La teología del dominio: refutando una falacia

Leonardo Boff*

Está siendo discutido entre analistas políticos, en el seno de grupos neopentecostales, en gran parte bolsonaristas, el paso de la teología de la prosperidad a la teología del dominio. Estimo que el actual conflicto entre el Estado sionista de Israel y la Franja de Gaza con características de carnicería e incluso de genocidio de palestinos haya reforzado en Brasil este paso. Se sabe desde hace mucho tiempo que Benjamín Netanyahu es un sionista radical de extrema derecha que expresó su proyecto de restaurar Israel con las dimensiones que tenía, en su auge, en tiempos de David y de Salomón. Estos aprovecharan que sea em Agyto se en las potencias mesopotamicas habia conflictos internos y por eso no podian guerrearse, par exapndir el territorio de israel. Pero duró poco por que vinieron los asirios y los llevaran al exilio. De ahí el apoyo de Netanyhau sin restricciones a la expulsión y a la colonización de los territorios de la Cisjordania, de población árabe musulmana.

La teología del dominio o el dominionismo nació en los USA en los años 70 del siglo pasado, en un contexto de reconstrucción cristiano calvinista. Como es sabido Calvino en el siglo XVI instauró en Ginebra un gobierno religioso extremadamente riguroso y violento hasta con pena de muerte. Sería un modelo para todo el mundo.

El dominionismo agrupa varias tendencias cristianas fundamentalistas, inclusive integristas católicos que postulan una política exclusivamente religiosa, de base bíblica, a ser aplicada en toda la humanidad con exclusión de cualquier otra expresión, considerada como falsa y por eso sin derecho a existir. Es la ideología totalizadora central para la derecha cristiana en el campo de la política y de las costumbres.

Veamos cuál es la base bíblica fundamental que sustenta esta teología. Se basa en el primer capítulo del Génesis. A decir verdad en el Génesis hay dos versiones de la creación, pero se aprovecha solo la primera, que se refiere directamente al dominio. Veamos el texto:

“Dios dijo: hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza para que domine sobre los peces del mar, las aves del cielo, los animales domésticos y todos los animales salvajes y todos los reptiles que se arrastran sobre la tierra. Dios creó el hombre a su imagen, a imagen de Dios los creó, macho y hembra los creó. Y Dios los bendijo y les dijo: Sed fecundos y multiplicaos, llenad la tierra y subyugadla, mandad sobre los peces del mar, sobre las aves del cielo y sobre todo lo que vive y se mueve sobre la tierra” (Génesis 1,26-29).

Este texto así como está legitima todo tipo de dominación y ha servido a los desarrollistas de argumento para su proyecto de crecimiento ilimitado.

Sin embargo, ha sido leído de forma fundamentalista y literalista, sin tener en cuenta que entre nosotros hoy y el relato bíblico distan por lo menos 3-4 mil años. El sentido de las palabras cambia. Esos grupos no consideran lo que ellas significaban en la época en que fueron escritas hace miles de años. Desvelemos su significado en hebreo. Veremos que el texto, interpretado hermenéuticamente como debe ser, muestra la falacia de la teología del dominio. Ella representa un delirio paranóico, irrealizable en la fase del mundo plural y globalizado en el que nos encontramos.

El texto debe ser interpretado en la óptica de la afirmación del ser humano creado “a imagen y semejaza de Dios”. Con esta expresión, no se quiere en hebreo definir lo que es el ser humano (su naturaleza); al contrario, se quiere determinar lo que él, operativamente, debe hacer. Así como Dios sacó todo de la nada, el ser humano, creado creador, debe llevar adelante lo que Dios creó con benevolencia: “Dios vio que todo era bueno” (Génesis1,25). El significado original en hebreo de “imagen y semejanza” (selem y demût) quiere decir que el ser humano es el representante y el lugarteniente del Creador.

Las expresiones “subyugar” y “dominar” deben ser entendidas, simplemente, como “cultivar y cuidar”. Pero vamos a los detalles. Para “dominar” usa la palabra hebrea radash (Génesis 1,26) que significa gobernar bien como el Creador gobierna su creación. Para subyugar emplea en hebreo el término kabash (Génesis 1,28), que significa actuar como un rey bueno, no dominador, que sabiamente mira hacia sus súbditos. Por eso el salmo 8 alaba a Dios por haber creado al ser humano como rey:

Tú lo hiciste apenas inferior a un ser divino, tú lo coronaste de gloria y honra, le diste el dominio (kabash) sobre las obras de tus manos, sometiste (radash) todo a sus pies; las ovejas y todos los bueyes y hasta los animales salvajes, las aves del cielo y los peces del mar, todo lo que se abre camino por el mar” (Salmo 8,6-9).

