Padre Julio Lancellotti: el Gandhi de Brasil

Leonardo Boff*

El padre Julio Lancellotti acaba de publicar un libro Amar a la manera de Dios (Planeta 2021). Existe una inmensa literatura sobre el amor y he leído gran parte de ella, pero de todos los que conozco este libro del padre Lancellotti me parece uno de los más impresionantes y verdaderos. No se trata de discurrir sobre el amor, sino de vivirlo concretamente y dar testimonio de él. Y ese testimonio es convincente.

El gran naturalista francés Jacques Monod nos legó una frase que nos deja perplejos: “Los seres humanos han experimentado todo, menos el amor”. Pero entenderemos esta afirmación sorprendente si leemos lo que el padre Lancellotti escribió, en la línea de lo que el Papa Francisco también afirmó como un sueño en su encíclica Fratelli tutti, “un mundo de fraternidad universal y de amor social”.

Nos dice el padre Lancellotti: “En una sociedad como la nuestra, ¿dónde está el amor? ¿Existe amor en la ciudad de São Paulo? Tal vez lo pongamos en duda. Hablando de modo individual claro que hay amor, pero debemos ver si la estructura, si la forma de organizar la sociedad manifiesta el amor. Alguien de afuera mirando São Paulo ¿podría decir que en esta ciudad todos se aman? Las favelas, el pueblo abandonado por las calles, las cárceles, la violencia, el desempleo ¿muestran amor en São Paulo?”(p.100).

El amor del cual se trata aquí es el amor social. Él está prácticamente ausente en todo el mundo, lo que la pandemia ha mostrado claramente en la forma absolutamente desigual como han sido distribuidas las vacunas, como, por ejemplo, en África con solo un 4%. Es ese amor social el que nunca ha sido experimentado, por lo menos en las sociedades que conocemos, particularmente las modernas. El padre Lancellotti nos quita la ilusión del amor como romance. En sus palabras: “El amor es un compromiso trasformador; amor es una palabra provocativa porque es un verbo de acción; es transformar, enfrentar aun siendo vulnerables; no es callar; amar es manifestarse y defender; eso es terriblemente transformador” (p.91).

Él define de qué lado está: “yo no trabajo con quienes viven en la calle. Convivo con ellos. Y esa convivencia tiene una señal: la mirada” (p.108). Mirarlos como a un hermano LGBT o hermana, lésbica o trans; saludarlos, preguntarles su nombre, tocar su piel para que se sientan de la misma humanidad que nosotros.

Explícitamente declara: “El lugar desde donde hablo tiene como base a los jóvenes infractores, a las mujeres y los hombres presos, a la población de la calle, y la cuestión general del hambre, la miseria y la violencia” (p.77). Fundó la Casa Vida para niños con HIV, incluso contra la protesta del vecindario liderada por una médica.

El título del libro marca el sentido de su amor hacia todos estos despreciados por la sociedad: Amar a la moda de Dios. ¿Cómo es amar a la moda de Dios? Aquí el padre Lancellotti revela aquello que es la esencia del mensaje de Jesús: Dios ama a todos indistintamente, poco importa su condición moral, sexual y racial. Ama hasta a los ingratos y malos, como afirma San Lucas en su evangelio (6,35); ama a los últimos, a los invisibles, a los pecadores, a aquellos que se sienten lejos de Dios y perdidos: la mujer samaritana, la extranjera, la adúltera. Todas y todos son los destinatarios del amor gratuito de Dios. Por eso Jesús, que encarnaba ese amor de Dios, de su Padre (Abba, papá) comía con los pecadores y andaba con personas de mala fama. Es para asegurarles: no importa lo que son, si obedecen o no las leyes, si son piadosos o no, si son buena gente o no: Dios está en medio de nosotros y busca nuestra intimidad.

Todas las religiones buscan a Dios. La religión judeocristiana afirma que Dios busca al ser humano: incluso al más distante y fuera de los marcos sociales y morales. Esa es la gran novedad traída por Jesús: la proximidad amorosa de Dios. Él trató de decirla y mostrarla a todo el mundo. El verdadero drama fue y sigue siendo que la gran mayoría no acogió o no acoge la amorosidad de Dios. Porque no la aceptaron, Jesús fue perseguido, calumniado y finalmente condenado a muerte de cruz. Pero nunca dejó de amar al ladrón que estaba a su lado.

El padre Lancellotti comprendió este tipo de amor a la manera de Dios y de Jesús, amor único, y lo vive con aquellos que nunca reciben amor de nadie. Y sufre el mismo destino de Jesús: la persecución, la calumnia y amenazas serias de muerte, solo por el hecho de amar a aquellos que son cobardemente pisoteados y excluidos, los empobrecidos, “los hermanos y hermanas menores de Jesús” (Mt 25,40).

