Parte de Brasil está compuesta de “burros trágicos”

En uno de sus escritos F. Nietzsche preguntaba: «¿Puede un burro ser trágico? Puede, en la medida en que sucumbe al peso de una carga que no puede cargar, ni puede librarse de ella».

Una buena parte de nuestra población son “burros trágicos” en un doble sentido de la palabra:

En un primer sentido, “burro trágico” es aquel que se deja engañar fácilmente por candidatos que suscitan falsas promesas, con eslóganes apelativos meramente propagandísticos, como “Dios por encima de todos y Brasil por encima de todo” (lema nazi), “fuera el PT”, “combate a la corrupción”, “rescate de los valores tradicionales”, “escuela sin partido”, “contra la ideología de género”, “combate al comunismo”, “contra la cultura marxista”. Estas dos últimas banderas son de una “burricie trágica” y palmariamente única, en un tiempo en el que el comunismo como tal no existe y en el que nadie sabe lo que significa exactamente “cultura marxista”.

Los que gritan estas consignas y se proclaman “gente de bien” son los mismos que mienten descaradamente, comenzando por el capitán-presidente actual, por su famiglia, por los que diseminan conscientemente fake news, odios, rabias fenomenales, injurias de todo tipo, palabrotas que ni sus familiares podrían oír y que mandan al infierno, con complacencia, a Cuba, a Corea del Norte o a Venezuela, a los que piensan diferente.

Curiosamente nadie los manda a China, donde rige el comunismo-maoísmo, porque saben que allí el comunismo funciona, pues ha producido la mayor economía del mundo, que puede enfrentarse militarmente a la mayor potencia nuclear, los Estados Unidos.

Este primer tipo de “burro trágico” es fruto de la ignorancia, de la falta de información y de la maldad contra quien piensa diferente.

Existe un segundo tipo de “burros trágicos”: los que son el resultado de una estrategia política de creación de “burros trágicos”, que los mantiene voluntariamente analfabetos para manipularlos mejor y tener cautiva su base electoral. Los vuelven crédulos y seguidores de un “mito” inventado e inflado sin ningún contenido digno de “un mito”.

Esta clase creadora de “burros trágicos”, no toda gracias a Dios, tiene pavor de alguien que salió de la condición de “burricie trágica” y llegó a la ciudadanía y a desarrollar un espíritu crítico.

El gobierno actual solo consiguió la mayoría de votos porque a gran parte de los electores se les mintió. En su condición de “burricie trágica” se les negó la verdadera intención escondida: reducir el salario mínimo, recortar derechos sociales para muchos, la bolsa-familia, modificar la legislación laboral para favorecer a las empresas, liquidar la farmacia popular, disminuir los distintos accesos de los pobres a la enseñanza superior y, sobre todo, la profunda modificación del régimen de las pensiones. Si hubiesen revelado estas intenciones jamás habrían ganado la elección. Por eso, esta resulta espuria, aunque haya sido hecha dentro del rito democrático. Escandalosamente, así como se hizo con Cristo, tomaron las vestiduras nacionales y las rifaron entre ellos.

Y ni hablemos de algunos ministros que son de una “burricie trágica” y supina, como la ministra de la Familia, de la Mujer y de los Derechos Humanos, el ministro de Educación, que ni siquiera domina nuestra lengua, pues es un inmigrado colombiano, el ministro del Medio Ambiente que no conocía el nombre de Chico Mendes, y el ministro de Relaciones Exteriores, en el cual la “burricie trágica” alcanza su quintaesencia.

¿Por qué hemos llegado a este punto tan bajo en nuestra historia? Celso Furtado murió preguntándose: “¿Por qué Brasil, siendo un país tan rico, está tan atrasado y tiene tantos pobres?” Él mismo respondió en su libro, que vale la pena revisitar: Brasil: la construcción interrumpida” (Paz e Terra 1992):

«Nos falta la experiencia de pruebas cruciales, como las que conocieron otros pueblos cuya supervivencia llegó a estar amenazada. Y nos falta también un verdadero conocimiento de nuestras posibilidades y, principalmente, de nuestras debilidades. Pero no ignoramos que el tiempo histórico se acelera, y que la cuenta atrás de ese tiempo se hace contra nosotros. Se trata de saber si tenemos un futuro como nación que cuenta en la construcción del devenir humano. O si prevalecerán las fuerzas que se empeñan en interrumpir nuestro proceso histórico de formación de un Estado-nación» (p. 35). Las fuerzas actuales en continuidad con todo un pasado, se empeñan en interrumpirlo en forma de una “burricie trágica”.