Aquí, como en el Génesis 1, no hay nada de violencia ni de dominación: hay que actuar como el Creador, que obra con amor hasta el punto de decir en el libro de la Sabiduría que “creó todos los seres con amor y ninguno con odio, si no, no los habría creado… Él es el apasionado amante de la vida” (Sabiduría 1,24.26). Aquí se desvanece la base para cualquier teología del dominio.

Hay una segunda versión del Génesis (2,4-25) que es distinta de la primera y nunca ha sido referida por los representantes de la teología del dominio. En esta segunda, Dios saca a todos los seres del polvo de la tierra, también al ser humano, estableciendo con eso un lazo de profunda hermandad entre todos. Creó al hombre, que vivía en soledad. Entonces le dio una mujer, no para procrear, sino para ser su compañera (Génesis 2,23). Los puso en el Jardín del  Edén, no para dominarlo, sino para “cultivarlo y guardarlo” (2,15), usando las palabras hebrea abad para arar-cultivar y shamar para guardar o cuidar.

Esta comprensión que pone a todos los seres sacados del mismo origen, del polvo de la tierra, y confía a la pareja humana la misión de cultivar y guardar, proporcionaría otro tipo de fundamento para la convivencia de todos los seres humanos con todos los demás seres de la naturaleza. Aquí no existe ninguna base para el dominio, al contrario, lo niega en favor de una convivencia armoniosa entre todos.

Este análisis, basado en el hebreo, es decisivo para dejar de apoyar una interpretación fuera de tiempo, fundamentalista, al servicio de un sentido político, excluyente y totalitario del dominio sobre los pueblos y sobre la Tierra, como si fuera el proyecto de Dios. Nada más distorsionado y falso. Por más que el fundamentalismo y la orientación de extrema derecha en política esté creciendo en el mundo, esta tendencia no ofrece las condiciones objetivas reales para prevalecer y constituir una única forma religiosa de organizar la política de la humanidad, una y diversa.

*Leonardo Boff, profesor de teología sistemática con acento en la teología bíblica. Véanse algunas fuentes entre tantas: Aubrey Rose (org.) Judaism and Ecology., N.York 1992; Ronald A.Simkins, Criador e Criação:a natureza da mundividência do Antigo Israel, Vozes1994 pp.158-160; James B.Martin-Schramm&Robert L.Stivers, Christian environmental Ethics, N.York 2003 esp.pp. 102-104; von Rad. Das erste Buch Mose, Genesis, Göttingen 1967.

Traducción de MªJosé Gavito Milano

A teologia do domínio:refutação de uma falácia

Leonardo Boff

Está sendo discutido entre analistas políticos a passagem, no seio de grupos neopentecostais, em grande parte bolsonaristas, da teologia da prosperidade para a teologia do domínio.Estimo que o atual conflito entre o Estado sionista de Israel e a Faixa de Gaza com características de carnificina e até de genocídio de palestinos tenha reforçado no Brasil esta passagem. Sabe-se já há muito tempo que Benjamin Netanyahu é um sionista radical de extrema direita que expressou seu projeto de restaurar Israel nas dimensões que possuía, no seu auge, no tempo de Davi e de Salomão.Daí seu apoio irrestrito de expulsão e colonização de territórios da Cisjordânia, de população árabe muçulmana.

A teologia do domínio ou o dominionismo nasceu nos EUA por volta dos anos 70 num contexto do reconstrucionismo cristão calvinista. Com é sabido Calvino no século XVI instaurara em Genebra um governo religioso extremamente rigoroso e violento até com pena de morte.Seria um modelo para o mundo todo.

O dominionismo agrupa várias tendências cristãs fundamentalistas, inclusive integralistas católicos que postulam uma política exclusivamente religiosa,de base bíblica, a ser aplicada em toda a humanidade com a exclusão de qualquer outra expressão, tida como falsa e por isso sem direito de existir. É a ideologia totalizadora central para a direita cristã no campo da política e dos costumes.

Vejamos qual é a base bíblica fundamental que sustenta esta teologia.Baseia-se no capítulo primeiro do Gênesis. Na verdade há duas versões no Gênesis da criação. Mas é aproveitada apenas a primeira que se refere diretamente ao domínio. Eis o texto?

