertrag mit der Erde zu erneuern, der in Verbindung mit dem Gesellschaftsvertrag zwischen den Bürgern die planetarische Nachhaltigkeit stärkt und die Rechte der Natur und der Erde garantiert.

Heute wissen wir durch die neue Kosmologie, dass alle Wesen nicht nur Masse und Energie besitzen. Sie sind auch Träger von Informationen, die sich aus den ständigen Wechselwirkungen untereinander ergeben und die wachsen, bis sie als Selbstbewusstsein hervortreten.

Diese Tatsache impliziert Ebenen der Subjektivität und der Geschichte. Hier liegt die wissenschaftliche Grundlage, die die Ausweitung der Rechtspersönlichkeit auf die lebende Erde rechtfertigt.

Seit den 1970er Jahren als Hypothese und seit 2002 als wissenschaftliche Theorie hat sich die Auffassung durchgesetzt, dass die Erde eine lebende Super-Entität ist, die sich systemisch verhält und die biogeochemischen Faktoren so artikuliert, dass sie immer lebendig und ein Produzent von Leben bleibt.

Indem sie den Anspruch erhebt, eine lebende Super-Entität zu sein, hat sie Anspruch auf die Würde und den Respekt, den alles Leben verdient. Das klare Bewusstsein, dass alles, was existiert, es verdient zu existieren, und alles, was lebt, es verdient zu leben, wächst mehr und mehr. Und es liegt an uns, ihre Existenz zu begrüßen, sie zu verteidigen und ihr die Bedingungen zu garantieren, sich weiterzuentwickeln.

Darüber hinaus bezweifelt niemand, dass der Mensch unveräußerliche Rechte hat und dass er Subjektivität und Geschichte genießt. Nun ist dieses menschliche Wesen, wie viele Kosmologen und Anthropologen behaupten, die Erde selbst, die in einem fortgeschrittenen Moment ihrer Komplexität begann zu fühlen, zu denken, zu lieben und sich zu kümmern. Da wir die Erde sind, müssen diese Menschenrechte auch der Erde zugeschrieben werden. Die Menschen der Moderne nannten sie Gaia, die Alte Große Mutter, und die Andenbewohner Pacha Mama.

Diese Subjektivität hat eine Geschichte, d. h. sie befindet sich innerhalb des gewaltigen kosmogenen Prozesses, der die Erde durch den Menschen lebendig macht, sich selbst sieht, das Universum betrachtet und die fortgeschrittenste bisher bekannte Stufe des Kosmos darstellt.

Michel Serres, ein französischer Philosoph der Wissenschaften, sagte mit Recht: “Die Erklärung der Menschenrechte von 1789, der französischen Revolution, hatte das Verdienst, zu sagen ‘alle Menschen haben Rechte’, aber den Fehler, zu denken ‘nur die Menschen haben Rechte’.

Es bedurfte eines langen Kampfes, um die Rechte der Frauen, der Ureinwohner und der Schwarzen vollständig anzuerkennen, so wie es jetzt großer Anstrengungen bedarf, um die Rechte der Natur und der Mutter Erde, die aus allen Ökosystemen besteht, anzuerkennen.

Aufgrund ihrer gegenseitigen Verflechtung haben die Erde und die Menschheit das gleiche Schicksal. Es liegt an uns, ihrem bewussten Teil und ihren Verwaltern, dieses gemeinsame Schicksal zu verwirklichen, vorausgesetzt, wir respektieren die Würde und die Rechte von Mutter Erde.

Leonardo Boff ,Autor von: „Von der Würde der Erde“, Patmos Verlag, 1994

Il futuro ora dipende da noi

                Leonardo Boff

La COP26 di Glasgow ha deluso nel punto centrale: nel consenso sulla mitigazione del riscaldamento globale, poiché ha accolto favorevolmente anche l’uso del carbone, seppure progressivamente abolito come fonte energetica. Ma ha avuto un merito, mai visto nelle precedenti 25 sessioni della COP. Questa volta, senza eccezioni, è stata ammessa l’esistenza antropica dei cambiamenti climatici. Gli eventi estremi, il rilascio di metano dovuta allo scioglimento del permafrost e delle calotte glaciali, 20 volte più dannoso della CO2, la crescente erosione della biodiversità, la gamma di virus come il Covid-19, il sovraccarico terrestre (Earth Overhoot) che ci spaventa ogni anno, in quanto il consumo attuale richiede più di una Terra e mezzo (1,75) impedendo la bio-capacità e facendoci superare alcune dei Nove Confini Planetari (9 Planetarian Bounderies), che potrebbero mettere a rischio il nostro grado di civiltà, hanno superato i negazionisti che prima preferivano difendere le proprie fortune e capitali sulla vita del pianeta e il nostro futuro comune.

Tali eventi hanno dato vita a scenari apocalittici e a un vero terrore metafisico, nel senso chehttp://confini.blog.rainews.it/files/2021/12/GettyImages-73600151-200x300.jpeg temiamo per la nostra sopravvivenza su questo pianeta. Molti sono gli avvertimenti di questa eventualità da parte di illustri scienziati e soprattutto di Papa Francesco, che nell’ultima e paradigmatica enciclica, Fratelli tutti (2020) ha affermato categoricamente: “siamo sulla stessa barca; o ci salviamo tutti o nessuno si salva” (n.34).