O tal vez, pensando positivamente, se esté preparando “nuestra crisis crucial” que nos permitirá el salto hacia otro tipo de Brasil, con otros valores y con menos procesos de “embrutecimiento intencionado” de gran parte de nuestro pueblo.

*Leonardo Boff, teólogo, filósofo y ha escrito Brasil: concluir a refundación o prolongar la dependencia, Vozes 2018.

Traducción de Mª José Gavito Milano

Carnival: celebrating the joy of living

Brazil is experiencing one of the saddest, if not macabre, phases of her history. The oligarchies’ corruption has been exposed, corruption which has been present throughout our history as a patriarchal (colonial, elitist, anti-popular, and slave holding) state, which by dominating and manipulating public opinion, for centuries has kept the people from being, owning, and knowing. Corruption was not almost exclusively limited to the Labor Party, (PT), as has been claimed in recent years. To the contrary, it always existed. And while it is true that some leading PT members were corrupt, it was scapegoated to mask the massive corruption of the privileged.

A new mantra (“hunt down the schemers”) was peddled by the “mythical one” (Jair Bolsonaro) who was supposed to eliminate corruption. Fifty days in office sufficed to reveal the corruption in his own crowd, even his own family. Many naively believed in the profusion of fake news and slogans with a Nazi slant: “Brazil above everything” (Deutchland über alles) and “God above everyone.” Which God? The God of the neo-Pentecostals, who promote material prosperity but are deaf to the nefarious social injustice that bestows lots of money on their Pastors, true wolves who shear their sheep? It is not the God of Jesus of Nazareth, the poor man and friend of the poor, of whom Fernando Pessoa said that “He did not understand anything about accounting and there is no record that He had a library”. He was a poor man who wandered everywhere, announcing, as the Gospels put it, “great joy for all the people”.

This is the sinister environment in which Carnival is celebrated. It could not be otherwise, because Carnival is one of the most important events in the lives of millions of Brazilians. The festivities help them forget the deceptions, and give room to much suppressed anger, (like of the thousands who screamed obscenities in São Paulo: “B…. go get f…d”). The festival temporarily suspends the terrible daily life and tedious passage of time. It is as if, for a moment, we are all participating in eternity, because during the festivities the passage of time seems suspended. Excess is inherent in the festival, as is the breaking of conventional norms and social formalities. Logically, everything that is healthy can become infirm, like the orgiastic character of some aspects of the Carnival. But that is not characteristic of the Carnival.

The festival is a phenomenon of richness. Richness here does not mean having money. The richness of the festival is that of cordial reason, of joy, of realizing the dream of boundless fraternity, people of the favelas with people of the organized city, all disguised: children, youth, adults, men and women and the elderly, dancing, singing, eating and drinking together. The festival is a manifestation of the fact that we can be happy and joyful, even if we are living collective hardships.

Thinking of it, the joy of Carnival is an expression of a love that is more than empathy. The one who loves nothing or no one, cannot be joyful, even if in his anguish he yearns for that. Saint John Chrysostom, a theologian of the Orthodox Church, of the V Century of the Christian era, (of whom Cardinal Paulo Evaristo Arns was a great enthusiast and devout reader) expressed it well: “ubi caritas gaudet, ibi est festivitas”: “Where love is joyful, there is the festival”.

And now some reflection: the theme of the festival appears as a phenomenon that has defied great thinkers, such as R. Caillois, J. Pieper, H. Cox, J. Moltmann and the very F. Nietzsche himself. It happens that the festival evokes what is still childish and mythic in us, even given our maturity, and the primacy of the cold instrumental-analytic reason that rules our society.

The festival reconciles everything and brings out nostalgia for the paradise of delights that was never totally lost. With reason Plato would say: “the gods made the festivals so that we could breathe a little.” The festival is not just a day made by men but also “a day the Lord has made”, as Psalm 117.24 says. In effect, if life is a difficult path, we need the festival some times to catch our breaths, and once renewed, to forge ahead with joy in our hearts.

Whence springs the joy of the festival? Nietszche formulated it best: “to find joy in one thing, all things must be welcomed.” Consequently, to be able to truly celebrate festival, we must affirm the positive nature of all things. “If we can say yes to a single moment then we have said yes not only to ourselves but to the totality of existence” (Der Wille zur Macht, book IV: Zucht und Züchtigung n.102).

This yes underlies our daily decisions, at work, in our concern for our families and for the jobs threatened by the new regressive laws of the current government, and the time spent with friends and colleagues. Festival is a powerful time, when the secret meaning of life is experienced, even unconsciously. We emerge stronger from the festival, stronger to face the demands of life, which is largely filled with struggle and great difficulties.