“Deus disse: façamos o homem à nossa imagem e semelhança para que domine sobre os peixes do mar, as aves do céu, os animais domésticos e todos os animais selvagens e todos os répteis que se arrastam sobre a terraa.Deus criou o homem à sua imagem, à imagem de Deus os criou, macho e fêmea os criou. E Deus os abençoou e lhes disse: Sede fecundos e multiplicai-vos, enchei a subjugai a terra, sobre as aves do céu e sobre tudo que vive se move sobre a terra”(Gênesis 1,26-29).

Esse texto assim como está  legitima todo tipo de dominação e serviu aos desenvolvimentistas de argumento para o seu projeto de crescimento ilimitado.

Entretanto, ele foi lido de forma fundamentalista e literalista, sem tomar em conta que entre nós hoje e o relato bíblico distam pelo menos 3-4 mil anos.O sentido das palavras mudam. Esses grupos não  consideram o que elas significavam na época em que foram escritas há milhares de anos. Desvendamos seu significado em hebraico.Veremos que o texto,interpretado hermeneuticamente como deve ser, mostra a falácia da teologia do domínio. Ela represente um delírio paranoico, irrealizável na fase do mundo plural e globalizado no qual nos encontramos.

O texto deve ser interpretado na ótica da afirmação do ser humano criado “à imagem e semelhança de Deus” .Com esta expressão, não se quer em hebraico definir o que é o ser humano (sua natureza); ao contrário, se quer determinar o que ele, operativamente, deve fazer. Assim como Deus extraiu tudo do nada, deve o ser humano, criado criador, levar avante o que Deus criou com benevolência:”Deus viu que tudo era bom”(Gênesis1,25). O significado original em hebraico de “imagem e semelhança”(selem e demût) faz com que o ser humano seja o representante e o lugar tenente do Criador.

As expressões “subjudar” e “dominar”devem ser entendidas, simplesmente, como”cultivar e cuidar”. Mas vamos aos detalhes.Para “dominar`”usa a palavra hebraica radash (Gênesis 1,26) que significa governar bem como o Criador governa sua criação.Para subjugar emprega em hebraico o termo kabash (Gênesis 1,28), que  significa agir como um rei bom, não dominador, que sabiamente olha para os seus súditos. Por isso o salmo 8 louva a Deus por ter criado o ser humano como rei:

Tu o fizeste um pouco inferir a um ser divino, tu o coroaste de glória e honra, deste-lhe o domínio (kabash)sobre as obras de tuas mãos, tudo submeteste (radah)  a seus pés; as ovelhas e todos os bois e até os animais selvagens, as aves do céu e os peixes do mar, tudo o que abre caminho pelo mar”(Salmo 8,6-9).

Aqui, como no Gênesis 1, não há nada de violência e dominação: há que se agir como o Criador que age  com amor a ponto de Ele dizer no livro de Sabedoria que “criou todos os seres com amor e nenhum com ódio senão não os haveria criado…porque Ele é o apaixonado amante da vida” (Sabedoria 1,24.26).Aqui  se esvai a base para qualquer teologia do domínio.

Há a segunda versão do Gênesis (2,4-25) que diverge  da primeira, nunca referida pelos representantes da teologia do domínio. Nesta segunda, Deus tira todos os seres do pó da terra, também o ser humano,estabelecendo com isso um laço de profunda irmandade entre todos. Criou o homem que vivia em solidão.Deu-lhe,então, uma mulher, não para procriar, mas ser sua companheira.(Gênesis 2,23). Colocou-os no Jardim do Éden, não para dominá-lo mas para “cultivá-lo e guardá-lo”(2,15),usando as palavras hebraicas abad para arar-cultivar e shamar para guardar ou cuidar.

Essa compreensão que coloca todos os seres tirados da mesma origem,do pó da terra, e  confiando ao casal humano a missão de cultivar e guardar, forneceria outro tipo de fundamento para a convivência entre todos os seres humanos junto com os demais seres da natureza. Aqui não existe base nenhuma para o domínio, ao contrário, nega-o em favor de uma convivência harmoniosa entre todos.

Essa análise, à base do hebraico, é decisiva para tirar o tapete de uma interpretação, fora do tempo, fundamentalista,a serviço de um sentido político, totalitário e excludente de domínio sobre os povos e a Terra, como sendo o projeto de Deus. Nada mais distorcido e falso. Por mais que o fundamentalismo e a orientação de extrema direita em política esteja crescendo no mundo, esta tendência não oferece as condições objetivas reais para prevalecer e constituir uma única forma religiosa de organizar a política da humanidade una e diversa.