Respetadas las diferencias de lugar y de situaciones, podemos decir que el padre Júlio Lancellotti es el Mahatma Gandhi de Brasil. Bien decía este: “Entré en la política por amor a la vida de los débiles; viví con los pobres, recibí parias como huéspedes, luché para que tuviesen derechos políticos iguales a los nuestros, desafié a reyes, me he olvidado de las veces que estuve preso”. Algo parecido puede decir el padre Lancellotti. Hizo y hace todo porque “ama a la manera de Dios” que es la forma más humana de amar, pues incluye a todos y “no echa fuera a nadie” (Jn 6,37).

*Leonardo Boff es teólogo y ha escrito Jesucristo el Liberador, muchas ediciones, Vozes 2020, Sal Terrae en español.

Traducción de Mª José Gavito Milano

MARCOS TEÓRICOS PARA ENTENDER LA CRISIS ACTUAL

Leonardo Boff*

Toda la realidad histórico-social, por bien que se presente o por hundida en una situación de caos, demanda unmarco teórico (conjunto de conceptos) para poder ser entendida, sea para enfrentar las amenazas que puede representar sea para celebrar un nuevo orden que puede surgir con sus promesas.

El primer marco teórico sigue la ciencia tal como ha venido siendo comúnmente practicada y cuyo método se inauguró en el siglo XVIII con los padres fundadores del paradigma científico moderno. Adquirió su más clara expresión con los resultados del IPCC que hace el seguimiento del calentamiento actual y de la salud de la Tierra. Se orienta por el principio del orden.

Los hechos sobre los cuales reflexiona son, por ejemplo, la irrupción de la Covid-19 mostrando la reacción de la Tierra contra las agresiones hechas por los seres humanos en la era geológica del antropoceno. El otro dato es el crecimiento del calentamiento global cuyo C02, como sabemos, permanece en la atmósfera más de cien años. Dada la voracidad industrialista está llegando a un límite peligroso. Hasta 2030 debe ser reducido drásticamente, en caso contrario conoceremos una dramática transformación del equilibrio de la Tierra, que amenazaría gravemente la biosfera y generaría millones de emigrados en el mundo. Otro dato es la Sobrecarga de la Tierra (The Earth’s overshoot), es decir, el agotamiento de los bienes y servicios necesarios para el mantenimiento de la vida humana yterrestre. Se está volviendo cada vez más grave como revela el último análisis, verificado el 20 de septiembre de 2020. De continuar el nivel de consumo actual, que exige una Tierra y media, puede llevarnos a altos índices de iniquidad social, especialmente entre los pobres. Están también las “9 fronteras planetarias para el desarrollo” que no deben ser superadas (climas, agua, suelo, biodiversidad, disminución de la capa de ozono, acidificación de los océanos, entre otras). Cuatro se encuentran en alto grado de degradación. A partir de la quinta puede ocurrir unefecto dominó, pues todos los factores son sistémicos y se articulan entre sí. Ahí podría ocurrir el colapso de nuestracivilización.

Resultado final: el escenario es dramático para el sistema-vida y el sistema-Tierra, agravado por la gran ausencia de conciencia colectiva acerca de las amenazas reales que pesan sobre la humanidad en la mayoría de las personas y en los jefes de Estado. El peligro es que engrosemos el cortejo de aquellos que se dirigen hacia su propia sepultura (S.Bauman). Esa lectura lleva al pesimismo y desinterés de las personas por el factor ecológico.

El segundo marco parte de la nueva cosmogénesis, de las ciencias de vida y de la Tierra. La categoría central no es elorden sino el caos. Aquí se utilizan las conquistas provenientes de la teoría del caos que nos proporciona una lectura más positiva y promisoria. Junto con la teoría de la relatividad de Einstein, de la mecánica cuántica de Heisenberg/Bohr y de la teoría del Caos de Lorenz/Prigogine se ha fundado un nuevo paradigma científico que interpreta de otra forma la realidad histórico-social. Todo en el universo viene de un inconmensurable caos (big-bang). Su explosión hace 13,7 miles de millones de años proyectó materia, energía e informaciones en todas las direcciones. La evolución se hace como una forma de poner orden en este caos. Así surgieron las grandes estrellasrojas. De su explosión, los materiales formados dentro de ellas fueron lanzados por todos los espacios creando las galaxias, los agujeros negros, las estrellas, nuestro sol y la Tierra y todo lo que ella contiene. Ese caos es singular: posee una dimensión destructiva (caótica) y otra constructiva (generativa). Como ha sido mostrado por Bohm, Lorenz y Prigogine, en el interior de este casos se forma siempre un nuevo orden que emerge dominante en lamedida en que disminuye (sin nunca desaparecer totalmente) la destructividad del caos. Triunfa un nuevo orden, más alto y complejo que genera optimismo y esperanza de un futuro mejor para la humanidad y para la Tierra. Elcaos irrumpe en todos los seres, también en nosotros los humanos siempre que un orden dado ya no aborda los problemas creados. Así nosotros los humanos somos caóticos y cosméticos (ordenados), sapientes y dementes, portadores de amor y empatía y simultáneamente de odio y de exclusión. Somos la convivencia de estos contrarios.