We have good reason to celebrate during this Carnival of 2019. Let’s forget for a moment the unpleasantness of a government still lacking direction, with ministers who embarrass us and politicians who attend more to the groups who funded them than the true interests of the people. In spite of all that sadness, joy must prevail.

Leonardo Boff Eco-Theologian-Philosopher,Earthcharter Commission

Free translation from the Spanish sent by
Melina Alfaro, alfaro_melina@yahoo.com.ar.
Done at REFUGIO DEL RIO GRANDE, Texas, EE.UU.

Parte do Brasil seria composta de “burros trágicos”

Em um dos seus escritos perguntava F. Nietzsche:”Pode um burro ser trágico? Pode na medida em que sucumbe ao peso de uma carga que não pode carregar, nem pode livrar-se dela”.

Há uma boa parte de nossa população que seria de “burros trágicos” num duplo sentido da palavra:

Num primeiro sentido, “burro trágico”é aquele que facilmente se deixa enganar por candidatos que suscitam falsas promessas, com slogans apelativos meramente propagandísticos, como “Deus acima de tudo e o Brasil acima de todos”(lema nazista-“Deutschland über alles“), “fora PT”, “combate à corrupção”, “resgate dos valores tradicionais” “escola sem partido” contra ”a ideologia de gênero“ “combate ao comunismo”, “contra “a cultura marxista”. Estas duas últimas bandeiras são de uma “burrice trágica”e palmar, num tempo que nem mais existe comunismo e que ninguém sabe o que significa exatamente “cultura marxista”.

Estes que gritam estas consignas e que se proclamam “gente de bem”, são os mesmos que mentem descaradamente a começar pelo atual capitão-Presidente, por sua “famiglia”, por aqueles que disseminam conscientemente fake news, ódios, raivas fenomenais, injúrias de todo tipo, palavrões que nem seus familiares poderiam ouvir e que mandam para o inferno, com complacência, para Cuba, Coréia do Norte ou para Venezuela os que pensam diferente.

Curiosamente ninguém os manda para China, onde de fato vigora o comunismo-maiosmo porque sabem que lá o comunismo funciona pois produziu a maior economia do mundo e que pode enfrentar militarmente a maior potência nuclear, os USA.

Esse primeiro tipo de “burro trágico” seria fruto da ignorância, da falta de informação e da maldade contra quem pensa diferente.

Existe um segundo tipo de “burros trágicos”: aqueles que seriam consequência de uma estratégia política de criação de “burros trágicos”, voluntariamente mantidos analfabetos, para melhor manipulá-los e terem sua base eleitoral cativa. Fazem-nos crédulos e seguidores de um “mito” inventado e inflado sem qualquer conteúdo digno de “um mito”.

Essa classe, dos endinheirados, criadora de “burros trágicos”, nem toda, graças a Deus, tem pavor de alguém que saiu de condição da “burrice trágica” e chegou à cidadania, desenvolver espírito critico e reclamar seus direitos.

O atual governo somente ganhou a maioria de votos porque grande parte dos eleitores foram mentidos na condição de “burrice trágica”. Foi negada a eles a verdadeira intenção escondida: de implantar um ultra-liberalismo à la antiga, de diminuir o salário mínimo, de cortar direitos sociais, para muitos, da bolsa-família, de modificar a legislação trabalhista para favorecer as empresas, de liquidar a farmácia popular, de diminuir os vários acessos dos pobres ao ensino superior e, acima de tudo, da profunda modificação do regime das aposentadorias. Se tivessem revelado esta intenção jamais teriam ganho a eleição. Por isso, ela resulta espúria, mesmo feita no rito democrático. Escandalosamente, assim como se fez com o Crucificado, tomaram as vestes nacionais e sortearam-nas entre si.

Não há como não reconhecer que alguns ministros seriam de uma “burrice trágica” e supina como a Ministra da Família, da Mulher e dos Direitos Humanos, o Ministro da Educação que sequer domina nossa língua, pois é um imigrado colombiano, o ministro do Meio Ambiente que não conhecia a figura e a relevância de Chico Mendes e o Ministro das Relações Exteriores, no qual a “burrice trágica” alcançaria sua quintessência.