Leonardo Boff,professor de teologia sistemática com acento na teologia bíblica.Vaja algumas fontes entre tantas: Aubrey Rose (org.) Judaism and Ecology.N.York 1992; Ronald A.Simkins,Criador e Criação:a natureza da mundividência do Antigo Israel, Vozes1994 pp.158-160; James B.Martin-Schramm&Robert L.Stivers, Christian environmental Ethics.N.York 2003 esp.pp. 102-104; von Rad. Das erste Buch Mose, Genesis,Göttingen 1967.

Los nuevos bárbaros: la Comunidad Europea y los USA

                                       Leonardo Boff*

La verdadera guerra de exterminio que el Estado de Israel está llevando a cabo contra los más de dos millones de palestinos de la Franja de Gaza, al mando de un criminal de extrema derecha, Benjamín Netanyahu, apoyado por la mayor potencia bélica del mundo, los USA y además por toda la Comunidad Europea (OTAN) nos legitima para llamarlos nuevos bárbaros. Encerraron a más de dos millones de palestinos en esa pequeña franja de tierra junto al mar, para poder eliminarlos mejor. Para agravar su perversidad, les cortaron el agua, el suministros de alimentos, la energía, los medicamentos para los hospitales. Y para colmo, usan contra la población bombas de fósforo blanco que queman a las personas hasta los huesos. 

Ha sido una reacción totalmente desproporcionada tras el ataque terrorista de Hamas (la parte militarizada de la población civil) contra Israel del 7 de octubre de 2023. Esta reacción no conoce límites éticos, humanitarios ni de mínima compasión. Han sido asesinados más de 11.000 niños, miles de madres, cerca de 70 mil civiles y hay cientos y cientos de heridos, además de dejar en escombros 400 mil casas arrasadas con bombas de gran potencia que juntas equivalen la destrucción de la bomba atómica sobre Hiroshima,

Cómo no llamar a esta carnicería barbarie por parte de los USA y de aquellos que orgullosamente consignaron en el Preámbulo de la Constitución de la Unión Europea lo siguiente:

“Europa es un continente portador de civilización, en el que sus habitantes, llegados en sucesivas oleadas desde los tiempos más remotos, han venido desarrollando los valores que sustentan el humanismo: la igualdad de las personas, la libertad y el respeto a la razón…”

Esta visión no es dialética. No incluye ni reconoce las frecuentes violaciones de esos valores, las catástrofes que la cultura europea produjo con ideologías totalitarias, guerras devastadoras, matando a cerca de 200 millones en el continente y en las colonias,   colonialismo, esclavismo, imperialismo, genocidio de pueblos originarios (bajo la acción de los europeos, en un siglo fueron muertos en guerras y por enfermedades y trabajo forzado en América del Sur 61 millones de indígenas), diezmando naciones enteras, en contraste frontal con los valores proclamados. Lo que la Comunidad Europea, como cómplice, está haciendo en la Franja de Gaza muestra su tradicional arrogancia y actitud farisaica. No hablo de Estados Unidos que viven siempre en guerra contra algún país, cometiendo las mayores barbaridades. Me detengo solo en los europeos.

Toda esta dimensión trágica solo ha sido posible porque nunca se reconoció, de hecho, al otro como su semejante y nunca se respetó de forma consecuente al diferente. Esta comprensión todavía no ha sido superada en la conciencia de la mayoría de los países europeos.

Vamos a tomar como ejemplo de la inferiorización del otro, el caso del tratamiento dado a las mujeres.

En la cultura occidental en general (sin considerar otras culturas) ha sido central la visión patriarcal y machista que conjugó y organizó los principales valores de forma masculina. Debido a esta dominación, la mujer fue sometida, marginada y hecha socialmente invisible.

Se creó una justificación ideológica para esta inferiorización. Se la buscó en Aristóteles que acuñó una comprensión prejuiciosa, cuya resonancia llegó a Santo Tomás de Aquino, con ecos en Freud y Lacan. El filósofo afirmó que la mujer es “un hombre que quedó a medias”, “un ser incompleto e inferior” (mas en latín).