En este momento con presencia dramática del coronavirus estamos en el corazón de un poderoso caos, que afecta a todo el planeta y a cada uno de los seres humanos. Pero él nos hace descubrir a la Tierra como un todo y que somos también Tierra, parte consciente de ella y no sus dueños y señores. El virus ha invalidado los soberanismos tradicionales, pues el virus no respeta los límites de las naciones, nos ha hecho descubrir que nuestra esencia humana está hecha de colaboración/solidaridad y de la ética del cuidado de unos hacia otros y para con lanaturaleza. Nos ha mostrado la urgencia de construir la Tierra como matria/patria común, como la Gran Casa dentro de la cual vivimos, la naturaleza incluida. La pandemia ha hecho surgir la necesidad de un pacto social planetario para que vivamos como especie en paz y con un mínimo de tensiones. Será una civilización centrada en el valor supremo de la vida, y la economía y la política deben ponerse al servicio de la perpetuación de todo tipo de vida, especialmente de la nuestra. La conclusión que derivamos de este tipo de interpretación es que un orden viejo ha entrado en caos irreversible pero que dentro de él se está gestando (no sin sufrimiento) un nuevo orden, podemosdecir, una forma nueva de habitar la Tierra en sinergia con la naturaleza, con fraternidad y amor social. Esto noocurre en un abrir y cerrar de ojos, pues el caos posee una larga historia y una lenta agonía. Pero él no prometeninguna esperanza, solo más de lo mismo, imposible de ser repetido, pues el nuevo orden tendrá más fuerza de convicción y de asumir la hegemonía en la conducción de la historia.

Resumen de la situación: no vamos en dirección a nuestra propia sepultura sino en dirección a un nuevo tipo de mundo. El sueño de los Foros Sociales Mundiales se realizará no solo como un nuevo mundo posible, sino como unnuevo mundo necesario. Dentro de él estarán los distintos mundos culturales, chino, indio, andino, africano ybrasilero con sus valores y tradiciones, mostrando la diversidad de formas de ser humano.

¿Por dónde empezar? El Papa Francisco en la encíclica Fratelli tutti dice: debemos empezar desde abajo (pues de arriba viene siempre más de lo mismo o peor), con cada uno, con cada localidad, con cada país hasta el último rincón del planeta. Todo empezará en el territorio (biorregionalismo), no como viene siendo delimitado artificialmente por la geografía política de los municipios, sino por las formas con que la naturaleza configuró elterritorio con sus montañas, sus ríos, sus selvas, sus suelos, sus paisajes y principalmente con la población que durante decenios o siglos ha habitado ese lugar. Todo será integrado en pequeñas y medianas empresas de producción, empezando con la agroecología, con un nuevo tipo de democracia socio-ecológica, reconociendo los derechos de la naturaleza y de la Madre Tierra, con la participación de todos, y con políticas de disminución almáximo de la pobreza y con la integración pacífica de todos. Las tradiciones culturales, las fiestas profanas yreligiosas, la veneración de los artistas, de los políticos ejemplares, de sus santos, santas y sabios formarán elterritorio en el cual, verdaderamente, se puede llevar a cabo una real sostenibilidad.

Podríamos representar a la Tierra como un inmenso tapete urdido de territorios autónomos e interligados constituyendo la nueva era de la Casa Común, de la Madre Tierra, Madre de todas las luchas y de todas las victorias, cuidada, amada y habitada por pueblos que se sienten hermanos y hermanas porque todos son hijos e hijas de la Magna Mater, o mejor, son la propia Tierra que siente, piensa, ama, cuida y venera. Estaremos juntos en la alegre celebración dl Misterio del mundo y del milagro de nuestra propia existencia, compartida con toda la comunidad de vida. ¿Una utopía? Sí, pero necesaria, pues hacia ahí apunta el camino de la evolución ascendente, es el anhelo de todos los pueblos y realiza también el designio del Creador.