Por que chegamos a este ponto tão baixo em nossa história? Celso Furtado morreu carregando esta interrogação:”por que o Brasil, sendo um país tão rico, seja tão atrasado e tenha tantos pobres?” Ele mesmo respondeu em seu livro que vale revisitar:”Brasil: a construção interrompida”(Paz e Terra 1992):

”Falta-nos a experiência de provas cruciais, como as que conheceram outros povos cuja sobrevivência chegou a estar ameaçada. E nos falta também um verdadeiro conhecimento de nossas possibilidades e, principalmente, de nossas debilidades. Mas não ignoramos que o tempo histórico se acelera, e que a contagem desse tempo se faz contra nós. Trata-se de saber se temos um futuro como nação que conta na construção do devenir humano. Ou se prevalecerão as forças que se empenham em interromper o nosso processo histórico de formação de um Estado-nação”(p. 35). As forças atuais, sob o governo do atual capitão-presidente, em continuidade de todo um passado, se empenham em interromper esse processo na forma de uma “burrice trágica” no sentido de Nie

 

 

tzsche.

Ou talvez, pensando positivamente, está se armando, sob o atual governo, a “nossa crise crucial” que nos permitirá o salto para um outro tipo de Brasil, com outros valores e com menos processos de proposital “emburrecimento” de grande parte de nosso povo. Então poderemos construir uma nação que nos orgulha  e que contribui para a fase nova da humanidade, aquela da Casa Comum, na qual toda a natureza viva e inerte e especialmente os seres humanos estão incluídos, amantes da vida e cuidadores de tudo o que herdamos do processo da evolução, ou no dialeto cristão, do propósito amoroso e poderoso de nosso Criador e Pai.

Leonardo Boff, teólogo, filósofo e escreveu Brasil: concluir a refundação ou prolongar a dependência, Vozes 2018.

Por que a Igreja oficial reluta a discutir a sexualidade e a lei do celibato

É inegável a coragem do Papa Francisco ao enfrentar abertamente a questão da pedofilia dentro da Igreja. Fez entregar à justiça civil os pedófilos desde padres, religiosos até Cardeais para serem julgados e punidos. No Encontro em Roma, em fins de fevereiro de 2019, para a Proteção dos Menores, o Papa impôs 8 determinações entre as quais a “pedofilia zero” e “a proteção das crianças abusadas”

O Papa aponta a chaga principal: “o flagelo do clericalismo que é o terreno fértil para todas estas abominações”. Clericalismo aqui significa a centralização de todo o poder sagrado no clero, com a exclusão de outros, que se julga acima de qualquer suspeita e crítica. Ocorre que gente do clero usa esse poder que, de si, deveria irradiar confiança e reverência, para abusar sexualmente de menores.

Entretanto, a meu ver, o atual Papa e todos os anteriores, não levaram a questão até ao fundo, por razões que abaixo tento esclarecer: a sexualidade e a lei do celibato.

Quanto à sexualidade importa reconhecer que a Igreja-grande-insituição-piramidal alimentou historicamente uma atitude de desconfiança e até negativa face à sexualidade. É refém de uma visão errônea, advinda da tradição platônica e agostiniana. Santo Agostinho via a atividade sexual como o caminho pelo qual entra o pecado original. Por ele, de nascença, cada ser humano se faz portador de uma mancha, de um pecado, sem culpa pessoal, em solidariedade com o pecado dos primeiros pais.

Quanto menos sexo procriatiavo, menos “massa damnata” (massa condenada). A mulher, por ser geradora, introduz no mundo o mal originário. Negava-se a ela a plena humanidade. Era chamada “mas” que em latim significa “homem não completo”. Todo anti-feminismo e machismo na Igreja romano-católica, encontram aqui seu pressuposto teórico discutível em termos filosóficos e teológicos.

Daí o alto valor atribuído ao celibato, porque, não havendo relação sexual-genital com uma mulher, não nascerão filhos e filhas. Assim não se transmitiria o pecado original e a humanidade ficaria  destarte mais purificada. Os criminosos  abusos sexuais de menores praticados por celibatários,mostram que o celibato, por si só, não significa  necessariamente uma purificação da humanidade.

Em todas as análises e condenações feitas sobre a pedofilia não se discutiu ainda o problema subjacente: a sexualidade. O ser humano não tem sexo. Ele é todo inteiro sexuado no corpo e na alma. O sexo é tão essencial que por ele passa a continuidade da vida.

Temos a ver com uma realidade misteriosa e extremamente complexa. A reflexão oficial até hoje não se confrontou positivamente com aqueles que detidamente pesquisaram a sexualidade como Freud, Jung, Adler, Fromm, Winnicott, Lacan, Rollo May,Simone de Bouvoir,Ana Freud, Rose Marie Muraro, Janette Paris entre tantos e tantas. Teria muito que aprender destas contribuições, sem renunciar às eventuais críticas. De modo geral podemos dizer que a Igreja oficial e mesmo a própria teologia não elaboraram uma leitura e um ideal, digamos até, uma utopia  para a sexualidade humana. O que houve sim,foi muito moralismo que trouxe e ainda traz angústia e sofrimento para os cristãos que querem orientar suas vidas pelo caminho cristão. O documento do Papa Francisco Amoris Laeticia (A legria do amor) delineia alguns pontos luminosos nesta linha. Mas devemos ir mais longe e mais fundo.