Algunos sectores tradicionalistas de la Iglesia comparecen como bastiones culturales que mantienen viva y reproducen todavía esta inferiorización de la mujer. Para esos sectores las mujeres no gozan aun de plena ciudadanía eclesial. Esto acabó prevaleciendo en el Sínodo Amazónico, en el cual se pretendía dar un rostro indígena a la fe cristiana. Predominó el paradigma machista, romano y occidental. Un indio casado no puede ser sacerdote. Se negó a las mujeres el sacerdocio; a una pequeñísima parte se le concedió participar en la administración institucional de la Iglesia. Pero nos les es permitido ejercer su libertad con referencia al derecho reproductivo, entre otros, siendo que más del 50% pertenecen a la comunidad cristiana.

Esta inferiorización de la mujer divide la humanidad de arriba abajo.  Concede demasiado poder al hombre. Este, al no reconocer la alteridad y la igualdad de la mujer, ha perdido al interlocutor que la naturaleza y Dios le habían dado para vivir juntos de forma cooperativa. Cuando el Génesis dice que son imagen de Dios y hechos hombre y mujer, entiende este hecho no como posibilidad de reproducción de la especie, sino para ser compañeros entre sí e interlocutores permanentes.

Ese cara-a-cara entre hombre y mujer impediría una relación de dominación. Y esta, por razones que no cabe exponer aquí, se implantó. Sin la mujer, el hombre proyecta su fuerza física y su capacidad intelectual en la lógica de la competición, en la cual solo uno gana y todos los demás pierden. Impide la cooperación, en la cual todos ganarían. Deja el campo abierto a la aparición de estructuras de poder que implican jerarquización y exclusión. Efectivamente se atribuye al patriarcalismo y al machismo el tipo de Estado centralizado que tenemos, el recurso a la guerra y el establecimiento de costumbres sociales machistas y de leyes discrecionales.

Pero gracias a la lucha histórica de las mujeres se está operando una demolición sistemática de las falsas razones de la sociedad patriarcal. Ellas han elaborado una visión más holística del hombre y de la mujer y de su misión en la historia: crear relaciones de asociación respetando las diferencias teniendo como objetivo una relación más inclusiva y menos conflictiva entre los géneros y en beneficio de la paz política y religiosa entre los pueblos.

Lo que vergonzosamente está ocurriendo a cielo abierto en Gaza, es la prevalancia de la violencia masculina, la falta de piedad hacia los más débiles y la pura y simple eliminación de personas que, para los sionista radicales, no deberían existir. No obstante reitero que, con mucho esfuerzo, creemos que el ser humano puede ser mejor: puede hacer del distante un próximo y del próximo un hermano y una hermana. ¿Pero cuando?

*Leonardo Boff escribió con Rose Marie Muraro el libro Femenino y Masculino: una nueva conciencia para el encuentro de las diferencias, Trotta 2004; El rostro materno de Dios, Ediciones Paulinas 1991, Editorial Santa María 2015.

Os novos bárbaros: a Comunidade Europeia e os USA

Leonardo Boff

A verdadeira guerra de extermínio que o Estado de Israel, sob o comando de um celerado de extrema direita, Benjamin Netanyahu, está fazendo com os mais de dois milhões de palestinos da Faixa de Gaza, apoiado pela maior potência bélica do mundo, os USA e mais ainda pela inteira Comunidade Europeia (NATO) nos legitima de chamá-los de novos bárbaros. Cercaram como num chiqueirão os milhões da palestinos na pequena faixa de terra, junto ao mar, para melhor eliminá-los. Para agravar sua perversidade, cortaram-lhe a água, os suprimentos alimentares, a energia, os medicamentos para os hospitais. E para chegar ao cúmulo, usaram contra a população bombas de fósforo branco que queima as pessoas até os ossos.

Foi uma reação totalmente desproporcional contra um ataque terrorista do Hamas (a parte militarizada da população civil) feita contra Israel no dia 7 . A reação não conhece limites éticos, humanitários e de mínima compaixão.Mais de 11 mil crianças foram assassinadas, milhares de mães,cerca de 70 mil civis e centenas e centenas de feridos e ainda os escombros de 400 mil casas arrasadas com bombas de grande potência.

Como não chamar esta carnificina, de barbárie por parte dos USA e daqueles que,orgulhosamente consignaram no Preâmbulo da Constituição da União Europeia o seguinte:

O Continente europeu é portador de civilização, que seus habitantes a habitaram desde o início da humanidade em sucessivas etapas e que no decorrer dos séculos desenvolveram valores, base para o humanismo: igualdade dos seres humanos, a liberdade e o valor da razão…”.