C’è un’accesa disputa in tutto il mondo su come la storia seguirà dopo la pandemia. Diversi modelli sono all’ordine del giorno. Credo che i più radicali vadano scartati, in quanto sono troppo crudeli e contro la vita umana come il Great Reset, il “Grande Ripristino” di un capitalismo dispotico, suggerito dal principe parassita Carlo e assunto dallo 0,1% dei miliardari mondiali . Anche l’allettante “Capitalismo Verde” che punta a ricoprire di verde l’intero pianeta, ma non pone mai il problema della disuguaglianza sociale che penalizza e miete vittime di milioni di vite umane. Accettabili e, in un certo senso, promettenti, sono l’eco-socialismo e il bien vivir y convivir andino. Entrambi sarebbero praticabili sul presupposto di una governance globale e pluralista, disposta a trovare soluzioni globali a problemi globali come la pandemia e un ordine planetario minimo che includa tutti nell’unica Casa Comune, compresa la natura.

Credo che Papa Francesco nella Fratelli tutti abbia presentato alcuni dei valori fondamentali da cui si potrebbe disegnare un paradigma per garantire il futuro della specie e della nostra civiltà: una bio-civiltà centrata sulla fraternità senza frontiere e sull’amicizia sociale universale.

Ci siamo resi conto chiaramente che sono necessari tre presupposti: il primo, superare il paradigma in vigore da alcuni secoli, quello dell’essere umano come dominus (proprietario e padrone), che non si sente parte della natura, ma che la domina con lo strumento della tecno-scienza. Il secondo, assumere un’alternativa al dominus che sarebbe il frater: l’essere umano, uomo e donna, fratelli e sorelle l’uno dell’altro e di tutti gli esseri della natura, perché tutti abbiamo un’origine comune, l’humus della Terra , perché siamo portatori dello stesso codice genetico di base e perché ci sentiamo parte della natura. Il terzo, attivare il “principio della speranza”, più profondo della virtù della speranza, quell’impulso interiore che non conosce né tempo né spazio e che è sempre presente negli esseri umani, portandoli all’indignazione contro gli errori sociali e al coraggio di trasformarli mediante la proiezione di nuovi mondi, di utopie praticabili e di un superamento di sé.

I valori non saranno presi dalle grandi narrazioni già provate, quella dell’illuminismo, del capitalismo e del socialismo sfociate nell’attuale crisi sistemica e che, pertanto, non hanno adempiuto ai loro scopi. Dovremo abbeverarci dal proprio pozzo, nella natura essenziale dell’essere umano.

Lì scoprire che siamo essenzialmente esseri di relazioni illimitate, la cui migliore espressione risiede nell’amore; esseri di solidarietà che all’inizio dell’evoluzione ci ha permesso di fare il salto dall’animalità all’umanità; esseri di cooperazione perché solo insieme possiamo costruire il nostro habitat che si realizza nella convivenza, nella società e nelle civiltà, in una parola, nel bene comune generale; esseri di cura, poiché questo definisce la natura umana da tutti gli esseri viventi e che emerge anche come costante cosmologica: tutto esiste perché tutti i fattori si sono sottilmente combinati per far esplodere la vita, e come sotto-capitolo della vita, la vita umana e l’universo stesso, che senza la dovuta cura di tutti gli elementi, non ci permetterebbe di stare qui a scrivere di queste cose; esseri spirituali, capaci di porre le domande più radicali sul perché della nostra esistenza, assolutamente gratuita, su qual’è il nostro posto nell’insieme degli esseri, a quale destino siamo chiamati e il fatto che lo intuiamo, dietro tutto ciò che esiste e vive, alla base di un’Energia potente e amorevole (il Vuoto Quantico, l’Energia di fondo dell’universo o l’Abisso Generatore di tutto ciò che esiste?) a cui possiamo relazionarci con riverenza e riverente silenzio.

Da questi valori sarà possibile forgiare un altro mondo possibile e ora necessario. Logicamente, il passaggio da un paradigma all’altro non avverrà dall’oggi al domani e non senza grandi difficoltà, opposizioni e crisi. Ma non abbiamo altra alternativa. Come ha scritto Eric Hobsbawn nel suo “The Age of Extremes” (1995) nell’ultima pagina: “Non sappiamo dove stiamo andando. Se l’umanità vuole avere un futuro significativo, non può essere prolungando il passato e il presente. Se proviamo a costruire il terzo millennio su questa base, falliremo. E il prezzo del fallimento, cioè l’alternativa per cambiare la società, è l’oscurità” (p.562).

Ciò è particolarmente vero per coloro che desiderano tornare alla vecchia normalità, perversa per la vita della natura e per la vita umana. Dobbiamo cambiare, altrimenti, come ha detto il segretario dell’Onu, António Guterrez, aprendo i lavori della Cop26: “Se non agiamo ora, ci scaveremo la fossa”.

Il futuro è oggi come proclamato dai 100.000 della COP26 parallela di Glasgow. Se non iniziamo da subito ad orientarci sui valori sopra citati, apriremo la strada a un disastro ecologico-sociale di proporzioni mai viste prima. Ma credo e spero, spero e credo che la pulsione di vita, più forte della pulsione di morte, ci porterà ai cambiamenti necessari. Vivremo e ancora brilleremo.

*Ecoteologo brasiliano. Autore di numerosi saggi di etica ecologica, molti tradotti in italiano . Uno degli ultimi è uscito per Castelvecchi editore : Abitare la Terra. Quale via per la fraternità universale? (2021)

 Fonte: RAI-News 8/12/202

(Traduzione dal Portoghese di Gianni Alioti)