*Leonardo Boff, ecoteólogo, texto dedicado a las organizaciones de agroecología CAATINGA, SABIÁ y SASOP, en función de un calendario para 2022 que tiene como tema “Tierra Madre de todas las luchas”.

Traducción de Mª José Gavito Milano

Divina Terra

Naia Oliveira

Coordenadora do Programa Estação Gaia, uma Iniciativa da RED (Rede Estação Democracia) que reúne a Rede Soberania, Jornal Brasil de Fato RS, Jornal Já Porto Alegre, Rádio Ferrabrás FM e Estação Democracia Rádio e TV Web. Essa última vinculada ao Comitê em Defesa da Democracia e do Estado Democrático de Direito.
Ex-Conselheira da Fundação Gaia
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Recebi este texto da autora Naia Oliveira, belo, comovente e desafiador.

Ela evoca em todos a responsabilidade coletiva para com a natureza de onde nos veio o coronavírus. Ele é consequência de nossa ilimitada agressão àquela que tudo nos dá. Oxalá seu apelo angustiado e esperançador desperte a consciência de outros, para evitarmos um caminho sem retorno. LBoff

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Em pleno isolamento sanitário leio o livro de Leonardo Boff, A Mãe Terra Contra-Ataca a Humanidade, Advertências da Pandemia (Vozes 2020).

Constato  impactada a falta de divulgação na grande mídia de que as agressões ao meio ambiente são a causa desse flagelo. Ao serem desalojados do seu habitat onde não provocam danos, alguns vírus se tornam letais, disseminando doenças.

Minha pele se arrepia, é essa a reação da primeira camada da minha proteção corporal. Penso na superfície da Terra sofrendo com queimadas, desmatamentos, assoreamentos. 

Nossos corações batem uníssonos, mas apresentam desafios, o meu de bombear o sangue para circular na periferia do corpo, pois fiquei com os pés e as mãos gelados. Já os aquíferos do Planeta sofrem com as barreiras construídas, pois tentam cumprir com o ciclo da água.

Observo minha respiração, que está ofegante, me dou conta de que os pulmões são os órgãos mais afetados na covid-19, assim dificultam a oxigenação do sangue, resultando numa morte com grande sofrimento.

Sinto o Planeta Terra soçobrando e numa atitude arquetípica de Grande Mãe adverte para sobreviver.

Um caloroso e fraterno abraço,
Naia

El caos de la pandemia esconde un nuevo orden en la Tierra

Leonardo Boff*

Raramente en la ya larga historia de la vida ha ocurrido una situación de caos planetario como en los días actuales. Estábamos acostumbrados a regularidades y a órdenes sistémicas aunque en los últimos decenios hemos experimentado también con creciente frecuencia irregularidades como tsunamis, huracanes, terremotos y eventos extremos de calor y de frío. Tales fenómenos han llevado a los científicos a pensar e intentar comprender cómo dentro del orden dado podían ocurrir situaciones caóticas.

De ahí surgió toda una ciencia, la del caos, tan importante como las otras, hasta el punto de que algunos han llegado a decir que el siglo XX será recordado por la teoría de la relatividad de Einstein, por la mecánica cuántica de Heisenberg/Bohr y por la teoría del caos de Lorenz/Prigogine.

La esencia de la teoría del caos reside en que un cambio muy pequeño en las condiciones iniciales de una situación lleva a efectos imprevisibles. Se pone de ejemplo el “efecto mariposa”. Pequeñas modificaciones iniciales, aleatorias, como el aleteo de las alas de una mariposa en Brasil pueden provocar modificaciones atmosféricas hasta culminar en una tempestad en Nueva York. El presupuesto teórico es que todas las cosas están interligadas y van asumiendo elementos nuevos, creando complejidades en el curso de su existencia (en este caso, calor, humedad, vientos, energías terrestres y cósmicas) de forma que la situación final es totalmente diferente de la inicial.

El caos está en todas partes, en el universo, en la sociedad y en cada persona. Es decir, los órdenes no son lineales y estáticos. Son dinámicos, buscando siempre un equilibrio que los mantiene actuantes. 

El universo se originó de un tremendo caos inicial (big bang). La evolución se hizo y se hace a lo largo de muchos milenios para poner orden en este caos. 

Mas aquí surge una novedad: el caos nunca es sólo caótico, él guarda dentro de sí, en gestación, un nuevo orden. Lógicamente él tiene su momento destructivo, caótico, sin el cual el orden nuevo no podría irrumpir. El caos es generativo de este nuevo orden.