O pensador francês Paul Ricoeur que muito refletiu filosoficamente sobre a teoria psicanalítica de Freud escreveu: “A sexualidade, em seu fundo, permanece, talvez, impermeável à reflexão e inacessível ao domínio humano; talvez essa opacidade faz com que ela não possa ser reabsorvida numa ética nem numa técnica” (Revista Paz e Terra n. 5 de 1979 p. 36). Ela vive entre a lei do dia onde vigoram os comportamentos estatuídos e a lei da noite onde funcionam as pulsões livres. Só uma ética do respeito face ao outro sexo e um auto-controle permanente sobre essa energia vulcânica, podem transformá-la em expressão de troca afetiva e de amor a dois e não numa obsessão e numa perversão.

Sabemos como é insuficiente a educação para a integração da sexualidade na formação dos padres nos seminários. Ela é feita longe do contacto normal com as mulheres, o que produz certa atrofia na construção da identidade. Por que Deus criou a humanidade, enquanto homem e mulher (Gn1,27)? Não primeiramente para gerarem filhos. Mas para não ficarem sós e serem um vis-a-vis uma ao outro e  companheiros na diferença (Gn 2,18).

As ciências da psiqué nos deixaram claro que o homem só amadurece sob o olhar da mulher e a mulher sob o olhar do homem. Homem e mulher são em si completos, em cada um há a porção masculina e feminina, embora em proporções diferentes. mas, por sua natureza, são recíprocos e se enriquecem mutuamente na diferença.

O sexo genético-celular mostra que a diferença entre homem e mulher em termos de cromossomos, se reduz a apenas um cromossomo. A mulher possui dois crosmosomos XX e o homem um cromosomo X e outro Y. Donde se depreende que o sexo-base é o feminino (XX), sendo o masculino (XY) uma diferenciação dele. Não há pois um sexo absoluto, mas apenas um dominante. Em cada ser humano, homem e mulher, existe “um segundo sexo“. Na integração do “animus” e da “anima”, explico, das dimensões do feminino e do masculino presentes em cada pessoa, se gesta a maturidade humana e sexual.

Neste processo, o celibato não é excluido. Pode ser uma opção pessoal legítima. Mas na Igreja ele é imposto como pré-condição para ser padre ou religioso. Por outro lado, o celibato não pode nascer de uma carência de amor, mas de uma superabundância de amor a Deus, transbordando aos outros, em especial, aos mais carentes de afeto.

Por que a Igreja romano-católica não abole a lei do celibato? Porque seria contraditório à sua estrutura de base. Ela é, socialmente, (teologicamente demanderia outro tipo de reflexão) uma instituição total, autoritária, patriarcal, machista e fortemente hierarquizada. Uma Igreja que se estrutura ao redor do poder sagrado realiza o que C. G. Jung denunciava: “onde predomina o poder aí não há amor nem ternura”. É o que ocorre com o machismo e a rigidez, não em todos, mas em significativa parte dos padres e bispos que presidem as comunidades cristãs.

Não obstante as limitações  assinaladas, importa assinalar que são muitos, diria até, grande parte, que vivem o celibato exemplarmente, e espiritualizam com as renúncias que ele exige (Jesus fala até em “castração” em função do Reino de Deus) e irradiam integridade, jovialidade e mostram que o celibato pode ser um caminho possível de realização de sua própria humanidade.

Para corrigir os desvios de celibatários, o Papa Francisco não se cansa de pregar “a ternura e o encontro afetuoso” com os outros, alimentado por uma viva intimidade com Deus em oração e meditação cotidianas. Entretanto, assim como há séculos se configura enquanto lei imposta aos sacerdotes,  o celibato se faz funcional à Igreja clerical, só e solitária.

Ao perdurar este tipo de Igreja, não esperemos por enquanto a abolição da lei do celibato. Ele é útil para ela mas muito menos para os fiéis.

E como fica a utopia de Jesus de uma comunidade fraternal e igualitária? Se vivida, mudaria tudo na Igreja e também, em parte, da humanidade, animada pelo sonho bom e extremamente humanitário do Mestre de Nazaré.

* Teólogo e escritor. Escreveu com Rose Marie Muraro “Feminino & Masculino : uma nova consciência para o encontro das diferenças”. Record, 2010.