 Esta visão não é dialética. Ela não inclui nem reconhece as frequentes violações destes valores, as catástrofes que a cultura europeia produziu com ideologias totalitárias, guerras devastadoras, matando cerca de 200 milhões no continente e nas colônias, colonialismo, escravagismo, imperialismo, genocídio de povos originários (num século morreram na América do Sul, sob a ação dos europeus 61 milhões de indígenas), dizimando inteiras nações em contraste frontal com os valores que proclamou. O que a Comunidade Europeia,  como cúmplice, está fazendo na Faixa de Gaza mostra a sua tradicional arrogância e atitude farisaica. Deixo de fora os USA que sempre vivem em guerra contra algum país,cometendo as maiores barbaridades.Detenho-me apenas nos europeus.

Toda esta dimensão trágica só foi possível porque nunca se reconheceu, de fato, o outro como seu semelhante e nunca se respeitou de forma consequente o diferente. Esta concepção não foi ainda superada na consciência da maioria dos países europeus.

Vamos tomar como exemplo a inferiorizarão do outro,  no caso do tratamento dado às mulheres.

Na cultura ocidental em geral (sem considerar outras culturas) tinha centralidade a visão patriarcal e machista que conjugou e organizou os principais valores na forma do masculino. Em razão desta dominação, a  mulher foi submetida, marginalizada e tornada socialmente invisível.

 Criou-se uma justificativa ideológica para esta interiorização. Ela foi buscada em Aristóteles que cunhou uma compreensão preconceituosa, cuja ressonância alcançou Santo Tomás de Aquino, com ecos em Freud e Lacan. O filósofo afirmou que a mulher é  “um homem que ficou a caminho”, “um ser inacabado e inferior” (mas  em latim).

Setores tradicionalistas da Igreja comparecem como  bastiões culturais que mantém viva e ainda reproduzem esta interiorização da mulher.Para esses setores as mulheres não gozam ainda de plena cidadania eclesial. Isso acabou prevalecendo no Sínodo Panamazônico, pelo qual se pretendia conferir um rosto indígena à fé crista. Predominou o paradigma machista, romano e ocidental.Índio casado não pode ser padre por não ser celibatário. Negou-se às mulheres o sacerdócio; concedeu-se a uma pequeníssima parcela, participar na administração institucional da Igreja. Mas não lhes foi permitido exercer a liberdade com referência ao direito reprodutivo, entre outros, sendo que são mais de 50% da comunidade cristã.

Esta interiorização da mulher cinde a humanidade de cima abaixo. Confere demasiado poder ao homem. Este, ao não reconhecer a alteridade e a igualdade da mulher, perdeu o interlocutor que a natureza e Deus lhe haviam dado para juntos viverem de forma cooperativa.Quando o Gênesis diz que são imagem de Deus e feitos homem e mulher, entende este fato não como possibilidade de reprodução da espécie. Mas como companheiros entre si e permanentes interlocutores.

Esse cara- a- cara entre homem e mulher, impediria uma relação de dominação. E essa, por razões que não cabe aqui referir, se implantou. Sem a mulher, o homem projeta sua força física e capacidade intelectual na lógica da competição na qual só um ganha e todos os demais perdem. Impede a cooperação na qual todos ganhariam. Deixa o campo aberto ao surgimento de estruturas de poder que implicam hierarquização e  exclusão. Efetivamente tributa-se  ao patriarcalismo e ao machismo o tipo de Estado centralizado que temos, a fabricação da guerra e o estabelecimentos de costumes sociais machistas e de leis discricionárias.

Mas graças à luta histórica das mulheres está se operando uma demolição sistemática das falsas razões da sociedade patriarcal. Elas elaboraram um visão mais holística do homem e da mulher e de sua missão na história: criar relações de parceria no respeito às diferenças em vista de uma relação mais includente e menos conflitiva entre os gêneros e em benefício da paz política e religiosa entre os povos.

O que, vergonhosamente, está ocorrendo a céu aberto em Gaza, é a prevalência da violência masculinista, da impiedade para com os mais fracos e a pura e simples eliminação de pessoas que para os sionistas radicais nem deveriam mais existir. Mas reitero que com muito esforço cremos que o ser humano pode ser melhor: pode fazer do distante um próximo e  do próximo um irmão e uma irmã. Mas quando?

Leonardo Boff escreveu com Rose Marie Muraro o livro Feminino e Masculino:uma nova consciência para o encontro das diferenças,Record,RJ 2002/2010; O rosto materno de Deus, Vozes 11edições 2012.