Quien analizó con detalle este fenómeno fue el gran científico ruso/belga Ilya Prigogine (1917-2003), premio Nobel de Química en 1977. Estudió particularmente las condiciones que permiten la aparición de la vida. Según este gran científico, siempre que exista un sistema abierto y siempre que haya una situación de caos (por tanto fuera del orden y lejos del equilibrio) y exista una no-linealidad, la conectividad entre las partes genera un nuevo orden, que sería la vida (cf. Order out of Chaos,1984).

Ese proceso conoce bifurcaciones y fluctuaciones. Por eso el orden nunca es dado a priori. Depende de varios factores que llevan en una u otra dirección, de aquí la inmensa biodiversidad.

Hacemos toda esta reflexión sumarísima para que nos ayude a entender mejor el actual caos pandémico. Vivimos innegablemente en una situación de caos completo, caos destructivo de millones de vidas humanas. Nadie puede decir cuándo terminará ni hacia dónde vamos. Él conoce múltiples variantes, es su triunfo sobre nuestras células. Es innegablemente caótico y está aterrorizando a toda la humanidad.

Nos plantea cuestiones fundamentales: ¿qué hemos hecho con la naturaleza para que ella nos castigue con un virus tan letal? ¿Dónde nos equivocamos? ¿Qué cambios debemos hacer en relación a la naturaleza para impedir que ella nos envíe una verdadera gama de otros virus?

Sabemos que hay oculto dentro de él un orden más alto y mejor. Lo peor que podría sucedernos es la continuidad o volver al pasado que originó el caos. Tenemos que usar nuestra fantasía creadora y sobre todo forjar, a través de una práctica histórica, un orden más amigo de la vida, tierno, fraterno y justo. 

Sería el caos generativo. Tenemos que entender el contexto de donde vino el coronavirus. Él es una expresión del antropoceno, es decir, de la sistemática agresión del ser humano a la naturaleza y a Gaia, la Madre Tierra. Es la consecuencia de haber tratado a la Tierra como una mera reserva inerte de recursos a nuestra disposición y no como un superorganismo vivo que merece cuidado y respeto.

A partir de la revolución industrial la hemos explotado tanto que ella no consigue ya regenerarse y ofrecernos todos los bienes y servicios vitales. Tenemos que inaugurar una relación de sinergia y sostenibilidad para con la naturaleza, sintiéndonos parte de ella, responsables de su perpetuidad, y no sus dueños y señores. Si no realizamos esta conversión ecológica podremos conocer catástrofes inimaginables.

En el caso brasilero, lo primero que tenemos que hacer es preservar la inmensa riqueza ecológica que heredamos de la naturaleza, en términos de selvas húmedas, abundancia de agua, suelos fértiles y de una inmensa biodiversidad.

Después tenemos que superar la marginalización, el odio cobarde que tributamos a los pobres. El desprecio y las humillaciones hechas cruelmente contra las personas esclavizadas ha pasado a estos empobrecidos. Tal inhumanidad ha dejado marcas profundas en la población. 

No en último lugar tenemos que liquidar el perverso legado de la Casa Grande traducido por el rentismo y por unos cuantos millonarios que controlan gran parte de nuestras finanzas. Hacen fortunas con la pandemia, sin empatía con los familiares que han perdido a más de medio millón de seres queridos. Ellos son el sustentáculo del actual gobierno necrófilo, cuyo presidente se ha hecho aliado del virus. 

Estos puntos son el mayor obstáculo para la superación del caos instalado en Brasil.

Tenemos que formar un frente amplio de fuerzas progresistas y enemigas de la neocolonización del país para desentrañar el nuevo orden, oculto en el caos actual, pero que quiere nacer. Tenemos que consumar ese parto aunque sea doloroso. De lo contrario, continuaremos rehenes y víctimas de aquellos que siempre pensaron corporativamente sólo en sí mismos, de espaldas al pueblo, que devastaron la naturaleza con su agronegocio y refuerzan la irrupción del coronavirus entre nosotros.

Debemos inspirarnos en el universo, nacido del caos primordial, pero que, al evolucionar, fue creando órdenes nuevos y más complejos cada vez hasta generar la especie humana. Nuestra misión es garantizar la vida, la Madre Tierra y a nosotros mismos, crear la Casa Común dentro de la cual todos podamos vivir en justicia, paz y alegría. Este modelo deberá salir de las entrañas del actual caos y establecer las bases de un nuevo comienzo para la humanidad.

Leonardo Boff és ecoteólog y escribió Como habitar la Tierra: vias para la fraternidad universal a salir por Trotta 2121.

Traducción de Mª José Gavito Milano